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Baudelaire crítico

Baudelaire crítico

Los espíritus de dos seres que se aman se comunican forzosamente, Baudelaire

 

Para la literatura, Charles Baudelaire es poeta, sin embargo, y aunque toda su obra rezume poesía, Baudelaire es también un excelente crítico.

Baudelaire es un crítico moderno, capaz de combinar hábilmente su percepción de una obra, su opinión sobre ella y una visión sincera que anime al público a conocerla. Reivindica el acercamiento al hombre, al artista o al escritor como individuos y propone ceder a la magia creativa para disfrutar de un cuadro, de una novela, de un poema... Baudelaire habla de los espíritus invisibles al ojo humano que rodean al poeta y cuya presencia capta el crítico. Defiende el arte puro, verdadero, porque es el único que no cansa, que no satura, que no mata la curiosidad, sino que la despierta. Incluso lo horrible, lo apestoso, también puede ser bello: es que lo horrible, artísticamente expresado, se convierte en belleza. Todos los artistas que admira, todas las obras admirables, son calificadas como sublimes: Balzac, Gautier, Madame Bovary... y es el receptor, quien contempla un cuadro o lee un libro con los ojos del alma, el único capaz de hacer sublime una obra al revestirla de grandeza.

Notas tomadas al azar y provocadas por la lectura de un libro, prólogos, consejos a los amigos, artículos, escritos estéticos, ideas para una posible obra, todo compone un cuerpo literario que retrata al Baudelaire hombre y al artista.

 

PENSAMIENTO DE DIARIO

A medida que el hombre avanza en la vida y va viendo las cosas desde lo alto, aquello que el mundo ha convenido en denominar belleza empieza a perder importancia, así como la voluptuosidad y demás pamplinas. Ante miradas desencantadas pero clarividentes, todas las estaciones tienen su valor, y el invierno no es la peor ni la más mágica. A partir de ese momento, la belleza no será más que la promesa de la felicidad, decía Stendhal, si recuerdo bien. La belleza será la forma que garantiza mayor bondad, mayor fidelidad al juramento, mayor lealtad en el cumplimiento de lo convenido, mayor delicadeza en las relaciones con los demás. La fealdad será crueldad, avaricia, estupidez, mentira. La mayoría de los jóvenes ignoran estas cosas y cuando se enteran es a costa suya. Algunos entre nosotros ya lo saben hoy; pero lo que aprenden sólo les vale a ellos. ¿Cómo explicar a un joven alocado que la irresistible simpatía que siento por las mujeres de cierta edad, esos seres que han sufrido tanto por culpa de sus amantes, sus maridos, sus hijos, y también por sus propias faltas, carece de toda connotación sexual?

Si la idea de Virtud y Amor universal no está implícita en todos nuestros placeres, todos nuestros placeres se convertirán en torturas y remordimientos.

26 de agosto de 1851

 

Pensamiento de diario, publicado en facsímil por Paul Fuchs en el suplemento literario del periódico Figaro del 7 de febrero de 1925.

*Fotografía: Gaspar Félix Tournachon, Nadar (1820-1910)

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