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Cierzo

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Reliquias sagradas

Una reliquia es una parte del cuerpo de un santo o cualquier objeto que haya tocado este cuerpo. Hasta que el Concilio de Trento (1563) puso orden: “Destiérrese absolutamente toda superstición en la invocación de los Santos, en la veneración de las reliquias, y en el sagrado uso de las imágenes”, en torno a las reliquias giraba un próspero negocio del que se beneficiaban monasterios, órdenes religiosas, señores feudales y regiones enteras de Europa. En el año 787, un concilio general había decretado: "Si a partir de hoy se encuentra a un obispo consagrando un templo sin reliquias sagradas, será depuesto como transgresor de las tradiciones eclesiásticas". Ningún obispo se atrevió a desobedecer, la Iglesia estaba propiciando la falsificación de reliquias.

El reclamo de una reliquia sagrada atraía a multitud de fieles a los mercados y convertía aldeas en ciudades florecientes. Los “souvenirs” traídos de Tierra Santa por los caballeros cruzados no alcanzaban para satisfacer la enorme demanda y la falta de existencias degeneró en la venta al por mayor de objetos falsificados. En la baja Edad Media, la autenticidad de una reliquia no era tan importante como su objetivo, en una época oscura y convulsa, la desesperación obligaba a las gentes a buscar un remedio rápido para sus males y los santuarios se llenaban de peregrinos ansiosos por idolatrar un fúlgido relicario con supuestos poderes milagrosos.

San Agustín denunció a impostores vestidos como monjes que vendían reliquias falsas. El Papa San Gregorio prohibió la venta de reliquias y la profanación de tumbas en las catacumbas, pero a pesar de ello no se frenaron los abusos. El surtido de reliquias es tan abundante y variado como pintoresco: las piedras con las que se lapidó a San Esteban; la esponja con la que Santa Práxedes recogía sangre de los mártires; las flechas que mataron a San Sebastián; los pechos de Santa Águeda; una oreja, la sandalia del pie derecho del apóstol San Pedro y eslabones de la cadena que soportó en su prisión; plumas de las alas del arcángel Gabriel; el suspiro de San José metido en una botella; un estornudo del Espíritu Santo, también embotellado; más de 60 dedos de San Juan Bautista; el velo, cinco gotas de leche de sus senos, lágrimas, el hígado, el corazón y la lengua de la Virgen María, así como 4 cabellos y varios trocitos de su camisa; tres cordones umbilicales, el primer pañal, una paja del pesebre donde nació, varios Santos Prepucios y unos quinientos dientes de leche del Niño Jesús; raspas de los peces multiplicados en el primer milagro del Salvador; una de las ramas de olivo que tenía el Nazareno en las manos cuando entró en Jerusalén; la cola del asno que llevó al Señor; el lienzo con el que Jesucristo secó los pies de los apóstoles antes de la cena pascual; un par de manteles, lentejas, una miga de pan y fragmentos de la mesa en la que se sirvió la Última Cena; más de media docena de ejemplares del Santo Grial; una campana de cobre fundida con una de las 30 monedas de Judas Iscariote; unas ochocientas espinas de la corona que llevó Jesús; tres ejemplares de la lanza que atravesó el costado de Cristo; medio centenar de santos sudarios; astillas de la vera cruz para llenar una carreta; pescado asado y pastel de miel, menú que Nuestro Señor comió con sus discípulos cuando se les apareció después de resucitar...

Reconozco que, de entre todas, la reliquia que más me ha sorprendido es la del Santo Prepucio. Según cuenta un Evangelio apócrifo, Jesucristo fue circuncidado, conforme a la ley, al octavo día de su nacimiento. La anciana judía que practicó la operación introdujo el Santo Prepucio en un vaso de alabastro con aceite de nardo y lo puso bajo la custodia de su hijo, comerciante de perfumes. Por esos caprichos que tiene el azar, el hijo vendió el recipiente sin hacer caso de la advertencia de su madre: “Guárdate de vender ese vaso lleno de nardo, aunque te ofrezcan por él trescientos denarios”, y el Santo Prepucio fue a parar a manos de María Magdalena, que utilizó el aceite perfumado para ungir los pies de Cristo.

El destino que tuvo el trozo de piel extirpado a Jesús originó un controvertido debate teológico que trajo de cabeza durante décadas a los grandes doctores de la Iglesia. ¿El prepucio, por ser la primera sangre derramada, tenía el mismo poder redentor que la sangre que vertió Cristo durante su pasión? ¿Ascendió al cielo con el cuerpo resucitado del Hijo de Dios o después de cortarse? Ciertamente, se trata de una cuestión peliaguda.

Mientras los altos jerarcas eclesiásticos se ponían de acuerdo, el Divino Prepucio protagonizaba asombrosas apariciones en las que se manifestaba en todo su esplendor ante los ojos de fervientes mujeres. En unos espectaculares trances místicos, Sor Agnes Blannbekin, una monja que murió en Viena en 1715, comulgaba con este pedazo del cuerpo de Cristo. Según decía, el prepucio, materializado en su boca, era dulce y carnoso y la llenaba de una gran sensación de gozo. Agnes Blannbekin no fue la única, otras muchas religiosas vivieron éxtasis parecidos, el asunto alcanzó tal trascendencia que incluso se escribieron varios tratados, como el célebre de A. V. Müller: “El sagrado prepucio de Cristo”, publicado en 1907.

El culto del Santo Prepucio disfrutó de una gran aceptación, en Charroux (Francia) se crearon cofradías como la Hermandad del Santo Prepucio, encargada de guardar la reliquia, muy venerada por mujeres embarazadas o que deseaban ser madres. Al Santo Prepucio se le atribuyeron innumerables milagros durante la Edad Media y varios más en 1856. En Francia contribuyó a un asombroso resurgimiento de la fe, la prueba es que en este año se vendieron veinte millones de medallas milagrosas de la bienaventurada Virgen María: dieciocho millones de cobre y dos millones de oro y plata. A comienzos del siglo XVI se contaban catorce prepucios, distribuidos en diferentes países: nueve en Francia, uno en Metz, Lorena; uno en Hildesheim, Prusia; uno en Amberes, Bélgica; uno en Santiago de Compostela, España; y uno en Roma, en San Juan de Letrán, el mismo que se encuentra hoy en Calcata. En el medioevo surgieron disputas entre las iglesias poseedoras de un Santo Prepucio debido a que cada una de ellas aseguraba que el suyo era el verdadero. Se le pidió al Papa Inocencio III que zanjara el conflicto, pero el pontífice, juzgando temerario pronunciarse al respecto, dejó el tema en manos de Dios. Años más tarde llegaría la solución: la Virgen María le habló a Santa Brígida para confirmarle que el auténtico prepucio de su Hijo era el adorado en Roma.

Una sociedad llamada Academia Preputológica se marcó el objetivo de restaurar el abolido culto al Prepucio de Cristo. El 15 de mayo de 1954 se celebró un cónclave en el cual se sometía a deliberación la propuesta de recuperar este culto, derogado por un decreto de 1900. Tras la exposición de los argumentos y acaloradas discusiones, los cardenales acordaron rechazar la solicitud, ratificando la condena de la veneración del Santo Prepucio. Existe pena de excomunión contra todo aquel que escriba o hable del Santo Prepucio sin permiso de la Santa Sede, y yo no lo tengo, de manera que con este artículo me he ganado una larga estancia en los dominios de Lucifer.

Aniversario de Cierzo

Aniversario de Cierzo El tiempo vuela y ya ha pasado un año desde que comencé este blog.

No me había planteado una tarea semejante, pero los preparativos de la guerra de Iraq me provocaron una fuerte indignación y sentí la imperiosa necesidad de decir algo en contra. Resultaba evidente que la decisión estaba tomada y no habría marcha atrás, así que solo cabía despotricar contra el trío de las Azores y sus secuaces. Desde la rabia y con impotencia, empecé a escribir entonces una serie de artículos contra la invasión, fueron estos artículos con los que inauguré una página personal: “Cierzo”. Elegí este nombre, que es el del viento que sopla en mi tierra, porque para mí es sinónimo de fuerza y libertad. Luego inauguré esta bitácora con el mismo título y similares contenidos.

Escribo desde hace bastante tiempo, aunque nunca había seguido el ritmo de trabajo y la dinámica tan particular que implica un blog. Redactar un post diario (o casi) es una tarea dura, a veces complicada. Obliga estar al día, a seleccionar información, a desarrollar temas variados, a aprender mucho. Resumiendo, es una tarea apasionante con la que disfruto.

Cierzo me ha dado muchas satisfacciones, gracias a él me han ofrecido trabajo, he colaborado en diversos proyectos culturales y, lo mejor de todo, he hecho buenos amigos. No tengo contador de visitas porque no me interesa saber cuánta gente me lee, valoro más la calidad de los lectores que se dan una vuelta por aquí y puedo asegurar que sois de lo mejorcito que hay. De vosotros solo recibo buenas palabras que me animan a seguir y lo menos que puedo hacer en este aniversario es agradeceros a todos el estar ahí, que me dediquéis vuestra atención y un ratito de tiempo.

Una brazo y mi cariño.

El derecho al agua

En noviembre de 2001, tres ministerios: Nuevas Tecnologías, Medio Ambiente y Agricultura, llegaron a la conclusión, tras una amplísima investigación que duró tres años y costó 2,5 millones de euros, de que el mejor sistema posible para convertir el agua salada en potable era el AVF.

El método AVF consiste en hacer un agujero de 700 metros de profundidad cerca de la costa; se llena de agua, que ejerce una presión de setecientas atmósferas por el propio peso de la caída del agua y, por tanto, no es necesario impulsarla, como ocurre con las otras desalinizadoras. La diferencia fundamental entre ellas es que en el sistema tradicional para quitarle la sal al agua del mar es preciso empujarla contra una membrana de ósmosis inversa; la mitad del agua queda sin sal y la otra mitad adquiere el doble de salinidad, pero hay que proyectarla contra una membrana a una presión de 70 atmósferas y para conseguirlo se requieren unas enormes turbobombas que consumen muchísima electricidad.

La solución al problema de la escasez del agua en algunas zonas de España podría estar en las desaladoras AVF, pues apenas deterioran el medio ambiente, son silenciosas, ya que trabajan bajo tierra, y el suministro es inagotable. Si los estudios demuestran que es un sistema eficaz y factible, ¿por qué no se pone en marcha? ¿Por qué el Gobierno del PP se empecinó en trasvasar el Ebro? El trasvase supone 7.300 millones de euros de inversión. Una planta AVF de 120.000 m3 diarios puede costar 87 millones. Con 2.200 millones se podrían construir las desalinizadoras necesarias para conseguir la misma cantidad de agua que se pretende obtener mediante el trasvase. ¿Por qué se ha de llevar a cabo un proyecto que cuesta 5.000 millones más, que agrede de forma brutal el medio ambiente y que tardaría 10 ó 12 años en ser realidad, cuando en dos años podrían estar funcionando las desalinizadoras, mucho más baratas y ecológicas? El motivo es el de siempre, el maldito dinero. Los 730 millones que se embolsarían las constructoras, más los que obtendrían los distribuidores del agua.

Un ejemplo. En Las Palmas, un metro cúbico de agua cuesta 0,78 euros y la empresa suministradora lo vende a 1,70. La desalinizadora produciría la misma cantidad de agua a 0,36 euros y no podría venderse a más de 0,60. Los distribuidores solo ganarían 0,24 euros cuando ahora sacan un beneficio de 0,90, es normal que se opongan al proyecto y no estén dispuestos a recortar sus beneficios.

El Gobierno socialista ha paralizado el trasvase del Ebro y esto, obviamente, no le ha gustado nada a quienes veían en el agua un negocio redondo. Presionado por quienes tenían ya el bolsillo abierto para llenarlo de dinero, el PP recurre a sucias estrategias y defiende lo indefendible, envenena el ambiente con acusaciones de insolidaridad y egoísmo a Aragón, a la vez que pide a Valencia y Murcia que exijan la realización del trasvase y no acepten ninguna otra alternativa para satisfacer su necesidad de agua.

El acceso al agua no es una necesidad que se compra, es un derecho para todas las personas, pues dependemos de ella para sobrevivir.

Resiliencia literaria

Se llama resiliencia y es la capacidad del ser humano para restañar sus heridas emocionales y seguir viviendo, pese a todo.

Una infancia infeliz no determina la vida. La orfandad, el abandono, los abusos sexuales, la violencia, la explotación laboral, el hambre, la tortura psicológica... Se puede superar la infelicidad, se puede sobrevivir a una infancia terrible.

Existen dos malas estrategias: olvidar y recordar. Si olvidamos, reprimimos emociones y el trauma aflora en el momento menos pensado. Si recordamos, somos prisioneros del pasado, unas víctimas de por vida. Los traumas deben integrarse en la persona, se han de metabolizar, y una buena terapia es expresarlos, no callarlos.

Son muchos los escritores que han utilizado la literatura para desarrollar su personal resiliencia, es una forma de recuperar la voz, de retomar el desarrollo emocional, de no morir por dentro. La literatura ha resucitado a numerosos muertos vivientes: Henry James, Christopher Frank, Günter Grass, Baudelaire, Charles Bukowski, Norman Mailer... a estos y a otros, porque para ser resiliente es preciso haber sentido estar muerto. Es el caso paradigmático de Kafka, que escribió cuentos memorables compuestos desde el odio, algunas de sus obras tienen el esqueleto calcificado por el odio, es un odio que apenas se ve, pero sin el cual Kafka no se hubiera muerto de cáncer a los cuarenta y dos años de edad, sino que se habría suicidado a los veintiocho.

La obra de Kafka es un ejercicio de catarsis, de resiliencia. Alguna vez ha empleado el procedimiento del odio para ganar brutalmente en las últimas líneas de un relato, pero, por lo general, su combate es del estilista: va golpeando con lento ensañamiento, desmoronando al adversario no con urgencia sino con placer, morosamente, de un modo sádico, sistemático, casi mimoso y, al final, el adversario está derrumbado, y él, el victorioso, se vuelve de espaldas con pudor, para que nadie vea que la tristeza del combate, la tristeza de la victoria, la tristeza de la vida, le ha dejado en las mejillas unas lágrimas indignadas e infortunadas.

Si hacemos una lectura psicológica de cualquier obra, descubriremos aspectos reveladores de la personalidad de su autor y podremos comprobar hasta qué punto la literatura le sirve de terapia, pues son numerosísimos los escritores que vuelven a "vivir" gracias a un ejercicio de resiliencia literaria. Hemingway lo confesó abiertamente: "Mi psicoanalista es mi máquina de escribir".

Eppur si muove

La Iglesia, la religión y, en última instancia, Dios, se han opuesto al progreso. El dogma, el fundamentalismo de las certezas, contra el convencimiento tozudo de que el poder de la ciencia no tiene límites, y en medio la mujer.

Cuando se descubrió la anestesia, se recomendó su uso para mitigar el sufrimiento de las parturientas y el clero intervino para recordar la severa advertencia de Dios a Eva: "Parirás a tus hijos con dolor" y oponerse a extender las ventajas de la analgesia en beneficio de la mujer. En 1956, Pío XII proclamó que la Iglesia ya no se oponía a este avance de la ciencia, pero la polémica no cesó.

Los absurdos teológicos son abundantes y en buena parte de ellos la mujer resulta gravemente perjudicada. Voltaire calculó al cristianismo un millón de víctimas por siglo, se quedó corto. Hoy son varios millones las mujeres que no pueden divorciarse, abortar, usar anticonceptivos... por motivos religiosos.

La religión se ha estancado. Roma no ha podido frenar la revolución copernicana, ni el derecho al libre albedrío que reclamó Erasmo, ni el kantiano: Atrévete a pensar, que sacó a la humanidad del oscurantismo, ni la ridiculización del dogma genesiaco sobre la creación que supuso la teoría de Darwin. El mundo no para de moverse y, pese a todo, a veces, el hombre también sigue pensando libre.

¡Eppur si muove!, chicas.

Horror en el hipermercado

Estoy esperando a que la cajera termine de pasar por el escáner los artículos que he comprado y la veo detrás de mí. Lo primero que atrae mi atención es su prominente barriga, fláccida, con estrías y celulitis y en la que destaca una acentuada línea alba de reciente paridora que va desde el ombligo al inicio del pubis. Lleva un pantalón negro con la cinturilla tan baja que casi puede vérsele el monte de Venus. Asciendo la mirada de forma discreta y llena de curiosidad, por debajo de un brevísimo top de tirantes de un color rosa fosforito asoman los aros de un sujetador desgastado por el uso. Mueve un brazo y bajo la axila aparece un matojo de pelambrera negra que hiede. Casi no me atrevo a mirarle la cara, aunque reconozco que me puede el interés por conocer su rostro, un rostro acorde con el conjunto. La tez pálida, profundas ojeras manchadas con los restos del rimel negro que olvidó retirarse anoche. El cabello reseco como el esparto, teñido de color azabache y despeinado. El aspecto de esta chica es absolutamente desastroso.

Sí, ya sé que cada cual es libre de ir por la vida vestido como mejor le parezca, pero no hay que olvidar que la apariencia es nuestra tarjeta de visita, habla por nosotros y nos describe ante los demás. Recojo mis bolsas con la compra y una mano delgada, con las uñas mordidas y trazas de un esmalte morado, deposita una bandeja de lomo de cerdo sobre la cinta de la caja. La cajera del hipermercado me mira y las dos nos entendemos: ¡Vaya pinta!

Ministras-modelos

Tres maquilladores, cinco estilistas y un fotógrafo han trabajado para poner guapas a ocho ministras y que salgan en la revista Vogue de septiembre. María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia; María Jesús San Segundo, ministra de Educación; Elena Salgado, ministra de Sanidad; Carmen Calvo, ministra de Cultura; Magdalena Álvarez, ministra de Fomento; María Antonia Trujillo, ministra de Vivienda; Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente, y Elena Espinosa, ministra de Agricultura, posan ante las cámaras con trajes por valor de 5.000 euros, modelitos de grandes diseñadores: Miguel Palacios, Roberto Torreta, Roberto Verino, Antonio Pernas, Adolfo Domínguez, Giorgio Armani y Valentino. Las fotos de las ministras socialistas vestidas con ropa de diseño y rodeadas de pieles en las puertas del Palacio de la Moncloa no han dejado indiferente a nadie y las críticas han llovido de todas partes, desde los grupos feministas, a partidos políticos, pasando por asociaciones de protección a los animales, incluso se ha llegado a pedir que dimitan.

La ministra de Cultura, Carmen Calvo, ha explicado que se trata de una "foto histórica para muchos países con ocho mujeres que comparten el poder con los hombres", aunque la secretaria de Educación e Igualdad de Oportunidades del PP, Sandra Moneo, no lo ve de la misma manera y ha declarado que "si la pretensión que tenían las ministras era reivindicar la igualdad real entre hombre y mujer no sólo no lo han conseguido sino que nada nuevo han aportado en beneficio de las mujeres". Yo opino como ella. Si se trataba de poner de relieve que es la primera vez en la historia de España en que un gobierno está compuesto por el mismo número de hombres que de mujeres, bastaba con una foto con todos los miembros del Gobierno para darse cuenta de la paridad entre sexos. Las mujeres españolas no se sienten representadas por ocho mujeres que desempeñan los más altos cargos y aparecen rodeadas de lujo. La española media no ocupa un puesto laboral de tanta responsabilidad, no cobra un sueldo tan elevado y no puede permitirse tener un traje de Arman en el armario. La española media no mantiene unas relaciones de igualdad con los hombres de su entorno, cobra un 32% menos de salario que sus compañeros de trabajo varones, se ocupa casi en exclusiva del cuidado de sus hijos y de las tareas del hogar porque su pareja no le ayuda... Las ocho ministras son unas mujeres privilegiadas. Me parece muy bien que hayan llegado a donde están, pero, desde su posición, deberían luchar por las demás mujeres, en especial por aquellas que no disfrutan de sus privilegios.

El camaleón

Hay hombres que no pueden calificarse de enfermos mentales, su enfermedad es moral, y les provoca una ausencia de restricciones en su comportamiento, son egocéntricos, manipuladores, mentirosos y crueles. Quizás nunca lleguen a ser violentos, no maltraten físicamente ni asesinen, pero son personas dañinas que disfrutan hiriendo. Pueden ser brillantes, muy inteligentes, amables, tiernos, buenos, pero cuidado, esta conducta es una mera fachada, en cuanto el camaleón se gana la confianza de su víctima, se transforma en serpiente y descarga su veneno mortífero.

Nietzsche dijo por boca de Zarathustra que "El hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre: una cuerda sobre el abismo". El psicópata cumple este enigma amenazante, con la imagen de superhombre egocéntrico e insensible, cuyas máximas aspiraciones son lograr poder sobre los demás, tanto a través de su posición jerárquica como por su influencia mediante la manipulación y el engaño, se muestra implacable en el logro de sus objetivos.

Es duro para una mujer hacer frente a la verdad y reconocer que ha sido engañada y utilizada, pero convivir con un hombre mentiroso, un parásito, un manipulador, alguien incapaz de amar y que carece de escrúpulos, puede tener consecuencias nefastas. Una vez detectado, hay que alejarse rápidamente del psicópata, lo contrario es una condena perpetua en el infierno.

Noticia

El pasado día 13 de agosto, el “Diari de Girona”, en su página dos, publicaba la siguiente noticia que traduzco literalmente del catalán.

“Escuchado el martes por la noche en la barra del bar del Festival Jardines de Cap Roig. Protagonistas: el cliente, vestido con camisa de rayas de manga larga (remangada), pantalones de algodón con pinzas y reloj Hublot en la muñeca; el camarero, vestido como un camarero de local elegante. El cliente pide: ¿Tenéis Vichy?; el camarero responde: ¿Y eso qué es?”

Pues sí que andan faltos de noticias en la redacción de este periódico para rellenar espacios con informaciones como ésta.

Se vende aire de la Patagonia en garrafa

"Alguna vez pensaste que la Patagonia puede alcanzar tu hogar?
Bueno ahora por primera vez en tu vida vas a tener directamente a la Patagonia en el living de tu casa.
Podrás disfrutar de un viento impresionante como nunca antes visto.
Te garantizo que si el viento no supera los 60km/h te devuelvo el dinero".

Este anuncio parece una tomadura de pelo y sin duda lo es. El caso es que alguien con ganas de ganarse una pasta gansa ha ideado el siguiente método, que él mismo explica en su web: "es para la gente que no conoce la Patagonia, es decir, no conoce el viento patagónico, te explico... vos me mandas una garrafa yo la llevo al patio de casa y le pongo un embudo apuntando hacia donde corre el viento, luego abro la válvula y espero hasta que se cargue, luego te la envío. De esa manera vos vas a poder disfrutar del viento patagónico en tu casa en cuanto abras la garrafa en tu casa.

Si alguien se anima, puede hacer su encargo en:

Garrafa con viento patagónico

¡Ah, el amor!

Todos los que escribimos hemos tocado en un momento u otro el tema del amor. ¡Ah, el amor!

El amor es una experiencia que deja huella en forma de profundas cicatrices en el alma. En esto del amor ¿quién no tiene heridas?

Se puede escribir sobre el amor de forma perversa, sublime, estúpida o genial, según nos afecte la realidad irracional que es enamorarse, porque el enamoramiento carece de toda lógica.

Un relato de amor bien traído emociona porque nos parece único y desmiente la idea de que todos los amores son iguales.

Escribir sobre el amor no tiene reglas, ni ética, ni un final feliz, porque, en contra de lo que se cree, el amor no es eterno, esto lo hemos comprobado todos.

Pero escribiendo del amor pueden incurrirse en tremendos errores: caer en el romanticismo ridículo, en el erotismo soez, en las descripciones toscas... y lo que es peor, dar la falsa esperanza a personas idealistas y soñadoras de que un día encontrarán ese amor idílico, maravilloso e irreal que les hará vivir un cuento de hadas.

La realidad se impone

La realidad se impone El ayuntamiento de Springfield ha decidido legalizar el matrimonio entre gays para ganar dinero y Homer Simpson conseguirá a través de Internet una licencia para casar a homosexuales. Con estos antecedentes, uno de los personajes de la serie de dibujos animados “The Simpsons” saldrá del armario.

Los productores de la serie no quieren quedarse al margen de la realidad y han avanzado sus intenciones. ¿Quién será el personaje en cuestión? Waylon Smither, el fiel ayudante del señor Burns que ya ha declarado muchas veces que está enamorado de Burns. Las hermanas de Marge, las gemelas Patty y Selma. ¿Y si en un golpe de efecto resulta ser el mismísimo Homer?

La solución al enigma llegará en enero. Si Bush no lo impide, obviamente.

Érase una vez... Gibraltar

Érase una vez... Gibraltar Érase una vez, hace 300 años, España necesitaba un descendiente al trono porque el rey Carlos II (el Hechizado) no había tenido hijos. Su testamento fue forzado por Francia a favor de Felipe de Anjou (futuro Felipe V), nieto de Luis XIV. Este hecho provocó el rechazo por parte de varias potencias europeas (Inglaterra, el imperio austriaco, Holanda, Portugal y algunos estados alemanes) que, reunidas en torno a la gran alianza de La Haya, se pronunciaron a favor del archiduque Carlos de Austria como descendiente del trono de Castilla y Aragón. La razón principal fue el temor europeo al fortalecimiento del eje franco-español en manos de los Borbones. Como era de esperar estalló el conflicto entre los aspirantes: La Guerra de Sucesión (1702-1714).

Los ingleses estaban obsesionados por hacerse con la roca, un lugar estratégico desde tiempos de los fenicios y cartagineses, hasta el punto de que la leyenda cuenta que Hércules había levantado allí una de sus famosas columnas. En 1704, las fuerzas angloaustriacas se dirigieron a Gibraltar desde Ceuta. La armada inglesa, comandada por el almirante sir George Rooke, era impresionante: 61 barcos de guerra; 4.104 cañones; 25.583 soldados y 68 naves de transporte, junto con las fuerzas del príncipe de Darmstad: 3.000 hombres. El asedio y el bombardeo acabaron al día siguiente con la capitulación del capitán Diego Salinas y sus 100 soldados, que componían toda la guarnición de la armada española en el lugar. Sir George Rooke tomó posesión de la plaza en nombre de la reina de Inglaterra María Estuardo y el millar de habitantes de Gibraltar abandonaron la ciudad (solo se quedaron 12) y fundaron el pueblo de San Roque junto a la ermita del santo.

El 13 de julio de 1713, los embajadores de Felipe V, el duque de Osuna y el marqués de Monteleón, acordaron mediante el Tratado de Utrecht la paz y la cesión del Peñón a Inglaterra.

_ Articulo X de El Tratado de Utrecht.

"El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno.

Pero, para evitar cualquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el Rey Católico, y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra. Y como la comunicación por mar con la costa de España no puede estar abierta y segura en todos los tiempos, y de aquí puede resultar que los soldados de la guarnición de Gibraltar y los vecinos de aquella ciudad se ven reducidos a grandes angustias, siendo la mente del Rey Católico sólo impedir, como queda dicho más arriba, la introducción fraudulenta de mercaderías por la vía de tierra, se ha acordado que en estos casos se pueda comprar a dinero de contado en tierra de España circunvencina la provisión y demás cosas necesarias para el uso de las tropas del presidio, de los vecinos u de las naves surtas en el puerto.

Pero si se aprehendieran algunas mercaderías introducidas por Gibraltar, ya para permuta de víveres o ya para otro fin, se adjudicarán al fisco y presentada queja de esta contravención del presente Tratado serán castigados severamente los culpados.

Y su Majestad Británica, a instancia del Rey Católico consiente y conviene en que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar, ni se dé entrada ni acogida a las naves de guerra moras en el puerto de aquella Ciudad, con lo que se puede cortar la comunicación de España a Ceuta, o ser infestadas las costas españolas por el corso de los moros. Y como hay tratados de amistad, libertad y frecuencia de comercio entre los ingleses y algunas regiones de la costa de África, ha de entenderse siempre que no se puede negar la entrada en el puerto de Gibraltar a los moros y sus naves que sólo vienen a comerciar.

Promete también Su Majestad la Reina de Gran Bretaña que a los habitadores de la dicha Ciudad de Gibraltar se les concederá el uso libre de la Religión Católica Romana.
Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla".

El artículo deja bien claras las cosas, pero desde aquella fecha ha habido asedios, cierres fronterizos, peticiones de devolución a la ONU... Los españoles no se resignan y siguen empeñados en recuperar Gibraltar. Por si no hubiera bastante con el asunto de la discutida soberanía, el ex presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, añadió más leña al fuego. En mayo de 2002 propuso que "si España reclama la recuperación de Gibraltar, Cataluña reclama la recuperación de la cosoberanía o soberanía compartida" que se daba antes de 1714, ya que la pérdida de Gibraltar y de la soberanía catalana son de alguna manera resultado del tratado de Utrecht de 1713: "Si se dice que hay que revisar lo de Gibraltar, nosotros también podemos pedir que se revise más a fondo lo de Cataluña".

Aunque Felipe de Anjou juró las Constituciones en Barcelona (1702), poco a poco fue extendiéndose en Cataluña una corriente de simpatía hacia el pretendiente austriaco. Primero, porque el modelo borbónico era básicamente absolutista y centralista, mientras que el de los Austrias era de "soberanía compartida y compuesta", tal como se había venido ejerciendo en la Corona de Aragón desde la baja Edad Media.

En 1705, se pactó en Génova el alineamiento de Cataluña con la gran alianza a cambio de que Inglaterra se comprometiera a proveer de armas y soldados al Principado y a hacer cumplir al archiduque las leyes y constituciones catalanas, extendiendo esta garantía incluso en el caso de que los Borbones ganaran la guerra. En 1706, el archiduque Carlos entraba triunfalmente en Barcelona y las Cortes catalanas le reconocían como rey. Felipe V consideró el hecho como una traición.

La guerra tuvo diversos avatares para uno y otro bando, hasta que en 1711 el archiduque Carlos heredó el trono austriaco, lo que significaba un giro inesperado en la estrategia de equilibrios europea. Los aliados temieron que se rehiciera el antiguo imperio de Carlos I, e Inglaterra y Holanda cesaron el envío de tropas a Cataluña. Además, la llegada al poder de los "tories", partidarios de una paz económicamente ventajosa, como lo era la oferta de Felipe V de cederles el derecho de establecimientos de negros en América, hizo el resto.

Mediante el Tratado de Utrecht, Inglaterra impone sus tesis para Europa, frena el expansionismo francés y conserva Menorca y Gibraltar, pero abandona a su suerte a sus aliados del Principado, lo que dio pie a una polémica que se conoció en Europa como el caso de los catalanes. El archiduque rechazó la posibilidad de que Cataluña acudiera a Utrecht como "nación interesada" y propuso que se le concedieran los cuatro reinos de la corona catalano-aragonesa o, incluso, establecer una república catalana bajo protección inglesa. Pero el primer ministro británico, Bolingbroke, lo rechazó y se limitó a pedir una amnistía general, con restitución de bienes y honores. El artículo 13 del tratado hace constar el interés inglés a favor de los privilegios catalanes, mientras que Felipe V promete dar a los catalanes la misma consideración que a los castellanos. Una vez ocupada Barcelona (1714) y terminada la guerra, las instituciones catalanas (Corts, Generalitat, Consells Municipals y la Coronela) fueron abolidas con el decreto de Nueva Planta. Los bienes de nobles y militares fueron confiscados, los eclesiásticos fueron privados de sus cargos, las fortalezas derribadas, las universidades cerradas, la lengua prohibida, etcétera.

La polémica sobre Cataluña duró años en Europa. Una comisión creada en Londres propuso condenar al primer ministro Bolingbroke por incumplir los acuerdos con los catalanes y todavía hoy los catalanes le recuerdan al Reino Unido que tiene una deuda con Cataluña.

Todo empezó el 4 de agosto de 1704, cuando la bandera británica se izó en el Peñón y, por ahora, no se vislumbra que el final del cuento sea: ... y fueron felices y comieron perdices.

Comisión 11-M

No creo que nadie que conozca cómo se las gastan los políticos españoles esperase algo de la comisión que investiga el atentado del 11-M. Las comparecencias han puesto de manifiesto la triste realidad que muchos intuíamos: los partidos políticos no tienen la menor intención de esclarecer los hechos y la comisión es un circo. No sabremos si nos engañaron los unos, los otros o ambos, pero al menos podremos constatar una vez más en qué manos estamos.

Lejos de aclarar los hechos se añaden más elementos de confusión aun cuadro ya de por sí surrealista. Los atentados, que primero fueron cosa de ETA, luego de Al-Qaeda, más tarde de un grupo radical islamista de marroquíes que contaron con el apoyo de una trama de confidentes asturianos con conexiones en el exterior, puede resultar un poco de todo, pues aunque en un primer momento Arnaldo Otegui aseguró públicamente que ETA no era la autora, luego dijo, según se ha sabido mediante un pinchazo telefónico, que fue la banda terrorista vasca y que había que echarle la culpa a los moros. El Gobierno no dice ni pío al respecto porque este dato, que figura en un documento desclasificado del 18 de marzo, avala la tesis del PP.

Yo he llegado a las siguientes conclusiones: Los políticos pretenden tomarnos el pelo sin que se note demasiado, salvar el poco honor que les queda y pasar página cuanto antes, la verdad les importa un pito. De las declaraciones de sus miembros se deduce que el Centro Nacional de Inteligencia y los servicios secretos, encargados de velar por la seguridad de todos los españoles, se parecen a la T.I.A. de Mortadelo y Filemón. Nos hallamos indefensos frente al terrorismo, venga de donde venga. Los 192 muertos, los cientos de heridos y mutilados, sus familias y los ciudadanos hemos sido utilizados por el poder.

La megalomanía de Aznar

Andaba nuestro ex presidente Aznar por tierras mexicanas, haciendo promoción de su libro escrito por un amanuense, cuando conoció la noticia: en España nos habíamos enterado de que pagó dos millones de dólares de nuestro dinero para comprarse la medalla de oro del Congreso de los EEUU. “No tengo nada que negar ni que afirmar”. “Simplemente digo que algunas afirmaciones que se hacen al respecto me merecen desprecio”, declaró al respecto.

Desprecio produce también su altivez y prepotencia, esa chulería patológica que no le abandona, su desfachatez y egolatría. Cualquiera que tenga un mínimo de vergüenza se sonrojaría al ser sorprendido comprando honores inmerecidos con dinero ajeno, pero él no. Él es un megalómano. Su gobierno contrató a un “lobby” de Washington por el sistema de “imperiosa urgencia” (sin contratación pública optando entre al menos tres empresas) para que se encargara de las gestiones pertinentes destinadas a adjudicarse un reconocimiento internacional. No solo eso, pidió que se modificara la factura original en la que se describen los servicios prestados por los abogados. En la segunda y definitiva desaparece el encabezado del título que era “medalla de oro del Congreso” y se cambia por “asuntos varios del Congreso”, también se rectifica la mención al discurso del “presidente Aznar” por del “presidente del Gobierno de España”. Este documento se guarda en la Secretaría de Asuntos Exteriores.

No es necesario acusar a Aznar, el simple relato de sus actuaciones basta.

Charles W. Sweeney

Charles W. Sweeney Charles W. Sweeney, el piloto estadounidense que el 9 de agosto de 1945 lanzó una bomba atómica sobre Nagasaki, murió el pasado día 15. Llegó al grado de brigadier general en la Fuerza Aérea de los EEUU y defendió siempre los bombardeos nucleares sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

La “Fat Man”, nombre de la bomba, mató a más de 70.000 personas y produjo secuelas irreversibles en los supervivientes, dichas secuelas se han trasmitido a través de las sucesivas generaciones hasta nuestros días.

Charles W. Sweeney, descanse en paz, si puede.

Bonito, vuelo, barato

Volar por noventa céntimos de euro a diferentes capitales europeas, ésta es la oferta de la compañía aérea Ryanair. ¿Dónde está la pega?, pensará el viajero avispado que no cree en la falacia de que le den duros a cuatro pesetas. No hay truco, no hay trampa ni cartón. El secreto de unos viajes tan baratos es conseguir la rentabilidad de otra manera. Por ejemplo: rebajando el tiempo de las escalas, reduciendo la flota de aviones a dos únicos modelos y con una media de antigüedad de cuatro años -para eliminar gastos de formación de personal y mantenimiento-, eliminando el catering gratuito y la emisión de billetes -con el número de localizador y el DNI o el pasaporte, basta para volar- y aprovechando al máximo las posibilidades de Internet, canal a través del cual venden sus plazas, se reducen enormemente los gastos de distribución.

Este ahorro, evidentemente, repercute en el bolsillo del consumidor, que cada vez está menos interesado en recibir la prensa o un aperitivo y busca seguridad, economía y puntualidad. Es una manera de hacerle la puñeta a las Iberias de toda la vida, que ya no pueden competir contra pequeñas empresas dirigidas por mentes avispadas y conocedoras de las necesidades primordiales de los viajeros.

Desplazarse a 900 kilómetros por hora ha dejado de ser un capricho al alcance de unos pocos y se ha convertido en la alternativa perfecta para unos turistas a los que les importa poco que el vestido del auxiliar de vuelo sea de diseño o el lujo de la sala de espera del aeropuerto.

No hay plan B

Al Qaeda nos tiene cogidos por donde más nos duele: el bolsillo.

El precio del barril de petróleo sube y los atentados contra intereses petroleros podrían incrementar aún más los precios. Las consecuencias serían tremendas: inflación galopante, economías débiles...

Al Qaeda tiene la sartén por el mango. Los saudíes son los principales abastecedores de petróleo para EEUU, el mayor consumidor de todo el planeta. Arabia Saudí es el país más importante de la OPEP y el único capaz de determinar los precios aumentando o disminuyendo el suministro. Pero Arabia Saudí ya no es un socio de fiar, quince de los terroristas del 11-S eran saudíes, sus instalaciones no son seguras, como ha quedado de manifiesto tras los recientes atentados y secuestros y, lo que es peor, no se sabe cuánto petróleo queda bajo la arena de su desierto.

Hace falta un plan B, y no es por ponerme catastrofista, pero no existe plan B. La Edad del Petróleo está en peligro.

Addio, caro

Acabo de leer un artículo que asegura que los hombres y las mujeres hablamos lenguajes diferentes. ¡Por eso no nos entendemos! Acabáramos, y a mí que me estaba entrando complejo de idiota... Pero ahora resulta que mi ex novio no entiende por qué le he dejado debido a que hablo un idioma distinto e incomprensible para él.

Rompimos hace cuatro meses y aún sigue preguntándose qué hizo mal, por qué me cansé de aguantarle en una relación que me iba minando la moral y la ilusión.

Me engañó con otra y yo le perdoné porque estaba enamorada, porque soy comprensiva y entiendo que una noche loca la tiene cualquiera.

Cada vez que salía con sus amigos, llegaba trompa de madrugada cantando Asturias patria querida, y es que estar sin trabajo le estresa y le deprime y el pobrecillo tiene derecho a divertirse.

Se arrepentía cuando la culpa le atormentaba la conciencia y entonces juraba que me quería, que yo era la mujer de su vida, que nunca conoció otra (tan imbécil como yo) tan maravillosa. Con palabras emocionadas y los ojos húmedos (como los de un caimán) aseguraba que yo merecía a alguien mejor que él, un hombre con un empleo bien pagado que pudiera darme cuanto necesitase. Prometía no volver a probar un cubata (hasta la siguiente francachela con sus amigotes). Que un día (remoto) nos casaríamos. Que un día (más remoto todavía) tendríamos un hijo.

Los últimos meses de convivencia cayó en una patética espiral de agravios y arrepentimientos que ya no me conmovían, a fuerza de repetirlos habían perdido su eficacia. Un día me confesó que era un canalla (tuvo la decencia y la valentía de reconocerlo) y me suplicó que me buscase a otro que me hiciera feliz. Yo le tomé la palabra y salí pitando, me largué, no para encontrar otro (estoy escarmentada), sino a disfrutar de la tranquilidad que me hacía falta.

Ahora me llama cada semana para rectificar (donde dijo digo quiso decir Rodrigo). Declara que me ama (¿sabrá ese egoísta lo que es el amor?). Me pide que vuelva a casa por Navidad. Admite que no entiende nada e insiste en que no debí tomarle al pie de la letra.
¿Cómo le explico, para que se entere, que me revienta tener que mantenerle, que detesto el morro que gasta: se pasa el día tumbado en la cama, escuchando música, y luego le oigo quejarse de que ninguna empresa le llama ofreciéndole un empleo de señorito y millonariamente pagado; que detesto su cara de borracho y su aliento de alcohol; que me fastidia que culpe a los demás de sus desgracias cuando el único responsable de su vida es él; que yo necesito a mi lado a un hombre y a no un niño chantajista que tras cada travesura lloriquea para conseguir que le absuelvan y luego sigue haciendo lo que le viene en gana; que estoy harta, que quiero que me deje en paz?

¿Cómo se interpreta correctamente a un hombre que se contradice de palabra y obra?

Se sentía mal por darme más disgustos que alegrías y me animó a marcharme, pues ya me he ido. ¿Tan difícil es de entender? Adiós, adéu-siau, bye, addio, au revoir, agur, auf wiedersehen, sayonara...

A buenas horas

A buenas horas El Papa Juan Pablo II ha pedido perdón "por los errores cometidos en el servicio a la verdad recurriendo a métodos no evangélicos", o sea, se ha disculpado a través de una carta por las atrocidades cometidas por la Inquisición. "Es justo que la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo", decía la carta del Santo Padre.

La carta fue leída durante la presentación de un volumen que contiene las actas del simposio internacional celebrado en el Vaticano del 29 al 31 de octubre de 1998 sobre la Inquisición, organizado por la Comisión Histórico-Teológica del comité del Año Jubilar. En el acto intervino el profesor Agostino Borromeo, encargado de la edición, que declaró: "Las actas del simposio revelan que a pesar de lo que se dice entre los no especialistas, el recurso a la tortura y la condena a la pena de muerte no fueron tan frecuentes como se ha creído durante tanto tiempo".

Resulta que las hogueras, los tormentos, los autos de fe... Todo ha sido exagerado por las malas lenguas. Pero eran los inquisidores, el Santo Oficio, quien realizaba los registros donde figuran los acusados, los juicios, las sentencias y los reos. Los escritos existen, no se trata de conjeturas. Está documentado, en tiempos de los Reyes Católicos, el gran inquisidor Manrique, arzobispo de Sevilla, logró mediante la tortura que abjurasen 20.000 herejes y más de mil fueron condenados al fuego y quemados. Estos fueron los logros de un solo inquisidor, pero tres siglos de Santo Oficio en Europa y América dieron de sí para todo tipo de aberraciones cometidas en el nombre de Dios. Gente humilde, enemigos políticos, personas denunciadas por celos o por cualquier ofensa, revolucionarios, científicos..., incluso se levantaron procesos a animales considerados como delincuentes, todos acabaron redimidos por el fuego. Prelados ambiciosos, autoritarios, fanáticos, corruptos y vesánicos; hombres de leyes que en ocasiones mezclaban la fe y los negocios, católicos sinceros que se limitaban a realizar su trabajo sin cargos de conciencia y buscadores de fortuna que se aprovecharon de los beneficios eclesiásticos para medrar, desempeñaron con celo su sagrada misión. Expropiaciones, secuestro y confiscación de bienes, multas en concepto de penitencia, conmutaciones de penas a cambio de dinero, inversiones y préstamos, la Inquisición dependía de sus propias actividades para financiarse, de ahí su necesidad de encontrar más víctimas.

Con más de siglo y medio de retraso, la Iglesia pide perdón por su forma de combatir la herejía. Demasiado tarde para las víctimas.

Auto de fe del 30 de junio de 1680