Machado y Soria
El 4 de mayo de 1907, hace ya cien años, Antonio Machado llegaba a Soria para encargarse de la cátedra de francés del Instituto de Enseñanza Media. Nacía así el binomio indisoluble entre el poeta andaluz y la ciudad castellana. Cinco años bastaron para hacer de Machado el poeta por excelencia de las tierras sorianas. De ellas marchó poco después de enterrar a su querida Leonor, el gran amor de su vida.
Machado es el primer paisajista lírico de Castilla. Soria se ilumina en la fotografía de sus versos: amplios campos, tierra yerma sin horizonte, aguas de un río que se ensancha, la imperceptible y tardía llegada de la primavera... Con un estilo claro, sencillo y comprometido, Machado abre nuestros sentidos a la belleza de los campos castellanos y nos enseña a admirar la sobriedad y dureza de estos paisajes.
¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...
Fragmento: Campos de Soria
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