Dinero
El dinero es sólo un medio, pero si para ti es un fin, es que tienes el alma de papel moneda.
El dinero es sólo un medio, pero si para ti es un fin, es que tienes el alma de papel moneda.
Alcohol (del árabe al kahul, polvo de antimonio que utilizaban las mujeres para oscurecer los párpados).
En la Edad Media muchas enfermedades no tenían remedio, ni había nada que las pudiera aliviar. Por eso, no es de extrañar que los médicos de la época se fijaran en el espíritu del vino, aquel líquido que no solamente servía para disolver sustancias y obtener medicinas, sino que también conducía a un estado mental en el que los males parecían menores. El espíritu del vino era lo que más tarde se denominó alcohol y también se utilizaba como anestésico.
Ya en la Antigüedad se había descubierto que la miel o la fruta tenían un sabor diferente cuando estaban fermentadas y que su consumo provocaba cierta alegría. Sin saberlo se estaba dando el primer paso hacia las bebidas alcohólicas. En el proceso de fermentación, las frutas consumen azúcar y dan como subproducto el alcohol. Así, con frutas como la uva, se pudo obtener el vino y la selección de variedades más dulces permitió conseguir vinos un poco más fuertes.
Además, en el segundo milenio antes de nuestra era, los egipcios ya sabían destilar y obtenían bebidas de más graduación que denominaban espíritus ardientes. Los chinos, que obtuvieron un destilado del arroz, los indios y los árabes aprendieron a destilar a partir de los egipcios. Fueron los árabes los que inventaron un aparato para destilar que llamaron alembik -nuestro alambique-, nombre que debía provenir del griego bikos, un recipiente con forma redondeada. Con el alambique, el proceso de destilación mejoró, permitiendo la obtención de alcohol casi puro. La referencia más antigua es de 1150 y corresponde al personaje Magíster Salernus. Pero se atribuye a Arnau de Vilanova (1240-1311) la obtención por primera vez de alcohol totalmente puro. Era tan inflamable que se encendía con sólo acercarlo al fuego y de aquí viene uno de sus primeros nombres: aqua ardens, aguardiente. También se le llamaba aqua vital, porque en ciertas enfermedades parecía el único remedio capaz de mantener a una persona viva -de este nombre en galés, uisge beatha, proviene la palabra güisqui. Fue muy utilizada durante la epidemia de peste negra del siglo XVI, porque aunque no podía curar, al menos aligeraba el sufrimiento o lo hacía olvidar.
El origen del nombre no tiene nada que ver con las bebidas alcohólicas ni con su fermentación. Deriva del árabe al kuhul o al kohl, que significaba antimonio pulverizado.
Xavier Durán ha escogido sesenta palabras para ofrecernos los orígenes de su significado y nos las presenta en su obra "Les històries que les paraules amaguen".
Dieta (R.A.E.): 1. Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber, y, por ext., esta comida y bebida. 2. Privación completa de comer.
Dieta mediterránea (R.A.E.): Régimen alimenticio de los países de la cuenca del mar Mediterráneo basado preferentemente en cereales, legumbres, hortalizas, aceite de oliva y vino.
Que me perdonen los señores de la Academia, pero ¿qué comen los chinos, productos marcianos? ¿Acaso en España, país mediterráneo, no probamos el pescado, la carne o el queso?
La dieta mediterránea está de moda por sus saludables cualidades y nuestro Gobierno ha solicitado en el Consejo de Agricultura de la UE el apoyo del resto de países para presentar esta dieta ante la UNESCO y que se convierta en Patrimonio de la Humanidad. Arrogancia no nos falta, como tampoco nos faltan escrúpulos a la hora de hacer dinero vendiendo productos falsamente mediterráneos, preparando jornadas gastronómicas de promoción, simposios, congresos, ferias, encuentros o banquetes en afamados restaurantes. Todos sacan tajada: los investigadores, los dietistas, los nutricionistas, los antropólogos, los gastrónomos, los periodistas, los publicistas, los fabricantes... Si incluso la venden como método para adelgazar. Empresas como Bimbo, Danone, Freixenet, Gallina Blanca, Kellogg, Navidul, Nutrexpa, Koipe o Panrico se han agrupado bajo el nombre de Asociación para el desarrollo de la dieta mediterránea. Y ya me dirán ustedes qué bondades tienen las sopas de sobre de Gallina Blanca o el pan de molde lleno de aditivos que nos venden Bimbo y compañía.
La dieta mediterránea en una engañifa, la penúltima tomadura de pelo. ¿Cuántos productos típicamente mediterráneos no provienen de las antiguas Persia o China (el melocotón, por ejemplo), de Mesopotamia, de Asia, de África, del norte de Europa o de América? Ingredientes tan "típicamente mediterráneos" como la berenjena (traída por los árabes), el pimiento o el tomate (llegados de América), son hoy ingredientes básicos en muchos de nuestros platos tradicionales. También la viña, el maíz o el olivo, puntales de esta dieta, vienen del Este. La bebida preferida por nuestros antepasados fue la cerveza y no el vino. Las especias, el azúcar... el gusto y la identidad de nuestra cocina son fruto de invasiones, colonizaciones e intercambios.
Si algo hay que ensalzar es la variedad y calidad de la cocina de los países mediterráneos, no una dieta, un régimen. Porque aquí, y en cualquier parte, lo razonable es comer un poco de todo.
Mediante correo electrónico, un lector se rasga las vestiduras porque en uno de mis post he escrito la palabra "imbécil" para conceptuar a personas voluntariamente ignorantes. Lamento el enfado, pero las personas han de calificarse por lo que son.
Es una realidad, el mundo está lleno de imbéciles, y te los encuentras en todas partes: gobernando, estableciendo lo que es políticamente correcto, controlando la sociedad, la prensa, la TV, diciéndonos qué comer, qué vestir, qué soñar. Te los encuentras en el cine, en la consulta del médico, en el quiosco de la esquina, en el bar. Los imbéciles son una plaga y lo malo de la imbecilidad es que se contagia.
Unos tiranos nos dominan decidiendo y pensando por nosotros. Esos tiranos nos impiden ser. Y los imbéciles, incapaces del más mínimo sentido crítico, callan y otorgan, se adaptan a la realidad impuesta.
Siempre ha habido imbéciles, porque la imbecilidad va ligada a lo irracional de la condición humana. El ser humano no es inmune a las histerias colectivas, a la memez y al fanatismo. Pero nunca hasta ahora fue tan rápido el contagio ni tan devastadores sus efectos. La imbecilidad es el estado de millones de personas a las que uno supone en su sano juicio, gentes sin criterio propio, gentes de encefalograma plano, gentes manipulables, en definitiva: IMBÉCILES que deberían abstenerse de opinar precisamente por eso. Porque no tienen ni pajolera idea de nada, aunque se atrevan a criticar a quienes opinan con la libertad de decir lo que les sale de los... dedos.
La Fundación Vicente Ferrer pone en marcha la 3ª edición del CiberMaratón. Este año, el objetivo es más ambicioso y no quiere quedarse en utopía. El mensaje "Apadrina para dejar de apadrinar" es una llamada a la acción que conlleva una reflexión personal. Apela al gran desafío que se plantea la organización, eliminar la pobreza extrema en el distrito de Anantapur y en otras zonas desfavorecidas en el futuro. "Apadrinar para dejar de apadrinar" es saber que cada niño apadrinado forma parte del cambio y que las futuras generaciones podrán vivir en una sociedad autosuficiente, digna y humana. De esta manera, el gesto solidario de hoy ayudará a erradicar la pobreza en el futuro.
Para el CiberMaratón, se ha creado un microsite específico que se alberga en www.fundacionvicenteferrer.org. Presenta novedades en línea con el nuevo mensaje, nuevas opciones interactivas que harán al usuario participar de manera muy activa en la navegabilidad. Además, la iniciativa cuenta con otros materiales de difusión: banners para webs, un spot de televisión, una cuña de radio y un faldón de prensa, así como pósters, trípticos y postales para distribuir.
La Fundación anima a la sociedad a participar en el CiberMaratón para contribuir a la transformación de Anantapur en www.fundacionvicenteferrer.org o también en el teléfono
902 370 377.
¿Por qué el hombre es así? La pregunta resulta vastísima, casi metafísica, ya que versa sobre la condición humana y su indescifrable enigma. Pero cualquier pregunta, por enorme y abarcadora que parezca, también ésta remite a otra anterior. ¿Por qué el hombre se hace preguntas?
Comprendo que el llamado impulso de curiosidad, además de ser un impulso primario, es el principal factor de progreso. Pero llega un momento en que las preguntas terminan por abrumarme, sobre todo las que me hago yo misma. ¿Por qué tantos porqués? Está escrito: indagar por qué el día es día, y la noche es noche, y el tiempo es tiempo, sería desperdiciar día, noche y tiempo.
La danza es un mínimo de explicación, un mínimo de anécdotas, y un máximo de sensaciones.
Maurice Béjart era hijo del filósofo Gaston Berger y siguiendo el camino de su padre se licenció en Filosofía, pero no ha destacado por ofrecer al mundo una teoría filosófica relevante, sino como coreógrafo, acompañado de un perenne foulard rojo. Cuando tenía 14 años, un médico le recomendó la danza para fortalecer su cuerpo y se formó en ballet clásico estudiando en Londres y París. Debutó en 1945 y trabajó en compañías como la de Roland Petit. Uno de los papeles que más representó fue el del príncipe de El lago de los cisnes. Su primera intervención como coreógrafo fue en 1952, en la película sueca El pájaro de fuego, le han seguido más de doscientas cincuenta piezas en las que ha acercado la danza al público. Despojó a las bailarinas de sus rígidos tutús y las vistió con leotardos y vaqueros, el ballet moderno se había hecho contemporáneo para llenar estadios y electrizar al espectador. Su voraz curiosidad le hizo abrirse a todas las tendencias, introdujo la teatralidad en la danza y sin abandonar el lenguaje clásico logró ser actual. Experimentó con todo tipo de músicas, desde Wagner a Freddie Mercury, pasando por el tango llegó al rock, su sensibilidad y su pasión no ha dejado indiferente a nadie. Ha muerto para pasar vivo a la posteridad.
Hoy, 25 de noviembre, es el "Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres".
Entre enero y septiembre, más de 93.000 mujeres presentaron una denuncia por malos tratos y, en lo que va de año, 69 víctimas han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas sólo en España.
"Las líneas de alta velocidad españolas son la envidia del mundo". Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento.
El lenguaje, como elemento que influye directamente en la concepción sociológica que se tiene de las personas, ha de ser cuidado en extremo para no caer en barbarismos ni exclusiones sociales. Es por ello por lo que desde The REUSE Company se está luchando por un uso no sexista del lenguaje, con la intención de alcanzar, en la medida de lo posible, un nivel de igualdad social entre mujeres y hombres, evitando de este modo cualquier tipo de discriminación de género y consiguiendo alcanzar a la idea de un lenguaje no sexista.
La herramienta Themis nace con el objetivo en mente de erradicar dicho tipo de terminología y lenguaje de índole sexista de toda la documentación generada por cualquier organización. Localizando documentos y páginas web sexistas y marcando en estos documentos qué términos deberían ser revisados y cuáles son los candidatos para un posible cambio orientado a evitar problemas de genero en el documento.
"El artista sigue trabajando sin descanso y volviendo a comenzar: y cada vez cree que logrará su fin, que integrará su obra. No lo logrará, como es natural; y de ahí la razón de que este estado de ánimo sea fecundo. Si alguna vez lo consiguiera, si su obra llegara a poder equipararse con la imagen que se hizo de ella, con su sueño, sólo le restaría precipitarse desde el pináculo de esa perfección definitiva, y suicidarse". William Faulkner
A mí, la verdad, me gustaba más Tutankamon cuando estaba dentro de su sarcófago, bajo su máscara de oro y lapislázuli. Desde que le han sacado de su morada para que todos podamos verle, se ha desvanecido el encanto.
Tutankamon llevaba descansando, con más o menos paz, tres mil años y pico y ahora, al pobre, lo exhiben en una urna de plexiglás. La exposición de la momia no obedece a intereses científicos o culturales, sino a los pecuniarios, con la excusa de conocer el auténtico rostro del faraón de espera que los turistas se rasquen el bolsillo y obtener con ello pingües beneficios. El turismo flaqueaba en Egipto por culpa de la inseguridad y los atentados terroristas, también porque sus atractivos son sobradamente conocidos por todos, así que las autoridades han recurrido al morbo para incrementar los viajes al Valle de los Reyes.
Si la maldición de Tutankamon fuera cierta, hoy tendría ocasión para vengarse sin piedad de quienes han puesto al descubierto las miserias humanas de un dios.
Los fundamentos de la lógica jurídica proceden de las primeras líneas del Génesis. Por tanto, la genealogía del Código Civil de muchos países es judía (el Pentateuco) y cristiana (la Biblia). Los aparatos, la técnica, la lógica y la metafísica del derecho derivan en línea recta de lo que enseña la fábula del paraíso original: un hombre libre, por tanto, responsable, y por tanto, posiblemente culpable. Como está dotado de libertad, el individuo puede elegir, escoger, preferir una cosa antes que otra dentro del campo de las posibilidades. Toda acción procede, en consecuencia, de una libre elección, de una voluntad libre, informada y manifiesta.
El postulado del libre albedrío es indispensable para concebir cualquier acción represiva. Porque probar la fruta prohibida, la desobediencia y la falta cometida en el jardín del Edén derivan de un acto voluntario y, por tanto, susceptible de ser censurado y castigado. Adán y Eva tenían la posibilidad de no pecar, ya que los crearon libres, pero prefirieron el vicio a la virtud. De manera que se les puede pedir cuentas. Incluso hacérselo pagar. Y Dios los condena, a ellos y a toda su descendencia, al pudor, a la vergüenza, al trabajo, al parto con dolor, al sufrimiento, al envejecimiento, a la sumisión de las mujeres a los hombres, a la dificultad de cualquier intersubjetividad sexuada. A partir de aquí, sobre este esquema y en virtud del principio decretado en los primeros tiempos de las Escrituras, el juez puede jugar a ser Dios sobre la tierra.
Aunque un tribunal actúe sin signos religiosos, su dinámica se activa siguiendo el esquema siguiente: el violador de un niño es libre, puede escoger entre una sexualidad normal con una pareja que consienta y una violencia escalofriante con unas víctimas que quedan destruidas para siempre. En su alma y en su conciencia, dotado de un libre albedrío que le permite querer esto antes que lo otro, prefiere la violencia, cuando podría haber decidido otra cosa. De manera que ante el tribunal se le pueden pedir cuentas, escucharlo vagamente, no entenderlo y enviarlo a pasar unos cuantos años a una prisión donde probablemente se dejará violar como forma de bienvenida antes de pudrirse en una celda de donde saldrá después de haber renegado de la enfermedad que le afecta.
¿Alguien aceptaría que un hospital encerrara a un hombre o a una mujer a quien le han descubierto un tumor cerebral -que no es más selecto que una inclinación pedófila- en una celda, exponiéndolo a la violencia represiva de unos cuantos compañeros de habitación que uno mantiene en el salvajismo etológico de un confinamiento celular y abandonarlo, aunque sea durante un cuarto de su existencia, al trabajo del cáncer, sin atención, sin curas y sin terapia? ¿Alguien? Respuesta: todos aquellos que activan la maquinaria judicial y la hacen funcionar como un artefacto que han encontrado a las puertas del jardín del Edén sin preguntarse qué es, por qué está ahí, de qué manera funciona.
Esta maquinaria de la colonia penitenciaria de Kafka produce sus efectos en el día a día de los palacios denominados de justicia europeos y en las prisiones subsidiarias. Esta colisión entre libre albedrío y preferencia voluntaria del Mal en detrimento del Bien que legitima la responsabilidad y, por tanto, la culpabilidad, y por tanto el castigo, supone el funcionamiento de un pensamiento mágico que ignora lo que la evolución postcristiana de Freud ilumina con el psicoanálisis y otros filósofos que ponen en evidencia el poder de los determinismos inconscientes, psicológicos, culturales, sociales, familiares, etológicos, etc.
El cuerpo y el derecho, incluso y todavía más cuando se piensan, se creen y se autodenominan laicos, proceden del episteme judeocristiano. Y a todo esto podríamos añadir, para completar el inventario de los ámbitos involucrados, pero éste no es el lugar para hacerlo, unos análisis sobre la pedagogía, la estética, la política, la sacrosanta trinidad: trabajo, familia, patria... y tantas otras actividades de las cuales podríamos demostrar la impregnación religiosa bíblica. Un esfuerzo más para ser verdaderamente laico.
Los críticos le han colocado la etiqueta de pintura suprematista a la obra de Kasimir Malevich.
Más que un movimiento estético y artístico, el suprematismo se define como un proyecto filosófico, pues sus propuestas implican a la vez al arte, a sus valores, a los límites y posibilidades del conocimiento y la transformación del individuo. Lo material no desaparece, sino que se descompone y reconstruye siguiendo las leyes lógicas de la representación.
Al mundo de Malevich se accede tras aplicar sobre uno mismo la más estricta disciplina de la ascesis: la renuncia a todo. Renunciar a todo lo que se interponga en el camino del conocimiento absoluto, ese conocimiento capaz de disolver cualquier contradicción, de unir lo diverso e identificarlo en una nada armónica y dinámica. Malevich va más lejos, traspasa la realidad de las apariencias y esboza un universo absoluto para buscar y encontrar la mística del despojamiento y la esencialización.
"Cuadro negro", "Círculo negro" o "Blanco sobre blanco" hacen posible el tránsito a la verdadera realidad: la tiniebla del ser, la nada del todo: la que se agazapa detrás de las formas y la luz. Las formas se reducen a entidades mínimas y el color es un fenómeno luminoso absoluto.
El entusiasmo por el movimiento suprematista duró unos pocos años, pero la obra de Malevich ha quedado como muestra de su inconsciente sabiduría.
Etimología griega de la palabra pornografía: del nombre pornê, que designa a las prostitutas, y del verbo graphein, que significa el acto de escribir o representar.
¿Qué distingue a una imagen calificada como pornográfica de una representación explicita de órganos o actos sexuales que aparece en un libro de arte, en un tratado de medicina o en un documento científico? ¿En qué se diferencia la pornografía del erotismo? ¿Es forzosamente obscena la pornografía? ¿Qué significa exactamente obsceno?
¿A qué se le aplica el adjetivo de pornográfico? ¿Existen sueños pornográficos? ¿Las relaciones sexuales o los órganos genitales son pornográficos?
¿Quién consume pornografía? ¿A quién le desagrada la pornografía? ¿Cómo puede la pornografía desaprobarse y al mismo tiempo consumirse masivamente? ¿La producción de pornografía visual está vinculada a condiciones de explotación relacionadas con un trabajo degradante? ¿Cómo es posible que un joven de 13 años, que en países democráticos es suficientemente mayor para ir a prisión, no pueda entrar en un cine para ver una película pornográfica? ¿Por qué es simultáneamente peligrosa e insignificante la pornografía?
La pornografía no sólo plantea problemas sociológicos o jurídicos, también suscita problemas conceptuales, epistemológicos o morales. Pero nunca han sido abordados públicamente. En Francia, por ejemplo, se realizó un estudio sobre los programas de televisión con contenido violento o pornográfico el año 2002, este informe se sepultó inmediatamente después de presentarse.
Existe una opinión general desfavorable a la pornografía que nada tiene de excepcional, pues se basa en la unanimidad con la que se defienden los derechos de la mujer, la protección de los jóvenes, los valores morales. Sin embargo, esta situación se repite en todas las discusiones de ética que se producen: la clonación, la adopción de hijos por parejas homosexuales, la prostitución...
La habitual distinción entre erotismo y pornografía posiblemente posee buenas justificaciones estéticas, jurídicas, políticas o sociales, aunque carece de valor moral. Los filmes eróticos, que no muestran primeros planos de penes en erección o escenas de penetraciones, tienen diferente aceptación social que los filmes pornográficos, donde abundan las escenas de sexo explícito sin ninguna justificación narrativa. A mi juicio, se trata de pura hipocresía, entre la presentación de un pene erecto y uno en reposo o entre el primer plano de una escena abiertamente sexual y otra filmada de lejos bajo una luz débil no hay diferencia moral. ¿Dónde está la frontera moral entre una representación sexual cruda y explícita y otra que no lo es? ¿Por qué pensamos que el erotismo no representa ningún problema moral? Si se analizaran estas razones, quizás llegaríamos a admitir que la pornografía tampoco plantea problemas más graves que el erotismo.
Vivir en el matrimonio, en el concubinato o sin ningún tipo de compromiso. Ser monógamo, multiplicar las relaciones sexuales o no tener ninguna. Cada una de estas elecciones respecto a la vida sexual se considera como la expresión del derecho a la libertad del individuo. ¿Por qué no se da el mismo consenso respecto a la pornografía? ¿Por qué se rechaza el derecho a la pornografía?
*Imagen: John Carroll Doyle
Hace unos años, creo que fue allá por 1997, el ordenador Deep Blue ganaba una partida contra el campeón mundial de ajedrez Kaspárov. Muchos pusieron el grito en el cielo: La humanidad está perdida, las máquinas han conseguido superar la inteligencia humana. Nuestro orgullo sufrió un serio varapalo, la Razón había sido destronada por una máquina.
En realidad, Deep Blue (el azul profundo) no venció contra "la materia gris". La rutina del procesador, con sus chips de silicio, pudo eventualmente con las muy superiores sinapsis neuronales de Kaspárov, su fatiga y sus nervios. El ordenador obtuvo una victoria sobre la moral del hombre, no sobre su inteligencia. Dijeron los humanistas escandalizados por el resultado.
Ambos contendientes se ciñeron a las mismas reglas y usaron similares estrategias, midieron sus fuerzas, pero recordemos que una vez venció Kaspárov y otra la máquina. El cálculo frente a la intuición. Una comparación odiosa. La máquina no ganó "siempre". No demostró ser superior al hombre.
La eterna lucha entre el hombre y la máquina viene de lejos. Todos conocemos a alguien que le tiene fobia al ordenador, al móvil o a cualquier otro artilugio mecánico. La reacción defensiva se produce al exponer nuestras habilidades intelectuales frente a la máquina. ¿Y si mis facultades no bastan para programar el reproductor de DVD? ¿Y si el cajero automático se traga mi tarjeta de crédito por no utilizarlo correctamente? Enfrentarnos a la máquina es confirmar nuestra torpeza. Cuesta admitir su "superioridad" porque deja patentes nuestros límites. Aprendemos a usar un complicado programa ofimático y justo entonces aparece la nueva versión mejorada. La tecnología se mueve tan rápido que cuesta avanzar a su ritmo.
Tranquilos, las máquinas jamás superarán al hombre, nosotros siempre seremos maravillosamente versátiles, inmensamente creativos, absolutamente sensibles. Las máquinas sólo nos superarán cuando alcancen el vuelo de nuestra imaginación.
"Soy un poeta, un buscador y un confesor comprometido con la verdad y la sinceridad. Tengo una misión, por mucho que ésta sea pequeña y restringida: ayudar a otros buscadores a entender y soportar el mundo, aunque sólo sea para que sepan que no están solos". Hermann Hesse.
Hermann Hesse es un escritor singular y carismático, una rara avis en el panorama literario del siglo XX. Idealista, rebelde, fantasioso, siempre inconformista y combativo, alzó su voz honesta y sensible para conectar con espíritus libres deseosos de alzar el vuelo. Nació en una pequeña ciudad alemana en 1877 y a los trece años de edad decidió ser "poeta o nada", su aversión hacia todo el mundo académico le llevó a estudiar como autodidacta literatura universal, filosofía, historia del arte y varias lenguas. Sus padres, unos misioneros un tanto fanáticos y extremadamente moralistas, se horrorizaron ante esta decisión e intentaron disuadirle. "Huye de la musa febril como si fuera una serpiente; ella es la que se desliza en el paraíso y cierto día te ofrecerá el veneno a través del paraíso del amor y la poesía", le escribió su madre tras la publicación de su obra "Una hora después de medianoche", pero él consiguió su propósito y vivió para escribir. La pintura también sería su pasión y se han dedicado exposiciones a su obra pictórica en todo el mundo. "La pequeña paleta repleta de colores puros y luminosos que se entremezclan era mi consuelo, mi arsenal, mi devocionario y el cañón con el que disparaba después de muerto. Con ella he hecho magia más de mil veces, y he ganado mi lucha contra la estúpida realidad", diría el autor en su obra "El último verano de Klinsor", con importante base autobiográfica.
Durante la I Guerra Mundial, Hesse se afincó en la Suiza neutral. Años más tarde fue duramente criticado por no condenar explícitamente el régimen nacionalsocialista y Hesse quedó bajo sospecha a los ojos de buena parte de la emigración alemana en el exilio suizo, pese a las críticas y los reproches, no abandonó su postura independiente: "Antes ser apaleado por un fascista que convertirme en fascista. Antes ser apaleado por un comunista que convertirme en comunista", manifestó.
"Bajo las ruedas", "Demian", "Siddhartha", "El juego de los abalorios", "Narciso y Godmundo". "El lobo estepario", "Lectura para minutos"... La academia sueca le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1946 y desde ese momento Hesse sufrió el acoso de miles de admiradores y periodistas que deseaban conocerle. Personas de toda índole recurrían a él buscando consejo o remedio a sus problemas existenciales y se convirtió en el gurú involuntario de una Europa que renacía después de la guerra. Durante los últimos quince años de su vida dedicó una buena parte de su tiempo a responder a los montones de cartas que le enviaban cada día, llegó a recibir más de 30.000, muchas de las cuales se conservan en la Biblioteca de Berna. Cuando le hallaron muerto, en 1962, abrazaba un ejemplar de las Confesiones de San Agustín, y junto a la cama había dejado el poema en el que trabajaba:
Crujido de una rama quebrada
Rama en astillas quebrada
colgando año tras año,
seca cruje su canción al viento,
sin hojas, sin corteza,
raída, amarillenta, para una larga vida,
para una larga muerte fatigada.
Duro suena y tenaz su canto,
suena obstinado, suena secretamente amedrentado.
Todavía un verano,
Todavía un invierno más.
Hermann Hesse recibió algunas cartas que le culpaban del suicidio de jóvenes cuya muerte estaba presuntamente motivada por la lectura de su novela "El lobo estepario". Pienso que resulta excesivo acusar a una novela o a su autor de la íntima y drástica decisión de quitarse la vida, pero también admito que las palabras de Hesse fascinan y atraen. Dibuja cuadros con concisión creando ambientes mágicos y retrata con maestría personajes reveladores que no dejan indiferente a nadie. Sabe describir como pocos los estados emocionales que todos hemos experimentado alguna vez y provoca intensas identificaciones.
A los dieciséis años leí "Siddhartha", la historia del hijo de un brahmán que abandona la casa paterna para encontrar la liberación y la verdad a través del autodescubrimiento. La obra me causó una profunda impresión: "Siddhartha tenía un fin, una meta única: deseaba quedarse vacío, sin sed, sin deseos, sin sueños, sin alegrías ni penas. Deseaba morirse para alejarse de sí mismo, para no ser él, para encontrar la tranquilidad en el corazón vacío, para permanecer abierto al milagro a través de los pensamientos despersonalizados: ése era su objetivo. Cuando todo el yo se encontrase vencido y muerto, cuando se callasen todos los vicios y todos los impulsos en su corazón, entonces tendría que despertar lo último, lo más íntimo del ser, lo que ya no es el yo, sino el gran secreto". La novela ejerció en mí una poderosa influencia, ayuné durante quince días para alcanzar la meta de los ascetas, de los enjutos samanas, "hasta que mi alma regresó; había muerto, se había descompuesto, se había convertido en polvo..., había probado la triste borrachera del ciclo y aguardaba una sed nueva". Luego, al igual que Siddhartha, comprendí que "había luchado inútilmente contra ese yo y me lancé al mundo después de soportar años monstruosos para morir y resucitar más tarde alegre y en paz". Admito que de la mano de Siddhartha llegué a la meta, a una de las metas. Aprendí a ser maestra de mí misma, a tener un criterio personal y alejarme de los métodos tradicionales de aprendizaje en los que nos enseñan qué debemos hacer, lo que debemos o no pensar, cómo sentir, de qué manera hemos de reaccionar. Aprendí a no dejarme adoctrinar, a ser libre y a seguir aprendiendo.
Tiempo después, la lectura de "Demian" me sacudió por dentro y tuve la extraña sensación de que Max Demian se parecía tanto a mí que yo era él. "Aquel hombre era poderoso e infundía temor. Tenía una señal... Se dijo que los hombres marcados con aquella señal eran sospechosos e inquietantes, y así sucedía, en efecto. Los hombres valerosos y de carácter han inquietado siempre a las demás gentes. Resultaba, pues, harto incómodo que existiese una raza de hombres sin miedo e inquietantes, y se le colgó un sobrenombre y una fábula para vengarse de ella y para justificarse un poco del miedo sufrido..." Me reconocí en esos individuos que portan la marca de Caín en la frente, que son diferentes, no porque considere que pertenezco al linaje de los elegidos, sino porque busco la comprensión de lo que me rodea con espíritu inquieto. "La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede". En esa búsqueda hallé al dios: Abraxas, el dios que aúna lo divino y lo demoníaco, y calaron en mí las palabras del organista Pistorius: "El impulso que le hace a usted volar es nuestro patrimonio humano, que todos poseemos. Es el sentimiento de unión con las raíces de toda fuerza. Pero pronto nos asalta el miedo. ¡Es tan peligroso! Por eso la mayoría renuncia gustosamente a volar y prefiere caminar de la mano de los preceptos legales o por la acera. Usted, no. Usted sigue volando, como debe ser".
De "El lobo estepario" recuerdo que no me agradó su estructura, quizás porque la novela rompe con el estilo característico de las anteriores obras. La acción discurre dispersa entre ambientes sórdidos. Harry Haller, el protagonista, es un cincuentón solitario, misterioso y huraño, no se le conoce ninguna ocupación y su personalidad dual oscila entre el hombre y el lobo, condenado a vagar solo por la árida estepa y a resolver los conflictos de su alma relativizando todas las cosas mediante el humor, que empieza por reírse de uno mismo: "Tiene usted poquísimo talento, querido y estúpido amigo; pero aun así, poco a poco, habrá ido comprendiendo lo que se exige de usted. Ha de hacerse cargo del humorismo de la vida, del humor patibulario de esta vida", le manifiesta Mozart al protagonista en el juicio que le condena a la vida eterna después de haber matado por amor. Pero "El lobo estepario" es, básicamente, la historia de un superviviente que sale de una profunda crisis y alcanza la salvación. Todavía no he llegado a esa etapa, pero puede que con el tiempo me convierta en un lobo solitario cuya única presa es él mismo y parta tras el rastro de Harry/Hesse hacia la liberación definitiva. Mozart me estará esperando.
En uno de sus ensayos, "El uso y abuso de la Historia", Nietzsche expone una reflexión simple pero devastadora: "Contempla el rebaño que ante ti se apacienta. No sabe lo que es ayer ni lo que es hoy; corre de aquí para allá, come, descansa y vuelve a correr, y así desde la mañana hasta la noche, un día y otro, ligado inmediatamente a sus placeres y dolores, clavado al momento presente, sin demostrar ni melancolía ni aburrimiento. El hombre contempla con tristeza semejante espectáculo, porque se considera superior a la bestia, y, sin embargo, envidia su felicidad".
Contemplando cómo el hombre se afana de manera compulsiva en abarcarlo todo, sin cuestionarse si en verdad es útil lo que hace, si tiene algún sentido esta actividad que lo vuelve tan infeliz, uno se pregunta si la verdadera inteligencia no radicará precisamente en disfrutar el presente sin analizar un entorno cuya comprensión se nos escapa.
La Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) es una entidad fundada el año 1948 que agrupa a 84 estados, 108 agencias gubernamentales, más de ochocientas ONG y unos diez mil científicos y expertos de 147 países que forman una asociación mundial única en su género. Su misión es influenciar, alertar y ayudar a las sociedades de todo el mundo a conservar la integridad y la diversidad de la naturaleza. La comisión española está formada por cerca de una cuarentena de entidades, asociaciones, fundaciones, y la mayoría de las consejerías de medio ambiente de las comunidades autónomas.
Periódicamente, UICN elabora y publica una lista roja de las especies amenazadas y la lista de este año es para ponerse a temblar: 41.415 especies se encuentran amenazadas en diferente grado. Es una carrera hacia la destrucción que nadie parece capaz de detener. A grandes rasgos, uno de cada cuatro mamíferos, un tercio de los anfibios, uno de cada cuatro aves y el 70% de las plantas están en situación de riesgo y el peor dato de todos es que cuatro de cada diez especies desaparecen por nuestra causa, porque las personas destruimos su hábitat, por el tráfico ilegal y por la introducción de especies foráneas que expulsan a las autóctonas.
En la lista de especies amenazadas de este año aparece una mención especial al lamentable estado en el que se hallan los grandes simios: el gorila occidental y el gorila occidental de las tierras bajas han pasado a figurar en el grupo de animales en peligro crítico. En los últimos 25 años, su población ha disminuido un 60% y un tercio de la población que vive en áreas protegidas ha sucumbido bajo los efectos del virus Ébola. Por primera vez, aparecen en la lista de este año los corales, que también son seres vivos.
La vida en nuestro planeta pasa por un mal momento, no es un problema nuevo, pero sí es cada vez más importante.
El lenguaje comprime, destila y hace inteligible el pensamiento. Pero esta aparente simbiosis se transforma en ocasiones en una reyerta. Perseguimos la exactitud, y el lenguaje se nos queda corto para expresar la complejísima complejidad de cuanto fluye por nuestra mente.
*Imagen: CagleCartoons