Juventud divino tesoro

Luego llega la madurez, y descubres, después de haber recibido muchas bofetadas metafóricas y literales- que no sabes nada de nada, que no puedes salvarte ni a ti mismo, que la vida te viene grande y que el mundo no cambia nunca, ni los hombres, basta con leer la Historia. Es el mundo el nos cambia y nos enseña y nos vuelve humildes.
Freud lo vio claro, las luchas deben ser individuales y los logros particulares. No se puede liberar a la humanidad entera, pero podemos alcanzar las cotas más altas de libertad individual. No hay que buscar la felicidad en ningún lado ni esperar que alguien nos la regale, la felicidad es una actitud interna.
Son muchos años de errores los que nos llevan a tales conclusiones, pero no es tiempo malgastado si al final se aprende la lección y se disfruta del inconmensurable placer de vivir.
0 comentarios