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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005. El cerebro humanoEl cerebro es el órgano más complejo e importante del cuerpo humano. En él se encuentra también esa misteriosa ambivalencia psicofísica que desconcertaba a Pascal. Como cualquier tejido orgánico, está compuesto por células, pero su increíble complejidad es, además de una frase hecha, un hecho cierto. El número de células nerviosas, o neuronas, que constituyen los 1.350 gramos de cerebro humano es del orden de 10 elevado a una potencia 11, que viene a ser aproximadamente el número de estrellas de nuestra galaxia: cien mil millones.
El cerebro funciona como una red de neuronas. La información pasa entre ellas por puntos de contacto especializados: las sinapsis. El sistema de señales es doble: eléctrico y químico. La señal generada por la neurona y transportada a lo largo de su axón (fibra principal que emana del cuerpo celular) es un impulso eléctrico, pero esa señal es transmitida a otra célula mediante sustancias químicas que fluyen a través del contacto sináptico. Una neurona puede establecer entre 1.000 y 10.000 sinapsis, de manera que es informada por cientos o miles de neurona y, a su vez, ella informa a otras tantas.
Teniendo en cuenta que en cada hombre podemos contar cien billones de sinapsis, comparar el cerebro humano con una computadora es una ingenua pretensión. La rapidez matemática de la computadora no indica superioridad sobre el cerebro, como tampoco la trompa de un elefante es superior a la mano humana por levantar enormes pesos. Por lo demás, no hay que olvidar que cualquier computadora debe sus cualidades y su existencia al cerebro del hombre. Resumiendo, lo que conocemos sobre el funcionamiento del cerebro podría formularse así: por medio del cerebro entra en el hombre el mundo exterior, y por medio del cerebro sale del hombre su respuesta al mundo. Entre la entrada y la salida se halla todo lo demás: las sensaciones, las ideas, las emociones, la memoria, los proyectos y cuando hace que el hombre sea plenamente humano. Pero, lamentablemente, no sabemos casi nada a cerca de la manera en que el cerebro actúa en tales procesos. Dios fue mujerLa mente humana necesita encontrar explicaciones para todo, por eso cuando la ciencia se ve incapaz de proporcionarnos respuestas adecuadas, buscamos explicaciones en otras fuentes. En el Paleolítico, los adelantos científicos se reducían al dominio del fuego o a la fabricación de toscos utensilios, por eso los primeros humanos necesitaban explicar fenómenos naturales que les sorprendían o atemorizaban. ¿Por qué la luz potente que brillaba en el cielo desaparecía y volvía a aparecer periódicamente? ¿Por qué había temporadas de frío y calor? ¿Por qué los árboles perdían sus hojas? ¿Por qué llovía? Sólo unos seres invisibles y omnipotentes podían hacer crecer la hierba, derretir el hielo, arrebatar la vida… Y, tal vez, por encima de esas deidades hubiera alguien superior que creaba, destruía, organizaba y movía los hilos desde la sombra. ¿Quién era? En aquellos remotos tiempos, el hombre aún no había descubierto cuál era su papel en la procreación, creía que la mujer era fecundada por el viento, por el agua o por la tierra, que los dioses le habían regalado el poder mágico de engendrar hijos. La mujer-madre, gracias a su capacidad reproductora, se convirtió en Diosa, en generadora de vida. Basándose en la multitud de representaciones femeninas halladas en las excavaciones arqueológicas, una teoría antropológica afirma que nuestros antepasados rendían culto a la Diosa Madre, nombre que se les atribuye a todas las diosas prehistóricas que fueron adoradas en las más diversas zonas del mundo. No se han encontrado representaciones de los genitales masculinos, sin embargo, las partes íntimas de la mujer se recrean profusamente en la pintura y la escultura paleolítica. Cuando los paleontólogos del siglo XIX encontraron aquellas figuritas de enormes caderas, pechos desmesurados y explícito pubis, pensaron que los cavernícolas eran unos animales en celo permanente. No consideraron la posibilidad de que aquellas figuras no eran la obra de un Rubens pasado de rosca, sino la imagen de una diosa fecunda, madre del universo. Bajo los más variados aspectos, con ojos de pez o cabeza de serpiente, embarazadas o pariendo, las diosas prehistóricas fueron substituidas por unas sucesoras más refinadas como Isis, Beltis, Gea… que reinaron hasta que los hombres fabricaron un dios a su imagen y semejanza. A partir de ese momento, la Gran Diosa dejó de cobijar a la humanidad bajo su manto protector y la mujer sufrió un rápido y cruel recorte de sus libertades y prerrogativas. Dios se hizo hombre y el hombre fue el dueño de la mujer. Contra la pobreza![]() Porque... El diablo es mujerEl libro Malleus Maleficarum, también llamado El martillo de las brujas, recomendaba el más despiadado exorcismo contra el demonio que lleva tetas y pelo largo. Dos inquisidores alemanes, Heinrich Kramer y Jakob Sprenger, lo escribieron, por encargo del Papa Inocencio VIII, para hacer frente a las conspiraciones demoníacas contra la Cristiandad. Se publicó por primera vez en 1486, y hasta fines del siglo dieciocho fue el fundamento jurídico y teológico de los tribunales de la Inquisición en varios países.
Los autores sostenían que las brujas, harén de Satán, representaban a las mujeres en estado natural: "Toda brujería proviene de la lujuria carnal, que en las mujeres es insaciable." Y demostraban que "esos seres de aspecto bello, contacto fétido y mortal compañía" encantaban a los hombres y los atraían, silbidos de serpiente, colas de escorpión, para aniquilarlos. Y advertían a los incautos, citando a la Biblia: "La mujer es más amarga que la muerte. Es una trampa. Su corazón, una red, y cadenas sus brazos."
Este tratado de Criminología, que envió a miles de mujeres a las piras de la Inquisición, aconsejaba someter a tormento a todas las sospechosas de brujería. Si confesaban, merecían el fuego. Si no confesaban, también, porque sólo una bruja, fortalecida por su amante el Diablo en los aquelarres, podía resistir semejante suplicio sin soltar la lengua.
El Papa Honorio III había sentenciado que el sacerdocio era cosa de machos:
- Las mujeres no deben hablar. Sus labios llevan el estigma de Eva, que perdió a los hombres. Ocho siglos después, la Iglesia católica sigue negando el púlpito a las hijas de Eva.
El mismo pánico hace que los fundamentalistas musulmanes les mutilen el sexo y les tapen la cara. Y el alivio por el peligro conjurado mueve a los judíos muy ortodoxos a empezar el día susurrando:
- Gracias, Señor, por no haberme hecho mujer. Este artículo lo ha escrito Eduardo Galeano, y yo no tengo nada más que añadir porque él lo ha dicho todo.
Cruces, lunas y cristales![]() “Hay algo que Dios ha hecho mal: le puso límites a todo menos a la estupidez”, dijo Konrad Adenauer, y la realidad le da la razón.
Desde hace décadas Israel pretende formar parte de la Cruz Roja Internacional, pero hasta ahora no ha sido posible por causas bien alejadas de la medicina o la ayuda humanitaria. El pasado 28 de noviembre se suscribió un acuerdo entre la Estrella Roja de David israelí y la Media Luna Roja palestina en el que se establecía el reconocimiento mutuo de ambas entidades y se abogaba por una colaboración conjunta. Ha costado muchos años alcanzar este acuerdo, que según manifestaciones de Hamás: “Se trata de un paso muy peligroso hacia la normalización con Israel, a la que se oponen todos los palestinos. El acuerdo no es más que un regalo a la ocupación y rompe el aislamiento de la organización israelí”. Y aún quedan por resolver las exigencias de Siria e Irán para alcanzar la unanimidad de los 192 países firmantes de la Convención de Ginebra: Damasco exige que sus servicios de emergencia médicos puedan entrar sin cortapisas en los Altos del Golán para atender, en caso de necesidad, a los 25.000 sirios allí residentes desde la ocupación israelí, en 1967. Gracias a los esfuerzos del Ministro de Asuntos Exteriores suizo, Calmy-Rey, se ha aprobado un nuevo emblema que aprobará la organización internacional, un Cristal Rojo en forma de rectángulo, apoyado en una de sus puntas y con fondo blanco. “Se trata de un símbolo más neutral, sin connotación alguna nacionalista, religiosa o política que no sustituye a la Cruz Roja creada en 1863 ni a la Media Luna Roja aceptada en 1983, sino que los complementa”, manifestó el ministro. Porque Israel no estaba dispuesto a integrase en la organización bajo otros emblemas que no fueran acordes con su religión judía y tampoco los países islámicos estaban dispuestos a aceptar la Estrella Roja de David, como dejaron patente en 1949. Por eso era imprescindible encontrar un símbolo neutro, y tras 57 años parece haberse dado con uno que contenta a las partes. Como si no hubiera cosas infinitamente más cruciales que resolver en una región que vive en permanente estado de guerra desde hace años. Como si importase algo que cuando te hallas en peligro de muerte te salve personal de la Cruz Roja, de la Media Luna Roja o de los Panteras Negras. La política, el odio, el fanatismo religioso, el nacionalismo feroz y la estupidez humana se anteponen siempre a cuestiones humanitarias y consiguen que el símbolo de una bandera sea más importante que una vida. Terrible. VendidaEmpecé a escribir para entretenerme. Luego conseguí aunar técnica y pasión y, sin darme, cuenta estaba escribiendo por necesidad, empujada por una frenética compulsión. Años más tarde, me contrataron en una revista de cuyo nombre prefiero no acordarme, el sueño de todo escritor: ser leído, se hizo realidad. Escribía con auténtico entusiasmo mi artículo mensual: investigaba, pulía mi estilo, me esforzaba por ofrecerle al lector calidad, temas interesantes, y me sentía orgullosa, realizada y feliz. Un día empezaron a marcarme los asuntos a tratar, el tono, y otro día, por cuestiones de espacio, suprimieron una palabra de mi texto, una explicación, el quid de la cuestión. Sin ese adverbio mis argumentos cambiaron de sentido. Hablé con el director bastante enfadada: "Es mi artículo", reivindiqué. "Es mi revista", me respondió él. Salí de su despacho frustrada y me puse a analizar mi trayectoria. Estaba escribiendo por dinero, por obligación, porque era mi trabajo, escribía falta de esa energía chispeante que antes me hacía sentir pletórica. Había consentido que limitaran mi libertad de expresión. Ver mi obra en portada satisfacía mi vanidad y las buenas críticas inflaban mi ego, pero esto no era motivo suficiente para continuar. Ésa no era mi meta, porque escribir a cambio de dinero o fama no es escribir, es otra cosa. Así que abandoné la revista con la lección aprendida. Desde el momento en que mi afición fue lucrativa, empecé a prostituirme, vendía mi intelecto a cambio de unas monedas permitiendo que me utilizaran para rellenar un espacio en blanco. Ahora escribo porque es lo que me gusta hacer y colaboro sólo en aquellas publicaciones en las que nadie me condiciona. He conseguido que los premios no se me suban a la cabeza para no creerme mejor de lo que soy y sigo el camino que me he trazado. Recuerdo haber leído una carta manuscrita de Goya en la que le confesaba a un amigo: no hay nada que odie más que pintar por encargo, pero es la única manera que tengo para permitirme pintar lo que quiero. En esa carta se sobreentendía su malestar por prostituirse de vez en cuando cediendo a los caprichos de la realeza y la nobleza, pintar retratos en la corte era una manera de subsistir, y entonces Goya no se sentía artista, sólo era pintor cuando tenía libertad de acción. Estas palabras de Goya vienen a corroborar mi idea, se necesita libertad absoluta para crear, y cuando se hace por dinero o por notoriedad la literatura, la pintura, la música... sólo son un patético remedo de Arte. ¿Existe Dios?¿Existe Dios? No podemos saberlo. Dios sería la respuesta a la pregunta por el ser, por lo verdadero, por el bien, y estas tres preguntas, o estas tres personas, no sería sino una sola. Pero el ser no responde. Es lo que llamamos mundo. Pero lo verdadero no responde. Es lo que llamamos pensamiento. ¿Y el bien? Todavía no responde. Y es lo que llamamos esperanza. ¿Existe Dios? Existe por definición, sin que, no obstante, podamos tomar su definición por una demostración. Esto es lo que hay de fascinante y de irritante a la vez en la famosa prueba ontológica, que atraviesa al menos desde san Anselmo a Hegel, el conjunto de la filosofía occidental. ¿Cómo se define a Dios? Como el ser supremo (san Anselmo: “El ser en relación con el cual es imposible concebir nada más grande”), el ser absolutamente infinito (Spinoza-Hegel). Ahora bien, si no existiera, no sería ni el más grande ni el más infinito: a su perfección, esto es lo menos que se puede decir, le faltaría algo. Por lo tanto, existe por definición: pensar a Dios (concebirlo como ser supremo, perfecto, infinito…), es pensarlo como existente. “De la esencia de Dios no puede separarse su existencia –dice Descartes-, del mismo modo que de la esencia de un triángulo rectángulo no puede separarse el que la suma de sus tres ángulos sea igual a dos rectos, o de la idea de una montaña la idea de un valle; de modo que no es menos contradictorio concebir un Dios (esto es, un ser soberanamente perfecto) al que le faltara la existencia (esto es, al que le faltara alguna perfección), que concebir una montaña sin valle alguno”. Se replicará que esto no demuestra que existan montañas y valles… ciertamente, responde Descartes, pero sí demuestra que montañas y valles son inseparables. Lo mismo sucede en el caso de Dios: su existencia es inseparable de su esencia, inseparable de él, pues, y por eso existe necesariamente. El concepto de Dios, dijo Hegel, “incluye en él el ser” Dios es el único ser que existe por esencia. Que esta prueba ontológica no demuestra nada está bastante claro: de lo contrario, todos seríamos creyentes, lo que la experiencia basta para desmentir, o idiotas, lo que no puede probar. Por otra parte, ¿cómo podría una definición demostrar algo? Sería como pretender enriquecerse definiendo la riqueza… Cien francos reales no contienen nada más que cien francos posibles, señala Kant, pero soy más rico con cien francos reales “que con su simple concepto o posibilidad”. No basta con definir una suma para tenerla. No basta con definir a Dios para demostrar su existencia.
Miedo y armasEn Estados Unidos mueren anualmente 11.000 personas a causa de la utilización de armas de fuego. En mayo de 2000 se desarrolló en Washington la llamada “Marcha del millón de madres”, alentada desde la propia presidencia demócrata de Bill Clinton y con el propósito de protestar por las cinco mil muertes de niños y adolescentes y de exigir un mínimo control en las ventas de armas. Pero la causa de tanta muerte hay que buscarla menos en las extremas facilidades de que disfruta el norteamericano medio para adquirir toda clase de pistolas y fusiles con su correspondiente munición, que en un miedo latente y difuso. La sociedad estadounidense se fraguó y ha ido creciendo con el miedo: miedo a los indios, a las brujas, a los ingleses, a los esclavos negros, a los comunistas y, desde el 11 de septiembre de 2001, miedo a los árabes y a los terroristas. Esta evolución del miedo ha venido pareja de la proliferación de armas y de una excepcional predisposición a usarlas. Compras navideñas solidariasCajas artesanales de Vietnam Cajas confeccionadas con ratán por miembros de la asociación Mai Handicraft de Vietnam, fundada en 1990 para apoyar a las familias artesanas más desfavorecidas. Las encontrarás en la tienda de Solidaridad Internacional junto a otros productos decorativos, bisutería, chales, juegos de té y oficina... de organizaciones de Nepal, Ecuador e India. Dónde comprar: En la tienda de Solidaridad Internacional en Madrid. También puedes consultar su catálogo y hacer tu pedido por teléfono llamando al 902 15 23 23 o enviando un e-mail: agarcia@solidaridad.org. Ayuda en Acción te ofrece una amplia colección de muñecos que representan niños indios, chinos, africanos, andinos, hindúes y esquimales. Los encontrarás en su tienda en Internet junto a otros productos de comercio justo procedentes de cooperativas de América, Asia y África. Su precio: 19 euros. Dónde comprar: Tienda online de Ayuda en Acción o a través del teléfono 902 400 053. Moda con justicia Fair Fashion es una firma de moda impulsada por la red AFESIP que lucha contra la explotación sexual. La marca consta de dos colecciones y de una línea de complementos para la casa, elaborados bajo criterios de comercio justo, en talleres de Camboya y Vietnam. Con esta iniciativa se proporciona un trabajo digno a mujeres que han sido víctimas de abusos. Dónde comprar: Diversos establecimientos en toda España. Jabones naturales de Ecuador Jabones de aloe vera y de papaya elaborados artesanalmente por la cooperativa de mujeres de la Corporación Talleres del Gran Valle de Ecuador. Una propuesta de Sodepaz y Red de Consumo Solidario, que te ofrecen también productos de alimentación de comercio justo (turrones, mermeladas, cafés...) y artesanías. Dónde comprar: En la sede de Sodepaz en Madrid, en la tienda de Xarxa de Consum Solidari en Barcelona y en otros establecimientos de toda España. Propuestas para todos Tienda on line de Intermón Oxfam con productos para el público en general y para empresas. Los puedes adquirir también en alguno de sus 34 establecimentos.Más de 100 productos de comercio justo a tu alcance en la tienda virtual de Setem y en su sede de Barcelona. Tienda de productos de alimentación de comercio justo de la Fundació Futur. Conoce también sus paneras solidarias. Artesanía Maasai, colgantes y otros artículos para financiar las campañas más urgentes de Survival. Los beneficios también revierten en las comunidades que los fabrican. Da un toque verde a tus regalos. Con los productos de la tienda de Ecologistas en Acción se financian a más de 300 grupos ecologistas que luchan día a día para defender la naturaleza. Complementos de viaje y material de oficina para apoyar a Acción contra el Hambre. Fundació Adsis, a través de EquiMercado, te propone que escojas entre un amplio abanico de productos de alimentación y de artesanía de comercio justo. Contribuye a la promoción de los Derechos Humanos en todo el mundo con los artículos de Amnistía Internacional. Puedes elegir entre tazas, puntos de libro, camisetas, bolsas... Global Humanitaria convierte tu compra en material escolar para niños sin recursos. En su web encontrarás productos de artesanía y complementos. Con la venta de sus productos, Unicef intenta ayudar a niños de todo el mundo. Camisetas y mochilas para financiar las iniciativas de Médicos Sin Fronteras.
Religión en la LOESe implantó la LOE con una visión partidista de la educación, en vez de hacerlo desde la coherencia y el buen juicio, y como todo lo que empieza mal termina peor, esta ley de educación es un fracaso que los resultados corroboran. Cada intento realizado por mejorar el estropicio, ha sido a cual más incongruente e ineficaz y ha desintegrado aún más la enseñanza en España. La indiferencia, la falta de afán de superación, el desinterés por cualquier tipo de conocimiento, la indisciplina, el fracaso escolar, la dejación del principio de autoridad o el desencanto de los profesores son algunos de los logros de un plan de estudios nefasto. Los debates abiertos para intentar remediar lo irremediable son el choque entre dos fuerzas opuestas en ideología. Las partes hablan, discuten, se enfrentan, pero no quieren ver los fallos de sus planteamientos ni comprometerse. Y quienes contemplamos esta pugna estamos ya hastiados y, sobre todo, apesadumbrados por el futuro que les aguarda a nuestros jóvenes. Los pactos son imposibles entre quienes respaldan posturas contrarias e inamovibles. No hay acuerdo posible entre quienes defienden, por ejemplo, que el estudio de la religión es innecesario para la formación de los chavales y aquellos que consideran esta asignatura como obligatoria y puntuable en las evaluaciones. Hubo un tiempo en que se solventó el desencuentro con un socorrido estudio de Ética. La Ética suponía una alternativa digna a la asignatura de religión y era más deseable que una hora extra de juego, pero ahora ya no se la considera una opción válida y el discurso se centra en afirmar que el estudio de la religión no aporta conocimientos al alumno, no sirve para nada, como se ha dicho impunemente. Tal aseveración no puede hacerla un agnóstico o un ateo, sólo un ignorante puede manifestar tamaño desatino y quedarse tan tranquilo, es lo que tiene la ceguera mental, que no permite ver ni la evidencia. No hay peligro alguno en conocer los textos bíblicos, pues no intoxican las neuronas, la moral cristina no es perniciosa ni corruptora, así que no debería existir el temor al estudio de la religión pensando quizá que el sendero del evangelio adoctrinaría a los alumnos con dogmas contrarios a las consignas del más feroz capitalismo. Quien no sea cristiano y profese cualquier otra fe o ninguna de ellas, se beneficiaría del conocimiento de la historia de las religiones, que también es la historia de la humanidad y una forma de entender la otra historia, la de los hechos terrenales. El estudio objetivo e imparcial de las religiones, ya sea el catolicismo, el islamismo, el budismo, el hinduismo, etc. es una manera más de enriquecer al alumno, de ampliar sus puntos de mira, y sería una iniciativa acertada para los que opten por una enseñanza laica. Una puntuación justa, tanto a los que estudien el catecismo como a los que elijan su alternativa, vendría a poner un poco de paz entre los bandos en litigio y, al menos, se habría solucionado uno de los muchos problemas que afectan a la educación de los estudiantes. Aún quedaría por solventar otro error garrafal en los planteamientos académicos: el de desestimar la memoria considerándola una potencia con pocas posibilidades. Memorizar sirve para recordar y el recuerdo impide el olvido. La memoria conduce a la inteligencia y una buena formación intelectual favorece la capacidad de interpretación. Pero parece que a nuestros políticos les importa poco el ejercicio neuronal de los ciudadanos, nos prefieren alienados, animalizados, así somos fácilmente controlables y se nos manipula mejor. En eso están, y eso conseguirán si nosotros les dejamos. Otro año másHoy, no sé por qué, estoy de mala leche. Será cosa de la Navidad que llega y de la incomodidad que me causa. El caso es que me pongo a escribir para desfogarme. Me siento como un cerdo asocial porque detesto que me digan felices fiestas, porque odio el jolgorio festivo, ver como beben los peces en el río, porque detesto esas puñeteras isóbaras que se aprietan entre sí para jodernos de frío, y el belén salpicado de purpurina hortera y lucecillas de colorines, porque no me da la gana de estar alegre y contenta mientras hago cola en el Carrefour de mi barrio y me torturan con villancicos intercalados de ofertas tres por dos, porque no creo en ese amor universal de pacotilla que se les despierta a muchos en estas fechas y que permanece atrofiado durante el resto del año. No sé. Serán los años. Será que he cambiado. Pero la Navidad me parece un timo. Una fecha estúpida, venal, egoísta, insolidaria y falsa, hecha a imagen y semejanza de nuestra sociedad. Así que durante estos días me siento impotente porque no puedo mejorar esto, y también me siento incapaz de no despreciar una fiesta de la que sólo se salva la cara inocente y embobada de un niño en la Cabalgata de Reyes. Esa pobre criaturita que, tiritando de frío y con la nariz más roja que Rudolph, el reno de Papá Noel, contempla embelesado el desfile de cajas vacías y unos Reyes falsos, pura farfolla. Como ese consumo desenfrenado y esa superficialidad irresponsable que nos convierte en patéticas caricaturas. Sentido de la oportunidadCarod-Rovira dijo en el pleno del Congreso que aceptó a debate la reforma del Estatuto catalán que cada vez que el PP atacaba a Cataluña, su partido ganaba votos. Y tenía razón. Pero olvidó que también ocurre lo mismo a la inversa, ERC hace ganar votos al PP con algunas de sus actuaciones. Tradicionalmente el partido republicano ha sido un partido, como poco, polémico. Y no por su ideario o sus programas electorales. Al contrario, los problemas de ERC siempre se han derivado de las actuaciones de sus dirigentes. Poco después de la fundación ya dieron un buen ejemplo: los hechos de 1934. Pero es que tras la restauración democrática, desde Barrera a Carod-Rovira, pasando por Hortalà, Colom o Rahola no han dejado de dar muestras de una inmadurez política de antología. Eso sí, estos últimos años se han batido récords de inexperiencia. La visita a Perpiñán, los comentarios sobre la candidatura olímpica de Madrid, las fotos de Jerusalén, las exigencias al rey, la acción contra la COPE, romper un ejemplar de la Constitución, entre otros, no han sido más que hechos inoportunos que sólo han servido para dar argumentos a los anticatalanistas, al PP, y justificar sus ataques contra Cataluña. Y no es que en algunos casos no tuvieran razón, es que un cargo público, un político, no puede hacer lo primero que se le pasa por la cabeza. Un político debe tener sentido de la oportunidad y la falta de este sentido hace inútil la mejor ideología. Algo más que un regalo¿Has regalado alguna vez una cabra, 500 kilogramos de cereales, ocho gallinas o árboles para conseguir tierra fértil? Quizás a primera vista sean regalos disparatados, pero si consultas esta campaña descubrirás que también son obsequios que pueden cambiar vidas. Infórmate en: Algo más que un regalo Epitafio para el 2005![]() “Hizo lo que pudo”, éste es el epitafio que Max Aub escribió para su tumba. Un lema humilde y grandioso que debería figurar en la tumba de todos nosotros, porque es tanta la injusticia, la violencia, la pobreza, el hambre… que todos estamos moralmente obligados a hacer algo para remediar los males de esta sociedad que hiede a podrido. Este año se suma a los anteriores y termina con más conflictos pendientes que resueltos, un triste balance que pone en entredicho nuestra inteligencia. Para el nuevo año tendríamos que pedir coraje, responsabilidad y ganas de trabajar para que, de una vez por todas, empiece la movilización social. Y es que unos por otros, las cosas se nos quedan por barrer en esta tribu y el mundo sigue girando a costa de los mismos. La voluntad de resolver se ejecuta con acciones, pero ¿quién hace algo? Se nos va la Navidad en tiendas y en buenos deseos de plexiglás. Se nos va la vida en nada. No es que esté desanimada, eso jamás, desanimarse es morir, y hay que porfiar hasta el final. En el 2006 seguirá habiendo imbéciles, cabrones y buenas personas, por ellas merecerá la pena empezar otro año nuevo. Hasta entonces me despido. |
Mis pies en el lodo, mi cabeza en las estrellas
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