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El futuro de Iraq

Estados Unidos invade Iraq en 2003 y deja al país en ruinas y arruinado. Ahora, según informa The Washington Post, la Administración Bush no prevé incluir nuevos fondos para la reconstrucción de Iraq en los presupuestos que presentará al Congreso en febrero.

 

Lo grave no es únicamente que la ayuda financiera vaya a terminar, lo más negativo es que de los 18.400 millones de dólares presupuestados, la mitad no se destinó a los fines previstos: suministro eléctrico, agua potable, aumentar la capacidad de producción de petróleo…, sino que fueron desviados a las empresas de seguridad norteamericanas.

 

A Estados Unidos le ha salido el tiro por la culata, los sabotajes de los insurgentes han hecho que se estanque la producción de petróleo en 2 millones de barriles al día, antes de la invasión la producción era de 2.6 millones diarios, y el negocio redondo que planificó con tanta alegría no ha salido como se pensaba. Miles de soldados muertos de ambos bandos, civiles, gente inocente, en definitiva, vienen a corroborar el fracaso de un plan que nació de unas mentes torpes y ambiciosas y que los demás, con nuestro silencio cómplice, hemos permitido que lleve al desastre a un país entero. ¿Cuál es el futuro de un Iraq sin futuro?

Que devuelvan lo que no es suyo

El Vaticano ha vuelto a ordenar, una vez más, a Cataluña que devuelva a Aragón 113 piezas de arte sacro pertenecientes a 111 parroquias oscenses que hasta 1995 estaban adscritas a la diócesis de Lérida. Se pensó entonces que junto con las parroquias retornarían las obras de arte, pero no ha sido así pese a los cinco fallos a favor de Aragón por parte de las máximas instancias jurídicas de la Iglesia.

 

El pasado 20 de septiembre, la Congregación de los Obispos de Roma emitió un decreto por el que Lérida debía entregar las piezas de arte a Aragón en el plazo de 30 días. El obispo de Lérida, Francisco Javier Ciuraneta, no sólo incumplió la sentencia sino que recurrió a Roma y solicitó que se paralizara la entrega. Por tal motivo, la Signatura Apostólica, el más alto tribunal de la Iglesia Católica, ha instado de nuevo a la diócesis de Lérida a la entrega inmediata de dichas piezas de arte a la de Barbastro-Monzón (Huesca). También se ha mantenido el reconocimiento de que las verdaderas propietarias de las obras de arte que se encuentran en el museo diocesano de Lérida son las parroquias que pertenecen a la diócesis aragonesa.

Mucho poner el grito en el cielo para que Salamanca restituya a Cataluña los polémicos documentos confiscados durante la Guerra Civil y cuando les toca a los catalanes devolver lo que no les pertenece…

Juguetes sexistas

En una sociedad sexista como la nuestra no es de extrañar que los juguetes también lo sean, y las campañas que se realizan para cambiar este sesgo no logran sus objetivos.

Según una reciente investigación realizada en la Universidad de Granada por María del Carmen Martínez Reina, que encuestó a 400 niños (la mitad de cada sexo) de entre tres y siete años, con tan solo tres años, los peques ya saben que hay juguetes de niños y juguetes de niñas y son excepción los que cambian los roles ligados a su sexo. En la encuesta se pone de manifiesto la importancia que tienen los juegos, pues pueden influir en el desarrollo de valores, hábitos y conductas en la edad adulta.

En este mismo trabajo se entrevistó a dos centenares de universitarios para comprobar si se producen cambios con la edad. A todos se les mostraron 35 juguetes anunciados en televisión y debían determinar si eran masculinos, femeninos o neutros. Salvo algunas excepciones, entre los juguetes considerados femeninos mayoritariamente están las muñecas, los de belleza y los relacionados con la maternidad y las tareas domésticas. Lamentablemente no se ha evolucionado nada en las últimas décadas. En el caso de los juguetes masculinos, sí se aprecian algunos cambios. Los balones, los coches y los juegos de guerra se contemplan como masculinos, pero hay otros: los de construcción, medicina y los ordenadores que se considera pueden ser compartidos por ambos géneros.

Respecto a la percepción de neutralidad, es más acusada por los adultos que por los niños. Pero también entre los más pequeños se dan diferencias: las niñas de tres años tienen una percepción más alta de la neutralidad de algunos juegos que los  niños de la misma edad. Los estereotipos siguen perpetuándose transmitidos por los padres, la guardería, la televisión y la sociedad.

Las consecuencias de los regalos determinados por el sexo se ven al observar los datos. La inmensa mayoría de las mujeres se inclinan por carreras de humanidades que les permitan compaginar la vida familiar y profesional, mientras que la juventud masculina se decanta en mayor número por las carreras técnicas y científicas. Estas diferencias, según la investigadora, guardan relación con el hecho de que desde muy temprana edad se entretienen con juegos que abren la mente al pensamiento abstracto en mayor medida que los maternales.

Para Martínez Reina, la premisa a tener en cuenta para regalar un juguete es que todos deben ser tomados por neutros, sin un sexo predeterminado, y anima a los padres a comprar los juguetes que los niños demandan, con independencia de si están considerados masculinos o femeninos. Hasta los siete años, los juegos simbólicos o de imitación son primordiales, en ellos se asume el papel de un personaje y se imita la conducta y el comportamiento de los adultos. De ahí la importancia de romper con la tendencia que intenta hacer de las niñas amorosas mamás con sus bebés de plástico y de los chicos valerosos soldados o expertos conductores de Fórmula 1. Ojalá los Reyes Magos impidan que los estereotipos se adhieran a sus regalos navideños como una etiqueta envenenada.

Opiniones y actitudes sobre la familia

¡Mujeres de España, llorad! El panorama que retrata la encuesta del CIS: Opiniones y actitudes sobre la familia, no es para menos.

 

Un 17% de los españoles suscribe a pie juntillas que el hombre debe ganar dinero y la mujer, fregar.

 

Uno de cada cuatro españoles opina que no está bien que el hombre se quede en casa y cuide de sus hijos mientras su pareja se va a trabajar.

 

El 81% de los encuestados manifiesta que hacer la colada es cosa de mujeres y dejan que ellas se ocupen en exclusiva de la cocina un 75%. Un 45% dice que del cuidado de enfermos y ancianos deben encargarse las mujeres, frente al 13% que opina lo contrario.

 

Menos mal que el 99% de los hombres entrevistados opina que la mujer es muy importante (porque hace de chacha y se come los marrones familiares gratis). El paréntesis es mío.

 

Las espaldas femeninas siguen llevando más carga que las masculinas, y lo peor de todo es que a la mayoría le parece bien.

 

Me da un coraje...

Deprimente, risible, paradójico, revelador o, sencillamente, la vida misma. Así veo las peleas de perros y gatos que mantienen el Gobierno y la oposición. Durante el 2005 sólo se pusieron de acuerdo en una cosa, en el plan de pensiones, las indemnizaciones y el abono transporte. Pero no sobre nuestro plan de pensiones, el tuyo o el mío, el de los contribuyentes, sino sobre el suyo, el de sus señorías parlamentarias. “El Congreso aprobará planes de pensiones para los diputados e indemnizaciones para ex parlamentarios. Ningún grupo ha rechazado la propuesta y se está a la espera de que todos den su aprobación por escrito”, publicó hace unos días El Mundo.

No hay acuerdo en la financiación autonómica, en la Justicia, en una ley de Educación, en qué es España…, pero sí en las retribuciones de los representantes del pueblo, que cobran poco y no les alcanza para un plato de lentejas. Que ganen más, muy bien, pero esa pensión vitalicia y esas prebendas que pretenden obtener con nocturnidad y alevosía miserable son demasiado. Demasiado si se las compara con las condiciones laborales en las que trabajamos la inmensa mayoría de los españoles. Aunque hay una minoría que disfruta de un salario escandaloso. Por poner un ejemplo, Casillas gana 11.500 euros al día.

Año nuevo, agenda nueva

Año nuevo, agenda nueva

Abro mi agenda Moleskine del 2006 con una mezcla de inquietud y de ilusión. Nunca he organizado mis días porque no planifico mi vida más allá del instante que vivo y mi memoria aún no anda tan mal como para tener que anotar citas o compromisos. Así que ¿tiene sentido este inventario? Sólo puedo afirmar que una fuerza misteriosa me movió a comprar la agenda. Ante el mostrador de la papelería, sentí que el destino me depararía algo digno de mención en los próximos meses y mi intuición nunca falla. Espero que lo que haya de venir sea bueno.

 

En la primera página he pegados dos fotos, un océano paradisíaco en Tailandia y, justo debajo, un mar gris manchado de chapapote. En la página de al lado once rostros anónimos: un anciano chino, un policía palestino, un niño budista, un travesti, un samoano, una viejecita india… Junto al cuadernillo de direcciones está la foto de una mujer afgana que camina con su burka por un desolado paisaje de tierra árida, ella me recordará lo afortunada que soy, pese a ser mujer.

 

Empiezo el año con una sonrisa que pretende ponerle al mal tiempo buena cara, es un adhesivo rojo, un “smile” que contagia su alegría. Me dispongo a escribir. Me gusta escribir, es un signo de vida, una muestra de que me intereso por algo, aunque lo que escriba no tenga más objeto que adentrarme en el abismo. Cualquier cosa es mejor que la vida vegetativa. Durante el tiempo que dure esta historia, durante un año, anotaré las cosas que merezca la pena recordar. Y para tenerla siempre presente, ahí va mi filosofía personal, que no se basa en ideales huecos y nobles como libertad, justicia o verdad, sino en realidades más prosaicas: Voluntad, elección que me mueve a hacer algo; sabiduría, para hacerlo bien y paciencia, para conseguir mis metas.

Epitafio para el 2005

Epitafio para el 2005

“Hizo lo que pudo”, éste es el epitafio que Max Aub escribió para su tumba. Un lema humilde y grandioso que debería figurar en la tumba de todos nosotros, porque es tanta la injusticia, la violencia, la pobreza, el hambre… que todos estamos moralmente obligados a hacer algo para remediar los males de esta sociedad que hiede a podrido.

Este año se suma a los anteriores y termina con más conflictos pendientes que resueltos, un triste balance que pone en entredicho nuestra inteligencia. Para el nuevo año tendríamos que pedir coraje, responsabilidad y ganas de trabajar para que, de una vez por todas, empiece la movilización social. Y es que unos por otros, las cosas se nos quedan por barrer en esta tribu y el mundo sigue girando a costa de los mismos. La voluntad de resolver se ejecuta con acciones, pero ¿quién hace algo? Se nos va la Navidad en tiendas y en buenos deseos de plexiglás. Se nos va la vida en nada.

No es que esté desanimada, eso jamás, desanimarse es morir, y hay que porfiar hasta el final. En el 2006 seguirá habiendo imbéciles, cabrones y buenas personas, por ellas merecerá la pena empezar otro año nuevo. Hasta entonces me despido.

Sentido de la oportunidad

Carod-Rovira dijo en el pleno del Congreso que aceptó a debate la reforma del Estatuto catalán que cada vez que el PP atacaba a Cataluña, su partido ganaba votos. Y tenía razón. Pero olvidó que también ocurre lo mismo a la inversa, ERC hace ganar votos al PP con algunas de sus actuaciones.

Tradicionalmente el partido republicano ha sido un partido, como poco, polémico. Y no por su ideario o sus programas electorales. Al contrario, los problemas de ERC siempre se han derivado de las actuaciones de sus dirigentes. Poco después de la fundación ya dieron un buen ejemplo: los hechos de 1934. Pero es que tras la restauración democrática, desde Barrera a Carod-Rovira, pasando por Hortalà, Colom o Rahola no han dejado de dar muestras de una inmadurez política de antología. Eso sí, estos últimos años se han batido récords de inexperiencia.

La visita a Perpiñán, los comentarios sobre la candidatura olímpica de Madrid, las fotos de Jerusalén, las exigencias al rey, la acción contra la COPE, romper un ejemplar de la Constitución, entre otros, no han sido más que hechos inoportunos que sólo han servido para dar argumentos a los anticatalanistas, al PP, y justificar sus ataques contra Cataluña. Y no es que en algunos casos no tuvieran razón, es que un cargo público, un político, no puede hacer lo primero que se le pasa por la cabeza. Un político debe tener sentido de la oportunidad y la falta de este sentido hace inútil la mejor ideología.

Otro año más

Hoy, no sé por qué, estoy de mala leche. Será cosa de la Navidad que llega y de la incomodidad que me causa. El caso es que me pongo a  escribir para desfogarme.

Me siento como un cerdo asocial porque detesto que me digan felices fiestas, porque odio el jolgorio festivo, ver como beben los peces en el río, porque detesto esas puñeteras isóbaras que se aprietan entre sí para jodernos de frío, y el belén salpicado de purpurina hortera y lucecillas de colorines, porque no me da la gana de estar alegre y contenta mientras hago cola en el Carrefour de mi barrio y me torturan con villancicos intercalados de ofertas tres por dos, porque no creo en ese amor universal de pacotilla que se les despierta a muchos en estas fechas y que permanece atrofiado durante el resto del año.

No sé. Serán los años. Será que he cambiado. Pero la Navidad me parece un timo. Una fecha estúpida, venal, egoísta, insolidaria y falsa, hecha a imagen y semejanza de nuestra sociedad. Así que durante estos días me siento impotente porque no puedo mejorar esto, y también me siento incapaz de no despreciar una fiesta de la que sólo se salva la cara inocente y embobada de un niño en la Cabalgata de Reyes. Esa pobre criaturita que, tiritando de frío y con la nariz más roja que Rudolph, el reno de Papá Noel, contempla embelesado el desfile de cajas vacías y unos Reyes falsos, pura farfolla. Como ese consumo desenfrenado y esa superficialidad irresponsable que nos convierte en patéticas caricaturas.

Religión en la LOE

Se implantó la LOE con una visión partidista de la educación, en vez de hacerlo desde la coherencia y el buen juicio, y como todo lo que empieza mal termina peor, esta ley de educación es un fracaso que los resultados corroboran. Cada intento realizado por mejorar el estropicio, ha sido a cual más incongruente e ineficaz y ha desintegrado aún más la enseñanza en España.

La indiferencia, la falta de afán de superación, el desinterés por cualquier tipo de conocimiento, la indisciplina, el fracaso escolar, la dejación del principio de autoridad o el desencanto de los profesores son algunos de los logros de un plan de estudios nefasto. Los debates abiertos para intentar remediar lo irremediable son el choque entre dos fuerzas opuestas en ideología. Las partes hablan, discuten, se enfrentan, pero no quieren ver los fallos de sus planteamientos ni comprometerse. Y quienes contemplamos esta pugna estamos ya hastiados y, sobre todo, apesadumbrados por el futuro que les aguarda a nuestros jóvenes.

Los pactos son imposibles entre quienes respaldan posturas contrarias e inamovibles. No hay acuerdo posible entre quienes defienden, por ejemplo, que el estudio de la religión es innecesario para la formación de los chavales y aquellos que consideran esta asignatura como obligatoria y puntuable en las evaluaciones. Hubo un tiempo en que se solventó el desencuentro con un socorrido estudio de Ética. La Ética suponía una alternativa digna a la asignatura de religión y era más deseable que una hora extra de juego, pero ahora ya no se la considera una opción válida y el discurso se centra en afirmar que el estudio de la religión no aporta conocimientos al alumno, no sirve para nada, como se ha dicho impunemente. Tal aseveración no puede hacerla un agnóstico o un ateo, sólo un ignorante puede manifestar tamaño desatino y quedarse tan tranquilo, es lo que tiene la ceguera mental, que no permite ver ni la evidencia.

No hay peligro alguno en conocer los textos bíblicos, pues no intoxican las neuronas, la moral cristina no es perniciosa ni corruptora, así que no debería existir el temor al estudio de la religión pensando quizá que el sendero del evangelio adoctrinaría a los alumnos con dogmas contrarios a las consignas del más feroz capitalismo. Quien no sea cristiano y profese cualquier otra fe o ninguna de ellas, se beneficiaría del conocimiento de la historia de las religiones, que también es la historia de la humanidad y una forma de entender la otra historia, la de los hechos terrenales.

El estudio objetivo e imparcial de las religiones, ya sea el catolicismo, el islamismo, el budismo, el hinduismo, etc. es una manera más de enriquecer al alumno, de ampliar sus puntos de mira, y sería una iniciativa acertada para los que opten por una enseñanza laica. Una puntuación justa, tanto a los que estudien el catecismo como a los que elijan su alternativa, vendría a poner un poco de paz entre los bandos en litigio y, al menos, se habría solucionado uno de los muchos problemas que afectan a la educación de los estudiantes. Aún quedaría por solventar otro error garrafal en los planteamientos académicos: el de desestimar la memoria considerándola una potencia con pocas posibilidades. Memorizar sirve para recordar y el recuerdo impide el olvido. La memoria conduce a la inteligencia y una buena formación intelectual favorece la capacidad de interpretación. Pero parece que a nuestros políticos les importa poco el ejercicio neuronal de los ciudadanos, nos prefieren alienados, animalizados, así somos fácilmente controlables y se nos manipula mejor. En eso están, y eso conseguirán si nosotros les dejamos.

Miedo y armas

En Estados Unidos mueren anualmente 11.000 personas a causa de la utilización de armas de fuego.

En mayo de 2000 se desarrolló en Washington la llamada “Marcha del millón de madres”, alentada desde la propia presidencia demócrata de Bill Clinton y con el propósito de protestar por las cinco mil muertes de niños y adolescentes y de exigir un mínimo control en las ventas de armas. Pero la causa de tanta muerte hay que buscarla menos en las extremas facilidades de que disfruta el norteamericano medio para adquirir toda clase de pistolas y fusiles con su correspondiente munición, que en un miedo latente y difuso.

La sociedad estadounidense se fraguó y ha ido creciendo con el miedo: miedo a los indios, a las brujas, a los ingleses, a los esclavos negros, a los comunistas y, desde el 11 de septiembre de 2001, miedo a los árabes y a los terroristas. Esta evolución del miedo ha venido pareja de la proliferación de armas y de una excepcional predisposición a usarlas.

Vendida

Empecé a escribir para entretenerme. Luego conseguí aunar técnica y pasión y, sin darme, cuenta estaba escribiendo por necesidad, empujada por una frenética compulsión.

Años más tarde, me contrataron en una revista de cuyo nombre prefiero no acordarme, el sueño de todo escritor: ser leído, se hizo realidad. Escribía con auténtico entusiasmo mi artículo mensual: investigaba, pulía mi estilo, me esforzaba por ofrecerle al lector calidad, temas interesantes, y me sentía orgullosa, realizada y feliz. Un día empezaron a marcarme los asuntos a tratar, el tono, y otro día, por cuestiones de espacio, suprimieron una palabra de mi texto, una explicación, el quid de la cuestión. Sin ese adverbio mis argumentos cambiaron de sentido. Hablé con el director bastante enfadada: "Es mi artículo", reivindiqué. "Es mi revista", me respondió él. Salí de su despacho frustrada y me puse a analizar mi trayectoria. Estaba escribiendo por dinero, por obligación, porque era mi trabajo, escribía falta de esa energía chispeante que antes me hacía sentir pletórica. Había consentido que limitaran mi libertad de expresión. Ver mi obra en portada satisfacía mi vanidad y las buenas críticas inflaban mi ego, pero esto no era motivo suficiente para continuar. Ésa no era mi meta, porque escribir a cambio de dinero o fama no es escribir, es otra cosa. Así que abandoné la revista con la lección aprendida.

Desde el momento en que mi afición fue lucrativa, empecé a prostituirme, vendía mi intelecto a cambio de unas monedas permitiendo que me utilizaran para rellenar un espacio en blanco. Ahora escribo porque es lo que me gusta hacer y colaboro sólo en aquellas publicaciones en las que nadie me condiciona. He conseguido que los premios no se me suban a la cabeza para no creerme mejor de lo que soy y sigo el camino que me he trazado.

Recuerdo haber leído una carta manuscrita de Goya en la que le confesaba a un amigo: no hay nada que odie más que pintar por encargo, pero es la única manera que tengo para permitirme pintar lo que quiero. En esa carta se sobreentendía su malestar por prostituirse de vez en cuando cediendo a los caprichos de la realeza y la nobleza, pintar retratos en la corte era una manera de subsistir, y entonces Goya no se sentía artista, sólo era pintor cuando tenía libertad de acción.

Estas palabras de Goya vienen a corroborar mi idea, se necesita libertad absoluta para crear, y cuando se hace por dinero o por notoriedad la literatura, la pintura, la música... sólo son un patético remedo de Arte.

Cruces, lunas y cristales

Cruces, lunas y cristales

“Hay algo que Dios ha hecho mal: le puso límites a todo menos a la estupidez”, dijo Konrad Adenauer, y la realidad le da la razón.

 

Desde hace décadas Israel pretende formar parte de la Cruz Roja Internacional, pero hasta ahora no ha sido posible por causas bien alejadas de la medicina o la ayuda humanitaria. El pasado 28 de noviembre se suscribió un acuerdo entre la Estrella Roja de David israelí y la Media Luna Roja palestina en el que se establecía el reconocimiento mutuo de ambas entidades y se abogaba por una colaboración conjunta. Ha costado muchos años alcanzar este acuerdo, que según manifestaciones de Hamás: “Se trata de un paso muy peligroso hacia la normalización con Israel, a la que se oponen todos los palestinos. El acuerdo no es más que un regalo a la ocupación y rompe el aislamiento de la organización israelí”. Y aún quedan por resolver las exigencias de Siria e Irán para alcanzar la unanimidad de los 192 países firmantes de la Convención de Ginebra: Damasco exige que sus servicios de emergencia médicos puedan entrar sin cortapisas en los Altos del Golán para atender, en caso de necesidad, a los 25.000 sirios allí residentes desde la ocupación israelí, en 1967.

Gracias a los esfuerzos del Ministro de Asuntos Exteriores suizo, Calmy-Rey, se ha aprobado un nuevo emblema que aprobará la organización internacional, un Cristal Rojo en forma de rectángulo, apoyado en una de sus puntas y con fondo blanco. “Se trata de un símbolo más neutral, sin connotación alguna nacionalista, religiosa o política que no sustituye a la Cruz Roja creada en 1863 ni a la Media Luna Roja aceptada en 1983, sino que los complementa”, manifestó el ministro. Porque Israel no estaba dispuesto a integrase en la organización bajo otros emblemas que no fueran acordes con su religión judía y tampoco los países islámicos estaban dispuestos a aceptar la Estrella Roja de David, como dejaron patente en 1949. Por eso era imprescindible encontrar un símbolo neutro, y tras 57 años parece haberse dado con uno que contenta a las partes.

Como si no hubiera cosas infinitamente más cruciales que resolver en una región que vive en permanente estado de guerra desde hace años. Como si importase algo que cuando te hallas en peligro de muerte te salve personal de la Cruz Roja, de la Media Luna Roja o de los Panteras Negras. La política, el odio, el fanatismo religioso, el nacionalismo feroz y la estupidez humana se anteponen siempre a cuestiones humanitarias y consiguen que el símbolo de una bandera sea más importante que una vida. Terrible.

Dios fue mujer

La mente humana necesita encontrar explicaciones para todo, por eso cuando la ciencia se ve incapaz de proporcionarnos respuestas adecuadas, buscamos explicaciones en otras fuentes.

En el Paleolítico, los adelantos científicos se reducían al dominio del fuego o a la fabricación de toscos utensilios, por eso los primeros humanos necesitaban explicar fenómenos naturales que les sorprendían o atemorizaban. ¿Por qué la luz potente que brillaba en el cielo desaparecía y volvía a aparecer periódicamente? ¿Por qué había temporadas de frío y calor? ¿Por qué los árboles perdían sus hojas? ¿Por qué llovía? Sólo unos seres invisibles y omnipotentes podían hacer crecer la hierba, derretir el hielo, arrebatar la vida… Y, tal vez, por encima de esas deidades hubiera alguien superior que creaba, destruía, organizaba y movía los hilos desde la sombra. ¿Quién era?

En aquellos remotos tiempos, el hombre aún no había descubierto cuál era su papel en la procreación, creía que la mujer era fecundada por el viento, por el agua o por la tierra, que los dioses le habían regalado el poder mágico de engendrar hijos. La mujer-madre, gracias a su capacidad reproductora, se convirtió en Diosa, en generadora de vida.

Basándose en la multitud de representaciones femeninas halladas en las excavaciones arqueológicas, una teoría antropológica afirma que nuestros antepasados rendían culto a la Diosa Madre, nombre que se les atribuye a todas las diosas prehistóricas que fueron adoradas en las más diversas zonas del mundo. No se han encontrado representaciones de los genitales masculinos, sin embargo, las partes íntimas de la mujer se recrean profusamente en la pintura y la escultura paleolítica. Cuando los paleontólogos del siglo XIX encontraron aquellas figuritas de enormes caderas, pechos desmesurados y explícito pubis, pensaron que los cavernícolas eran unos animales en celo permanente. No consideraron la posibilidad de que aquellas figuras no eran la obra de un Rubens pasado de rosca, sino la imagen de una diosa fecunda, madre del universo.

Bajo los más variados aspectos, con ojos de pez o cabeza de serpiente, embarazadas o pariendo, las diosas prehistóricas fueron substituidas por unas sucesoras más refinadas como Isis, Beltis, Gea… que reinaron hasta que los hombres fabricaron un dios a su imagen y semejanza. A partir de ese momento, la Gran Diosa dejó de cobijar a la humanidad bajo su manto protector y la mujer sufrió un rápido y cruel recorte de sus libertades y prerrogativas. Dios se hizo hombre y el hombre fue el dueño de la mujer.

El cerebro humano

El cerebro es el órgano más complejo e importante del cuerpo humano. En él se encuentra también esa misteriosa ambivalencia psicofísica que desconcertaba a Pascal. Como cualquier tejido orgánico, está compuesto por células, pero su increíble complejidad es, además de una frase hecha, un hecho cierto. El número de células nerviosas, o neuronas, que constituyen los 1.350 gramos de cerebro humano es del orden de 10 elevado a una potencia 11, que viene a ser aproximadamente el número de estrellas de nuestra galaxia: cien mil millones.

 

El cerebro funciona como una red de neuronas. La información pasa entre ellas por puntos de contacto especializados: las sinapsis. El sistema de señales es doble: eléctrico y químico. La señal generada por la neurona y transportada a lo largo de su axón (fibra principal que emana del cuerpo celular) es un impulso eléctrico, pero esa señal es transmitida a otra célula mediante sustancias químicas que fluyen a través del contacto sináptico. Una neurona puede establecer entre 1.000 y 10.000 sinapsis, de manera que es informada por cientos o miles de neurona y, a su vez, ella informa a otras tantas.

 

Teniendo en cuenta que en cada hombre podemos contar cien billones de sinapsis, comparar el cerebro humano con una computadora es una ingenua pretensión. La rapidez matemática de la computadora no indica superioridad sobre el cerebro, como tampoco la trompa de un elefante es superior a la mano humana por levantar enormes pesos. Por lo demás, no hay que olvidar que cualquier computadora debe sus cualidades y su existencia al cerebro del hombre.

Resumiendo, lo que conocemos sobre el funcionamiento del cerebro podría formularse así: por medio del cerebro entra en el hombre el mundo exterior, y por medio del cerebro sale del hombre su respuesta al mundo. Entre la entrada y la salida se halla todo lo demás: las sensaciones, las ideas, las emociones, la memoria, los proyectos y cuando hace que el hombre sea plenamente humano. Pero, lamentablemente, no sabemos casi nada a cerca de la manera en que el cerebro actúa en tales procesos.

Funeralias

En Irlanda, tierra de leyendas y tradiciones, gnomos y criaturas fantásticas, se está dando un curioso fenómeno: cada vez hay más gente que decide enterrarse con su teléfono móvil. Según el diario británico The Independent, que estudia el caso, podría darse un regreso a antiguas costumbres de otras culturas, como la egipcia, en la cual los objetos personales más preciados para el difunto le acompañaban a la otra vida.

A las empresas funerarias irlandesas no les sorprende el capricho de sus clientes, entienden que ya que Irlanda es el país con más móviles del mundo, lo lógico es que cada vez sean más personas las que añadan a sus últimas voluntades la de irse al otro barrio con el móvil en el bolsillo, por si una vez allí puede sacarles de un apuro. Por lo visto, en esos lares están acostumbrados a no marcharse de este mundo con las manos vacías, y unos se llevan una botella de buen güisqui, otros la foto de un ser querido, el anillo de boda o ¡un Big Mac!

Según Seamas Griffin, de la funeraria dublinesa Kirwan, la gente empieza a sentir un peculiar afecto por el teléfono móvil y se resiste a romper el estrecho vínculo creado con el aparatejo. Pero otros colegas opinan diferente, y alegan que es por miedo a ser sepultadas vivas por lo que algunas personas piden enterrarse con su teléfono, por si tienen que hacer una llamada pidiendo ayuda. Aunque esta teoría es un poco rebuscada, ya que las funerarias irlandesas exigen que los móviles estén apagados durante la ceremonia, incluido el del muerto.

Habrá que legislar medidas para atajar esta moda porque, de extenderse, ya no podremos descansar en paz ni en el cementerio. Yo propongo que se habiliten zonas para muertos con y sin móvil, porque no quiero que cada dos por tres interrumpa mi descanso eterno la musiquilla hortera del móvil de mi vecino de tumba.

Carne de yugo

“Al hijo del rico se le daba a escoger títulos y carreras: al hijo del pobre siempre se le ha obligado a ser mula de carga de todos los oficios… Se le ha empujado contra el barbecho, contra el yunque, contra el andamio; se le ha obligado a empuñar una herramienta que, tal vez, no le correspondía… Han pasado mis ojos por los pueblos de España: ¿qué han visto? Junto a los hombres tristes y gastados de trabajar y mal comer, los niños yunteros, mineros, herreros, albañiles, ferozmente contagiados por el gesto de sus padres: los niños con cara de ancianos y ojos de desgracia”. Miguel Hernández.

La noticia es de hace escasos días. Cada año mueren en el mundo seis millones de niños a causa del hambre. Esto significa que cada día mueren 16.438, que por cada minuto que pasa habrá 11 niños en algún lugar del mundo que morirán por falta de alimentos.

Aquí, las calles y los escaparates se engalanan y la gente se prepara para celebrar la gran fiesta del consumo: la Navidad. Porque reconocemos que la miseria es un problema, pero no es nuestro problema.

Hallazgo sin precedentes

El cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Salud, ha asegurado en una conferencia sobre el genoma organizada por el Vaticano que la Santísima Trinidad se encuentra en el ADN, porque se trata de un ácido basado en la complementariedad mutua. Y añade: “Si la oposición significa, por una parte, carencia, y, por la otra, posesión, la mejor oposición sería aquella en la que estos términos fuesen sólo relativos, y precisamente ésta es la vida trinitaria”.

Tantos años sin entender el porqué, aceptando que: "El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo" (Cc. de Toledo XI, año 675). "El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede" (Cc. Letrán IV, año 1215). "Uno es Dios y Padre de quien proceden todas las cosas, un solo el Señor Jesucristo por el cual son todas las cosas, y uno el Espíritu Santo en quien son todas las cosas (Cc. de Constantinopla II). Ya habíamos asumido que la Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto, y ahora resulta que la doble hélice de ácido desoxirribonucleíco viene a resolver el enigma.

Un desastre sin sentido

En Estados Unidos arrecian las críticas contra la guerra de Iraq y su excesivo coste en vidas y dinero, crecen las denuncias por el uso sistemático de torturas a los presos iraquíes, se acusa a Rumsfeld de embustero, cae en picado la popularidad del presidente Bush, el Pentágono reconoce que se usó fósforo blanco como arma contra los focos de insurgencia, llueven pruebas por el enriquecimiento abusivo de las empresas contratistas y cada día se destapan nuevos escándalos: cárceles secretas de la CIA para supuestos terroristas en veinte países, muerte de presos en Guantánamo y prohibición de que representantes de la ONU visiten el centro de internamiento...

 

Mientras tanto, Iraq es un desastre sin sentido. Igual que lo fue hacer una guerra sin motivo, pues todas las guerras son injustificables. Lo más triste es que dos años después de la caída del régimen de Saddam Hussein, en Iraq sigue sin haber electricidad ni agua potable, todo está devastado. Aún no ha acudido ni un solo país con ayuda humanitaria para edificar o reconstruir lo que se ha destruido. En Iraq sólo hay muerte, desolación, miseria, falta de sanidad y seguridad… Esta situación no debe prolongarse por más tiempo. El país necesita médicos, inversiones o apoyo, más que soldados, porque las ayudas prometidas en Madrid, en la Conferencia de Donaciones, son un engaño que sirve para mantener en Iraq a los ejércitos del “Eje del Bien”. Con esos fondos no se construyen hospitales, ni escuelas ni viviendas, se mantiene activa la ocupación y la guerra.

 

Pero el mundo está narcotizado, se han callado las voces multitudinarias que desde todos los lugares del mundo protestaban contra el abuso imperialista, nos hemos olvidado de toda esa gente inocente que sufre, que sobrevive como puede entre el caos. Creemos que por salir a la calle para tratar de impedir la invasión de Iraq ya cumplimos, pero no basta, la realidad obliga a actuar. Lástima que tengamos otras cosas en la cabeza.

Tarada emocionalmente

No se ha escrito una palabra seria sobre psicología femenina antes de mediados del siglo XX. De hecho, no existía nada llamado “psicología femenina” antes de que la doctora Judith Barwick escribiera el primer libro sobre este tema, a comienzos de los setenta. Por supuesto, se ha hablado mucho de la llamada locura femenina. Y, con frecuencia, a las mujeres que actuaban de forma considerada desobediente, desagradable o agresiva hacia los hombres que la rodeaban: padres, hermanos, esposos o hijos, se les colgaba la etiqueta de dementes y recibían palizas, eran encarceladas o encerradas en un manicomio.

Entre los datos curiosos que podemos hallar revisando las conclusiones de las autoridades científicas más avanzadas del siglo XIX, tenemos los siguientes:

 

Las mujeres son masoquistas por naturaleza y lo que más les gusta es que las violen, las apaleen y las sometan a la violencia.

 

Las mujeres normales son naturalmente menos sensibles al dolor que los hombres normales, así que no hay ni una sola razón para mostrase remilgados en cuanto a castigarlas. (El masoquismo sólo era considerado perversión en los hombres).

 

De manera que no sorprende que incluso los escritores de la época se adhirieran a la teoría de que “a las mujeres les encanta que les peguen”, porque era una señal de refinamiento intelectual, una indicación de que se estaba realmente bien informado sobre las cuestiones de interés científico.

 

Aunque el disfrute con el dolor físico nunca ha sido una característica definitoria de las mujeres, es cierto que el sacrificio personal sí lo ha sido. El apogeo del culto al sacrificio personal se produjo desde mediados a finales de la década de 1880. En la pintura, la música y la literatura, así como en la prensa popular del momento, la personificación de la mujer ideal era alguien que sacrificaba su identidad y encontraba su felicidad sólo en la felicidad de los demás. De esta manera, una conducta abnegada era el principio esencial para ser una buena mujer. Virginia Wolf describe como nadie al “Ángel del hogar”:

 

“Era profundamente comprensiva. Era inmensamente encantadora. Era completamente abnegada. Descollaba en las difíciles artes de la vida familiar. Se sacrificaba a diario. Si había pollo, ella cogía la pata; si había corriente de aire, ella se sentaba allí; en pocas palabras, estaba constituida de tal manera que nunca tenía una opinión ni un deseo propios, sino que prefería sintonizar siempre con las opiniones y los deseos de ellos. Por encima de todo, es necesario que lo diga, era pura”.

 

Aunque Virginia Wolf describió a su ángel a principios del siglo XX y, en realidad, estaba describiendo a las mujeres de mediados de la década de 1880, ese ángel aún mora en muchos hogares contemporáneos. Muchas mujeres continúan cuidando y criando, sacrificándose y satisfaciendo las necesidades de aquellos a quienes quieren. Hay cosas que cuesta cambiar.

 

Hoy en día, la mayoría de médicos y encargados de la salud mental siguen evaluando qué es normal o anormal en las mujeres basándose en normas masculinas. La psicóloga Carol Tabriz ha dicho: “Las mujeres se preocupan constantemente por dar la talla, hacer lo debido, ser como es debido. Es normal que las mujeres se preocupen por si son anormales, ya que la conducta de los hombres, la psicología de los hombres, sigue siendo el baremo de la normalidad por el que se mide a las mujeres y se las encuentra deficientes”.