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Cierzo

El padre de la poesía moderna

Siempre hemos oído decir que la poesía moderna se inicia con Baudelaire. Se trata de una de esas afirmaciones que solemos aceptar sin más y que, luego, llegada la ocasión, repetimos sin mayores escrúpulos. No obstante, a medida que releemos a los poetas del siglo XIX y que nos informamos con minuciosidad sobre ellos, llega el momento en que no podemos afirmar, sin sentir cierto malestar, la torpe opinión que hace de Baudelaire el padre de la lírica moderna.

Todo depende, claro está, de lo que se entienda por estas dos palabras: “padre” y “moderna”. Respecto a la primera, muy pocos son los poetas posteriores a Baudelaire que no le reconozcan a éste el título de padre o fundador. Por supuesto, no falta quien evoca el nombre de Poe, así como su influencia en el poeta francés. Tampoco hay quien olvide citar a Lord Byron, recordando el hecho de que con este autor el poema se convierte en algo que es dicho por alguien que, a su vez, cuenta con la existencia del lector, el tercer elemento del fenómeno poético, si se me permite la opinión. Sin duda, la posición de padre o fundador es demasiado prestigiosa como para poder acordarla sin suscitar discusiones. ¿No dijo Lorca, en vísperas del célebre Tricentenario, que Góngora era “el padre de la lírica moderna”? Pero, en definitiva, la mayoría de los poetas coinciden en un respeto, rayano a veces con la veneración, hacia Baudelaire. Así, con ocasión del Centenario de la publicación de Las flores del mal, escribió Cernuda:

“Baudelaire no pertenece ya solamente a la tradición poética y literaria de Francia, sino a la de todo Occidente, y es probable que la poesía europea y americana no fueran hoy lo mismo que son si Les fleurs du mal no hubiese existido. Porque Baudelaire no es sólo un gran poeta, sino un gran poeta que además es el poeta moderno, el primer poeta que tuvo la vida moderna; y todos cuantos después de él hemos tratado de escribir versos, seamos del país que seamos, si tenemos conciencia de nuestra tarea, reconoceremos para con él una deuda considerable”.

Y respecto al calificativo de “moderna”… Aquí es donde uno siente la necesidad de matizar algo. Resulta evidente que Baudelaire fue el primero en introducir la ciudad moderna en el ámbito del poema. El espacio urbano se convierte con él en la fuente y el objeto de la poesía. Su visión de París: “Agitada ciudad llena de sueños, donde el espectro en pleno día se agarra al paseante”. Constituye, indiscutiblemente, el comienzo de una nueva sensibilidad: la del hombre moderno que habita las ciudades. El eco de los versos citados resonará, tres cuartos de siglo más tarde, en The waste land (La tierra baldía), donde Eliot dibuja su propia visión de Londres: “Ciudad irreal, bajo la parda niebla de una mañana de invierno”.

Pero, por otro lado, el lenguaje poético de Baudelaire sigue estando excesivamente enraizado en el pasado. A menudo sorprende el acento de Racine en versos como éstos de Femmes damnées: “Vencidos ya sus brazos, caídos como inútiles armas, todo servía, todo a su frágil belleza adornaba”.

Baudelaire es, en efecto, un gran maestro del verso clásico francés. Algo que aprendió directamente de los grandes autores del siglo XVII, aunque también de poetas menos conocidos. Por eso no sorprende que, entre sus discípulos inmediatos –comenzando por Rimbaud-, oigamos reproches contra el maestro por su lenguaje anticuado. Y tampoco ha de extrañar a quienes conozcan las teorías de Ezra Pound, que éste decidiese no incluir a Baudelaire en la nómina de escritores que han renovado el lenguaje poético. En el ABC of reading (ABC de la lectura), breve ensayo en el que Pound nos presenta su trabajo de más de 30 años, encontramos los nombres de Corbière, Laforgue y Rimbaud junto a los de Stendhal y Flaubert; pero buscaríamos en vano al primer poeta moderno.

No hay duda de que Baudelaire merece tal título. Debemos admitir, sin embargo, que el maestro fue incapaz de crear un lenguaje moderno adecuado a la nueva visión y a la nueva sensibilidad del hombre de la ciudad. Esta tarea fue realizada con éxito por sus discípulos Corbière y Laforgue. Dos poetas igualmente importantes en lo que concierne a la renovación del lenguaje poético inglés e, incluso, del lenguaje poético español. Eliot, introductor del habla cotidiana de la ciudad en la poesía inglesa nunca ocultó su admiración por Corbière y Laforgue, a quienes leyó y estudió a lo largo de su vida, Leopoldo Lugones y Ramón López Velarde, en América, así como Manuel Machado, en España, entre otros poetas menos conocidos, leyeron igualmente a Laforgue.

Estos autores: Corbière, Laforgue, Eliot, Lugones, López Velarde y Manuel Machado, son los creadores de un lenguaje poético moderno, ciudadano, deliberadamente prosaico, próximo a la conversación e irónico. Hecho que nos permite considerarlos como los miembros más señalados de una traición poética que bien podría bautizarse con el nombre de “tradición del lirismo y del humor”, remitiéndonos a la célebre fórmula de Flaubert: “le lyrisme dans la blague” (el lirismo en el humor), que el escritor francés uso alguna vez para referirse a su propio proyecto artístico.

Concurso Revela 2006

El Ayuntamiento de Oleiros concede cada año una bolsa para la realización de un fotorreportaje de denuncia de cualquier situación de violencia, desigualdad, marginalidad, peligro, daño ecológico o cualquier situación de injusticia en el mundo. La bolsa está dotada con una cuantía de 12.000€ para el proyecto seleccionado.

El plazo de entrega de proyectos finaliza el 31 de mayo de 2006.

Bases del Concurso (documento pdf)

Revela

Bilis negra, enfermedad de los intelectuales

“¿Por qué será que quienes han destacado en filosofía y en otras artes son individuos melancólicos, afligidos por la enfermedad de la bilis negra?” Problemas, Aristóteles.

Esta cita de Aristóteles sugiere la propensión de los intelectuales a la tristeza, basada en la teoría del insigne Hipócrates de Cos que atribuye la melancolía al planeta Saturno. Saturno inducía al bazo a segregar grandes cantidades de bilis negra (melainacole), la cual oscurecía el estado de ánimo.

Si analizamos sólo la rama de la Filosofía, nos encontraremos con intelectuales como Hobbes, Hume, Kant, Nietzsche, Heidegger, Sartre, Ortega y Gasset, Voltaire… Una opinión que comparten estos pensadores es la de que sólo aquellos que no reflexionan sobre la vida pueden conservar la esperanza. De entre todos ellos quizás sea Voltarie quien ridiculizó más agudamente al optimismo. Su obra “Cándido o el optimismo” es la caricatura más famosa de este impulso positivo y en su “Diccionario filosófico” plantea un desafío a quienes no estén de acuerdo con su noción negativa de la vida: “Si se asoman a la ventana, verán solamente personas infelices, y si de paso cogen un resfriado, también ustedes se sentirán desdichados”, presagiaba con ironía el filósofo.

Tuvo que pasar medio siglo hasta que los filósofos se asomaron a las ventanas para ver a sus semejantes en un entorno natural. Cuando Unamuno abrió la ventana de su despacho observó que los españoles “no quieren comedia sino tragedia” y escribió el ensayo que lleva por título “Del sentimiento trágico de la vida”, algo que no le impidió defender más tarde que a las personas optimistas les mueven las ilusiones, por eso “pelean y no se rinden ante la adversidad”, y llegar a la conclusión de que “no suelen ser nuestras ideas las que nos hacen optimistas o pesimistas, sino que es nuestro optimismo o nuestro pesimismo, de origen fisiológico o patológico tanto el uno como el otro, el que hace nuestras ideas”.

Otro gran pensador, Bertrand Russell, que “en la adolescencia odiaba la vida y estaba continuamente al borde del suicidio”, advirtió que los individuos con una disposición positiva y abierta llevan vidas más agradables y se adaptan mejor a las circunstancias que aquellos que se inclinan hacia el negativismo y rechazan lo que les rodea.

Quizás el pesimismo de tantos intelectuales que se dedicaron y se dedican a entender la vida se deba a que encasillan supuestos morales preconcebidos en sus teorías fatalistas.

Hermano mono

Hermano mono

The Great Ape Project International (El Proyecto Gran Simio) se basa en el parentesco que une a chimpancés, gorilas, bonobos, orangutanes y hombres para conseguir que estos animales gocen de la misma protección moral y legal que tienen las personas, asimismo pretende conseguir una Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Grandes Simios Antropoides.

Científicos internacionales como Jane Goodall, premio Príncipe de Asturias de 2003; Toshisada Nishida, paleontólogo; Roger y Deborah Fouts, estudiosos del uso del lenguaje de signos por los chimpancés; Richard Dawkins, zoólogo especializado en etología; Jared Diamond, profesor del Departamento de Fisiología de la Universidad de California o Tom Regan, filósofo, apoyan la iniciativa, y el Gobierno español estudia que España se una al proyecto para acabar con el maltrato, la esclavitud y el peligro de extinción que amenaza a estos animales.

Los seres humanos somos animales: organismos móviles y pluricelulares que obtienen energía de la ingestión (comida), y tenemos algunos rasgos comunes con todos los animales, aunque nuestra semejanza genética es más grande con los chimpancés, con los que compartimos el 98,4 por ciento de los genes; con los gorilas, el 97,7 por ciento, y el 96,4 por ciento con los orangutanes. El hombre pertenece a la clase de los mamíferos, al orden de los primates, al suborden de los simios, a la clase de los homínidos y a la especie Homo sapiens, de ahí que la comunidad científica esté debatiendo la posibilidad de cambiar la clasificación de los chimpancés para que compartan el mismo género que los humanos. Esto significa que la clasificación del chimpancé, que es: mamífero, primate, simio, homínido y pertenece a la especie pan troglodytes, pase de ser pan troglodytes a Homo troglodytes.

La UNESCO ya proclamó en 1977 la Declaración Universal de los Derechos de los Animales y es, al igual que Declaración Universal de Derechos Humanos, papel mojado. El deseo de mejorar el trato que reciben los grandes primates es encomiable, y lo sería más aún de hacerse extensivo al resto de los animales, a todos los seres vivos del planeta, pero siendo incapaces de darles un trato igualitario a las mujeres, a los negros, a los inmigrantes, a los pobres, a los judíos, en definitiva, a los “nuestros”, ¿cómo vamos a respetar los derechos de un primate? Desde la microscópica ameba al organismo celular más complejo, ningún ser necesita del hombre para sobrevivir. Cada especie se las ha ingeniado para desarrollarse en los medios más hostiles desde hace milenios. Si algo bueno puede hacer el ser humano por los primates es dejarlos en paz y respetar su hábitat.

Disparatadas interpretaciones y una presentación ridícula de sus objetivos, han logrado que la opinión pública se esté tomando a chufla el Proyecto Gran Simio, al que hay que elogiarle el mérito de reconocer que los primates necesitan ser protegidos del hombre, ese depredador todopoderoso que degenera a pasos agigantados hacia el Homo exterminador.

Proyecto Gran Simio

Declaración Universal de los Derechos de los Animales

La primera doctorada en España

Las mujeres solemos quejarnos del escaso número de féminas que ocupan cargos de relieve, en especial relacionados con la ciencia y los claustros universitarios. Pero el 2 de noviembre de 1784 ingresó en la Real Academia Española, como miembro numerario, una joven de diecisiete años de edad.

El conde de Floridablanca, ministro principal de Carlos III, quiso tener un rasgo de modernismo y renovación concediendo a María Isidra Quintina Guzmán y La Cerda, hija de los marqueses de Montealegre y condes de Oñate y Paredes, esta distinción, que desató algún que otro resentimiento y numerosas protestas. María Isidra destacaba por sus ganas de aprender, su portentosa memoria y su agudo juicio, cualidades que, llegando a conocimiento del rey, le valieron para ser convertida por éste en prototipo y modelo de imitación para las demás mujeres. Carlos III acudió a presidir el ingreso de la nueva académica y ella dijo, con sobrado motivo, en su discurso: “¿No ha sido necesario apurar toda la liberalidad de la Real Academia Española para elevar a un honor que es el más distinguido empleo y encumbrado premio de los esclarecidos literatos a una joven de diecisiete años que sólo ha conocido por sus nombres los gimnasios, las academias, los seminarios, ni ha tocado los umbrales del famoso Templo de Minerva, ni aún ha oído otra voz que la de un solo maestro?”

Al año siguiente, el 7 de mayo de 1785, y una vez superados con éxito los exámenes pertinentes, María Isidra recibiría el grado maestro y de doctor en Filosofía y Letras Humanas en la Universidad de Alcalá. Disertó sobre un punto de Menandro, glosando su frase: “No hay patrimonio más precioso que la sabiduría”, y la defensa de su tesis fue muy aplaudida, aunque hubo tres doctores en Teología que manifestaron su protesta por escrito.

Tuvo que pasar un siglo hasta que Martina Castell y Ballespí recibiera en Madrid el grado de doctora en Medicina, en 1882.

Las ocasiones perdidas

Las ocasiones perdidas

La huella de la nostalgia es doblemente dolorosa, porque junto a la pena por un pasado que no ha de volver camina pareja la senda del remordimiento por las ocasiones perdidas. Los hombres que no supe amar. Las oportunidades que no quise aprovechar. Los momentos felices que dejé escapar.

Webislam

El portal Webislam y la Junta Islámica de España promueven una iniciativa poética con obras de autores de todo el mundo, de todas las épocas y de todos los estilos.

 

Participa en esta antología abierta de poesía universal indicando los nombres o poemas que debieran figurar en esta cibernética nómina parnasiana.

 

Webislam

Virginia Woolf

Es injusto que el nombre de Virginia Woolf haya quedado asociado al feminismo más que a la literatura, sin duda por la gran difusión que tuvo su obra “Una habitación propia”. Este ensayo es, no hace falta decirlo, una pequeña obra maestra en la que la ironía, la capacidad de observación y la marginación en que se encontró como mujer ha nutrido la ideología de la mayoría de mujeres intelectuales posteriores.

 

Pero Virginia Woolf es ante todo escritora, una escritora de creación, y es en este campo donde concentró gran parte de sus meritorios esfuerzos. Ella misma se sentía un poco al margen de las mujeres novelistas contemporáneas suyas, en tanto que se decantaban más por el sustantivo “mujeres” que por el adjetivo “escritoras”: “¿Por qué sale a la palestra [Rose Macaulay] tan innecesariamente? Pero me parece que todas nuestras principales novelistas femeninas hacen aquello que les piden en este sentido, y yo no soy del todo una de ellas”.

 

Esto no significa que olvidase el tema feminista, al contrario. Es un asunto al que hace referencia a menudo y siempre con la inteligencia afilada, pero los verdaderos objetivos de la escritora fueron siempre exclusivamente literarios; el estilo de su prosa de creación y el de sus ensayos y análisis literarios está, además, muy diferenciado. Por otra parte, en la ideología de Virginia Woolf había también un componente antifascista y expresó las dos preocupaciones, por ejemplo, en “Tres guineas”, pero sin contaminar nunca de didactismo sus obras. Es más, detestaba la literatura panfletaria y la que tuviera una finalidad moral, al estilo clásico.

 

En su crítica del libro de R. Brimley Johnson, The Women Novelist, deja claro su pensamiento sobre la discriminación literaria por razones de sexo: “La experiencia parece demostrar que criticar la obra de un sexo como tal no es sino exponer, casi siempre con acritud, una serie de prejuicios derivados del hecho de ser hombre o mujer”. Y añade unas palabras con las que no puedo estar más de acuerdo: “…toda enfatización consciente, sea por orgullo o por vergüenza, del sexo de un escritor no solamente es irritante, sino superflua”.

 

La fuerza de Coriolis

Después de ver un capítulo de la serie “The Simpsons” en el que Bart intenta averiguar si el sentido en el que gira el agua al caer por un desagüe en Estados Unidos es distinto al de Australia, por estar situada en el hemisferio sur, me quedo con el runrún y me voy a la biblioteca.

 

Consulto un puñado de libros de Física y me entero de que el remolino que forma el agua en los desagües no se mueve necesariamente en sentido contrario a las agujas del reloj. Según una creencia extendida, el pequeño chorro de agua debe girar en sentido contrario al de las agujas del reloj antes de colarse por el agujero, tal y como lo hacen los huracanes. Pero esto no ocurre así. Es una de esas falsas teorías que circulan por el mundo. La fuerza de Coriolis, incluida por la rotación de la Tierra, ejerce un empuje sobre las grandes estructuras naturales, como los huracanes, que por este motivo giran siempre en dirección contraria a las agujas del reloj en el hemisferio norte, mientras que en el hemisferio sur giran en el mismo sentido. Pero, en contra del mito popular, el chorro de un grifo es tan diminuto que el efecto que ejerce la fuerza de Coriolis sobre él es prácticamente nulo en comparación con otras influencias, como la forma y la inclinación del mismo lavabo. Por eso el agua cada vez gira como le da la gana y no imita a los huracanes.

Llamamiento internacional urgente para salvar a los profesores iraquíes

Cecilia Bustamante, Premio Nacional de Poesía de Perú, suscribe el manifiesto de la campaña de denuncia del asesinato de docentes iraquíes junto a firmantes de Cuba, Colombia, Venezuela, Chile, Bolivia, Argentina, Marruecos e Italia, además del Estado español.

IraqSolidaridad: www.iraqsolidaridad.org

Adhesiones en el e-Mail de la CEOSI: iraq@nodo50.org

La ley anti tabaco viene de lejos

La ley antitabaco no es nueva, las prohibiciones de fumar se remontan al siglo XVII. Así lo demuestra la “Historia de las Bibliotecas Capitular y Colombina” del teólogo e historiador Juan Guillén, que reseña en esta obra, recién editada, una disposición para excomulgar a los sacerdotes fumadores. El historiador cita una bula pontificia de 1642 que prohíbe el consumo de tabaco, en cualquiera de sus formas, en las iglesias de Sevilla. Además de esta bula, el arzobispo Gaspar de Borja prohibió a los sacerdotes, bajo pena de excomunión, tomar “tabaco de polvo, de humo o de masticar” una hora antes o después de celebrar misa.

 

Fue el Papa Urbano VIII quien, en junio de 1647, prohibió que “en las iglesias se tomase tabaco de polvo y humo, y en todos sus ámbitos”, todo esto referido a Sevilla, una ciudad que fue la puerta de las Indias y que se inició en el uso del tabaco hacia 1607. Según explica Juan Guillén, esta bula papal se pidió en nombre del Consejo de la Catedral de Sevilla a instancias de Francisco de Quesada, canónigo y archidiácono de Écija. Quesada era un enemigo acérrimo de los amantes del tabaco y si sabía que algún criado suyo lo tomaba, lo despedía; no hablaba con nadie que fumase si no era desde muy lejos, y si pasaba cerca de alguien que fumaba, se apartaba de él. En su cruzada anti tabaco, Francisco de Quesada mandó imprimir y publicar un breve pontificado sobre el uso del tabaco.

Tú. Sí tú, hijoputa

Tienes 19 años y acabas de sacarte el carné de conducir. Estás de vacaciones y sales a dar una vuelta con los colegas para lucir el buga de segunda mano que te has comprado. Te falta pasta para tunearlo, pero le has añadido cuatro chorradas para que el 205 parezca mejor de lo que es. Te tomas unas birras y te fumas unos petas para animarte, porque pasado de alcohol reúnes el valor para hablarle a las nenas. Vas cargado, pero tú eres un tipo duro y controlas, además, has ligado con una chavala y toca convencerla de que eres un tío grande, un Fernando Alonso. Metes la llave en el contacto y el CD de pumba pumba para que no decaiga la noche. Aún queda tiempo para un último cubata. Te lanzas a toda mecha por la nacional, vas a un garito que no cierra en todo el día. Allí habrá peña, marcha, pastillas, y con un poco de suerte le sacarás un polvete a la nena que te acompaña de copiloto. Las curvas son rectas. Mira tú qué divertido. Soy el rey del volante, el amo de la carretera. Hasta que de repente, tras una doble curva sin visibilidad, aparece un pobre desgraciado que no tiene vacaciones y empieza su turno laboral a las seis de la mañana. Te faltan tiempo, pericia y reflejos para reaccionar, y le embistes de lleno, grandísimo hijo de puta. Sales aturdido por el topetazo y por el ruido de las sirenas. La titi está inconsciente y la sangre le mana de la cabeza, pero el otro conductor está muerto. Frenar no le ha valido de nada, porque tú, un canalla que desprecia su vida y la de los demás, tenías que conducir borracho, drogado y sin experiencia. La rabia me supera, no lo puedo remediar, y es que tú, cabrón, majadero, has asesinado a mi mejor amigo.

Horror movie

No le conozco, pero JoKes me envía por e-mail esta escena "terrorífica". Pobres gallinas.

Proyecto Esperanza

El Proyecto Esperanza es una respuesta al creciente tráfico de mujeres en España. Desarrolla un programa de acogida integral para mujeres víctimas de la trata de seres humanos con fines de explotación en la prostitución, el servicio doméstico, los matrimonios serviles, los trabajos forzados u otros. La trata representa una forma de esclavitud, que afecta especialmente a las mujeres en situación de vulnerabilidad, y es un claro atentado a los Derechos Humanos.

El Proyecto Esperanza necesita tu apoyo para continuar adelante en la tarea de intervención y denuncia. Se precisan medios económicos y personas sensibles y comprometidas que ayuden a vencer la injusticia de esta forma de violencia.

Proyecto Esperanza

La importancia del culo de un caballo

La anchura de los ferrocarriles de Estados Unidos es de 4 pies y 8,5 pulgadas. ¿Por qué tienen esta medida? Porque era la de los ferrocarriles ingleses y, como los ferrocarriles americanos fueron construidos por los ingleses, se aplicó dicha medida por una cuestión de compatibilidad.

¿Por qué usaban los ingleses esta medida? Porque las empresas inglesas que construían los vagones de tren eran las mismas que construyeron las carrozas antes de que existiera el tren y aplicaron la misma referencia que empleaban al fabricar las carrozas.

¿Porqué las carrozas median de ancho 4 pies y 8,5 pulgadas? Porque la distancia entre las ruedas de las carrozas debía adaptarse a la anchura de las calles europeas de la época, que medían exactamente eso.

¿Por qué las calles europeas tenían esa medida? Porque fueron abiertas durante las conquistas del Imperio Romano y los romanos dieron a estas calles al ancho de sus carros.

¿Por qué los carros romanos tenían ese ancho? Porque se ajustaban al trasero de 2 caballos.

El trasbordador orbital norteamericano "Shuttle" utiliza 2 tanques de combustible SRB, "Solid Rocket Booster", que son fabricados por Thiokol, en el estado de Utah. Los ingenieros que lo proyectaron preferían hacerlos más grandes, pero tuvieron que ajustarse a la medida de los túneles de los ferrocarriles por los que habían de transportarse y que guardaban proporción con el ancho del tren.

Esto nos lleva a concluir y demuestra que el artefacto más avanzado de la ingeniería mundial en diseño y tecnología está condicionado por el tamaño del culo de un caballo.

Arf me ha enviado este interesante correo.

Misivas

“No, no y no; por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie la resolución? ¡Mil veces no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no es grano de anís que le haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no sería nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo tu corazón; vaya a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero, ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? ¡Oh! No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. (…) Pero basta de bromas. (…). Nunca más volveré a tu lado. Eres católico, yo soy atea y eso es nuestro gran obstáculo religioso; quiero a otro y esto es una mayor y todavía más fuerte razón. ¿Ves con qué exactitud razono? Siempre tuya. Manuela

Carta de Manuela Sáenz (amante de Simón Bolívar) a su marido James Thorne. Y es que Bolívar era mucho Bolívar.

44 Fontenoy Streel, Dublín. Me gustaría que usaras bragas con tres o cuatro volados, uno sobre otro, desde las rodillas hasta los muslos, (…) con abundante perfume; (…) de modo que, lista para ser amada, pueda ver solamente la ondulación de una masa blanca de telas y así, cuando me recueste encima de ti para abrirlos y darte un beso ardiente de deseo en tu indecente trasero desnudo, pueda oler el perfume de tus bragas tanto como el caliente olor de tu sexo y el pesado aroma de tu trasero. Te habrán impresionado las cosas sucias que te escribo. Quizá pienses que mi amor es una cosa sucia. Lo es, querida, en algunos momentos.

Carta de James Joyce a Nora Barnacle. Y parecía tan formalito.

La búsqueda científica del alma

Antonio Damasio es neurobiólogo, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica, humanista y hombre dedicado a averiguar qué nos hace humanos.

El doctor Damasio asegura en una entrevista que somos una combinación de lo que existe en nuestro cerebro, nuestra historia y las alteraciones que nos produce el entorno en que vivimos. Considera que “la neurobiología puede ser bastante útil para comprender la naturaleza humana y cómo nos relacionamos con los otros, nuestros mecanismos emocionales o cómo manipulamos los conocimientos en el proceso de desarrollo de estos conocimientos. Es una manera de comprender lo que ha entrado dentro de nosotros y nos ha conformado a través de la evolución y la biología, y cómo el medio que nos rodea ha tenido una influencia sobre nosotros. Nos permite entender mejor qué somos, como individuos y como sociedad”.

En su libro “A la búsqueda de Spinoza” examina las contribuciones que hizo en el campo de la neurobiología este filósofo, al que considera un precursor en el estudio de las emociones humanas y en cómo estas emociones conectan con la sociedad. Así como en otro de sus libros alude al “error de Descartes”, que según él, consiste en la separación de la mente y el cuerpo. La mente tiene como soporte el cerebro, que se encuentra en el cuerpo, en un organismo. Por tanto, la mente es un producto de las actividades de un organismo más complejo de lo que parece. Descartes fue quien los separó, provocando durante mucho tiempo grandes dificultades tanto a los científicos como a los filósofos. Lo curiosos del error de Descartes es que fue un error intuitivo, porque nosotros de alguna forma pensamos, o tendemos a pensar, que la mente y el cuerpo son dos cosas separadas, aunque no sea cierto.

Para Antonio Damasio, ser inteligente no consiste sólo en utilizar el conocimiento de una forma aséptica, hay que elaborar el conocimiento sobre la base de experiencias pasadas en relación con situaciones vividas. El resultado de estas experiencias previas, el hecho de que hayan desembocado en una recompensa o un castigo, constituye en un bagaje emocional que todos tenemos. La inteligencia consiste, pues, en aprender de estas experiencias emocionales del pasado como referencia para adoptar decisiones nuevas. La neurobiología tendría que ser capaz de saber cómo está estructurada y organizada la mente, una estructura noble, especial y muy compleja.

El precedente

Robert McNamara, uno de los responsables de la guerra de Vietnam, escribió un libro en el que reconocía que la guerra fue un error. En esa guerra murieron 3 millones de vietnamitas y 58.000 soldados norteamericanos y se arrojaron sobre el país más bombas que las que se descargaron durante toda la Segunda Guerra Mundial, pero la guerra no fue considerada un error por ser injusta y brutal, sino porque Estados Unidos la perpetró aun a sabiendas de que no la podía ganar. Según McNamara, en 1965 ya se disponía de numerosas evidencias que demostraban que la victoria era imposible, pero el Gobierno norteamericano prosiguió adelante como si fuese viable. Durante quince años, el terrorismo político estadounidense impuso a los vietnamitas un Gobierno que no querían y dejó patente que las grandes potencias tienen derecho a hacer lo que se les antoja: poner o quitar gobernantes, según convenga; dictar la política económica a seguir, arruinando a unos y enriqueciendo a otros; violar los derechos humanos; exigir servidumbres; absolver de crímenes; proporcionar coartadas; maquillar la mentira hasta hacerla parecer real; borrar de la memoria colectiva aquello que no interesa que se sepa; hacer obligatorio el consumo de sus productos; anular el libre comercio; establecer préstamos de usura; aniquilar culturas autóctonas… ¿Es preciso continuar? Lo que me parece más repugnante de todo esto es la impunidad con la que se ejercen estos abusos y la rapidez con la que todos olvidamos. Ahora le ha tocado a Iraq, pero nosotros podemos ser los siguientes.

Seré yo

 

Cuando iba al colegio, el estudio de la religión católica era obligatorio y la lectura del Nuevo Testamento también. Nunca me he distinguido por tener fe de carbonero, más bien al contrario, mi mente analítica y mi ánimo escéptico me obliga a cuestionármelo todo, por esto, y por mi naturaleza rebelde y contestataria, siempre he estado del lado de lo que yo pensaba que era justo, defendiendo mi verdad.

En el Nuevo Testamento hay un pasaje: el que narra la Última Cena, que me decantó claramente a favor de Judas, el apóstol maldito, el miserable que vendió a Cristo por treinta monedas. La figura del villano me cautivó tras reparar en la tergiversación interesada, supongo, de sus actos. El Evangelio de Marcos y Lucas no es fiable en absoluto, pues ambos hablan de oídas, no formaban parte del grupo de los elegidos y ni siquiera conocieron a Jesús. No se sabe a ciencia cierta si el autor del texto y el apóstol Mateo fueron la misma persona, ya que narra su Evangelio como historiador, basándose en documentos y no en sus recuerdos. De las palabras de Juan se deduce que él estuvo allí, presenciando los acontecimientos, y este dato le confiere no pocas peculiaridades a su narración.

Es un hecho probado que Jesucristo fue apresado por los judíos con la ayuda de Judas, pero no se ha demostrado que este hecho se produjera antes de la Cena, por contra, parece que ocurrió después de ella, cuando Judas abandonó el cenáculo. “Cuando se pusieron a cenar, el diablo metió en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle”. Esta frase eliminaría por sí sola la premeditación en el delito de Judas y demuestra que estando sentado a la mesa no tenía ni la intención de vender al Maestro. “¿Seré yo?”, preguntan los discípulos reunidos en torno al Señor pidiéndole que revele la identidad del traidor. “Será aquel a quien yo dé un trozo de pan mojado”, y mojando un pedazo, Jesús se lo entregó a Judas. Con el bocado, en ese preciso instante, ni antes ni después, entró en él Satanás, y Cristo le pidió: “Lo que has de hacer, hazlo pronto”. Judas salió presto y obediente a cumplir el encargo que permitía que las Escrituras, la voluntad de Dios, se cumpliera.

La Biblia católica se encarga de desprestigiar a Judas recalcando su bajeza moral, su desmesurada deslealtad, y le condena presentándole como un sinvergüenza cínico que, habiendo fraguado ya el complot contra Cristo, todavía se permite preguntar: ¿Seré yo? Si nos ceñimos a la historia de Juan, la pregunta no es una muestra de hipocresía, es una duda sincera que se suscita no sólo en Judas, sino en todos los discípulos. En el momento en que Jesús anuncia que uno de ellos le traicionará esa noche, queda patente que aún no se ha consumado la fechoría de Judas, tal vez por eso, por que saben que no existe el felón y que queda por determinar quién será, se plantean ese: ¿Seré yo? En vez de formular la pregunta más lógica en este contexto: ¿Quién es?

Que cada cual saque sus propias conclusiones, pero yo exculpo a Judas. Creo que fue el primer sorprendido al recibir ese pan mojado que le convertiría en el canalla más denostado por los siglos de los siglos, el hombre que vendió al Hijo de Dios. Si hay que culpar a alguien, aun a riesgo de blasfemar, señalo a Jesucristo, Él permitió al demonio introducirse en el corazón de Judas, Él anuló su libre albedrío, también fue Él el único que comprendió la grandeza del sacrificio que le exigía. ¿Le habrá recompensado por sus servicios?

En diciembre de 2003 publiqué este artículo en varias revistas, hoy la traducción del copto de 26 papiros hallados por unos campesinos egipcios en una caverna en el año 70 después de Cristo, y que publica la revista National Geographic, viene a corroborar mis impresiones.

 

En favor de la familia

“En favor de la familia” es una colección de cuentos para niños en los que aparecen retratados diversos modelos de familias: monoparentales, de homosexuales, con niños adoptados, multirraciales... Los cuentos se presentan en varios idiomas: castellano, euskera, catalán, gallego, francés e inglés, y tienen como finalidad que los más pequeños descubran la variedad de modelos familiares que existen y aprendan que lo importante en todos ellos es el amor que une a sus integrantes.

En favor de la familia