Blogia

Cierzo

Addio, caro

Acabo de leer un artículo que asegura que los hombres y las mujeres hablamos lenguajes diferentes. ¡Por eso no nos entendemos! Acabáramos, y a mí que me estaba entrando complejo de idiota... Pero ahora resulta que mi ex novio no entiende por qué le he dejado debido a que hablo un idioma distinto e incomprensible para él.

Rompimos hace cuatro meses y aún sigue preguntándose qué hizo mal, por qué me cansé de aguantarle en una relación que me iba minando la moral y la ilusión.

Me engañó con otra y yo le perdoné porque estaba enamorada, porque soy comprensiva y entiendo que una noche loca la tiene cualquiera.

Cada vez que salía con sus amigos, llegaba trompa de madrugada cantando Asturias patria querida, y es que estar sin trabajo le estresa y le deprime y el pobrecillo tiene derecho a divertirse.

Se arrepentía cuando la culpa le atormentaba la conciencia y entonces juraba que me quería, que yo era la mujer de su vida, que nunca conoció otra (tan imbécil como yo) tan maravillosa. Con palabras emocionadas y los ojos húmedos (como los de un caimán) aseguraba que yo merecía a alguien mejor que él, un hombre con un empleo bien pagado que pudiera darme cuanto necesitase. Prometía no volver a probar un cubata (hasta la siguiente francachela con sus amigotes). Que un día (remoto) nos casaríamos. Que un día (más remoto todavía) tendríamos un hijo.

Los últimos meses de convivencia cayó en una patética espiral de agravios y arrepentimientos que ya no me conmovían, a fuerza de repetirlos habían perdido su eficacia. Un día me confesó que era un canalla (tuvo la decencia y la valentía de reconocerlo) y me suplicó que me buscase a otro que me hiciera feliz. Yo le tomé la palabra y salí pitando, me largué, no para encontrar otro (estoy escarmentada), sino a disfrutar de la tranquilidad que me hacía falta.

Ahora me llama cada semana para rectificar (donde dijo digo quiso decir Rodrigo). Declara que me ama (¿sabrá ese egoísta lo que es el amor?). Me pide que vuelva a casa por Navidad. Admite que no entiende nada e insiste en que no debí tomarle al pie de la letra.
¿Cómo le explico, para que se entere, que me revienta tener que mantenerle, que detesto el morro que gasta: se pasa el día tumbado en la cama, escuchando música, y luego le oigo quejarse de que ninguna empresa le llama ofreciéndole un empleo de señorito y millonariamente pagado; que detesto su cara de borracho y su aliento de alcohol; que me fastidia que culpe a los demás de sus desgracias cuando el único responsable de su vida es él; que yo necesito a mi lado a un hombre y a no un niño chantajista que tras cada travesura lloriquea para conseguir que le absuelvan y luego sigue haciendo lo que le viene en gana; que estoy harta, que quiero que me deje en paz?

¿Cómo se interpreta correctamente a un hombre que se contradice de palabra y obra?

Se sentía mal por darme más disgustos que alegrías y me animó a marcharme, pues ya me he ido. ¿Tan difícil es de entender? Adiós, adéu-siau, bye, addio, au revoir, agur, auf wiedersehen, sayonara...

A buenas horas

A buenas horas

El Papa Juan Pablo II ha pedido perdón "por los errores cometidos en el servicio a la verdad recurriendo a métodos no evangélicos", o sea, se ha disculpado a través de una carta por las atrocidades cometidas por la Inquisición. "Es justo que la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo", decía la carta del Santo Padre.

La carta fue leída durante la presentación de un volumen que contiene las actas del simposio internacional celebrado en el Vaticano del 29 al 31 de octubre de 1998 sobre la Inquisición, organizado por la Comisión Histórico-Teológica del comité del Año Jubilar. En el acto intervino el profesor Agostino Borromeo, encargado de la edición, que declaró: "Las actas del simposio revelan que a pesar de lo que se dice entre los no especialistas, el recurso a la tortura y la condena a la pena de muerte no fueron tan frecuentes como se ha creído durante tanto tiempo".

Resulta que las hogueras, los tormentos, los autos de fe... Todo ha sido exagerado por las malas lenguas. Pero eran los inquisidores, el Santo Oficio, quien realizaba los registros donde figuran los acusados, los juicios, las sentencias y los reos. Los escritos existen, no se trata de conjeturas. Está documentado, en tiempos de los Reyes Católicos, el gran inquisidor Manrique, arzobispo de Sevilla, logró mediante la tortura que abjurasen 20.000 herejes y más de mil fueron condenados al fuego y quemados. Estos fueron los logros de un solo inquisidor, pero tres siglos de Santo Oficio en Europa y América dieron de sí para todo tipo de aberraciones cometidas en el nombre de Dios. Gente humilde, enemigos políticos, personas denunciadas por celos o por cualquier ofensa, revolucionarios, científicos..., incluso se levantaron procesos a animales considerados como delincuentes, todos acabaron redimidos por el fuego. Prelados ambiciosos, autoritarios, fanáticos, corruptos y vesánicos; hombres de leyes que en ocasiones mezclaban la fe y los negocios, católicos sinceros que se limitaban a realizar su trabajo sin cargos de conciencia y buscadores de fortuna que se aprovecharon de los beneficios eclesiásticos para medrar, desempeñaron con celo su sagrada misión. Expropiaciones, secuestro y confiscación de bienes, multas en concepto de penitencia, conmutaciones de penas a cambio de dinero, inversiones y préstamos, la Inquisición dependía de sus propias actividades para financiarse, de ahí su necesidad de encontrar más víctimas.

Con más de siglo y medio de retraso, la Iglesia pide perdón por su forma de combatir la herejía. Demasiado tarde para las víctimas.

Auto de fe del 30 de junio de 1680

Servicio Marítimo

Me lo cuenta un guardia civil destinado en Fuerteventura y los ojos le brillan recordando.

“Desde que estoy en el Servicio Marítimo, suelo tener una pesadilla. Escucho gritos, unos alaridos desesperados. Todo está negro y no veo nada. Intento distinguir los cuerpos con todas mis fuerzas, pero no puedo. Los gritos se me clavan dentro y, al final, me despierto angustiado, sin poder verlos”.

“Faltan medios y personal. Hay días en que las patrulleras no funcionan por falta de tripulantes. No podemos hacer nada por esa pobre gente. Una manta vieja, un bocadillo o un paquete de galletas, a veces un vaso de colacao caliente. Eso es todo lo que podemos ofrecerles. Y se te cae el alma a los pies porque son personas. Llegan en un estado penoso, medio congelados, agotados, deshidratados, heridos, mojados, agarrotados por la inmovilidad...”

“Recuerdo el caso de un chaval negro, sería de mi edad. Estaba agarrado a un resto de la patera que acababa de naufragar, sin fuerzas y temblando de frío y de miedo. Se soltó de la tabla, estaba a pocos metros y yo me metí en el mar para sacarlo, lo agarré como pude y lo arrastré a la playa. Tuvo una crisis de histeria. Se abrazó a mí llorando y gritando, me apretaba tanto que unos compañeros tuvieron que quitármelo de encima. ¡Joder! Lloré mucho ese día. Debajo del uniforme hay hombres, ¿sabes?”

“Ves cada cosa... Este trabajo te machaca mucho. Sobre todo cuando ves que la patera se va a hacer puñetas y esa gente cae al agua igual que fardos. La mayoría no sabe nadar y se van directos al fondo, casi no te da tiempo a verlos. Por eso, cuando logras salvar a uno, sientes que tu trabajo merece la pena y todo vuelve a tener sentido”.

Yo quiero uno

Yo quiero uno

Señoras, ojo al dato: Acaba de aparecer en el planeta una nueva especie de hombre. No es el eslabón perdido, ése que buscan desde hace tiempo los antropólogos y los paleontólogos, se trata de un espécimen con una nueva masculinidad. Es el hombre metrosexual.

Mark Simpson, nada que ver con Homer Simpson y familia, ha patentado el término que define a un prototipo de hombre urbanitas, culto, simpático, con don de gentes, guapetón, macizorro, vestido con ropa de los mejores diseñadores del momento, curtido en esos gimnasios de dios donde las máquinas y los ejercicios aeróbicos te dejan un cuerpo danone, un tipo que frecuenta los salones de belleza y a base de tintes, mascarillas faciales, depilaciones y manicuras lo dejan hecho un pimpollo, un hombre con la cartera repleta de visas platinum, que conduce un cochazo deportivo último modelo de los que quitan el hipo y capaz de desarrollar unas habilidades sexuales con las que transporta a las mujeres al séptimo cielo.

De momento, el hombre metrosexual solo puede encontrarse en las revistas de moda, en las vallas publicitarias o en fiestas de lo más fashion. Así que a fastidiarse tocan, amigas y hagan cola porque yo también quiero uno.

Cambios

Las sociedades cambian desde dentro, por sí mismas, y nadie, ni con la mejor voluntad, puede ni tiene derecho a organizar el mundo. No se pueden exportar modos de vida ni maneras de pensar, por eso fracasan los intentos que encarnan fantasías de buena voluntad.

Quedamos en la biblioteca

Quedamos en la biblioteca

La cita es el día 11 de septiembre de 2004. El lugar de encuentro: las bibliotecas, públicas y privadas.

Miles de ciudadanos en España y Estados Unidos participaremos en debates y charlas en bibliotecas públicas y centros sociales de nuestras ciudades. El tema a discutir será: ¿Imponer un canon a las bibliotecas, permitir a una entidad privada gravar CDs vírgenes, ordenadores y conexiones es la mejor forma de conseguirlo?

Habla con la biblioteca de tu barrio y organiza allí un debate.

Proyecto Septiembre

Mafias de inmigrantes en Internet

En España, algunas mafias de inmigración ilegal actúan a través de Internet. Más de 50.000 inmigrantes son víctimas cada año de las redes de inmigración ilegal y muchos de estos engaños se presentan como atractivas ofertas en la Red. En su informe realizado en los dos últimos meses, el Observatorio Español de Internet (OEI) advierte sobre el "aumento espectacular de organizaciones que operan a través de webs destinadas al tráfico ilegal de inmigrantes" y de la proliferación de "foros dedicados al intercambio de trucos para entrar en países como España, venta de pasaportes y otras actividades ilícitas que actúan en muchas ocasiones con la máxima impunidad".

En el informe, la organización denuncia los engaños y estafas on line que ofrecen estancias y trabajos en España a cambio de importantes cantidades de dinero y que luego no se cumplen o resultan ser tapaderas de prostitución. "Internet es un medio excepcionalmente apto para estas que maquillan su imagen a través de websites realizadas a bajo precio pero con un efecto visual importante".

Según el observatorio, España no dispone de suficientes medios ni estructuras para luchar contra estas organizaciones que "operan estrechamente en las calles pero ampliamente en el espacio virtual".

Observatorio Español de Internet

Tergiversaciones

Acabo de leer en un diario una columna de opinión que me ha dejado estupefacta y haciendo que me cuestione mis conocimientos de Historia. Dice el columnista que el país y el nombre de España son nuevos, entonces, ¿a qué territorio llamaban Hispania los romanos?, y que el yugo y las flechas son franquistas. ¿No figuraban en el escudo de los Reyes Católicos cuando el 2 de enero de 1492 conquistaron Granada? El autor alude también al reino de Cataluña, cuando, según tengo aprendido, Cataluña perteneció a la Corona de Aragón. ¿Qué historia de España ha estudiado este señor que es tan distinta a la que conozco yo?

Brillante elocuencia

Entre Saddam Hussein y Al Qaeda había una relación porque la había, George W. Bush dixit.

Dori

Se llamaba Dori y hoy me ha parecido encontrarla paseando junto a unos guiris que sacaban fotos a la catedral.

Dori murió hace años, era una pequeña perra de raza callejera que recogí con dos días de vida. Iban a meterla en una bolsa de plástico, junto al resto de la camada, para arrojarla al río. Aquel plan me pareció casi un acto delictivo, por eso adopté a uno de los indefensos cachorros, el resto fue acogido por algunas almas sensibles y tan espeluznadas como yo.

Dori creció mientras me encariñaba con ella, puedo jurar que el afecto era mutuo y recíproco, lo veía en sus ojos color miel y en sus gestos sinceros. Se ganó algunas broncas por sus travesuras, y es que disfrutaba comiéndose los cordones de mis zapatos o guardando trozos de comida detrás de las puertas. Entonces acudía a mi llamada con mirada sumisa y el rabo entre las patas, dispuesta a aceptar la regañina, luego, cuando intuía que lo peor había pasado ya, me tocaba tímidamente con su pata y pegaba el hocico a mi pierna para hacerse perdonar. Yo siempre acababa por ablandarme, la acariciaba, le rascaba detrás de la oreja, y ella se convertía en el chucho más feliz del mundo.

Tuve que pasar dos días ingresada en un hospital y recuerdo su recibimiento como si hubiera ocurrido hace cinco minutos. Aún no había sacado la llave de la cerradura de la puerta de entrada y Dori se abalanzó sobre mí loca de contento, de un soberbio brinco llegó a mi cara y me dejó en ella un rastro húmedo de su conmovedor afecto, durante varios minutos estuvo demostrándome su alegría y su inquebrantable lealtad de todas las formas imaginables, hasta que yo, que no soy de lágrima fácil, empecé a llorar afectada por su inexplicable ternura.

Hasta la fecha, nadie ha demostrado tanto entusiasmo ni tanto cariño al verme. No he vuelto a sentir esa emoción ferviente y contagiosa en ningún ser humano. No he tenido otro perro.

No somos integristas, pero casi

Leo un artículo en que se describen las discriminaciones de que son objeto las mujeres en estados bajo regímenes integristas y me resulta familiar la situación de las féminas. España no es un país integrista y el artículo 14 de nuestra Constitución dice que todos los españoles somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de sexo, no obstante, las leyes penales castigan con mayor severidad a las mujeres que a los hombres por matar a su pareja.

Los tribunales españoles tienen dos raseros para aplicar la ley, uno para hombres y otro para mujeres. Cuando ellos cometen un delito las penas son menores, se aplican circunstancias atenuantes con mayor frecuencia y también los eximentes, mientras que en los casos que juzgan a una mujer las penas se aplican generalmente en su extensión más alta y los eximentes se toman en cuenta en contadas ocasiones.

En los casos de violencia doméstica, el 93% de los hombres autores de un acto homicida suelen librarse de las circunstancias agravantes, pese a que más de la mitad de los atentados contra la vida de las mujeres que efectúan sus parejas se ejecutan en el domicilio común, lo que sitúa a la víctima en una mayor indefensión, y pese a que queda demostrada la intencionalidad por parte del agresor para cometer el delito.

En algunas sentencias se manifiesta cierta "comprensión" hacia el homicida y se considera que la víctima fue la que provocó la reacción del agresor al pedir el divorcio, por ejemplo. Algo que no deja de ser sorprendente.

El 78% de los delitos de malos tratos se efectúa en el domicilio y una de cada tres violaciones ocurre dentro del entorno familiar. Las víctimas de la inmensa mayoría de estos delitos son mujeres.

En las escasas ocasiones en las que se aplica una pena de alejamiento es la mujer víctima y no el hombre agresor quien ha de abandonar el hogar.

Un padre que viola a su hija pierde la patria potestad sobre esta hija, pero no sobre las demás ni el resto de sus descendientes.

Podría seguir añadiendo "anécdotas" pero considero que ha quedado demostrado sobradamente que no sólo en los países musulmanes la mujer padece discriminación sexual y que todavía nos queda un largo camino por recorrer para abolir la injusticia que padecemos las mujeres.

Leyendo a Sade

Leyendo a Sade

La dificultad para apreciar las cualidades estéticas en la obra de Sade proviene no tanto de su "escandaloso" contenido, sino de la imposibilidad de juzgar objetivamente los escritos, desvinculándolos del autor, o mejor dicho, apartándonos de todo lo que implica en nombre de Sade. Como ocurre con otros artistas, la fama de la persona influye en la valoración de su obra, y así el carácter extravagante de Dalí, la persecución y la sentencia de muerte que pesa sobre Salman Rushdie, el comportamiento libertino de Casanova o la sordera de Beethoven pesan en el ánimo del público. En el caso de Sade, se tiende a confundir la biografía del autor con su literatura. Treinta años de prisión, sus cartas, las arengas desde la Bastilla y los escándalos que protagonizó se entremezclan con las orgías de las Jornadas, las desgracias de Justine o las depravaciones de Juliette.

Supongamos que de la vida de Sade supiéramos lo mismo que de la vida del autor del Lazarillo de Tormes, en tal caso, es improbable que su obra se interpretase como biográfica y tal vez fuera considerada imaginaria. Sólo ubicada en el tiempo, el siglo XVIII, gracias al vocabulario y el estilo empleados, la obra de Sade recibiría otras críticas. Leída por un lector sobre el que no influyan condicionantes religiosos, morales u otro tipo de prejuicios, produciría una interpretación distinta, menos teológica y más literaria. "Mi manera de pensar es el fruto de mis reflexiones; está en relación con mi existencia, con mi organización. No tengo el poder de cambiarla; y aunque lo tuviera no lo haría. Esta manera de pensar que censuráis es el único consuelo de mi vida; me alivia de todas las penas en la cárcel, constituye todos mis placeres en el mundo, y me importa más que la vida. La causa de mi desgracia no es mi manera de pensar sino la manera de pensar de los otros". "Sí, reconozco que soy libertino: he concebido todo lo concebible en ese género, pero que duda cabe de que no he hecho todo cuanto he imaginado ni nunca lo haré. Soy un libertino, pero no un criminal o un asesino", dice de sí mismo Donatien-Alphonse-Francois, marqués de Sade.

No todos los que le conocen comparten esta opinión, en 1810 el Ministro Montalviet firma un decreto en el que se considera a Sade poseído por la más peligrosa de todas las locuras; que sus escritos no son menos insensatos que sus palabras y su conducta personal; que dichos peligros son sobre todo inminentes en medio de seres cuya imaginación ya es de por sí débil o extraviada y se ordena que sea alojado en un local completamente aislado de modo que toda comunicación, ya sea con el interior o con el exterior, le sea prohibida, aun contra cualquier pretexto que invocase. "Se tendrá especial cuidado de prohibirle todo uso de lápices, tinta, pluma y papel...".

La virtud y el vicio son caras de la misma moneda, se complementan, la una no existiría sin la otra, Sade lo sabe y crea a Justine, que sigue el camino de la recta virtud y a su hermana Juliette, que camina por la senda del vicio y a quien favorece la prosperidad. En la Francia de Sade las leyes protegían la virtud y castigaban el vicio, pero lo cierto es que el vicio triunfaba en la práctica y la virtud conducía al abismo a quienes la practicaban. Sade bien pudo escribir una crítica social, un tratado político, una denuncia contra la sociedad hipócrita en la que vivía. Tal vez intentó trastrocar el orden establecido con su deseo de invertir los términos y favorecer el vicio considerándolo una acción legal y no punible. Quizás no haya más intención que la de crear un contrapunto poético haciendo que la virtuosa Justine muera fulminada por un rayo y la pérfida Juliette acabe condenada a vivir en un convento. ¿No será la muerte una liberación, un premio a la virtud, y el convento un castigo más atroz que la misma muerte? Es difícil aventurar una hipótesis plausible por que los razonamientos de Sade no siguen un procedimiento lógico, aunque dé la impresión que sus personajes usan las armas de la filosofía.

Venganza

Sin una razón legítima para odiarte
mi mente exige venganza.

Una venganza irracional,
desnuda de argumentos,
sencilla en su ejecución,
tan cruel que aborrecería a los tiranos.

Vendrá el momento adecuado,
esperaré en la sombra
y justo cuando te confíes,
seré veneno líquido para tu sed.

La ponzoña resbalará de mis labios,
antes ternura, amor y deseo,
para hacer de tu alma un guiñapo.

Nada podrás alegar,
mientras mis palabras caigan
tú te irás desfigurando
hasta convertirte en quien siempre fuiste,
en el que yo nunca quise ver.

Crueldad gratuita

Crueldad gratuita

Llega el verano y, como cada año por estas fechas, bienintencionadas familias españolas acogerán en sus hogares a niños saharauis, rusos, chinos, guatemaltecos o de donde sea para que pasen aquí unas vacaciones. Esta crueldad es estúpida y gratuita. Demos un mes de bienestar a un desarrapado y habremos ganado el cielo y su gratitud eterna.

Me parece terrible sacar de su entorno familiar y cultural a un niño, traerlo a España para que durante unas semanas conozca cómo se vive en el primer mundo, rodeado de lujos y comodidades, y luego devolver a la criatura a la miseria y a la marginación.

¿Qué cara debe poner un chaval al regresar a su chabola de hojalata en un suburbio cualquiera después de haber disfrutado varias semanas en un chalecito con piscina, electricidad, agua corriente, televisión por cable, teléfono, videojuegos, Internet, aire acondicionado...? ¿Cómo se pasa de abrir una nevera repleta a no tener nada que comer? ¿Cómo se acepta el infierno después de haber vivido en un paraíso consumista?

¿Qué sentirán los padres de esos chiquillos cuando sus hijos les expliquen las maravillas que han visto y vivido? ¿No sufrirán una tremenda frustración, una impotencia devastadora, un dolor feroz y una culpa demoledora al no poder ofrecerles nada de lo que sus generosos amigos españoles les han regalado?

Solo le encuentro una parte positiva al asunto. Es posible que alguno de estos críos, tras haber descubierto nuestra opulenta sociedad, no se resigne a ser un ciudadano de tercera y en cuanto tenga edad suficiente para coger un fusil, se eche al monte e inicie una revolución que nos ponga a todos en nuestro sitio, en la igualdad.

Yo, desde aquí, le animo y le deseo suerte si emprende esta empresa.

Martin Luther King

Martin Luther King

"Queda mucho por hacer y puede haber momentos de retroceso, pero cuando un esclavo descubre lo que significa ser libre, nunca jamás vuelve a ser esclavo, aunque le pongan cadenas".

Martin Luther King

Hay que rebelarse

Hay que rebelarse

El estado actual del mundo requiere una visión precisa, realista, sin perfiles. Estamos perdiendo nuestra capacidad de rebelión, la apatía nos mata el ánimo, la esperanza, la posibilidad de hacer algo mejor por el mundo, algo más positivo que criticar su estado. Combatir lo malo de nuestra sociedad no consiste en escribir sobre ello, aunque a veces sea necesario.

No busquemos culpables más allá de nosotros mismos, que nos hemos vuelto pasivos, perezosos, estamos faltos de voluntad y todo aquello que requiera esfuerzo nos desalienta. Yo no tengo soluciones, ya me gustaría, sólo apunto observaciones.

Los disidentes, los rebeldes, están desorganizados y no suponen una fuerza de confrontación al orden establecido. Hay que inventar nuevas fórmulas, la política no responde a las demandas de la sociedad, cada cual mira por lo suyo.

Inmersos en la vorágine que nos toca vivir y llenos de ansiedad, vemos cómo el futuro emerge amenazador porque hemos perdido la ilusión y el coraje para enfrentarnos a él.

Ningún redentor vendrá a rescatarnos, tenemos que luchar nosotros.

Más cercanos

Más cercanos

"Introduce tu mano", elige entre la extremidad de un hombre, una mujer o un niño y escribe tu mensaje de solidaridad con las víctimas del atentado ocurrido en Madrid el 11-M. Podrá verse en pantallas de las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia.

Deja tu mensaje

No somos nadie

No somos nadie

No somos nadie. Los hombres nacen, crecen y mueren. Sí, ya sé que la letanía completa dice que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Su condición corporal, a la vez que les impone un fatal desenlace, les permite perpetuarse de algún modo en sus hijos. Aunque, por suerte para la humanidad, no todos los hombres tienen hijos, la selección natural implacable deja estériles a aquellos cuyos genes no son dignos de transmitirse.

Para hacer una historia familiar detallada, diré que los hombres pertenecemos al orden de los primates, suborden de los homínidos, y aquí hago una precisión que ningún paleontólogo, y mucho menos un moralista, dejaría de consignar: no todos los homínidos somos iguales. Aunque las mentes más abiertas, más liberales y ecuménicas, que prefieren destacar los elementos comunes sobre las diferencias, no pueden menos que reconocer que el mono es prognato y el hombre ortognato. No me refiero a la simple apariencia facial, hablo del ¡cerebro! Del desarrollo biológico del hombre que es, entre otras cosas, una cerebración creciente.

Partiendo de una masa cerebral del tamaño de un guisante, a finales del Terciario, algunos homínidos han llegado a alcanzar en la actualidad los 1.500 centímetros cúbicos. Un suceso glorioso. Pero no se queda ahí la gloria del hombre, en su masa encefálica en expansión, cada vez más grande y más compleja, un buen día saltó la chispa: la primera idea, ¡voilà! había nacido el homo, el primer hombre. Nos hicimos cazadores, agricultores, ganaderos, herreros y ¡oh, prodigio! científicos.

Tal vez a causa de tantos "logros", en nuestra condición humana haya arraigado la tendencia a la vanidad, una irrisoria pasión por lo que siempre se llamó y se seguirá llamando, de manera absolutamente inapropiada, el progreso. ¿Pero existe acaso el progreso? Hay quien afirma que cada avance es un retroceso, que cada conquista conlleva una decepción. Yo pienso que después de todos los males que ha eliminado el progreso, nuestra vulnerabilidad sigue siendo la misma y que después de todos los avances científicos, nuestra estupidez no ha disminuido un ápice.

Y es que el hombre es un ser estúpido por naturaleza, porque ¿no es cierto que, a medida que la humanidad se perfecciona, el individuo se degrada? ¿Qué me hace opinar así? Explicaré un rumor, que por ser rumor no deja de ser inquietante. Quizá alguien conozca la teoría que han difundido las universidades de Pretoria y Johannesburgo, según esta teoría, los negros fueron creados por Dios junto a los otros animales, para que ya en el paraíso sirvieran a los blancos como chóferes y cocineras. El argumento tiene fuerza persuasiva, es innegable: si Dios hubiera querido que los negros fuesen libres, los habría creado blancos.

Creo que la frontera entre el hombre y el animal no está clara; es imperceptible. ¿Quién puede asegurar que todos los seres humanos son racionales? ¿Podemos aseverar que todos los animales carecen de razón? Mejor pasamos por alto los casos individuales, me refiero a la especie humana en general. El hombre es el único animal que después de tropezar dos veces con la misma piedra, va, se gira y le da una patada. ¿Qué impresión puede causar esto en el resto de los animales? ¿Risa? ¿Compasión?

El hombre es un ser menesteroso, que busca su propio bien y a menudo se equivoca. No sabe resistirse al mal ni tampoco complacerse en él. Todo es mediocre en los humanos, somos bastante imperfectos. Nuestra vida no se caracteriza por el gozo ni por el dolor, sino más bien por la atonía. Vivimos siempre esperando lo mejor y temiendo lo peor. De nuestra vida moral hay que decir otro tanto, que se mueve dentro de una banda muy estrecha, muy lejos del sumo bien y del mal absoluto. No somos ni totalmente culpables, ni inocentes por completo, sino todo lo contrario.

En resumen: los hombres me parecen más que inocentes, inexpertos, y más que culpables, insolventes.

¿Bueno? ¿El hombre es bueno por naturaleza? Para responder a esta pregunta habría que definir previamente el adjetivo bueno, y un filósofo nunca incurriría en semejante disparate. El filósofo ha averiguado que por encima de todos los conocimientos concretos, y frecuentemente contra ellos, existe un conocimiento superior caracterizado por la abstracción. El filósofo es un especialista en generalidades: cada vez sabe menos de más cosas, hasta que llega a no saber nada de todo. He aquí la síntesis última de los grandes sistemas filosóficos, la apoteosis de la razón.

Las tiritas cumplen años

Las tiritas cumplen años

Las tiritas, esas tiras adhesivas con un apósito central y destinadas a proteger las heridas, cumplen hoy 50 años. En 1954, Gerard Coll, fundador de los laboratorios Unitex de Mataró, comercializó por primera vez un producto que ya es indispensable en nuestras vidas.

No más violencia contra las mujeres

No más violencia contra las mujeres

Amnistía Internacional promueve una serie de campañas bajo el lema: No más violencia contra las mujeres.

Desde que nacen hasta que mueren, tanto en tiempo de paz como en la guerra, las mujeres se enfrentan a la discriminación y la violencia del Estado, la comunidad y la familia. Conoce más datos sobre este tema y añade tu firma al manifiesto para que los gobiernos y la comunidad internacional tomen medidas al respecto.

Tú puedes hacer algo. Únete a esta campaña