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Cierzo

Similitudes peligrosas

"Aplaudo al Congreso por aprobar una legislación que dotará a nuestros hombres y mujeres en uniforme de las herramientas necesarias para proteger a nuestro país y ganar la guerra contra el terrorismo". Así de satisfecho se mostraba George W. Bush en la madrugada del jueves 28 de septiembre después de que el Senado diese su visto bueno a la Ley sobre Comisiones Militares de 2006.

La ley, aprobada por la Cámara Alta estadounidense por 65 votos a favor y 34 en contra, regula los interrogatorios y juicios a los detenidos en la guerra contra el terrorismo. En el texto se establece la creación de tribunales militares para juzgar a presuntos terroristas, dichos tribunales tendrán capacidad para imponer sentencias de muerte. Se permite el uso limitado de pruebas obtenidas mediante coerción. La tortura se prohíbe, pero existen unas reglas que aceptarían el empleo de técnicas duras rayanas a la tortura, como la privación de sueño o la hipotermia. Además, se concede al presidente el poder de decidir la conveniencia del empleo de otras técnicas. Los extranjeros arrestados no podrán impugnar su detención en los tribunales estadounidenses. Se niega a los detenidos el recurso de habeas corpus que prohíbe las detenciones indefinidas. Están permitidas las
pruebas "de oídas" y la acusación podría condenar a un detenido si el juez determina que son fiables. Se puede impedir la difusión de información y pruebas secretas durante un juicio alegando "privilegio de seguridad nacional". 

Unos argumentos similares a los empleados en la guerra contra el terrorismo: la “restauración de los valores alemanes mediante la ley y el orden, la decencia, la disciplina y la moralidad”, sirvieron de excusa para que el gabinete de Hitler modificara el código penal. Se favorecieron los juicios sumarísimos y la reducción de las garantías jurídicas del acusado, se aplicaron medidas expeditivas gracias a las cuales podían saltarse los trámites legales y se solicitó el apoyo popular para que Hitler, y no los tribunales de justicia, condenara a muerte. Estas reformas previas a las leyes aprobadas en el congreso de Nuremberg de 1935, en las que se estableció el sistema de discriminación y persecución racial que todos conocemos, propiciaron que los enemigos de la nación se multiplicaran, pues se había multiplicado el número de sospechosos de serlo. El discurso nazi venía a subrayar que Alemania gozaba de una seguridad y tranquilidad mayores que nunca, algo parecido a la tesis de Bush cuando alega que ahora el mundo es más seguro que antes de que él se tomara la justicia por su mano y se convirtiera en el adalid de la lucha contra el terrorismo.

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