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Padres homosexuales

Padres homosexuales Siempre he considerado que una persona homosexual está perfectamente capacitada para ocuparse del cuidado y educación de un niño y por defender el derecho de los gays a adoptar una criatura, me he ganado enconadas críticas y algún que otro insulto. Pues bien, ahora mi criterio está avalado por unos estudios hechos en la cátedra de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, que recoge los resultados de más de treinta años buscando las posibles diferencias de ajuste psicológico de los hijos de familias hetero y homosexuales. La conclusión, basada en la metodología más esmerada, afirma que no existen diferencias significativas en la evolución psicológica de estos niños.

Nuestro tiempo se caracteriza por la diversidad en las estructuras familiares, no puede afirmarse que una sea mejor que las otras por el solo hecho de haber sido la predominante durante muchos siglos. Los autores del estudio destacan que, más que evaluar la estructura familiar en sí misma, hay que analizar el rol parental. El objetivo de este rol no debe ser otro que el de capacitar a los hijos para que sean adultos competentes, humanitarios e integrados socialmente. La calidad de este rol no depende del tipo de estructura familiar, depende de las conductas, las interacciones y las enseñanzas de los padres.

En los últimos años hay suficientes estudios, hechos con metodología científica, que permiten asegurar que el desarrollo psicosocial del los niños de familias de gays o lesbianas no está afectado negativamente por la orientación sexual de sus padres. El ajuste cognitivo, emocional, sexual y social de estos niños es semejante al de los que tienen padres heterosexuales. Este hecho ha sido reconocido en sendos documentos promulgados por la Academia Americana de Pediatría, la Asociación Americana de Psiquiatría y la Asociación Americana de Psicoanálisis. Lo mismo dice el informe realizado por la Universidad de Sevilla, con financiación de la oficina del Defensor del Menor de la Junta de Andalucía.

Toca rectificar: reconocer los derechos del niño a vivir en una familia en la que se le quiera y se le forme de manera adecuada, no importa cuál sea la inclinación sexual de los padres; defender los derechos de los homosexuales, incluyendo el de ser padres. Las reflexiones políticas, legales, sociales y morales contra modelos de familia que no sean el tradicional, el de toda la vida, deben cambiar.

Lleva tiempo modificar la mentalidad de la gente, pero poco a poco la realidad se impone y la cerrazón se resquebraja porque su misma dureza la hace frágil. Si se consiguió que los negros adquirieran el estatus de seres humanos después de ser considerados animales durante años, no vamos a seguir condenando a perpetuidad a los homosexuales.

Inauguraciones

Inauguraciones Recurro al diccionario para confirmar lo que ya sé. Inaugurar: Dar principio a una cosa con cierta solemnidad / Abrir solemnemente un establecimiento público / Celebrar el estreno de una obra, edificio o monumento.

El presidente Aznar acaba de inaugurar la nueva terminal del aeropuerto de Barajas, que no estará operativa hasta dentro de un año, por lo menos. Será que como le queda poco en la poltrona quiere dejar constancia de su paso por la historia de España.

En la foto para la posteridad aparecen 3 esculturas compradas a la galería Marlborough, dirigida por la novia de ministro de Fomento, ante las cuales posaron el alcalde de Madrid, la presidenta de la Comunidad madrileña, el director de AENA, el escultor Manolo Valdés, el ministro Cascos y el presidente Aznar, que aprovechará los cuatro días que le quedan al frente del país para inaugurar dos autopistas radiales, un tramo de la M-5 y colocará las dos primeras piedras para el trasvase del Ebro a Murcia y Almería.

Regresa el lobo

Regresa el lobo Agentes rurales y biólogos del Parc Natural del Cadí-Moixeró han detectado la presencia en esta sierra del primer ejemplar de lobo salvaje en el territorio catalán desde hace más de 70 años.

El lobo ha llegado a las montañas catalanas desde los Apeninos italianos, atravesando los Alpes franceses. La población estable de lobos en Cataluña se extinguió hace unos 100 años.

Consideraciones sobre el blog

Consideraciones sobre el blog Mi viaje errático como nauta curiosa me lleva a un blog en el que leo el siguiente mensaje: “Estaré ausente tres días para ir al entierro de mi madre. Por favor, perdonad mi ausencia. Esperadme. No os vayáis”. A mí me da la impresión de que a la autora le preocupa más “abandonar” a sus hipotéticos lectores que el fallecimiento de su madre y, personalmente, no creo que nadie aguarde en candeletas su vuelta, ya que los mensajes del blog son insustanciales y carentes de interés: “Estoy cansada, buenas noches a todos”, “Hoy no tengo nada nuevo que contaros, hasta mañana”, “Había cola en la caja del super y mientras esperaba me he comido una bolsa grande de patatas fritas, mañana me lo pasaré a dieta”... Ignoro los visitantes que recibe este blog, pero parece que, para la autora, la posible existencia de uno solo da aliciente a su vida.

Hace unas semanas un bloguero que conozco fue abandonado por su familia. Al llegar a casa su esposa y sus dos hijos se despidieron de él, no aguantaban más el papel de segundones a que les relegaba el blog. Los chavales estaban cansados de las excusas de su padre para no acompañarlos nunca al parque o al cine, la mujer se había hartado de esperar en una cama vacía a que su marido terminase el viaje completo que realizaba por el océano de Internet buscando enlaces jugosos que añadir a su página. Con los ojos húmedos, me cuenta que lo primero que hizo, después de superar la rabia por no poder retener a su familia, fue arrancar de cuajo el módem que lo conectaba a un mundo cibernético, hasta entonces mucho más importante que el real.

Qué triste esta necesidad patológica de estar ahí, en una realidad virtual que a la par que gratifica daña. Sentirse obligado a pedir disculpas por asistir al sepelio de la madre muerta y suplicarle al lector que permanezca fiel durante la ausencia, volcarse en la tarea obsesiva de escribir algo, lo que sea, cada día, me parece un claro síntoma de desequilibrio, de enfermedad. El fenómeno blog es relativamente nuevo y no se han realizado estudios exhaustivos sobre él, pero también aquí se detectan síntomas de esa epidemia creciente de adictos a Internet.

La construcción de un blog se inicia con diversas motivaciones: tener un espacio propio donde opinar, compartir conocimientos con otros, mostrar el fruto de tus quehaceres, escribir un diario público, hacerse “visible” y salir del anodino anonimato... Toda tarea nueva estimula. Al comenzar un blog, el autor se halla cargado de ardientes ilusiones y de, tal vez, infundadas esperanzas, con las ideas frescas en la cabeza y la meta de conseguir visitantes asiduos que valoren el esfuerzo realizado, se involucra en esta actividad cotidiana. No escatima energía ni tiempo si la recompensa es atrapar la atención de otro y obtener a cambio un comentario favorable. A partir de aquí comienza la patología, es cuando el blog se convierte en una obsesión enfermiza, en una tortura excesiva. Horas y horas de dedicación exclusiva para crear una obra atractiva que los demás admiren. Si se reciben palabras de aliento, se redobla el esfuerzo, se confirma que se va por el buen camino. Si las críticas son contrarias, hay que intentarlo con mayor ahínco hasta conseguir saciar esa necesidad de aprobación que domina los actos.

Proyectarse en un blog puede ser peligroso. La vida y el mundo tienen sentido en los límites del blog, alrededor del cual gira lo demás. Pasar el día sentado frente al ordenador, olvidar que fuera existe otra realidad, buscar el aprobado continuo examinándose cada día para sacar nota, competir con otros que se dedican a lo mismo, hacer del blog una religión: sin días libres, ni vacaciones, ni descansos, viviendo apartado, negar que se es víctima de una compulsión porque se ha encontrado el método para alimentar la autoestima, es estar perturbado.

Confeccionar un blog debe tomarse como un entretenimiento y no hay que permitir que llegue a transformarse en un elemento de tortura. Las críticas que se reciben no han de tomarse a pecho; las malas, porque no existe un lector realmente objetivo y ningún blog es tan excepcional como para desbancar a otro que se somete a un juicio de valores y méritos que no pueden cuantificarse, en cuanto a las buenas, ciertas opiniones no pasan de ser un aplauso retórico o una mera fórmula de cortesía. El contador, que algunos miran ansiosos, no informa más que del número de personas que llegan a una dirección, no dice quién te lee o si el contenido agrada, sólo ofrece unos números. Nadie nos obliga a escribir cada día, es preferible hacerlo únicamente cuando haya algo interesante que ofrecer al visitante. Puesto que es imposible contentar a todos, lo mejor es satisfacerse uno mismo y realizar un trabajo que distraiga y gratifique, dejando al margen las consideraciones ajenas. Al menor síntoma de que nos estamos enganchando hay que dejarlo correr, ser el responsable del blog más visitado del planeta no compensa si el precio a pagar es la cordura.

Una batalla ganada contra la SGAE

Una batalla ganada contra la SGAE Una sentencia del Juzgado penal número 4 de Barcelona ha absuelto a los responsables de una tienda de alquiler y venta de videojuegos en la que la Guardia Civil encontró 37 videojuegos copiados durante un registro el año 1999. Montserrat Birulés, hermana de la que fue Ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, firma la sentencia que asevera que hacer una copia de seguridad sin ánimo de lucro no es ningún delito. Según la jueza, la acusación no pudo demostrar que los duplicados hallados en la tienda estuvieran a la venta.

La sentencia incide en uno de los aspectos más criticados de las actuales medidas empleadas por la SGAE para gestionar los derechos de autor y por la policía para combatir la piratería. Según la resolución, los delitos contra la propiedad intelectual sólo se pueden perseguir después de una denuncia de los perjudicados y no de oficio. De esta manera, la policía no podría detener a un vendedor del top manta por propia iniciativa y también sería ilegal que registrara un establecimiento y luego avisase a los perjudicados para que denunciasen el hecho.

Pillado

Pillado Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, defiende la sabiduría popular, y a Blair le han pillado en sus mentiras sobre las armas que desencadenaron la guerra de Iraq. El informe de la discordia, ése en el que se aseguraba que Sadam tenían hangares llenos de armas químicas y biológicas e incluso atómicas y que olía a mentira podrida, ha sido desvelado en su integridad por ser un documento Word. ¿Motivo? Los documentos del paquete Office de Microsoff: Word, Power Pint y Excell guardan automáticamente un GUID (Globally Unique ID), que se ocupa de almacenar información sobre el usuario del documento, su localización, sus fechas de creación y modificación... Gracias a este historial se descubrió que el MI6, el servicio de inteligencia británico, bajó de la Red cien mil documentos Word, la mayoría de ellos contenían entre 10 y 500 palabras ocultas. El laboratorio de investigación AT&T Simon Byers averiguó que estos documentos contenían datos del usuario, párrafos supuestamente borrados y comentarios al margen, que el usuario no creía haber incluido al publicarlos porque no quedan a la vista al abrir un texto en Word.

Con los programas Catdoc y Antiword se consiguió leer las versiones anteriores del documento, las fechas de creación y modificación, el ordenador de procedencia, los usuarios que lo habían manipulado. De esta manera se ha sabido que un chaval de 13 años, que vive en California y se halla imbuido del espíritu antiiraquí desplegado por Bush, escribió su propia tesis sobre las armas que Sadam guardaba en Iraq, colgó el documento en Internet y ahí se quedó. Meses más tarde, las tesis fantasiosas del adolescente fueron recogidas por el equipo de Cambell, director de comunicación del primer ministro británico, y mezcladas con la información real que proporcionaba el MI6, dando lugar al famoso dodgy dossier (dossier dudoso), que se esgrimió como prueba de peso para justificar la invasión de Iraq.

Tras conocerse la noticia el Gobierno británico recomienda no usar dentro de la administración ningún archivo en formato Word.

Descarga de Catdog y Antiword

Cómo está el patio

Cómo está el patio Janet Jackson enseña un pecho durante el descanso del partido de la Super Bowl norteamericana y se arma la marimorena.

Janet Jackson y Justin Timberlake cantaban a dúo “Rock your body” y al final de su actuación estalló la bomba. Justin, con un movimiento perfectamente coreografiado, quitó un trozo de cuero negro que tapaba el seno izquierdo de la Jackson. La vista de un pecho femenino ha conmocionado a los estadounidenses y el hecho se ha calificado como acto grosero y deplorable.

Acostumbrados como están a presenciar guerras en directo, matanzas peliculeras y todo tipo de violencia, los norteamericanos se escandalizan ante la visión de un pecho adornado con diamantes. "Me siento ultrajado por lo que vi en el entretiempo", afirmó Colin Powell, secretario de Estado norteamericano y defensor a ultranza de la guerra contra Iraq. "Como millones de estadounidenses, mi familia y yo nos reunimos alrededor de la televisión para celebrar. Pero esa celebración se vio corrompida por un truco sin clase, grosero y deplorable", agregó.

Será cuestión de gustos, sensibilidades o culturas, quién sabe. Aquí, en España, a un hombre que le propina una brutal paliza a su mujer se le sanciona con una multa de un euro; a un viejo verde, alcalde de un pueblo gallego, por más señas, que agredió sexualmente a una niña de quince años, se le permite continuar en su puesto tras ser hallado culpable por la Justicia, le apoyan incondicionalmente 5 de sus concejales y el jefe rancio de su partido, un ejemplar neardentaliense que considera que usar la violencia para tocarle el trasero y los pechos a una niña es un asunto menor. ¡Ay, señor! Unos se pasan y otros y no llegan.

Homo erectus

Homo erectus El homo erectus es el diseño más extravagante fabricado por la naturaleza. Un animal que renuncia al apoyo y se obstina en una verticalidad sumamente trabajosa. Tensa más músculos para mantenerse en pie que para trasladarse y sufre descompensaciones en toda su anatomía. Ningún otro ser vivo es tan inestable, se cansa ni consume tanta energía cuando está quieto. Al caminar, el hombre ha de combatir con sus inercias braceando en el aire y cuando corre se convierte en un modelo de ineficacia penosa: obtiene la velocidad más escasa con el máximo esfuerzo.

¿Por qué nos empecinamos en ir erguidos si ni la huida, la búsqueda de alimento o el camuflaje nos obligan a esta hechura disparatada? Los órganos, las vértebras, el sistema vascular, el organismo entero claudica en lesiones, dolores, varices... y, pese a todo, nuestro orgullo nos yergue contra nosotros mismos.

Tanto esfuerzo, tanto despilfarro de energía intentando mantener la vertical que nos confiere un rango diferente para acabar volviendo a los ancestros: encorvados, horizontalmente dispuestos sobre la tierra. Una tenacidad infructuosa.

La covada

La covada El término “covada” proviene de la expresión latina puerperio cubare (guardar cama durante el puerperio) y alude al hecho de que sea el padre quien guarde cama o reciba las atenciones que corresponden a la mujer tras el alumbramiento.

La primera mención documentada de la covada data del siglo III a.C. Apolonio de Rodas, gramático y director de la Biblioteca de Alejandría, la describe así en su obra Los argonautas: “... llegaron a la Tibarénida. En ese país, cuando las mujeres han dado hijos a sus hombres, son estos quienes gimen, caídos en los lechos, con las cabezas envueltas; y ellas los cuidan con solicitud, les hacen comer y les preparan los baños que convienen a las recién paridas”. No se ha podido averiguar si este pasaje fue recogido de versiones orales micénicas, es decir, si los expedicionarios de hace 3500 años encontraron llamativa esta conducta de los tibarenos o si se trata de una acotación del propio Apolonio.

En el siglo I a.C., el historiador Diodoro de Sicilia mencionaba en su libro V que los corsos tenían una costumbre semejante: “Con el nacimiento de sus hijos observan un hábito muy extraño: no tienen cuidado alguno de sus mujeres que están de parto; cuando una ha dado a luz, el marido se acuesta, cual enfermo, y permanece encamado un número fijo de días, como una recién parida”.

Marco Polo trató de explicar este comportamiento chocante al observarlo en la provincia de Kardandan y la ciudad china de Vochang, en 1275, y aventuró que debía tratarse de una especie de resarcimiento o indemnización, puesto que la madre sufre al parir, el padre tiene que hacerlo también imponiendo algunas restricciones a su vida.

El preceptor de Luis XIV, François de La Mothe Le Vayer escribe en su Observations sur la composition des livres, a mediados del siglo XVII, que este uso es habitual en toda América, Canadá y otros muchos lugares.

En 1818, en Historia de las naciones Bascas de una y otra parte del Pirineo septentrional y costas del mar Cantábrico, el notario J. A. Zamácola asegura que las vizcaínas “apenas parían, se levantaban de la cama, mientras el marido se metía en ella con el chiquillo”.

Durante el siglo XIX se recogen en un fichero del Museo Etnológico y Antropológico de Madrid testimonios de esta costumbre. En Ibiza “Tan pronto como se presenta el parto, el marido se mete en la cama con su mujer, tomando tazas de caldo como ella y colocando al recién nacido entre los dos”. En Canarias se dice que los hombres ya no se acuestan mientras lo hace la puérpera, “pero continúan haciéndose agasajar al igual que sus mujeres paridas (...) comen y beben lo mismo, las mismas veces y durante el mismo número de días”. En Tamarite, Huesca, las vecinas invitadas a festejar el nacimiento se aproximaban al lecho donde yacían los cónyuges, el hombre tenía colocado su falo bajo un lienzo y ellas lo tocaban a la par que proclamaban sus felicitaciones.

Hasta mediados del siglo XX se ha constatado alguna forma de covada en todas partes: Laponia, Borneo, Inglaterra, Francia, Brasil, Alemania... En Casas de Ves (Albacete) el hombre, además de acostarse con el recién nacido le ponía su camisa y quemaba la placenta en una hoguera ritual, en Alabama y Carolina del Sur bastaba con que el sombrero del padre estuviera sobre la almohada del lecho de la parturienta.

Muchas son las teorías elaboradas para encontrarle una explicación razonable a la covada: expresión del mágico vínculo físico entre padre e hijo; invento de las mujeres para el padre se quedase en casa a ayudarla; deseos de animar al hombre a hacer más hijos prodigándole cuidados y mimos; búsqueda de equilibrio entre las energías masculinas y femeninas para combatir el mal, compartir el dolor del parto a partes iguales... El aserto de Freud sobre los celos femeninos del pene puede que explique por qué el hombre se encama y luce su miembro viril ante las vecinas.

Mi teoría personal sobre el origen de la covada es que esta práctica resulta consecuencia directa, ni más ni menos, que de la envidia. Los antropólogos creen que nuestros antepasados del Paleolítico atribuían la fecundación de la mujer a elementos tales como la tierra o el viento, parecían ignorar que el macho de la especie también tiene un papel en el acto de la creación. Pues bien, el hombre, envidioso de la capacidad engendradora de su compañera y harto de que en los ritos de fertilidad se le postergara a un ominoso anonimato, pilló una rabieta de cuidado, vindicando para sí una parte de la gloria que merece el esfuerzo de perpetuar la especie. La mujer, comprensiva por naturaleza, procuró compensarle mediante la covada para que se quedara contento. Fue un acto de justicia y generosidad, pues, a fin de cuentas, engendrar un hijo es cosa de dos, aunque el hombre contribuya al logro durante 5 minutos y la mujer durante 9 meses.

Bromas caras

Bromas caras Los norteamericanos no están para bromas, de esto sabe Frank Moulet, un turista francés que viajaba de Santo Domingo a París en un avión de American Airlines. Moulet fue al baño durante al vuelo y la azafata consideró que se demoraba más de lo normal, por lo que le pidió que regresara a su asiento. "No se preocupe, no he puesto ninguna bomba", se le ocurrió decirle a la mujer que le observaba. Este comentario no provocó la sonrisa esperada y Moulet añadió con sorna: "¡Mierda!, la bomba que he puesto en el retrete no ha funcionado". Nada más tocar tierra, Moulet fue detenido y trasladado a una cárcel flotante del Bronx , el 11 de enero fue acusado por un juez del delito de "falsa alarma", penado con hasta cuatro años de cárcel, y se le asignó un abogado de oficio. El vicecónsul francés en Nueva York, Regis Blain, se encarga de que se respeten sus derechos siguiendo la Convención de Ginebra.

Antes de emprender viaje conviene recordar que el personal de las líneas aéreas estadounidenses no es el público más receptivo para cierto tipo de ironías.

La historia espeluznante

La historia espeluznante La historia del sufrimiento humano se remonta a los orígenes del hombre. Ritos religiosos con sacrificio de animales o de personas; ejecuciones públicas; fieras que devoran cristianos en el circo romano; el martirologio cristiano católico, con santos saeteados por flechas, vírgenes con los pechos cortados o los ojos sacados; gente asada en el fuego de la hoguera inquisitorial; guerras, masacres bélicas con exaltación de la tortura y el sacrificio de los vencidos, cruzadas, guerras de liberación; holocaustos, el de Hitler o el de Pol Pot, pasando por Stalin, Franco, Mussolini; los traficantes de esclavos de ayer y los de hoy; las represiones sangrientas; la violencia doméstica; la explotación de los menores y otras tantas y tantas, cientos de miles de expresiones de la violencia. Violencia que termina en la crueldad, que no es excepción sino rutina. Historias con nombre propio: el sultán Key Coubat I, que construyó 300 tiendas de campaña para su ejército con la piel de los testículos y escrotos de 30.000 enemigos capturados en batalla. La condesa húngara Erzsébet Báthory que ejecutó a 610 sirvientas para bañarse en su sangre... La historia del hombre espeluzna por sus horrores.

La mujeres maltratadas no pueden ir a la moda

La mujeres maltratadas no pueden ir a la moda El juez Francisco Javier Paulí Collado, titular del Juzgado Penal nº 22 de Barcelona, ha absuelto al marido de la joven marroquí Latifa Daghdagh de una falta de malos tratos sobre su esposa. El fallo judicial no tiene desperdicio: se reconoce la existencia de un informe médico forense en el que se señala que la mujer tenía «hematomas distribuidos por gran parte del cuerpo» fruto de «golpes», pero al no quedar especificada «la coloración» de los hematomas, no puede determinarse la fecha en la que la víctima sufrió las agresiones. Para el juez, no es relevante que Latifa huyera de su casa tras recibir múltiples palizas, considera que este hecho “no concuerda con el temor, la desconfianza y la escasa capacidad de iniciativa que, lamentablemente, presenta el síndrome de la mujer maltratada”. Y añade: “Incluso el aspecto físico que presenta Latifa durante los tres actos del juicio, no sólo arreglada, sino vestida cada día diferente, a la moda, con anillos, pulseras y curiosos pendientes, gafas de tamaño grande, demuestran una capacidad de Latifa para visionar el exterior que, ciertamente, no coincide con la de una mujer que ha pasado meses de agresiones”. Por si esto no basta, el fallo especifica también que su interrogatorio -dos años después de los hechos denunciados- «se ha realizado en normal tranquilidad, observando a la misma (Latifa) serena, respondiendo sin gestos ni aspavientos a las preguntas».

Estoy a favor de que en caso de duda la sentencia sea favorable al reo, pero esta resolución me deja un poso de impotencia y un considerable cabreo. La apostilla del juez es improcedente, carece de la más mínima sensibilidad respecto a la mujer y viene a demostrar los tópicos absurdos que todavía existen sobre los malos tratos. Es como si las víctimas de violencia de género debieran ir mal vestidas, no tener inteligencia ni iniciativa y, además, manifestar una conducta histérica para convencer a un juez de que sufren estrés postraumático.

La sociedad del conocimiento

La sociedad del conocimiento Desde mi punto de vista, formamos parte de una sociedad poco culta (cultivada), aunque muy autocomplaciente, que tiene a su disposición un océano de información deteriorada. La información sirve, de hecho, para navegar, pero no para orientarse. Pese a que sus aguas encauzadas no son muy profundas, se corre el peligro de ahogarse entre esas corrientes que colectan toda clase de vertidos, que discurren a merced de los mercados, que la arrastran a un bienestar miope: progresar a toda costa sin evolucionar.

Se nos dice que tenemos a nuestra disposición numerosos sistemas de información y eso está bien, está muy bien. Pero es como tener libros, lo importante es que se lean y que se mediten y que no seamos exclusivamente espectadores del mundo de la información, espectadores que ya no tenemos tiempo para pensar, y por tanto no tenemos para existir, y por tanto no tenemos para sentir, y por tanto actuamos al dictado, no somos libres.

José Saramago ha dicho algo que me parece muy importante: corremos el peligro de tener tecnología 100, pensamiento 0. Yo espero que no tenga razón. No estamos todavía en la sociedad del conocimiento, no tanto porque información y conocimiento sean incompatibles, sino porque el conocimiento ha sido enterrado por una estrato de esa información cuyos residuos aumentan. Si estuviéramos en la sociedad del conocimiento, la información importaría menos, y la persona y su razón importarían mucho más.

La SGAE golpea dos veces

La SGAE golpea dos veces El pasado mes de septiembre entró en vigor el polémico canon por copia privada a los CD y a los DVD, ahora la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) trabaja para implantar un nuevo canon sobre los discos duros, que en un futuro también pagarán esta tasa.

Todavía es un proyecto que se prevé sea realidad en el verano, pero la decisión ya está tomada y cuando un usuario compre un ordenador, pagará el disco duro más caro porque estará abonando una tasa para compensar a los autores por las copias de obras sujetas a derechos que el usuario pueda hacer en el disco de su PC. No sólo los discos duros de ordenador se verán afectados, el canon se aplicará a todos los aparatos con disco duro: grabadores de imagen, reproductores de música con disco duro, descodificadores de televisión digital con capacidad de grabación... Los equipos que permiten grabar audio y vídeo, los reproductores de MP3 y los soportes de grabación como las casetes, las cintas de vídeo y las tarjetas de memoria ya lo pagan.

Sólo queda por determinar la tarifa. La SGAE estima que el 74% de los CD-R que se compran se usan para grabar música (fuentes de la industria sitúan ese porcentaje entre el 15% y el 20%) y, con estos datos, decidió el canon. En este caso el sistema empleado será el mismo.

La Asociación de Internautas ya ha anunciado que se recrudecerá la lucha contra lo que el usuario considera un abuso, y es que no se debe castigar a todos por lo que hacen unos cuantos y ya que no existe manera de averiguar de forma fehaciente qué destino se da a los CD que compran o a su PC, la medida es injusta. Al igual que no todos los usuarios compran un CD para grabar música, no todos los discos duros se utilizan para copiar películas y canciones. Se penaliza al usuario aun sin haber cometido ningún delito contra la propiedad intelectual de nadie, sólo por si acaso se le ocurre hacerlo. Esto ocurre en un supuesto estado de derecho, donde supuestamente todo el mundo es inocente hasta que se demuestra lo contrario.

Literatura erótica

Literatura erótica Mi actividad literaria profesional se inició con la publicación de un relato erótico en una revista de literatura. Quiero significar que no me planteo deliberadamente la escritura de una obra erótica, simplemente la historia va adquiriendo forma y sigue sus propios derroteros, casi al margen de mi voluntad, porque no se le pueden imponer cortapisas a la actividad artística. La literatura erótica se ha etiquetado como un género menor y casi hay que disculparse por hacerla, se la acusa de ser vulgar en el tratamiento del tema sexual, algo discutible; y también de violar criterios morales y convenciones sociales, está desatendida por público y crítica, llena de prejuicios que obligan al autor a defender la sutil frontera que divide el erotismo y la pornografía, es aquí donde resulta más patente la hipocresía del tópico: sugerir es erótico, mostrar, pornográfico. Desde mi punto de vista, este matiz engañoso sólo sirve para condenar o disculpar, es imposible ser objetivo, el erotismo o la pornografía depende de las cualidades del receptor, lo que para unos es escandaloso para otros puede ser un asunto trivial. Al margen de criterios éticos o estéticos lo que persiste es ese reproche por la reacción sensual que provoca la literatura erótica. No hay que olvidar que es un género bajo sospecha, vigilado y perseguido, que en algunas épocas ha llevado a la cárcel a quien ha osado tocar tan escabrosas cuestiones. Hoy corren tiempos de permisividad, aunque muchos prejuicios siguen vivos.

El concepto de literatura cobija bajo su lema a las obras destinadas al intelecto y descarta las orientadas a la sensualidad. Sin embargo, la literatura erótica consigue el más difícil todavía al lograr que el lector aparte una mano del libro para complacer al cuerpo según las demandas textuales, involucra al cuerpo y a la mente en un contexto de sensual ilusión. Las palabras disparan la lascivia y ésta es una conquista innegable del lenguaje, un triunfo del escritor, un milagro, magia pura. Un flujo lingüístico despierta los sentidos y la palabra se convierte en acto.

Para mí, la literatura erótica supone un reto creativo y no es, desde luego, la perversión de una mente calenturienta, de un alma amoral o de una personalidad enfermiza. No me siento culpable por tratar con desinhibición actividades que practicamos todos. Acepto con gusto el desafío de reflejar lo más extraordinario de lo común, porque el sexo es único y compartido por toda la especie. Línea a línea, el autor y el lector interactúan, le lector reacciona a los estímulos que el autor le propone y se entrega a esa cópula orgásmica que no sólo es física, porque el texto ha lubricado los íntimos recovecos de la mente y ha hecho que culmine la gloria del proceso de compenetración. Toda la literatura juega a este juego de seducción. Se trata de crear una obra atractiva para el lector, de impedir el cierre brusco del libro que lo condena al polvo del olvido en un estante de la biblioteca del que nunca más saldrá.

Fundamentalismo cristiano

En palabras de George W. Bush, Estados Unidos ha sido llamado a defender la nación y a conducir el mundo hacia la paz. Preguntar quién lo ha llamado es pura retórica. Las reiteradas invocaciones a Dios en sus intervenciones públicas y en privado _sin desvalorizar anécdotas como comenzar las sesiones de su Gobierno con lecturas de la Biblia, o reunir al personal de la Casa Blanca en un hotel de Washington para hacer ejercicios espirituales de fin de semana_ indican a las claras que el presidente norteamericano presume de tener comunicación directa con Dios. Cabe preguntarse si tales invocaciones no esconden una escandalosa hipocresía ante el brutal cinismo _que en ocasiones roza la obscenidad_, la arrogancia de hablar en nombre del Bien y de la Verdad, y la convicción de estar ejecutando un mandato divino al empuñar la espada contra el Mal, todo ello respaldado por un poder militar capaz de arrasar países enteros. Sin embargo, sería una equivocación minusvalorar el poder de la fe, porque lo que hace enormemente peligroso a ese poder es la certeza psicótica de estar ejecutando un mandato divino.

Después de la Declaración de Independencia, la exaltación del patriotismo fue elevado a la categoría de dogma, reforzó ese conjunto identificatorio sumando a la predestinación el destino manifiesto como voluntad política. Ambos conceptos mantienen una relación que va más allá de una similitud semántica. Dios, predestinación y misión salvadora universal. En realidad, fundamentalismo cristiano encubierto con una presunta superioridad moral, arrogancia y ambición hegemónica empujando en la dirección de la pulsión de muerte.

Como a chinos

Como a chinos Leo en el diario: “Una empresa de alimentación china utiliza pelo humano como ingrediente para fabricar salsa de soja, uno de los condimentos más utilizados en el país, según informó la televisión estatal china.

La compañía Xinsheguagyuan, se define a sí misma como “firma de bioingeniería”, usa diariamente 10 millones de toneladas de cabello humano en la fabricación de extractos líquidos y en polvo que después vende como aceite de soja concentrado. La Televisión Central China ofreció imágenes de la fábrica, situada en la provincia central de Hunei y en las cuales el pelo aparecía almacenado en bolsas, sin ningún tipo de esterilización o medidas higiénicas.

Las autoridades chinas han alertado sobre la práctica de esta empresa argumentando que el cabello humano contiene plomo y arsénico, elementos cancerígenos y muy nocivos para el hígado, los riñones y el flujo sanguíneo”.

Hasta aquí la noticia, que se explica sola, y a la que el columnista ha añadido un comentario sarcástico: “Demasiadas cosas para que sea bueno comer esta cosa. Qué suerte tienen estos chinos. Les dicen que comer eso es bueno y ellos se lo creen. A los chinos se les puede engañar, pero a nosotros no”. Viniendo a significar este añadido que a los pobres chinos los engañan como a tales pero que a nosotros no nos toma el pelo nadie. Posiblemente el columnista ignora que aquí, tan listos que somos, también nos embaucan. Ahora se ha destapado el asunto del salmón de piscifactoría, se le ha hecho un análisis a la carne de estos peces y se han descubierto en ella elementos tóxicos para la salud, por ello se recomienda restringir su consumo. Las Autoridades Sanitarias lo niegan, faltaría más, y aseguran que los elementos perjudiciales se hallan en cantidades tan pequeñas que no suponen ningún riesgo para nuestra salud, aunque lo cierto es que los peces de piscifactoría se alimentan con piensos compuestos. ¿Compuestos de qué? Pues de harinas y grasas animales, de huesos triturados de vaca, quién sabe si loca o cuerda, y de otros ingredientes que es mejor desconocer, porque si fuéramos conscientes de las porquerías que nos metemos a la boca, no comeríamos nada.

Acaban las fiestas

Acaban las fiestas ¡Por fin han pasado las Navidades! Unas fiestas que me hastían y en las que no deja de asombrarme cada año la irracional tontuna que, al igual que una epidemia, “enferma” y contagia a la mayoría de ciudadanos.

Me revientan las reuniones de compromiso con gente que te ignora el resto del año. La lotería, que esquilma el bolsillo de los pobres ilusos y enriquece las arcas de Hacienda. Los banquetes pantagruélicos en los que se come más de lo necesario y se bebe más de lo conveniente. Las sobremesas hablando, como no, de fútbol o de política; bebiendo cafés, licores y cava caliente; comiendo turrones y polvorones; aguantando la progresión creciente de embriaguez de los que no entienden la fiesta sin borrachera. La decoración navideña con sus brillantes luces, papanoeles, abetos. Los regalos superfluos. Los machacones villancicos retumbando mientras recorres el supermercado. El consumo desaforado. La hipocresía generalizada. Las buenas intenciones para el año próximo que siempre se quedan en nada.

Y me duele el alma al pensar en esos desheredados de la fortuna que no tienen pavo ni lubina ni un chusco de pan duro que llevarse a la boca, esas pobres víctimas de guerras sin sentido que viven en lo destruido, esas mujeres quemadas con vitriolo por sus amos-maridos, esos niños que crecen en la calle condenados a la ley del asfalto... mientras nosotros miramos a otro lado y callamos ese ¡basta ya! que todos debiéramos gritar. Será que soy una idealista.

Me imagino

Me imagino la cara de los gendarmes franceses al comprobar que el terrorista Alí Mohamed que viajaba a bordo de uno de los aviones de Air France es un niño chino de cuatro años.

Me imagino al presidente Aznar con el culo prieto durante al apagón que dejó sin luz a 25.000 personas en el Valle de Arán. Lo primero que pensó fue: esto es un atentado, no se le ocurrió que pudiera deberse a la impotencia (falta de potencia) del suministro eléctrico.

Me imagino a Toni Blair convencido de que un avión de la British Airways se iba a estrellar contra Washington.

Me imagino a Berlusconi inquieto por si el Vaticano salta por los aires.

Me imagino al imperator Bush decretando alertas naranja, clausurando el espacio aéreo norteamericano, mirando debajo de las piedras...

Aeropuertos blindados, policías temiendo un secuestro, mansamases asustados metidos en sus búnkers por si acaso.

Me imagino a los ciudadanos del mundo disfrutando de las fiestas como si nada, ignorando las voces asustadas que gritan: ¡Que viene Bin Laden! ¡Que viene Bin Laden!

Me imagino a Bin Laden muerto de risa, satisfecho y orgulloso mientras mira los noticiarios de la tele y ve que medio mundo anda acojonao por la sola sospecha de que se le haya ocurrido aguarnos las Navidades con uno de sus espectaculares atentados. Ya no tiene que hacer nada para sembrar el miedo, su fama de sanguinario basta para alimentar el canguelo globalizado.

El miedo como coartada para justificarlo todo: el recorte en las libertades del individuo tan arduamente logradas, la violación de los derechos humanos, el asesinato impune, la limpieza étnica... El miedo rindiendo la voluntad ciudadana a un iluminado que cumple un mandato divino.

No puedo imaginarme al mundo callado, espantado por si es verdad que viene el lobo.

La Astrología destronada

La Astrología destronada Las primeras fuentes escritas sobre Astrología hablan del nacimiento sagrado de esta disciplina, ya que fue un regalo que los dioses hicieron a los hombres en forma de revelación, también es cierto que sus orígenes se remontan a los antiguos sumerios, que empezaron a estudiar el cielo e interpretaron lo que los astros decían.

Augurios, previsiones y predicciones servían para conocer el futuro, hasta que la Astrología permitió averiguar el destino escrito por los astros en los renglones del universo. Traducir el enigmático significado de las estrellas fue una tarea difícil, pero apasionante, para ello sirvió la mitología grecorromana. Los famosos diez dioses del Olimpo, con sus peculiaridades psicológicas, dieron validez al comportamiento de los astros-dioses: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Así tenemos al dios Sol, que coronado del laurel triunfador recorre el cielo en su cuadriga; a la diosa Luna, caprichosa, malhumorada, encantadora, tierna, romántica... según el humor que tenga cada semana; a la hermosa Venus, seductora y causante del delirio de los hombres; a Plutón, señor de los infiernos que huele a azufre... Cada dios rige uno de los doce signos del zodiaco e imprime su huella a los nacidos bajo su dominio. Aquí es donde el relato fantástico choca con mi racionalidad más cartesiana para producirme una rebeldía consustancial a mi naturaleza escéptica. Porque el carácter es una disposición innata del individuo, que no proviene de dioses-astros, sino de los genes. Sumemos a los genes el influjo de las circunstancias y tendremos nuestra personalidad esbozada.

Conocer los avatares que me deparará el futuro a través de mi horóscopo es para mí un entretenimiento divertido, a veces hilarante. En una ocasión leí un libro en el que se decía que Moisés habría encargado las finanzas del grupo de hebreos que atravesaba el desierto camino de la tierra prometida a un Tauro. Por suerte para ellos, Moisés no me escogió para llevar sus libros de contabilidad, habría ido a la bancarrota en dos días.

El viernes será un día relajado y favorable a las conquistas, me vaticina un astrólogo desde una revista. Ese viernes, el coche no arranca y llego al trabajo por los pelos, el ordenador pierde un archivo que he de rehacer a toda prisa, la impresora no funciona y no puedo presentar un documento importante, el teléfono no deja de sonar, mi jefe está de mal humor porque no le han pagado una factura con un importe de siete cifras, la bibliotecaria ha prestado el libro que dejé reservado para documentar un artículo. Al llegar a casa, rendida y atacada de los nervios, no ansío conquistar a George Clooney, me conformo con que Morfeo me acune en sus brazos. Menos mal que iba a tener un buen día.

Cuando Marte se halla a 90º de Venus, las relaciones amorosas se rompen, nos explica la Astrología, sin embargo, se producen rupturas sentimentales cada segundo, y o bien es debido a que Marte y Venus mantienen fijo su ángulo o es que el fin del amor obedece a causas que nada tienen que ver con los astros: traición, falta de entendimiento, tedio... Lo que yo digo, hilarante.

Existen personas supersticiosas, sugestionables y llenas de fe que se dejan condicionar por el horóscopo y siguen sus recomendaciones al pie de la letra: juegan a la lotería en las fechas en que supuestamente la fortuna les es favorable, no se embarcan en una relación sin conocer de antemano que su signo y el de su pareja resultan complementarios... Son víctimas de su inseguridad y de sus miedos proyectados a escala cósmica.

Puedo pecar de arrogancia, pero estoy convencida de que mi destino no se halla en los astros, está en mis manos, y es consecuencia directa de mis decisiones. Considero absurdo e inmaduro responsabilizar a determinado planeta de mis fracasos, creer que soy nerviosa por pertenecer a un signo de tierra o llegar a la conclusión de que mis éxitos amorosos se deben a la benéfica influencia de Venus.

Paparruchas. Hermosos relatos para nautas astrales en un viaje tan loco como entretenido. Antiguas leyendas para mentes ignorantes. Argumentos sin base, cimentados en polvo de estrellas. Luces que dibujaban animales, cambios en el decorado nocturno, eclipses, equinoccios, días, estaciones... hechos magníficos que obedecían a leyes inextricables. Curiosidad frente a los misterios y urgencia por encontrar respuestas. De la mirada a un cielo oscuro salpicado de luces, nació la Astrología para explicar la complejidad del cosmos y la esencia humana. En la actualidad, la ciencia y los instrumentos de observación han modificado las explicaciones que antaño se dieron para resolver los enigmas del universo. Hoy sabemos que los eclipses se producen porque los astros describen órbitas elípticas y no porque el anciano Saturno, temeroso de ser destronado por sus hijos, se los vaya comiendo, que los signos zodiacales cambian cada 2.000 años y no cada mes, que desde que se estableció el horóscopo los planetas han variado su posición en el cielo y ahora los Aries son Tauro, los Tauro son Géminis y así sucesivamente. En resumen, que la ciencia, la razón y la lógica contradicen a la Astrología, que no deja de ser una bella historia para espíritus fantasiosos.