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Servicio Marítimo

Me lo cuenta un guardia civil destinado en Fuerteventura y los ojos le brillan recordando.

“Desde que estoy en el Servicio Marítimo, suelo tener una pesadilla. Escucho gritos, unos alaridos desesperados. Todo está negro y no veo nada. Intento distinguir los cuerpos con todas mis fuerzas, pero no puedo. Los gritos se me clavan dentro y, al final, me despierto angustiado, sin poder verlos”.

“Faltan medios y personal. Hay días en que las patrulleras no funcionan por falta de tripulantes. No podemos hacer nada por esa pobre gente. Una manta vieja, un bocadillo o un paquete de galletas, a veces un vaso de colacao caliente. Eso es todo lo que podemos ofrecerles. Y se te cae el alma a los pies porque son personas. Llegan en un estado penoso, medio congelados, agotados, deshidratados, heridos, mojados, agarrotados por la inmovilidad...”

“Recuerdo el caso de un chaval negro, sería de mi edad. Estaba agarrado a un resto de la patera que acababa de naufragar, sin fuerzas y temblando de frío y de miedo. Se soltó de la tabla, estaba a pocos metros y yo me metí en el mar para sacarlo, lo agarré como pude y lo arrastré a la playa. Tuvo una crisis de histeria. Se abrazó a mí llorando y gritando, me apretaba tanto que unos compañeros tuvieron que quitármelo de encima. ¡Joder! Lloré mucho ese día. Debajo del uniforme hay hombres, ¿sabes?”

“Ves cada cosa... Este trabajo te machaca mucho. Sobre todo cuando ves que la patera se va a hacer puñetas y esa gente cae al agua igual que fardos. La mayoría no sabe nadar y se van directos al fondo, casi no te da tiempo a verlos. Por eso, cuando logras salvar a uno, sientes que tu trabajo merece la pena y todo vuelve a tener sentido”.

Yo quiero uno

Yo quiero uno Señoras, ojo al dato: Acaba de aparecer en el planeta una nueva especie de hombre. No es el eslabón perdido, ése que buscan desde hace tiempo los antropólogos y los paleontólogos, se trata de un espécimen con una nueva masculinidad. Es el hombre metrosexual.

Mark Simpson, nada que ver con Homer Simpson y familia, ha patentado el término que define a un prototipo de hombre urbanitas, culto, simpático, con don de gentes, guapetón, macizorro, vestido con ropa de los mejores diseñadores del momento, curtido en esos gimnasios de dios donde las máquinas y los ejercicios aeróbicos te dejan un cuerpo danone, un tipo que frecuenta los salones de belleza y a base de tintes, mascarillas faciales, depilaciones y manicuras lo dejan hecho un pimpollo, un hombre con la cartera repleta de visas platinum, que conduce un cochazo deportivo último modelo de los que quitan el hipo y capaz de desarrollar unas habilidades sexuales con las que transporta a las mujeres al séptimo cielo.

De momento, el hombre metrosexual solo puede encontrarse en las revistas de moda, en las vallas publicitarias o en fiestas de lo más fashion. Así que a fastidiarse tocan, amigas y hagan cola porque yo también quiero uno.

Dori

Se llamaba Dori y hoy me ha parecido encontrarla paseando junto a unos guiris que sacaban fotos a la catedral.

Dori murió hace años, era una pequeña perra de raza callejera que recogí con dos días de vida. Iban a meterla en una bolsa de plástico, junto al resto de la camada, para arrojarla al río. Aquel plan me pareció casi un acto delictivo, por eso adopté a uno de los indefensos cachorros, el resto fue acogido por algunas almas sensibles y tan espeluznadas como yo.

Dori creció mientras me encariñaba con ella, puedo jurar que el afecto era mutuo y recíproco, lo veía en sus ojos color miel y en sus gestos sinceros. Se ganó algunas broncas por sus travesuras, y es que disfrutaba comiéndose los cordones de mis zapatos o guardando trozos de comida detrás de las puertas. Entonces acudía a mi llamada con mirada sumisa y el rabo entre las patas, dispuesta a aceptar la regañina, luego, cuando intuía que lo peor había pasado ya, me tocaba tímidamente con su pata y pegaba el hocico a mi pierna para hacerse perdonar. Yo siempre acababa por ablandarme, la acariciaba, le rascaba detrás de la oreja, y ella se convertía en el chucho más feliz del mundo.

Tuve que pasar dos días ingresada en un hospital y recuerdo su recibimiento como si hubiera ocurrido hace cinco minutos. Aún no había sacado la llave de la cerradura de la puerta de entrada y Dori se abalanzó sobre mí loca de contento, de un soberbio brinco llegó a mi cara y me dejó en ella un rastro húmedo de su conmovedor afecto, durante varios minutos estuvo demostrándome su alegría y su inquebrantable lealtad de todas las formas imaginables, hasta que yo, que no soy de lágrima fácil, empecé a llorar afectada por su inexplicable ternura.

Hasta la fecha, nadie ha demostrado tanto entusiasmo ni tanto cariño al verme. No he vuelto a sentir esa emoción ferviente y contagiosa en ningún ser humano. No he tenido otro perro.

No somos integristas, pero casi

Leo un artículo en que se describen las discriminaciones de que son objeto las mujeres en estados bajo regímenes integristas y me resulta familiar la situación de las féminas. España no es un país integrista y el artículo 14 de nuestra Constitución dice que todos los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de sexo, no obstante, las leyes penales castigan con mayor severidad a las mujeres que a los hombres por matar a su pareja.

Los tribunales españoles tienen dos raseros para aplicar la ley, uno para hombres y otro para mujeres. Cuando ellos cometen un delito las penas son menores, se aplican circunstancias atenuantes con mayor frecuencia y también los eximentes, mientras que en los casos que juzgan a una mujer las penas se aplican generalmente en su extensión más alta y los eximentes se toman en cuenta en contadas ocasiones.

En los casos de violencia doméstica, el 93% de los hombres autores de un acto homicida suelen librarse de las circunstancias agravantes, pese a que más de la mitad de los atentados contra la vida de las mujeres que efectúan sus parejas se ejecutan en el domicilio común, lo que sitúa a la víctima en una mayor indefensión, y pese a que queda demostrada la intencionalidad por parte del agresor para cometer el delito.

En algunas sentencias se manifiesta cierta "comprensión" hacia el homicida y se considera que la víctima fue la que provocó la reacción del agresor al pedir el divorcio, por ejemplo. Algo que no deja de ser sorprendente.

El 78% de los delitos de malos tratos se efectúa en el domicilio y una de cada tres violaciones ocurre dentro del entorno familiar. Las víctimas de la inmensa mayoría de estos delitos son mujeres.

En las escasas ocasiones en las que se aplica una pena de alejamiento es la mujer víctima y no el hombre agresor quien ha de abandonar el hogar.

Un padre que viola a su hija pierde la patria potestad sobre esta hija, pero no sobre las demás ni el resto de sus descendientes.

Podría seguir añadiendo "anécdotas" pero considero que ha quedado demostrado sobradamente que no sólo en los países musulmanes la mujer padece discriminación sexual y que todavía nos queda un largo camino por recorrer para abolir la injusticia que padecemos las mujeres.

Crueldad gratuita

Crueldad gratuita Llega el verano y, como cada año por estas fechas, bienintencionadas familias españolas acogerán en sus hogares a niños saharauis, rusos, chinos, guatemaltecos o de donde sea para que pasen aquí unas vacaciones. Esta crueldad es estúpida y gratuita. Demos un mes de bienestar a un desarrapado y habremos ganado el cielo y su gratitud eterna.

Me parece terrible sacar de su entorno familiar y cultural a un niño, traerlo a España para que durante unas semanas conozca cómo se vive en el primer mundo, rodeado de lujos y comodidades, y luego devolver a la criatura a la miseria y a la marginación.

¿Qué cara debe poner un chaval al regresar a su chabola de hojalata en un suburbio cualquiera después de haber disfrutado varias semanas en un chalecito con piscina, electricidad, agua corriente, televisión por cable, teléfono, videojuegos, Internet, aire acondicionado...? ¿Cómo se pasa de abrir una nevera repleta a no tener nada que comer? ¿Cómo se acepta el infierno después de haber vivido en un paraíso consumista?

¿Qué sentirán los padres de esos chiquillos cuando sus hijos les expliquen las maravillas que han visto y vivido? ¿No sufrirán una tremenda frustración, una impotencia devastadora, un dolor feroz y una culpa demoledora al no poder ofrecerles nada de lo que sus generosos amigos españoles les han regalado?

Solo le encuentro una parte positiva al asunto. Es posible que alguno de estos críos, tras haber descubierto nuestra opulenta sociedad, no se resigne a ser un ciudadano de tercera y en cuanto tenga edad suficiente para coger un fusil, se eche al monte e inicie una revolución que nos ponga a todos en nuestro sitio, en la igualdad.

Yo, desde aquí, le animo y le deseo suerte si emprende esta empresa.

Hay que rebelarse

Hay que rebelarse El estado actual del mundo requiere una visión precisa, realista, sin perfiles. Estamos perdiendo nuestra capacidad de rebelión, la apatía nos mata el ánimo, la esperanza, la posibilidad de hacer algo mejor por el mundo, algo más positivo que criticar su estado. Combatir lo malo de nuestra sociedad no consiste en escribir sobre ello, aunque a veces sea necesario.

No busquemos culpables más allá de nosotros mismos, que nos hemos vuelto pasivos, perezosos, estamos faltos de voluntad y todo aquello que requiera esfuerzo nos desalienta. Yo no tengo soluciones, ya me gustaría, sólo apunto observaciones.

Los disidentes, los rebeldes, están desorganizados y no suponen una fuerza de confrontación al orden establecido. Hay que inventar nuevas fórmulas, la política no responde a las demandas de la sociedad, cada cual mira por lo suyo.

Inmersos en la vorágine que nos toca vivir y llenos de ansiedad, vemos cómo el futuro emerge amenazador porque hemos perdido la ilusión y el coraje para enfrentarnos a él.

Ningún redentor vendrá a rescatarnos, tenemos que luchar nosotros.

Calidad literaria

Calidad literaria La calidad de una obra depende del talento y la inspiración, de los motivos que impulsaron al autor a escribirla, de su técnica narrativa, de su cultura, de su personalidad, de la época en que vive..., de cientos de ingredientes que han de figurar como fijos al "cocinar" un texto, pero que en modo alguno garantizan que el resultado final sea el apetecido por el propio escritor, ni del gusto del lector.

La literatura, la creación en cualquiera de sus múltiples facetas, nos acerca al abismo, y en este límite entre ficción y realidad moramos; y en este territorio inhóspito nos encuentran ensimismados las musas: trabajando, escribiendo.

Escribir afecta seriamente la salud, eso lo sabemos todos los que estamos "enganchados" a esto. ¿Quién no ha pasado una noche en blanco buscando ese adjetivo esquivo y exacto que mejore su escrito? ¿Quién no ha padecido una crisis de ansiedad al no encontrar el único título posible para su obra?

Estamos enfermos de palabras. Las palabras nos dan vida, nos la quitan, nos hieren, nos persiguen, nos dominan, nos requieren. ¿Somos suicidas potenciales? Es posible. ¿Locos sin remedio? Seguramente. Pero esta nuestra, es una locura hermosa. Bendita sea porque nos hace felices.

Magia nocturna

Magia nocturna Es una noche tranquila en un pueblo de la meseta castellana. El cielo está negro y limpio y centenares de luces lejanas le dan un aire majestuoso y seductor. Es una noche de esas en que el espectáculo está arriba y te roba la mirada. Parece que el tiempo y la vida se hayan detenido en este instante y lamento no haber ampliado mis conocimientos para poder llamar a cada estrella por su nombre, distinguir las constelaciones y ver pegasos, dragones, delfines o la hermosa cabellera de Berenice.

Recuerdo que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo y reparo en que tal vez muchas de las luces que distingo pertenecen a soles que ya no existen, que estallaron y se extinguieron hace años. Me consuela saber que quizá hayan nacido planetas o astros cuya luz aún no se puede ver y que en otra noche mágica sus destellos me admirarán.

El tiempo y las distancias se vuelven relativos y extraños cuando se manejan cifras siderales. Los insignificantes 150 millones de kilómetros que me separan del sol o los 200 siglos que faltan para que el Norte lo marque el Dragón y la Polar, tan familiar y lejana, deje de guiar el rumbo de los navegantes. Magno esfuerzo el de la Polar, consumirse para que aquí en la Tierra nos sintamos menos perdidos, porque la Polar es nuestro referente. Hace 5.000 años los egipcios la adoraban y hoy percibo el resplandor que emitió en el siglo XVI y que ha recorrido 470 años luz hasta llegar a mis ojos.

Todo parece encajar dentro de un orden perfecto ahí arriba, mientras aquí aún buscamos el sentido de la vida, el origen y la finalidad de todo. Es una noche ideal para pasear disfrutando de la magnificencia estelar. Lejos quedan las miserias terrenales, no importan. Somos el universo y yo. Aunque quizá desde cualquiera de los puntos que brillan, otro ser esté ahora mismo contemplando este minúsculo punto llamado Tierra y se sienta igual de emocionado frente a este cosmos enigmático, juego de resplandores titilantes.

Torturas en Cataluña

En la Audiencia Provincial de Girona se ha demostrado que 12 agentes de la policía autonómica catalana, Mossos d’Esquadra, infligieron malos tratos y torturas a un detenido el año 1998, pero como no se ha podido determinar el grado de responsabilidad de cada agente, se ha absuelto a todos los inculpados.

Driss Zraidi, el marroquí torturado en Roses, no ha conmovido nuestras conciencias como lo ha hecho ver las fotos de los presos iraquíes vejados por las fuerzas ocupantes yanquis. En España se practica la tortura, en un país libre y en democracia existen policías que en vez de custodiar a un preso reducen a nada su dignidad como ser humano, también hay policías que escuchan los gritos y lamentos de la víctima mientras es golpeada y no se inmutan.

Son horribles las torturas cometidas en Iraq, pero no son menos horribles las que se perpetran en cualquier otro lugar. En Cataluña los torturadores han sido absueltos sin que nadie se haya manifestado contra su impunidad ni se hayan condenado estas atrocidades.

Estos yanquis están locos

Estos yanquis están locos Que los norteamericanos son un pueblo único, pocos lo dudan y nadie se lo cree más que ellos. El marchamo distintivo de este país es la lealtad de sus ciudadanos a una bandera rayada en blanco y rojo en la que brillan 50 estrellas.

Convencidos de que no hay otro país sobre la tierra más libre y más democrático, la bandera es un símbolo del espíritu americano: individualismo a ultranza, capitalismo salvaje, moralismo religioso, puritanismo intolerante y una sensación de superioridad, tan apabullante como infundada, respecto al resto de la humanidad. "Prometo lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la república que representa, una nación ante Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos". Cada mañana los estudiantes pronuncian este juramento mientras izan la bandera y cantan el himno nacional. También los nuevos ciudadanos están obligados por la ley a jurar lealtad a la bandera.

En un país donde, salvo en las reservas indias, no hay ciudadanos autóctonos, que se construyó con inmigrantes de todo el mundo, hacía falta un emblema nacional que aglutinase a gentes de características muy diversas. Y he aquí que lo encontraron en un trozo de tela. Desde los atentados del 11 de septiembre, el patriotismo yanqui alcanza ya cuotas de fanatismo y la bandera insertada en los objetos más variopintos alcanza una presencia espectacular. Corbatas, camisas, vestidos, jarras, toallas, collares, gafas, sombreros... nada se salva de estar decorado con las barras y las estrellas.

Tener una bandera ondeando a la puerta de casa, en el coche o puesta en la tarta de cumpleaños son señas de la identidad americana y cualquier acto que se considere un menosprecio hacia ella constituye un delito. Un ciudadano fue sancionado con una multa de 100 dólares por tener la enseña nacional en el patio trasero de su casa en lugar de haberla puesto en la puerta delantera. Una joven fue detenida por haber colgado a modo de cortina la tela barrada, algo que un juez consideró una profanación porque rozaba su cuerpo desnudo cuando entraba y salía de la habitación.

Entre el horror y la hilaridad se contempla en Europa tanto fervor por los colores nacionales y cuesta entender que el 98% de la población norteamericana se sienta orgullosa hasta la médula de haber nacido en "América la bella". Este fuerte y arraigado sentimiento nacionalista choca con los usos en otros países. En el Reino Unido el amor a la bandera se considera cómico y en España vamos aún más lejos. Los hay que odian la tela roja y gualda que nos representa y lejos de sentirse orgullosos de sus orígenes se muestran ofendidos cuando se les llama españoles, no olvidemos que en ciertas partes de España la palabra español se usa como insulto y se toma como una ofensa.

La bandera estadounidense ha llegado a la Luna y desde que Dios tuvo a bien elegir a este pueblo para que salvase al mundo, las barras y las estrellas amenazan con extenderse por todo el orbe. Hubo un tiempo en que el águila fue el símbolo del Imperio Romano que gobernaba la civilización antigua, ahora le toca el turno al imperio yanqui, cuyas huestes se extienden ya como una plaga de Oriente a Occidente. Ellos se consideran "la última esperanza de la humanidad" y esto hace pensar que no existe esperanza de futuro.

Pobre Farruquito

Pobre Farruquito Hay que joderse. Mira que somos racistas los españoles y cómo nos gusta destrozar la vida del prójimo, sobre todo si el prójimo es gitano. Leo la entrevista al bailaor Farruquito que publica el diario La Vanguardia y me quedo de pasta de boniato. Pobre hombre, perseguido y acosado por la justicia, considerado un vulgar delincuente, en boca de todos... No hay derecho, no se puede tratar así a un artista, a un héroe nacional que pasea el flamenco por los tablaos del mundo.

Total, ¿qué ha hecho? Ha matado a un hombre que cruzaba por un paso de cebra. Nada grave. Juan Fernández Montoya (Farruquito) conducía su potente BMV sin carné, tampoco había asegurado el vehículo, se saltó un semáforo, sobrepasó el límite de velocidad, se dio a la fuga, mintió dos veces a la policía que investigaba el atropello para exculparse y cuando la cosa se puso fea, le cargó el muerto a su hermano de 15 años porque sabía que con la Ley del Menor tan cachonda que tenemos en este país la criatura se iría de rositas.

Ahora Farruquito se queja, y con razón. Le han pillado después de seis meses ocultando su delito y le piden una fianza de 250.000 euros para librarse de la prisión preventiva. Eso es mucha tela para un pobre gitano que durante los 180 días que ha durado su silencio se paseó de gira por media España y en 25 actuaciones ganó al menos 300.000 euros. Encima, todos los días 6 y 20 de cada mes debe presentarse en un juzgado que, cortesía judicial, es el que se encuentra más cerca del teatro donde en ese momento esté bailando. Para colmo de males, le han retirado el pasaporte y él tenía previstas 10 actuaciones en Japón por las que iba a embolsarse 400.000 euros. Es que hay jueces que tienen muy mala leche. Solo faltaría que lo metieran en la cárcel.

Un mundo ideal

Un mundo ideal Las mujeres soñamos con encontrar algún día ese hombre maravilloso que describen las novelas rosa, un hombre atractivo sin ser guapo, sensible sin ser plasta, original sin ser extravagante, inteligente sin ser pedante, con el sentido del humor suficiente para no ser un borde.

Ese hombre ideal no es una quimera, existe. Sólo tiene una pega, es homosexual. Nada es perfecto en esta vida.

Tal y como van las cosas, a la vista de lo mal que funcionan las relaciones entre los hombres y las mujeres, la cantidad de parejas que acaban partiendo peras, o peor, y la de gente sola y con problemas para encontrar pareja que hay por ahí, creo que no nos quedará más salida que hacernos todos bisexuales, eso ampliaría al doble el número de candidatos y no es moco de pavo en estos tiempos peliagudos que corren.

Un homosexual me explicaba que las relaciones íntimas con alguien de tu mismo sexo son más placenteras porque se da una complicidad y un conocimiento del cuerpo del otro que no se produce entre las parejas hetero. Seguramente tiene razón, la mayoría de hombres conoce poco las intimidades femeninas, no sabe dónde están las "cosas", para qué sirven ni cómo funcionan. Eso sí, fardan un montón cuando le describen a los amigos las hazañas sexuales (falsas) que son capaces de realizar (en sus mejores sueños), porque como dice una amiga mía, un hombre no obtiene un aprobado en sexo hasta que pasa el examen oral. Y ¿cuántos aprobarían? ¡Ay, que pocos!

Desciende la natalidad y aumentan los homosexuales confesos. La naturaleza no es tonta y para salvar la especie humana en peligro de extinción por guerras, epidemias, hambrunas, hecatombes, desastres naturales y demás hará cualquier cosa. Una solución sería transformarnos en hermafroditas. Ahora que pienso, ésta es la solución perfecta. Cada uno se da gustito a sí mismo, no necesita salir a ligar, engatusar a alguien, llevárselo a la cama y, en el peor de los casos, aguantarlo una buena temporada compartiendo su vida.

Entonces sí que todos seríamos iguales. Una sociedad hermafrodita nos equipararía como ninguna otra podría hacerlo. Los empresarios tendrían que jorobarse y conceder bajas por maternidad a todos su empleados, con lo que desaparecería una discriminación laboral. No existirían el acoso sexual, las violaciones, los celos, los crímenes pasionales, se igualarían los sueldos, las oportunidades... Los hombres superarían finalmente sus traumas y dejarían de inventarse esas ridículas mentiras con las que intentan disimular sus complejos (la tengo pequeña pero juguetona, lo que cuenta no es el tamaño sino lo que sabes hacer con ella –mear-, me estoy quedando calvo pero es porque soy muy viril, jua, jua). Las mujeres nos liberaríamos de la esclavitud de estar siempre delgadas, guapas, ingeniosas, solícitas, perfectas (uf). Y se cumpliría ese deseo admirable de Louis Amstrong: it's a wonderful world.

Calumnia que algo queda

Calumnia que algo queda En este país se puede enmerdar el nombre de alguien con total alegría y descaro, y, lo que es peor, casi con absoluta impunidad.

Antes, los agravios contra el honor se dirimían en un duelo en el que el afectado, al menos, tenía la oportunidad de volarle los sesos a su oponente, pero ahora te pueden despellejar vivo de palabra o por escrito y no pasa nada.

La lenguas bífidas pueden acusarte de ser un putón verbenero con más amantes que Mesalina, de ser un maltratador que disfruta zurrando a las mujeres o de beberte las existencias de la Four Roses antes de las doce de la mañana. Se demuestra que es falso, que no tienes más pareja que la legítima, que eres incapaz de matar una mosca porque ver sangre te marea, que desayunas un poleo con magdalenas en vez de quince carajillos, y no pasa nada, nadie rectifica ni pide excusas. La calumnia sigue flotando en el aire, proyectando su funesta sombra sobre el acusado por los siglos de los siglos. Recurrir a la justicia tampoco garantiza que se restituya el honor perdido. El honor, hoy en día, anda muy devaluado y casi ni sabemos qué es, nos suena de oídas, de alguna obra de Calderón, y eso a los que somos de letras.

En este país salimos a la calle con una piedra en la mano, por si hay que lapidar a alguien. Creemos los rumores, las insidias y las falsas acusaciones y no los cuestionamos, no nos interesa averiguar la verdad, de hecho, nos importa un bledo la verdad. Disfrutamos con el desprestigio ajeno. Si de fulano han dicho que es un borracho, un ladrón o un pedófilo, por algo será. Le colgamos el sambenito y con él se queda, porque los linchamientos cobardes son parte de nuestras señas de identidad, fruto de la envidia genética que llevamos en el alma y que nos vuelve insolidarios, egoístas y sin un ápice de caridad.

Treinta de junio

Treinta de junio El 30 de junio está previsto que se realice una “entrega” de poder en Iraq, seremos testigos de cómo Estados Unidos les devuelve a los iraquíes una hipotética soberanía que quedará en manos de los capitostes elegidos desde Washington y que harán lo que el gobierno yanqui les mande. El candidato con más números para convertirse en el mandamás de Iraq es Paul Wolfowitz, un académico pro israelí y neoconservador, miembro de la Administración estadounidense y uno de los “cerebros” que alentaron la desastrosa invasión estadounidense del pueblo iraquí.

¿Qué ocurrirá a partir de aquí? No cuesta imaginar la reacción de los resistentes: dirigirán sus armas contra el nuevo gobierno, contra el nuevo ejército y contra la nueva policía. George W. Bush no es tan tonto como parece, de vez en cuando se descuelga con un ramalazo de lucidez. En el nuevo Iraq libre y democrático, las tropas estadounidenses ocuparán la retaguardia, lejos de la línea de fuego, en sus acuartelamientos del desierto, tienen más probabilidades de sobrevivir y de volver a casa cubiertos de gloria, en vez de metidos en una bolsa de plástico. Las elecciones norteamericanas se acercan, hay que atar cabos y dejar a los votantes contentos. Se cumplieron los objetivos marcados al iniciarse la guerra, Iraq es, al fin, un país libre, hemos capturado a Sadam, nos hemos forrado arramblando con todo, no se han encontrado las dichosas armas que se buscaban y los iraquíes se siguen matando, pero ¿a quién le importa si se matan entre ellos?

Es necesario...

-¿Cómo va por Iraq?... Veo tus crónicas y estás haciendo un buen trabajo. Muchos ánimos. Nos conocimos en una cena hace unos cuantos meses. A ver si volvemos a coincidir en Madrid. Saludos cordiales.

-Soy Leticia. Acabo de leer tu SMS. Ya hablaremos. Un saludo.

El sábado 22, un suplemento especial del diario El Periódico descubrirá los mensajes telefónicos que se enviaban durante su noviazgo el príncipe Felipe y su prometida. ¿Es absolutamente necesario que conozcamos todas las intimidades de la pareja? ¿No se están pasando de la raya los medios de comunicación? El bombardeo diario con los pormenores de la boda, de la vida de los novios y sus respectivas familias, empieza a resultar asqueante por hartazgo.

Rumsfeld se declara inocente

Rumsfeld se declara inocente Donald Rumsfeld, secretario estadounidense de Defensa, aprobó en secreto la utilización de métodos de interrogatorio que condujeron a abusos y humillaciones sexuales contra prisioneros iraquíes. Tales prácticas secretas fueron ampliamente utilizadas en Afganistán, en la cacería contra Al Qaeda. Pero en Iraq, al crecer la insurgencia y morir más soldados estadounidenses, Rumsfeld y el subsecretario para Inteligencia, Stephen Cambone, autorizaron extenderlas a la cárcel de Abu Gharib, reveló el periodista Symour Hersh, en un artículo que publica hoy la revista New Yorker. El plan fue aprobado y llevado a cabo el año pasado después de que la sede de la ONU y la embajada de Jordania en Bagdad fueran atacadas con bombas. Las reglas que se incluían en la operación secreta eran de: "Aprieten a quienes tengan que apretar. Hagan lo que quieran", asegura un ex oficial de Inteligencia que mantiene oculta su identidad.

Rumsfeld se defiende de estas acusaciones alegando que no ha torturado a nadie ni ordenó que se maltratara a los prisioneros, y yo le creo. Estoy absolutamente convencida de que él no ha sodomizado a ningún preso iraquí con el palo de una escoba, estoy segura de que él no ha hecho nada de lo que le acusan. También tengo la convicción de que Saddam Hussein no pilotaba los aviones que fumigaron a los kurdos ni tramitó personalmente ninguna matanza y de que Hitler no prendía la mecha de los hornos crematorios ni intervino en la solución final. ¿Acaso alguien piensa lo contrario?

Los hay que saben hacer bien las cosas y dejan que sean otros los que se manchen de sangre. Luego vuelven a casa con las manos limpias y su cara de cemento inmutable, con la satisfacción que produce haber cumplido con su deber, y duermen con la conciencia tranquila, sin saber que son unos monstruos.

Moros y moritos

Moros y moritos Hay que ver lo imbéciles que nos está volviendo abusar de lo políticamente correcto en España, porque aquí, a esta moda, se le une el analfabetismo secular de sus gentes, que pasaron de firmar haciendo una cruz con mucho esfuerzo a ir masivamente a la universidad siguiendo un plan de estudios tan chachipiruli que nos iguala a todos en ignorancia. No olvidemos que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos.

La avalancha de pateras africanas ha vuelto a llenar nuestras calles de árabes a los que no se puede llamar moros sin correr el riesgo de que te tachen de xenófobo. Más adecuado resulta denominar magrebíes, musulmanes, norteafricanos, etc a quienes vienen de Marruecos, obviando que la palabra moro proviene directamente del latín maurus, habitante de Mauritania, y que dicha palabra está tan vinculada a España que son carne y uña, que Gonzalo de Berceo o San Isidoro la emplearon ya en sus escritos y si revisamos la historia o la literatura, las encontraremos salpicadas de moros, morerías, moriscos... Hasta nuestra cocina ofrece pinchos morunos. O sea, que la palabra moro es antigua y documentada, aunque algunos la consideren un término franquista, racista, grave, impropio y provocador. Algunas personas, rizando el rizo de la bobería, ha adoptado el vocablo “morito” que por ser diminutivo parece que discrimina menos.

So fascista, le pueden acusar a usted si emplea el término moro. So ignorante, puede responder con toda la dignidad del mundo y sin sentirse ofendido.

Como animales

Como animales Ignoro qué criterios siguen los científicos para clasificar a las especies de homínidos, porque hay conductas del homo sapiens que hacen dudar de su condición de tal.

Médicos sin Fronteras denuncia que la violación sexual se utiliza como arma de guerra. Las mujeres son objetivos de tácticas militares que consisten en humillar al enemigo y torturarle. Las violaciones se suelen perpetrar por bandas de entre dos y cinco hombres. Hay casos en los que se obliga a la madre a presenciar la violación de todas sus hijas antes de que la violen a ella. Hay niñas de cuatro meses contagiadas de sífilis, ancianas de 80 años que han padecido abusos sexuales y otras barbaridades que no puedo describir sin que me vengan ganas de vomitar. Valga como ejemplo la fría estadística y aunque los datos siguientes corresponden a países africanos, los hechos se dan en cualquier rincón del mundo.

- Congo: entre julio y diciembre de 2003, la clínica de Bunia asistió a 822 mujeres violadas.
- Burundi: el hospital de Ruyigi atendía durante el pasado año a una media diaria de entre 10 y 15 mujeres agredidas sexualmente.
- Liberia: desde octubre de 2003 se han socorrido a 300 mujeres violadas.
- República Centroafricana: en siete meses se asistieron a 325 mujeres.

A parte de las secuelas físicas que conlleva una violación, tales como heridas, hemorragias, contusiones, enfermedades de transmisión sexual... existen países donde las mujeres sufren exclusión social, son expulsadas o asesinadas si la familia lo descubre y su destino final acaba siendo la prostitución. Hay mujeres que sufren trastornos mentales crónicos tras la agresión, otras se suicidan incapaces de asumir su drama, algunas afrontan en circunstancias de extrema penuria las consecuencias de un embarazo no deseado: un hijo, al que tratan de sacar adelante sin dinero, sin ayuda, solas.

Estas conductas deleznables no son privativas de los hombres, en otras especies de animales el macho dominante mata a las crías de los otros machos y fecunda a las hembras para que sea su estirpe la que prevalezca. Pero se supone que nosotros somos personas, seres civilizados. ¿O no?

Aborregados

Aborregados Primero suprimieron del programa académico el estudio del latín, por ser una lengua "muerta"; luego la Filosofía, que enseña a pensar y por tanto es materia peligrosa; más tarde se cargaron las Humanidades y de paso las carreras de letras, que hoy carecen de futuro laboral. En cada nuevo presupuesto, el Gobierno destina menos dinero a la enseñanza, se recortan drásticamente los fondos que reciben las universidades públicas y las becas que perciben los estudiantes son escasas, por no decir ridículas, y casi imposibles de conseguir.

Parece que los esfuerzos de los gobernantes vayan encaminados a neutralizar cualquier oposición a sus fines, para conseguirlo, nada mejor que crear una masa de individuos sin opinión. La racionalidad inmanente a la historia debía proporcionarnos la paz, la justicia social, la dignidad y la libertad del individuo, la promoción de los mejores. Pero padecemos la guerra, la violencia, el advenimiento del Estado totalitario y las masas inconscientes, la desesperación del individuo.

Me han dicho que mi teoría de que estas deficiencias no son fracasos sino éxitos de una mano negra empeñada en anular o reducir al máximo la inteligencia crítica de los ciudadanos, en bloquear la capacidad del hombre para comprender el mundo que le ha tocado vivir y evitar que se rebele contra las injusticias de ese mundo, deja mal sabor de boca y la convicción de que somos un tanto cobardes, incapaces de renunciar a nuestra seguridad para adquirir un espíritu libre, incapaces de dejarnos despojar y liberar por el pensamiento. Estamos permitiendo que nos arrebaten un bien inalienable: la capacidad de pensar. Pensando se ayuda a demoler lo que es falso, se reivindica lo que estaba proscrito, se descubre la presencia del absurdo en lo cotidiano, se derriban ídolos, se rebelan los defectos de cimentación de los grandes edificios, se recuperan espacios vedados, se hacen preguntas subversivas y se dan respuesta liberadoras, se destruye y se construye, se lo replantea uno todo, se relativiza todo. La función del pensamiento es altamente positiva, al romper los límites convencionales, al delatar la hipocresía, al manifestar una incoherencia, al denunciar los métodos represivos, al ridiculizar tantos falsos prejuicios está contribuyendo a crear un mayor espacio vital.

La cultura hace progresar a la humanidad y la libertad nos transforma en personas, por eso mientras sigamos fieles a los dogmas que nos inculcan, seremos prisioneros y les estaremos haciendo el juego a los que intentan vendernos el sistema actual como el mejor posible.

Juventud divino tesoro

Juventud divino tesoro Es curiosa la juventud, esa época en la que se cree saberlo todo, llena de ideales maravillosos, cuando se piensa que uno puede redimir al mundo de sus miserias y conseguir todas las utopías que se encuentran al otro lado del arco iris.

Luego llega la madurez, y descubres, después de haber recibido muchas bofetadas –metafóricas y literales- que no sabes nada de nada, que no puedes salvarte ni a ti mismo, que la vida te viene grande y que el mundo no cambia nunca, ni los hombres, basta con leer la Historia. Es el mundo el nos cambia y nos enseña y nos vuelve humildes.

Freud lo vio claro, las luchas deben ser individuales y los logros particulares. No se puede liberar a la humanidad entera, pero podemos alcanzar las cotas más altas de libertad individual. No hay que buscar la felicidad en ningún lado ni esperar que alguien nos la regale, la felicidad es una actitud interna.

Son muchos años de errores los que nos llevan a tales conclusiones, pero no es tiempo malgastado si al final se aprende la lección y se disfruta del inconmensurable placer de vivir.