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Cierzo

No somos integristas, pero casi

Leo un artículo en que se describen las discriminaciones de que son objeto las mujeres en estados bajo regímenes integristas y me resulta familiar la situación de las féminas. España no es un país integrista y el artículo 14 de nuestra Constitución dice que todos los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de sexo, no obstante, las leyes penales castigan con mayor severidad a las mujeres que a los hombres por matar a su pareja.

Los tribunales españoles tienen dos raseros para aplicar la ley, uno para hombres y otro para mujeres. Cuando ellos cometen un delito las penas son menores, se aplican circunstancias atenuantes con mayor frecuencia y también los eximentes, mientras que en los casos que juzgan a una mujer las penas se aplican generalmente en su extensión más alta y los eximentes se toman en cuenta en contadas ocasiones.

En los casos de violencia doméstica, el 93% de los hombres autores de un acto homicida suelen librarse de las circunstancias agravantes, pese a que más de la mitad de los atentados contra la vida de las mujeres que efectúan sus parejas se ejecutan en el domicilio común, lo que sitúa a la víctima en una mayor indefensión, y pese a que queda demostrada la intencionalidad por parte del agresor para cometer el delito.

En algunas sentencias se manifiesta cierta "comprensión" hacia el homicida y se considera que la víctima fue la que provocó la reacción del agresor al pedir el divorcio, por ejemplo. Algo que no deja de ser sorprendente.

El 78% de los delitos de malos tratos se efectúa en el domicilio y una de cada tres violaciones ocurre dentro del entorno familiar. Las víctimas de la inmensa mayoría de estos delitos son mujeres.

En las escasas ocasiones en las que se aplica una pena de alejamiento es la mujer víctima y no el hombre agresor quien ha de abandonar el hogar.

Un padre que viola a su hija pierde la patria potestad sobre esta hija, pero no sobre las demás ni el resto de sus descendientes.

Podría seguir añadiendo "anécdotas" pero considero que ha quedado demostrado sobradamente que no sólo en los países musulmanes la mujer padece discriminación sexual y que todavía nos queda un largo camino por recorrer para abolir la injusticia que padecemos las mujeres.

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