Blogia

Cierzo

La banca siempre gana

La banca siempre gana

Bertolt Brecht dijo: El verdadero crimen no es atracar un banco, sino poseerlo.

 

 

Miles de familias se han hipotecado durante 40 años para poder afrontar el gasto mensual que genera la compra de una vivienda. Tener un techo supone, en muchos casos, destinar el 50% de los ingresos familiares a sufragarlo. A esta situación hemos llegado con la economía expansiva que teníamos hasta hace poco, debido al aumento desmesurado y vertiginoso de los precios de las viviendas, al elevado coste de un alquiler y a la facilidad con la que se conseguía un crédito bancario. Pero estas circunstancias han cambiado. El desempleo afecta a cerca del 20% de la población y con él llega la imposibilidad de hacer frente al pago de la hipoteca.

En España, cuando una persona no puede pagar su deuda, el banco se queda con su vivienda y mantiene la hipoteca descontándole el valor del bien ejecutado. Esto ocurre porque en España el préstamo tiene carácter personal y garantía real. Por eso el diputado de Esquerra Republicana, Pere Aragonès, ha presentado una Proposición de Ley donde se solicita la dación en el pago de las hipotecas, algo que ya ocurre en otros países europeos como Alemania, Francia, Bélgica…  Una excelente propuesta, ya que quien tiene la desgracia de perder su empleo, corre el riesgo de quedarse sin techo, y, mientras, la banca… siempre gana.

 

Dura realidad

Educamos a nuestros jóvenes con unas pautas de comportamiento que incluyen la motivación, la solidaridad y la participación. Han crecido protegidos, como sujetos a los que amparan todos los derechos y pocos deberes. Cuando los estudiantes terminan su recorrido académico piensan que el mercado laboral los reclamará, pero no es así. Son ellos los que han de buscarse la vida y seducir a las empresas para que los contraten. La competitividad es feroz y quien no cumple en el trabajo es despedido sin contemplaciones. Es comprensible que, acostumbrados a una vida regalada y fácil en casa, así como en las escuelas y universidades, los jóvenes se hallen desorientados. Las reglas del juego cambian de forma drástica, se hacen duras, exigentes, y el individualismo prima en un mundo donde cada cual lucha por sobrevivir a costa de lo que sea y de quien sea. Pobrecillos.

El jugo de Marilyn

El jugo de Marilyn

Los derechos sobre el nombre y la imagen de la legendaria Marilyn Monroe han cambiado de manos. Hasta hace poco Anna Strasberg, viuda de Lee Strasberg, el creador de la Actors Studio, la academia  de interpretación por donde pasaron los actores y actrices más famosos del Hollywood de hace unos años, había sido la heredera de la actriz. Ahora una compañía experta en explotar marcas y otra compañía experta en promoción mediática, han comprado los derechos sobre Marilyn Monroe por casi 50 millones de dólares. Entre las ideas que los actuales propietarios tienen para sacar rentabilidad a su inversión figura la de sacar una línea de ropa interior y de cosméticos y un montón de productos para el hogar. Se trata de exprimir el nombre de Marilyn y extraerle todo el jugo posible, aunque esto ocurra a costa de destrozar el mito y rebajarlo a mero producto de supermercado.

 

Los seis mil

Los seis mil

Chomsky calcula que son 6.000 las personas que acumulan todo el poder económico en el mundo. Son estas personas las que programan las crisis con la finalidad de reunir más dinero, expulsar del mercado a los competidores de segunda fila y acumular más poder.

Estos poderosos mercaderes amenazan a los gobiernos haciendo temblar las estructuras del mercado y poniendo en situación de grave amenaza al pueblo. No quieren que se haga política y pretenden que el todo se rija por sus intereses económicos. Nosotros se lo permitimos con nuestra pasividad.

 

Historias de locos

Historias de locos

El escritor Sergio Constán ha rescatado del olvido una colección de cuentos: Historias de locos, de Miguel Sawa (1866-1910) y nos presenta a su autor en la introducción Miguel Sawa, a la sombra de una sombra, una semblanza en la que Constán retrata la figura del escritor, del periodista y del hombre, admirador de Cervantes, amigo de Manuel Machado y comprometido con la causa republicana.

Historias de locos es un libro póstumo, Miguel Sawa falleció tres meses antes de su publicación en 1910 y, como indica el título, son historias de locos, contadas por locos, pues en la mayoría es el propio perturbado el que se dirige en primera persona al lector para explicarle la causa de su enajenación.

Enajenado es aquél que ha perdido su eje y todos podemos traspasar esa frontera invisible que separa la cordura de la chaladura. Miguel Sawa conocía la curiosidad que despierta el orate, el ido. ¿Qué convierte a una persona “normal” en carne de frenopático? Los celos, la venganza, el odio, una alucinación tomada por realidad, el amor, el dolor… Cada loco tiene sus razones y las cuenta sin pudor.

“Todos los males del hombre tienen su origen en el cerebro”, dice el protagonista del relato Un desnudo de Rubens. Los esbozos de la locura que plantea Sawa en sus cuentos se enmarcan dentro de la corriente de moda a finales del siglo XIX, cuando la psiquiatría, la frenología o la neurología hacían furor y, como a Sawa, prendaron también a Maupassant o a Poe. Las narraciones carecen de atmósfera, son hechos desnudos y rápidos. No hace falta más para asomarse a la ventana de la cárcel de los locos.

 

Título: Historias de locos

Autor: Miguel Sawa

Editorial: Renacimiento

Páginas: 135

 

*Reseña publicada el día 6 de enero de 2011 en el suplemento “Artes y Letras” del diario Heraldo de Aragón.

 

La fuente

La fuente

Bradley Manning no es tan conocido como Julian Assange, pero es la fuente de la que salen los documentos que publica WikiLeaks y se enfrenta a 52 años de prisión por sus presuntas indiscreciones. Dicen que Bradley Manning es un joven tímido, empollón, inseguro y con problemas para relacionarse, es también un genio de la informática que se sentía marginado y no encajaba en el ejército estadounidense por su condición de homosexual. Con 22 años fue destinado a servir en una base de Irak donde tenía acceso a las redes clasificadas del Pentágono. Cuentan que, para despistar, grababa estos archivos en un cedé con una carátula de Lady Gaga mientras movía los labios canturreando su Telephone.

A Bradley Manning le ha delatado al FBI un examigo, Adrian Lamo, también exhacker y activista gay. “Si tuvieras acceso sin precedentes a las redes clasificadas durante 14 horas al día, siete días a la semana, durante ocho meses, ¿qué harías?”, le preguntó Manning a Lamo en un chat. La fatal pregunta ha dejado al descubierto al espía traidor y también al amigo delator.

Otro sátrapa

Otro sátrapa

Durante 23 años, Ben Ali fue el presidente de Tunicia si tener en cuenta las necesidades de su pueblo y enriqueciéndose a su costa. Tunicia es un país islámico, pero con un fuerte laicismo, y en un intenso mes de lucha los ciudadanos liberales y asqueados de tanta corrupción han derrocado al régimen autoritario que los acogotaba. En Tunicia los negocios pagaban tributo a la familia y a los amigos de Ben Ali y su segunda esposa detentaba un poder casi absoluto en asuntos económicos, de manera que era difícil saber si el dinero que entraba en caja iba destinado a las arcas del Estado o a la cuenta corriente del presidente. Tunicia cuenta con fuentes importantes de ingresos: inversiones turísticas, gas, petróleo, empresas textiles…, pero los beneficios que generaban terminaron en los bolsillo de los más allegados a Ben Ali. Así ocurría durante 23 años, hasta que un joven fue abofeteado en un mercado y saltó la chispa que hizo arder el país entero. La revuelta puede tener repercusión en otros países que viven circunstancias similares: Egipto, Argelia, Libia o Marruecos se pueden contagiar de estos deseos de democracia y libertad. No olvidemos que estos países son excolonias que han recibido el protectorado europeo durante muchos años. Por ejemplo, Ben Ali era aliado de Estados Unidos y de Francia y ambos estados sabían de las tropelías del dictador, pero las consentían por el soporte estratégico que representaba este aliado en la zona. Ahora el pueblo tunecino se ha rebelado contra la represión que padecía y la comunidad internacional debe secundar esta decisión porque no pueden permitirse más abusos de poder, ni más dictaduras, ni más sátrapas sentados en una poltrona vitalicia.

Cosas que pasan en política

Cosas que pasan en política

Joan Pluma (tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Girona) ha decidido entrar en el gobierno de CiU como director general de Patrimonio Cultural sin renunciar a su militancia en el PSC, y el líder de los socialistas catalanes Joaquim Nadal opina que esta decisión es de una coherencia implacable. O sea que, diccionario en mano, no se puede aplacar, amansar, suavizar o mitigar. Y, sin duda, implacable es, y coherente no lo es menos, que Joan Pluma firme con una mano su nombramiento como alto cargo en el gobierno de CiU, mientras que en la otra mano sostiene su carné del PSC. ¿Cómo se come esto?, se preguntarán ustedes. Fácil. Pluma no abandona su militancia en el PSC, la deja en suspenso, en una especie de excedencia.

Teniendo en cuenta que en este santo país los políticos se dedican a su profesión para servir al pueblo y defender sus intereses (los del pueblo), no sería descabellado que, para ejercer su labor del mejor modo posible, un político tenga carné de todos los partidos y milite en uno o en otro, o por qué no, en todos a la vez, si con ello el Estado y sus ciudadanos resultan beneficiados. Hasta que este ideal democrático se instaure, una oportuna excedencia ahorrará muchos cargos de conciencia y no pocos problemas, porque si tuvieran que renunciar al carné del partido o a sus ideales, algunos políticos no sabrían donde tienen ni el uno ni los otros.

Fumar o no fumar

Fumar o no fumar

Con la aplicación de la Ley Antitabaco, las terrazas de los bares congregan a los fumadores que no renuncian al cigarrillo. Para proteger a sus clientes de los rigores invernales, algunos establecimientos han instalado estufas, en otros locales, los adictos a la nicotina tiemblan expuestos al frío, pero fumando. No es raro escuchar las conversaciones que entretienen a estos fumadores y en ellas se oyen palabras como represión, totalitarismo, dictadura o persecución. Los argumentos del ministerio de Sanidad no han convencido a todos.

Ya se hizo una Ley Antitabaco a medias, que intentaba contentar a todos, un objetivo que siempre fracasa. Y ahora toca ser duros, dar prioridad al bien común por encima del individual. En otros países europeos han solucionado la cuestión del tabaco con respeto y educación, sin conflictos. En París, ciudad que visité el año pasado, los bares y restaurantes estaban llenos, pero sin humo. La gente salía a fumar a la calle y no parecía contrariada por tener que hacerlo. Aquí le encontramos pegas a todo y olvidamos lo importante: nuestra salud. La libertad es un derecho logrado con mucho esfuerzo y está ligada a postulados más serios que el tabaco. No se prohíbe fumar; quien quiera, podrá seguir haciéndolo, pero lejos de quienes desean ahorrarse humos ajenos.

Por desgracia, vivimos una época muy dura y difícil. El paro no deja de aumentar, los precios suben a diario, el IPC se dispara, la inseguridad laboral es alarmante, las dificultades para encontrar trabajo son muchas, los jóvenes no logran independizarse, los mayores apenas sobreviven con su pensión de jubilación. Podría seguir enumerando problemas más graves que fumar o no fumar en un bar, pero los conocemos de sobra.

WikiLeaks

Dejando de lado las repercusiones que está teniendo el asunto WikiLeaks y el pretendido refuerzo a la democracia universal, la publicación de los documentos secretos de Estados Unidos deja al descubierto un panorama más patético aún del que imaginábamos. Estamos gobernados por una panda de impresentables, eso ya lo sabíamos, pero tanto…

 



El fuego redentor

El fuego redentor

Cada libro quemado ilumina el mundo. R. W. Emerson

 

Los biblioclastas (destructores de libros) son tan antiguos como sus víctimas. En el año 213 a. C. el emperador Shi Huandi mandó destruir todo libro que pudiera recordar el pasado. Cuando en 2003 las tropas estadounidenses llegaron a Bagdad no quemaron un millón de libros de la Biblioteca Nacional, pero tampoco la protegieron, y su indiferencia permitió que grupos de criminales la incendiaran y la saquearan el 14 de abril de ese año.

Un libro se destruye para aniquilar la memoria que encierra, es decir, el patrimonio de ideas de una cultura. El libro no se destruye como objeto, se elimina por lo que representa, porque puede suponer una amenaza en una sociedad dogmática, que se aferra a una concepción del mundo uniforme, irrefutable o atemporal. Mientras unos pocos libros, llámense Biblia, Corán o el programa de un movimiento político, artístico o social, son considerados “definitivos” y no admiten conjeturas porque explican una realidad absoluta, otros, los que discrepan con la postura totalitaria, merecen perecer en el infierno.

El fuego, al que se ha condenado desde antiguo a los libros, es un elemento purificador que forma parte de numerosos ritos en todas las culturas. También representa el poder destructor. El fuego proviene de los dioses y, al destruir con fuego, el hombre juega a ser dios convirtiéndose en amo del fuego y de la muerte.

Si pensamos que sólo los hombres ignorantes y cargados de odio son capaces de eliminar libros, nos equivocamos. Eruditos, escritores o filósofos se han mostrado partidarios de un apocalipsis de fuego para los libros. René Descartes pidió a sus lectores que quemaran los libros antiguos. David Hume exigió la supresión de todo libro que tratase de metafísica. Martin Heidegger entregó a sus discípulos las obras escritas por Edmund Husserl que tenía en su biblioteca para que las quemasen. Vladimir Nabokov quemó el Quijote ante más de seiscientos alumnos. Borges le hizo decir a uno de sus personajes del El libro de arena: “Cada tantos siglos hay que quemar la biblioteca de Alejandría”. Quemar el pasado para renovar el presente.

 

*Imagen: Quema de libros. 10 de mayo de 1933. Opernplatz.  Berlín.

Filosofía anónima

La filosofía debe entenderse como un discurso anónimo. De haber algún protagonismo, éste debe recaer en las ideas mismas. Pero sucede que algunas ideas han supuesto rupturas, grandes transformaciones teóricas: Galileo, Newton, Freud, Marx… Son autores polémicos de los que se realizan diversas interpretaciones, sus discursos se presentan como la prolongación de antiguas problemáticas.

Wittgenstein escribió lo siguiente el 8 de diciembre de 1914: “He comprado el tomo octavo de las Obras de Nietzsche y he estado leyendo en él. Me ha conmocionado mucho su hostilidad contra el cristianismo. Pues también en sus escritos hay algo de verdad. Ciertamente, el cristianismo es el único camino seguro para llegar a la felicidad. Pero ¿qué pasaría si alguien desdeñara esa felicidad? ¿No podría ser mejor perecer, siendo desdichado, en la lucha sin esperanza contra el mundo exterior? Pero una vida como ésa carece de sentido. Mas ¿por qué no llevar una vida carente de sentido? ¿Es eso indigno? ¿Cómo se compadece esto con la posición rigurosamente solipsista? ¿Y qué debo hacer para que mi vida no quede perdida?”

Al leer este texto ¿a qué pregunta entendemos que responde?, ¿a la verdad del cristianismo?, ¿a la posibilidad de la felicidad?, ¿a la del sentido de la vida? De lo que se trata siempre es de dar con los problemas que el discurso intenta resolver, con independencia del autor que lo haga y de sus declaraciones.

 

Correspondencia

Correspondencia

Una de las ventajas y uno de los inconvenientes que tiene todo escritor es no saber qué opinan los lectores de su obra. Compras un libro, lo lees hasta el punto final y te suscita una opinión, que el autor ignorará. Con la llegada de Internet, la posibilidad de contacto entre escritor y lector es posible.

Habitualmente recibo correspondencia de lectores de mis blogs que se animan a exponerme sus cuitas. Muchos deciden no hacer público su criterio y en lugar de insertar una opinión, me escriben un correo. Hay comentarios que no me sirven de mucho: “Muy bueno”, “Me ha gustado tu artículo”, “Está muy bien este poema”… Agradecería un argumento, un porqué. Hay otros que me aportan interesantes puntos de vista, que completan la información de que dispongo o que me abren puertas a otros universos, a estos lectores les agradezco sus aportaciones porque me ayudan a ampliar mis conocimientos. Alguna vez, de tanto en tanto, alguien me sorprende. Su interpretación de mi obra es exacta y coincide rigurosamente con la idea que yo intentaba expresar. Mi ego crece al leer estos comentarios, al menos uno de mis lectores ha leído lo que yo he escrito. Excepcionalmente, me llegan opiniones que me dejan perpleja: ¿No se habrán equivocado adjudicándome la obra de otro autor? Yo decía justo lo contrario, ¿tan rematadamente mal me expreso?

A veces, entre esta correspondencia encuentro mensajes que me desconciertan porque no sé muy bien cómo debo tomármelos. Aquí van unos ejemplos.

Una lectora me ha remitido el siguiente correo: “Me extraña su argumento al decir que no cree porque nunca ha visto a Dios. ¿Por qué unos refuerzan su fe y otros la pierden? Sencillamente, porque unos notan en su corazón la presencia divina y otros no quieren saber de Dios o lo buscan fuera, como si no estuviera adentro, que diría San Agustín sobrado de experiencia. Ver a Dios es la bienaventuranza reservada para los limpios de corazón. Ser limpio de corazón es no tener adherido el fango del egoísmo o del dinero, de la codicia o de la hipocresía, es estar adornado de la sencillez de un niño, revestidos de la castidad del alma pura. Dios no es materia y solo lo captan los que saben elevarse sobre ella. Cuando el fango deja de tapar nuestros ojos, lo vemos cara a cara, más claro que nuestro rostro en un espejo. Ni en esta vida ni en la otra puede nadie contemplar a Dios en figura, que es espíritu puro, pero la percepción de su divina esencia amorosa y sublime reconforta el alma de los bienaventurados. Los místicos que la contemplan, morirían de sorpresa y de amor si Dios no lo impidiera. ¿Qué es lo que le impide notar la presencia divina? ¿No es, por ventura, la lujuria, la soberbia, el rencor, el ruido interior o la codicia?”

¿Qué puedo decirle, Rosa? Me alegra sobremanera que sea usted una de esas personas privilegiadas a las que Dios ha mostrado su rostro, permitiéndole gozar de un estatus con el que yo no puedo ni soñar.

Supone que no creo porque nunca he visto a Dios y le aseguro que no es ésta la razón. Jamás he visto un esquimal, un suricata o un billete de 500 euros y no por eso dudo de su existencia, es más, me consta que haberlos, haylos porque me han aportado pruebas tangibles y fehacientes de que existen.

Lamento no saber qué me impide notar la presencia divina, aunque, ni por ventura, ni por desgracia, puede ser la lujuria, la soberbia, el rencor, el ruido interior o la codicia. Me hallo cubierta por el lodo de incontables defectos, pero éstos aún no me han salpicado.

Mi conciencia no pasaría la prueba del algodón, lo admito. No poseo la inocencia de un niño porque soy una persona adulta baqueteada por la vida, sin embargo, tampoco soy un catálogo de maldades.

Por último, solo añadir que mi mente racional y escéptica me lleva a aceptar el siguiente principio filosófico: “Lo que no puede demostrarse que es falso, puede admitirse como verdadero”. Yo no puedo demostrar que Dios no exista, de la misma manera que nadie puede demostrar que Dios exista. Así que convendremos ambas que la existencia de Dios es posible. Yo he decidido no creer en él y, pese a todo, me siento en paz, libre y feliz. ¿Será que tengo a Dios en mi interior y no me he dado cuenta?

Domingo me escribe: “Me dirijo a usted por ser mujer, inteligente y liberal para que me dé su punto de vista sobre lo siguiente. Es un eufemismo denominar violencia contra la mujer el embarazo no deseado fruto de una violación. Podría pasar que la mujer que se siente agredida, arremeta contra su hijo y lo mate. Esto último sí sería una violencia real y física, más bien, es un crimen porque el niño podría llegar a dar pataditas. Una contradicción: Que la ONU se oponga a la clonación del ser humano es positivo, pero le falta una razón que haga esta oposición un poco consistente: no fundamenta adecuadamente la dignidad humana. Sensiblemente rechaza una cosa, pero por política sensiblera se traga otra. Las afectuosas patatitas del niño no nacido en el vientre de su mamá pueden ser entendidas como un juego inofensivo del niño antes de nacer o como la violencia doméstica en su primer estadio, así lo ve la ONU. Por eso, la vida humana defendida en un caso por motivos sentimentales, es atacada en el otro por los mismos motivos. Solución: defender toda la vida humana y en cualquier momento de su desarrollo. Esto se llama coherencia y nos evitaría ser cómplices de tantos asesinatos a inocentes”.

He necesitado leer varias veces el texto para entender qué quiere decir, Domingo, y me temo que no lo he conseguido del todo. Le respondo como persona que soy, al margen de mi ideología o mi sexo femenino, para decirle que su argumento me parece una atrocidad. Deduzco que nunca le han violado y es obvio que jamás llevará una criatura en sus entrañas, así que su opinión sin fundamento se convierte en un insulto para todas aquellas infortunadas mujeres que, además de haber sufrido una violación, han visto crecer en sus vientres la semilla que un cabronazo puso en él haciendo uso de la fuerza. Considera un crimen que el feto no llegue a dar pataditas y se olvida de condenar el crimen que es la violación. ¿Acaso carece de dignidad una mujer violada?

Yo también apruebo la decisión de la ONU que impide la clonación humana, de cierto tipo de gentuza es preferible que no existan duplicados. En cuanto a entender que la ONU considera violencia doméstica en su primer estadio las pataditas de un feto, no haré ningún comentario, su interpretación se descalifica sola.

Defendiendo toda la vida humana en cualquier momento de su desarrollo, somos coherentes porque dejaríamos de ser cómplices de tantos asesinatos a inocentes. Bien. ¿Pero en qué nos convierte el silencio y la pasividad respecto a la mujer cruelmente ultrajada?

 

El nuevo icono

El nuevo icono

No disparen al mensajero

 

No tiene tanta importancia saber quién es Julian Assange, lo relevante es saber qué significa. Más aún si tenemos en cuenta las palabras de Sarah Palin referidas al periodista australiano: “Hay que cazarlo como a Osama bin Laden”, y si consideramos la cacería legal que articula el congresista republicano Peter King al solicitar que WikiLeaks sea declarada una organización terrorista, lo que, según Estados Unidos, la equipara a Al-Qaeda y permitiría que sus miembros sean secuestrados y torturados, así como todos los que contribuyan económicamente a sustentarla y quienes lean sus documentos filtrados.

Julian Assange es ya en un personaje histórico. De ser un perfecto desconocido ha pasado a convertirse en un icono mundial. Doscientos cincuenta y un mil cables estadounidenses sobre las guerras de Afganistán y de Irak, considerados secretos de estado, han quedado expuestos a la opinión pública mundial y hacen de Assange un proscrito. Se le aplica la euro-orden que entró en vigor al día siguiente del 11-S, uno de esos tejemanejes seudolegales que pone en marcha el gobierno USA cuando le sale de la gorra. Curiosamente, ningún país puede actuar contra espías o militares norteamericanos, pero Estados Unidos se propone llevar a los tribunales, con la aquiescencia del gobierno sueco, a un periodista que ha divulgado documentos oficiales y juzgarle con una Ley de Espionaje de hace un siglo. Parece que nada ha cambiado en la era Obama.

La otra cara moneda

Se ha hablado mucho sobre la huelga salvaje de los controladores aéreos y no abundaré más sobre un tema que ha de resolverse en los juzgados. Prefiero reflexionar sobre otro aspecto: el derecho a estar de baja que tiene cualquier trabajador enfermo.

El médico que firma una baja lo hace bajo un criterio profesional y asume unas responsabilidades. Protege a un paciente de posibles complicaciones en su estado de salud y procura su restablecimiento. En este ejercicio se presupone la honestidad, que debe regir en cualquier actuación médica. Ahora ha quedado en entredicho la labor de los facultativos y se desconfía de la honradez de los controladores, supuestamente enfermos. También se ha sentado un precedente, si los controladores aéreos deben devolver a la empresa las horas de baja, ¿no tendremos que hacer lo mismo los demás? ¿Se suprimirá de un plumazo el derecho a estar enfermo?

De esto no se habla, lo único que nos preocupa es no haber podido ir de vacaciones.

 

Pobre Zapatero

“Zapatero es la clave. Si actúa con rapidez, podría jugar un papel vital para salvar al euro del colapso”, dice el diario The Economist. España mantiene en vilo a la Unión Europea, hasta el punto de poner en peligro su continuidad y dejarla al borde de su disolución. Por si fuera poco, Zapatero puede hundir la moneda única, según las tesis del periódico inglés.

Europa se hunde y no es por culpa de Zapatero. Grecia, Irlanda y Portugal han sido las primeras víctimas de la debacle económica. La historia se repite y la economía también. Ahora no se rescatan países, se rescatan bancos, que quede claro. Rescatamos a los bancos que se arriesgaron demasiado. Y para acabarla de adornar, los fondos europeos que se sacan para este fin estaban destinados a paliar desastres naturales. ¿Es la actual crisis el desenlace natural a tanto despropósito? Los estados han abandonado a sus ciudadanos, a esa clase media y baja que ya no tiene más agujeros que apretarse en el cinturón que las estrangula por donde más duele: el estómago.

España ha vivido un cuento de hadas, con unos activos inmobiliarios sobrevalorados, ahora toca enfrentarse a la cruda realidad. Tenemos más paro que Alemania y también más inflación. Duplicamos en paro a Estados Unidos, que tiene unos salarios más elevados que los españoles y el precio de la vivienda más bajo. Los políticos nos han mentido tanto como los banqueros sobre la magnitud de sus deudas. Europa se va al garete ante el beneplácito de Estados Unidos, que mangonea los fondos de rescate, y de Inglaterra, que no quiso unirse al euro.

No, la salvación de Europa no depende de Zapatero. Creamos un costosísimo gigante con los pies de barro y ahora ese gigante se desmorona. La crisis empieza a partir de aquí.

Fogonazos intuitivos

Fogonazos intuitivos

“Cree en un maestro: Poe, Maupassant, Kipling, Chéjov, como en Dios mismo”, dejó dicho Horacio Quiroga en su Decálogo del cuentista.

“No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas”, es el quinto mandamiento.

“No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo”, reza el séptimo precepto.

“No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal como fue, has llegado en arte a la mitad del camino”, es el noveno consejo.

El cuentista uruguayo nos regala sus consejos, pero existen otros muchos “decálogos” sobre la preceptiva que debe observar un cuento. Casi todos se resumen en premisas como brevedad, intensidad, condensación, concisión, depuración o capacidad de sugerir.

Antes, los cuentos se iniciaban con una sugestiva y prometedora introducción: Érase una vez… A partir de aquí se esperaba la magia, la sorpresa, el desenlace de un argumento.

Ahora todo son tesis, fórmulas sobre el arte de narrar, de suscitar en el lector el ansia por la sorpresa de un final concluyente y no intuido. Pero cuando uno lee “Bola de sebo”, de Maupassant, “La muerte de Ivan Ilich”, de Tolstoi o cualquier cuento de Chéjov, se pregunta si siguieron el consejo de algún experto, si pusieron en práctica esa fórmula que suma elementos para dar como resultado magia pura o si la historia se gestó por sí misma en sus cabezas y solo se limitaron a transcribir una súbita iluminación, un fogonazo intuitivo, como diría Poe.

 

*Decálogo del perfecto cuentista, Horacio Quiroga Fuente:  Pro-scrito

1 Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.

2 Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

3 Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

4 Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

5 No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

6 Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

7 No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

8 Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

9 No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

10 No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

Lejía, insulina y barbitúricos

Dicen los que saben del tema que no existe el crimen perfecto, pero yo tengo mis reservas. Joan Vila, celador de la residencia de ancianos La Caritat de Olot, lo había conseguido hasta que él mismo confesó haber asesinado a once personas en poco más de un año.

De acuerdo que, si se confirman los hechos, la responsabilidad de estos delitos se atribuiría a título individual al homicida, pero ¿cómo quedará afectado el prestigio de la residencia? Es evidente que algo ha fallado para que tantas muertes hayan pasado desapercibidas, empezando por los facultativos que firmaron el acta de defunción de las víctimas. Recordemos que la muerte número once se detectó por casualidad en el hospital de Olot, cuando el médico que entraba de guardia vio algo extraño. A partir de aquí, la confesión macabra de Joan Vila. Lejía, insulina y barbitúricos, no puede decirse que las “armas” empleadas para matar fueran muy sofisticadas, aunque no se discute su eficacia. Lo que sí es innegable es que nadie sospechó del celador ni puso en duda que los ancianos habían muerto a consecuencia de sus achaques y no caritativamente asesinados.

¿Cómo se certificó la muerte de los ancianos? ¿Cuál fue el protocolo de actuación del geriátrico? ¿Ningún familiar de las víctimas intuyó algo raro? ¿Cuántos cadáveres más podría haber si Joan Vila no hubiera confesado sus crímenes? ¿Basta la edad avanzada de una persona para considerar su muerte como natural? Seguro que el juez encargado del caso también se hace estas preguntas.

Qué pasa

Lo dijo Umberto Ecco, los economistas se dividen en apocalípticos o integrados. Los primeros vaticinan que nos encaminamos hacia una época en la que viviremos como en Mad Max y defenderemos nuestra maceta de pimientos y nuestra lata de olivas rellenas de anchoa con ráfagas de ametralladora y granadas de mano. Los segundos auguran que vamos a salir vivos de la crisis. Entre ambas opciones se baraja una nueva sociedad y no pinta nada bien, para qué vamos a negar la evidencia.

Miremos si no hacia Irlanda, a principios de año se rebajó el sueldo de los funcionarios un 15% y los jubilados veían cómo volaba un 20% de su paga. Hoy el país está en bancarrota por obra y gracia de los poderes económicos y la Unión Europea tendrá que poner dinero para salvar el sistema bancario. ¿Pero tienen culpa de la crisis los funcionarios y jubilados irlandeses? ¿No es Irlanda un ejemplo de neoliberalismo, un modelo que debía ser caminar sin el apoyo de la protección social y la política socialdemócrata?

Veamos ahora España, la bolsa había llegado a los 11.000 puntos del Ibex, el índice de valores, y se las ve negras para no perder los 9.500 puntos actuales. Lo que se debate es si, después de Portugal, seremos los siguientes en poner nuestras barbas a remojo pidiendo la limosna de las arcas europeas. Aunque la realidad es que algunos desaprensivos hacen bajar las bolsas más débiles para ganar millonadas apostando a la baja. Las apuestas se inician con rumores: Zapatero sabe que España está colapsada o Cameron no pagará la nómina de los funcionarios. Algunos países se protegen contra estos rumores difundidos sin pruebas. Italia, por ejemplo, ha prohibido apostar contra valores bancarios, energéticos, eléctricos y estratégicos. Alemania hizo algo similar. ¿Cuándo hará España lo mismo? Mejor aún, ¿cuándo se tomará esta decisión en todo el mundo? ¿O es que vamos a permitir que gente sin escrúpulos se enriquezca a costa de la ruina de países enteros?

Un dato, los más ricos de Estados Unidos han aumentado sus ingresos un 700% en 40 años, los menos afortunados han perdido un 10% de su poder adquisitivo. ¿Y qué significan estas cantidades? Que vivimos en un régimen económico que prima a las élites y se olvida del resto de los ciudadanos, que cada vez son más pobres. ¿No era la meta construir una sociedad más justa y racional, una sociedad del bienestar para todos?

Valores

¿Qué consideramos valor cada uno de nosotros? ¿La idea de valor tiene un origen metafísico universal o depende de la interpretación que se haga del mundo? Puesto que la interpretación del mundo no es uniforme, un discurso sobre los valores que quiera ser honesto, ha de ser, por fuerza, polémico. Asimismo, el hombre, como decía Nietzsche, no nace autónomo. La hominización, el camino que nos hace cada vez más humanos, incluso más allá de la etapa actual, pide fidelidad a unas fijaciones que son válidas o valiosas en tanto que funcionan como categoría para ordenar el mundo y la vida de todos nosotros en cada momento determinado: los valores (valor proviene de valer). Para Aristóteles, hacerse cada vez más humanos se convierte en una conquista (nos reviste de una segunda naturaleza, según él). Los valores, por más que sean cambiantes como otras realidades susceptibles de elección preferencial, definen criterios de conducta individual y colectiva. Aunque tradicionales instituciones de valores: familia, escuela, comunidades religiosas, mundo laboral…, entren en crisis, surgirán otras y tenemos ejemplos que conviene mencionar: medios de comunicación, publicidad, industrias culturales y de ocio…, que también transmiten sus valores.

Ahora ha surgido el Proyecto de Ética Mundial, que promueve Hans Küng, teólogo católico, perito colaborador del Concilio Vaticano II desde 1962 al lado de Joseph Ratzinger, el Papa actual, y con la licencia para enseñar teología católica retirada desde 1979. El próximo día 4 de septiembre se cumplirán 17 años de la declaración de una Ética Mundial suscrita al Gran Park de Chicago por el Parlamento de les Religiones del Mundo en 1993 ante el panorama que se encuentra el mundo. Desde 1995 la Fundación para la Ética Mundial (Stiftung Weltethos) se ha dedicado a proseguir y ampliar este proceso de comunicación intercultural e interreligioso, a partir de unos valores que las religiones puedan tener en común y entorno a tres grandes afirmaciones:

- No puede haber supervivencia en el planeta sin una ética mundial.

- No habrá paz mundial sin una paz religiosa.

- No hay posibilidad de paz religiosa sin un diálogo entre las distintas religiones.