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Cierzo

Hartazgo por saturación

Hartazgo por saturación

José María Aznar lo sabía de buena tinta: “Irak está lleno de de armas de destrucción masiva”. Igualmente sabe de buena fuente que "a los españoles se les ha engañado. El diálogo con ETA continua"; se lo comunicó a su amigo P.J. Ramírez, a quien le faltó tiempo para publicar la noticia en la portada de su Mundo. Y el Abecedario le secundó invitándonos casi a otro alzamiento nacional: "La rendición del Estado: la memoria de las víctimas, mil muertos y miles de heridos física y moralmente, no permite dejar pasar este episodio de corrupción institucional como una etapa caduca". Así día tras día, año tras año. La caverna mediática, agitada por políticos de derechas, españolistas, de esos a los que no les gusta que les digan las copas de vino que tienen que beber, sigue avanzando con mordiscos y rebuznos, con una crítica barata y una demagogia populista insoportable. Pese a estos insultos descarados y constantes a la inteligencia de los ciudadanos, la gente les sigue votando. A los otros, que aguardan su turno y con quienes se alternan en el poder, también les votan.

Vivimos en el país europeo con el índice más alto de paro, corrupción y nepotismo. Somos los primeros en lo malo y lo llevamos con orgullo. Somos un país gris, con una monarquía que va a bodas principescas y a funerales de Estado y de paso apadrina osos panda, con un presidente incapaz de decidir qué hace para que la bomba de la crisis no le estalle en las manos, con un candidato a sucederle totalmente anodino, como es el señor Rajoy. Observando a unos y a otros, mi pesimismo aumenta exponencialmente cuando escucho a Aguirre, Arenas, Mayor Oreja, Rodrigo Rato, Sáenz de Santamaría, De Cospedal... o a Bono, Chaves, Blanco, Chacón, Jiménez, Montilla… Que tanto da. Nos hemos apuntado a la guerra de Libia porque no teníamos nada mejor que hacer, los obispos salen en manifestaciones al lado de banqueros y falangistas, sindicalistas convencidos protestan en las calles con gigantes y timbaleros, las familias arruinadas por la especulación y la falta de trabajo se quedan sin techo y no pasa nada. Me dan ganas de proclamarme apátrida y pedir asilo político en alguna tribu amazónica.

 

*Imagen: Ibáñez

 

 

Guerras humanitarias

Guerras humanitarias

La población civil pagará muy caro el apoyo militar a los golpistas de Bengasi contra el dictador de Trípoli. Aproximadamente uno de cada diez misiles disparados no hace diana en el punto fijado y se estrella en cualquier otro lugar fuera de control. Pero todos los misiles, los que aciertan y los que no hacen blanco, los que tienen la cabeza revestida de uranio empobrecido y los que solo tienen uranio empobrecido en los estabilizadores de sus alas, contaminan la zona. Es decir, este bombardeo eufemísticamente llamado humanitario matará a miles de civiles también en los años venideros.

Debido a sus características físicas específicas, en particular por su densidad, que lo hace extremadamente penetrante, así como por su bajo costo, producir un kilo de uranio empobrecido cuesta alrededor de dos dólares, y la dificultad que presenta su tratamiento como desecho radioactivo, el uranio empobrecido ha encontrado en el sector militar excelentes aplicaciones. En aleación con el titanio, el uranio empobrecido se emplea para perforar blindajes y como arma incendiaria.

La OTAN lo niega, pero existen pruebas fehacientes de que el uranio empobrecido se empleó en la guerra de los Balcanes con los misiles crucero tipo Tomahawk. Algunos misiles crucero llevan la cabeza reforzada con uranio empobrecido y contienen cerca de cuatrocientos kilos de este material. Consideremos el efecto de estas armas: según ha publicado la prensa internacional, durante el primer día de la guerra, el Pentágono declara haber disparado 112 misiles crucero en Libia. Tras una violenta combustión a unos 5000º C, cada impacto produce una nube de residuos tóxicos de dimensión variable, ¿Cuántos días durará la guerra? Multipliquen ustedes y tendrán una idea no muy alejada de la realidad.

Las guerras humanitarias, las armas quirúrgicas, las fuerzas de paz producen unos daños medioambientales y se cobran un número de víctimas indecente.

*Imagen: Reeddesing

 

No preguntes

No preguntes

No preguntes.

No quieras saber quién fui antes de conocerte.

Yo era una sombra.

Un mar desesperado.

Nada.

Saber comer

Saber comer

Desde las más antiguas culturas y llegando a las actuales, el convite, el banquete, comer en grupo, compartir los alimentos es casi un ritual sagrado, núcleo de amistad y de convivencia social. La liturgia de la comida ofrece un papel cohesionador. Compartir el pan en las primeras comunidades cristianas, los interminables banquetes de bodas medievales, las fiestas modernas… Son indispensables para entender los códigos de una sociedad. Incluso las religiones, con sus normas y tabúes, pero también con su simbología, han entrado en el terreno de la comida hasta integrarla en sus ritos: el Sabbat judío, la Eucaristía cristiana, el Ramadán musulmán, etc.

Ya en el Antiguo Egipto existían códigos de conducta en la mesa: las Instrucciones de Ptahhotep, 2.500 a. de C., y diversas tablillas mesopotámicas abordan la cuestión. Asimismo China, el mundo clásico grecorromano, los textos de Alfonso X el Sabio o de Francesc Eiximenis de la Edad Media, en Italia, Alemania o Francia, en los festejos reales o en las comidas de negocios actuales existen normas de buena conducta. Observar estas pautas es saber convivir con los demás, pero ¿sabemos comer? Las normas se han flexibilizado tanto que del protocolo riguroso se ha pasado al mal comportamiento, incluso a la falta de respeto hacia los demás comensales. ¿Cuántas personas comen con la boca abierta, se acercan el cuchillo a los labios, usan el palillo sin la menor discreción, imponen su conversación telefónica, hablan con la boca llena…? Por suerte, la nueva ley antitabaco evita el cigarrillo entre plato y plato cuando se come en bares y restaurantes.

¿Lo hemos conseguido?

¿Lo hemos conseguido?

Tras lustros de lucha, las mujeres hemos conseguido que la palabra dada sirva para convertir a un hombre en culpable de la mayoría de delitos sexuales. Esto ha permitido que se castigue a muchos indeseables, pero, al mismo tiempo, también le ha causado la ruina a un montón de inocentes.

La palabra de una camarera de hotel ha servido para que el presidente del FMI haya acabado en prisión. La policía, un fiscal y un juez han creído el testimonio de una mujer. Dominique Strauss-Kahn puede ser culpable, pero a falta de un conocimiento completo de los hechos, también pudiera ser inocente.

A buen entendedor...

A buen entendedor...

Cuentan sus amigos que el matemático P. G. Lejeune Dirichlet (1805-1859) no era muy amigo de escribir cartas. Hizo una excepción cuando nació su primer hijo. Dirichlet mandó un telegrama a su suegro con el siguiente mensaje: "1+1=3".

Mujeres libres, luchadoras y libertarias

Mujeres libres, luchadoras y libertarias

La primera organización anarquista de mujeres se fundó en Barcelona, el año 1935, bajo el nombre de “Grupo Cultural Femenino CNT”. Por entonces eran muy escasos los grupos anarquistas mixtos, las mujeres que asistían por primera vez a una reunión no solían repetir la experiencia, de manera que las mujeres con voluntad de lucha vieron la necesidad de crear otro grupo, en el que las mujeres despolitizadas tuvieran cabida. Esta decisión suscitó numerosas controversias y debates, ya que suponía una secesión entre hombres y mujeres a la que veteranas como Federica Montseny o Llibertat Ródenas se negaban a unirse. En cambio, mujeres jóvenes entendían la situación de forma distinta: las veteranas de prestigio en las filas anarquistas eran excepción dentro de la realidad política y social, una excepción que no se hacía extensiva al resto de mujeres, que se sentían muy alejadas del tipo de trabajo que se desarrollaba en el seno de las organizaciones lideradas por hombres.

Así nació, de la mano de Conxita Liaño, Àurea Cuadrado, Soledad Estorach y Pilar Grangel el Grupo. Desde aquí se hizo un llamamiento a todas las mujeres para que se integrasen. La respuesta fue un éxito en Cataluña y se fijó la sede central en el Sindicato de la Construcción de la Confederación Nacional de Trabajo de Barcelona.

Los hombres anarquistas también pensaron que podría surgir un movimiento separatista, siendo el concepto de feminismo lo que más les preocupaba, pues se percibía en base a unas reclamas irrelevantes y propias de la clase media. Consideraban que los principios feministas estaban fuera de las necesidades de la clase obrera, donde hombres y mujeres eran tratados por igual. Pero, de hecho, la lucha de las mujeres dentro de los grupos anarquistas estaba muy lejos de estas reivindicaciones, básicamente porque la mayoría de ellas no había oído hablar nunca del feminismo. La lucha que emprendieron estas mujeres tuvo que ligarse a la idea de formación y trabajo, emancipación y participación en la organización y fuera de las teorías feministas que aparecieron unos años antes en la Europa Occidental.

A principios de 1936, el Teatro Olimpia de Barcelona se llenaba para presenciar el mitin del Grupo que proporcionó las bases para una organización que incluía varias asociaciones de Barcelona y alrededores. Empezada la Guerra Civil, el Grupo se unió a Mujeres Libres que funcionaba en Madrid, fundándose entonces la Federación Nacional de Mujeres Libres. Todos estos grupos surgidos del tejido obrero femenino tenían como finalidad dar a las mujeres la posibilidad de hablar de sus asuntos profesionales, teniendo cuidado de no invadir el terreno propio de los sindicatos y también de no fomentar el antagonismo entre hombres y mujeres.

 

*Obra referenciada: Mujeres Libres. Martha Ackelsberg.

El mundo es un teatro

El mundo es un teatro

Toda filosofía comienza por crear inseguridad. Alguien dice: lo que tomáis como verdad es un absurdo, no es más que un montón de prejuicios fruto de vuestros deseos y de vuestra estrechez de miras.

Para el filósofo el mundo es como un teatro, pero, para él, la obra que se interpreta en el escenario es una ilusión que sólo los espectadores ingenuos toman por una realidad; el filósofo se interesa por lo que pasa detrás del escenario, por el lugar desde el que se dirige la obra. En una palabra, mira por debajo de la falda de la realidad en busca de la verdad desnuda porque su objetivo es explicarla.

Bubisher

Bubisher

Bubisher es un bibliobús que se mueve por los campamentos de refugiados del Sáhara. Pretende favorecer el aprendizaje del español en las escuelas y en las dairas. Necesita voluntarios.

Contacto: Asociación El Puente. Teléfono: 974 473 170

Bubisher

Gerardo Diego en Soria

Gerardo Diego en Soria

Gerardo Diego llegó a Soria en 1920 para tomar posesión de la cátedra de Lengua y Literatura del instituto de la ciudad, allí residió durante dos años formando parte activa en su vida cultural como socio del Casino Numancia. El poeta santanderino también colaboró en el periódico satírico La Cotorra, impulsó las primeras jornadas teatrales de la ciudad y dejó constancia en sus versos de la honda impresión que le causó su estancia en tierras sorianas.

Desde el pasado 26 de abril, Gerardo Diego toma café y repasa sus libros de poemas ante las puertas del Casino Amistad Numancia de Soria. El escultor Ricardo González ha realizado una estatua en bronce del poeta de la Generación del 27 y Premio Cervantes de 1979 con la que se le rinde homenaje.

 

ROMANCE DEL DUERO

Río Duero, río Duero,

nadie a acompañarte baja;

nadie se detiene a oír

tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde,

la ciudad vuelve la espalda.

No quiere ver en tu espejo

su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes

entre tus barbas de plata,

moliendo con tus romances

las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra

y los álamos de magia

pasas llevando en tus ondas

palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,

a la vez quieto y en marcha,

cantar siempre el mismo verso

pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,

nadie a estar contigo baja,

ya nadie quiere atender

tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados

que preguntan por sus almas

y siembran en tus espumas

palabras de amor, palabras.

Olvidar y seguir a lo nuestro

Olvidar y seguir a lo nuestro

Desde que Japón vive una tragedia humana y radiactiva, se torna evidente la necesidad de establecer límites claros entre qué resulta peligroso y qué no lo es.

Dejemos al margen a los inconscientes que se bañarían en aguas radiactivas para preservar el negocio y a los aprensivos que no beberían agua del grifo porque en Fukushima lo han prohibido. No es fácil establecer un camino a seguir y en España hemos podido comprobarlo. Cuando aparecieron los primeros casos de vacas locas vimos en la pira a cientos de vacas, hubo listas de infectados, explicaciones sobre la enfermedad… Se desató el pánico y por poco se hunde el sector ganadero del bovino. En el asunto del aceite de colza tóxico, por el contrario, la actuación de las autoridades fue penosa: "es un bichito que si se cae de la mesa se mata”.  Murieron miles de personas y aún hay cientos que padecen secuelas.

La catástrofe de Fukushima es grave, de eso no hay duda. Lo peor es que, como dijo el emperador de Japón, los efectos son impredecibles. Éste es el principal problema.  ¿Son peligrosos los teléfonos móviles? ¿Sus microondas cerca del cerebro destruyen las neuronas? Es difícil saberlo. Cualquier estudio al respecto contará con el desmentido de la multinacional afectada. Ninguna universidad puede encabezar el estudio porque ninguna empresa de las que financian las investigaciones universitarias lo avalará, y no está la crisis como para perder subvenciones. Las empresas ya se han encargado de comprar silencio. Pese a todo, quizás los móviles no sean tan nocivos si hacemos un uso racional de ellos. Respecto a las microondas, los márgenes legales son difusos, los intereses creados, la desinformación y las informaciones interesadas han logrado que a estas alturas nadie sepa si los móviles son perjudiciales o no para la salud. Se retiran antenas por presiones vecinales, los ayuntamientos legislan con una vara elástica y las compañías lo controlan todo hasta donde les permite la ley. La cuestión es que sin antenas eficientes no podríamos tener ese teléfono 3-D que acaba de aparecer en el mercado. Todos estamos atrapados en el mismo círculo vicioso. Como cada vez hay más usuarios, cada vez se necesitan más antenas. Como cada vez hay más inversión en infraestructuras, las compañías cada vez hacen más propaganda. A más propaganda, más clientes, y vuelta a empezar.

Con las centrales nucleares ocurre algo semejante. Se construyen porque la demanda de electricidad es enorme, costosísima y creciente. La energía atómica es potente, resulta relativamente barata y es inmediata. Cualquier país desarrollado, con un buen nivel de vida y un alto grado de dependencia de las nuevas tecnologías, necesita fuentes de energía propias y eficaces. Hete aquí otro círculo vicioso. La energía nuclear es una necesidad para mantener nuestro ritmo de vida. No podemos abominar de ella sin decir a qué estamos dispuestos a renunciar: a nuestro teléfono móvil, al ordenador, a las consolas… Está claro que nadie piensa renunciar, por eso existen tantas centrales nucleares. Es el precio que hay que pagar. Algunos dirán que no es lo mismo que un rayo destruya un molino de viento que un terremoto deje en ruinoso estado a una central nuclear. Y, en efecto, las consecuencias no se pueden comparar. Como tampoco es comparable la cantidad de energía que produce una nuclear y un molino.

Volviendo al tema inicial: Fukushima. Pasan los días y poco a poco olvidamos, nos cansamos del asunto, de verle las tripas descompuestas al reactor. La vida sigue. ¿Quién recordaba Chernóbil hace un mes?

Doctor Mathias de Llera

Doctor Mathias de Llera

Mathias de Llera nacido en Corvilla, aldea de la villa de Luna, a principios del siglo XVII.

Estudió en la Universidad de Zaragoza, obteniendo los títulos de doctor en Medicina y en Filosofía.

Entró en el colegio de San Cosme y San Damián, de Zaragoza, el día 14 de junio de 1650. En octubre de 1652 era catedrático de Aforismos de la misma; después, de la Segunda de Curso, de la de Vísperas, y desde diciembre de 1696 de la de Prima, magisterio que ejerció durante veinticinco años, con gran aprovechamiento de sus discípulos, dada su sabiduría y la experiencia que poseía sobre la ciencia médica. Fue designado catedrático perpetuo de la Universidad de Zaragoza y ciudadano benemérito de la ciudad.

Escribió el libro titulado “Manus Médica Dextera Quinque Digitos Continens”. Obra que el mismo autor considera muy útil y necesaria a todos los cultivadores de la Medicina. Fue editada en Zaragoza, en la imprenta de Juan de Ibar, en el año 1666.

Aparece censurada por los doctores Bartolomé Sanaguja y Albácar, médico de Zaragoza, ministro de la Santa Inquisición, que fue alumno suyo; y alabada por los médicos zaragozanos Juan Bautista de Cariñena e Ypenza, Juan Francisco Ruiz de la Vega y Tomás Anglás, todos ellos discípulos suyos.

Está dedicada a los “Ínclitos mártires Cosme y Damián, los mejores discípulos de la Medicina de Esculapio y Apolo”. Consta de cinco partes, cuyos títulos son:

- Quorum primus diputationem in duos galeni libros de febrium differentiis.

- Secundus librum, de curandi ratione per sanguinis missionem.

- Tertius, controversias de purgatione supra gal, librum, quos, quibus, et quando.

- Quartus, tractatum de crisibus, et diebus decretorus, y

- Quintus, et ulti, consultandi rationem proponit, escutit, ac dirimit.

Es una gran obra de Medicina, cuya traducción y comentario completo sería muy interesante. Se halla en la biblioteca de la Excelentísima Diputación Provincial de Zaragoza.

Otro de los libros que le hizo famoso fue el titulado “De curandi ratione por sanguinis missioneni, tertius, controversiane de purgationes supra Galeno librum, quos quibus et cuando”. En él trata sobre las evacuaciones de la sangre y, a pesar de seguir el sistema y método de Galeno, se hallan reflexiones muy prácticas e importantes. Da a este medio terapéutico la mayor importancia y se extiende en consideraciones sobre sus indicaciones y forma en que debe practicarse.

Otra obra que le dio gran fama fue la titulada “Crisis y días críticos”, que toma como base el aforismo 36 de la sección cuarta de los de Hipócrates. En él se ocupa de la naturaleza, esencia, diferencias y causas de la crisis, tanto perfecta como imperfecta; del modo de discernir los síntomas que anuncian las buenas y malas; de sus diferencias para pronosticar con acierto, como también los requisitos indispensables que se han de presentar para anunciarlos.

Publicó también algunos trabajos sobre el modo de conocer las enfermedades; de qué género y especie son éstas, sus causas, síntomas y modo de ser; el órgano que padece y la manera como padece; si la enfermedad es aguda o crónica, si es benigna o maligna y si es leve o grave, dividiendo los periodos de ella en principio, aumento, estado, declinación e intervalo de convalecencia. No se olvida tampoco de llamar la atención sobre la cualidad que debe distinguir a las excreciones de las secreciones, ya críticas, ya sistemáticas.

Todas estas juiciosas reflexiones y otras muchas, dignas de ser estudiadas, aparecen en estos escritos, por cuyo medio asegura, y con razón, que puede llegar a formarse un diagnóstico lo más exacto posible y establecer un método racional y un pronóstico casi seguro.

Fue médico de cámara del rey Carlos II y con ejercicio del señor don Juan de Austria.

No es posible indicar la fecha de su defunción ni el sitio en que ésta se produjo.

 

 

Allí y aquí

Allí y aquí

Durante las últimas semanas hemos oído decir que los japoneses son un pueblo sin parangón. Sensible, ordenado, cívico, disciplinado, obediente, sufrido, que padece en silencio, que no protesta, que no expresa sus emociones de dolor o enojo, que no grita, que no exige explicaciones, que acepta las razones que le dan, que cumple las recomendaciones que se le hacen… En suma, los japoneses tienen todas las virtudes de las que carecemos los españoles.

Los japoneses actúan así, pero imaginemos qué pasaría en España. Aquí ocurre un accidente nuclear en Ascó y no se informa a las autoridades. No solo eso, se permite que los escolares visiten la central. Aquí no nos enteraríamos de nada hasta que nos aparecieran topos de color verde en la piel. Nos sorprende la respuesta de los japoneses cuando lo más lógico, según nuestro modo de ser, habría sido quitarle la poltrona a un gobierno que engaña, pedir la cabeza de los mandamases de la Tokyo Electric Power Company (TEPCO) y llevar al paredón a los ingenieros que construyeron la central y a los científicos que avalaron la seguridad de la misma. Aquí encontraríamos más adecuado que los japoneses se echaran a la calle, que no hubiera voluntarios para inmolarse en un reactor nuclear, que gritaran, que huyeran de una tierra infestada de radiación… Cualquier reacción nos parecería mejor que esa tranquilidad pasmosa frente a la mentira, a los daños, a la devastación, a la muerte, a la inmoralidad, a la improvisación, a los parches. Por cierto, ¿hay alguna plaza Tahrir en España?

Pan

Pan

Vayamos 10.000 años atrás, a Mesopotamia, a las tierras fertilizadas por el Tigris y el Éufrates. Los indicios apuntan que fue aquí donde por primera vez en la historia se hizo pan. Gracias al cambio climático acontecido en nuestro planeta fue posible que los cereales salvajes ocupasen una amplia extensión de terreno y entre estos cereales estaba el trigo. Los hombres de aquellos tiempos aprendieron a cultivarlo y de esta manera comenzó la vida sedentaria gracias a que se disponía de un alimento fundamental. También la domesticación de algunos animales contribuyó al establecimiento de los grupos nómadas de cazadores, que hasta entonces estuvieron condicionados por los caprichos de la naturaleza.

El pan cocido, como tantas otras cosas, surgió por casualidad. Se trituraban los granos de trigo con dos piedras y después se añadía agua para elaborar una sopa, pero un día alguien dejó su ración dentro del cuenco y pasadas las horas se había convertido en una especie de bizcocho grumoso, seco y plano, parecido al que encontramos hoy en las panaderías.

Sabemos que los egipcios se alimentaban básicamente de pan y verdura, sobre todo de cebolla. Sin embargo, fueron los griegos quienes establecieron el oficio de panadero, llegando a contar con cerca de setenta variedades de pan.

El pan se asocia a la divinidad, es un don divino, y en todas las religiones encontramos referencias que relacionan Dios y pan. En el relato del Éxodo se explica que el maná era una lluvia de copos de pan con el que Iahvé alimentaba a su pueblo durante la travesía por el desierto hacia la tierra prometida. Jesucristo transforma el pan en su propio cuerpo mediante el sacramento de la eucaristía. Y en una de las principales oraciones, el Padrenuestro, se pide al Altísimo que no nos falte el pan cada día.

Hoy, el pan ya no es lo que fue. Cuesta encontrar pan de verdad. Las panaderías de hace unos años desprendían un olor característico a pan recién cocido que sabía a gloria divina. Las barras que se venden ahora provienen de una masa congelada que se cuece en un microondas y que al cabo de unas horas se vuelve elástica e incomible. El pan de antes procedía de una elaboración artesanal y solo requería harina de trigo, agua, sal y un poco de levadura, estaba cocido en un horno de leña, se secaba lentamente y las hogazas que se vendían en los pueblos podían mantenerse en perfecto estado a lo largo de una semana, con su característico sabor.

El pan ha rebajado mucho su calidad y la demanda de este producto básico en la alimentación también ha descendido, en parte debido a esa leyenda negra que le atribuye la capacidad de engordar a quien lo come. Para los que conocimos el pan de antaño, es un lujo y un placer degustar un buen pan, de fabricación tradicional. Poco necesita este pan para convertirse en un manjar, un simple chorro de aceite de oliva basta, si además se le añade tomate y unos filetes de buen jamón, estaremos degustando una exquisitez.

La Dansa de la Mort

La Dansa de la Mort

En la procesión de Semana Santa que se celebra cada año en Verges (Girona), destacan cinco figuras negras, son cinco personas disfrazadas de esqueleto que bailan sin cesar formando una cruz al compás de dos por cuatro que marca un timbal. Con cada nota, los esqueletos realizan un movimiento con el pie. Uno de ellos porta una gran dalla de segar en la mano, simboliza a la dalla que siega vidas humanas. Otro esqueleto lleva un reloj viejo en una mano y con la otra señala cualquier hora, indicando que la muerte llega cuando menos se la espera. Los otros dos esqueletos sostienen cada uno en su mano un cuenco con ceniza, para recordarnos la materia de la cual estamos hechos. El quinto esqueleto exhibe una bandera negra con una calavera pintada en el centro, en la que puede leerse la siguiente inscripción: Nemini parco, no perdono a nadie. Esta misma inscripción figura en la base de la dalla.

La macabra dansa de la mort, se remonta a la Edad Media y está asociada a las epidemias de peste que arrasaron Europa durante los siglos XIV y XVII. Probablemente sea una reminiscencia de los ritos ancestrales de culto a los difuntos y se trata de la única representación de danza de la muerte que existe hoy en día.

Dios también está en crisis

Dios también está en crisis

Hace unas cuantas décadas el periodista y ex sacerdote brasileño Juan Arias publicó el libro El Dios en quien no creo. Era una crítica al concepto tradicional de Dios que ofrecía la jerarquía eclesiástica antes del Concilio Vaticano II y que, por desgracia, todavía perdura. La obra, sin embargo, sintoniza con las tesis del Concilio y con el aplazamiento que propugnaba. Pese a las críticas de los más integristas españoles, se tradujo a diez idiomas y todavía se sigue reeditando. El texto rezuma toda la energía, la esperanza y el aire de renovación que impulsaba el Concilio Vaticano II. El difunto cardenal Giovanni Benelli manifestó que el Concilio conseguía romper con aquellas imágenes negativas y deformadas de un Dios que nos manda al infierno, que quiere el dolor y que exige que nos flagelemos para redimir nuestras culpas, el Dios que bendice y proporciona riquezas a los buenos y maldice y castiga con enfermedades, miseria y marginación a los que son malvados.

Han transcurrido más de cuarenta años y en este tiempo han cambiado muchas cosas. Quizá uno de los cambios más significativos sea la evolución de la sociedad occidental hacia la razón y hacia un discernimiento que ha facilitado que se desprendiera de la influencia negativa de la religión, de la religión católica en particular. Es palmario que la Iglesia ha querido enterrar la doctrina del Concilio, en un intento por conseguir nuevas imágenes negativas, también más rebuscadas en el desgraciado catálogo de caras de Dios que nos ofrece.  

Bodas y otras yerbas

Bodas y otras yerbas

Abres el buzón con miedo, temiendo encontrar una carta del remitente más temido: el banco. Sabes que ese sobre, aparentemente inofensivo, contiene un arma letal para tu paupérrima economía: una factura. Pero en esta ocasión la carta te la envía una persona cercana y querida. Alguien pensará ilusionado: qué bien, fulanito, se acuerda de mí. Craso error. Fulanito o menganita ha decidido casarse y te invita a su boda. Puedes alegar cualquier excusa para no asistir a la celebración, pero fulanito o menganita consideraran que boicoteas su felicidad en un día tan especial y, por tanto, te sientes obligado a acudir. Entonces comienza la lucha contra ti mismo. Debes decidir cuánto cederás, cuánto estás dispuesto a tragar. Te disfrazarás para la ocasión con vestido largo, tacones y tocado en el pelo o serás fiel a tu yo interno e irás como vas siempre, con tejanos y camiseta. Ingresarás una generosa cantidad de dinero en ese número de cuenta que figura en la tarjeta o harás un frío cálculo de tu gasto en el banquete para pagar justo tu plato. Llevarás en la boca tu mejor sonrisa o pondrás cara de circunstancias durante una liturgia que ni te va ni te viene. Te unirás al rebaño gritando: “que se besen, que se besen” y bailando la Conga y Paquito el chocolatero o tu presencia será un símbolo de rebeldía contra una parafernalia que consideras absurda.

Como en cualquier otro acto social, en una boda priman las apariencias. Estas celebraciones son la metáfora de los novios, obsesionados porque su casamiento sea recordado como lo más de lo más, y de los convidados, adornados como árboles de Navidad y atragantados con su propio orgullo, después de haber traicionado su verdadera identidad. El caso es que te pones el mundo por montera, te encomiendas a dios y al diablo, respiras hondo varias veces y sales de casa con tu atuendo de chirigota, con la mejor sonrisa de que eres capaz y con la coreografía ensayada por lo que pueda pasar. Dejas de pensar en ti para reconocer que los novios son maja gente, que los quieres y que el sacrificio valdrá la pena. Además si han decidido invitarte, por algo será.

Relaciones epidérmicas

Relaciones epidérmicas

Son relaciones epidérmicas, sin ocasión para verse, para hablar o para tocarse. No hay tiempo. La vida frenética lo arrasa todo. Cuando se coincide en la cena o el fin de semana, el otro es un desconocido sentado a la mesa, alguien por quien ya no queda ni curiosidad. Ocios divergentes. Vidas paralelas. Noches rara vez convergentes. Conversaciones lánguidas. Un futuro hipotecado por el banco. El incordio de unos niños que son lastre. El móvil suena y le pone una música horrísona a la soledad, porque incluso los amigos son virtuales en este mundo absurdo y loco. El amor asesinado por el tedio y la desidia. La chispa extinguida. La esperanza agotada. Las ilusiones rotas. Cada día que pasa es otra vuelta de tuerca que rompe los planes de felicidad. ¡Felicidad! Como si alguien supiera qué es eso.

Quién se acuerda de Guantánamo

Quién se acuerda de Guantánamo

Los representantes republicanos del Congreso estadounidense han anunciado que se prepara un proyecto de ley que impondrá más restricciones a los detenidos en la prisión de Guantánamo. El pasado lunes 21 de marzo, el presidente Obama claudicó ante a los republicanos que exigen medidas más firmes para tratar la detención excepcional de los sospechosos confinados en Guantánamo. En el proyecto de ley se pide limitar el traslado de los presos a terceros países y así evitar que cometan de nuevo acciones terroristas. El presidente norteamericano ha ordenado ya la reanudación de los juicios militares de excepción y la regularización de la detención ilimitada de más de 40 presos que se encuentran en Guantánamo, algo que contradice su intención manifestada durante la campaña electoral de 2008.

Unos 172 detenidos siguen encarcelados en la prisión estadounidense de Guantánamo, acusados de dudosos cargos, sin que se les haya procesado en un juicio, sin que exista una sentencia que les condene, solo porque Estados Unidos los considera una amenaza para su seguridad. El resto del mundo se ha olvidado de ellos y mantiene un silencio cómplice.

Sinde la lía

Sinde la lía

La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde dijo: El oficio de literato no es un eximente para los que con sus palabras, por muy hábilmente que estén ordenadas, ofenden, menosprecian, se saltan las reglas de la convivencia y pisan peligrosamente valores como la igualdad y la no discriminación. Sus palabras aludían al escritor Sánchez Dragó por literaturizar sus escarceos íntimos con unas “zorritas” de 13 años en Japón. Luego Leire Pajín intervino para darle soporte: “Ni la literatura ni ningún tipo de expresión artística puede justificar un comportamiento absolutamente inaceptable”. Estas recomendaciones suprimirían el 80% de la literatura universal. García Márquez, Miller, Genet, Rabelais, Nabokov… Sus libros darían trabajo a la policía de Farenheit 451. Céline fue un nazi declarado. Thomas Mann, un antisemita confeso. Sade, un libertino. Wilde, homosexual. Doyle, cocainómano. Rimbaud, de moral laxa. Bukowski, borracho. Cinco premios Nobel fueron alcohólicos: Lewis, O’Neill, Faulkner, Hemingway y Steinbeck. Otros escritores también alcanzaron la fama entre vapores etílicos: Fitzgerald, Tennessee Williams, Truman Capote, etc. Ninguno tuvo un comportamiento ejemplar, así que ellos y sus libros, a la hoguera. ¿Qué quedaría en las bibliotecas?