Halloween

El festival céltico de Samhain es el origen probable del Halloween actual. Los celtas vivieron hace más de 3000 años en lo que ahora se conoce como Reino Unido, Irlanda, y el Norte de Francia. Su año nuevo comenzaba el primer día de noviembre y se celebraba con una fiesta en honor a Samhain, el dios céltico de la muerte, que se iniciaba la noche anterior. La celebración marcaba la llegada del invierno, tiempo de frío y oscuridad, y estaba asociada a la muerte humana. Los celtas creían que Samhain permitía que las almas de los difuntos regresaran a sus antiguas moradas terrenales durante esa noche. En la tarde del festival, los druidas o sacerdotes celtas prendían con ramas de roble una enorme fogata de año nuevo, también quemaban animales y posiblemente seres humanos como sacrificios, luego cada familia encendía la chimenea de su casa usando el fuego de esta hoguera. Durante la celebración se utilizaban disfraces hechos con la cabeza y la piel de animales y se leía el futuro examinando los restos de los animales que habían sido sacrificados.
El Imperio Romano inició la conquista de las tierras celtas hacia el año 43 A.C. donde se estableció gobierno durante cerca de 400 años. En este período dos festivales romanos de otoño se integraron a las celebraciones de Samhain, uno de ellos, llamado Feralia, se celebraba al final de octubre recordando a los muertos y el otro recordaba a Pomona, la diosa romana de los frutos y los árboles.
Posteriormente, el cristianismo trató de acabar con los ritos paganos de las religiones antiguas, entre ellas la fiesta de Samhain, pero los celtas se resistieron a abandonar sus tradiciones así que la iglesia cristiana le cambió el nombre de por el de Todos los Santos (All Hallow Eve), que se celebraba en mayo, y sustituyó el recuerdo a los muertos con un rito de adoración a todos los mártires religiosos.
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