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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2003. MáscaraLo era... Y ni siquiera lo sospeché. Cuando miraba tu rostro, arrobado de amor, no me daba cuenta de que veía una máscara. Al descubrir la verdad, comprendí que tu máscara estaba colgada en mi mirada. Todavía no conozco tu auténtica cara, panel de rostros desplegados, territorio restringido, espejo de mentira. Lo es... enigma enmascarado. Humor y dictaduraEn los regímenes totalitarios, donde cualquier crítica al poder ha sido abolida, sólo el humor permanece como forma de insumisión más o menos eficaz. Es cierto que en todas las cortes existieron bufones, a los cuales estaba permitido reírse de ministros y regidores, hasta del propio rey; pero esto sucedía porque sus burlas se consideraban inofensivas, ya que los bufones estaban clasificados entre los animales domésticos. El verdadero humor, para sobrevivir, tiene que aprender a sortear la censura impuesta por el dictador. Recurrirá a un estilo equívoco, utilizando expresiones que dicen una cosa y quieren decir otra, que incluso alaban aparentemente aquello que en realidad fustigan. Si la censura se hace más severa, el buen humorista no se volverá más tímido, sino más sutil. Entre ingenios muy refinados circula el siguiente axioma: la sátira que comprende el censor, merece ser prohibida. Es probable que al final haya que repartir entre los lectores un manual de exégesis: donde dice orden público léase opresión, donde dice Bucarest léase Valparaíso, donde dice gutapercha léase libertad, donde dice libertad es una errata. Última trinchera de las fuerzas de oposición, el humor persiste como una voz de los sin voz, como una única defensa de los indefensos. Según Escarpit, analista del tema y antiguo miembro de la Resistencia, el humor puede ser un instrumento de lucha en la medida en que, al exorcizar el miedo, infunde valor a los combatientes y, al desacreditar la amenaza, priva al tirano de su principal arma psicológica. Pero no seamos ilusos. El humor constituye tan sólo un recurso espiritual, por sí mismo desprovisto de poder en otros niveles. El humor derriba los ídolos, recupera los espacios prohibidos, destruye y construye... Me lo imagino riéndose tiernamente de sus panegiristas. Reyes y emperadores siempre han ejercido creyendo que el juego es de verdad, y en eso consiste su error, pero también su terrible fuerza opresiva frente a los súbditos. El humor, más lúcido, más escéptico también, sabiendo que todo es juego, juega a jugar su propio juego, y ahí estriba su debilidad a la vez que su grandeza. Segismundo descubrió que la vida es sueño y se mofaba del rey que sueña ser rey; tal descubrimiento le confería un cierto poder disolvente, corrosivo, pero este poder iba a disminuir notablemente en cuanto se diera cuenta de que él también estaba soñando, de que sólo había soñado haber descubierto que la vida es sueño. En otras palabras, el gran peligro para el humor, para esa misión subversiva a que está destinado, radica precisamente en su lucidez, en su carácter disuasivo. Por lo demás, admito que el humor pueda ser considerado un agitador incómodo, ya que de suyo resulta indomable. Desnudo y vapuleado, conserva sus resortes intactos, precisamente porque son espirituales. De san Ocadio mártir se dice que, cuando le mandaron arrodillarse ante el emperador, replicó: "Yo sólo me arrodillo ante Dios". Lo pusieron de rodillas por la fuerza, a golpes. Cuando le dieron la orden de levantarse, contestó: "Lo siento, aún no he terminado mis oraciones". ¿Comprendéis? Quiero decir que rara vez el humor ha servido para alcanzar una victoria, casi siempre sirve tan sólo para hacer honrosa la derrota. En términos generales, es mucho más apto para consolar que para conceder la felicidad. Sin embargo, debo decir otra cosa a favor del humor, y es que si llega un día la victoria, esa victoria de los oprimidos y sojuzgados con los cuales él había hecho causa común, entonces pasará inmediatamente a la oposición, ya que por naturaleza sigue siendo inconformista y disidente. Respecto del pasado, respecto de aquella lucha que acabó con éxito y en la cual él colaboró tan sinceramente, a partir de ahora se encargará de ir añadiendo al margen notas irónicas en la historia oficial escrita por los vencedores. Las creenciasTodos creemos en algo, incluso los escépticos como yo. No existe nadie que no crea en algo. En definitiva, todo es fe. La ciencia misma es un acto de fe. El científico cree en las leyes de la naturaleza, en la exactitud de sus análisis, en la capacidad de su inteligencia. Aunque parezca un contrasentido, la ciencia está constituida sobre un acto de fe, se empieza creyendo en el testimonio de los sentidos y se acaba elaborando una doctrina. Sólo por lo que tiene de creencia, la ciencia se atreve a negar lo que ella es incapaz de probar. ¿Puede probarse acaso que sólo es verdad lo que se puede probar? El racionalismo tiene razones que la razón ignora. La realidad confirma a diario la presencia de lo aleatorio como algo inherente a la naturaleza. Por eso, a la ley de la causalidad la ha sustituido la teoría de la probabilidad, a los esquemas deterministas el principio de indeterminación, a los axiomas las hipótesis. La ciencia moderna trabaja con hipótesis, que luego los hechos corroborarán o desmentirán. El éxito actual de la ciencia radica en su relatividad, ya que sólo establece leyes provisionales y cálculos aproximativos. El margen de influencia reservado al azar, a la Divina Providencia, a los hados o a la Naturaleza, queda pues garantizado. Y los científicos modernos ya no creen que saben, ahora saben que creen. No hay certezas absolutas, sólo certezas estadísticas y sólo estadísticamente se puede decir que las estadísticas resultan fiables. La fe no consiste en acumular la razón, sino en usarla de un modo razonable. Bajo el imperio de la razón, el hombre ha ido reduciendo su universo cada vez más, hasta el punto de confundir lo verdadero con lo verificable o con lo verosímil. Las consecuencias han sido, evidentemente, desastrosas. Por eso es imprescindible la fantasía, tan imprescindible como un segundo remo. Con un solo remo siempre navegaríamos en círculo, dando vueltas y más vueltas. El progreso meramente racional será siempre un círculo vicioso, tautológico. Y es que el hombre es un rey cuando sueña y un mendigo cuando piensa. La fantasía es una manera de combatir las limitaciones de lo real. Libertad, divino tesoroLa libertad humana se halla restringida, condicionada, entorpecida. Los hombres venimos a la vida con una herencia sumamente gravosa, víctimas de eso que suele llamarse concupiscencia, a la cual hay que sumar luego las presiones medioambientales, el tremendo poder de la inercia, el veto social que amenaza a toda forma de excentricidad o de santidad. La misma inteligencia, además de ser falible, nace ya sujeta a prejuicios, a esquemas heredados casi inmodificables. Por lo general, la gente suele tomar sus decisiones en los momentos de mayor obcecación; sus retractaciones, en cambio, coinciden con los instantes de mayor debilidad. La conquista de la libertad se asemeja a ese juego de feria que consiste en trepar hasta lo alto de un poste, todas las noches hay alguien que enjabona el poste con su mano alevosa. Nos sentimos tentados a secundar a los deterministas: el destino impone los fines y el azar suministra los medios. Pero ¿qué ocurriría entonces? Si así fuera, si no existiera la libertad, familias enteras de vocablos deberían desaparecer del diccionario, no sólo las derivadas de libertad, sino también de obligación, prohibición, ley, represión, etc. Sólo nos quedarían unas pocas docenas de palabras: determinismo, gaviota, marejada... Digamos que hay dos extremos igualmente falsos: creer que la libertad humana lo puede todo y creer que no puede nada. Entre estos dos extremos cabe cualquier teoría sobre la libertad, la tuya y la mía, por muy distantes que se hallen. Aun en las dictaduras más tiránicas un ciudadano puede escoger entre comprar el diario de la mañana o el de la tarde; y ni siquiera el ciudadano más libre y poderoso, en la más libérrima de las democracias, puede comprar un yate cuyo peso sea superior al volumen de agua que desaloja. El hombre puede elegir, pero no puede escoger su nivel de elección. Su futuro depende de un presente que viene dado por el pasado. Sin embargo, en todo presente hay un margen de maniobra, y esto es lo único que importa, no lo que haya hecho de nosotros el pasado. Claro que el gravamen del pasado no sólo es físico, sino también moral. La responsabilidad constituye el reverso de la libertad, su lado enojoso. Al concepto de libertad pertenece tanto el derecho de elegir como el deber de asumir las consecuencias derivadas de la elección. Gracias a mi escepticismo, hace tiempo que me percaté de que el mundo no es esto ni aquello, sino un discreto entramado de situaciones intermedias, de vidas mediocres, de pequeños éxitos que no autorizan ninguna euforia, de pequeños fracasos que no pueden justificar ninguna desesperación. Tanto la desesperación como la euforia son productos del espíritu, así como también lo es la libertad, que tiene una medida absoluta totalmente personal. Por eso yo, que además de escéptica, soy práctica, tengo un sentido de la realidad que me impide hacerme ilusiones que acabarían fácilmente en una brutal decepción. Libertad, palabra demasiado fuerte, demasiado incómoda, palabra que en sí misma resulta obscena; mencionarla es una falta de educación, puesto que nadie conoce la libertad. ¿Por qué no ver en la mentira que entraña el concepto un impulso positivo del hombre a cambiar el mundo, a mejorarlo, aunque sólo sea verbalmente? Libertad, una palabra ambigua. Si la libertad es mentira, la mentira es libertad. ¿Qué versión preferís escoger? A un pedancio cualquieraEl ridículo está hecho casi siempre de sufrimiento, del escarnio inherente a un yo idealizado, obstinado o susceptible en exceso. Pero yo no sé evaluar a los humanos: juzgar, comprender, reconocer que no comprendo nada, un proceso claramente disuasorio. De ordinario, las incongruencias no suelen ser graves, sólo son regocijantes. ¿Se ha fijado alguien en que la defensa cerril de una idea se ampara en la infalibilidad de los instintos? Es porque no puede cimentarse en los titubeos propios de la razón. A mí no me gusta discutir ni tampoco adoctrinar, mi escepticismo difícilmente cuadraría con el ejercicio del magisterio o con la controversia ideológica, pero puedo colaborar sin dificultad en una reflexión humorística. Los extravíos de la razón, la vanidad, las virtudes que no son virtudes y los vicios que no son vicios, el afán de complicarlo todo... todos esos rasgos ridículos que no son privativos de nadie, sino extensivos a la humanidad entera, incluida yo, son temas universales y permanentes del humor. ¿Cómo sin humor podrían soportarse ciertas cosas? Que atribuyan intenciones malvadas a la mera exposición de los hechos; que se tergiversen, según convenga, las ideas claramente planteadas; que se insulte a la persona cuando no se pueden rebatir sus argumentos... El humor es activo y es pasivo. Lo que llamamos sentido del humor se aplica tanto a la persona que sabe practicar el humor como a aquella que sabe encajarlo. Y la modalidad más excelsa del humor tiene lugar cuando reúne ambos significados, cuando alguien sabe reírse de sí mismo. Tener sentido del humor, saber reírse de uno mismo, desarma a los adversarios porque los deja ociosos, porque les obliga a dar golpes contra el aire o porque convierte la batalla en una partida de parchís. Todos deberíamos poner en práctica una sencilla receta homeopática: Conviene reírse de uno mismo cinco minutos cada mañana a fin de no hacer el ridículo el resto del día. SacaperrasPor un lado, las empresas de telefonía móvil nos cobran unos precios abusivos por cada llamada que realizamos, por otro, las cadenas de televisión han montado un negocio muy lucrativo a costa de los mensajes SMS. No hay programa que no tenga un concurso donde para ganar basta con responder correctamente a una pregunta mediante un mensaje SMS. La pregunta es la más fácil posible, porque así el número de personas que conocen la respuesta es enorme y el porcentaje de tontos de baba que morderán el anzuelo será también grande. Bajarse el tono de moda para que el timbre de tu móvil sea el más original o el más hortera, según se mire, produce pingües beneficios y el solo hecho de que tu nombre aparezca sobreimpresionado en la pantalla del televisor de millones de espectadores acompañando a un mensaje en el que se fusila el idioma tiene un alto precio, por no hablar del costo que supone conocer el futuro que los astros te deparan cada día, el resultado de los partidos de fútbol, el pronóstico del tiempo... Estos son daños colaterales del teléfono móvil, ese sacaperras del que ya no podemos prescindir. El conocimientoEl conocimiento es un milagro en un mundo donde no existen los milagros y aun así podemos esperarlo. Hacemos tantas cosas irracionales que otra más no nos causará daño. Así, después de haber aprendido hay que desaprender, recuperar el salvajismo y la esencia que la cultura nos ha hecho perder. En ocasiones el conocimiento es un simulacro que se hace pasar por la realidad y deberíamos asumirlo con desconfianza porque seducido por bellas imágenes, uno termina creyéndoselas. CinismoEl presidente Aznar ha propuesto a la ONU que la ayuda a los países pobres para vencer el terrorismo se contabilice como cooperación al desarrollo. La pintoresca ayuda española al desarrollo consiste, por ejemplo, en mantener 11 colegios de lujo en Marruecos, a los que asisten los hijos de españoles y de la elite marroquí. Para el Gobierno, esto es ayudar al desarrollo en un país en el que la mitad de su población es analfabeta y uno de cada tres niños está sin escolarizar. Ayudar al desarrollo es lo que debería considerarse como lucha contra el terrorismo, y no al revés, porque se reducen las posibilidades de que masas desesperadas de individuos que no tienen nada que perder se integren en grupos terroristas. Mira por dondeLa activista social Nawal al-Sa’dawi advierte que la opresión de la mujer es algo "universal" y se encarna en el velo islámico y el maquillaje occidental. Un mundo más justo, dice, sólo llegará con el fin del sistema patriarcal. Según Al-Sa’dawi, la sociedad occidental relaciona erróneamente los conceptos de Islam y ataque a los derechos de la mujer, ya que "depende de cómo se interprete la religión". "Las musulmanas llevan velo pero las mujeres occidentales llevan maquillaje, otra forma de velo que no muestra el verdadero color de la piel ni el carácter de las personas", apunta. "Desde el punto de vista económico, la industria de la cosmética ocupa el cuarto lugar en cuanto a beneficios", señala. No había caído en la cuenta de que cada vez me pinto los labios estoy fomentando el capitalismo. Igualdad entre sexosSheikh Yusuf al Qaradawi, decano de Estudios Islámicos de la Universidad de Qatar, ha publicado una fatwa en la que se permite a las mujeres musulmanas cometer atentados suicidas. Qaradawi dice que esta obligación se aplica aun en el caso de no tener permiso del marido. Respecto a la obligación de llevar velo se hace una excepción: si es preciso la mujer se puede quitar el hijab para cometer al atentado, puesto que va a morir por Alá y no a lucir su belleza. A los terroristas suicidas varones se les promete una vida eterna en el paraíso en compañía de 72 vírgenes, el decano no especifica la recompensa que tendrán las mujeres. Por algo debe comenzar la igualdad entre sexos. Líbranos, Señor, de los hipócritasLa hipocresía está presente en todas partes, porque la mentira lo envuelve todo y lo impregna todo. Al ser una palabra demasiado fuerte, demasiado incómoda, utilizamos otros términos más suaves y más honrosos. Ahí estriba precisamente la esencia de la hipocresía, ya que la mentira nunca será designada con su nombre propio sino con paliativos, mediante expresiones convencionales, distintas para cada materia. En política la mentira se llama propaganda; en economía, contabilidad doble; en investigación histórica, selección de fuentes; en comercio, publicidad; en psicología, tendencia a la fabulación; en diplomacia, patriotismo; etc. Y es que la humanidad posee una gran capacidad de artificio cuya máxima expresión es su capacidad de inventar eufemismos. Desde el punto de vista moral, los manuales suelen distinguir tres clases de mentiras: dolosas, piadosas y jocosas. ¿Será una mentira jocosa decir que todas ellas resultan en último término igualmente jocosas? Basta para ello sustituir el punto de vista moral por el punto de vista físico, adicto al mundo en constante evolución, según el cual lo que llamamos verdad no pasaría de ser una mentira arraigada, generalizada, mientras que eso que llamamos mentira consistiría en una verdad aún incipiente, en estado de gestación. Desde luego, todo puede perfeccionarse, todo puede convertirse en una obra de arte. Hay quienes llevan tan lejos su hipocresía, la refinan de tal modo, que han llegado a adquirir fama de sinceros. ¿Una contradicción? En absoluto. Esa falsa sinceridad, lejos de ser una contradicción, es uno de tantos fenómenos humanos, tan frecuentes que yo diría triviales, igual que el amor egoísta, la fe supersticiosa o la justicia meramente legal. La falsa sinceridad no es una cualidad más contradictoria ni menos corriente que el hecho de perder un imperdible. El castellano dispone de un vocablo para definir a la persona que obra con fingimiento: farsante. El mejor farsante será aquel que mejor simule una falsa naturalidad, el que mejor haya preparado una falsa improvisación, el que posea el arte de ocultar su arte. Diríamos que en él se da una suerte de afirmación por acumulación de dos negaciones, como ocurre en latín si empleamos dos palabras negativas o como cuando decimos que los enemigos de mi enemigo son mis amigos. Dos negaciones afirman. Si la peor soberbia es enorgullecerse de ser humilde, la peor hipocresía es presumir de sinceridad. Pero esto no es lo peor, todavía hay algo más grave. Tratamos de engañar frecuentemente a los demás, pero ¿es que no intentamos engañarnos también a nosotros mismos? Me temo que empiezo a oler a moralista redomada. Mala señal. Chungo, chungo. Hablo de que la humanidad en general es hipócrita y cuando alguien dice: "todos somos culpables", es que tiene algo que ver con el crimen, recordad "Fuenteovejuna", donde se pretende diluir la responsabilidad personal en una vaga culpabilidad común que no significa nada ni a nada compromete. Si todos somos culpables, nadie es culpable. Asimismo, si digo que todos somos hipócritas, estoy tratando de convenceros y convencerme a mí misma de que yo no lo soy, pues me limito a vivir dentro del sistema, aceptar los convencionalismos imperantes y evitar la descortesía de un comportamiento excéntrico que me excluya de la normalidad de la mayoría. En resumen: trato de engañarme a mí misma. La cuestión no estriba ya en decir o no decir la verdad, sino admitirla o no íntimamente. Me pregunto qué cantidad de verdad somos capaces de tolerar los humanos. Pienso que realmente no queremos oír la verdad, sólo queremos que se nos disfrace la verdad, que se nos disimule la mentira para poder tomarla como verdad. A más información, mayor desinformaciónCada día, me invade la sensación de vivir en un mundo en el que no se permite a la gente pensar, ni mucho menos decir lo que uno piensa. Tan sólo estamos autorizados a informarnos, manejando la información que previa y deliberadamente nos han hecho llegar. Nos impiden que esa información, esos datos suministrados, podamos convertirlos en conocimiento. Se nos prohibe que transformemos la cantidad (información, datos, noticias) en calidad (conocimiento, cultura, saber). A mantener este actual estado de coacción contribuye, sobremanera, la desproporción brutal que existe mundialmente en la posesión de los medios de comunicación y en el control de la información. Estados Unidos, Japón y la Unión Europea controlan el 90% de la información y la comunicación de todo el planeta. La libre circulación de información resulta imposible y hasta inimaginable. La imposición del pensamiento único por los países ricos a través de sus altavoces mediáticos origina la concepción de un único mundo posible, con un único sistema económico viable y un unificado concepto de modernidad, desarrollo y progreso. En definitiva, la información, en contra de una genuina libertad de expresión, genera dogmas que se resumen en el simple: "Lo que no está en los medios de comunicación tal y como los medios de comunicación lo publican y lo interpretan, no está en el mundo". La información, tal y como está conformada hoy en día, puede convertirse en fuente de intolerancia y de intransigencia. Con el pensamiento único se anula el pluralismo, por eso, el pensamiento único no es comprensivo ni tolerante con el disidente, se le permite su mera existencia, pero se le impide manifestar su opinión diversa y diferente. Para apagar las voces discrepantes, la información no escatima ningún esfuerzo manipulador. Manipulación y tolerancia son dos términos contrapuestos por su sentido teleológico: mientras que la tolerancia permite la búsqueda de la verdad, la manipulación nos lleva directos a la mentira. No puede haber convivencia plural si se anula la fuerza constructiva de la tolerancia y se sustituye por la potencia destructora de la manipulación, de la mentira. Manipular la información implica intervenir deliberadamente en los datos de una noticia por parte del emisor; trastocar sutilmente esos datos de modo que, sin anularlos del todo, proporcionen a la noticia un sentido distinto del original, en función de unos intereses preconcebidos por parte del emisor. Y todo ello de tal forma que el receptor no pueda percatarse de esa intervención sin recurrir a otras fuentes de información. El abuso del lenguaje y de planteamientos estratégicos mediante el empleo de palabras o de esquemas denominados talismán, es decir, conceptos o ideas que suenan bien por estar de moda o ir con los tiempos: democracia, libertad, ciencia, progreso, derechos humanos, ecologista, postmoderno; la opinión prefabricada o juicio de valor sobre una realidad que tiene la categoría de ley, de sentencia aprobatoria o condenatoria respecto de dicha realidad, y ante la que nadie se atreve a opinar ni a discrepar; el terrorismo intelectual, propio de los monopolios informativos controlados por las multinacionales de la información, que imponen sus tesis y sus puntos de vista en la sociedad; la propaganda tendenciosa como difusión proselitista de ideas e intereses, que se manifiesta en el simple modo de redactar los títulos, de elaborar los extractos y resúmenes, de colocar la noticia dentro del formato del programa o del periódico, y en la forma de hacer comentarios; el sensacionalismo informativo, que exagera intencionadamente el contenido de la noticia; la desinformación, que proporciona informaciones generales erróneas, llevando al público a cometer actos colectivos o a difundir opiniones que correspondan a las intenciones del desinformador; la manipulación fotográfica, consistente en la falsificación de fotografías; las intimidaciones de orden económico a quienes respetan los principios éticos de la información. Pero, sin duda, la técnica manipuladora más aguda y penetrante es la mentira en sus tres formas: supresión, consistente en hacer creer al público que algo que existe, no existe; adición, que inclina al destinatario a creer en la existencia de algo que no existe; y la deformación, que ofrece al público una imagen distorsionada de la realidad. A su vez, la distorsión puede ser cuantitativa, si exagera o minimiza la realidad, o cualitativa, si recurre a calificaciones o cualidades falsas. Obviamente, todos estos hábitos deformadores obstruyen el acceso de los ciudadanos a una información veraz y a unos conocimientos genuinos. En tal escenario, difícilmente puede prosperar la cultura, la enseñanza y hasta la libertad, pues el saber es elección, y cuanto más sabemos, más posibilidades de elegir tenemos y más libres somos. El saber es tolerancia, y ésta es el sedimento de una sociedad feliz y afortunada. Por ello, quien controla el saber de los individuos, domina a los individuos, y así Stalin afirmaba que "de todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno será tan crucial como su monopolio sobre la definición de palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario". Hay personas y grupos que quieren que pensemos y entendamos lo que ellos desean. Hay intelectuales que falsean la realidad; a todos ellos no les importa, lo más mínimo, el alejamiento de la verdad; pero quien así actúa, quien se desinteresa de la certeza, quien no tiene la voluntad de ser verídico, es políticamente un tirano e intelectualmente un bárbaro. El sentido del humor y la vida La vida humana constituye una tragedia para los que sienten y una comedia para los que piensan, por eso sólo las personas con sentido del humor poseen tanta sensibilidad como lucidez. El humor convierte a la vida en una tragedia casi bufa y en una comedia casi melancólica.El peso indestructible de nuestra infancia, aunque sepultada bajo ese cúmulo de cosas que los años han ido depositando encima: frustraciones, represiones, inhibiciones, desengaños, y tantos revoques sucesivos de falso embellecimiento, eufemismos, explicaciones convencionales, códigos de interpretación, todo cuanto constituye el lastre específico de los adultos, es innegable. A pesar de ello, la niñez subsiste en el fondo del hombre y de vez en cuando da síntomas de vida: una repentina nostalgia, un amor sin cálculos, la fulgurante adivinación de que todo es un juego, el aprecio instintivo de la bondad o el perdón, cierta forma desmañada de pecar, un acto de plena confianza en alguien, una momentánea suspensión del raciocinio. El día en que uno aprende a perdonarse y a reírse de sí mismo acaba reconciliándose con ese niño. Ha llegado ya a la etapa de la niñez, que no es la primera de la vida, sino la última. Según Nietzsche, el desarrollo humano pasa por tres etapas: camello, león y niño. Primero, el hombre soporta como un camello la carga de la ley impuesta por otros, cuando madura interiormente, logra sacudirse ese fardo y se convierte en ley para sí mismo, de la dependencia pasa a la autonomía. Se ha hecho león. Pero tiene que dar otro paso, sufrir un nuevo cambio. Éste se producirá en el momento en que desaparezca su necesidad de autoafirmarse, de demostrarse a sí mismo que es libre y, sencilla y despreocupadamente, disfrute su libertad. Quien pasó del "tú debes" al "yo quiero", ha de pasar luego del "yo quiero" al "yo soy". Es la etapa final de la vida, esa última madurez, que, por descontado, nunca se experimenta como madurez, sino, al contrario, como ingravidez. Las personas que no son capaces de reírse de sí mismas son profundamente desgraciadas, porque no pueden permitirse el placer de ser indulgentes consigo mismas. El niño que llevan dentro está maniatado, amordazado, temblando. El tiránico superego ocupa toda su alma y los territorios vecinos. Se avergonzarían mucho si les viéramos enternecerse, llorar, jugar con un tren eléctrico o leer un cómic. Por miedo al ridículo, adoptan una seriedad excesiva que les convierte ineludiblemente en personas ridículas. Todos sabemos que nuestro peor enemigo no siempre es el tirano que está enfrente. Existe otro dictador más peligroso, porque se halla oculto dentro de nosotros mismos, tan interiorizado y asimilado ya, que lo consideramos un colaborador más que un opresor. Todos tendemos a justificar esta autocensura, a interpretarla como control, como conciencia ordenada, cuando en verdad es un engaño, una abdicación ante ese poder difuso y represivo que gravita sobre nosotros, imponiéndonos una percepción del mundo, originando muchas restricciones mentales, obligándonos a vivir dentro del territorio acotado que es el orden convencional. ¿Por qué toleramos a este tirano? Porque por encima de todo preferimos la seguridad, porque, pese a todo lo que se diga, el hombre no ama la libertad, sólo juguetea con ella, permitiéndose algún encuentro furtivo con ella. La libertad nos asusta, sabemos el riesgo que implica exponerse a ella: derriba las barreras del espíritu, amplía nuestro universo, destruye nuestras defensas lógicas, obliga a replantearse todas las convicciones, nos deja a la intemperie. Sabemos que su acción es saludable, pero peligrosa. Contra la vida, la mejor defensa es el humor. Quien posee sentido del humor sabe que es hombre y que nada humano le es ajeno. Siempre estará dispuesto a excusar los aspectos negativos del prójimo porque en ellos contempla los suyos propios. El humor sirve para hacer más llevadera la seriedad de la vida. El humor sirve para desenmascarar ese círculo vicioso en que se desenvuelve nuestra existencia, esa profunda inutilidad de lo útil. Perra vidaLa firma Burberry acaba de lanzar al mercado una línea de productos para perros: cosméticos, jerseys con los típicos cuadros distintivos de la marca, platos de comida... Media humanidad se muere de hambre, camina descalza y medio desnuda. Con el dinero que vale un jersey para el perro se alimentaría una familia del Tercer Mundo un mes entero. ¿No es escandaloso y obscenamente injusto que algunos perros vivan mejor que muchas personas? Breve historia del libroAntes de que los libros se publicaran en la lengua nativa de cada país, propiciando con ello el acceso a la cultura a un mayor número de personas, ya se modificó el formato (antes la medida aproximada era la del actual folio), y con ello se facilitó el transporte; la letra minúscula gótica, más rápida, fue sustituyendo a la antigua escritura que variaba según los centros universitarios: letra inglesa, francesa o boloñesa; disminuyó la ornamentación: las letras floreadas, las miniaturas se hicieron en serie y empezaron a utilizarse las abreviaturas, esto hizo que los libros dejasen de ser sólo un objeto de lujo y se convirtieran en un instrumento para transmitir la cultura durante la baja Edad Media. En el siglo XVI, se comenzó a leer por puro placer y no solamente por devoción religiosa o vocación erudita. Lo que supuso una revolución aún mayor que el desarrollo de la técnica, la alfabetización o el cambio de temática en las obras escritas. Durante el Renacimiento se puso de moda leer Historia, especialmente la historia clásica de Herodoto, Plutarco o Julio Cesar; la gente se emocionaba con los relatos medievales como "Roman de la Rose"; disfrutaba de las primeras novelas, como el "Amadís de Gaula" o "El Quijote"; también gustaban los tratados de magia y oscurantismo de Paracelso o Agripa, que llegaron a ser bets-sellers de la época, y los primeros libros eróticos, que incluían ilustraciones. Fue durante el Renacimiento cuando el lector descubrió la magia que supone traducir los signos caligráficos en imágenes evanescentes de la memoria y a través de ellas participar en otras vidas y gozar de nuevos mundos. Esto modificó la sociedad y el propio concepto del hombre y durante el siglo XV la lectura en silencio se impuso entre la elite intelectual. Pero la popularidad de los libros no se debió sólo a la satisfacción que proporciona un texto escrito. De entrada, la población que sabía leer fue en aumento, y en segundo lugar, el argumento cambió. Los primeros libros eran, casi en su mayoría, farragosos tratados de Filosofía y Teología y, claro, tenían una divulgación restringida a eruditos, incluso hoy continúan siendo libros minoritarios. En el siglo XVIII los libros y los periódicos se solían leer en voz alta debido a su elevado costo y al alto índice de analfabetismo. En estos años los libros cumplieron una misión relevante en la historia, fueron los transmisores e impulsores de las nuevas ideas de la Ilustración, ideas que habrían de cambiar el curso de los acontecimientos. El primer periódico mensual se fundó en Holanda en 1686 y el primer periódico diario, en Inglaterra, en 1702. En aquel momento había en Inglaterra veinticinco publicaciones regulares de todo tipo y en 1750, el número ascendía a noventa. Dos años más tarde había treinta y cinco diarios y publicaciones en Francia y en la Alemania de 1790 se podía escoger entre doscientos cuarenta y siete diarios en circulación. En esta época poseían libros nueve de cada diez clérigos; tres de cada cuatro miembros de profesiones liberales; uno de cada dos nobles; uno de cada tres comerciantes y uno de cada diez trabajadores manuales. Las bibliotecas se multiplican y las colecciones particulares aumentan de manera considerable. "El espíritu de las leyes" de Montesquieu tuvo antes de 1751 veintidós ediciones y se tradujo al italiano, polaco y holandés. De "El contrato social" de Rousseau, se hicieron trece ediciones francesas y tres inglesas antes de 1764, y de las obras políticas y satíricas de Voltaire aparecieron traducciones por toda Europa entre 1730 y1778, año de su muerte. El XIX es el siglo de la rapidez, los libros y los diarios aumentan su velocidad de distribución a medida que el tren acorta las distancias. La novela gana la partida a la Historia o la Filosofía gracias a la difusión de las obras de autores como: Dickens, Flaubert, Tolstoi, Dostoievski o Zola. Dumas escribió en veinte años cuatrocientas novelas y treinta y cinco dramas y sus obras dieron trabajo a ocho mil ciento sesenta personas, entre correctores de pruebas, impresores, gente de teatro... Hay que destacar que a partir de 1830 aparece una literatura crítica destinada a comentar la absoluta miseria en la que vive la clase trabajadora. Los relatos inciden en las penosas condiciones en las que se realizan los trabajos: las altas o bajas temperaturas, la falta de luz, la suciedad, los horarios extenuadores. En la actualidad, las estadísticas revelan que el 75% de la población adulta ve la televisión una media de tres horas diarias, un 63% escucha la radio, mientras que la lectura de libros ocupa a un 13% de la población. A tenor de estas cifras parece que el hábito de la lectura se halla en manifiesto retroceso. La lectura de un libro en el silencio de la calma es una de las pocas experiencias sacras que le quedan al hombre de hoy, inmerso en la cultura del vértigo. Los libros nos aíslan del ruido y de la gente, de los problemas que nos plantea la vida cotidiana y nos obligan a recluirnos en la soledad para descubrir que se puede estar solo en buena compañía, basta con estimular la imaginación. Si no te gustan las guerras, consume para la pazAhora que los belicistas invaden Iraq es preciso organizar y extender otras formas de lucha que incidan de forma directa en el beneficio de aquellos que sustentan el negocio de las armas y se benefician de las guerras. En un mundo pensado para consumir, en el que las empresas y los flujos de capitales se mueven en función de los beneficios que puedan obtener, los ciudadanos-consumidores tenemos una nueva forma de influir en las prácticas empresariales. El acto de consumir debe convertirse en un modo de lucha, por otra parte muy difícil de combatir. Y se puede hacer mucho con poco esfuerzo. En primer lugar empezar nosotros mismos a ser coherentes y éticos: ¿qué sentido tiene ir a una manifestación contra la guerra y comprar todos los días productos de empresas vinculadas a la industria armamentista?. Dediquemos algo de tiempo, hasta que sea un hábito adquirido, para seleccionar los productos que compramos: entre dos iguales, elegir el de una marca que no tenga vínculos con las guerras; si no hay opción, pensemos en otro producto diferente aunque a veces signifique algo más de dinero. Seguramente sea ilusorio esperar que todo el mundo deje de comprar determinados productos, pero para las grandes corporaciones, la pérdida de sólo un 10% de beneficios supone un golpe muy duro. Nosotros hemos seleccionando algunas empresas que nos parecen significativas por su extensión en todo el planeta. Pero hay más y esperamos que otras personas y colectivos se sumen a esta labor de investigación, denuncia y divulgación. También sería necesario colocar las marcas comerciales de los diferentes productos que dichas empresas tienen en los comercios. En cuanto a las empresas norteamericanas, en esta lista, y a causa de la guerra de Iraq, hemos introducido también empresas multinacionales sin implicación directa en la industria de armamento, ya que pensamos que es necesario incidir en todas aquellas empresas que tendrían capacidad de influir en el gobierno estadounidense para obligarle a detener su política guerrerista. http://www.boicotpreventivo.org/ No agites tu refresco, agita tu concienciaLa Fundación Mecca-Cola es una asociación sin ánimo de lucro intrínsecamente relacionada con la marca Mecca-Cola por expreso deseo de su fundador. Debido al éxito del producto, "Mecca-Cola Francia" destina un 20% de sus beneficios netos a diversas ONG. Un 10% va dirigido a asociaciones benéficas palestinas, con finalidades estrictamente humanitarias, que dan prioridad al bienestar infantil y su educación. La Fundación Mecca-Cola hará uso de todos los medios a su alcance para evitar que las ayudas sean desviadas de su objetivo original. Y no puedan utilizarse para financiar acciones bélicas. El otro 10% será destinado a aquellas asociaciones europeas cuyo objetivo sea trabajar por la paz en el mundo y que se solidaricen con el pueblo palestino y su legítima causa por la independencia. La Fundación atenderá a todas las peticiones e intentará responder a las mismas en la menor brevedad de tiempo posible. Por consiguiente os invitamos a enviar vuestras consultas y solicitudes de proyectos y ayudas a la Fundación Mecca-Cola por e-mail a: fondation@mecca-cola.com Absenta Sesenta y ocho grados de alcohol perfumado de anís se deslizan por mi garganta, me abrasan el esófago y caen incendiarios en el estómago. El infierno no huele a azufre, sino a absenta.El local, un bar, si se califica con extrema benevolencia, es lúgubre y desprende un olor mareante, el que envuelve a las putas que se acodan en la barra. Me agrada esta decadencia que lo contamina todo. Cierro los ojos, soy el hombre que no deseo ser. No quiero verme reflejado en el espejo que tengo enfrente. Nadie me ha oído quejarme, ni cuando mi madre se fugó con un rico banquero dejándome abandonado a los cuatro años; ni cuando mi padre, borracho de sufrimiento y güisqui, desfogaba su frustración en mí con su cinturón de cuero repujado y punta metálica. No me quejé cuando a causa de una paliza quedé cojo porque mi cadera se quebró. No osé quejarme cuando descubrí que el único sentimiento que despertaba en las mujeres era lástima, ni me quejaría luego, cuando mi vida, privado de cariño y de un trabajo digno, ¿quién iba a contratar a un minusválido que padecía terribles dolores en los huesos?, se convirtió en lo que es ahora. A oscuras sueño, mi mente vuela rauda por lejanos parajes, por otros mundos, pero con la luz la realidad se vuelve cruel e insoportable. Soy un artista dotado de una aguda penetración, dibujo retratos de la gente que veo pasar, paisajes conocidos o inventados, siempre a carboncillo, sin una gota de color. A veces la inspiración me llega como una especie de posesión incontrolable, y emborrono cualquier superficie susceptible de ser manchada por mi carbón: paredes, manteles, servilletas, camisas... Siento un latigazo en el espíritu que me insta a dibujar, a dibujar hasta que mi mano queda exhausta, y los dedos se agarrotan, y el alma se me queda seca. Entonces bebo para recuperar mi equilibrio hídrico, copas y más copas de absenta, que le devuelven a mi vida una cualidad untuosa. Contemplo mi mano ennegrecida y me siento artista, sí artista, aunque mis obras sólo reflejen panorámicas del infierno visto desde mi rincón de marginado y esté casi siempre ebrio, de tanto en tanto, me siento artista. El suelo se mueve con su oleaje incesante bajo mis pies. ¡Oh! Judith. Cuántas veces te he soñado compañera de viaje por este océano desolado. Cuántas veces he deseado admirar, tan sólo admirar, tu cuerpo desnudo, templo de belleza reservado para unos pocos, para aquellos que pueden comprarte. No sabes que te amo, tanto como para que me hiera de muerte ver cómo te dejas manosear ante mis ojos por viejos y jóvenes, por obreros y funcionarios. Me ha faltado valor para confesarte mi afecto hasta hace un rato, estaba demasiado sereno para que tú lo interpretaras como una muestra de mi humor cáustico. Me has mirado a los ojos con dulzura y me has sonreído. Ven conmigo. No puedo pagarte. Entonces, hazme un retrato. Y yo te he seguido con mi pierna rengueante y mi cuerpo tullido, igual que un perro vagabundo seguiría a los confines de la tierra al propietario de la mano que se ha atrevido a acariciarlo. Judith. Me ha costado advertir que era un juego, que tus promesas ardientes y las partes de tu cuerpo que me ofrecías lasciva jamás serían para mí. Tenías que demostrarme que no soy un hombre, sólo, sólo soy un patético remedo de virilidad asida a una masa inerte. Te has reído de mis lágrimas, te has burlado de mí, pobre diablo, rey de su infierno. Me has dejado tendido en esa cama testigo de mi humillación y ni te has dignado a acercarme el bastón. La puerta se ha cerrado tras de ti y yo he continuado llorando como un estúpido iluso. No esperaba mucho de ti, habría bastado un roce de tu piel para arrancarme del lodo. Les has contado a todos mi vergüenza. He conseguido descender las escaleras que conducen a las habitaciones del primer piso para ser recibido por los aplausos y las risotadas de la clientela. Ya no me queda dignidad ni orgullo, no has podido robarme nada porque nada tengo, salvo esta sed insaciable de inconsciencia. El quinto vaso entra dulcemente por mi boca y me produce una arcada de amargura. ¡Ah! Regreso a mis dominios, al negro infierno al que viajo confundiendo delirio y realidad. Mi vientre se abomba, crece, crece, crece, revienta. He parido unas larvas monstruosas y enormes que reptan por mi cuerpo deforme y me devoran voraces. No noto sus dentelladas arrancándome pedazos de carne, pero sé que me consumen a grandes bocados, que lamen mis huesos convertidos en simple carroña. Luego las veo metamorfosearse en mariposas gigantes, con tres pares de alas formidables, añiles, maravillosas. Vuelan, revolotean alrededor de mi cadáver putrefacto. Son unas mariposas hermosas, tornasoladas, elegantes. Sus alas agitan el aire y producen música. Yo las he creado, son hijas mías, he sido capaz de engendrar algo bello, algo que todos admirarán. Soy el padre de media docena de mariposas gigantes. Preguntas. Preguntas¿Por qué el hombre se hace preguntas? ¿Por qué, además, hace preguntas chorras? ¿Por qué la madera flota? ¿Por qué hace frío en invierno? ¿Por qué moja el agua? ¿Por qué pinchan las agujas? ¿Por qué el día es día? ¿Por qué no se cae el sol? ¿Por qué detrás del cuatro viene el cinco? ¿Por qué Paracelso se llamaba Paracelso? La mayoría de las preguntas son inútiles, ya que carecen de respuesta o la respuesta va incluida en la respuesta. Obviamente, la mitad de las explicaciones son meras tautologías. ¿Por qué pican las ortigas? Porque sus hojas poseen elementos urticantes. Esta definición tan jocosa y aclaratoria aparece en un libro de botánica. Y hablando de naturaleza: os voy a explicar cómo se averigua el sexo de las ranas, por si alguna vez os resulta útil. Basta frotar el vientre del animal con una mixtura de yodo y vino blanco; conviene hacerlo con movimientos circulares, primero lentos, luego más rápidos; pasados tres minutos, si el animal se ha puesto nervioso, es una rana macho; si se ha puesto nerviosa, se trata de una rana hembra. Alguien agudo que me lea, se preguntará: ¿y la otra mitad de las explicaciones, las que no son tautológicas? Cuando yo estudiaba Historia del Arte le oír explicar al profesor que El Greco pintaba sus figuras tan estilizadas porque padecía un defecto en la vista que le hacía ver todo achaparrado y, en su deseo de corregir este defecto, se pasó de rosca. Creo que nadie sabe a ciencia cierta por qué El Greco pintaba sus figuras deformes, pero el hombre tiene la extraña manía de buscar siempre respuestas y complicarlo todo. El hombre es un ser complicado y su proceso evolutivo consiste en una complejidad creciente. La vida es una complicación de la materia y el pensamiento una complicación de la vida. Nos encanta rizar el rizo, buscarle tres pies al gato. Hemos inventado los verbos irregulares, los pleonasmos, las aceitunas aliñadas con aceite de oliva, el gótico flamígero. Combatimos el efecto de las pastillas sedantes con pastillas estimulantes, y a la inversa. El hombre ama la complicación. El hombre es complicado. Pese a ello, hay hombres que terminan por reconocer que la verdad es simple, pero sostienen que el único método seguro para llegar a ella es dando muchas vueltas. De hecho, sólo a través de un laborioso y complicado razonamiento llegó Descartes a enterarse de que existía. Con lo fácil que era aceptarlo, sin más. Qué séUn colega me asegura que el conocimiento nos hace libres y la ignorancia produce felicidad. Su sentencia me ha hecho reflexionar mucho y he llegado a la conclusión de que se trata de una paradoja, o sea, que es una afirmación que parece verdadera, pero que es falsa. El conocimiento no nos hace libres y la felicidad no la produce la ignorancia. La libertad puede ser "natural" y suele entenderse como la posibilidad de sustraerse, por lo menos parcialmente, a un orden cósmico predeterminado e invariable que aparece como una forzosidad. La libertad puede ser "social o política" y está vinculada a la autonomía o independencia en que una comunidad humana rige sus destinos sin la interferencia de otras comunidades. La libertad puede ser "personal" y se concibe también como autonomía o independencia de las presiones o coacciones procedentes de la comunidad en cuanto a sociedad o en cuanto a Estado. Ni el hombre puede sustraerse a su destino, y no hablo del determinismo, sino del azar caprichoso que trunca nuestros planes y nos obliga a tomar caminos distintos a los que nosotros habíamos previsto; ni una comunidad puede vivir libre de las injerencias ajenas, como nos lo demuestra el intervencionismo planetario que ejercen los Estados Unidos; ni el individuo puede zafarse así como así de los imperativos sociales y hacer su libre albedrío. Las doctrinas éticas colocan a la felicidad como bien supremo, pero esto no implica que la felicidad no pueda entenderse de diversas maneras: como bienestar, como actividad contemplativa, como placer, etc. Las diferentes escuelas filosóficas han aportado sus particulares puntos de vista. Los cirenaicos subrayaron el placer de los sentidos o placer material como fundamento indispensable del placer espiritual. Los cínicos acentuaron el desprecio hacia todo saber que no conduzca a la felicidad, esto es, a la vida tranquila. Aristóteles ha manifestado que se identificó la felicidad con muy diversos bienes: con la virtud, o con la sabiduría práctica, o con la sabiduría filosófica, o con todas ellas acompañadas o no de placer o de prosperidad. La conclusión de Aristóteles es compleja: con la felicidad se asocian las "mejores actividades", el concepto de felicidad es vacío a menos de referirse a los bienes que la producen. Posteriormente se advirtió que la felicidad no tiene sentido sin los bienes que hacen felices y se tendió a distinguir entre varias clases de felicidad: una "felicidad bestial", que no es felicidad sino aparentemente; una "felicidad eterna", que es la vida contemplativa", y una "felicidad final" que es la beatitud. San Agustín habló de la felicidad como fin de la sabiduría; la felicidad es la posesión de lo verdadero absoluto. Santo Tomás definió la felicidad como un bien perfecto de naturaleza intelectual. La filosofía moderna ha llegado a establecer otro razonamiento, la felicidad es un bien que pertenece al entendimiento; no es el fin de ningún impulso, sino lo que acompaña a toda satisfacción. El conocimiento puede ser sensible o inteligible, esto es: intuitivo o basado en ideas. En cualquier caso nos abre las puertas a un tipo de felicidad diferente, más sofisticada, porque el conocimiento permitirá al sabio distinguir matices de las cosas que un ignorante no apreciaría. Con sabiduría, la felicidad abarca un espectro más amplio de posibilidades porque la sabiduría aporta al hombre capacidad de reflexión, madurez, juicio, rigor, serenidad, hasta la bondad misma se ha ligado al conocimiento. Ante la contemplación del Partenón, un sabio disfrutará extasiado porque verá ante sus ojos arte e historia, mientras que un ignorante sólo verá un montón de piedras. Dicho lo dicho, pasemos a hablar de la madre del cordero: ¿Es posible el conocimiento? El conocimiento es la comprensión de la realidad, y ¿qué es la realidad, lo que vemos, lo que probamos, lo que nos parece cierto? La premisa básica de la filosofía aristotélica residía en la tesis de que el estado de reposo es el estado natural de un cuerpo. En la física newtoniana, por el contrario, el movimiento es el estado natural del objeto. ¿Cuál de las dos conclusiones es cierta, es real? Según el escepticismo, el conocimiento no es posible. Esto parece ser una contradicción, pues se afirma a la vez que se conoce algo, a saber, que nada es cognoscible. Sin embargo, el escepticismo es a menudo una "actitud" en la que se establecen "reglas de conducta intelectual". Frente a esta postura está el dogmatismo, según el cual el conocimiento es posible; más aun: las cosas se conocen tal como se ofrecen al sujeto. Una variante moderada entre el escepticismo y el dogmatismo sería la de que el conocimiento es posible, pero no de un modo absoluto, sino sólo relativamente. De esta postura se deduce que hay límites en el conocimiento y que el conocimiento es un "probabilismo" y en el probabilismo existe el mismo porcentaje de verdad que de mentira. Lo cual nos lleva al punto de partida: Sólo sé que no sé nada. Real o imaginario¿Quién sería capaz de trazar una raya entre lo posible y lo imposible? Ya me diréis, pues, dónde colocamos la frontera entre lo ordinario y lo extraordinario. Por una parte, es muy probable que muchas cosas consideradas milagrosas no lo sean. Realmente el milagro, más que contradecir las leyes de la naturaleza, contradice nuestros conocimientos acerca de ella. Por otra parte, ya lo dije, todo es milagro. "Todo es milagro -repetía Picasso-, milagro es no deshacerse uno en el baño como un terrón de azúcar". En cuanto a la diferencia entre lo real y lo imaginario, la línea divisoria no puede ser más móvil. Hubo un tiempo en que los dragones eran sólo fruto de la imaginación. Cuando se descubrieron los primeros restos petrificados de un animal prehistórico, la ciencia positivista de entonces los consideró simples piedras de forma caprichosa, producto de la erosión o de ciertos plegamientos de la corteza terrestre; era absurdo pensar que se tratara de restos de un animal quimérico. Al cabo de los años se supo que la fantasía, no la ciencia, estaba en lo cierto: los dragones habían existido. En otras palabras, los dinosaurios, los diplodocus, los ictiosaurios, eran animales nacidos de los huevos que aquellos terribles dragones de la antigüedad depositaron en los espíritus más imaginativos. Imposible, pues, trazar una frontera entre lo real y lo imaginario. Pero ¿qué es real?, ¿en qué consiste la realidad? La respuesta viene dada siempre por la razón, asistida de la ciencia y de la lógica. Sin embargo, dicha facultad y dichos instrumentos sólo pueden juzgar sobre aquello que conocen, aquello que constituye su campo propio de operaciones. Son del todo incompetentes para decidir si ahí acaba o no la realidad. Ya la pregunta misma qué es real y qué es imaginario resulta una pregunta mal hecha, cargada de prejuicios, impuesta por la razón. Ocurre lo mismo con esa otra distinción entre el sueño y el estado de vigilia, una distinción que sólo establecemos en estado de vigilia, al dictado de una facultad que es juez y parte. La verdad global, la verdad de fondo, es que nuestras vidas y nuestros sueños están tejidos del mismo hilo. Únicamente cabría preguntar: ¿el sueño es una parte de la realidad o la realidad es una parte del sueño? No hay inconveniente alguno en decir que todo es sueño, que el sueño abarca indistintamente las divagaciones de la noche y los raciocinios del día. Yo estoy soñando ahora que escribo para una revista; si alguno de vosotros me contesta que eso no es cierto, que el acto de escribir es real y no soñado, yo oigo su voz en sueños, lo cual viene a confirmarme en mi opinión. Reconozco que alguna diferencia existe entre el día y la noche, y es que durante el día soñamos que no estamos soñando. A mí me ocurre con frecuencia hallarme profundamente dormida y a la vez soñando que no puedo dormir. Por supuesto, amigos, con el mismo derecho cabría decir que todo es realidad, que nada es sueño, tampoco nuestros sueños nocturnos. No cambia nada, excepto la manera de expresarnos. Lo único que importa es percatarse de que todas nuestras horas, las del día y las de la noche, están hechas de la misma tela. Un hombre pobre que soñara cada día doce horas que es rico sería tan feliz como un rico que durante ese mismo tiempo soñara que es pobre. ¿No lo creéis así? Veo que os preocupan los problemas sociales, os felicito. Pero al menos una cosa tenéis que concederme: que sería más prudente empezar a desconfiar de ese monopolio concedido a la razón, según el cual sólo tiene entidad real lo que ella controla, lo que acontece mientras ella está despierta. Bajo el imperio de la razón, escuchando solamente los dictados de la ciencia y de la lógica, el hombre ha ido reduciendo su universo cada vez más, has el punto de confundir lo verdadero con lo verificable o con lo verosímil. Las consecuencias no han podido ser más desastrosas. Nos hemos cargado medio mundo. ¿Sabéis lo que ocurrió no hace mucho en México? Un capitán de policía fue al médico para decirle que sus noches eran insoportables: durante horas y horas oía como un batir de alas dentro del dormitorio; encendía la luz y no había nada. El doctor le recetó unos calmantes. En vista de que la situación no mejoraba, en la siguiente visita le dijo a su paciente: "No existe tal batir de alas, no hay ningún pájaro en el dormitorio; de todas formas, para que se convenza usted, le sugiero que tenga a mano su pistola de reglamento y que en cuanto comience a oír ese ruido sospechoso, dispare". Al día siguiente apareció la noticia en todos los periódicos de México: "Un capitán de policía ha dado muerte a su ángel de la guarda". Os aseguro, amigos, que la realidad es mucho más vasta que el pequeño campo de lo visible y que ese otro campo ligeramente mayor de lo verosímil. Hay ocasiones en que notamos que se nos mueve el piso... es como si despertáramos de repente en una habitación desconocida, o como si al salir del metro nos encontráramos en una calle extraña entre gentes que hablan otro idioma. Es un aviso. Reflexiones filosóficasSucede que las ciencias son múltiples y necesitan lenguajes diversos; por lo cual cada especialidad ha creado su propio código, su propio idioma. La confusión resultante se llama Babel. Lo de menos fue que un momento dado los constructores de aquella torre empezaran a hablar sumerio, babilonio o egipcio. El verdadero desastre consistió en que cada oficio estableció un lenguaje diferente, y ya no podían entenderse los albañiles con los plomeros, los arquitectos con los ecologistas, los políticos con los maestros de moral, hasta tal punto que empezaron a discrepar no sólo sobre el objetivo de la construcción de dicha torre, sino incluso sobre si aquello era una torre o era otra cosa. Fue entonces cuando se hizo necesaria la presencia del filósofo. Entonces, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Ahora también el filósofo aparece en nuestra convulsa sociedad, convoca a los científicos y empieza contándoles una instructiva historia. Cierto santón hindú trajo a la plaza pública un elefante y luego mandó venir a tres hombres con los ojos vendados, para preguntarles qué era lo que había allí. Se acerca el primero de los tres, toca la oreja del animal y dice: "Es una hoja de higuera". El segundo toca una pata y afirma sin vacilar: "Es el tronco de un castaño". Acude el tercero, coge la trompa y la suelta espantado: "Es una serpiente". Se trata de un chiste muy del gusto de los filósofos y de los profesores dedicados a estudios interdisciplinares. La tentación específica del filósofo es el eclecticismo. Ante una disputa en la cual alguien afirma que las urracas son blancas y otro que son negras, el ecléctico resuelve la situación diciendo que son grises. A fin de no caer en los excesos de la extrema derecha o de la extrema izquierda, él ha abrazado el extremo centro. En su opinión, la verdad es siempre un equilibrio, una maroma de funambulista que divide el error en dos partes iguales. Hay que discernir y luego conciliar; sólo así puede llegarse al conocimiento de la realidad. Está convencido de que abriendo alternativamente uno y otro ojo se obtiene una visión completa. Desprecia al científico, especializado en un único ramo del saber: todo especialista, limitándose cada vez más en su propio tema, cada vez sabe más de menos cosas, hasta que llega a saber todo de nada. El filósofo no incurrirá en semejante disparate. El filósofo ha averiguado que por encima de los conocimientos concretos, y frecuentemente contra ellos, existe un conocimiento superior caracterizado por la abstracción. Cuando se han dejado de lado todos los datos exteriores, de naturaleza siempre impura, la mente empieza a trabajar exclusivamente con sus propios materiales. De este modo, lo que se obtenga será una verdad del todo incontaminada, incorpórea, una verdad intachable. Pienso que existo, luego pienso que existo. El filósofo contempla embelesado cómo las ruedas de su maquinaria mental giran cada vez más deprisa, a un ritmo acelerado que nada perturba. ¿Qué sucede? Las ruedas giran en el vacío, no muelen nada. El filósofo es un especialista en generalidades. He ahí la síntesis última de los grandes sistemas, el puro caldo de cabeza, lo que queda en el filtro después de colar una sopa de unicornio. Apoteosis de la razón. Lo único que ve el filósofo es lo que espera ver, lo único que halla es una confirmación de sus ideas. Los principios teóricos distorsionan los datos objetivos a fin de que éstos puedan sancionar la validez de aquéllos. Para transformar en tesis una hipótesis sólo hace falta un hecho empírico, que indefectiblemente será contemplado y analizado desde los presupuestos dictados por dicha hipótesis. Cabría esperar que así como el razonamiento está llamado a detectar las ilusiones de los sentidos, éstos sirvieran para denunciar los extravíos del razonamiento. Pues bien, a menudo sucede todo lo contrario: como ya advirtió Pascal, además de equivocarse cada cual por separado, la razón y los sentidos tienden a engañarse mutuamente. No me negaréis que es algo hilarante, un excelente montaje del humor para lubidrio y enmienda de filósofos: un diálogo en que los interlocutores, además de mentirosos, fueran sordos. Pero el auténtico filósofo no tiene enmienda y halla en la impugnación un estímulo y un acicate. La suya es una actividad sin fin, porque se trata de un camino sin meta. Demócrito afirma que los griegos son mentirosos; ahora bien, Demócrito es griego; por consiguiente, Demócrito miente; por consiguiente es falso que los griegos sean mentirosos; por consiguiente, Demócrito no miente; por consiguiente es cierto que los griegos son mentirosos; por consiguiente, Demócrito miente; por consiguiente... He aquí el famoso silogismo llamado bicornuto. Y yo me pregunto: si pusiéramos en fila todos los silogismos que se han ido elaborando a lo largo de los siglos, ¿no resultaría un único y colosal silogismo bicornuto? Cada capítulo de la Historia de la Filosofía refuta el anterior y es refutado por el siguiente. El silogismo bicornuto es sólo una página de humor en los tratados de lógica. Demócrito miente, Demócrito no miente... Nunca jamás se parará el disco, porque se trata de un disco rayado. El filósofo seguirá argumentando ininterrumpidamente, pedaleando sin pausa, ya que en el momento en que dejase de pedalear se caería de la bicicleta, sería fulminado por el resplandor de la evidencia. Pero el filósofo es sólo un caso extremo. ¿Qué decir del resto de los humanos? El hombre piensa y el filósofo es un ser pensante en estado de gravedad. Mejor dicho, es un arquetipo, un paradigma de la humanidad, como en otro sentido lo son también el soldado, el peregrino, el comediante, imágenes estilizadas del hombre, ese ser cuya vida constituye una lucha continua, un azaroso viaje y una farsa casi constante. El filósofo es otro arquetipo del hombre, ese ser cuya vida constituye también, y sobre todo, una incesante máquina de pensar. Dígase, pues, del hombre en general cuanto quedó dicho del filósofo en particular. JusticiaA un homicida se le reduce la condena porque un juez estima que asestarle 72 puñaladas a la víctima no es obrar con ensañamiento. Se le aplica la pena más leve a un violador porque la mujer era sordomuda y no pudo decirle lo suficientemente alto y claro que no quería que la violase. Un delincuente habitual con 137 sentencias firmes aún no ha pisado la cárcel y sigue haciendo de las suyas... Pienso que la Justicia tiene los ojos vendados para no ver los desatinos que se cometen en su nombre. Ataque de caspaAquellos que no sean capaces de soportar ni cinco minutos las peripecias de los inquilinos de Hotel Glamour o Gran Hermano, de pasar la resaca de fandangos de Cine de Barrio o aquellos que nunca se hayan sentido fascinados con los brillantes y lisérgicos colores de las casetes de las gasolineras, son afortunados héroes. La cultura basura, esa espectacular exposición de chabacanería casposa, es sólo para estómagos a prueba de bomba y promete quedar registrada en los anales de la historia. Monstruos de feria, escenografía kitsch de película B, teleinmundicia y los divinos de la canción patria. Un descenso a los infiernos, a las peores y más entrañables pesadillas de la razón: el hijo bastardo del buen gusto. Ésta es la peculiar propuesta que nos ofrecen las televisiones. Aunque nos pese a algunos, esta contracultura forma parte de nuestras vidas y de nuestro paisaje de signos, incluso de nuestro paisaje filosófico. Yendo un poco más lejos del escarnio, el análisis de la situación nos lleva a ver que esta cultura silvestre que nace está hecha para todos, no sólo para una élite intelectual, lúcida y cultivada y supone una válvula de escape frente a una cultura codificada, bienpensante y políticamente correcta. Islamización informáticaUn grupo de creadores rusos se ha entretenido en modificar mediante técnicas informáticas algunos de los principales monumentos de occidente. Así, la Sagrada Familia de Gaudí ha quedado trasformada por obra y gracia del ordenador en una mezquita, con minaretes en lugar de torres y cúpulas islámicas. ¿Qué pensarían al ver el monumento de esta guisa los japoneses que lo visitan con fruición? Y ¿qué pensarían los norteamericanos al contemplar la nueva imagen de la emblemática Estatua de la Libertad cubierta por un burka y con el Corán en la mano? Les daría un patatús, fijo. De hecho, los que han visitado esta exposición de la Fundación La Caixa en Barcelona no han podido evitar cierto nerviosismo ante las originales propuestas de "Islamic Project". Error de cálculoDios dijo: Hay que compartir, así que los ricos tendrán comida y los pobres apetito. Michel Colucci Como la industria de la biotecnología y los productos transgénicos no logran legitimarse y abrir mercados, Estados Unidos a tenido una idea brillante: ha invitado a 150 ministros de 100 países del Tercer Mundo a la Conferencia Ministerial y Exposición Internacional sobre Ciencia y Tecnología Agrícola que se celebrará a finales de junio en Sacramento, California, para discutir "cómo la ciencia y la tecnología, en un ambiente normativo de apoyo, pueden impulsar el aumento de la productividad agrícola y el crecimiento económico para así aliviar el hambre y la pobreza mundiales". Los objetivos reales de la conferencia son claros: promover los alimentos transgénicos y otras tecnologías aplicadas a la producción agrícola, todas en manos de empresas trasnacionales, informar a ministros del Tercer Mundo sobre cómo deberán ser las leyes que tienen que elaborar en sus países para permitir que esas mismas empresas trabajen tranquilas sin que les estorben leyes ambientales, propiedad de patentes, etc. y asegurarse el apoyo de países del Tercer Mundo en la próxima reunión ministerial de la OMC en Cancún. En el caso de no lograr acuerdos satisfactorios para Estados Unidos, habrá chantajes o presiones directas, recursos más que habituales aplicados en casi todas las negociaciones en Naciones Unidas y otros foros internacionales. Subsidiando a las trasnacionales con dinero público, el gobierno estadounidense utiliza a los hambrientos y a los países del Tercer Mundo para que las corporaciones puedan aumentar sus ganancias en nombre y a costa de ellos. Me parece que las mentes ¿pensantes? de Estados Unidos no han caído en la cuenta de que con los transgénicos puede aumentarse enormemente el volumen de la producción de alimentos, pero los ciudadanos del Tercer Mundo no tienen dinero para comprarlos. Y si...El actual debate sobre la educación alcanza cada vez a más países y va más allá de si conviene una reválida o si los itinerarios docentes son los adecuados. Lo que de verdad importa es determinar si nuestros centros de enseñanza forman debidamente, si cumplen su intrínseco deber de enseñar que todo saber tiene relación con el conjunto de los demás. Las disciplinas, especialmente en la universidad, están muy parceladas, y la mayoría de jóvenes vive su periodo de instrucción a paso rápido, ansiosos por ejercer en el mundo laboral, algo que parece no contribuir a que tomen conciencia de que su educación ha de ser integral. Se nos presentan los casos de fracaso escolar y el aumento de ignorancia efectiva entre los alumnos como disfunciones del sistema, pero yo voy más lejos y me pregunto: ¿Y sí estas deficiencias no fueran fracasos sino éxitos de una agenda oculta, empeñada en anular o reducir al máximo la inteligencia crítica de los ciudadanos? Es decir, bloquear la capacidad del hombre para comprender el mundo que le ha tocado vivir y evitar que se rebele contra las injusticias de ese mundo. Me temo que la respuesta es afirmativa. La ideología del capitalismo globalizado persigue maximizar los beneficios y minimizar la voluntad cívica. Para perpetuarse, al capitalismo global le basta con formar una reducida elite de privilegiados que reciban en centros privados y selectivamente caros una formación acorde con los tiempos. Para los demás basta con elaborar un entramado de fuegos artificiales, en el que los profesores dejen de ser sujetos de saber, los pedagogos aboguen por un progresismo sin esfuerzo ni coacciones y las escuelas se asemejen a un parque de atracciones poblado de "borriquitos con chándal", acuñación inmortal y acertadísima de Sánchez Ferlosio. Fútbol y talk-shows para mantener entretenido al personal, para que nadie tenga tiempo de pensar, para que nadie rechiste ni desconfíe de una concepción de progreso y modernidad equivalente a la desaparición de trabas culturales a la expansión sin límites del mercado. Amor eternoLa vida es rara. Los sueños son aún más raros. El arte es un sueño raro que falsea la vida y la hace más soportable. O no. Porque, tarde o temprano, la vida coloca al arte en su sitio y de paso aniquila al artista. A veces nos queda su memoria, eso que llamamos posteridad. La posteridad consiste en que el artista muerto se convierte en centro de atención y su obra recibe elogios y descalificaciones, suscita controversias que se dirimen a través del tiempo y que contribuyen a alimentar una fama. Ocurre que, en ocasiones, los personajes ideados por el artista, los personajes de ficción, adquieren vida propia, véase el caso de don Quijote. Sucede también que al artista le sobrevive su leyenda, como a Byron. Yo soy joven, guapo, elegante, adicto a Garcilaso, al café, al tequila y a las mujeres. Olvidaba decir que escribo, soy poeta. Pero no voy a hablar de literatura, sino de amor, de ese sueño para dos en el que uno sueña y el otro se deja soñar, todo un arte. Conocí a Eva en una tertulia literaria, ella quería ser poeta y admiraba mi obra, pretendía escribir como yo. Era una mujer de apariencia delicada y mirada acuosa y dulce; tenía aspecto de musa, de una de esas musas etéreas que inspiraban a los románticos. Iniciamos una relación, amorosa por su parte, meramente sexual por la mía. Mi afán por seducir siempre me ha impedido amar. Eva se sentía fascinada por mí, por el poeta y el hombre que es capaz de transformar las emociones en palabras, y a mí me servía su incondicional apoyo y su entrega para superar un bache creativo, desde que mi primera antología fuera acogida por la crítica como una brillante obra de sensibilidad y pasión, no había escrito una línea. Me asustaba la idea de haberme quedado seco, sin ideas ni sentimientos que expresar, y olvidaba mi incapacidad compartiendo botellas y camas. Así se forjan las leyendas. Más allá del bien y del mal. Caiga quien caiga. Eva insistió en venir a vivir conmigo, en ayudarme a escribir, estaba convencida de que tenía talento y que en un ambiente ordenado y armonioso volvería a crear. Su cuerpo me proporcionaba calor y su abnegación reforzó mi ego por un tiempo. Escribía con voracidad: basura. Podía pasar tres días sin comer ni dormir, sólo bebiendo y escribiendo. Luego, sobrio, releía mis escritos y los rasgaba con ira, con horror. Los cheques que pagaban mis derechos de autor menguaban y mi fugaz momento de gloria pasó relegándome al olvido. Estaba acabado. Necesitaba sentir para escribir una obra maestra y sentí con unas y con otras; el alcohol y la frustración hicieron el resto. Tocaba fondo. Eva seguía empeñada en salvarme, en convertirme en un gran poeta, renunció a sus aspiraciones literarias y se quedó embarazada, también tuvo que ponerse a trabajar. Prefería ignorar lo que imaginaba, lo peor era aquello que, pudiéndolo imaginar, no se atrevía a saber. Yo no soporto los compromisos ni las ataduras, no deseaba aquel hijo, sólo buscaba ser alguien en los círculos literarios, alcanzar la inmortalidad, lo demás me importaba bien poco. Los grandes amores deben ser breves, y mi relación con Eva duró un año y siete meses, no sé si es poco o demasiado. Murió al dar a luz a nuestro hijo, mientras yo estaba borracho y con otra en el cuarto de un hotelucho. Una vez muerta Eva, empecé a amarla de verdad con un amor tardío y fuera de tiempo, y empecé a escribir inexplicablemente prendido del recuerdo de un afecto que no había correspondido. Escribí sin tequila ni descanso, dolorosamente sereno, y conseguí atrapar en un poema la esencia esquiva del amor. ¿Mereció la pena el precio? Mi arte dependía del criterio y la cotización que le diera un editor. El mercado tenía la palabra y, por una vez, a mí me daba igual. Una losa en el cementerio nos cobija a los tres, gracias a un marido burlado que acertó dos tiros, no he tardado en reunirme con Eva y con nuestro hijo, el que no llegó a vivir. Los críticos han alabado más mi muerte que mi existencia y mi obra nutre las enciclopedias, las bibliotecas, las librerías y acabará flotando a la deriva en Internet. Eva y yo compartimos un póstumo esplendor. El poeta, su musa y el amor que inspiró los más bellos versos. Un trío perfecto. Qué ironía. Parejas de enamorados vienen a depositar flores sobre nuestra tumba. Afectados rapsodas recitan mis poemas. Represento al amor eterno y, ya se sabe, la muerte es una garantía de amor eterno. ¿Y el arte? Supongo que el arte es una forma de amar, un frágil nexo que nos une a la efímera eternidad. Sorpresas te da la vida Cuando se mete uno en la Red corre ciertos riesgos: puedes sufrir un ataque masivo de virus malvados que destruyan el disco reblandecido de tu ordenador, tu dirección de correo electrónico puede aparecer en una lista de amantes del sadomasoquismo, alguien puede atribuirse el dudoso mérito de tus trabajos publicados... Claro que todo no son aspectos negativos, también puedes llevarte sorpresas estupendas y de agradecer, porque el ego de un escritor fluctúa más que la bolsa y que alguien te infle la vanidad es impagable.Hace unas semanas recibí el mensaje de un remitente desconocido, el asunto: María. Dudé antes de abrirlo, porque ya estoy escarmentada y el nick era pelín sospechoso, aunque al final me pudo la curiosidad. Primero aparecía un borreguito negro y a continuación el siguiente texto: "María es un personaje épico. Dios pudo castigarla de muchas maneras y, sin embargo, la afligió dándole inteligencia. Visitó tierras que nadie más ha pisado, pero en las que, ciertamente, todos vivimos, hallando muestras de la relatividad incurable que socava los fundamentos sociales que creemos eternos, de la estupidez de una sabiduría mecánica que permanece ciega para lo esencial, de la mísera, codiciosa, estúpida y ávida condición de nuestro barro. Ácida y chusca, trivial y metafísica, inconformista y subversiva, casi pagana, amante de la gimnasia intelectual. Su animus polémico y profético la condenó para siempre al estrecho redil de las parábolas. Se puede no compartir las ideas que defiende o profesar las creencias que ataca, en cualquier caso, nos vemos obligados a admirar la contundente finura de su esgrima. Y es que María es en realidad un círculo cuadrado, o un círculo vicioso, seguro que es así como la prefiere quien ha leído su literatura erótica". ¿Qué puedo decir? Volví a leer el texto para cerciorarme que era de mí de quien hablaba y aún no estoy segura. ¿Será una tomadura de pelo, será verdad? Mira que si soy así. Condenada inseguridad. Noticias y opinión En este libro se recogen noticias publicadas en la Red que van acompañadas de sus correspondientes enlaces al lugar de donde han sido seleccionadas. También hay un espacio para ti, para que expongas tus artículos, opiniones, críticas, sueños... Tribuna Cierzo Otra de censura¿Alguien se imagina la película "Nueve semanas y media" sin una sola escena de sexo? ¿O "South Park" sin palabrotas? Los estadounidenses más puritanos sí, y como la demanda es la demanda y hay que satisfacerla siempre que haya dinero de por medio, dos empresas norteamericanas: Clear Play y Trilogy Studios, comercializan en Internet un programa informático que manipula las escenas cinematográficas supuestamente ofensivas y convierte cualquier película en apta para todos los públicos. El sindicato de directores de cine, ocho estudios cinematográficos y quince directores de cine se han querellado contra éstas y otras compañías similares por atentar contra los derechos de la propiedad intelectual y por alterar las películas sin permiso del director ni del propietario de los derechos. Mientras los tribunales actúan, 300 películas de máxima audiencia, puras y asépticas, se ofrecen cada mes a los espectadores más sensibles. ¿Cómo será "Salvad al soldado Ryan" sin sangre ni tacos"? Sólo sé que no sé nada"Sólo sé que no sé nada". La frase parece una contradicción, ¿lo es? Después de tantos siglos de Filosofía, pseudofilosofía, filósofos, pensadores, caviladores, verdades a medias y medias verdades, se diría que no hay otra salida sino el escepticismo. Es una salida por la tangente, lo sé. Además, ¿qué significa eso que dicen los escépticos, que nadie puede estar seguro de nada? Al menos nosotros parecemos estar seguros de lo que decimos. Es muy frecuente esta clase de contradicciones. Todos estamos de acuerdo en que resulta imposible ponernos todos de acuerdo. Es enteramente cierto que no existe nada enteramente cierto. Si es verdad que no hay regla sin excepción, también tendrá excepciones ésa que afirma no tener regla sin excepción. Si es cierto que todo cambia, también cambiará la certeza de que todo cambia. Etc., etc. ¿Te das cuenta? Parecen juegos de palabras, pero son juegos mortales. El poder de persuasión de la mente no desaparece, se transforma: se ha convertido en poder de disuasión. El escéptico total está condenado a la contradicción o al silencio. Mejor dicho, si fuera de veras total, se salvaría. Lo que ocurre es que se ha quedado a medio camino: le falta todavía negar su propia negación, dudar de su propia convicción. Según Santayana, el escepticismo es la castidad de la mente. ¿En qué se distingue el hombre del animal? El animal únicamente sabe, el hombre sabe que sabe. Parece ser, no obstante, que esto es sólo una etapa del proceso evolutivo. La plena madurez viene marcada por otro tipo de conocimiento, por una averiguación diferente y opuesta, cuando el hombre, al fin, sabe que no sabe. ¿Te sorprende? Tú mismo lo habrás observado alguna vez: cuanto más sabio es alguien tanto más ignorante se considera, ya que a medida que crecen sus conocimientos aumenta también la comprobación de su ignorancia, la evidencia de lo mucho que resta por conocer, la amarga evidencia de que es infinitamente más lo que ignora que lo que sabe. Por eso, la modestia de los sabios constituye un fenómeno tan natural, tan inevitable como la humildad de los santos. He ahí, pues, el ápice de la sabiduría: el hombre sabe que no sabe. Sin embargo, ¿no te parece que también esto supone una afirmación demasiado rotunda, demasiado categórica? Quien es verdaderamente humilde nunca dirá que posee la virtud de la humildad; quien es realmente sabio acabará reconociendo que ignora cuánta es su ignorancia. ¿Es posible romper este círculo de hierro o de humo? Paradójicamente, sólo dentro de la duda cabría alguna certeza donde reposar: puede dudarse de todo excepto de que se duda de que se duda. ¿Será ésta la meta del verdadero escepticismo? Hoy nadie se atreve a componer uno de aquellos enormes tratados de metafísica que se componían antiguamente. Ello se debe, en opinión de Jaspers, a que los filósofos han perdido la ingenuidad. Pero, dime, esos libros que ahora se escriben para demostrar que la metafísica es imposible, ¿qué otra cosa son sino obras de metafísica, si bien dotadas de una ingenuidad de segundo grado? Hasta el hombre menos ingenuo conserva una ilusión: la de creer que no tiene ninguna. En sus horas altas, el pensador escéptico todavía cree que es posible un sistema filosófico donde se diera razón y explicación del fracaso de la inteligencia y, por consiguiente, donde este fracaso quedara absorbido dentro del sistema. ¿No sería una manera de superar el fracaso? Sería un remedio demasiado ingenuo contra la ingenuidad. Al fin y al cabo, toda filosofía es filosofía humana, explicación de unas palabras mediante otras palabras, mientras el polvo que quitamos de la mesa va a parar a las sillas. Ni siquiera con el pensamiento podemos saltar por encima de nuestra propia sombra, ya que el pensamiento no deja de ser una actividad más que, como todas, se ejerce bajo el sol. Soy presuntuosaAcaso pensaréis, y con razón, que soy una presuntuosa, que me tengo por una de esas personas clarividentes, capaces de comprender en toda su hondura el misterio de la trivialidad humana. Tamaña pretensión por mi parte sólo podría ser corregida por otra pretensión mayor, afirmando que pertenezco a otra especie distinta, que soy un extraterrestre en viaje de inspección por este planeta azul. ¿Tal vez alguien podría desmentirme? ¿Quizás podría demostrar lo contrario? Si yo afirmo que soy extraterrestre, nadie puede desmentir mi afirmación. La fuerza de la Lógica es impepinable. Admitamos otra hipótesis más trivial, admitamos que, efectivamente, soy una mujer, bípeda, implume, racional, locuaz, curiosa, cínica, amante de la Filosofía y con una cierta propensión a divagar sobre las flaquezas de la condición humana. Vosotros sois internautas, aficionados a la lectura, pero deberíais comprender que entre los escasos placeres que le quedan a un "filósofo", está el de presumir de haber encontrado la Verdad indubitable y, por tanto, hablar con conocimiento de causa. ¿Os habéis fijado? Si algo caracteriza al ser humano es su insoportable conciencia de superioridad, su conciencia de especie biológica dominadora del mundo. Todos somos iguales: prepotentes, avasalladores y falsamente modestos. Somos humanos, somos engreídos. Sin embargo, en momentos excepcionales de gran humildad, hemos llegado a formular esta tremenda hipótesis: la posibilidad de una vida superior que nada tenga que ver con el hidrógeno y miserias afines; unos seres vivos tan evolucionados, tan distintos originariamente de nosotros o tantos trillones de años por delante de nosotros, que en sus eventuales visitas a la Tierra nunca se les haya ocurrido entablar contacto con nosotros, por la misma razón por la que nosotros no tenemos ningún interés en relacionarnos con una colonia de insectos. Pues bien, aun en este caso, tendemos a atribuir a esos seres algún parecido con nosotros. Y es que nuestra imaginación es tan limitada como nuestra inteligencia. Admitamos que su cuerpo sea muy distinto al nuestro, quizá cilíndrico, quizá invisible, pero se trata de seres que piensan y codician, son crueles o bondadosos. De manera inevitable les atribuimos nuestros deseos y nuestras pasiones, si bien corregidos y aumentados. Su campo de operaciones es más amplio dentro del espacio sideral, sus máquinas más perfectas, su lenguaje más polisémico, hasta ahí llega nuestra fantasía. Pero sus manías son las mismas, hasta ahí llega nuestra simpleza. Nuestra simpleza y nuestra vanidad, como si por encima del hombre sólo pudiera existir algo semejante al hombre, como si el argumento de la comedia humana fuera tan importante que exigiese nuevos espacios donde prolongarse. Esto nuestro es orgullo corporativo, y lo demás zarandajas. "El hombre es la medida de todas las cosas", dejó escrito Protágoras en un arranque de delirante megalomanía. El hombre se ha constituido en centro y eje del universo. Nuestro mundo es un orbe antropocéntrico: la Historia Universal narra sólo la historia de la humanidad. La Biología estudia la vida del hombre y de cuatro organismos monocelulares. La Lógica ha decretado cuando dos cosas son imposibles: cuando no caben juntas en la cabeza de un filósofo. La Moral fija taxativamente las fronteras entre el bien y el mal: lo que es bueno y malo para el hombre. La Religión no ha conseguido divinizar al hombre, por eso ha humanizado a Dios. Todo lo que carece de denominación humana, no existe. No existe lo que está más allá del firmamento que vemos, ni lo que está por debajo de eso que llamamos subconsciente, ni lo que está por encima de lo que llamamos Dios. ¿Qué pensaría de nosotros un extraterrestre objetivo, realista y desapasionado? ¿Qué opinión le merecería la frasecita de Protágoras? Mi jefe alienígena me ha encargado un informe sobre los habitantes de la Tierra, y estoy tan estupefacta por mis descubrimientos que no sé por dónde comenzar. ¿Alguna pista? La globalización intelectualDecía el filósofo Marcelo que la verdad no tiene nada que ver con el número de personas a quien convence. De todas las dictaduras posibles, la peor de todas es la intelectual, esa que eufemísticamente se llama ahora "pensamiento único". Pero, ¿qué es el pensamiento único? ¿El de la inmensa mayoría o ese que en términos neoliberales se denomina "globalización ideológica"? Contra la inmensa mayoría se ha opuesto a lo largo de los siglos una pequeña minoría de intelectuales, artistas y políticos, que, desde fuera de los círculos del poder, han modificado el curso de la historia, siempre en beneficio de la mayoría y de los grupúsculos marginados. Apelar a la inmensa mayoría para hacer creíble un pensamiento es una muestra de menosprecio hacia ella, es el dominio hegemónico de los fuertes sobre los débiles, que acarrea el peligro de la aceptación tácita de una oligarquía intelectual que amenaza a la pluralidad de los pueblos y a la singularidad del individuo. En España, esa Jauja maravillosa e irreal en la que todo va bien porque no puede ir peor, se siguen los dictados de la globalización intelectual bendecida por el capitalismo americano. En prensa escrita sólo quedan dos periódicos independientes, los demás son tan afines al Gobierno como el mismísimo BOE. En la radio existe más diversidad, pero sigue predominando el pensamiento único. En la televisión no hay sino ver los telediarios para darse cuenta de qué pie cojea cada cadena, que es del mismo. Todo se mueve hacia lo global. ¡Fuera discriminaciones! Salvo la positiva, terrible incongruencia, pues la discriminación que es positiva para unos, resulta negativa para otros. ¡Abajo el segregacionismo! Todos somos iguales. "Algunos son más iguales que otros", dijo Orwell sobrado de razón. ¡Viva lo políticamente correcto! Los negros americanos ya no son negros, que eso es vejatorio y racista, ahora son afroamericanos, que es lo mismo aunque suena menos peyorativo. Las putas son hoy profesionales del amor, lo cual confiere otro estatus al oficio, es como haber ido a la universidad para practicar una felación. Desde tiempos antiguos, a la gente que piensa se la ha considerado peligrosa, las ideas pueden subvertir el orden establecido, despertar de su letargo a la masa, y la masa, cuanto más dormida y más aborregada, mejor está. Existen enormes desigualdades entre los hombres, la mayoría se somete a una minoría que piensa y actúa por ellos, la única esperanza de la mayoría es que la minoría esté formada por personas capaces de usar el cerebro y sin miedo en la lucha por la verdad, pero ¿lo está? Mucho me temo que no. Atrévete a pensar fue el lema de la Ilustración. La discrepancia entre el pensamiento dominante y los hechos basta para debilitar la confianza de cualquiera en la realidad de las palabras, de las consignas, y debería bastar para estimular el desarrollo de una mentalidad crítica, eso obliga, por eliminación, a poner toda la fe (la única fe) en uno mismo. La mayoría se acoge a racionalizaciones cómodas, adopta como propias las opiniones que le ofrecen los medios de comunicación y no mira más allá de la superficie de las cosas cuando el desafío del hombre actual es renovarse, dejar de tener un pensamiento mediatizado. Somos lo que sabemos, pensamos y creemos, el conocimiento da seguridad, por eso la debilidad de la ignorancia constituye la ruina de nuestra civilización. Linvig historyUn día alguien descubrió el lío que mantenían el presidente norteamericano Bill Clinton y una tal Monica Lewinsky y se montó un pollo tremendo. El presidente tuvo que darle explicaciones a todo el mundo por su infidelidad, sus enemigos políticos convirtieron un asunto de cuernos en un asunto de estado y pasada la lógica conmoción del primer momento para las partes implicadas, se empezaron a rentabilizar unos hechos que nunca debieron salir del ámbito privado. La primera en venderse al mejor postor fue la dicharachera becaria, Monica cobró un millón de dólares por un libro en el que contaba sus intimidades con el presidente, se hizo modelo, diseñadora, se paseó por las televisiones explicando que Bill hacía esto o aquello en el despacho oval de la Casa Blanca... Ahora es la esposa engañada, Hillary Clinton, la que tras soportar con admirable entereza la traición del adúltero presenta un libro, "Linvig history", que viene a ser historia viva o viviendo la historia, por el que ha cobrado ocho millones de dólares. Pero la cosa no queda aquí, dentro de unos meses será Clinton en persona quien cuente su versión en un libro de memorias por el que cobrará la cantidad de diez millones de dólares. Al final, hasta el perro de los Clinton venderá los trapos sucios de su amo. Que viene el cocoEl día 11 de septiembre de 2001 nos enteramos de que existía y desde entonces todos los atentados ocurridos en este mundo, y en otros, se le atribuyen inmediata y unánimemente al grupo terrorista Al Qaeda. Yo me pregunto si Al Qaeda existe en los términos en los que nos la pintan, con miembros activos en los cinco continentes, con una organización impecable y eficaz, con una economía de lujo y un personal altamente cualificado y especializado en asesinatos y derribos. Este planteamiento un tanto simplista me da mala espina. ¿No será un intento interesado de los Estados Unidos de ponerle cara y nombre al terrorismo? Tal vez todo se deba a la necesidad del atemorizado pueblo norteamericano por reducir al enemigo a una organización con un líder identificado y recobrar la seguridad perdida. ¿No será ETA la facción vasca de Al Qaeda? Pobres tiburonesEl comediante británico Guy Venables tuvo la ocurrencia de hacer una campaña publicitaria en el Centro de Vida Marina Brighton, al sur de Inglaterra, en la que, para llamar la atención del público, se introdujo desnudo en un tanque con tiburones. Dos días después un tiburón de la variedad musola lisa, de 12 años de edad, murió inesperadamente. "Esta variedad de tiburones es muy sensible al estrés. Estamos consternados porque tal vez murió a consecuencia de la tensión que le produjo que el señor Venables se metiera en el tanque. El cuerpo del tiburón está siendo examinado por nuestro equipo de servicios biológicos y si se confirman nuestras sospechas, presentaremos cargos contra el señor Venables por daño criminal", ha dicho Lisa Handscomb, del Centro de Vida Marina. Como si los pobres tiburones no tuvieran bastante con su cautiverio, encima, han de soportar que intrusos desalmados los maten a sustos. LibérrimaDi la verdad. / Di, al menos, tu verdad. / Y después / deja que cualquier cosa ocurra: / que te rompan la página querida, / que te tumben a pedradas la puerta, / que la gente / se amontone delante de tu cuerpo / como si fueras / un prodigio o un muerto. Heberto Padilla Jamás pensé que me ocurriría a mí. Siempre me he sentido libre, libre para pensar, para decir, para hacer... Siempre he sido rebelde, soñadora con los pies en la tierra, entusiasta... Mi libertad se hizo más grande al percibir el latido de la literatura en mi pecho e hice memoria de la luz, la espuma, la tierra, el hombre... Entonces llegaron las amenazas de guerra, la guerra, y yo, como muchos otros, hallamos en Internet un espacio para la expresión de nuestros deseos y frustraciones, de nuestras utopías y nuestra impotencia. Fuimos muchos los que firmamos manifiestos, artículos, comentarios, protestas... Pero llegó una orden judicial que nos condenó por tenencia ilícita de alma y descubrimos, con las entrañas rotas, que teníamos que aceptar la mordaza que nos impusieron los verdugos de la libertad. Nos callaron, sí, aunque por poco tiempo, porque lejos de arredrarnos, asumimos las inevitables consecuencias de nuestras palabras y seguimos escribiendo, denunciando con nuestra pluma acusadora, pues estamos comprometidos con la verdad. Asignatura de religiónLas pretensiones de la ministra de Educación al considerar la asignatura de religión católica en igualdad de condiciones respecto a las otras asignaturas y tras plegarse a las instrucciones provenientes de la Conferencia Episcopal, no me parece propia de un estado democrático y aconfesional, en el que existe libertad de culto, como es el español. En el proyecto de Ley Orgánica de Calidad de la Educación no se atrevieron a plantear a la sociedad semejante disparate académico y legal y ahora el ministerio se permite el perverso lujo de definir la alternativa a la asignatura de religión católica como historia de las religiones, cuando no deja de ser un acercamiento a la religión católica, con pequeñas referencias a las otras dos religiones monoteístas: la islámica y la judaica. Aún recuerdo mis años escolares, cuando en el colegios nos hacían recitar aquello de soy cristiano por la gracia de Dios y eras cristiano por obligación. La nueva legalidadLa sociedad cambia de forma acelerada y la corrupción clásica, en la que el delincuente infringía la ley, es ya historia. Ahora lo que se lleva es modificar la ley para que los delitos no sean ilícitos. Que es usted presidente de Italia y anda metido en negocios poco limpios, pues nada, consigue que el parlamento apruebe su inmunidad y como no pueden juzgarle, se va de rositas. Que es usted presidente de los Estados Unidos y viola todos los derechos humanos habidos y por haber, tranquilo, se saca de la manga una ley antiterrorista que le permita hacer lo que le venga en gana y listo. La ley al servicio del delincuente, un nuevo concepto de legalidad. Lo que soy El olor es nauseabundo y me provoca el vómito, huele a carne quemada. Un compañero de mi comando yace esparcido por el asfalto, el brazo derecho sobre el contenedor de basura, otro trozo uniformado sangra en la acera. Cierro los ojos, estoy extenuado, el fusil pesa hoy más que nunca.Vuelvo a vomitar: bilis, dolor. La mujer embarazada se desangra delante de mi vista, casi no se le ve el hueco que la bala ha dejado en su cabeza. No puedo más. ¿Estaré muerto yo también? No consigo moverme en este escondrijo, el miedo me paraliza. He descubierto al francotirador. Sabe que estoy aquí, oculto en el portal de una casa en ruinas. Calculo mis posibilidades: cincuenta por ciento de escapar, cincuenta por ciento de que me mate. Es un porcentaje esperanzador, pero irreal. Él es un mercenario, tiene nervios templados, un arma precisa, paciencia y nada que perder. Yo fui reclutado a la fuerza, tengo familia, dos niñas, a una de ellas ni siquiera la conozco, nació hace un mes. No estoy hecho de madera de héroe. No conozco a ningún héroe. Supongo que su sangre es roja, como la de los demás. Igual que la de los pobres hombres que he visto morir, miserables, desvalidos y solos. Cuesta creer que exista otra vida fuera de este lugar, lejos de la locura y la barbarie de esta guerra inútil, como lo son todas. Hemos sufrido una emboscada, no vendrán refuerzos, no recibiré ayuda. Estoy solo. Cae la tarde y el cielo se vuelve de un color parduzco. El corazón me late deprisa, he de hacer algo y no puedo pensar. Los recuerdos me llegan como ráfagas de tiros. El primer muerto, un muchacho rubio con su uniforme de campaña recién estrenado. El primer asesinato, un sargento enemigo, veo su cara a todas horas, no hay manera de olvidar. La chica violada por diecisiete soldados, el anciano destrozado junto al cuerpo menudo de un niño que llora. Cuánto sufrimiento para nada. No distingo al francotirador, es igual, seguirá apostado, vigilante. Tarde o temprano uno de los dos tendrá que hacer un movimiento, uno de los dos morirá. El estómago se me resiente después de meses comiendo basura, bebiendo agua putrefacta, ayunando. ¿Qué clase de vida es ésta? A veces olvido, a veces se me olvidan las minas, el ruido ensordecedor de la batalla, el agotamiento, los gritos, los ataques por sorpresa, la sangre, el miedo constante, el olor a muerte. A veces siento ganas de morir porque sé que no podré escapar nunca de la guerra y su recuerdo. Fuerza y valor es la divisa de mi batallón, y a mí no me queda ya ni fuerza ni valor. La sangre de mis compañeros ha salpicado mis botas, mi camisa, mis manos y hasta mi alma. Que se joda la patria, que se joda la causa, que se joda el mundo entero que contempla esta contienda desde el televisor sin haber perdido la dignidad y el respeto a sí mismo. Alguien debería contar la verdad de esta mierda. Para el Gobierno sólo somos los números de una placa, un cadáver más en otro ataúd. Me avergüenzo de lo que he hecho, soy un asesino, he matado bajo la impunidad que me da este uniforme. Antes creía que estaba cumpliendo con mi deber y deseaba sobrevivir, ahora esto me parece un error espantoso. Me pongo en pie y me acerco al boquete de lo que fue una puerta. Camino un paso, dos... Una bala silba cortando el aire. Sólo escucho el eco de mi grito. Venus Me mira con sus bellos ojos y la miro. Nos miramos. Está tumbada sobre el lecho, reclinada con elegancia en unos almohadones, la placida languidez de su intimidad me invita y la desnudez de su carne blanca es una provocación irresistible. No es la mera imagen de una mujer hermosa, ella es Venus, la diosa del amor. Estará amaneciendo o es el sol del crepúsculo el que se muestra tras el marco de la ventana. Se prepara para recibir al amante o muestra la calma tras la tormenta amorosa. Beldad enigmática, poética narración del erotismo que invita a amarla, a poseerla. Me capturan tus ojos, tu mirada de fuego que excita y esa mano ocupada en los pliegues que oculta el monte que lleva tu dulce nombre: Venus. La contemplo sin cansarme y decido gozar con ella, con ese cuerpo que me hechiza. Si tuviera que escoger a una mujer entre todas las mujeres, te elegiría a ti, a la hetaira de Urbino, a la mujer de Tiziano. Tú y ninguna otra. Desnuda siempre. Despierta siempre. Dispuesta a compartir esa noche eterna y atemporal con quien cae cautivo de tu mirada y se rinde al leve roce de tu fuego. Abrazado a tu llama y fascinado por la tentadora gracia de tu piel, me acostaré en tu lecho y encontraré la ruta a la lascivia desvelando el misterio de tus ojos y descifrando el enigma de tus labios... Mientras, el perro duerme.Stop pedofilia"La sociedad civil desempeña también un papel esencial en la prevención y la protección de los niños frente a la explotación sexual comercial. Por esta razón resulta imperativo la construcción de una sólida asociación entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y todos los sectores sociales para contrarrestar tal explotación". World Congress Against Commercial Sexual Exploitation of Children, Estocolmo 1996 Colabora desde: Stop-Pedofilia Sin canonNo te quedes parado.¡Actúa! Es imprescindible conservar las facturas de nuestras compras de cederrón y deuvedés grabables, indicando nuestro nombre y apellidos, domicilio y Número de Identificación Fiscal. A partir del 1º de septiembre, debemos exigir que en las facturas de nuestras compras de cederrón y deuvedés grabables, además de aparecer desglosado el IVA correspondiente, aparezca también desglosado el canon por copia privada (también denominado remuneración compensatoria por copia privada). En los establecimientos están obligados a disponer de la denominada "Hoja de reclamaciones" que deben facilitarnos para formular la correspondiente denuncia o queja ante los organismos de consumo. Dicho formulario deberemos rellenarlo en el mismo establecimiento y entregárselo una vez cumplimentado, guardando nuestra copia (la del usuario). No disponer de "Hoja de reclamaciones" en formato oficial es sancionable para cualquier establecimiento abierto al público. Es el establecimiento quien debe entregar la "Hoja de reclamaciones" debidamente cumplimentada por nosotros con nuestra queja/denuncia en los servicios de Consumo correspondientes para que le hagan entrega de otra "Hoja de reclamaciones" oficial que sustituya a la cumplimentada. Más información en: Asociación de Internautas CuidadoAcaba de descubrirse que el manterismo sirve para financiar a grupos terroristas, y no sólo eso, según las autoridades estadounidenses, el atentado contra las Torres Gemelas pudo financiarse mediante la venta de camisetas falsificadas en Nueva York. El asunto es grave, se compra uno un CD pirata para ahorrarse el noventa por ciento de su precio en el mercado y por no dar de comer a las multinacionales y resulta que se ha convertido por arte de birlibirloque en cómplice de Al Qaeda. Habrá que pensárselo dos veces, porque ya sabemos qué les pasa a los terroristas, acaban en una jaula, en Guantánamo, o muertos. Terrible realidadTrabajar como inmigrante ilegal debe ser muy duro en cualquier país. Con el miedo constante a ser repatriado, sin derechos y sólo con la obligación de satisfacer a un amo sin escrúpulos, la vida puede ser un tormento. En California se están dando casos terribles como los siguientes, que han sido denunciados por la Unión de Campesinos de EEUU. El 18 de mayo de este año, un campesino fue asesinado en una finca de Santa Cruz de un disparo en la espalda y otro en la cabeza por recoger fresas que no estaban lo bastante maduras según el criterio del capataz. El capataz de una plantación de lechuga, en la región central de California, perdió el control cuando un trabajador que acababa de ser despedido le preguntó cuándo le iban a pagar. "Me agarró de los cabellos y me arrastró por el suelo. Me pateó en las costillas y en la cabeza. Quedé al borde de un acantilado y me empujó hacia abajo, caí a una profundidad de unos 45 pies. Bajó con un palo y siguió pegándome. Ahí perdí el conocimiento", contó el hombre. En Wasco, el dueño de una plantación de sandías se puso furioso cuando los trabajadores se negaron a quitar maleza alegando que no tenían guantes adecuados para protegerse de las espinas. El dueño empuñó un revólver y empezó a disparar a los pies de los campesinos, luego les obligó a sentarse en el suelo y siguió disparando. Para terminar, golpeó a uno de ellos con un bastón. Parece que la vida de un inmigrante vale muy poco, es mano de obra barata y sirve en función de los beneficios que genera, poco importa que sea persona. A la rica hamburguesaDos padres estadounidenses denunciaron a la empresa McDonald's acusándola de propiciar la obesidad que padecían sus hijas. Las niñas comían en este establecimiento una media de 20 veces al mes. Esta demanda ha fracasado en los tribunales porque el juez consideró que la gente ha de ser lo suficientemente responsable para saber qué come o qué tipo de alimentación proporciona a sus hijos. Tomando como precedente la suerte de las tabacaleras, que han sido obligadas a pagar cuantiosas indemnizaciones por los problemas de salud causados a sus consumidores, McDonald's se ha comprometido a usar ingredientes menos grasos y recomienda a sus clientes el consumo moderado de hamburguesas. Su nueva campaña publicitaria hará énfasis no sólo en las excelencias de su carne picada sino en los esfuerzos por reducir el colesterol generado por sus patatas fritas. Los ciudadanos norteamericanos sufren ahora la psicosis de la obesidad: en Nueva York están prohibidas las máquinas expendedoras de refrescos y golosinas en los centros educativos; la empresa Kraft ha reducido el tamaño de sus chocolatinas y ha suprimido su propaganda en las escuelas; la galleta Oreo se ha señalado como una bomba calórica y las ventas del producto han bajado. La OMS califica a la obesidad de epidemia mundial y afecta al 60% de la población de los EUA. Pienso que el mal no está en tomarse una hamburguesa de vez en cuando, la temeridad consiste en convertirla en el menú diario. Como decían los antiguos romanos: La cantidad hace el veneno. Teoría del caosEn el pasado fue la ignorancia la forma de control. Los poderosos y los gobernantes se aprovechaban de la incultura de los siervos para amenazarlos con terribles plagas divinas, con maleficios satánicos que castigarían a los que no hicieran caso a los dictados del jerarca de turno. En el siglo XVIII, el de las Luces, el de la Ilustración, la sociedad cambió, los siervos se convirtieron en ciudadanos y la cultura llegó al pueblo. Malo, malo. Un pueblo que piensa es un pueblo peligroso, no puede ser manipulado tan fácilmente, por eso se ha avivado el ingenio de quienes mandan y hoy nos controlan mediante el caos. La inestabilidad política, la amenaza del terrorismo, los conflictos bélicos..., no sólo son útiles para expoliar al mundo de sus recursos, sino como medio de cohesión del propio sistema, que cierra filas entorno al gobierno que ha de protegerlo. La televisión, la prensa y el cine fabrican miedo y catástrofe, nos enseñan la cara del caos. El conflicto de los Balcanes, el de Chechenia, el de Afganistán, el de Oriente Medio, no es casualidad que el rescoldo de la guerra siga vivo en estos lugares, que cada vez que se intenta firmar la paz entre israelíes y palestinos ocurra algo que rompa el proceso. El caos es rentable a los grandes capitales porque permite ejercer un mejor control sobre determinadas situaciones y espacios geopolíticos. Antes el caos servía para destruir el orden establecido e implantar otro, ahora es más provechoso mantenerlo. Volver Volver bajo cualquier pretexto,por el obsceno placer de desandar el camino andado, para aparecer de nuevo en el escenario, para ajustar cuentas con los fantasmas y reparar destrozos y limpiar polvo y telarañas. No hay camino peor que el de la vuelta. El pasado es un lugar en el que siempre es invierno y hace frío. Volver, volver con la cabeza gacha y el rabo entre las piernas, tambaleante y derrotado, con los bolsillos vacíos y los mismos sueños; los que teníamos antes de partir. De nada sirve huir, cambiar de disfraz, quemar los recuerdos o tomar el primer tren a cualquier parte cuando la nostalgia hace de las suyas. Volver es atravesar la bruma de la noche, entrar en el cementerio, depositar flores y dejar caer lágrimas en la tumba del niño que fuimos. Hay recuerdos dulces y recuerdos amargos, pero ambos son brasas de la misma hoguera, de esa hoguera inextinguible que es la memoria. Volver, sí, pero ¿para qué? Volver cuando nada importe, para desenterrar a la luz de la luna el triste tesoro de nuestra infancia y descubrir que el cofre está vacío, que todo ha desaparecido: el libro de cuentos, la madera perfumada, la flor seca, el regalo del abuelo... Volver, volver, volver, como si jamás nos hubiéramos ido. Versos de loco Versos de locoson mis poemas dolientes, rimas sin sentido, desgarros del corazón. Todo lo que hay en mí nace de mi amor por ti, de una añoranza que promete ser lo que quizás no sea. Tu voz desde el ayer me susurra, pero tan lejos de tu aliento, entre desdichas y mañanas imposibles, se me va la vida sintiendo que todo lo que del amor sé lo conocí a través de tu piel. En mis sueños siempre estás tú: fuego, luz, ternura y abrazos. Tú me hiciste ser, sólo para ti nací, sólo junto a ti soy. No pueden ser horas gastadas las que llenaron nuestras manos, confundieron nuestros cuerpos y labraron los campos áridos del vacío. Versos de loco escribo porque no me conformo con lo vivido, porque aspiro a gozar lo soñado, porque no puedo decirte adiós y tampoco tenerte conmigo. Nada concluye Nada concluyey, sin embargo, todo nos conmina a seguir, como si fuera verdad que es posible alcanzar la esquiva franja del horizonte, allí donde se |