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Cierzo

¿Existe Dios?

¿Existe Dios? No podemos saberlo. Dios sería la respuesta a la pregunta por el ser, por lo verdadero, por el bien, y estas tres preguntas, o estas tres personas, no sería sino una sola.

Pero el ser no responde. Es lo que llamamos mundo.

Pero lo verdadero no responde. Es lo que llamamos pensamiento.

¿Y el bien? Todavía no responde. Y es lo que llamamos esperanza.

¿Existe Dios? Existe por definición, sin que, no obstante, podamos tomar su definición por una demostración.

Esto es lo que hay de fascinante y de irritante a la vez en la famosa prueba ontológica, que atraviesa al menos desde san Anselmo a Hegel, el conjunto de la filosofía occidental. ¿Cómo se define a Dios? Como el ser supremo (san Anselmo: “El ser en relación con el cual es imposible concebir nada más grande”), el ser absolutamente infinito (Spinoza-Hegel). Ahora bien, si no existiera, no sería ni el más grande ni el más infinito: a su perfección, esto es lo menos que se puede decir, le faltaría algo. Por lo tanto, existe por definición: pensar a Dios (concebirlo como ser supremo, perfecto, infinito…), es pensarlo como existente. “De la esencia de Dios no puede separarse su existencia –dice Descartes-, del mismo modo que de la esencia de un triángulo rectángulo no puede separarse el que la suma de sus tres ángulos sea igual a dos rectos, o de la idea de una montaña la idea de un valle; de modo que no es menos contradictorio concebir un Dios (esto es, un ser soberanamente perfecto) al que le faltara la existencia (esto es, al que le faltara alguna perfección), que concebir una montaña sin valle alguno”. Se replicará que esto no demuestra que existan montañas y valles… ciertamente, responde Descartes, pero sí demuestra que montañas y valles son inseparables. Lo mismo sucede en el caso de Dios: su existencia es inseparable de su esencia, inseparable de él, pues, y por eso existe necesariamente. El concepto de Dios, dijo Hegel, “incluye en él el ser” Dios es el único ser que existe por esencia.

Que esta prueba ontológica no demuestra nada está bastante claro: de lo contrario, todos seríamos creyentes, lo que la experiencia basta para desmentir, o idiotas, lo que no puede probar. Por otra parte, ¿cómo podría una definición demostrar algo? Sería como pretender enriquecerse definiendo la riqueza… Cien francos reales no contienen nada más que cien francos posibles, señala Kant, pero soy más rico con cien francos reales “que con su simple concepto o posibilidad”. No basta con definir una suma para tenerla. No basta con definir a Dios para demostrar su existencia.

 

 

Vendida

Empecé a escribir para entretenerme. Luego conseguí aunar técnica y pasión y, sin darme, cuenta estaba escribiendo por necesidad, empujada por una frenética compulsión.

Años más tarde, me contrataron en una revista de cuyo nombre prefiero no acordarme, el sueño de todo escritor: ser leído, se hizo realidad. Escribía con auténtico entusiasmo mi artículo mensual: investigaba, pulía mi estilo, me esforzaba por ofrecerle al lector calidad, temas interesantes, y me sentía orgullosa, realizada y feliz. Un día empezaron a marcarme los asuntos a tratar, el tono, y otro día, por cuestiones de espacio, suprimieron una palabra de mi texto, una explicación, el quid de la cuestión. Sin ese adverbio mis argumentos cambiaron de sentido. Hablé con el director bastante enfadada: "Es mi artículo", reivindiqué. "Es mi revista", me respondió él. Salí de su despacho frustrada y me puse a analizar mi trayectoria. Estaba escribiendo por dinero, por obligación, porque era mi trabajo, escribía falta de esa energía chispeante que antes me hacía sentir pletórica. Había consentido que limitaran mi libertad de expresión. Ver mi obra en portada satisfacía mi vanidad y las buenas críticas inflaban mi ego, pero esto no era motivo suficiente para continuar. Ésa no era mi meta, porque escribir a cambio de dinero o fama no es escribir, es otra cosa. Así que abandoné la revista con la lección aprendida.

Desde el momento en que mi afición fue lucrativa, empecé a prostituirme, vendía mi intelecto a cambio de unas monedas permitiendo que me utilizaran para rellenar un espacio en blanco. Ahora escribo porque es lo que me gusta hacer y colaboro sólo en aquellas publicaciones en las que nadie me condiciona. He conseguido que los premios no se me suban a la cabeza para no creerme mejor de lo que soy y sigo el camino que me he trazado.

Recuerdo haber leído una carta manuscrita de Goya en la que le confesaba a un amigo: no hay nada que odie más que pintar por encargo, pero es la única manera que tengo para permitirme pintar lo que quiero. En esa carta se sobreentendía su malestar por prostituirse de vez en cuando cediendo a los caprichos de la realeza y la nobleza, pintar retratos en la corte era una manera de subsistir, y entonces Goya no se sentía artista, sólo era pintor cuando tenía libertad de acción.

Estas palabras de Goya vienen a corroborar mi idea, se necesita libertad absoluta para crear, y cuando se hace por dinero o por notoriedad la literatura, la pintura, la música... sólo son un patético remedo de Arte.

Cruces, lunas y cristales

Cruces, lunas y cristales

“Hay algo que Dios ha hecho mal: le puso límites a todo menos a la estupidez”, dijo Konrad Adenauer, y la realidad le da la razón.

 

Desde hace décadas Israel pretende formar parte de la Cruz Roja Internacional, pero hasta ahora no ha sido posible por causas bien alejadas de la medicina o la ayuda humanitaria. El pasado 28 de noviembre se suscribió un acuerdo entre la Estrella Roja de David israelí y la Media Luna Roja palestina en el que se establecía el reconocimiento mutuo de ambas entidades y se abogaba por una colaboración conjunta. Ha costado muchos años alcanzar este acuerdo, que según manifestaciones de Hamás: “Se trata de un paso muy peligroso hacia la normalización con Israel, a la que se oponen todos los palestinos. El acuerdo no es más que un regalo a la ocupación y rompe el aislamiento de la organización israelí”. Y aún quedan por resolver las exigencias de Siria e Irán para alcanzar la unanimidad de los 192 países firmantes de la Convención de Ginebra: Damasco exige que sus servicios de emergencia médicos puedan entrar sin cortapisas en los Altos del Golán para atender, en caso de necesidad, a los 25.000 sirios allí residentes desde la ocupación israelí, en 1967.

Gracias a los esfuerzos del Ministro de Asuntos Exteriores suizo, Calmy-Rey, se ha aprobado un nuevo emblema que aprobará la organización internacional, un Cristal Rojo en forma de rectángulo, apoyado en una de sus puntas y con fondo blanco. “Se trata de un símbolo más neutral, sin connotación alguna nacionalista, religiosa o política que no sustituye a la Cruz Roja creada en 1863 ni a la Media Luna Roja aceptada en 1983, sino que los complementa”, manifestó el ministro. Porque Israel no estaba dispuesto a integrase en la organización bajo otros emblemas que no fueran acordes con su religión judía y tampoco los países islámicos estaban dispuestos a aceptar la Estrella Roja de David, como dejaron patente en 1949. Por eso era imprescindible encontrar un símbolo neutro, y tras 57 años parece haberse dado con uno que contenta a las partes.

Como si no hubiera cosas infinitamente más cruciales que resolver en una región que vive en permanente estado de guerra desde hace años. Como si importase algo que cuando te hallas en peligro de muerte te salve personal de la Cruz Roja, de la Media Luna Roja o de los Panteras Negras. La política, el odio, el fanatismo religioso, el nacionalismo feroz y la estupidez humana se anteponen siempre a cuestiones humanitarias y consiguen que el símbolo de una bandera sea más importante que una vida. Terrible.

El diablo es mujer

El libro Malleus Maleficarum, también llamado El martillo de las brujas, recomendaba el más despiadado exorcismo contra el demonio que lleva tetas y pelo largo. Dos inquisidores alemanes, Heinrich Kramer y Jakob Sprenger, lo escribieron, por encargo del Papa Inocencio VIII, para hacer frente a las conspiraciones demoníacas contra la Cristiandad. Se publicó por primera vez en 1486, y hasta fines del siglo dieciocho fue el fundamento jurídico y teológico de los tribunales de la Inquisición en varios países.

 

Los autores sostenían que las brujas, harén de Satán, representaban a las mujeres en estado natural: "Toda brujería proviene de la lujuria carnal, que en las mujeres es insaciable." Y demostraban que "esos seres de aspecto bello, contacto fétido y mortal compañía" encantaban a los hombres y los atraían, silbidos de serpiente, colas de escorpión, para aniquilarlos. Y advertían a los incautos, citando a la Biblia: "La mujer es más amarga que la muerte. Es una trampa. Su corazón, una red, y cadenas sus brazos."

 

Este tratado de Criminología, que envió a miles de mujeres a las piras de la Inquisición, aconsejaba someter a tormento a todas las sospechosas de brujería. Si confesaban, merecían el fuego. Si no confesaban, también, porque sólo una bruja, fortalecida por su amante el Diablo en los aquelarres, podía resistir semejante suplicio sin soltar la lengua.

 

El Papa Honorio III había sentenciado que el sacerdocio era cosa de machos:

 

- Las mujeres no deben hablar. Sus labios llevan el estigma de Eva, que perdió a los hombres. Ocho siglos después, la Iglesia católica sigue negando el púlpito a las hijas de Eva.

 

El mismo pánico hace que los fundamentalistas musulmanes les mutilen el sexo y les tapen la cara. Y el alivio por el peligro conjurado mueve a los judíos muy ortodoxos a empezar el día susurrando:

 

- Gracias, Señor, por no haberme hecho mujer.

 

Este artículo lo ha escrito Eduardo Galeano, y yo no tengo nada más que añadir porque él lo ha dicho todo.

 

Contra la pobreza

Contra la pobreza

Porque...

- 50 millones de personas están infectadas con el HIV y la gran mayoría no recibe ningún tratamiento ni atención.

- 800 millones de personas no tienen acceso a la comida suficiente para alimentarse.

- 1100 millones de personas sobreviven con menos de 1 dólar diario.

- 1200 millones de personas no tienen acceso al agua potable.

- 10 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir los cinco años por causas evitables.

- el 70% de las personas pobres del planeta son mujeres.

- el 10% de la población mundial disfruta del 70% de las riquezas del planeta.

- el 75% de las personas pobres son campesinos y campesinas.

Presiona para que esta lamentable situación cambie. Hay muchas iniciativas en marcha.


Pobreza Cero

Dios fue mujer

La mente humana necesita encontrar explicaciones para todo, por eso cuando la ciencia se ve incapaz de proporcionarnos respuestas adecuadas, buscamos explicaciones en otras fuentes.

En el Paleolítico, los adelantos científicos se reducían al dominio del fuego o a la fabricación de toscos utensilios, por eso los primeros humanos necesitaban explicar fenómenos naturales que les sorprendían o atemorizaban. ¿Por qué la luz potente que brillaba en el cielo desaparecía y volvía a aparecer periódicamente? ¿Por qué había temporadas de frío y calor? ¿Por qué los árboles perdían sus hojas? ¿Por qué llovía? Sólo unos seres invisibles y omnipotentes podían hacer crecer la hierba, derretir el hielo, arrebatar la vida… Y, tal vez, por encima de esas deidades hubiera alguien superior que creaba, destruía, organizaba y movía los hilos desde la sombra. ¿Quién era?

En aquellos remotos tiempos, el hombre aún no había descubierto cuál era su papel en la procreación, creía que la mujer era fecundada por el viento, por el agua o por la tierra, que los dioses le habían regalado el poder mágico de engendrar hijos. La mujer-madre, gracias a su capacidad reproductora, se convirtió en Diosa, en generadora de vida.

Basándose en la multitud de representaciones femeninas halladas en las excavaciones arqueológicas, una teoría antropológica afirma que nuestros antepasados rendían culto a la Diosa Madre, nombre que se les atribuye a todas las diosas prehistóricas que fueron adoradas en las más diversas zonas del mundo. No se han encontrado representaciones de los genitales masculinos, sin embargo, las partes íntimas de la mujer se recrean profusamente en la pintura y la escultura paleolítica. Cuando los paleontólogos del siglo XIX encontraron aquellas figuritas de enormes caderas, pechos desmesurados y explícito pubis, pensaron que los cavernícolas eran unos animales en celo permanente. No consideraron la posibilidad de que aquellas figuras no eran la obra de un Rubens pasado de rosca, sino la imagen de una diosa fecunda, madre del universo.

Bajo los más variados aspectos, con ojos de pez o cabeza de serpiente, embarazadas o pariendo, las diosas prehistóricas fueron substituidas por unas sucesoras más refinadas como Isis, Beltis, Gea… que reinaron hasta que los hombres fabricaron un dios a su imagen y semejanza. A partir de ese momento, la Gran Diosa dejó de cobijar a la humanidad bajo su manto protector y la mujer sufrió un rápido y cruel recorte de sus libertades y prerrogativas. Dios se hizo hombre y el hombre fue el dueño de la mujer.

El cerebro humano

El cerebro es el órgano más complejo e importante del cuerpo humano. En él se encuentra también esa misteriosa ambivalencia psicofísica que desconcertaba a Pascal. Como cualquier tejido orgánico, está compuesto por células, pero su increíble complejidad es, además de una frase hecha, un hecho cierto. El número de células nerviosas, o neuronas, que constituyen los 1.350 gramos de cerebro humano es del orden de 10 elevado a una potencia 11, que viene a ser aproximadamente el número de estrellas de nuestra galaxia: cien mil millones.

 

El cerebro funciona como una red de neuronas. La información pasa entre ellas por puntos de contacto especializados: las sinapsis. El sistema de señales es doble: eléctrico y químico. La señal generada por la neurona y transportada a lo largo de su axón (fibra principal que emana del cuerpo celular) es un impulso eléctrico, pero esa señal es transmitida a otra célula mediante sustancias químicas que fluyen a través del contacto sináptico. Una neurona puede establecer entre 1.000 y 10.000 sinapsis, de manera que es informada por cientos o miles de neurona y, a su vez, ella informa a otras tantas.

 

Teniendo en cuenta que en cada hombre podemos contar cien billones de sinapsis, comparar el cerebro humano con una computadora es una ingenua pretensión. La rapidez matemática de la computadora no indica superioridad sobre el cerebro, como tampoco la trompa de un elefante es superior a la mano humana por levantar enormes pesos. Por lo demás, no hay que olvidar que cualquier computadora debe sus cualidades y su existencia al cerebro del hombre.

Resumiendo, lo que conocemos sobre el funcionamiento del cerebro podría formularse así: por medio del cerebro entra en el hombre el mundo exterior, y por medio del cerebro sale del hombre su respuesta al mundo. Entre la entrada y la salida se halla todo lo demás: las sensaciones, las ideas, las emociones, la memoria, los proyectos y cuando hace que el hombre sea plenamente humano. Pero, lamentablemente, no sabemos casi nada a cerca de la manera en que el cerebro actúa en tales procesos.

Abusos a menores a través de Internet

Actualmente, por el ciberespacio circulan más de 1 millón de imágenes que exhiben decenas de miles de niños víctimas de abuso y explotación sexual. La producción y distribución de estos contenidos mueve miles de millones de dólares cada año: la cifra se estima entre 3.000 millones y 20.000 millones de dólares.

Estos son sólo algunos de los escalofriantes datos que denuncia el reciente informe “La violencia contra los niños en el ciberespacio”, elaborado por ECPAT, un estudio que surge como “respuesta a las crecientes preocupaciones sobre el abuso y explotación de adolescentes y jóvenes a través de las nuevas tecnologías de la información” y que se enmarca en el “Estudio Mundial sobre la Violencia contra los niños” de Naciones Unidas. El documento identifica y da a conocer los tipos de violencia a los que los jóvenes están expuestos en el ciberespacio y presenta una serie de recomendaciones para proteger a los menores de riesgos como la pornografía infantil, los abusos sexuales online en directo, el ciber-acoso e intimidación y la exposición a materiales dañinos, ilegales o inadecuados que pueden causar daño psicológico en los pequeños.

El informe se enmarca en la campaña mundial Make-it-safe, una iniciativa liderada por ECPAT Internacional y Children’s Charities Coalition for Internet Safety, y cuyo objetivo es conseguir que gobiernos e industria se responsabilicen para conseguir que las nuevas tecnologías sean más seguras. Desde esta campaña se pretende presionar sobre la necesidad de crear un organismo internacional de protección de los niños que tenga como finalidad establecer normas para la industria, investigar tecnologías para incrementar la seguridad y financiar una campaña de educación a nivel mundial.

¿Qué puedes hacer tú?

A través de la campaña Make-it-Safe, firma y envía tu petición online a gobiernos, compañías y medios de comunicación para que se comprometan a que Internet y las Nuevas Tecnologías sean seguras para niños y jóvenes de todo el mundo.

Únete a la red de Cibercentinelas.org y rastrea Internet en busca de webs con pornografía infantil. Un millar de personas de países como España, Portugal, Italia, Guatemala o Estados Unidos dedican ya parte de su tiempo a esta tarea, impulsada por Acción contra la Pornografía Infantil y apoyada por las fuerzas de seguridad.

Para más información sobre el tema:

La violencia contra los niños en el ciberespacio (Documento PDF)

ECPAT España

Campaña Make-it-safe

Funeralias

En Irlanda, tierra de leyendas y tradiciones, gnomos y criaturas fantásticas, se está dando un curioso fenómeno: cada vez hay más gente que decide enterrarse con su teléfono móvil. Según el diario británico The Independent, que estudia el caso, podría darse un regreso a antiguas costumbres de otras culturas, como la egipcia, en la cual los objetos personales más preciados para el difunto le acompañaban a la otra vida.

A las empresas funerarias irlandesas no les sorprende el capricho de sus clientes, entienden que ya que Irlanda es el país con más móviles del mundo, lo lógico es que cada vez sean más personas las que añadan a sus últimas voluntades la de irse al otro barrio con el móvil en el bolsillo, por si una vez allí puede sacarles de un apuro. Por lo visto, en esos lares están acostumbrados a no marcharse de este mundo con las manos vacías, y unos se llevan una botella de buen güisqui, otros la foto de un ser querido, el anillo de boda o ¡un Big Mac!

Según Seamas Griffin, de la funeraria dublinesa Kirwan, la gente empieza a sentir un peculiar afecto por el teléfono móvil y se resiste a romper el estrecho vínculo creado con el aparatejo. Pero otros colegas opinan diferente, y alegan que es por miedo a ser sepultadas vivas por lo que algunas personas piden enterrarse con su teléfono, por si tienen que hacer una llamada pidiendo ayuda. Aunque esta teoría es un poco rebuscada, ya que las funerarias irlandesas exigen que los móviles estén apagados durante la ceremonia, incluido el del muerto.

Habrá que legislar medidas para atajar esta moda porque, de extenderse, ya no podremos descansar en paz ni en el cementerio. Yo propongo que se habiliten zonas para muertos con y sin móvil, porque no quiero que cada dos por tres interrumpa mi descanso eterno la musiquilla hortera del móvil de mi vecino de tumba.

Carne de yugo

“Al hijo del rico se le daba a escoger títulos y carreras: al hijo del pobre siempre se le ha obligado a ser mula de carga de todos los oficios… Se le ha empujado contra el barbecho, contra el yunque, contra el andamio; se le ha obligado a empuñar una herramienta que, tal vez, no le correspondía… Han pasado mis ojos por los pueblos de España: ¿qué han visto? Junto a los hombres tristes y gastados de trabajar y mal comer, los niños yunteros, mineros, herreros, albañiles, ferozmente contagiados por el gesto de sus padres: los niños con cara de ancianos y ojos de desgracia”. Miguel Hernández.

La noticia es de hace escasos días. Cada año mueren en el mundo seis millones de niños a causa del hambre. Esto significa que cada día mueren 16.438, que por cada minuto que pasa habrá 11 niños en algún lugar del mundo que morirán por falta de alimentos.

Aquí, las calles y los escaparates se engalanan y la gente se prepara para celebrar la gran fiesta del consumo: la Navidad. Porque reconocemos que la miseria es un problema, pero no es nuestro problema.

Hallazgo sin precedentes

El cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Salud, ha asegurado en una conferencia sobre el genoma organizada por el Vaticano que la Santísima Trinidad se encuentra en el ADN, porque se trata de un ácido basado en la complementariedad mutua. Y añade: “Si la oposición significa, por una parte, carencia, y, por la otra, posesión, la mejor oposición sería aquella en la que estos términos fuesen sólo relativos, y precisamente ésta es la vida trinitaria”.

Tantos años sin entender el porqué, aceptando que: "El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo" (Cc. de Toledo XI, año 675). "El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede" (Cc. Letrán IV, año 1215). "Uno es Dios y Padre de quien proceden todas las cosas, un solo el Señor Jesucristo por el cual son todas las cosas, y uno el Espíritu Santo en quien son todas las cosas (Cc. de Constantinopla II). Ya habíamos asumido que la Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto, y ahora resulta que la doble hélice de ácido desoxirribonucleíco viene a resolver el enigma.

Deseo

DESEO Rabindranath Tagore
Deseo decirte las palabras más profundas, pero no me atrevo, pues temo tu burla. Por ello me río de mí mismo y transformo en bromas mi secreto. Me burlo de mi dolor, para que no te burles tú.

Deseo decirte las palabras más sinceras, pero no me atrevo, pues temo que no me creas. Por ello las disfrazo de mentiras y digo lo contrario de lo que pienso. Me esfuerzo en que mi dolor parezca absurdo para que no te lo parezca a ti.

Deseo decirte las palabras más valiosas, pero no me atrevo, pues temo no ser correspondido. Por ello te nombro duramente y me enorgullezco de mi insensibilidad.
Deseo sentarme silenciosamente a tu lado, pero no me atrevo, pues temo que mis labios traicionen mi corazón. Por ello hablo disparatadamente, escondiendo mi corazón tras mis palabras. Trato a mi pena con dureza, para que no lo hagas tú.

Deseo alejarme de ti, pero no me atrevo, pues temo que descubras mi cobardía. Por ello levanto la cabeza y me acerco a ti con aire indiferente. La constante provocación de nuestras miradas remueve mi dolor sin piedad.


SI... Rudyard Kipling
Si conserváis la calma mientras todos
la cabeza perdieron y os censuran;
sin en vosotros creéis, sin ofenderos
de que os pongan los otros bajo duda.
Si al mendaz toleráis sin ser mendaces;
si esperáis sin fatiga ni cansancio;
si no pagáis el odio con el odio,
sin por ello tomar aires magnánimos.
Si pensáis y soñáis sin a los sueños
o el pensamiento hacer vuestro objetivo;
si sabéis afrontar el fracaso y el triunfo
a entrambos presentando un rostro mismo.
Si soportáis que la verdad que hablasteis
la truequen en embuste gentes necias;
si las cosas que hicisteis veis caídas
y las habéis de alzar sin herramientas.
Si cuanto con trabajo conseguisteis
a un solo golpe lo arriesgáis de suerte
y sabéis, perdiendo vuestra vida,
hacer que en el principio recomience.
Si vuestro corazón y vuestras fibras
servir hacéis, aun cuando estén deshechos
y si sabéis luchar, faltando todo
salvo la voluntad, que dice: Quiero.
Si frecuentando al vulgo os guardáis sabios
y si sensatos al tratar a reyes;
si a todos apreciáis y poco a todos
y nadie, amigo o no, dañaros puede.
Si a sesenta segundos de distancia
el minuto alejáis de odio y reproche,
vuestra es la tierra con cuanto contiene
y, lo que es más, oh hijos, seréis hombres.

He leído en una revista feminista que las obras Deseo, de Rabindranath Tagore y Si... (If), de Rudyard Kipling son claramente machistas.

Según el artículo, en Deseo queda de manifiesto la incapacidad de los hombres para hablar de sus emociones y sentimientos, de su cobardía para comprometerse en una relación afectiva. Si... refleja el carácter combativo del macho de la especie, que tiene que mostrarse fuerte y duro en cualquier circunstancia, por adversa que ésta sea, y jamás puede permitirse una reacción que pueda interpretarse como signo de debilidad.

La literatura se presta a interpretaciones, por eso hay tantas versiones de una obra como lectores se aproximan a ella. Para mí Deseo y Si... nacen de lo profundo de dos seres humanos, tanto da que sean hombres y poetas. En Deseo habla un corazón enamorado que no sabe muy bien cómo manejarse con este sentimiento. ¿Acaso el amor no nos desborda y nos vuelve irracionales a todos? En Si... habla un padre, intenta que sus hijos sean personas de bien: hombres, no representantes del sexo masculino o de un modelo caduco de virilidad, simplemente hombres, con todo lo que de miseria y grandeza implica el término.

Yo soy yo

Yo soy yo, evidentemente. Quiero decir que me reconozco en pensamientos y en una particular mirada hecha de rutinas, de actitudes y de comportamientos. Éste es mi mundo conocido, un conjunto de cogniciones, sensaciones y emociones con las cuales me identifico. Pero paralelamente a este espacio seguro, existe un mundo de percepciones extrañas y de sombras donde, de alguna manera, también soy. Es el territorio, alejado de la voluntad e incluso de la identidad, donde las ideas, sentimientos o actos inquietantes y creativos nos asaltan.

Éste es el conflicto psicológico que describe la fábula de Jekill y Hyde, una creación literaria que mantiene su vigencia a lo largo del tiempo. Como muchas otras poderosas imágenes culturales, nos atrapa porque nos pone en contacto con fenómenos esenciales, universales, y a menudo poco tratados del hecho de vivir. El caso de Jekill y de Hyde nos habla de esa tendencia que tenemos a identificarnos y a reconocernos sólo en una parte del conjunto de nuestro ser y de nuestras potencialidades. En nuestra evolución como personas hemos ido aprendiendo, a partir de la interacción constante de nuestro organismo con el entorno, que ciertas maneras de hacer, sentir y pensar son más eficaces que otras para satisfacer nuestras necesidades. Con los años, nos hemos organizado y construido alrededor de este núcleo, forjándonos una personalidad, una identidad, un yo. Por ejemplo, hemos adquirido habilidades para tratar con la agresividad y la confianza que nos llevan a pensar: yo soy valiente, y ser valiente ha terminado por formar parte de nuestro yo. Al hacer esto, decimos también: yo no soy, y excluimos de nuestra identidad y consciencia aspectos indisociables de la vida, como la vulnerabilidad o el miedo. Aspectos que, forzosamente, a lo largo de nuestra existencia emergerán y pondrán en conflicto la identidad del yo abriendo el dilema: evolución o conservación de esta identidad.

Podemos negarnos, pero no dejar de ser. Con frecuencia, en los elementos en la sombra de nuestra personalidad se encuentra también el aliento de la vida que falta en el seguro y limitado equilibrio de lo que ya reconozco de mí. El caso de Jekill es ilustrativo y a la vez un ejemplo paradigmático de lo que no se ha de hacer en estas situaciones. El razonable y victoriano Jekill vive en un yo pequeño donde no hay sitio para aspectos tan esenciales como la libre sexualidad o la expresión de la rabia  y el dolor. Hace ver que no es suyo, y no aprende a integrarlo en su personalidad. Lo aparta tanto que lo vive como un monstruo ajeno a él, un extraño que le asalta y que él no puede controlar. Hyde, de hecho, sólo es la liberación salvaje, repentina, de estas fuerzas e instintos. Su virtud es señalar la conveniencia de integrar, de hacer alguna cosa con este trozo de vida reprimido. Su peligro es que explota sin consciencia ni aprendizaje, porque Jekill no es. Es demasiado rígido y tiene demasiado miedo para implicarse en el proceso de aceptar, de integrar, de responsabilizarse de Hyde y de aprender. Por contra, prefiere la incómoda seguridad de aquello que conoce y concentra su energía en negarse más y en iniciar una guerra feroz contra Hyde, que también le declara a él la guerra.

 

Así comienzan los boicots, los olvidos, las ausencias. Explota la ansiedad y la paranoia, mientras el cuerpo se rebela somatizando la tensión, y los sueños se convierten en armas letales y desestabilizadoras. Jekil podría aprender a ser Hyde sin renunciar a ser Jekill. Ampliar su percepción del mundo y de sí mismo; evolucionar, madurar en el conflicto y reconocerse en un nuevo yo más sabio y más completo. Incluso podría ir más lejos, y con la experiencia vivida intuir el terreno donde la parte psicológica limita con la trascendente. Pero Jekill no lo hace. Se enreda en una situación autodestructiva: intenta eliminar a Hyde, y con él anula la potencialidad del cambio y del aprendizaje. La vida queda estancada. Al hacer desaparecer a Hyde, Jekill involuciona y, psicológicamente, muere.

 

Reflexionar sobre la historia de Jekill y Hyde abre la puerta a un examen sobre el concepto limitado del “yo soy” que solemos utilizar. También señala la perentoriedad de actualizarnos y de no cerrarnos nunca a la posibilidad de crecer, aunque esto nos aproxime a aspectos de nuestra personalidad que nos hacen sentir vulnerables o extraños. Es preciso valorar la trascendencia que conlleva admitir este contacto, pues la valentía de aceptarnos tal y como somos y la importancia de responsabilizarnos de lo que somos, evita la negación de la conciencia de uno mismo.

Un regalito

Un regalito

Desde Argentina, Analía me manda este regalo. Gracias ;)

25 N: Día Internacional de la Violencia contra las Mujeres

El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales conmemora el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, con una serie de actos:

Actos previstos (documento PDF)

Un desastre sin sentido

En Estados Unidos arrecian las críticas contra la guerra de Iraq y su excesivo coste en vidas y dinero, crecen las denuncias por el uso sistemático de torturas a los presos iraquíes, se acusa a Rumsfeld de embustero, cae en picado la popularidad del presidente Bush, el Pentágono reconoce que se usó fósforo blanco como arma contra los focos de insurgencia, llueven pruebas por el enriquecimiento abusivo de las empresas contratistas y cada día se destapan nuevos escándalos: cárceles secretas de la CIA para supuestos terroristas en veinte países, muerte de presos en Guantánamo y prohibición de que representantes de la ONU visiten el centro de internamiento...

 

Mientras tanto, Iraq es un desastre sin sentido. Igual que lo fue hacer una guerra sin motivo, pues todas las guerras son injustificables. Lo más triste es que dos años después de la caída del régimen de Saddam Hussein, en Iraq sigue sin haber electricidad ni agua potable, todo está devastado. Aún no ha acudido ni un solo país con ayuda humanitaria para edificar o reconstruir lo que se ha destruido. En Iraq sólo hay muerte, desolación, miseria, falta de sanidad y seguridad… Esta situación no debe prolongarse por más tiempo. El país necesita médicos, inversiones o apoyo, más que soldados, porque las ayudas prometidas en Madrid, en la Conferencia de Donaciones, son un engaño que sirve para mantener en Iraq a los ejércitos del “Eje del Bien”. Con esos fondos no se construyen hospitales, ni escuelas ni viviendas, se mantiene activa la ocupación y la guerra.

 

Pero el mundo está narcotizado, se han callado las voces multitudinarias que desde todos los lugares del mundo protestaban contra el abuso imperialista, nos hemos olvidado de toda esa gente inocente que sufre, que sobrevive como puede entre el caos. Creemos que por salir a la calle para tratar de impedir la invasión de Iraq ya cumplimos, pero no basta, la realidad obliga a actuar. Lástima que tengamos otras cosas en la cabeza.

Tarada emocionalmente

No se ha escrito una palabra seria sobre psicología femenina antes de mediados del siglo XX. De hecho, no existía nada llamado “psicología femenina” antes de que la doctora Judith Barwick escribiera el primer libro sobre este tema, a comienzos de los setenta. Por supuesto, se ha hablado mucho de la llamada locura femenina. Y, con frecuencia, a las mujeres que actuaban de forma considerada desobediente, desagradable o agresiva hacia los hombres que la rodeaban: padres, hermanos, esposos o hijos, se les colgaba la etiqueta de dementes y recibían palizas, eran encarceladas o encerradas en un manicomio.

Entre los datos curiosos que podemos hallar revisando las conclusiones de las autoridades científicas más avanzadas del siglo XIX, tenemos los siguientes:

 

Las mujeres son masoquistas por naturaleza y lo que más les gusta es que las violen, las apaleen y las sometan a la violencia.

 

Las mujeres normales son naturalmente menos sensibles al dolor que los hombres normales, así que no hay ni una sola razón para mostrase remilgados en cuanto a castigarlas. (El masoquismo sólo era considerado perversión en los hombres).

 

De manera que no sorprende que incluso los escritores de la época se adhirieran a la teoría de que “a las mujeres les encanta que les peguen”, porque era una señal de refinamiento intelectual, una indicación de que se estaba realmente bien informado sobre las cuestiones de interés científico.

 

Aunque el disfrute con el dolor físico nunca ha sido una característica definitoria de las mujeres, es cierto que el sacrificio personal sí lo ha sido. El apogeo del culto al sacrificio personal se produjo desde mediados a finales de la década de 1880. En la pintura, la música y la literatura, así como en la prensa popular del momento, la personificación de la mujer ideal era alguien que sacrificaba su identidad y encontraba su felicidad sólo en la felicidad de los demás. De esta manera, una conducta abnegada era el principio esencial para ser una buena mujer. Virginia Wolf describe como nadie al “Ángel del hogar”:

 

“Era profundamente comprensiva. Era inmensamente encantadora. Era completamente abnegada. Descollaba en las difíciles artes de la vida familiar. Se sacrificaba a diario. Si había pollo, ella cogía la pata; si había corriente de aire, ella se sentaba allí; en pocas palabras, estaba constituida de tal manera que nunca tenía una opinión ni un deseo propios, sino que prefería sintonizar siempre con las opiniones y los deseos de ellos. Por encima de todo, es necesario que lo diga, era pura”.

 

Aunque Virginia Wolf describió a su ángel a principios del siglo XX y, en realidad, estaba describiendo a las mujeres de mediados de la década de 1880, ese ángel aún mora en muchos hogares contemporáneos. Muchas mujeres continúan cuidando y criando, sacrificándose y satisfaciendo las necesidades de aquellos a quienes quieren. Hay cosas que cuesta cambiar.

 

Hoy en día, la mayoría de médicos y encargados de la salud mental siguen evaluando qué es normal o anormal en las mujeres basándose en normas masculinas. La psicóloga Carol Tabriz ha dicho: “Las mujeres se preocupan constantemente por dar la talla, hacer lo debido, ser como es debido. Es normal que las mujeres se preocupen por si son anormales, ya que la conducta de los hombres, la psicología de los hombres, sigue siendo el baremo de la normalidad por el que se mide a las mujeres y se las encuentra deficientes”.

Hablamos de la Inseguridad Social

Tiene un año de vida y el hospital Santa Caterina de Girona parece que está gafado. La cosa empezó con unos guardias de seguridad que fueron denunciados por pegar y robar a un paciente, siguió con unas ratas que encontraron casa en el departamento de Maternidad y en el de Radiología, hay que decir que una de las ratas que rondaba por la maternidad estaba embarazada, ahora es una plaga de cucarachas la que añade un punto de exotismo y singularidad al centro, que no contento con su fauna de simios y roedores, suma los coleópteros para que no falte de nada.

El señor delegado de Sanidad dice que una plaga de cucarachas en un hospital no es un problema sanitario, las ratas ni las menciona. Y es que todos los animales somos hijos de Dios, y si una mujer va a parir a la maternidad, ¿por qué no puede parir allí también una rata?, ¿es que tiene menos derechos? Si un paciente se encuentra una cucaracha en la bandeja de su comida es porque la sanidad pública está a la última en tendencias gastronómicas, ¿o es que hay alguien que aún no se ha enterado de que comer gusanos, insectos o escorpiones es de lo más chic? Por no decir que el caprichito cuesta un huevo de la cara. Pero en vez de agradecer el detalle, el paciente protesta porque ha encontrado un bichito corriendo por su ensalada, y es que la gente se queja de todo.

Abajo las armas

En 1889, Bertha von Suttner, la primera mujer en ganar el Nobel de la Paz, publicó el libro: ¡Abajo las armas! (Die Warfen nieder). Lo que en principio iba a ser una novela sobre una joven que pierde a su esposo en el campo de batalla, se convirtió en dos tomos dedicados a mostrar su rechazo a las guerras y sus consecuencias, a denunciar el racismo y la ideología militarista. Este libro ha inspirado a numerosas mujeres artistas, que reivindican la paz a través de los diferentes artes.

El ejemplo más claro de esta influencia es Käthe Kollwitz, artista alemana que consagró su vida a denunciar, mediante esculturas y gravados, las consecuencias del nazismo, la guerra y la injusticia social. Madres que abrazan a sus hijos para protegerlos, tambores de guerra, gestos de dolor, padres que lloran la pérdida de sus pequeños o niños pidiendo un trozo de pan, son los protagonistas de las obras de Kollwitz, realizadas entre 1893 y 1945 pero de una vigencia innegable.

Parte de las obras de Bertha von Suttner y Käthe Kollwitz se pueden ver ahora en una exposición que el centro de cultura de mujeres Francesca Bonnemaison inauguró el día 3 de noviembre en Barcelona. Así, hasta finales de diciembre, podrán conocerse diferentes ediciones en castellano del libro ¡Abajo las armas!, escuchar un teatro radiofónico de Radio Barcelona sobre Bertha von Suttner, contemplar xilografías y litografías contra la guerra y comprobar cómo también hoy en día hay mujeres artistas comprometidas con la paz.

Si deseas ver la exposición: ¡Abajo las armas! puedes hacerlo de martes a sábado, de 11 a 14 horas, y de martes a viernes de 17 a 20 horas. La entrada es gratuita.

Para más información, visita la web del centro: Francesca Bonnemaison

Contra la lógica

La mente del hombre moderno está más interesada en la Psicología y en Ética que en la Teología y la Metafísica. Esto significa que la gente, entre ella los cristianos, tiene tendencia a apreciar las enseñanzas éticas de Jesucristo más que los argumentos teológicos de San Pablo. Por otra parte, los estudiosos del Nuevo Testamento intentan trazar una línea divisoria entre la “religión de Jesús” y “la religión acerca de Jesús”, entre la clara ética de Jesús y la sinuosa teología de San Pablo, entre el Jesús humano y el Cristo cósmico, con marcadas insinuaciones de que, en cada caso, el primero es más noble.

Pese a que hasta los eruditos aceptan la opinión de que la esencia de la religión es la ética, esta opinión es errónea. La religión seria siempre contiene llamamientos a la vida recta, pero su interés primordial no reside en ellos, sino que se concentra en una visión de la realidad que estimula la moralidad, a menudo casi como un subproducto. La religión comienza con la experiencia espiritual. Dado que la experiencia se realiza con cosas tangibles, incita a crear símbolos cuando la mente trata de pensar en cosas invisibles. Pero los símbolos son antiguos, de modo que con el tiempo la mente introduce pensamientos para resolver las ambigüedades de los símbolos y sistematizar sus intuiciones. Leyendo esta secuencia de frases de atrás hacia delante, podemos definir la teología como la sistematización de los pensamientos acerca de los símbolos que produce la experiencia religiosa. Los Credos cristianos son las bases de la teología cristiana por ser los primeros intentos de los cristianos destinados a entender, de forma sistemática, los acontecimientos que habían cambiado sus vidas.

Podemos analizar, como ejemplo, la doctrina de la Encarnación, cuya consolidación llevó varios siglos. Al sostener que Dios asumió en Cristo un cuerpo humano, afirma que Cristo era Dios-Hombre: pleno Dios y pleno hombre de forma simultánea. Calificar esta opinión de paradójica parece caritativo, porque se asemeja más a una franca contradicción. Si la doctrina sostuviese que Cristo era mitad humano y mitad divino, o que era divino en ciertos aspectos y humano en otros, nuestras mentes no se inmutarían. Pero esas concesiones son las que precisamente se niegan a hacer los credos.

La Iglesia siempre ha admitido que estas afirmaciones son muy poco claras; la pregunta es si ésta es la última palabra sobre el tema. De hecho, podemos hacernos la misma pregunta respecto a la ciencia. Las anomalías de la física exploratoria provocaron en Haldane su famosa queja: “El universo no sólo es más extraño de lo que suponemos, sino que es más extraño de lo que podemos suponer”. Al parecer, en más de una disciplina la realidad puede ser demasiado rara para que la lógica la comprenda. Y donde la lógica y la evidencia chocan, lo prudente parece ser quedarse con la evidencia, porque ofrece la posibilidad de conducir hacia una lógica más amplia, mientras que lo contrario cierra el camino al descubrimiento.

Al sugerir que fue la evidencia lo que obligó a los cristianos a asegurar, en contra de la lógica, que Cristo era tanto humano como divino, hablamos, por supuesto, de la experiencia religiosa, las intuiciones del alma relativas a las cuestiones más importantes de la existencia. Esta evidencia no puede ser presentada de manera tan obvia que obligue a aceptarla, porque no ofrece datos con sentido. Pero si lo intentamos, podemos llegar a tener al menos un indicio de los ejemplos de experiencia que seguían los cristianos. En el año 325, cuando el emperador Constantino convocó el Concilio de Nicea para decidir si Cristo era de la misma sustancia que Dios o sólo de una sustancia parecida, trescientos obispos y sus ayudantes acudieron de todas partes con un profundo estado de excitación y sus deliberaciones, es obvio, fueron algo más que forenses.

La decisión de Nicea de que Cristo era “consustancial con el Padre” influyó tanto en la idea que se tenía de Jesús como de Dios. Al decir que Jesús era Dios, una de las cosas que afirmaba la Iglesia era que la vida de Jesús es el modelo que debe seguir toda vida humana. La imitación exacta de los detalles nunca es creativa, pero en la medida en que el amor de Cristo, su libertad y el ejemplo diario de su vida puedan tener auténticos equivalentes en nuestras vidas, estaremos en el camino que conduce a Dos, porque estas cualidades son auténticamente divinas.