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Cierzo

Perfeccionismo obsesivo

Cuentan de Pierre Bonnard, el gran pintor y artista gráfico francés y uno de los líderes del movimiento impresionista, que su perfeccionismo obsesivo le hacía burlar la vigilancia de los museos donde se exponían sus cuadros y pertrechado con una cajita de pinturas y unos pinceles, retocaba sus obras cuando no podía ser visto.

Sófocles se vanagloriaba de su esfuerzo creativo al afirmar que la composición de tres versos podía costarle hasta tres días de trabajo. A lo que Alcesto, un poeta joven que no llegó a triunfar, le replicó en cierta ocasión: “En ese tiempo yo he escrito trescientos”. La respuesta del dramaturgo fue digna de un genio: “Lo creo, pero los tuyos sólo durarán tres días, en tanto que los míos serán eternos”.

Enérgico, inflexible, dominante, intransigente, perfeccionista, autocrítico, exacto y enemigo tanto de la mediocridad como de la rutina son algunos de los calificativos con los que se define la personalidad de Toscanini, el mago de la batuta. Famoso por sus feroces demandas artísticas, una naturaleza casi dictatorial y terribles ataques de rabia, preparaba a sus cantantes compás por compás. Aquel constante estado de hipertensión con el que trabajaba se reflejó en la vehemencia de sus versiones y en la intensidad casi eléctrica de sus más finas interpretaciones.

Del actor Jeremy Irons dicen los críticos que interpreta a sus personajes con un perfeccionismo infinitesimal.

El perfeccionismo le valió a Thomas Mann un premio Nobel, 17 doctorados "honoris causa" y el título de frío.

Gracias a una férrea autoexigencia profesional, a su perfeccionismo casi enfermizo y a sus cualidades vocales, María Callas se hizo mundialmente famosa por alcanzar el bemol, es decir, la nota más alta que registra la voz humana, su versatilidad y agilidad vocal características la convirtieron en la soprano absoluta. El realizador y artista italiano Franco Zeffirelli dijo de ella: “En todas las profesiones hay seres que no aceptan compromisos, que se fijan como regla la máxima exigencia, personas para las que el mundo o es perfecto o no es nada, para las que las cosas son blancas y negras. La Callas era de esa clase de gente, es decir, un genio. El genio es intolerante y sublime. Quería ser artista, la artista absoluta. La Callas era de una sola pieza, un bloque de granito. Su búsqueda de la perfección le impedía tener marido, hijos, tener otra vida que la de su arte”.

Tras cada artista de talento hay una persona que se distingue por estar excesivamente pendiente de no cometer errores en sus actividades, que se exige mucho y posee una enorme sed de conocimiento, que está dotada de una gran intensidad emocional, sensibilidad y empatía; que es perfeccionista y autocrítica; que tiene una inagotable curiosidad, capacidad creativa y tenacidad. "No existe un perfeccionista feliz. Se sabría", escribe la psicóloga francesa Marie Haddou en su libro Basta de agobios. Según ella, el perfeccionismo genera insatisfacción, decepción y frustración. Sentimientos que imposibilitan la paz interior y se desvían de la felicidad. Yo prefiero el criterio de Augusto Monterroso, él piensa que el perfeccionismo lleva a la máxima sencillez y por tanto a la máxima claridad, y suelo aplicarme la regla número nueve de su decálogo del cuentista: "Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor". Por eso sé que mientras viva escribiré. No me importa si publico, si gano premios literarios, si me reconocen por ello o no. No pretendo nada de la literatura, sólo hacerla. Ojalá pudiera exhibir ingenio, brillantez y talento, porque estoy sometida a un tirano difícil de complacer y a menudo me flagelo con el látigo de la perfección. Al revisar un escrito, de forma invariable, opino que no he explotado por completo mi capacidad, que he desperdiciado mi potencial, que empleo sólo la mitad de mis facultades al crear. Me mortifico pensando que soy demasiado escueta o demasiado densa, dudo sobre enfoques, contenidos, acerca de la psicología de los personajes y la organización de la trama. Siempre considero que es posible una mejora, por eso soy consciente de que nunca llegaré a ser una escritora consumada ni consumida por la masa. Mi autoestima artística sube y baja en ciclos consecutivos que me obligan a continuar aprendiendo hasta alcanzar el virtuosismo del arte sublime, y entre tanto continúo fustigándome, porque en el fondo reconozco que disfruto con esto, debo ser masoquista.

Shakespeare no escribió las obras que se le atribuyen

Tras cinco años de minuciosas indagaciones en archivos históricos británicos, Brenda James, una especialista en la obra shakespeariana, y el catedrático de la Universidad de Gales William Rubinstein, aportan pruebas fehacientes de que el verdadero autor de las obras que se le atribuyen a Shakespeare fue el aristócrata y diplomático inglés Sir Henry Neville (1562-1615). Este descubrimiento será publicado en un libro que se presentará a finales de este mes en el teatro Shakespeare’s Globe de Londres.

Los asuntos políticos tratados, así como la ubicación geográfica de las obras de Shakespeare, forman parte de los viajes y aventuras conocidas de Neville, un diplomático y político muy cultivado que era originario de Berkshire. Trabajos de amor perdidos contiene parte de las cuestiones debatidas en la Universidad de Oxford en la época en que Neville estudiaba allí, entre 1574 y 1579. Medida por medida está ambientada en Viena, ciudad que Neville visitó en 1580. Uno de los temas de la obra: las leyes contra la inmoralidad, describe ideas con las que se enfrentó el político cuando conoció a un filósofo calvinista del lugar. Romeo y Julieta, La fierecilla domada, Dos caballeros de Verona y El mercader de Venecia suceden en el norte de Italia, región que visitó Neville en 1581 y 1582. Hamlet tiene por escenario Dinamarca y, según la investigación, Neville obtuvo datos sobre los antecedentes del príncipe danés mientras recorría la actual Polonia. Enrique V es fruto de la estancia de Neville en Francia, donde fue embajador de Inglaterra entre 1599 y 1600. De hecho, algunas de sus escenas fueron escritas en francés, idioma hablado por Neville y que Shakespeare ignoraba.

Como político, Neville participó en una revuelta fallida dirigida por el conde de Essex contra el Gobierno en 1601, motivo por el que fue encarcelado en la Torre de Londres acusado de traición. Entonces las obras pasan bruscamente de un tono histórico o cómico a otro sombrío y trágico. Otra prueba es un documento redactado por Neville mientras estaba preso, cuyo contenido acabó siendo utilizado en la obra Enrique VIII. Además, se dan también sorprendentes similitudes de estilo y vocabulario entre las cartas privadas y diplomáticas de Neville y las obras y poemas de Shakespeare. Por último, un documento descubierto en 1867 contiene una prueba directa de que Henry Neville practicó la falsificación de la firma de William Shakespeare, sin contar las relaciones personales a través de amigos y conocidos que hubo entre ambos. Rubinstein asegura que han acumulado tal cantidad de pruebas que la idea de que Neville sea el autor parece abrumadoramente sólida.

No es la primera vez que se cuestiona la autoría de las obras de Shakespeare. A lo largo del tiempo se han propuesto los nombres de diversos escritores que pudieron utilizar el seudónimo de Shakespeare. El escritor y filósofo Francis Bacon es uno de ellos. Lo mismo ocurre con Christopher Marlowe, autor teatral. Otros nombres que se barajan son el del escritor Ben Jonson, sir Walter Raleigh, Edward de Vere, un reputado mecenas literario, e, incluso, la reina Isabel I.

Las dudas sobre la autoría de las obras de Shakespeare nacen de la convicción de que un hombre de escasa cultura e ínfima extracción social como Shakespeare: un actor, no habría sido capaz de elaborar textos de semejante valor artístico y profundidad de pensamiento. Parecería más probable la idea de que Shakespeare era sólo un testaferro, o a lo sumo aquél que ponía en escena y recitaba los dramas que se le atribuyen, pero que las obras se deben a un escritor de gran talento y sensibilidad.

En mi opinión, las obras se presentan solas. Para apreciar cualquier composición artística basta y sobra con ella misma. Una obra gusta o no, visceralmente y con independencia de las distinciones que haya recibido el autor y de sus circunstancias personales. El autor ha de estar detrás de su obra y no delante. El protagonista es el arte y no el artista, y dejando al margen quién las escribiera, las obras de Shakespeare son geniales en contenido y forma.

Mujeres afganas somo todos

Cuesta creerlo a pesar de las evidencias, pero es tristemente cierto, nos hemos olvidado por completo de las mujeres afganas. En septiembre de 1996, los talibán entraban victoriosos en la capital de Afganistán, Kabul, y acabaron así los seis años de guerra civil que siguieron a los doce de guerra con Rusia. Entonces, las mujeres perdieron absolutamente todos sus derechos, no podían trabajar, no podían estudiar, no podían salir a la calle si no iban acompañadas de algún miembro masculino de su familia… Pero casi lo peor de todo fue la implantación del uso obligatorio del burka: un manto que cubre la totalidad de su cuerpo, con una única abertura a la altura de los ojos que está protegida por una reja de hilos entretejidos, y que condenaba a la mujer a ser un fantasma sin identidad. En el verano de 1997, un nuevo reglamento prohibió a las mujeres usar maquillaje, aunque nadie pudiera percatarse de este detalle bajo tan siniestro atuendo.

La educación de niños y jóvenes se paralizó, porque las niñas no podían asistir a la escuela, pero los niños se quedaron sin maestras al ser la mayoría de docentes mujeres.

 

Miles de mujeres murieron, porque como ya he mencionado, se les prohibió salir a la calle sin la compañía de un familiar varón, algo muy difícil de conseguir, pues dos décadas de guerra habían dejado más de dos millones de muertos entre los hombres que combatieron en el frente. Así que las mujeres fueron condenadas a muerte, murieron de inanición tras los muros de adobe de sus casas, sin poder salir a la calle para comprar, sin poder trabajar para ganar un jornal.

Los hombres también se vieron afectados por el régimen talibán, se prohibió el cine, la televisión, la música y el baile. Su única diversión era salir a pasear por un país en ruinas y sumido en la miseria o asistir a la madrassa: escuela coránica talibán.

La vida de una mujer afgana vale menos que la de una gallina y a nadie parece importarle. Hemos perdido la dignidad y nos hemos convertido en culpables por omisión de un delito vergonzoso. Aceptamos vivir en un mundo donde la barbarie cotidiana aplicada a las mujeres no nos importa. Aceptamos sin rubor que la palabra machista sea algo más que un adjetivo y que el machismo se convierta en una forma delirante de ver la vida.

Cuesta imaginar que situaciones tan inhumanas se vivan a un tiro de piedra de nosotros, hoy. Cuesta hacerse a la idea de que un régimen como el talibán recibiera el apoyo militar y económico de los Estados Unidos, que consideró a estos individuos “luchadores por la libertad”. Luego la situación cambió, y después de años en los que la sociedad internacional calló y miró hacia otro lado para no ver el exterminio sistemático por hambre, las violaciones o la pena de muerte que acabaron con centenares de miles de mujeres afganas, el mundo tomó conciencia de lo que ocurría en Afganistán tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York. Los talibán osaron desafiar al tío Sam ofreciendo refugio a Osama Bin Laden, ex asalariado de la CIA. Ahora Afganistán tiene una “democracia”, pero la situación de las mujeres sigue siendo la misma que en tiempos de la recalcitrante dictadura.

Es una fracción microscópica transportada en la cabeza de un espermatozoide la que marca las diferencias. Es el azar quien determina si el cromosoma XX o XY marcarán la vida de una persona. Somos todos nosotros los que decidimos respetar o no la peculiaridad de cada ser humano.

Malos presagios

No quisiera parecer aguafiestas ahora que todos estamos tan contentos por el feliz acontecimiento acaecido en el reino, entiéndase, natalicio de la infanta Leonor. Pero si nos remontamos en el tiempo, podremos encontrar un antecedente que le augura a la criatura un futuro nada halagüeño.

Hubo en España otra infanta Leonor, primogénita real, que no llegó a reinar. Su padre también se llamaba Felipe, Felipe el Hermoso, y su madre era Juana la Loca. A Leonor se le escapó el trono de las manos y fue a parar a su hermano pequeño Carlos.

 

Para evitar que se repita la injusticia, ya se alzan en España democráticas voces que abogan por que prevalezca la igualdad. Igualdad que, en este caso, significa que tanto el hombre como la mujer puedan reinar, siempre y cuando se apelliden Borbón, obviamente.

 

Si de verdad se pretende democratizar la monarquía, la mejor opción sería abolir la actual y que previo sorteo ante notario a cada español le correspondiera el honor de ser rey o reina por un día. Claro que mi opinión no es imparcial, yo soy republicana y no veo la necesidad de perpetuar una monarquía a estas alturas de la vida.

Apadrina un delfín

La Sociedad Española de Cetáceos (SEC) nació en 1999 y su principal objetivo es fomentar la cooperación de todos los investigadores y organizaciones no gubernamentales que investigan mamíferos marinos y tortugas marinas en España. Los programas que actualmente mantiene la SEC son: Life, de conservación de cetáceos y tortugas en Murcia y Andalucía, y Europhkukes, un proyecto europeo para la elaboración de un catálogo de fotoidentificación de distintas especies.

Ahora la SEC lanza un proyecto de apadrinamiento de delfines. Delfín común, delfín mular, calderón negro, calderón gris, cachalote u orca son algunas de las especies que puedes elegir. Para ello hay que ingresar 30 euros anuales en la cuenta de la SEC y enviar un correo electrónico a la organización especificando con qué asociación deseas colaborar y el tipo de especie escogida. A continuación, recibirás un carné acreditativo de la SEC como apadrinador con la fotografía de un delfín de la especie elegida.

Información:

Sociedad Española de Cetáceos (SEC)
c/ Nalón 16.
28240 Hoyo de Manzanares -Madrid-
Teléfono y fax: 91 446 02 57
Correo-e: sec@cetaceos.com
Persona de contacto: Erika Urquiola
Teléfono: 629 54 01 76

Martin Amis y yo

Dice Martin Amis: “Cuando uno está terminando una novela, está instalado en la realidad de la ficción, no en la de la vida cotidiana. Mientras dura esa preocupación intensa se está ausente de la vida real. En casos como el mío, se es un sustituto de padre, un sustituto de marido. Para los escritores la vida no es suficientemente interesante, necesitamos un mundo paralelo. Es triste, lo siento, pero es la verdad: es mi vida. Se lo puede preguntar a mi mujer…”  Por favor, que nadie le pregunte a mi pareja cómo soy cuando escribo una novela.

Objetividad

La objetividad es siempre deseable, aunque desgraciadamente es imposible. Inmersos en un mundo cuya naturaleza profunda se nos escapa, tributarios de nuestros sentidos, que a veces nos suministran informaciones de dudosa fiabilidad, como ya observó Descartes con el ejemplo del palo que parece doblarse cuando se introduce en el agua, o el de las filas de casas que parecen juntarse al final de la calle, prisioneros de la estructura de nuestro cerebro y de las categorías de nuestra inteligencia; formados o deformados por el medio ambiente, la educación, las plurales influencias que recibimos con harta frecuencia, sin que nos demos ni cuenta, sobre nuestro juicio, a lo que se añade nuestra propensión a pintar las cosas del color que más nos conviene y a no ver en ellas más que lo que nos gusta, todo viene a demostrar que la objetividad es un ideal inaccesible o, dicho más prosaicamente, una ilusión más. En resumen, es tan imposible tener una visión objetiva del mundo como que un pez salga del agua para tomar una vista general del océano.

Invirtiendo el enfoque

Invirtiendo el enfoque freudiano que afirma que las neurosis femeninas surgen de la frustración que origina la ausencia de pene, podemos preguntarnos si los hombres no se sienten frustrados ante su incapacidad de gestar un hijo. ¿No será la envidia de la maternidad un complejo más antiguo y arraigado que esa absurda envidia del pene? Porque existen pruebas.

 

El hombre ha tenido miedo de la singularidad femenina: de la menstruación, de la capacidad intuitiva y del conocimiento innato de la mujer, miedo también del deseo incontrolable que provocan sus curvas y le deja a merced de sus encantos sexuales, y de esos órganos reproductores escondidos y misteriosos que le provocan las más terribles fantasías.

Los indios americanos asustaban a sus hijos con historias de vaginas asesinas dispuestas a arrancar el miembro viril con la fuerza de sus dientes afilados. Los médicos del antiguo Egipto creían que el útero femenino se desplazaba por el interior del cuerpo de la mujer produciendo un trastorno emocional que luego los griegos denominarían histeria y que, según ellos, estaba asociado a la falta de relaciones sexuales.

¿No tendrá envidia el hombre de ese vínculo único que nace entre una madre y su hijo desde la concepción? ¿No será por envidia, por miedo a la propia inferioridad, por lo que el hombre se ha empeñado en demostrar la inferioridad de la mujer?

Manifiesto de los correctores de español

Leyendo y oyendo lo que diariamente se publica o se transmite en los medios, la manera como se expresan nuestros políticos, los textos infames que llegan a manos de los lectores de cualquier edad, los ofensivos carteles y anuncios publicitarios que nos bombardean con errores e impropiedades de toda clase, resulta chocante que no se alcen más voces para reclamar un mayor cuidado del idioma, algún tipo de control de calidad efectivo de la producción oral y escrita en español, ejercido por las instituciones y organismos que deberían velar por la corrección de nuestra lengua.

Quizá la causa de esta indiferencia sea el hecho de que, hoy en día, la lengua culta, la lengua genuina e incluso la lengua apropiada han perdido ya su valor como fuente de prestigio, expresión de elegancia y, desde luego, vehículo de cultura y comunicación. ¿Cómo ha de ser de otro modo si desde altas instancias gubernamentales no se fomenta cosa contraria?

Los correctores del idioma español piden soporte para sus reivindicaciones. Conoce y firma el manifiesto en defensa de nuestra lengua.

Firma el manifiesto

 

Evolución de Dios en la Historia

Hasta el siglo XIV, más o menos, puesto que no es un punto de partida y se le puede situar más pronto en Italia y más tarde en España, Dios era el personaje principal de la historia, que giraba en torno a Él como la ciudad alrededor de la catedral, y dominaba el pensamiento, el arte, la vida social y la vida privada. Su criatura era una persona hecha realmente “a su imagen y semejanza”, y como una persona es más importante que un montón de piedras, con frecuencia, solía haber, en la pintura, desproporción entre las figuras humanas y el decorado: el señor sobresalía por encima de las murallas de su castillo y el santo era representado con una iglesia en el hueco de su mano. Tal desproporción quedaba de relieve en todos los campos, incluso en el de las costumbres, que podían ir desde  la crueldad a la poesía dependiendo de que el ser humano sólo conservara, de su semejanza con Dios, el poder que creía haber recibido, o que, por el contrario, se sintiera vinculado a la misericordia y al amor. La Edad Media, pese a estar considerada una época tenebrosa, fue un tiempo de luz viva sobre el hombre, sus grandezas, sus debilidades, sus impulsos y sus discordias anteriores, como lo demuestra el abigarramiento contrastado de sus indumentarias o en la extravagancia de sus peinados. Extremos simbolizados por el guantelete de hierro del guerrero y la mano de san Francisco agujereada por los estigmas.

A partir del siglo XV, o un poco antes, ya que siempre se trata de una referencia cambiante en el esquema de las corrientes del espíritu, el hombre se desligó de la fascinación por Dios y se volvió hacia el mundo: iba a perder un Padre y a darse una Madre, la Naturaleza; la expresión “nuestra madre naturaleza” se convertiría en tópico de toda conversación.

Es la época de los grandes descubrimientos, y el hombre se encuentra de paso con divinidades paganas que se mantenían bien despiertas “en sus mantos de púrpura”. Ya no ordena la creación en torno a Dios, sino alrededor de sí mismo: en la pintura, la perspectiva dispone el decorado teniendo como única referencia la del punto de vista del pintor. El hombre se siente al mismo tiempo admirable e insignificante: admirable por la superioridad que su razón le otorga sobre las demás criaturas, e insignificante por el minúsculo lugar que ocupa en el torbellino del universo. El cuadro de Brueghel La caída de Ícaro da una idea de la nueva situación: casi hace falta una lupa para distinguir la zambullida del héroe en la inmensidad del decorado; la aventura de Ícaro termina como un ridículo y pequeño escupitajo sobre el agua. El ser humano no es ya una persona, porque persona es lo que hay en nosotros que dialoga con Dios, sino un individuo, que hablará con frecuencia de la “libertad individual”, pero nunca de “libertad personal”.

De este cambio se hallarán más pruebas de las precisas en la literatura del “Siglo de las Luces”, que combina de manera pasmosa la exaltación de la especie y el desprecio de sus representantes. El hombre es la única conciencia en el acto del universo, él es el ser supremo: no cesa de rendir homenaje a su genio, al tiempo que cobra un sentimiento cada vez más deprimente de su insignificancia material; los escritores abandonan al héroe de la antigüedad para consagrarse a la descripción minuciosa de las imperfecciones de la especie y de las mediocridades de la vida cotidiana.

Entretanto, el conocimiento de las leyes naturales progresa a grandes pasos, al mismo tiempo que el ateísmo; todo descubrimiento produce la impresión de acercarnos al momento ideal en que la naturaleza tendrá la cortesía de explicarse por sí misma.

Así fue hasta que, a mediados del siglo XX, se produjo una de esas revoluciones disimuladas de las que no se suele tomar conciencia hasta que es demasiado tarde y que modifican de manera drástica toda la mentalidad de una época: de unos  años acá las “leyes de la naturaleza” han dejado de tener fuerza de ley. Al ser consideradas corregibles, revocables por el progreso de las técnicas, una tras otra van desmontando la barrera que oponían a la voluntad humana, y dejan de facilitar referencias a la razón, que no depende ya más que de ella misma, sin que nadie sepa cómo utilizará el poder embriagante y fatal que mañana habrá pasado a ser suyo.

Una vez más, botín de guerra

La violación de mujeres de la población enemiga sigue siendo una de las armas de guerra más usadas. Las mujeres iraquíes no son una excepción.

Según cita Abdul Wahab al-Obeidi, Asociación de Derechos Humanos (Bagdad): "Fuentes médicas de la ciudad de Tal Afar han informado de la violación de tres mujeres en la mañana del domingo, 16 de octubre durante la ocupación y registro de las casas del vecindario de Saad Bin Abi Waqqas. Médicos de esta ciudad han atendido a las mujeres S.A.O., de 22 años, L.K.J., de 31, y F.N.A., de 18, violadas dentro de sus propios domicilios por soldados estadounidenses; una vez que efectivos militares hubieran rodeado todo el vecindario y concentrado a sus residentes masculinos. Una de ellas murió como resultado de la agresión, tras haber sido violada repetidas veces por los militares".

Fuentes médicas de la ciudad de Tal Afar, que están siendo los únicos testigos de la brutalidad de los bombardeos y asaltos de las fuerzas estadounidenses e iraquíes de la Guardia Nacional contra esta ciudad, han informado de la violación de tres mujeres en la mañana del domingo, 16 de octubre durante la ocupación y registro de las casas del vecindario de Saad Bin Abi Waqqas de la mencionada localidad. Fuentes iraquíes del interior han remitido, tras contrastarla, esta denuncia a la CEOSI.

La denuncia fue recogida inicialmente por un corresponsal de Islamic Memo, quien ha indicado que un médico de la ciudad, que deseaba mantener su anonimato, había atendido a las mujeres. El médico informante ha señalado que una de las tres mujeres murió como resultado de la agresión, tras haber sido violada repetidas veces por soldados estadounidenses; las otras dos mujeres fueron ingresadas en el hospital con restos de sangre y contusiones por todo su cuerpo.

La agresión ha sido confirmada por fuentes del Creciente Rojo Iraquí de la zona consultadas por Arab Freedon Voice. Un médico de esta organización ha añadido que un comandante estadounidense de Infantería hubo de cursar órdenes para evitar la continuación de las agresiones sexuales contra las mujeres del barrio, y que habría procedido a la detención de los soldados implicados.

A 20 minutos de la realidad

La cosa empezó cuando Janet Jackson enseñó un pecho durante el descanso del partido de la Super Bowl norteamericana el año pasado. Desde entonces la realidad se transmite en diferido, con 20 minutos de retraso. La ceremonia de entrega de los Oscar o el juicio contra Saddam Hussein se ofrecen televisados en un falso directo y con un margen de tiempo reservado para censurar lo que no conviene que se sepa. Ésta es la democracia de Bush, la libertad de prensa en los Estados Unidos.

Teléfono móvil

La tercera generación de móviles no arrasa en el mercado. La gente no lo valora. La videollamada no seduce al usuario, y no es porque para efectuarla se requieran unos conocimientos técnicos de escuela superior, ni por su precio excesivo, ya nos hemos acostumbrado a pagar unas tarifas telefónicas abusivas. La gente prefiere la intimidad, no quiere que nadie le vea con los ojos llenos de telarañas antes de desayunar, sin maquillaje, con el pijama de felpa comprado en el mercadillo o comiendo palomitas tirado en el sofá. La videollamada es una invasión del espacio vital más íntimo. ¿A quién le gusta que le pillen por sorpresa en un lugar donde no le interesa que le vean? La gracia del teléfono es que te permite fingir, puedes mentir sin que el gesto te delate, puedes manifestar interés por los problemas de tu interlocutor mientras resuelves un crucigrama, puedes ocultar tu bostezo de mortal aburrimiento. En suma, puedes mantener tu mundo lejos de las miradas ajenas.

Desde Silvaplana

Cuando uno se coloca como Nietzsche en la agreste Silvaplana, a “seis mil pies del hombre y del tiempo”, en la lejanía, casi sideral, los asuntos trascendentales de la vida no son más que el minúsculo e irrisorio ajetreo del hormiguero. Los contornos se  borran, las formas se confunden, todo se anula y pierde sentido. Así, los acontecimientos en apariencia revolucionarios muestran no ser más que una inútil y monótona repetición de la historia. Las apariencias engañan y la vida es, en realidad, una desolada parábola sobre lo absurdo e ilusorio de poderes y ambiciones. El distanciamiento empequeñece los grandes anhelos y nos muestra su radical insignificancia.

Campaña navideña de UNICEF

UNICEF fue fundada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1946, su objetivo era ayudar a los niños europeos a superar los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Durante 60 años se ha dedicado a dar respuesta a las necesidades de los niños en todo el mundo promoviendo el derecho de los pequeños a la salud, la educación, la igualdad y la protección. Hoy trabaja en 158 países y atiende a millones de niños centrándose en áreas como la pobreza, la violencia, la discriminación… para garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia.

UNICEF se financia con las contribuciones de gobiernos y organizaciones gubernamentales, también con las ayudas de personas particulares. Estas navidades tú puedes colaborar comprando las tarjetas y los productos que ofrecen las tiendas de UNICEF y en las que puedes encontrar los más variados y originales productos: cajas, papel de regalo hecho a mano en Nepal, agendas, carteras, bolígrafos, libros de cuentos, peluches, camisetas, bolsas pintadas por los nativos de la tribu Shipido del Perú, corbatas, velas aromáticas de Bali, tazas… Seguro que encuentras algo de tu gusto para regalar a tus familiares y amigos.

Visita la tienda de UNICEF

El arte de tener razón

El arte de tener razón es un opúsculo que Schopenhauer dejó escrito en una versión casi definitiva y que no llegó a publicar. El texto manuscrito consta de ocho folios, más un folio adjunto y otros dos medios folios, en total 44 páginas; está encuadernado y se encuentra en la obra póstuma del filósofo. La obra carece de título, aunque el autor se refiere a ella como Dialéctica erística y Bosquejo de lo esencial en toda discusión, y la primera vez que se publicó, en 1864, apareció con el título de Eristik.

Schopenhauer explicó las razones por las que desistió de publicar el opúsculo ya prácticamente concluido: “Recogí, pues, todas las estratagemas de mala fe que tan frecuentemente se utilizan al discutir y expuse claramente cada una de las mismas en su esencia más propia, aclarada mediante ejemplos y designada por un nombre propio, y añadí finalmente los medios que se pueden aplicar contra ellas, lo que podríamos denominar las paradas contra estas fintas, de lo cual resultó una verdadera dialéctica  erística […]. En la revisión que he emprendido ahora de aquel antiguo trabajo mío ya no encuentro adecuado a mi temperamento el examen exhaustivo y minucioso de los subterfugios y ardides de los que se sirve la naturaleza humana común para ocultar sus faltas, por lo que lo dejo a un lado. […] He recopilado y desarrollado pues, unas cuarenta estratagemas semejantes. Pero ahora me repugnan la iluminación de todos estos escondrijos de la insuficiencia y la incapacidad, hermanadas con la obstinación, la vanidad y la mala fe; por tanto, me doy por satisfecho con este ensayo y con tanta mayor sinceridad remito las razones arriba expuestas para evitar discutir con el tipo de gente que suele ser la mayoría”.

Como él mismo reconoce, Schopenhauer se arrepintió de haber expuesto en 38 estratagemas las bases para ganar cualquier discusión con métodos no demasiado limpios, porque la dialéctica erística es el arte discutir, pero discutir de tal modo que uno siempre lleve la razón, sin tener en cuenta la verdad. Ser ofensivo, maligno o grosero, tergiversar los hechos a conveniencia, exagerar o infravalorar argumentos para acomodarlos a nuestra necesidad de derrotar al contrario, mentir, ocultar… Todo vale para afirmase en las ideas, porque el único objetivo de la dialéctica erística es lograr la victoria en la disputa y satisfacer con ello el natural instinto de prepotencia humana.

La amenaza fantasma

Un virus letal que no existe tiene acojonada a la población mundial. El llamado virus de la gripe aviar, el H5N1, que afecta exclusivamente a las aves, tendría que mutar para poder infectar a una persona. Ésta es sólo una hipótesis, una probabilidad, pero la humanidad vive asustada ante el riesgo de una pandemia que nos liquide en un plisplás.

 

Los periódicos siembran la alarma dedicando titulares y páginas enteras al asunto, las telenoticias nos presentan imágenes de cientos de gallinas, pollos, patos y otros plumíferos sacrificados en aras de nuestra preciada salud. La gente corre despavorida a las farmacias en busca de un antídoto o de una vacuna que les inmunice contra el mal, pero como el virus no existe, tampoco hay un remedio que cure sus efectos.

Parece que al hombre le gusta vivir bajo el peligro de terribles amenazas, porque desde que el mundo es mundo los agoreros de turno se dedican a asustar al personal con plagas, venganzas divinas, catástrofes… Aún recuerdo cuando nos dijeron que todos los ordenadores quedarían inutilizados por el temible “Efecto 2000”, cuando un cometa que pasaba a chorrocientos mil millones de años luz de la Tierra pudo colisionar con nuestro planeta, cuando Saddan Hussein estuvo en un tris de pulverizarnos con sus armas de destrucción masiva. Esto nuestro es puro masoquismo.

El voto de las mujeres en España

En octubre de 1931 las Cortes comenzaron a debatir si la Constitución de la República debía reconocer el derecho al voto de las mujeres. En aquel momento, en España no había un movimiento sufragista al estilo del inglés. Como explicaba la historiadora Mary Nash, las feministas, muy minoritarias, tenían preocupaciones más urgentes que el derecho de voto.

El Cataluña, las asociaciones feministas estaban muy vinculadas desde principios de siglo al catalanismo conservador. En este proyecto político, las mujeres tenían el papel de guardar y transmitir las tradiciones, como madres en primer lugar, y como esposas después. La familia tenía que ser su marco natural de actuación, con el añadido de las obras piadosas y humanitarias. Francesca Bonnemaison o Dolors Montserrat representan esta corriente; la excepción es Carme Karr, sufragista desde el primer momento. Al llegar la República, el sufragio femenino es un tema “olvidado” por los distintos partidos. El 29 de junio de 1931, cuando los hombres votan por unas Cortes Constituyentes, un manifiesto firmado por el colectivo “Les dones catalanes” y publicado en L’Opinió se queja de este olvido: “Solamente la izquierda catalana ha recordado que prestaría protección esmerada a las madres y a los niños. No es eso, no es protección lo que nosotras pedimos: queremos que se reconozcan nuestros derechos, iguales a los del hombre. Ahora que se trata de estructurar un pueblo, que no parezca que sólo hay hombres sobre la tierra”.

Asimismo, la presión social a favor del sufragio femenino es débil. En las Cortes Constituyentes de la República, la mayoría republicana y socialista plantea la cuestión por coherencia con sus ideales democráticos, pero con muchas dudas sobre el efecto político de la medida: entonces se daba por supuesto que muchas mujeres votarían lo que les mandase su sacerdote, es decir, a la derecha. Las tres parlamentarias de aquella primera legislatura republicana también discrepaban: Margarita Nelken y Victòria Kent, las dos de izquierdas, por un lado, y la centrista Clara Campoamor, por el otra. “De ellas tres, dos eran contrarias a la concesión del voto a las mujeres, Margarita Nelken y Victòria Kent: no era conveniente en aquel momento conceder el derecho de voto a las mujeres porque votarían a la derecha o en nombre de la Iglesia. En cambio, quien tomó la defensa fue Clara Campoamor, que dijo que el nuevo régimen no podía considerarse democrático si las mujeres, la mitad de la población, estaban excluidas”, escribió Mary Nash.

Finalmente, en diciembre de 1931, las Cortes aprobaron el sufragio femenino. En la votación final participaron sólo 21 diputados catalanes: 15 a favor, 6 en contra. A partir de ese momento, los diferentes partidos crearon sus secciones femeninas. En Cataluña lo hizo, por ejemplo, Esquerra Republicana, el partido mayoritario, y la Lliga, su rival de la derecha. Pero en las elecciones catalanas de 1932, las mujeres tampoco pudieron votar por problemas de censo. El primer golpe fue en las generales del año siguiente, que marcaron la reacción contra el denominado “bienio reformador”. La prensa de la época se dio prisa en atribuir el giro político al voto femenino, pero según Mary Nash, no hay ninguna certeza: “En 1923 se alegó que las mujeres habían hecho perder las elecciones a la coalición socialista-republicana, pero también es cierto que el 36 se dijo que la izquierda había ganado gracias a las mujeres… es decir que esto es una imputación que no está ni mucho menos demostrada”.

Tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, las mujeres tardaron cuarenta años en poder volver a votar en unas elecciones democráticas… Las mujeres, y los hombres.

Amanuenses de hoy

La Sociedad Bíblica Portuguesa (SBP) ha puesto en marcha una iniciativa singular, que más de 100.000 portugueses copien a mano, tal y como se hacía en los monasterios en la Edad Media, los 35.704 versículos que componen la Biblia. En el proyecto participan el presidente del país Jorge Sampaio y el cardenal patriarca de Lisboa, José Policarpo. La obra final será donada a la Biblioteca de Alejandría.

Con un par...

“Jamones Julio” es una tienda de Girona que ha sufrido las gamberradas de ciertos catalanistas a quienes les duele la retina con sólo mirar algo escrito en castellano. Durante más de un año, la fachada de la tienda y el rótulo han sufrido pintadas y roturas como medida de presión para obligar a la empresa a catalanizar su nombre. “En català” escribieron en la persiana, luego le pintaron la bandera independentista, trazaron una equis censora sobre la palabra jamones, le tiraron piedras… Así hasta que el acoso ha surtido efecto, y Julio se ha visto obligado a cambiar el letrero que anuncia su negocio, porque en Cataluña puedes ponerle a tu empresa un nombre chino, ruso, árabe o inglés, cualquiera será bien aceptado siempre y cuando no sea español. Ahora “Jamones Julio” estrena letrero, tres patas de jamón ante el nombre indican que Julio sigue vendiendo jamones y, además, que tiene un par de… narices.