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La desgracia de ser superdotado

Un joven superdotado presenta una demanda por los daños y perjuicios que la falta de atención del sistema educativo le ha causado. Alega que durante su etapa escolar sufrió un trato negligente que continúa afectándole como adulto. Pese a que sigue un tratamiento y a su delicado estado, su familia ha interpuesto una reclamación por responsabilidad patrimonial del Estado ante la mala atención del sistema educativo en su comunidad autónoma.

Para que estos casos no se repitan, la LOE da un paso adelante al hablar de altas capacidades y no de superdotación: un mero factor numérico que convierte a cualquiera que tenga un cociente intelectual superior a 130 en un fenómeno. Con este fatídico número la Administración valoraba hasta ahora la capacitación de los estudiantes y con el fin de evitar asumir responsabilidades respecto a ellos, algunas comunidades autónomas sólo medían cocientes intelectuales hasta 129. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, se cayó en el error de considerar superdotado a aquél que tuviera un rendimiento excepcional en todas las áreas asociado a un desarrollo equilibrado personal y social, cuando este tipo de personas no existen, ya que el rendimiento sería consecuencia de la educación específica y su propia condición supone cierta incapacitación.

Por primera vez el Ministerio de Educación se ha comprometido con CEAS (Confederación Española de Asociaciones de Superdotados) a que los expertos de la Confederación redacten el borrador del real decreto que regulará las altas capacidades. Ya era hora de que se atendieran debidamente las necesidades particulares de un superdotado, porque uno de los temas que más controversia ha generado en torno al concepto del superdotado intelectual tiene que ver con la consideración de estos alumnos como "especiales" y por ello objeto de un currículo adaptado a sus características.

Algunos opinan que es necesario tener en cuenta su educación porque constituye una gran posibilidad de mejorar el mundo en que vivimos, y en estos términos se expresan algunos documentos como el elaborado por la Comisión de Cultura y Educación del Consejo de Europa en el año 1993. Otros abogan por la necesidad de una educación especial, porque careciendo de ella tendrán problemas de motivación escolar, bajo rendimiento y trastornos emocionales. Sin embargo, no debemos pensar que el término de "superdotado" ha de llevar inexorablemente a desajustes emocionales o inadaptación, puesto que esto no ocurre en todos los casos ni se da en la misma intensidad.

Hoy en día el alumno superdotado está considerado como un "alumno con necesidades educativas especiales", lo que supone promover una acción educativa que responda a estas necesidades, y dotar a la escuela de los recursos personales y materiales que sean necesarios para desarrollar de manera eficaz esa atención. Según el doctor Joseph Renzulli, del Instituto de Investigación para la educación de los Alumnos Superdotados (Research Institute for Gifted Education) de la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos, lo que define a un individuo superdotado es la posesión de tres conjuntos básicos de características estrechamente relacionadas y con igual énfasis en cada una de ellas: Una capacidad intelectual superior a la media. Un alto grado de dedicación a las tareas. Altos niveles de creatividad. Los sujetos superdotados poseen una capacidad intelectual superior a la media, aunque no tienen que ser por fuerza extraordinariamente inteligentes. En este sentido cobra importancia el procedimiento en que se calcula la habilidad intelectual.

La habilidad intelectual no debiera ser sólo el resultado de una serie de puntuaciones en una prueba intelectual. Los expertos en la educación de niños superdotados recomiendan que el mayor peso sobre el pronóstico de la potencial habilidad intelectual de un alumno se dé a la evidencia de un alto nivel de rendimiento en el colegio, rendimiento demostrado durante un período de tiempo, junto con los resultados de las correspondientes pruebas académicas. Los sujetos superdotados muestran, además, una gran capacidad de trabajo, es decir un alto grado de dedicación a las tareas. Son capaces de emplear una gran cantidad de energía en resolver un problema concreto o a una actividad específica. La perseverancia, en definitiva, es uno de los rasgos inherentes a la mayoría de las definiciones sobre superdotados, definida como afán de logro y devoción hacia sus específicas áreas de interés. Por último, los sujetos superdotados muestran, también, altos niveles de creatividad. Las personas que los conocen comentan con frecuencia que sus ideas, preguntas, dibujos, juegos, etc., son originales, ingeniosos, novedosos y poco corrientes. Este aspecto conlleva necesariamente el hecho de preguntarse acerca de cómo medir la creatividad, y no sólo eso, pues la misma definición de creatividad ya provoca en sí, disparidad de opiniones.

Un aspecto importante que no conviene descuidar tiene que ver con el trato personal que se le da al superdotado, al margen de las leyes educativas. A nadie se le escapa que estos alumnos suelen ser considerados por sus condiscípulos como empollones, bichos raros, algo que contribuye a estigmatizarlos y a hacerles considerar vergonzante y negativo ese potencial que les acarrea la discriminación e incluso la burla de sus compañeros. Porque lo sé, lo digo.

Si los perros hablaran

Unos pasos por delante de mí, camina una señora arrastrando a un cachorro de perro. El animalito encuentra tirada una bolsa de patatas fritas y se apresura a meter el hocico dentro para comerse los restos. ¿Qué te he dicho yo, eh? ¿Qué te he dicho? ¿No te he repetido mil veces que no se come nada del suelo? ¿Por qué lo has hecho? Grita la mujer enfadada. El animal pone un gesto de extrañeza en sus ojos y se relame. La señora se queda aguardando una respuesta que, obviamente, no se produce.

 

Supongo que no es el único caso, que hay más personas que hablan con sus perros, que mantienen con ellos unas “conversaciones” de tú a tú, porque consideran que el animal posee un nivel de inteligencia que le permite entender las palabras. Es más, hay estudios, recientemente publicados, sobre un perro excepcional que “entiende” el significado de las palabras de manera que entre varias cosas esparcidas en una habitación, al decirle al perro “muñeca” o “hueso” el animal coge una cosa u otra. ¿Entiende el perro, conscientemente, el significado abstracto de muñeca y hueso? Pues no. Ningún perro, por más listo que nos parezca, entiende nada de los conceptos abstractos que vehiculizan las palabras. ¿Por qué? Porque el cerebro del perro carece de la corteza cerebral capaz de abstraer conceptos y de decodificar su significado. ¿Cómo explicar entonces el comportamiento “inteligente” de estos animales y su enorme capacidad de comunicación con los humanos? Simplemente, a través del lenguaje emocional, que es el más primitivo y eficaz mecanismo de comunicación que existe. El perro tiene una enorme capacidad para captar significados por el tono emocional de las palabras, no por la abstracción que se hace de las cosas.

 

Y es que la emoción es un lenguaje, un lenguaje rico en matices. El lenguaje emocional es aquél que se realiza mediante sonidos, olores, movimientos y gestos, ha servido para la supervivencia de las especies durante cientos de millones de años. Precisamente, el perro, en su larga y estrecha relación con los humanos, ha debido alcanzar con ese lenguaje emocional equivalencias de significados con muchos de los significados de las palabras. Ahí reside la inteligencia del perro. Su cerebro, a través del oído y del olfato, detecta intensidades y matices del mundo que nos rodea con mucha más perfección que el cerebro humano. Un perro puede captar un rango de sonidos, frecuencia, que llega hasta los 50.000 Hz. Mientras que el del hombre sólo alcanza los 20.000 Hz. La capacidad olfativa del perro, comparada con la humana, es también enorme. Un perro posee una mucosa olfativa que se extiende más allá de los 70 cm2 y contiene más de 120 millones de receptores olfativos, en tanto que el hombre sólo abarca una superficie de 5 cm2 con unos 10 millones de receptores.

 

Con estas habilidades, muy superiores a las del hombre, el perro no llega a tener una percepción abstracta del mundo y carece de una autoconsciencia que le permita, por ejemplo, reconocerse ante un espejo. Si usted tiene un perro, convénzase, ese animal más agudo que el hambre sólo capta el tono emocional de sus palabras. Tampoco se haga ilusiones, el perro no vigila la casa de usted, sino el territorio en el que él vive. Pero del concepto de territorialidad hablaremos otro día.

Good night, and good luck

Good night, and good luck

Good night, and good luck (Buenas noches y buena suerte) narra unos hechos reales: el enfrentamiento entre el periodista de la CBS Edward R. Murrow (David Strathairn) y el senador Joseph McCarthy y su Comité de Actividades Antiamericanas. Gracias a la firme voluntad de Murrow, y al incondicional apoyo de su equipo, se desenmascararon las mentiras y el alarmismo perpetrado por McCarthy, y el senador fue desposeído de su cargo y tuvo que presentarse ante el Senado norteamericano para dar cuenta de sus abusos.

La fuerza de la película radica en su discursividad, en el peso de su mensaje. Es un film a la antigua usanza, que depende de la batalla verbal, de los argumentos del hombre que hace lo que debe, del periodista comprometido. Tal vez se le puedan aplicar a la película de George Clooney las palabras que el presidente Eisenhower le dedicó al periodista Edward R. Murrow: “Sin retórica, sin drama y sin más emoción de la necesaria…” se presentan los acontecimientos, con una gran riqueza narrativa y visual, remarcada por el uso de la fotografía en blanco y negro.

Cabe destacar la soberbia interpretación de David Strathairn, que se vale de una serie de delicados gestos, miradas y silencios para construir el personaje con brillantez. Y la no menos excelente ejecución de Joseph McCarthy interpretándose a sí mismo gracias al material de archivo. En la narración se intercala una música sugerente con ritmo de jazz y una voz fantástica que marca la transición entre escenas y estados de ánimo de los personajes.

Para los que quieran leer entre líneas, se detecta la carga de profundidad lanzada contra la administración Bush, aunque el alcance de las denuncias es, claramente, universal. Para quienes no tengan el ojo avezado en tales sutilezas, la lección magistral sobre lo que debe ser el periodismo, es remarcable. Clooney apela a la inteligencia del espectador para realizar una interesante consideración sobre el ejercicio de informar y sobre la imposibilidad de la neutralidad. Qué y cómo se explica una historia lleva siempre implícito un posicionamiento, sea político, ético o ideológico. Película recomendada para un público exigente y mentalmente preparado para la reflexión.

 

 

La juventud que viene

Hemos educado mal a nuestros hijos, dándoles más premios que castigos y sin negarles nada, excepto nuestro tiempo. No olvidemos que es habitual que muchos padres no vean a sus hijos en toda la semana. Como disculpa, nos hemos inventado aquello de que es preferible la calidad a la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros vástagos, pero aún así, para lavar el sentimiento de culpa que nos corroe, les damos de todo sin que nos lo pidan. Maleducamos sin disciplina.

 

Con la incorporación de la mujer al mundo laboral, ya nadie come en casa, los chavales se quedan en el comedor del colegio, y luego les buscamos todo tipo de actividades extraescolares para alargar su jornada y hacerla más compatible con nuestro irracional horario. A los padres les sustituye la canguro, los abuelos esclavos, los profesores, la televisión o el ordenador.

 

Hemos creado una juventud que no acepta las negativas a sus deseos y se desmorona al primer contratiempo. Como han crecido sin frustración, no la conocen y no saben hacerle frente. Hemos contribuido a que en nuestra sociedad haya asesinos, violadores, atracadores, camellos y homicidas de diez, trece o quince años. Y ahora no sabemos qué hacer con estos niños sumamente peligrosos a los que no hay forma de rehabilitar debidamente, porque de esta tarea se encargan asistentes sociales sin ningún poder legal sobre ellos. Hemos ordenado leyes para limitar la existencia de niños peligrosos, pero no hemos modificado los factores de riesgo que abocan a los chavales a ser delincuentes precoces. En nuestra vida hay otras prioridades que nos roban el tiempo que les debemos a nuestros hijos.

París era una orgía

El París prerrevolucionario era una orgía continua en la que la alta nobleza y el alto clero se dedicaban a algunas de sus ocupaciones preferidas: la corrupción, la frivolidad y el libertinaje. Y es que los estamentos más poderosos del Antiguo Régimen tenían carta blanca. O casi. Documentos y testimonios de la época nos señalan los excesos de algunos personajes. Como Carlos de Borbón, conde de Charolais, que tenía una afición ciertamente particular: demostrar su buena puntería disparando desde las ventanas de su domicilio contra los viandantes o contra los albañiles que hacían su trabajo sobre los andamios de los edificios próximos. De este conde se cuenta que emborrachó a una de sus amantes: Madame de Saint Sulpice, y a continuación la rocío con alcohol y le prendió fuego con la intención de pasar un buen rato viendo la agonía de la infortunada. El señor conde fue detenido, pero pidió clemencia a Luis XV, el cual, magnánimo, lo absolvió pronunciando una frase que se ha hecho famosa: “Os perdono, pero os advierto que si reincidís perdonaré también a quien os mate”.

 

Pero no toda la nobleza ni todo el clero tenían unas aficiones tan particulares como las del conde de Charolais. La mayoría de los súbditos de sangre azul y vestido negro de su majestad tenían otra diversión más humana y más inocente: el sexo. París era una ciudad repleta de prostíbulos y casas de putas donde un buen número de condes, duques, obispos y cardenales pasaban el rato disfrutando de la compañía femenina, y de la masculina, que había gustos para todo. Diversos archivos, documentos y testimonios de aquel tiempo nos muestran las modas y maneras que los franceses tenían de practicar el sexo; una práctica -por cierto, las madames de los prostíbulos facilitaban a la policía listas de sus clientes más importantes- que según parece tenía bastante de viciosa y degenerada. Tanto es así, que podemos afirmar con rotundidad que obras de Sade como Justine o Los 120 días de Sodoma seguramente eran un pálido reflejo de la realidad. Cuenta el historiador Mercier al tratar las costumbres sexuales de la época que “una joven ha podido vivir tres años en medio de la prostitución sin haber conocido un hombre de manera natural; hay prostitutas que conservan su virginidad aunque están muy lejos de poder ser denominadas vírgenes”.

 

Lo que ocurre es que el vicio y la degeneración no eran una exclusiva de la nobleza y el clero. Poco a poco el Tercer Estado y las denominadas clases populares fueron copiando el comportamiento de los estamentos privilegiados. Los prostíbulos de lujo tuvieron su complemento en unos prostíbulos populares que fueron de lo más frecuentados por una amplia capa de desheredados. ¿Qué hacía la autoridad? Nada. Es decir, sí que hacía un par de cosas: o cerraba los ojos ante las costumbres licenciosas de los súbditos, o protegía “oficialmente” determinados prostíbulos en los que tenía algún tipo de interés económico o personal. De hecho, se sospecha que determinadas cortesanas (no de las que vivían en la Corte) tenían cierta influencia en los asuntos de Estado (o suministraban información sobre los asuntos de Estado) gracias a sus artes amatorias. Un dato curioso a recordar: entre las cortesanas de más prestigio, las artistas y las actrices ocupaban el lugar de privilegio.

 

La sociedad del momento, sin embargo, no cerraba los ojos ante las perversiones dominantes, sino que participaba de ellas frecuentando los lugares de mala reputación. Todavía más: no era raro encontrar algún padre, hermano o tío que ofreciera por libre los servicios de hijas, hermanas o sobrinas. Incluso en publicaciones tan serias como el “Journal de France” se podían leer anuncios donde se ofrecían servicios sexuales de todo tipo. Incluso existía en aquellos días una forma de entender y aceptar el fenómeno de la prostitución según la cual se consideraba que era mejor trabajar en una casa de citas que morirse de hambre y de frío en la calle, buscando un trabajo decente. El resultado de toda esta permisibilidad se puede resumir en un dato que recoge el Tableau de Paris: el año 1790 había en París 40.000 prostitutas. Hay que recordar que la población de la ciudad era de 600.000 habitantes.

 

Pero las prostitutas no eran las únicas “culpables” del vicio que reinaba en París. Las jóvenes familias pudientes también cometían sus excesos y traían al mundo hijos naturales que luego eran abandonados. El procedimiento es digno de ser reseñado. Cuando una joven de familia bien se quedaba embarazada a causa de su liberalismo sexual, se dirigía a una de las maison de acogida que funcionaban en París, allí la joven se retiraba unas semanas antes del parto. Cuando nacía la criatura, la madre salía y el niño se quedaba. Todo era absolutamente normal. Tan normal que estas maisons se anunciaban mediante carteles bastante gráficos como, por ejemplo, aquellos en los que se podía ver la figura de una mujer que tiene un recién nacido en los brazos.

 

Así pues, el marqués de Sade no tuvo que inventar mucho para escribir sus obras, sólo tenía que mirar a su alrededor y describir lo que pasaba. Y es que existían informes policiales en los que con pelos y señales (aquí no es casual el uso de los términos “pelos” y “señales”) se puede leer que no era raro que determinados nobles y frailes se encerrasen, a la fuerza o por gusto, con señoritas en castillos y conventos con la intención de saciar sus instintos sexuales.

 

Master en uso y manejo de la escoba

Las nuevas tecnologías afectan a todos los campos, incluido el de la limpieza. No se exige ningún conocimiento previo para manejar una escoba o una fregona, pero hacerlo bien no es tan fácil como parece. Hay que tener conocimientos teóricos, además de prácticos, para limpiar con eficacia. Por eso el Instituto Técnico Español de Limpieza (Itel) ofrece cursos de formación con las últimas soluciones para atajar los principales problemas de limpieza que plantea, por ejemplo, la habitación de un hotel: los pelos, las huellas y los olores. En estos cursos se enseña que no se deben utilizar trapos de algodón, sino bayetas de microfibras que atrapan el polvo, que hay detergentes especiales para que las huellas se autoborren y que un proceso de ozonización limpia el aire.

 

AENA, cadenas hoteleras, hospitales e industrias figuran entre los clientes que forman a sus trabajadores para que estén al tanto de los nuevos métodos de limpieza. En estos cursos lo mismo te enseñan a pasar la fregona, que a elegir y optimizar el uso de los detergentes según sea la superficie a fregar: moqueta, parquet, cerámica, terrazo, mármol…

 

Estos cursos tienen para las empresas el incentivo de ser deducible y para los trabajadores el de obtener un diploma que lo acredita como especialista en limpieza.

 

Interpretando a Kong, King Kong

King Kong aplasta a más neoyorquinos que Osama bin Laden, pero la muerte del gorila hay que llorarla con gran dolor. Las lágrimas del primate también serán abocadas forzosamente al lado del socavón dejado por las Torres Gemelas. En el relato parabólico, Bush es inevitablemente el director de la película dentro de la película, tan ajeno a cualquier análisis que no sólo menosprecia los riesgos del enemigo, sino que importa a los Estados Unidos el terror que estaba confinado en una geografía exótica. En el combate entre la condición humana y la simiesca, las dos quedan mal paradas en una historia que trasparenta las paradojas de la relación de fuerzas, la ternura que despierta el débil.

 

La familia Kong prefiere ejercer su poder desde la sombra, y sus miembros sólo se someten al público cuando son desafiados en su cado. En la biografía de King Kong que ha rodado Peter Jackson, el gorila tarda 70 minutos en aparecer. En cualquier otro biopic, este retraso se haría insoportable. Si el espectador no se exaspera es porque sabe perfectamente qué pasará cuando entre en acción. Las sorpresas están en el cómo, nunca en el qué. Nos encontramos ante uno de esos casos en que el making of es más interesante que la propia película, que parece ambientada en las ruinas de El Señor de los Anillos, y con la misma duración que la trilogía entera.

 

La aureola mítica de la película obliga a rastrear las metáforas sociales, a presentarla como un capítulo más de la guerra femenina contra la fuerza bruta. Toda mujer contemporánea ha tenido que combatir alguna vez con un King Kong. En cambio, la mayoría de hombres no se encontrará nunca ante una Naomi Watts, embelesada mientras el gorila liquida seres humanos hacia los cuales se le suponía un mínimo de simpatía. De la misma manera que ocurre en la película, hay mujeres que han pensado que podrían redimir a la bestia con cabriolas y juegos malabares, una ingenuidad que acaba a menudo con resultados fatídicos. Más difícil todavía, Peter Jackson aborda el dilema de ver a una mujer debatirse entre Adrien Brody y King Kong. Y si alguien piensa que la elección no admite discusión, imagine que se ha de tomar mientras le amenaza una manada de dinosaurios, un dato que trastoca la escala de valores éticos.

 

Y surge así una derivación absurda de King Kong, que acaba por convertirse en la más perfecta película de dinosaurios de la historia. La alegoría apunta aquí que las cosas no son nunca lo que parecen y presentan derivaciones inexplicables, aunque se suponía que la coherencia era una regla en los guiones de Hollywood. El mal protege al ser humano de cosas peores, aunque con frecuencia no se acierte a definirlas. Se ofrece así un curioso escalafón, que un enemigo de la política norteamericana aprovecharía para constatar que Saddam frenaba monstruos más peligrosos que él mismo.

 

Pese a todo, la familia Kong está más infiltrada por la puerilidad que por las aspiraciones filosóficas. El gorila más comercial del mundo y los gorilas del comercio mundial comparten el salvajismo rousseauniano. King Kong invierte el mito de Prometeo, ya que es la bestia quien desafía a unos hombres que se creen divinos. Estadísticamente, al menos. El monstruo paga cara su osadía y, antes de que Hollywood afronte la cuarta revisión del mito, se podría proponer la alternativa de una Queen Kong, que cogería de su mano a alguien parecido a Brad Pitt.

Por las barbas del profeta

Desde que al presidente George W. Bush se le ocurrió la “feliz” idea de invadir Iraq, la situación política en Palestina se ha radicalizado y ha originado una crisis sin precedentes con Irán. El mundo islámico se siente agredido por Occidente y, en este contexto, una pequeña chispa puede hacer que prenda un polvorín inmenso.

Lo que ha ocurrido con las caricaturas del profeta Mahoma publicadas en un diario danés y reproducidas por otros rotativos europeos es la constatación de una diferencia de valores, manifestada de manera inaceptable mediante la amenaza y el chantaje. Pero que la respuesta sea inapropiada no justifica la profundidad de la ofensa proferida. Aunque las creencias no sean compartidas no tienen por qué ser menospreciadas. ¿O es que incluso al español más ateo no le molestaría ver a la Virgen del Pilar caricaturizada de prostituta en la portada de un diario musulmán? El dilema entre libertad de expresión y censura, aplicado a manifestaciones injuriosas para credos diferentes, es falso; la censura se aplica a informaciones relevantes para quien las recibe o a manifestaciones artísticas confrontadas con los usos cotidianos hasta constituirse en vanguardia. Pero si la ofensa consiguiente al uso de la libertad afecta a más de mil millones de personas, el respeto por la diferencia debe aconsejar una prudencia y una moderación que sería insensato establecer como censura. Para la convivencia entre culturas diferentes en tiempos históricos desiguales hace falta una gran corriente de diálogo que permita construir síntesis conciliadoras. La intransigencia también lo es cuando se quiere insistir en el ejercicio de un derecho legítimo en el cual las consecuencias son desastrosas para todos.

Arrebato artístico

Pierre Pinoncelli ha sido condenado por la justicia francesa a 3 meses de prisión y a pagar 214.000 euros por haber roto un orinal a martillazos, y es que no se trata de un orinal cualquiera, sino de uno muy especial, el que Marcel Duchamp hizo pasar por una obra de arte, y que presentó en una exposición con el título Fontaine. Fue rechazado por impúdico y entonces asumió la defensa argumentando que un orinal no tiene nada de inmoral, incluso se exponen en los escaparates; y el hecho de que el artista lo haya modelado o no, es indiferente, lo que cuenta es que lo ha escogido, porque así pierde la utilidad de objeto ordinario y es elevado a la condición de obra artística.

 

Como se ve, Fontaine tiene en la historia del arte un papel análogo al del lema: “Si Dios no existe, todo está permitido” en la ética, y por eso fue a parar al Centro Pompidou, donde continúa, porque el martillo de Pinoncelli sólo lo ha resquebrajado. No hay, como podría suponerse, ningún rechazo de la deriva artística iniciada por el dadaísmo, sino que el reo, que ya tiene 77 años, ha justificado su acción como un homenaje al espíritu dada. Menudo coraje. Lástima que se le haya pasado por alto la lección previa del arte contemporáneo. Todo está permitido, sí, pero sólo al primero que lo hace corresponden la fama y el dinero. Los epígonos no están invitados a la fiesta.

Pretextos

En el mundo hay 442 instalaciones nucleares operativas y 22 en construcción, es lo que asegura la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). El país con un mayor número de reactores operativos es Estados Unidos, con 104, después le siguen Francia (59) y Japón (54). Han sido muchas las tragedias nucleares sufridas durante el siglo XX. En agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima recibió el primer bombardeo nuclear de la historia. Tres días más tarde, el ejército norteamericano lanzaba otra bomba nuclear sobre Nagasaki. En los dos ataques murieron más de medio millón de personas.

 

El primer accidente de importancia en una planta nuclear se produjo en marzo de 1979, como consecuencia de la fusión parcial de un reactor de la planta de Three Mile Island en Harriburg, Pensilvania (USA).

 

Pero el accidente con peores consecuencias fue, sin duda, el de la central de Chernobil, en 1986. Ucrania, entonces una república soviética, padeció el incidente nuclear más grave de la historia. Cuando el cuarto reactor superó 100 veces el límite permitido, se declaró un incendio y se expulsaron al exterior ocho toneladas de combustible radiactivo tras una doble explosión. Hubo más de cinco millones de personas afectadas.

 

En 1968 se acuerda el NPT, el Tratado de No Proliferación Nuclear, que restringía la posesión de armas nucleares únicamente a cinco países: Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Soviética, hoy Rusia, y China. Aunque se sospecha que países como Israel, Pakistán, Corea del Norte, India y algunos más han llevado a cabo ciertos ensayos nucleares. El tratado ha servido, pues, para que proliferen. Y ahora, paradojas de la vida, es Irán, la pequeña hormiga atómica, el que está en el punto de mira de los países más atómicos.

Dándole al ábaco

Lo confieso, no entiendo mucho de economía y por eso es posible que lo que vaya a escribir sea erróneo. Aunque no hace falta ser una lumbrera en números para descubrir que las cuentas no cuadren. Y es que la reforma fiscal que ha presentado el Gobierno me parece un despropósito de medias contradictorias e impropias de un partido que se autodenomina progresista.

 

Puede resultar positivo, al menos es práctico, unificar la tributación de las rentas del capital, por aquello de simplificar el impuesto. Sin embargo, la fórmula elegida ya no la veo tan acertada. El nuevo sistema fiscal favorece al especulador y penaliza al ahorro tradicional. Por ejemplo: si alguien compra unas acciones bursátiles y las vende al día siguiente, pagará por las plusvalías obtenidas bastante menos que antes, pero una persona que venda su piso después de veinte años, para comprarse otro, tributará más.

 

Tampoco es muy justo que una familia numerosa con unas rentas medias tenga que pagar más impuestos, mientras que un soltero con ingresos altos abonará menos en su factura fiscal.

 

La sensación que tengo es que Solves no se ha quebrado la cabeza y ha hecho una reforma fiscal para que le salga lo más barata posible y que el coste final no se dispare en exceso. Lo que doy a uno se lo quito a otro, aunque tenga media docena de hijos, porque las arcas públicas no están para dispendios. España va mejor que nunca, de manera que se suprimen paulatinamente las deducciones, seguimos tributando muy por encima de la media de la UEA y las inversiones merman, sobre todo en Investigación y Desarrollo.

PaperPC

PaperPC

En la papelería de la que soy cliente habitual me he encontrado con una sorpresa: PaperPC. A simple vista parece una libreta de espiral: tapa de cartón, papel suave de vitela… Formato A4, A5, B7 y A7. Sin embargo, las páginas contienen unos diminutos puntos negros que forman una trama, sobre ella un bolígrafo digital, que dispone de una microcámara, memoriza los movimientos que realiza la punta encima de la hoja, como dibujos, textos o acciones. La gracia del invento está en que todo cuanto se escribe o dibuja en el papel se vincula con el ordenador, es decir, cualquier cosa que figure en la libreta se puede guardar o comunicar al ordenador en tiempo real.

 

Desde cualquier lugar, en cualquier momento, por correo electrónico, fax, SMS o MMS, a través de un teléfono móvil equipado con Bluetooth o el ordenador (cable USB) se pueden enviar tus notas o tus croquis a la persona que desees. Basta con seleccionar una casilla como “correo electrónico”, “fax” o “MMS” en el teclado inteligente de la solapa. Todo lo que escribas o dibujes se almacena automáticamente en MyNotes, tu espacio de trabajo personal protegido en Internet. En cada conexión se actualizan la nuevas funciones y mejoras de la libreta. Por si esto no fuera suficiente, pueden transcribirse fácilmente las notas escritas: resúmenes, apuntes de clase, ideas brillantes… en texto mecanografiado gracias al motor de análisis inteligente de la escritura.

 

Ya no hace falta ir por la vida con el portátil a cuestas, basta con una libreta, casi idéntica a las habituales, un bolígrafo digital y un teléfono móvil.

 

Más información en:

 

http://www.clairefontaine-paperpc.com/mynpublic2/html/es/index.html

Sin rumbo

De la jugada maestra de CIU, mediante la cual ha recuperado de sobra el poder político perdido en las últimas elecciones, tendría que aprender el Partido Popular, que ha extraviado el rumbo en una marejada extremista, de formas crudas, groseras, frontales y catastrofistas en la que ejerce como oposición y se está cerrando toda vía de participación en la política estatal, y no digamos en la catalana. Participación que, por descontado, merece la gran base social a la cual representa.

Por el contrario, la actual cúpula de la derecha española, que bien podría tener los días contados por su impericia a la hora de defender los intereses que su mundo le encomienda, parece haber perdido la brújula, exhibiendo una impotencia tan severa como conmovedora, ha incurrido en el disparate de proponer un referéndum de iniciativa popular para seguir generando tensión con el Estatuto, aunque de una forma más bestia. Pues es ilegal lo que Rajoy propone, ya que la Constitución, a la que tanta devoción profesa, se encarga de discernir qué cuestiones pueden someterse a consulta pública o no, sobran más comentarios sobre el asunto que los mencionados acerca de la pérdida del norte y la impotencia, pero esta actitud enfervorecida y convulsiva revela el mar de fondo, la clave de la crisis por la que, debido a sus errores, atraviesa el principal o único partido de la oposición. En vez de abordar la realidad tal y como verdaderamente es para fundamentar sus críticas y construir alternativas propias, el PP se inventa la realidad y espera, encima, que ésta se adapte por entero a su invento.

Y la realidad, que el pragmático Piqué entrevió enseguida, es que la reforma del Estatuto, tal como ha quedado después de las negociaciones, es perfectamente asumible por su partido, salvo que éste se empecine en tomar un camino rápido hacia la secesión, ya que, la unidad de España no corre peligro, sino que parece que el PP se encarga, con su actitud, de que este riesgo exista.

Siempre se puede aprender alguna cosa de los demás, pero la derecha española de la catalana, una barbaridad.

Roma

Sobre la fundación mítica de Roma existen dos versiones, una que la atribuye a Eneas y otra a Rómulo. A principios del siglo II a. de C. ya se perfilaba la versión combinada de ambas historias, según la cual Eneas llegó a Italia desde Troya y estableció las bases del poder romano, y Rómulo fundó su actual emplazamiento en el Lacio. La antigua Roma se extendía sobre las siete colinas cuyos nombres ya son inmortales: Palatina, Aventina, Capitolina, Quirinal, Viminal, Esquilita y Celia.

Ascanio, hijo de Eneas, viendo que la ciudad creada por su padre se había quedado pequeña, decidió durante su reinado fundar otra, que llamó Alba Longa. Eneas tuvo otro hijo con Lavinia al que llamó Silvio. Después de Ascanio reinaron trece reyes en la ciudad de Alba Longa, heredera del espíritu de Eneas, y el primero fue precisamente Silvio, hermanastro de Ascanio e hijo del héroe troyano. Pero estaba escrito que ésta no era la ciudad a la que los dioses habían concedido gloria inmortal.

El último rey de Alba Longa fue Numitor, que tenía una hija llamada Rea Silvia. Amulio, hermano de Numitor, tramó una conspiración para obtener el poder y encarceló al soberano. A su hija la destinó a ser una virgen de por vida, consagrándola a la diosa Vesta: de esta manera nunca tendría un descendiente que pudiera vengar a su abuelo. Sin embargo, Marte, dios de la guerra y gran divinidad de los romanos, sedujo a Rea Silvia y ésta concibió de él dos gemelos. El usurpador Amulio, intuyendo su ascendencia divina, resolvió poner a los niños en una canasta y arrojarla al río Tíber para que murieran ahogados. Pero la Providencia guió a los gemelos a la ribera, en un lugar en el que el río formaba varios meandros. Allí, las aguas depositaron suavemente la improvisada cuna. Los niños, cuyo destino prodigioso ya se podía atisbar, fueron alimentados por una loba que merodeaba por los alrededores, enviada por Marte para socorrer a sus vástagos, hasta que un pastor, Fáustulo, los encontró y los recogió. Fáustulo los crió junto con su esposa, y les puso por nombre Rómulo y Remo. Ellos habrían de forjar la leyenda de Roma junto con aquella loba que los crió. Cuando los gemelos llegaron a la edad adulta, cumpliendo su destino heroico, marcharon contra Alba Longa a la cabeza de un ejército, destronaron al usurpador Amulio y liberaron a su abuelo Numitor. Pero en vez de quedarse en Alba y heredar el trono, Rómulo y Remo, siguiendo los designios divinos, decidieron fundar con sus partidarios una ciudad allí donde fueron amamantados de niños por una loba y recogidos por su padre adoptivo Fáustulo. Llegaron al lugar en cuestión y se dispusieron a trazar los muros de la futura ciudad. Pero pronto comenzó una discusión entre los dos hermanos. Parece que Rómulo quería construir el muro sobre la colina Palatina y Remo prefería la Aventina. Otros cuentan que Rómulo trazó con el arado la línea de los muros de la ciudad y proclamó solemnemente que cualquiera que tratara de cruzarlos sin su permiso moriría en el intento. Entonces Remo, bien como desafío, bien como broma, o simplemente por despiste, cruzó la línea. En todo caso, el resultado de la disputa es bien conocido: Rómulo mató a Remo y quedó como único rey de Roma, a la que llamó así siguiendo su propio nombre. De esta forma nació Roma, fundada sobre un crimen entre hermanos: un pasado que marcó a los romanos y que tuvieron que expiar participando en muchas y muy cruentas guerras. Se da tradicionalmente como fecha de la fundación de Roma el día 21 de abril de 753 a. de C. Los romanos computaban el tiempo desde entonces en relación con esta fecha mítica, ab urbe condita (desde la fundación de la ciudad). Plutarco contó con detalle la vida de Rómulo y sus legendarias hazañas.

Chuches, dulces con personalidad

Figuras de goma de todas las formas y colores, con sabor ácido o dulce, las chucherías se consumen a toneladas. La empresa Haribo produce este tipo de golosinas que encantan a los niños, y a los no tan niños, y exporta sus productos a medio mundo, adaptándose a los peculiares gustos de cada país.

En Estados Unidos agradan los sabores extremos, las cosas muy ácidas, muy picantes o tan dulces que nosotros no podríamos tomarlas. También allí los colores de las figuritas de goma son más chillones. Los ositos son de rojo vivo, verde venenoso o amarillo limón. Sin embargo, en Alemania los colorantes empleados han de ser naturales y, por tanto, el color es más pálido.

A los alemanes les gustan las gomas de sabor áspero, con aroma a vino. En el sur de Francia, en cambio, las chucherías multicolores no sólo tienen que ser dulces, sino que han de tener aroma a naranja.

Por Alemania y Francia pasa un ecuador del regaliz. En el sur de Europa, incluidas Baviera y Austria, casi no se consume regaliz. Cuanto más cerca se está del mar del Norte, más fuerte sabe el paloduz negro. En el norte no sólo cambia el sabor, también las formas son diferentes. Los daneses consumen gominolas con las figuras de sagas nórdicas como los troll.

En Reino Unido, las chucherías no pueden tener nunca un aspecto tierno, deben ser raras y feas. Entre las preferidas se encuentran los ojos de diablo de color fosforescente, los pies o las orejas de goma de tamaño natural y con sabor a fruta y los vampiros de regaliz.

La fábrica Haribo produce cada día 70 millones de ositos de goma. Sólo en Alemania se consumen tantos ositos anualmente que si se colocaran en fila uno tras otro darían tres veces la vuelta a la Tierra. Pero no en todo el mundo se aprecian estos dulces animalitos. En Corea no se venden porque allí el oso es un animal sagrado. En otros países el problema no es el oso, sino el cerdo que contiene. Y es que los ositos se fabrican con gelatina de cerdo, por eso en la producción que se destina a los países árabes se emplea gelatina bovina.

En Alemania, las golosinas son también una cuestión religiosa. Cuando una Navidad se comercializó una cuna con Niño Jesús comestible, la Iglesia católica protestó, y Haribo tuvo que retirarla del mercado. En cambio, a nadie le ofenden los diablillos.

En Dinamarca, Reino Unido y Austria tienen mucho éxito los productos especialmente repugnantes: erizos atropellados, pañales sucios, pedos de perro o mocos de colores gozan de una enorme aceptación. Y es que no hay nada que no se pueda moldear con goma de sabor a fruta o con regaliz.

Realidad y realismo

La guerra preventiva siempre exige una manipulación máxima de las circunstancias antes de que las crisis aparezcan, así se frenan las amenazas antes de que lleguen a ser extremas. Ésta es la teoría. Hace poco nos hemos enterado de la existencia de prisiones secretas norteamericanas, de las torturas que se practican en ellas, del transporte clandestino de prisioneros por Europa y de la violación masiva de la privacidad que el Gobierno de Estados Unidos lleva a cabo con absoluta impunidad. Y, en cambio, el escándalo se ha minimizado con una habilidad asombrosa, con una facilidad que no se explica sin la complicidad, por ejemplo, de la Unión Europea. Era de esperar que esto ocurriera después de practicar durante años la guerra preventiva, no sólo en Oriente, sino también en Sudamérica y en la Europa del Este. La violencia preventiva es la expresión clásica de la filosofía imperialista. Es decir, lo que algunos analistas denominan: el retorno del fascismo por acción del capitalismo mundial.

Es de esta manera como Estados Unidos, pese a las críticas, ha conseguido fabricar la realidad antes de que la realidad comenzara a funcionar en las rotativas y en las cámaras de televisión.

El gobierno de Bush ha sido totalmente realista en la defensa de sus intereses y ha cuidado su montaje hasta en los más mínimos detalles. Bien sabemos que el realismo es una construcción ideal definida por selecciones temáticas y por restricciones formales y estéticas. No existe otra opinión pública que la publicada, ni más ideas que las idealizadas. Qué desencanto descubrir en los libros de historia del siglo XXII que el terror del siglo XXI era una cuestión de realismo y que el terrorismo no era más que una estética, un estilismo de los poderosos. Una novela rosa. Más bien roja, como la sangre.

P.D.: Merece la pena conocer la opinión de un experto en el tema. “El terrorismo internacional no existe”, artículo escrito por el general Leonid Ivashov, vicepresidente de la Academia de Problemas Geopolíticos.

http://www.voltairenet.org/article133545.html

El cerdo de San Antonio

El día 17 de enero se celebra la fiesta de San Antonio. En esta fecha se mata el cerdo y es una de las razones por las que, a partir de fines de la Edad Media, el santo aparece siempre acompañado de este animal. En realidad resulta paradójico ver que un cerdo acompañe a un santo del Paraíso. La Biblia y el Corán no le dieron ninguna oportunidad a este animal y le infligieron los máximos tabúes. El cristianismo, en su condición de heredero de la Biblia, tendría que haber seguido al judaísmo en este aspecto, pero no fue así. El cerdo se convirtió entonces en un elemento de discordia entre el judaísmo y el Islam por una parte y el cristianismo por la otra. La mitología del cerdo es, sin embargo, una de las más apasionantes que puedan darse. Ante todo lleva a reevaluar los juicios perentorios emitidos acerca de este animal como consecuencia de los tabúes religiosos del judaísmo. Además, obliga a reconsiderar la figura mítica del porquerizo de quien San Antonio podría ser una metamorfosis mítica.

Esta figura aparece tanto en los poemas homéricos, con los rasgos de Eumeo, porquerizo de Ulises, como en las antiguas leyendas célticas, con los rasgos de Tristán, el porquerizo del rey Marcos de Cornualles. Esta figura da testimonio de una función notable: el porquerizo no es un lacayo encargado de una tarea servil, sino que, por el contrario, es un funcionario real responsable de tareas privilegiadas y estimadas. Es por ello que el santo acompañado por un cerdo se aproxima más a una gran figura iniciática que a un paria. Aunque en los textos hagiográficos más antiguos no hay ningún elemento que explique la presencia del cerdo junto a San Antonio, cabe preguntarse si este animal no tomó el lugar del centauro y de la cabra, mencionados junto a San Antonio por San Jerónimo. Por otra parte, existe un texto galés de la Edad Media en el que Merlín vive acompañado por varios cerditos, y esos animales llegaron a ser los confidentes del adivino. Esto confirmaría a priori la existencia de un vínculo privilegiado, exclusivamente en la cultura céltica, entre un cerdo y un personaje inspirado por una divinidad (cristiana o pagana). Al hacer de San Antonio un guardián de puercos, el cristianismo no hace más que transferir las antiguas creencias del paganismo indoeuropeo.

Dulces contra el estrés

Científicos de la Universidad de Cincinati (EE.UU.) han encontrado algo positivo a los dulces, que tienen la mala fama de hacernos ganar kilos. Por ahora, el experimento se ha hecho sólo con ratas, pero si los resultados se reprodujeran en los humanos, nos llevaríamos una alegría. Resulta que picotear o beber algo dulce contribuye a reducir los niveles de la hormona glucocorticoide, que se libera en las situaciones de estrés emocional y contribuye a que el organismo supere las consecuencias negativas que se producen: nerviosismo, taquicardia, sudoración… A pesar de que, por otra parte, la glucocorticoide se asocia con el incremento de la grasa abdominal y el deterioro de la función inmunológica.

Según los responsables de la investigación, si se encontrara la forma de limitar la producción de esta hormona, podrían aliviarse las secuelas negativas del estrés sobre la salud, incluyendo la odiada tripa. Pues bien, la clave pudiera estar en los dulces, concretamente en los elaborados con azúcar, no con edulcorantes artificiales. Quizás algún día podamos atiborrarnos de dulces por prescripción facultativa y sin temor a engordar.

Una ley hipócrita

Durante las últimas semanas se habla mucho de la mal denominada “Ley antitabaco”. Una ley que, en esencia, pretende restringir el consumo de tabaco, pero que en realidad está protegiendo los derechos de los fumadores. Antes, se permitía fumar en casi todos los sitios sin que nadie pudiera objetar nada, y para dirimir la cuestión del humo entre un fumador activo y otro pasivo se apelaba a la educación y al respeto hacia los demás. Ahora, en cambio, ningún no fumador que se encuentre en un espacio habilitado para fumadores podrá protestar, porque la ley ampara a quienes fuman. Tampoco se tienen en cuenta los derechos de los empleados que no son fumadores y trabajan en un establecimiento cargado de humo, para ellos sólo queda la opción de seguir envenenándose por pasiva o irse a la oficina de empleo, donde, por cierto, no dejan que se fume.

Pese al revuelvo que se ha organizado, la sangre parece que no llegará al río y la situación sigue, más o menos, igual. Como era previsible, la inmensa mayoría de los locales de restauración menores de 100 metros cuadrados han escogido dejar fumar a sus clientes por temor a perderlos, de manera que el único cambio real introducido por la ley consiste en colocar un rótulo en la puerta que anuncia la posibilidad de hacerlo.

La polémica suscitada por la ley se aliña con buenas dosis de contradicción. En primer lugar: ¿por qué controlar mediante una ley el consumo de nicotina y no el del alcohol, por ejemplo, que es igual de malo o peor? Dirán: porque bebiendo no molestamos al prójimo, cosa que todos sabemos no es cierta. Entonces: ¿por qué una ley a medias? Otra de las contradicciones se plantea con respecto a la publicidad. Desde el pasado 27 de diciembre, hacer propaganda de tabaco fuera de los lugares establecidos se considera una falta muy grave que puede ser sancionada con multas de hasta 600 euros. Pero las estanterías de los estancos exponen pipas, encendedores y otros artículos asociados al consumo de tabaco, algo que supone una publicidad implícita, y está permitida. En cambio, teóricamente, queda prohibido que un ciudadano se pasee por la calle vistiendo una camiseta con el logotipo de una marca de tabaco cualquiera. Incluso si yo mencionara alguna marca incurriría en delito.

Si tan nocivo es el tabaco, que lo prohíban del todo, porque esta ley antitabaco es sólo un simulacro que después cada uno se pasa por el arco del triunfo.

Demuestre que Jesucristo existió

El juez Gaetano Mautone, de la ciudad italiana de Viterbo, ha dispuesto que un sacerdote comparezca este mes ante un tribunal para demostrar la existencia real de Jesús de Nazaret.

 

Luigi Cascioli, autor del libro La fábula de Cristo, interpuso una querella contra el padre Enrico Righi hace tres años, cuando el sacerdote le denunció en la hoja parroquial por haber puesto en duda la existencia histórica de Jesucristo. Y el juez que se ocupa del caso sentenció en diciembre pasado que Cascioli dispone de argumentos razonables para sostener su acusación de que el padre Righi estaba incurriendo en un “abuso de la credulidad del pueblo”.

 

Según Luigi Cascioli, no existen pruebas evidentes de que Jesús viviera y muriera en la Palestina del siglo I más allá de lo que cuentan los evangelios, y que los cristianos aceptan como materia de fe. Estas afirmaciones que se encuentran en la Biblia proceden de diversos autores que vivieron “tiempo después de ese Jesucristo hipotético”, de ahí su denuncia de “abuso de la credulidad del pueblo” y de “suplantación de la personalidad”. Ambas acusaciones, según el código penal italiano, son delito. Para Cascioli, los primeros cristianos confundieron a Jesús con un tal Juan de Gamala, un judío que se sublevó en el siglo I contra los romanos de Palestina. Historiadores romanos como Tácito y Suetonio mencionan a un “Cristo” o “Cresto” en sus Anales, pero escribieron mucho tiempo después de que viviera el supuesto Jesús y estaban refiriéndose a meros rumores.

 

El padre Righi afirma, por su parte, que hay testimonios más que sobrados de la existencia de Jesús de Nazaret tanto en textos religiosos como seculares y que millones de personas han creído en Cristo y en su condición de Dios durante 2.000 años. “Si Cascioli no ve el sol en el cielo a mediodía, no puede ponerme un pleito porque yo sí lo vea y él no”. Ha argumentado.

 

Luigi Cascioli está dispuesto a retirar la querella si el padre Righi presenta pruebas irrefutables de la existencia de Jesucristo en la audiencia que se celebrará a finales de enero.

 

El Vaticano no ha hecho declaraciones al respecto y, desde luego, el asunto se las trae, porque parte de esas pruebas podrían aportarlas otras religiones como la musulmana, que tiene a Cristo por un profeta, o la judía, que lo considera un rabino con creencias liberales. Obviamente, ninguna de estas dos religiones cree que Jesús sea el Mesías ni el Hijo de Dios.

 

Admito que yo también siento una gran curiosidad por conocer las pruebas fehacientes que demuestran la existencia de Jesús de Nazaret, pues buena parte de los datos y fechas aportados sobre la vida de Jesús han resultado ser falsos al confrontarlos con la historia.