La torre Agbar

La torre Agbar ocupa el séptimo lugar entre los rascacielos más altos de España y se ha convertido en el edificio más innovador tanto por su forma cilíndrica y su planta ovoide rematada por una cúpula, como por su sistema de iluminación, ya que, durante el día, los tonos azul y rojo de su revestimiento se modifican en función de la luz solar y por la noche puede proyectar combinaciones de 16 millones de colores.
La aceptación del edificio por parte de los barceloneses ha sido desigual: los hay que consideran la torre Agbar un atentado al buen gusto, a otros les agrada porque tiene los colores del Barça, a algunos su forma fálica les recuerda a un vibrador gigante, a una minoría les gusta porque causa un fuerte impacto visual en su entorno y esperan que se convierta en el símbolo de la capital catalana.
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