Guantánamo: el escarnio a los derechos humanos

Muchos de los reclusos fueron capturados durante el conflicto internacional de Afganistán, país desde el que comenzaron los traslados a la base naval en enero del 2002, en condiciones de transporte de gran dureza. Otros fueron detenidos en distintos lugares y entregados a las autoridades de Estados Unidos. Continúan realizándose esporádicamente traslados a la base, así como excarcelaciones, pero nunca se han hecho públicos ni el número exacto de detenidos, ni su identidad y su nacionalidad.
Ninguno de los detenidos ha sido reconocido como prisionero de guerra ni ha comparecido ante un «tribunal competente» a fin de que éste determine su condición, como exige el artículo 5 del Tercer Convenio de Ginebra. El gobierno estadounidense se niega a aclarar su estatuto jurídico, pese a los llamamientos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en dicho sentido. En lugar de ello, el gobierno de Estados Unidos los califica de «combatientes enemigos» o «terroristas», vulnerando abiertamente su derecho a la presunción de inocencia, y presume, de forma ilegal, una justificación para denegarles muchos de sus derechos humanos más básicos.
Escribe al presidente George Bush pidiendo justicia para los detenidos de Guantánamo.
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