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Cierzo

La mujeres maltratadas no pueden ir a la moda

La mujeres maltratadas no pueden ir a la moda

El juez Francisco Javier Paulí Collado, titular del Juzgado Penal nº 22 de Barcelona, ha absuelto al marido de la joven marroquí Latifa Daghdagh de una falta de malos tratos sobre su esposa. El fallo judicial no tiene desperdicio: se reconoce la existencia de un informe médico forense en el que se señala que la mujer tenía «hematomas distribuidos por gran parte del cuerpo» fruto de «golpes», pero al no quedar especificada «la coloración» de los hematomas, no puede determinarse la fecha en la que la víctima sufrió las agresiones. Para el juez, no es relevante que Latifa huyera de su casa tras recibir múltiples palizas, considera que este hecho “no concuerda con el temor, la desconfianza y la escasa capacidad de iniciativa que, lamentablemente, presenta el síndrome de la mujer maltratada”. Y añade: “Incluso el aspecto físico que presenta Latifa durante los tres actos del juicio, no sólo arreglada, sino vestida cada día diferente, a la moda, con anillos, pulseras y curiosos pendientes, gafas de tamaño grande, demuestran una capacidad de Latifa para visionar el exterior que, ciertamente, no coincide con la de una mujer que ha pasado meses de agresiones”. Por si esto no basta, el fallo especifica también que su interrogatorio -dos años después de los hechos denunciados- «se ha realizado en normal tranquilidad, observando a la misma (Latifa) serena, respondiendo sin gestos ni aspavientos a las preguntas».

Estoy a favor de que en caso de duda la sentencia sea favorable al reo, pero esta resolución me deja un poso de impotencia y un considerable cabreo. La apostilla del juez es improcedente, carece de la más mínima sensibilidad respecto a la mujer y viene a demostrar los tópicos absurdos que todavía existen sobre los malos tratos. Es como si las víctimas de violencia de género debieran ir mal vestidas, no tener inteligencia ni iniciativa y, además, manifestar una conducta histérica para convencer a un juez de que sufren estrés postraumático.

La sociedad del conocimiento

La sociedad del conocimiento

Desde mi punto de vista, formamos parte de una sociedad poco culta (cultivada), aunque muy autocomplaciente, que tiene a su disposición un océano de información deteriorada. La información sirve, de hecho, para navegar, pero no para orientarse. Pese a que sus aguas encauzadas no son muy profundas, se corre el peligro de ahogarse entre esas corrientes que colectan toda clase de vertidos, que discurren a merced de los mercados, que la arrastran a un bienestar miope: progresar a toda costa sin evolucionar.

Se nos dice que tenemos a nuestra disposición numerosos sistemas de información y eso está bien, está muy bien. Pero es como tener libros, lo importante es que se lean y que se mediten y que no seamos exclusivamente espectadores del mundo de la información, espectadores que ya no tenemos tiempo para pensar, y por tanto no tenemos para existir, y por tanto no tenemos para sentir, y por tanto actuamos al dictado, no somos libres.

José Saramago ha dicho algo que me parece muy importante: corremos el peligro de tener tecnología 100, pensamiento 0. Yo espero que no tenga razón. No estamos todavía en la sociedad del conocimiento, no tanto porque información y conocimiento sean incompatibles, sino porque el conocimiento ha sido enterrado por una estrato de esa información cuyos residuos aumentan. Si estuviéramos en la sociedad del conocimiento, la información importaría menos, y la persona y su razón importarían mucho más.

Guantánamo: el escarnio a los derechos humanos

Guantánamo: el escarnio a los derechos humanos

Pese a las importantes protestas internacionales y a la condena de los expertos a la política gubernamental de Estados Unidos, centenares de personas de casi 40 nacionalidades distintas siguen recluidas sin cargos ni juicio en la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, en Cuba, sin acceso a ningún tribunal, ni a abogados ni a visitas familiares. Privados de sus derechos que consagra el derecho internacional y recluidos en condiciones que podrían equivaler a trato cruel, inhumano o degradante, los detenidos están sometidos a graves sufrimientos psicológicos. Se han producido numerosos intentos de suicidio.

Muchos de los reclusos fueron capturados durante el conflicto internacional de Afganistán, país desde el que comenzaron los traslados a la base naval en enero del 2002, en condiciones de transporte de gran dureza. Otros fueron detenidos en distintos lugares y entregados a las autoridades de Estados Unidos. Continúan realizándose esporádicamente traslados a la base, así como excarcelaciones, pero nunca se han hecho públicos ni el número exacto de detenidos, ni su identidad y su nacionalidad.

Ninguno de los detenidos ha sido reconocido como prisionero de guerra ni ha comparecido ante un «tribunal competente» a fin de que éste determine su condición, como exige el artículo 5 del Tercer Convenio de Ginebra. El gobierno estadounidense se niega a aclarar su estatuto jurídico, pese a los llamamientos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en dicho sentido. En lugar de ello, el gobierno de Estados Unidos los califica de «combatientes enemigos» o «terroristas», vulnerando abiertamente su derecho a la presunción de inocencia, y presume, de forma ilegal, una justificación para denegarles muchos de sus derechos humanos más básicos.

Escribe al presidente George Bush pidiendo justicia para los detenidos de Guantánamo.

La SGAE golpea dos veces

La SGAE golpea dos veces

El pasado mes de septiembre entró en vigor el polémico canon por copia privada a los CD y a los DVD, ahora la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) trabaja para implantar un nuevo canon sobre los discos duros, que en un futuro también pagarán esta tasa.

Todavía es un proyecto que se prevé sea realidad en el verano, pero la decisión ya está tomada y cuando un usuario compre un ordenador, pagará el disco duro más caro porque estará abonando una tasa para compensar a los autores por las copias de obras sujetas a derechos que el usuario pueda hacer en el disco de su PC. No sólo los discos duros de ordenador se verán afectados, el canon se aplicará a todos los aparatos con disco duro: grabadores de imagen, reproductores de música con disco duro, descodificadores de televisión digital con capacidad de grabación... Los equipos que permiten grabar audio y vídeo, los reproductores de MP3 y los soportes de grabación como las casetes, las cintas de vídeo y las tarjetas de memoria ya lo pagan.

Sólo queda por determinar la tarifa. La SGAE estima que el 74% de los CD-R que se compran se usan para grabar música (fuentes de la industria sitúan ese porcentaje entre el 15% y el 20%) y, con estos datos, decidió el canon. En este caso el sistema empleado será el mismo.

La Asociación de Internautas ya ha anunciado que se recrudecerá la lucha contra lo que el usuario considera un abuso, y es que no se debe castigar a todos por lo que hacen unos cuantos y ya que no existe manera de averiguar de forma fehaciente qué destino se da a los CD que compran o a su PC, la medida es injusta. Al igual que no todos los usuarios compran un CD para grabar música, no todos los discos duros se utilizan para copiar películas y canciones. Se penaliza al usuario aun sin haber cometido ningún delito contra la propiedad intelectual de nadie, sólo por si acaso se le ocurre hacerlo. Esto ocurre en un supuesto estado de derecho, donde supuestamente todo el mundo es inocente hasta que se demuestra lo contrario.

Fuegos

Fuegos

Cada persona brilla con luz propia entre los demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos colores. Hay gente de fuego sereno, que ni siquiera se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos bobos que no alumbran ni queman: pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.



Fragmento del "Libro de los Abrazos" de Eduardo Galeano

Literatura erótica

Literatura erótica

Mi actividad literaria profesional se inició con la publicación de un relato erótico en una revista de literatura. Quiero significar que no me planteo deliberadamente la escritura de una obra erótica, simplemente la historia va adquiriendo forma y sigue sus propios derroteros, casi al margen de mi voluntad, porque no se le pueden imponer cortapisas a la actividad artística. La literatura erótica se ha etiquetado como un género menor y casi hay que disculparse por hacerla, se la acusa de ser vulgar en el tratamiento del tema sexual, algo discutible; y también de violar criterios morales y convenciones sociales, está desatendida por público y crítica, llena de prejuicios que obligan al autor a defender la sutil frontera que divide el erotismo y la pornografía, es aquí donde resulta más patente la hipocresía del tópico: sugerir es erótico, mostrar, pornográfico. Desde mi punto de vista, este matiz engañoso sólo sirve para condenar o disculpar, es imposible ser objetivo, el erotismo o la pornografía depende de las cualidades del receptor, lo que para unos es escandaloso para otros puede ser un asunto trivial. Al margen de criterios éticos o estéticos lo que persiste es ese reproche por la reacción sensual que provoca la literatura erótica. No hay que olvidar que es un género bajo sospecha, vigilado y perseguido, que en algunas épocas ha llevado a la cárcel a quien ha osado tocar tan escabrosas cuestiones. Hoy corren tiempos de permisividad, aunque muchos prejuicios siguen vivos.

El concepto de literatura cobija bajo su lema a las obras destinadas al intelecto y descarta las orientadas a la sensualidad. Sin embargo, la literatura erótica consigue el más difícil todavía al lograr que el lector aparte una mano del libro para complacer al cuerpo según las demandas textuales, involucra al cuerpo y a la mente en un contexto de sensual ilusión. Las palabras disparan la lascivia y ésta es una conquista innegable del lenguaje, un triunfo del escritor, un milagro, magia pura. Un flujo lingüístico despierta los sentidos y la palabra se convierte en acto.

Para mí, la literatura erótica supone un reto creativo y no es, desde luego, la perversión de una mente calenturienta, de un alma amoral o de una personalidad enfermiza. No me siento culpable por tratar con desinhibición actividades que practicamos todos. Acepto con gusto el desafío de reflejar lo más extraordinario de lo común, porque el sexo es único y compartido por toda la especie. Línea a línea, el autor y el lector interactúan, le lector reacciona a los estímulos que el autor le propone y se entrega a esa cópula orgásmica que no sólo es física, porque el texto ha lubricado los íntimos recovecos de la mente y ha hecho que culmine la gloria del proceso de compenetración. Toda la literatura juega a este juego de seducción. Se trata de crear una obra atractiva para el lector, de impedir el cierre brusco del libro que lo condena al polvo del olvido en un estante de la biblioteca del que nunca más saldrá.

Fundamentalismo cristiano

En palabras de George W. Bush, Estados Unidos ha sido llamado a defender la nación y a conducir el mundo hacia la paz. Preguntar quién lo ha llamado es pura retórica. Las reiteradas invocaciones a Dios en sus intervenciones públicas y en privado _sin desvalorizar anécdotas como comenzar las sesiones de su Gobierno con lecturas de la Biblia, o reunir al personal de la Casa Blanca en un hotel de Washington para hacer ejercicios espirituales de fin de semana_ indican a las claras que el presidente norteamericano presume de tener comunicación directa con Dios. Cabe preguntarse si tales invocaciones no esconden una escandalosa hipocresía ante el brutal cinismo _que en ocasiones roza la obscenidad_, la arrogancia de hablar en nombre del Bien y de la Verdad, y la convicción de estar ejecutando un mandato divino al empuñar la espada contra el Mal, todo ello respaldado por un poder militar capaz de arrasar países enteros. Sin embargo, sería una equivocación minusvalorar el poder de la fe, porque lo que hace enormemente peligroso a ese poder es la certeza psicótica de estar ejecutando un mandato divino.

Después de la Declaración de Independencia, la exaltación del patriotismo fue elevado a la categoría de dogma, reforzó ese conjunto identificatorio sumando a la predestinación el destino manifiesto como voluntad política. Ambos conceptos mantienen una relación que va más allá de una similitud semántica. Dios, predestinación y misión salvadora universal. En realidad, fundamentalismo cristiano encubierto con una presunta superioridad moral, arrogancia y ambición hegemónica empujando en la dirección de la pulsión de muerte.

Lo peor...

Lo último que se le debe arrebatar a un hombre es la esperanza, entonces ya no le queda nada que perder, y a a la desesperada es capaz de todo, de lo peor.

Como a chinos

Como a chinos

Leo en el diario: “Una empresa de alimentación china utiliza pelo humano como ingrediente para fabricar salsa de soja, uno de los condimentos más utilizados en el país, según informó la televisión estatal china.

La compañía Xinsheguagyuan, se define a sí misma como “firma de bioingeniería”, usa diariamente 10 millones de toneladas de cabello humano en la fabricación de extractos líquidos y en polvo que después vende como aceite de soja concentrado. La Televisión Central China ofreció imágenes de la fábrica, situada en la provincia central de Hunei y en las cuales el pelo aparecía almacenado en bolsas, sin ningún tipo de esterilización o medidas higiénicas.

Las autoridades chinas han alertado sobre la práctica de esta empresa argumentando que el cabello humano contiene plomo y arsénico, elementos cancerígenos y muy nocivos para el hígado, los riñones y el flujo sanguíneo”.

Hasta aquí la noticia, que se explica sola, y a la que el columnista ha añadido un comentario sarcástico: “Demasiadas cosas para que sea bueno comer esta cosa. Qué suerte tienen estos chinos. Les dicen que comer eso es bueno y ellos se lo creen. A los chinos se les puede engañar, pero a nosotros no”. Viniendo a significar este añadido que a los pobres chinos los engañan como a tales pero que a nosotros no nos toma el pelo nadie. Posiblemente el columnista ignora que aquí, tan listos que somos, también nos embaucan. Ahora se ha destapado el asunto del salmón de piscifactoría, se le ha hecho un análisis a la carne de estos peces y se han descubierto en ella elementos tóxicos para la salud, por ello se recomienda restringir su consumo. Las Autoridades Sanitarias lo niegan, faltaría más, y aseguran que los elementos perjudiciales se hallan en cantidades tan pequeñas que no suponen ningún riesgo para nuestra salud, aunque lo cierto es que los peces de piscifactoría se alimentan con piensos compuestos. ¿Compuestos de qué? Pues de harinas y grasas animales, de huesos triturados de vaca, quién sabe si loca o cuerda, y de otros ingredientes que es mejor desconocer, porque si fuéramos conscientes de las porquerías que nos metemos a la boca, no comeríamos nada.

Escepticismo

Escepticismo

No nos engañemos: todos los grandes espíritus son escépticos. Zaratustra lo es. La fortaleza y la libertad que emana de la fuerza y de la superabundancia de energía espiritual se prueban mediante el escepticismo. Las valoraciones positivas y negativas de los hombres que tienen convicciones arraigadas han de ser puestas entre paréntesis. Las convicciones son cárceles. Tales hombres no ven lo bastante lejos, no ven lo que hay debajo de ellos, y para poder hacer valoraciones positivas y negativas' hay que ver quinientas convicciones debajo de uno y detrás de uno. Un espíritu que ansía grandes cosas y que también quiere los medios necesarios para alcanzarlas, ha de ser forzosamente un escéptico. El estar libre de convicciones de todo tipo y el poder mirar con libertad forman parte de la fortaleza. La gran pasión, que constituye la base y la potencia de nuestro ser, que es más clarividente y despótico incluso que el intelecto humano, pone a éste enteramente a su servicio; aleja de él cualquier escrúpulo; hasta le da valor para utilizar medios no santos, y, en determinadas circunstancias, le permite tener convicciones. Éstas son un medio para algo y hay muchas cosas que no se logran más que por medio de convicciones. Esa gran pasión hace uso, pues, de convicciones y las consume, pero no se somete a ellas, porque se sabe soberana. La debilidad, por el contrario, necesita fe, necesita ser incondicional en sus afirmaciones y en sus negaciones, necesita sustentar una teoría como la de Carlyle.

El hombre de fe, el «creyente» de cualquier tipo, es, forzosamente, un hombre dependiente, alguien que no puede autoconsiderarse como un fin en sí mismo, que no puede fijarse fines por sí mismo. El «creyente» no se pertenece, no puede ser más que un medio, ha de ser consumido; necesita que alguien le consuma. Su instinto le hace situar en un lugar de honor una moral basada en salirse fuera de sí mismo. Todo le persuade a ello: su inteligencia, su experiencia, su vanidad. En esencia todo tipo de fe es una manifestación de un salir fuera de sí mismo, de un extrañamiento de la individualidad propia.

Comprenderemos muy bien lo que es la convicción, la «fe», si tenemos en cuenta lo necesario que es para la mayoría de los hombres tener un regulador que les vincule y les mantenga a raya desde fuera; si consideramos en qué medida la coacción -y en un sentido más elevado la esclavitud- constituye la condición única y definitiva que permite prosperar al hombre débil de voluntad, y principalmente a la mujer. La «fe» representa, así, la columna vertebral de todo hombre que tiene una convicción. Para que este tipo de hombres subsista, necesita no ver muchas cosas, no ser imparcial en nada, tomar siempre partido con todo su ser, tener una visión rígida y necesaria de todos los valores. Precisamente por eso la «fe» es la antítesis de la verdad, y el hombre de convicciones, el antagonista del hombre veraz.

El creyente no dispone de la libertad necesaria para tener conciencia del auténtico problema de lo «verdadero» y lo «falso». Ser honrado en esta cuestión le perdería, El condicionamiento patológico de su óptica convierte al convencido en un fanático -Savonarola, Lutero, Rousseau, Robespierre, SaintSimón-, en la antítesis del espíritu fuerte, que ha logrado ser libre. Pero el problema es que los gestos ampulosos y afectados de esos espíritus enfermos, de esos epilépticos de la idea, influyen en la gran masa. Los fanáticos resultan pintorescos y la gente prefiere contemplar gestos a escuchar razones.

"Escepticismo", de Friedrich Nietzsche, es un fragmento de la obra El Anticristo (1888)

Microrrelato

Microrrelato

Aplasta la rodaja de limón contra el borde de la taza de té con la misma furia y con la misma rabia con que le ha aplastado la cabeza al verdugo que yace en el suelo de la cocina, las manos aún le tiemblan y los latidos del corazón retumban en sus oídos como cañonazos rítmicos. Toma un sorbo del amargo brebaje y respira hondo, se siente aliviada y satisfecha, otro trago y saborea su libertad recién recobrada, solo tiene que fregar el suelo y sacar la basura para eliminar de su vida todo rastro del hijoputa que la ha torturado durante catorce años.

Compro, luego existo

Compro, luego existo

Comprar es el verbo que mueve al mundo. Al comprar nos definimos por el objeto que compramos. Ésta es la clave, desde la prehistoria las posesiones de un hombre simbolizan su poder.

Impunidad para los vencedores

Impunidad para los vencedores

Los autodenominados vencedores en la guerra de Irak no se sentarán ante las sillas de ningún tribunal. Y no lo harán a pesar de las espantosas imágenes que el pasado 26 de octubre se podían ver en la CNN. En ellas se observa como un marine dispara a sangre fría a un iraquí desarmado y tirado en el suelo mientras dice: "Quiero decir, esto es de fábula. ¡Yeah! Ha sido precioso. Hagámoslo de nuevo".

Que un periodista pasara por allí ha hecho posible que nos enteremos de este incidente que hoy se puede ver por Internet.

Para el Derecho Internacional Humanitario, el establecido por las Convenciones de Ginebra que regulan los crímenes de guerra y protege a la población civil de los mismos, esto es un asesinato.

Video del marine disparando a un iraquí

Acaban las fiestas

Acaban las fiestas

¡Por fin han pasado las Navidades! Unas fiestas que me hastían y en las que no deja de asombrarme cada año la irracional tontuna que, al igual que una epidemia, “enferma” y contagia a la mayoría de ciudadanos.

Me revientan las reuniones de compromiso con gente que te ignora el resto del año. La lotería, que esquilma el bolsillo de los pobres ilusos y enriquece las arcas de Hacienda. Los banquetes pantagruélicos en los que se come más de lo necesario y se bebe más de lo conveniente. Las sobremesas hablando, como no, de fútbol o de política; bebiendo cafés, licores y cava caliente; comiendo turrones y polvorones; aguantando la progresión creciente de embriaguez de los que no entienden la fiesta sin borrachera. La decoración navideña con sus brillantes luces, papanoeles, abetos. Los regalos superfluos. Los machacones villancicos retumbando mientras recorres el supermercado. El consumo desaforado. La hipocresía generalizada. Las buenas intenciones para el año próximo que siempre se quedan en nada.

Y me duele el alma al pensar en esos desheredados de la fortuna que no tienen pavo ni lubina ni un chusco de pan duro que llevarse a la boca, esas pobres víctimas de guerras sin sentido que viven en lo destruido, esas mujeres quemadas con vitriolo por sus amos-maridos, esos niños que crecen en la calle condenados a la ley del asfalto... mientras nosotros miramos a otro lado y callamos ese ¡basta ya! que todos debiéramos gritar. Será que soy una idealista.

Me imagino

Me imagino la cara de los gendarmes franceses al comprobar que el terrorista Alí Mohamed que viajaba a bordo de uno de los aviones de Air France es un niño chino de cuatro años.

Me imagino al presidente Aznar con el culo prieto durante al apagón que dejó sin luz a 25.000 personas en el Valle de Arán. Lo primero que pensó fue: esto es un atentado, no se le ocurrió que pudiera deberse a la impotencia (falta de potencia) del suministro eléctrico.

Me imagino a Toni Blair convencido de que un avión de la British Airways se iba a estrellar contra Washington.

Me imagino a Berlusconi inquieto por si el Vaticano salta por los aires.

Me imagino al imperator Bush decretando alertas naranja, clausurando el espacio aéreo norteamericano, mirando debajo de las piedras...

Aeropuertos blindados, policías temiendo un secuestro, mansamases asustados metidos en sus búnkers por si acaso.

Me imagino a los ciudadanos del mundo disfrutando de las fiestas como si nada, ignorando las voces asustadas que gritan: ¡Que viene Bin Laden! ¡Que viene Bin Laden!

Me imagino a Bin Laden muerto de risa, satisfecho y orgulloso mientras mira los noticiarios de la tele y ve que medio mundo anda acojonao por la sola sospecha de que se le haya ocurrido aguarnos las Navidades con uno de sus espectaculares atentados. Ya no tiene que hacer nada para sembrar el miedo, su fama de sanguinario basta para alimentar el canguelo globalizado.

El miedo como coartada para justificarlo todo: el recorte en las libertades del individuo tan arduamente logradas, la violación de los derechos humanos, el asesinato impune, la limpieza étnica... El miedo rindiendo la voluntad ciudadana a un iluminado que cumple un mandato divino.

No puedo imaginarme al mundo callado, espantado por si es verdad que viene el lobo.

Nuestro Frankenstein

Nuestro Frankenstein

Gracias a Dios Sadam está de nuevo en manos norteamericanas. Realmente debe habernos extrañado. La verdad, se lo veía muy mal, pero al menos consiguió un examen odontológico gratuito, algo que la mayoría de los estadounidenses no pueden obtener.

Antes, a los Estados Unidos les gustaba Sadam. Lo queríamos mucho. Lo financiamos. Lo armamos. Lo ayudamos a gasear a las tropas iraníes.

Pero después se salió de madre. Invadió Kuwait, una dictadura, y, al hacerlo, hizo la peor cosa que uno pueda imaginar: amenazó a un país que era aún más amigo nuestro que Irak, Arabia Saudita, otra dictadura con enormes reservas de petróleo. Los Bushes y la familia real saudita eran y son socios estrechos, y Sadam, a principios de los '90, cometió una ofensa a la realeza al acercarse demasiado a los holdings. Las cosas desde ese momento empeoraron para él. Antes, Sadam era nuestro amigo y nuestro aliado. Apoyamos su régimen, y no era la primera vez que respaldábamos a un asesino. Nos gusta jugar al doctor Frankenstein. Creamos muchos monstruos -el sha de Irán, Somoza en Nicaragua, Pinochet de Chile- y luego nos mostramos ignorantes o impactados cuando masacraron a sus pueblos. Nos gustaba Sadam porque quería combatir al ayatollah, y entonces nos aseguramos de que tuviera miles de millones de dólares para comprar armas. Armas de destrucción masiva. Las tenía. Cómo no saberlo: nosotros se las dimos.

En los '80 alentamos a las empresas norteamericanas a hacer negocios con Sadam. Así consiguió Husein elementos químicos y biológicos para usar en armas químicas y biológicas. De acuerdo con un informe del Senado emitido en 1994, fueron éstos:

- Bacillus anthracis, causa del ántrax.

- Clostridium boutulinum, una especie de toxina que produce botulismo.

- Histoplasma capsulatam, causa de enfermedades que atacan los pulmones, el cerebro, la espina dorsal y el corazón.

- Brucella melitensis, bacteria que puede dañar los órganos más importantes.

- Clostridium perfringens, bacteria muy tóxica que causa enfermedades graves.

Entre las empresas que ayudaron a Sadam figuraron AT&T, Bechtel, Caterpillar, Dow Chemical, Dupont, Kodak, Hewlett-Packard e IBM.

También entregamos a Sadam imágenes satelitales para que pudiera localizar a las tropas iraníes. Sabíamos bastante bien cómo usaría Sadam esa información. No bien le mandamos las fotos, gaseó a los iraníes. Y nos quedamos callados: Sadam era nuestro amigo y los iraníes, nuestro "enemigo". Sólo un año después de que gaseara a los iraníes establecimos relaciones diplomáticas plenas con Irán.

Después gaseó a su propio pueblo, empezando por los kurdos. Ustedes pensarán que entonces nos separamos de Sadam. En efecto, el Congreso quiso imponer sanciones económicas contra Husein, pero la Casa Blanca bajo Ronald Reagan rechazó de inmediato esa idea. Estábamos virtualmente de fiesta con este Frankestein que (en parte) habíamos creado nosotros mismos.

Luego, igual que el mítico Frankenstein, Sadam se nos fue de las manos. Empezó a no hacer lo que su maestro le había ordenado que hiciera. Sadam debía ser capturado.

Ahora que Husein acaba de ser traído desde el salvajismo en que vivía, quizá tenga algo que decir acerca de sus creadores. Tal vez podamos aprender algo... interesante. Tal vez Don Rumsfeld sonría y estreche de nuevo la mano de Sadam como hizo en 1983.

La verdad, es probable que no nos encontrásemos en la situación actual si no fuera por lo que hicieron Rumsfeld, Bush padre y compañía. Si no fuera porque en los '80 se entusiasmaron tanto con su amigo, el monstruo del desierto. Mientras tanto, ¿alguien sabe dónde está el tipo que mató a tres mil personas el 11 de septiembre del 2001? ¿Dónde anda ese otro Frankenstein nuestro? ¿Estará en una ratonera?

Hay muchos de nuestros pequeños monstruos dando vuelta y queda muy poco tiempo antes de las próximas elecciones. Pero manténgase firmes, candidatos demócratas, el mundo árabe nos odia con pasión, y lo pagaremos de nuestro propio bolsillo en los años venideros. Nada de lo que haya pasado estos días (o en los últimos nueve meses) mejoró un ápice nuestra seguridad en este mundo posterior al 11 de septiembre. Porque Sadam nunca fue una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Lo que nos condena, más bien, es nuestra costumbre de jugar al doctor Frankenstein.

Artículo de Michael Moore publicado en el diario Página/12

Denuncia

Denuncia

La madrugada del seis de febrero de 2000, Cristina Fanjul Cuetos, fue brutalmente agredida en Avilés. Meses de hospital hicieron falta para curarle algunas de las heridas físicas; años harán falta para cerrarle las cicatrices psicológicas. Entre las secuelas más graves: ceguera permanente y absoluta. Fernando Sanz Vecino, por entonces soldado profesional, había intentado violar y asesinar a Cristina. Ante su resistencia, la propinó una paliza, le arrancó los dos ojos y quiso acabar con su vida. A día de hoy, ella se guía con un bastón y un perro. Él, de momento está en la cárcel. La sentencia: 25 años de prisión por los delitos de asesinato y violación en grado de tentativa.

Ahora, cuando aún no ha pasado ni un lustro, la familia de Fernando Sanz Vecino solicita el indulto argumentando que 25 años en la cárcel le destrozarán la vida. Además, dicen, fue un joven ejemplar hasta aquella noche y lo ha sido después. En su historial, una sola mancha: intentar violar y matar a una mujer. ¿No es eso suficiente para que cumpla la pena impuesta?

Firma contra el indulto del agresor de Cristina Fanjul

Politeísmo paradójico

La teología católica no sólo indica que hay que creer en Dios, sino también en el diablo, lo cual no deja de ser una incitación a un politeísmo paradójico.

La Astrología destronada

La Astrología destronada

Las primeras fuentes escritas sobre Astrología hablan del nacimiento sagrado de esta disciplina, ya que fue un regalo que los dioses hicieron a los hombres en forma de revelación, también es cierto que sus orígenes se remontan a los antiguos sumerios, que empezaron a estudiar el cielo e interpretaron lo que los astros decían.

Augurios, previsiones y predicciones servían para conocer el futuro, hasta que la Astrología permitió averiguar el destino escrito por los astros en los renglones del universo. Traducir el enigmático significado de las estrellas fue una tarea difícil, pero apasionante, para ello sirvió la mitología grecorromana. Los famosos diez dioses del Olimpo, con sus peculiaridades psicológicas, dieron validez al comportamiento de los astros-dioses: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Así tenemos al dios Sol, que coronado del laurel triunfador recorre el cielo en su cuadriga; a la diosa Luna, caprichosa, malhumorada, encantadora, tierna, romántica... según el humor que tenga cada semana; a la hermosa Venus, seductora y causante del delirio de los hombres; a Plutón, señor de los infiernos que huele a azufre... Cada dios rige uno de los doce signos del zodiaco e imprime su huella a los nacidos bajo su dominio. Aquí es donde el relato fantástico choca con mi racionalidad más cartesiana para producirme una rebeldía consustancial a mi naturaleza escéptica. Porque el carácter es una disposición innata del individuo, que no proviene de dioses-astros, sino de los genes. Sumemos a los genes el influjo de las circunstancias y tendremos nuestra personalidad esbozada.

Conocer los avatares que me deparará el futuro a través de mi horóscopo es para mí un entretenimiento divertido, a veces hilarante. En una ocasión leí un libro en el que se decía que Moisés habría encargado las finanzas del grupo de hebreos que atravesaba el desierto camino de la tierra prometida a un Tauro. Por suerte para ellos, Moisés no me escogió para llevar sus libros de contabilidad, habría ido a la bancarrota en dos días.

El viernes será un día relajado y favorable a las conquistas, me vaticina un astrólogo desde una revista. Ese viernes, el coche no arranca y llego al trabajo por los pelos, el ordenador pierde un archivo que he de rehacer a toda prisa, la impresora no funciona y no puedo presentar un documento importante, el teléfono no deja de sonar, mi jefe está de mal humor porque no le han pagado una factura con un importe de siete cifras, la bibliotecaria ha prestado el libro que dejé reservado para documentar un artículo. Al llegar a casa, rendida y atacada de los nervios, no ansío conquistar a George Clooney, me conformo con que Morfeo me acune en sus brazos. Menos mal que iba a tener un buen día.

Cuando Marte se halla a 90º de Venus, las relaciones amorosas se rompen, nos explica la Astrología, sin embargo, se producen rupturas sentimentales cada segundo, y o bien es debido a que Marte y Venus mantienen fijo su ángulo o es que el fin del amor obedece a causas que nada tienen que ver con los astros: traición, falta de entendimiento, tedio... Lo que yo digo, hilarante.

Existen personas supersticiosas, sugestionables y llenas de fe que se dejan condicionar por el horóscopo y siguen sus recomendaciones al pie de la letra: juegan a la lotería en las fechas en que supuestamente la fortuna les es favorable, no se embarcan en una relación sin conocer de antemano que su signo y el de su pareja resultan complementarios... Son víctimas de su inseguridad y de sus miedos proyectados a escala cósmica.

Puedo pecar de arrogancia, pero estoy convencida de que mi destino no se halla en los astros, está en mis manos, y es consecuencia directa de mis decisiones. Considero absurdo e inmaduro responsabilizar a determinado planeta de mis fracasos, creer que soy nerviosa por pertenecer a un signo de tierra o llegar a la conclusión de que mis éxitos amorosos se deben a la benéfica influencia de Venus.

Paparruchas. Hermosos relatos para nautas astrales en un viaje tan loco como entretenido. Antiguas leyendas para mentes ignorantes. Argumentos sin base, cimentados en polvo de estrellas. Luces que dibujaban animales, cambios en el decorado nocturno, eclipses, equinoccios, días, estaciones... hechos magníficos que obedecían a leyes inextricables. Curiosidad frente a los misterios y urgencia por encontrar respuestas. De la mirada a un cielo oscuro salpicado de luces, nació la Astrología para explicar la complejidad del cosmos y la esencia humana. En la actualidad, la ciencia y los instrumentos de observación han modificado las explicaciones que antaño se dieron para resolver los enigmas del universo. Hoy sabemos que los eclipses se producen porque los astros describen órbitas elípticas y no porque el anciano Saturno, temeroso de ser destronado por sus hijos, se los vaya comiendo, que los signos zodiacales cambian cada 2.000 años y no cada mes, que desde que se estableció el horóscopo los planetas han variado su posición en el cielo y ahora los Aries son Tauro, los Tauro son Géminis y así sucesivamente. En resumen, que la ciencia, la razón y la lógica contradicen a la Astrología, que no deja de ser una bella historia para espíritus fantasiosos.

Mariposas

Mariposas

Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca
he vuelta a ser aquel caudal del aguacero
que hizo casi legal su abrazo a tu cintura
y tu apareces por mi ventana
suave y pequeña, con alas blancas
yo ni respiro pra que duermas
y no te vayas.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno.
Qué maneras más curiosas
Hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo
Mariposas, mariposas,
que emergieron de lo oscuro
bailarinas silenciosas.

Tu tiempo es ahora una mariposa
navecita blanca, delgada, nerviosa
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo

Así eras tú en aquella tarde, divertida
Así eras tú de furibunda compañera
Eras como esos días en que eres la vida
y todo lo que tocas se hace primavera
¡Ay mariposa!, tu eres el alma
de los guerreros que aman y cantan
y eres el nuevo ser que hoy se asoma
por mi garganta.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno.
Qué maneras más curiosas
Hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo
Mariposas, mariposas,
que emergieron de lo oscuro
bailarinas silenciosas.

Tu tiempo es ahora una mariposa
navecita blanca, delgada, nerviosa
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.

Poema de Silvio Rodríguez