Abyecto espectáculo

Unidos hasta el final, Bush y Blair han hecho una declaración conjunta en Londres. El discurso de Bush es un espejismo burdo de la realidad dibujada a conveniencia, una colección de trolas indigeribles, adornadas por una deleznable batería de mentiras, pura propaganda ideológica y pacificadora del ejército de los Estados Unidos, gallardamente dirigido por el dedo filantrópico de George W. Bush, emperrado en que el mal se liquida a tiro limpio.
No sé si cabe atribuirle a su osadía o a su candor que intente obviar el hecho de que sus métodos no difieren a penas de los empleados por los terroristas que denosta. Abusos, crímenes, bombardeos indiscriminados, chantajes, violación de los derechos humanos y del derecho internacional..., un mugriento espectáculo de legalidad fingida para caer en la peor abyección: Nuestros métodos son buenos porque los empleamos nosotros, ellos hacen lo mismo, pero son terroristas.
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