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Cierzo

De nuevo, mujer objeto

De nuevo, mujer objeto

Parece que los muchos años que las mujeres llevamos luchando para conseguir ser tratadas como personas, con los mismos derechos y obligaciones que los hombres, se desvanecen en un sueño de vanidad.

Las imágenes sexuales asociadas a mujeres en los medios de comunicación, vídeos musicales, películas, revistas, videojuegos, letras de canciones..., son el retorno a un pasado en el que la mujer era un mero objeto decorativo, destinado a gratificar la vista de los varones.

La sexualización es un penoso proceso que se produce cuando los valores de una persona proceden solo de su conducta o atractivo sexual, cuando se excluyen otras características y cuando una persona se convierte en objeto sexual, es decir, se la considera un objeto para que otra persona la use sexualmente. La sexualización y la objetificación de la mujer minan su confianza en ella misma y en el bienestar asociado a su propio cuerpo, esto conduce a problemas emocionales y de autoimagen como la timidez y ansiedad. Eileen L. Zurbriggen, jefa del grupo de expertos de La Asociación Americana de Psicología (APA) que ha realizado el estudio Task force on the sexualization of girls, señala que en el campo de la salud física y mental, la sexualidad se halla ligada a tres de los principales problemas más comunes entre adolescentes y mujeres jóvenes: los trastornos de la alimentación, la baja autoestima y la depresión o el estado depresivo.

A las clínicas que realizan operaciones de estética acuden algunas mujeres emocionalmente inestables, con falsas expectativas: esperan recuperar su pareja, aumentar su éxito laboral o en las relaciones interpersonales... También se dan casos en los que la mujer acude obligada por su marido, que quiere rejuvenecerla. Todos hemos podido constatar los cambios experimentados por mujeres famosas: cantantes, actrices, etc. tras su paso por el quirófano. ¿Qué nos pasa?

La imagen de la mujer está más sexualizada que en el pasado, las declaraciones desde diversos organismos al respecto, las alarmantes estadísticas sobre problemas alimentarios y el sentido común conminan a examinar esta imagen en los medios de comunicación. Imágenes, palabras y convenciones, el estereotipo se repite y termina por ser tan obvio que ni lo cuestionamos. El concepto sobre la mujer actual se expande asociado a valores como el sex appeal, la belleza, el estatus social o la capacidad de seducción. El cerebro no cuenta, ni la personalidad, ni los valores humanos. Priman las piernas contorneadas, los labios gruesos, los abundantes pechos y las largas pestañas.

La mujer "ángel del hogar", amorosa esposa, madre abnegada y eficaz ama de casa, se ha convertido en un objeto de deseo, seducción y fetichismo. ¿A esto aspiramos las mujeres?

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