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Cierzo

Intuiciones

Intuiciones

Intuir es experimentar el roce que se produce entre dos mentes, un roce entre lo comprendido y lo que queda pendiente de comprender, entre lo que ha ocurrido y lo que está por ocurrir, entre lo percibido en un primer momento y lo que se percibirá después. La intuición es una especie de revelación de la propia mente y presenta grados que varían según la intensidad y la nitidez de la aproximación mental.

Ante una obra de arte, basta con que alguien declare haber sentido una intuición, para que el acto artístico se consume. ¿Qué importa si lo emitido no coincide con lo percibido? No por eso deja de ser una obra de arte. ¿Cómo saber si la emoción que emite una mente y alcanza a otra mente es la misma? El arte existe porque entre dos mentes se ha producido una intuición. Para gozar de una sinfonía de Mozart hay que ser un poco Mozart, para disfrutar de un cuadro de Klimt hay que ser un poco Klimt, para estremecerse con un cuento Poe hay que se un poco Poe... Cuando una mente que concibe y desarrolla una obra y otra mente que contempla esta obra siente la intuición que las vincula, las dos mentes son una.

Che

Che

A veces ocurre que la vida de un hombre, sus palabras o sus obras son retocadas por la historia, embellecidas para crear un mito. Poco a poco, con el paso del tiempo, los detalles ficticios, las versiones subjetivas, se van esfumando y el sueño desaparece gracias al empeño de la tozuda realidad.

Esto le ocurre a Ernesto Guevara, el Che. Convertido en un ídolo romántico de grandeza heroica durante la segunda mitad del siglo XX.  Ahora su figura vuelve a cobrar importancia porque se celebra el 40 aniversario de su muerte, acaecida el 19 de octubre de 1967. Este aniversario ha provocado que se alzaran voces críticas contra las nobles causas del bravo guerrillero, que murió luchando por la igualdad de las personas que aplicaba el comunismo: no puedes ser diferente, eres igual que los otros, por decisión propia o a la fuerza. Y el Che mató a quienes no pensaban como él, por causas que consideró justas, algo que no le dignifica ni hace más loable su sacrificio.

El Che fue una pieza del sistema totalitario estalinista que estuvo al servicio del pensamiento único de izquierdas y su cruzada contra el mal contribuyó a que se radicalizará más la derecha sudamericana. Hoy conocemos detalles escabrosos de su vida que nos llevan a cuestionarnos su imagen de mito revolucionario. En la Asamblea General de la ONU declaró: ¿Fusilamientos? Si, hemos fusilado y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Y durante la Crisis de los Misiles, se le escaparon estas perlas: Si los misiles hubieran estado bajo el control cubano, se habrían disparado o Lo que afirmamos es que debemos continuar en el camino de la liberación, incluso si eso cuesta millones de víctimas por bombas atómicas.

Laika

Laika

Rusia conmemora del 50 aniversario del vuelo espacial de la perra Laika, el primer ser vivo lanzado al espacio a bordo del Sputnik-2, el día 3 de noviembre de 1957.

Laika era una pequeña perra recogida en una calle de Moscú y fue seleccionada por cumplir los requisitos establecidos para aquel viaje a lo desconocido, menos de 6 kilos de peso, 35 centímetros de altura y una gran resistencia. Los científicos pensaron que un perro callejero era el candidato ideal porque estaba acostumbrado a luchar por su supervivencia. Le aplicaron las mismas pruebas y la sometieron a los mismos exámenes que más tarde aplicarían a los humanos y Laika los superó con éxito. Las prisas del caprichoso Nikita Jruschov, que deseaba ganar la carrera espacial contra Estados Unidos, impidieron que se fabricara una cápsula espacial con nave de retorno. Laika no volvería a la Tierra. En 2002, el científico del Instituto de Problemas Biológicos de Moscú, Dmitry Malashenko, reveló que la perra había muerto a causa del calor y del pánico, pasadas entre 5 y 7 horas desde su puesta en órbita. Esto desmiente a la agencia soviética TASS, que afirmó primero que Laika regresaría en paracaídas y luego anunció su muerte sin dolor tras una semana dando vueltas alrededor de la Tierra.

Durante los años 1951 y 1962, la URSS realizó 29 vuelos espaciales con perros. Ellos fueron los pioneros, con ellos se probaron las máscaras de respiración y la ropa, la resistencia de los seres vivos en condiciones de ingravidez. Todos posibilitaron que Yuri Gagarin se convirtiera en el primer humano en surcar las estrellas aquel 12 de abril de 1961.

Todo ancianos

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Filobiblión

Filobiblión

Filobiblión (Muy hermoso tratado sobre el amor a los libros), escrito en latín por el bibliófilo, obispo de Durham, canciller real y diplomático inglés Ricardo de Bury (1287-1345), es un tratado de amor a los libros, un apasionado elogio a la verdad de la sabiduría que encierran los libros.

Capítulo XVII. De cómo los libros deben tratarse con exquisito cuidado

No solamente cumplimos un deber para con Dios preparando nuevos volúmenes, sino que obedecemos a la obligación de un santo espíritu de piedad cuando tratamos con delicadeza o cuando, colocándolos en sus sitios correspondientes, los conservamos perfectamente, a fin de que se regocijen de su pureza, tanto si se hallan en nuestras manos y, por tanto, a cubierto de todo temor, como cuando se hallan colocados en sus estantes. Ciertamente después de los ornamentos sagrados y de los cálices divinos, son los libros sacros los más dignos de ser tocados respetuosamente por los clérigos, y son injuriados en su dignidad cuando se osa tomarlos con mano sucia. Por eso juzgamos preciso instruir a los estudiantes sobre las negligencias fácilmente evitables y que tanto daño hacen a los libros: en primer lugar, ha de observarse un gran cuidado al abrir y cerrar el volumen, a fin de que, al concluir la lectura, no los rompan por su desconsiderada precipitación; tampoco han de abandonarlos sin abrocharlos debidamente, pues un libro es bien merecedor de más cuidado que un zapato.

En efecto, existe un público estudiantil, generalmente mal educado y que, de no estar retenido por los reglamentos superiores, llegaría incluso a enorgullecerse de su estúpida ignorancia. Obran con descaro, se hinchan orgullosamente, y aunque carecen en absoluto de experiencia, juzgan sobre toda clase de materias con singular aplomo.

Puede que veáis a un joven insensato que pierde su tiempo haciendo que estudia, y es posible que, transido de frío y con la nariz moqueando, no se digne limpiarla con su pañuelo para impedir que el libro que está debajo de ella se manche. ¡Pluguiera a Dios que, en lugar de manuscrito, tuviera debajo un mandil de zapatero! Cuando se cansa de estudiar, para acordarse de la página en la que se quedó, la dobla sin ningún cuidado. O se le ocurre también señalar con su sucia uña un pasaje que le divirtió. O llena el libro de pajas para recordar los capítulos interesantes. Estas pajas, que no puede digerir el libro y que nadie se ocupa de retirar, van rompiendo las junturas del libro y acaban por pudrirse dentro del volumen. Tampoco les parece vergonzoso el comer o beber encima del libro abierto, y, no teniendo a mano ningún mendigo, dejan los restos de su comida en las páginas del códice. El estudiante no cesa de parlotear con sus camaradas, y mientras les aduce una serie de vacías razones filosóficas, riega con su salivilla el libro abierto en sus rodillas, y, ¡qué más queréis! ¡Qué más puede hacer la negligencia estúpida en perjuicio del libro!...

Pero cuando cesa la lluvia y las flores aparecen sobre la tierra, anunciando la primavera, nuestro estudiante de marras, más menospreciador que observador de los libros, llena su volumen de violetas, rosas y hojas verdes; utiliza sus manos sudorosas y húmedas para pasar las páginas; toca con sus guantes sucios el blanco pergamino y recorre las líneas con un dedo índice recubierto de viejo cuero. Y si entonces siente malestar a causa de la picadura de una pulga, arroja violentamente el libro sagrado, que permanecerá abierto, cuando menos, por espacio de un mes, llenándose de polvo de tal manera, que luego ya no puede cerrarse.

Hay también gentecillas despreocupadas a quienes se debería prohibir expresamente el manejo de los libros, ya que, apenas han aprendido a hacer letras de adorno, comienzan a glosar los magníficos volúmenes que caen en sus manos; alrededor de sus márgenes se ve un monstruoso alfabeto y mil frivolidades que han acudido a su imaginación y que su cínico pincel tiene la avilantez de reproducir. Aquí un latinismo, allá un sofisma, acullá algunos ignorantes escribanos, dan muestra de la aptitud de su pluma, y así, muy frecuentemente los más hermosos manuscritos pierden su valor y utilidad.

Hay igualmente ciertos ladrones que mutilan desconsideradamente los libros, y para escribir sus cartas recortan los márgenes de las hojas, no dejando más que el texto, o bien arrancan las hojas finales del libro para su uso o abuso particulares: este género de sacrílego debería estar prohibido bajo pena de anatema. En fin, conviene al decoro de los estudiantes lavarse las manos cuantas veces salgan del refectorio, con el objeto de que sus dedos grasientos no puedan ensuciar los broches del libro ni las hojas que se vean obligados a pasar. Además, ha de impedirse que el niño llorón vea las miniaturas de las letras capitales para que no manche el pergamino con sus manos húmedas, pues siente el impulso de tocar en seguida lo que ve.

Finalmente, los laicos, que miran con indiferencia un libro vuelto del revés, como si ésta fuera su posición natural, son indignos de tratar con libros.

Otras indicaciones pueden hacerse a los clérigos cubiertos de ceniza y oliendo a puchero, para que tengan cuidado de no tocar los libros sin lavarse previamente; sólo el limpio puede ejercer su ministerio entre libros.

La limpieza de las manos interesa tanto a los libros como a los estudiantes, pues no parece sino que las manos sarnosas y cubiertas de pústulas fuesen un estigma propio de la clerecía. Cada vez que se note un defecto en el libro, es preciso remediarlo con presteza, pues nada es tan propenso a adquirir mayores proporciones como un desgarro, y una rotura que se abandona por negligencia, más tarde no se puede reparar sin hacer considerables gastos.

En cuanto a los armarios bien fabricados, donde pueden guardarse los libros con toda seguridad sin que les amenace ningún contratiempo, el dulcísimo Moisés nos habla de ello en el Deuteronomio (cap. XXXI): "Tomad este libro y ponedlo al lado del Arca de la Alianza del Señor nuestro Dios". ¡Oh lugar delicioso y conveniente en sumo grado para una biblioteca! Pues esta Arca se hizo de madera incorruptible de Setim, y recubierta de oro por todas partes. Pero el Salvador prohíbe también con el ejemplo toda negligencia que pueda perjudicar a los libros en su manejo, como nos refiere San Lucas en el capítulo VI de su Evangelio. Y, en efecto, cuando Jesús hubo leído el libro que se le ofrecía con las palabras proféticas que sobre él se habían escrito, no lo devolvió al ministro sino después de haberlo cerrado. Por este comportamiento, los estudiantes deben tener presente el cuidado exquisito que se debe a los libros y también deben considerar que en ningún caso debe descuidarse su manejo.

Jean Guitton

Jean Guitton

Y no sería paradójico afirmar que la primera virtud de la inteligencia es tener la impresión de que no se comprende.

Jean Guitton (filósofo francés 1901 - 1999)

Memoria traidora

Memoria traidora

Lo vivido y lo imaginado pesan lo mismo en la memoria y la historia personal se funde con los acontecimientos. Por eso es un alivio tener buenas razones para relativizar el valor de la memoria. ¿Hasta qué punto nos pertenece lo ocurrido y hasta qué punto somos capaces de hacernos cargo de la realidad?

Una parte de los recuerdos que alberga nuestra memoria es cierta, otra es una mezcla entre realidad y fantasía y, por último, hay una parte completamente ficticia. Es precisamente ésta la que origina dramas personales y conflictos psicológicos.

Nuestro cerebro no registra la información tal y como es, sino que almacena una interpretación, una reconstrucción de vivencias pasadas. Por su especial naturaleza, la memoria se modifica con el paso del tiempo y las experiencias acumuladas, llegando al punto de olvidar acontecimientos pretéritos o de reinterpretarlos, distorsionarlos, confundirlos e incluso imaginarlos.

Los científicos han averiguado que la memoria es traicionera, no sólo porque olvida con facilidad, a veces de forma deliberada y como una estrategia de supervivencia, sino porque puede confundir escenas imaginadas con la realidad, a las que se recurre en ocasiones con fines terapéuticos. En los años ochenta se pusieron de moda las técnicas regresivas en las que el psicoterapeuta, mediante hipnosis, llevaba al paciente a los abismos de su conciencia para sacar de ella el tesoro de vidas anteriores, viajes astrales, abducciones por extraterrestres, posesiones del diablo y traumáticos abusos infantiles. La ciencia tardó un tiempo en advertir que los recuerdos propiciados por la hipnosis no eran verdaderos, eran inducidos. Se han recopilado suficientes evidencias como para afirmar que la gente no sólo construye falsos recuerdos sino que además se los cree por completo. Incluso, los recuerdos más peregrinos y fantasiosos pueden ser implantados en la memoria mediante simple sugestión.

La psicóloga Elizabeth Loftus y sus colegas de la Universidad de California realizaron un estudio en el que se implantó un recuerdo completamente imposible: Un hombre disfrazado de Bugs Bunny saludaba y abrazaba a los niños en Disneylandia. El equipo de Loftus reclutó a un grupo de personas que había visitado este parque temático y el treinta y seis por ciento de los voluntarios reconoció haber saludado a Bugs Bunny en su visita. Por ser un personaje de la competencia, de la Warner Brothers, el Conejo de la Suerte no se encuentra en ningún recinto Disney.

El pasado es una ficción y la superficialidad de los escenarios de la memoria que revivimos de continuo es un obstáculo que ni siquiera nos sirve para entender correctamente el presente. Llegamos a saber quiénes somos porque nos acordamos de nuestras vivencias y acertamos a conectarlas, por eso perder la memoria equivale a perder la personalidad.

El hombre que enseña

El hombre que enseña

El mundo no sería el mismo sin el pensamiento de Michel de Montaigne, creador del ensayo como corpus definido de la literatura y transmisor de la inteligencia y la moral grecolatinas.

Montaigne nació en Perigort (Francia), en 1533, y uno de los aspectos más sorprendentes de este intelectual es la absoluta vigencia de sus ideas, esto nos incita a relativizar nuestra modernidad y nos revela que los problemas de los seres humanos son siempre los mismos y perduran a través de los siglos. Reflexiona sobre la maravillosa simplicidad de la vida: "Qué milagro es que esta gota de semilla de la que procedemos lleve en ella impresos no solamente la forma corporal, sino también los pensamientos y las inclinaciones de nuestros padres". Declara su beligerancia contra los médicos. Su padre, dice, vivió setenta y cuatro años sin haber probado nunca una medicina, algo que él imitó. Siguiendo a Epicuro, el ensayista declara: "deben evitarse los placeres si comportan dolores más agudos y se han de buscar los dolores que comporten placeres más grandes". Reivindica el concepto de salud y vida. Sin salud no hay una vida justa y deseable, dice, y explica que hasta Hipócrates, que tampoco es juzgado con benevolencia, no existía rastro de medicina. Ilustra su aversión a los médicos con un diálogo: un médico hace un comentario a favor de su trabajo y un caballero le contesta que cómo no va a ser un gran trabajo, si le permite matar a quien quiera sin ningún problema ni queja.

Las mujeres, la vanidad, la sabiduría, la conciencia, los poderosos, todo lo humano y lo divino es tocado por Montaigne.

Ensayos de Montaigne

Elegir

Elegir

Albert Camus se hacía la siguiente pregunta: "¿Me suicido o me tomo una taza de café?" Su intención era la de resaltar que en la vida siempre hay que elegir. Lo hacemos cada segundo del día y siempre existen alternativas. La vida humana se define dependiendo de las opciones que tomemos.

Cada mañana nos levantamos de la cama, vamos al baño, nos aseamos, nos lavamos los dientes. Cada parte de nuestro ritual matutino implica una elección. No es obligatorio ducharse, ni ponerse ropa interior, afeitarse o maquillarse. Antes de salir de casa ya hemos tomado un montón de decisiones sin que ni siquiera nos demos cuenta de que hemos elegido. Podríamos dejar de hacer todas esas cosas, pero no nos lo planteamos, son actividades tan arraigadas, tan habituales, tan automáticas, que no contemplamos las alternativas. Durante el fin de semana pueden variar algunas rutinas: quedarnos un rato más en la cama, ducharnos nada más levantarnos o dejarlo para más tarde, saltarnos el afeitado o el maquillaje. Sin embargo, entre semana, somos unos autómatas.

Sí, cuesta admitir que nos hemos robotizado y funcionamos con el piloto automático, no obstante, y aunque no lo parezca, esto supone una ventaja. Si cada acto de nuestra vida fuera intencionado y consciente, ninguno de nosotros soportaría esta carga. Nunca antes en su historia las personas se habían enfrentado al número de elecciones que tenemos que hacer ahora.

Probablemente a nadie le gustaría que nos quitasen la libertad de elección en cualquiera de las facetas de nuestra vida que consideramos importante, pero el cúmulo de opciones pequeñas y adicionales nos provoca un estrés y una insatisfacción considerables, pues elegir bien no es asunto fácil. A la hora de comprar un coche hemos de valorar la seguridad, la fiabilidad, el consumo de gasolina, el estilo, el tamaño, el precio, el color, los extras, la garantía que nos ofrece el fabricante... Y después de haberlo adquirido podemos descubrir que no es tan cómodo como pensábamos, que consume más de lo que nos indicó el vendedor o que el color no importaba tanto. Incluso con un número limitado de opciones, llevar a cabo el proceso de elección puede resultar una tarea ardua. Al aumentar el número de opciones, el esfuerzo necesario para tomar la elección correcta pasa con frecuencia de ser una bendición a ser una carga. Esto explica por qué no siempre conseguimos tomar las decisiones de manera eficaz.

Cuestiones sobre el velo

Cuestiones sobre el velo

Dos jóvenes musulmanas me abordan por la calle y me piden unos minutos para responder a un cuestionario. La pregunta clave es: ¿Qué opina de que las mujeres musulmanas lleven velo? Mi respuesta les sorprende: Si es lo que ellas desean, me parece bien, no tengo nada en contra.

Supongo que algunas mujeres musulmanas, recién llegadas a Europa, basan su identidad en una pertenencia al Islam. Algunas llevan voluntariamente el velo, como un símbolo de su religión, pero otras sufren la presión de sus padres o la de sus líderes religiosos. Yo estoy apegada a la libertad, en especial a las libertades fundamentales del individuo, y aunque soy atea, considero que la práctica religiosa es legítima siempre y cuando se haya elegido libremente, sin presiones ni obligaciones, sobre todo cuando se inscribe en un marco a la regla común que es la laicidad.

Hay mujeres que llevan el velo como una reivindicación, son musulmanas y su velo es su estandarte, sienten que por él se las conoce y se las respeta. Otras mujeres lo utilizan como protección, los hombre musulmanes no las molestan, para ellos son intocables.  Incluso las hay que salen de su casa con velo, pero cuando se encuentran a una distancia prudente de su entorno habitual, lo guardan en una bolsa. Luego están las militantes del velo, las mujeres que lo defienden como libertad de expresión y lo justifican como parte de su proyecto de emancipación.

La mayor parte de nuestra sociedad sólo ve moros, no importa quiénes son ellos, ni hay interés en conocerlos mejor. Con el estereotipo basta. Por eso cuando han aparecido las primeras tensiones generadas en torno a niñas que se han presentado en la escuela con la cabeza cubierta, no hemos sabido reaccionar. Estas niñas deben estar en la escuela y la escuela debe respetar las especificidades de cada alumno desde la laicidad. El Estado tiene que ser coherente con sus principios, si se prohíben los símbolos religiosos, la prohibición ha de abarcar a todos los ámbitos públicos, no sólo a la escuela, y tiene que afectar a todas las religiones. El velo no puede ser un argumento político para estigmatizar a los musulmanes, ni una fuente de tensiones entre unos y de otros, porque al prohibir el velo estamos tocando al Islam, y esto se interpretará como un rechazo social a sus seguidores, que radicalizarán sus posturas para remarcar su pertenencia a una religión.

Baby Down

Baby Down

La empresa alicantina Superjuguete ha creado una muñeca llamada "Baby Down", que simula los rasgos de un niño con síndrome de Down. La muñeca, disponible en versión masculina y femenina, se distribuye en Ibi, Alcoy, Alicante y Madrid a un precio aproximado de 25 euros, tres de los cuales se destinan a la ONG.

El juguete está concebido para que los niños y niñas conozcan las necesidades de un bebé con Síndrome de Down, por lo que se acompaña de un folleto explicativo en el cual se explica qué actividades pueden hacerse para desarrollar sus capacidades.


Down España

Anécdota

Anécdota

Durante la fiesta de celebración de su noventa aniversario, una dama inglesa que se sentaba junto a Bertrand Russell, uno de los ateos más famosos del mundo, le preguntó:

-¿Qué hará, Bertie, si resulta que está usted equivocado? Quiero decir si..., bueno, cuando llegue el momento, se encuentra con Él. ¿Qué le dirá usted?

Y Russell, imaginando ese posible diálogo, apuntó con un dedo hacia arriba y respondió:

-Pues bien, le diría: "Nos has dado unas pruebas insuficientes, Señor".

I Certamen de Fotografía SMS: Súbete al Transporte público

¿Subes al Transporte Público?

Demuéstranoslo participando en el "I Certamen de Fotografía SMS: Súbete al Transporte público" que la Consejería de Transportes e Infraestructuras pone en marcha. Puedes enviar tu foto hasta el 31 de diciembre.

Pero si lo tuyo es escribir... inscríbete en el Concurso de Relatos y regálanos tu mejor historia sobre el transporte público. Tus vivencias y experiencias se publicarán en "El libro anual de vivencias en el transporte público".

Podrás conseguir diferentes premios: Abono de Transportes Anual, Abonos Mensuales...

Porque entre todos podemos hacer un mundo sin coches. Sin atascos. Sin polución... Nosotros lo hacemos posible...

Y tú, ¿Subes?

Un mundo sin coches

El Bonnard de Cartier-Bresson

El Bonnard de Cartier-Bresson

Fotografiar es contener el aliento cuando todas nuestras facultades convergen para captar la fugaz realidad; es entonces cuando plasmar una imagen se convierte en un placer físico e intelectual. Henri Cartier-Bresson

 

La exposición de Henri Cartier-Bresson, el ojo de un siglo, muestra 124 fotos de un hombre que hizo de la fotografía una manera de vivir. Paisajes urbanos, hechos históricos, retratos anónimos o de celebridades y entre esta muestra de variados y sugestivos contrastes, una imagen: la del pintor Pierre Bonnard. No sé por qué me impresiona tanto, pero me quedo abstraída contemplándola durante un rato. Le veo anciano, rodeado de bocetos, ante una pared manchada de humedad. En sus pequeños ojos aún pervive la mirada inquisitiva de quien pretende escudriñar las entrañas del mundo. Sus obras, de apariencia simple, resultan de una notable complejidad a la hora de reflejar la vida cotidiana: desnudos, paisajes, naturalezas muertas, autorretratos... Su objetivo es recrear la realidad con colores irreales y perspectivas llenas de artificios, integrar el motivo en una composición de ensamblaje, generalmente muy elaborada.

Me adentro en la escena, debe hacer frío porque el pintor posa ante un radiador, con bufanda y varias piezas de ropa superpuestas. Siempre he admirado su talento, su sofisticado colorismo, el ambiente que induce a la reflexión, porque el espectador entra en el cuadro para humanizarlo. La pasión está siempre presente, así como su personalísimo estilo, cultivado con esmero a lo largo de su carrera, aunque a mí siempre me admiró su perfeccionismo obsesivo, quizás por ser tan cercano al mío. Cuentan que estando en su lecho de muerte pidió que le llevasen un lienzo que representaba un almendro en flor para poder retocar un pequeño rincón y transformarlo de verde en amarillo.

Había visto retratos de Bonnard siendo joven, en la madurez, y por alguna razón que ignoro éste de Cartier-Bresson me conmueve de una manera especial.

Obras de Pierre Bonnard

Por qué violan algunos hombres

Por qué violan algunos hombres

De todas las cuestiones que tienen que ver con la violencia humana, la violación parece ser la que más hunde sus raíces en los mitos.

Los tres mitos más recurrentes son: 1.º la culpa la tiene la mujer, aunque no tuviera ningún deseo de ser violada; 2.º la víctima estaba predispuesta (quería ser violada); 3.º la violación es un delito motivado por el poder y el control, no por el sexo. Cada una de estas explicaciones puede ser muy atractiva, pero es falsa.

Las encuestas realizadas en diferentes países indican que un número de hombres notablemente superior que de mujeres considera que la víctima comparte la culpa de la violación. Por lo general, estos hombres creen que las mujeres, por el hecho de serlo, especialmente las jóvenes y atractivas, son víctimas potenciales. Puede parecer una tontería, pero no lo es en absoluto para los violadores. Este mito empieza a resultar más creíble si se le añaden circunstancias concretas: la mujer tomó el camino equivocado para llegar a su casa, se olvidó de cerrar la puerta con llave, llevaba la ropa que no debía o confió en el hombre equivocado.

Si muchos hombres comparten está lógica, muchas mujeres se ven obligadas a convivir con ella y, en consecuencia, adoptan medidas para evitar ser violadas: no salen solas de noche, no aparcan su coche en determinados lugares, cierran su casa a cal y canto... Vivimos en una sociedad en la que algunos hombres son violadores (en todas las sociedades algunos hombres son violadores), pero es ilógico llegar a la conclusión de que las mujeres son culpables de las decisiones de los hombres violadores.

Otro mito es el de la víctima predispuesta. También existe un mayor número de hombres que de mujeres que cree que por lo menos algunas mujeres (cuando no todas) desean ser violadas, a pesar de la resistencia que puedan ofrecer durante la agresión. Mucha gente considera que una de las fantasías de las mujeres es practicar el sexo por la fuerza. ¿Qué sienten las mujeres víctimas de una violación? Se sienten verdaderamente enfadadas y utilizadas, culpables, sucias y profanadas, para todas la situación es detestable y abrumadoramente negativa. Mientras la mayoría de mujeres detesta la violación, a la mayoría de los hombres les produce cierta excitación.

El mito más reciente y generalizado sobre la violación en la actualidad, el que explica la violación a partir del control y del poder violento del sexo, quizá sea también el más importante. Muchos sociólogos y trabajadores sociales consideran este mito como "la verdad definitiva", una verdad que, ironías del destino, puede haber llevado a que muchas mujeres fueran violadas cuando podrían no haberlo sido.

En su obra, Against Our Hill, Susan Brownmiller expresa esta misma opinión: "De hecho, una de las primeras formas de vínculos entre los hombres posiblemente fuese la violación colectiva de una mujer por una banda de merodeadores. Una vez dado este paso, la violación se convirtió no sólo en una prerrogativa de los hombres sino en el instrumento de fuerza básico contra las mujeres, el agente principal de la voluntad de él y del miedo de ella. La penetración a la fuerza del hombre en el cuerpo de la mujer, a pesar de la lucha y sus protestas, se convirtió en el vehículo de la conquista victoriosa del ser femenino por parte del hombre, la prueba definitiva de su mayor fuerza, el triunfo de su condición de hombre. [...] En mi opinión, desde la época prehistórica hasta nuestros días, la violación ha desempeñado una función crucial. No es más que un proceso de intimidación consciente con el que todos los hombres mantienen a todas las mujeres en un estado de miedo permanente".

El hecho de que la violación se manifieste y generalice durante la guerra mucho más que en otras situaciones parece avalar la idea de que la violación no es más que un instrumento de control y poder. Los visigodos de Alarico mataron a los ciudadanos y violaron a las mujeres romanas, de la misma manera, los invasores nazis perpetraron violaciones masivas en todos los pueblos de Rusia, a su vez, los soldados rusos que ocuparon Alemania hicieron lo mismo. En las guerras de los turcos contra los armenios, de los paquistaníes contra los bengalíes, de los iraquíes contra los kuwaitíes, de los hutu contra los tutsi, de los serbios contra los bosnios, etc, etc, etc. Siempre que las mujeres pierden a sus protectores, se producen violaciones en masa.

¿Por qué violan los soldados? ¿Es, como sostiene Brownmiller, por el deseo de los hombres de machacar a las mujeres y someterlas a un control bajo el miedo perpetuo? ¿Ofrece la guerra una buena ocasión para practicar este control?

En tiempos de guerra, la mayoría de los soldados tiene dudas respecto a su supervivencia, muchos son jóvenes y aún no han tenido descendencia, por tanto, su proyecto de ser padres es incierto. Conocen a mujeres jóvenes, desprotegidas y fértiles y pocas veces se castiga la violación en tiempos de guerra; además, en el caso de que la violación produzca descendencia, el violador no ha de responsabilizarse ni económica ni moralmente de su hijo porque nunca estará seguro de que sea suyo. Por otra parte, violar a las mujeres de sus enemigos es una expresión de victoria. ¿Sería ésta la verdadera razón de que ocurran violaciones masivas durante las guerras? La violación puede responder a otro esquema bien distinto: el gran guerrero, el conquistador de tierras, sabe que puede morir en cualquier momento y la amenaza de la muerte activa su instinto natural de supervivencia, tiene que reproducirse antes de morir.

Apuntaré un dato significativo que puede ayudar a esclarecer los motivos reales de la violación. En los años ochenta se realizó una encuesta entre adolescentes de Rhode Island, la mitad de los chavales consideró que el sexo a la fuerza era aceptable si el hombre había gastado por lo menos 15 dólares en una mujer. Es posible que en lugar de una estrategia masculina de control, la violación sea una fórmula para obtener una copulación en la que no importa el coste que tenga para la mujer. El hecho de que la violación no sea privativa de los humanos, otros primates también recurren a ella, avalan la idea de que el Homo sapiens viola por cuestiones sexuales y no de odio o de dominio.

¿La violación es un medio o un fin? Para el violador ¿es más importante dominar a las mujeres o copular con ellas? La violación es un fenómeno universal, los hombres violan, ya sea en un poblado de la selva amazónica o en Nueva York. Los orangutanes, los gorilas y los chimpancés, nuestros parientes más cercanos, también violan a sus hembras. La violación está muy extendida en todo el reino animal. Es probable que los hombres no hayan inventado la violación, lo más plausible es que hayan heredado esta conducta de sus antepasados los simios. La violación es una táctica reproductiva estándar que se ha desarrollado durante millones de años. ¿Tiene sentido afirmar que los hombres de todas las culturas violan porque poseen una predisposición natural a la violación? ¿Se trata de una fórmula más de selección natural, de una adaptación o un "instrumento" adicional utilizado para ganar en la competición reproductiva?

 

*Imagen: Violación, Rawson Planos

Marguerite Duras

Marguerite Duras

Dice el tópico que a Maguerite Duras se la ama o se la odia. No hay lugar para las medias tintas. Antes de nada diré que yo me incluyo en el primer grupo, pues admiro a esta escritora incansable desde que leí El amante y topé con el texto de una autora sublime que no tuvo reparo en recurrir a su agitada vida para llenar el espacio en blanco con una poesía única y desgarrada, que atraviesa con cada una de sus letras y de sus silencios.

Su obra estremecedora y sensible y sus lúcidas palabras pese al alcohol, los tabacos y la vida hablan de una mujer consciente de su devastación hasta el último momento.

Ella deseaba que sus palabras fueran recordadas por los más jóvenes, por los párvulos. Ojalá que la tristeza de su cuerpo deshecho de noche traspase la luz trémula y oscura del olvido y su canción total viva en el corazón de los jóvenes y en la sonrisa de los niños.

EL TREN DE BURDEOS

Una vez, tuve dieciséis años. A esta edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1.930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba. Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. Y luego, de golpe, nos dimos cuenta que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Yo hablaba bajo para no despertarles. Si me hubieran oído contar las historias de la familia, me habrían prohibido hacerlo con gritos, amenazas y chillidos. Hablar así bajo, con el hombre a solas había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos, y de ese modo empezó todo en el mismo momento, exacta y brutalmente de una sola mirada. En aquella época, no se decía nada de estas cosas, sobre todo en tales circunstancias. De repente, no pudimos hablarnos más. No pudimos, tampoco, mirarnos más, nos quedamos sin fuerzas, fulminados. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente, al llegar a París. Él estaba junto a la puerta, apagó la luz. Entre él y yo había un asiento vacío. Me estiré sobre la banqueta, doblé las piernas y cerré los ojos. Oí que abrían la puerta, salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. Él dijo: "Por la noche, en los trenes, apagan la calefacción y de madrugada hace frío". Me quedé dormida. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas, las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Abrí los ojos apenas. Vi que miraba a la gente del vagón, que la vigilaba, que tenía miedo. En un movimiento muy lento, avancé mi cuerpo hacia él. Puse mis pies contra él. Se los di. Él los cogió. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Al principio eran lentos, luego empezaron a ser cada vez más retardados, contenidos hasta el final, el abandono al goce, tan difícil de soportar como si hubiera gritado.

Hubo un largo momento en que no ocurrió nada, salvo el ruido del tren. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor.

Luego, de nuevo, resultó soportable. Su mano llegó sobre mí. Era salvaje, estaba todavía caliente, tenía miedo. La guardé en la mía. Luego la solté, y la dejé hacer.

El ruido del tren volvió. La mano se retiró, se quedó lejos de mí durante un largo rato, ya no me acuerdo, debí caer dormida.

Volvió.

Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos, el vientre, las caderas, en una especie de humor, de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Se detiene a saltos. Está sobre el sexo, temblorosa, dispuesta a morder, ardiente de nuevo. Y luego se va. Razona, sienta la cabeza, se pone amable para decir adiós a la niña. Alrededor de la mano, el ruido del tren. Alrededor del tren, la noche. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Las paradas que despiertan. Bajó durante la noche. En París, cuando abrí los ojos, su asiento estaba vacío.

Marguerite Duras

Un gran invento

Un gran invento

Si algo bueno tiene el hombre es su capacidad para crear herramientas e instrumentos que le permitan compensar sus carencias y aumentar sus facultades naturales. Es así como se ha convertido en el rey de la creación.

Tras conseguir hablar, el hombre incrementó su sociabilidad y pudo compartir con otros hombres mensajes que expresaban sus emociones y pensamientos. Pero llegó un momento en que su memoria ya no pudo retener tanta información y entonces el hombre inventó el libro.

El libro ha permitido que el hombre agigante su memoria colectiva con un contenido intelectual útil y provechoso. Al principio, en su prehistoria, el libro fue piedra, hueso, corteza de árbol o tablilla de barro, luego vendría la piel, la tela, el papiro o el pergamino, así hasta ser papel impreso o combinaciones de los signos 0 y 1.

Gracias al libro conocemos los mitos helénicos, los avances científicos, los discursos filosóficos, las fantasías y los miedos de otros hombres en otros tiempos y compartimos las inquietudes de nuestros coetáneos.

La producción mundial de libros crece cada día con novedades y reediciones de obras antiguas. Los lectores contribuyen a esta expansión, porque, desde hace tiempo, el libro ya no es un instrumento al servicio de la minoría culta y poderosa y aspira a alcanzar a sectores cada vez más amplios de la sociedad.

Exorcismo

Exorcismo

El exorcista no es una figura arcaica de la Iglesia ni un personaje cinematográfico representado por el padre Karras, es un cargo eclesiástico que sigue vigente hoy en día. El Código de Derecho Canónigo dice que debe haber uno en cada diócesis, aunque esto no siempre es así. La finalidad de estos religiosos es ayudar a personas en una situación difícil, ellos ordenan y mandan al demonio, en nombre de la Iglesia, que abandone el cuerpo del poseído, y según explica el exorcista Lluís Martínez Sistach, adscrito a la archidiócesis de Barcelona, existe abundante demanda de estos servicios.

En la historia de la Iglesia la relevancia de los exorcistas ha sido cambiante, en la actualidad su presencia permanece en la sombra y los casos de posesión diabólica no se comentan. Sin embargo, durante el siglo pasado y ante la proliferación de teorías filosóficas como el anarquismo, que la Iglesia católica consideraba que eran obra del maligno y, por tanto, perjudiciales para la gente, el papa León XIII redactó unas plegarias, que en realidad eran un exorcismo contra este "mal", éstas se leían al concluir cada misa y estuvieron vigentes entre finales del siglo XIX y el Concilio Vaticano II. A partir del Concilio Vaticano II se renovaron todos los rituales de la Iglesia: bautismo, comunión, matrimonio, etc. También se actualizó la ceremonia de exorcismo, tarea que ocupó a la Iglesia durante cuarenta años. Una de las últimas versiones se publicó en 2005 y no ha recibido apenas difusión.

El Ritual de exorcismos y otras súplicas detalla los pasos a desarrollar en la ceremonia de exorcismo y abarca desde el vestuario del sacerdote hasta los gestos que debe hacer, las oraciones que ha de rezar y también aborda el tema de la participación de los asistentes. Asimismo, el manual establece las condiciones que tiene que reunir el sacerdote autorizado para realizar esta práctica y marca las prevenciones a seguir ante una intervención demoníaca. Algunos de los síntomas de posesión son: hablar una lengua desconocida o entender a quien la habla, descubrir la existencia de objetos ocultos o distantes y mostrar una fuerza superior a la habitual. Sólo con la certeza moral de hallarse ante una persona endemoniada, el sacerdote procederá a practicar el exorcismo. En el lugar escogido para esta ceremonia no se permitirá la presencia de ningún medio de comunicación social y los participantes se abstendrán de divulgar el hecho, guardando la debida discreción.

La existencia del demonio es una cuestión de fe, unos atribuyen a Satanás todos los males del mundo, mientras que otros buscan culpables más cercanos y terrenales.

El Valle

El Valle

El PP está de acuerdo en despolitizar el Valle de los Caídos. Acepta, junto con los otros grupos parlamentarios, que el monumento se destine en un futuro inmediato a honrar a todas las víctimas de la Guerra Civil española. Me parece un poco tarde. Todos sabemos que esa cruz, levantada por los prisioneros del bando republicano para mayor gloria del caudillo dictador, se alza en recuerdo de los caídos por Dios y por España, y que ninguna reforma conseguirá borrar completamente este espíritu. No se puede permitir que el cuerpo de Franco continúe enterrado en la basílica, perpetuando la función de moderna pirámide, y ya es hora de que los muertos, todos, descansen definitivamente y en paz.

La verdad del Valle de los Caídos es la que es y antes de intentar reconvertirlo en lo que nunca será, cabe que nos preguntemos si representaría alguna pérdida para el patrimonio artístico dejar que la montaña recupere su estado original.

De sobresalto en sobresalto

De sobresalto en sobresalto

El Museo de Ciencia de Londres canceló la semana pasada una charla del Premio Nobel de Medicina James Watson, pionero en la tarea de descifrar el genoma humano, tras la polémica surgida por unas declaraciones en las que se manifestaba pesimista sobre África porque las políticas occidentales se basan en la creencia de que "la inteligencia de los africanos es como la nuestra, algo que contradicen todas las pruebas efectuadas".

En el seminario "El origen del hombre: del chimpancé al humano", organizado por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra, Daniel Turbón, catedrático de Antropología Física de la Universidad de Barcelona, ha dicho que los humanos no provenimos del chimpancé: "la comparación de secuencias del genoma del hombre, del chimpancé y de los fragmentos obtenidos del gorila permite saber que los humanos no provenimos del chimpancé actual, pues el 23% del ADN analizado no coincide".

Ni nuestro cuerpo ni nuestra mente son lo que pensábamos que eran. La inteligencia se reparte por razas y los chimpancés han dejado de ser nuestra familia antropológica. ¿Dónde nos colocan estos nuevos descubrimientos científicos?