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Cierzo

Raffaello

Raffaello

Raffaello es un modelo de tetera diferente y, qué duda cabe, original. Esta obra, del artista canadiense Richard Milette, puede adquirirse por el precio de 2.800 dólares.

Consejos navideños

Consejos navideños

Leo en el diario unos consejos para estas fiestas aportados por Vicenç Salvadó, acupuntor, homeópata, juez y entrenador de la Federación Catalana de Gimnasia, la cursiva es mía:

Todos sabemos que es imposible resistir las comidas que nos ponen en la mesa estas fiestas. Hombre, tanto como imposible, no es. Todos deberíamos tener un poco de voluntad para no comer tanto. Eso irá dedicado a los que coman en exceso, el resto ya comemos lo justo. Pensad, que después vendrán los problemas de salud...; hipertensión, colesterol y otros. Un ejemplo: sabéis que se puede sobrevivir durante tres días con una barra de turrón, sin comer nada más. Yo aún diría más, incluso se puede sobrevivir tres días sin comer nada de nada.

Ejemplos para reducir unos kilos sin pasar hambre:

Beber dos vasos de agua antes de cada comida. ¿Y eso?

Cuando haya una comida o una cena importante no probéis el pan. Podemos hartarnos a langostinos, mantecados y polvorones con total tranquilidad, lo perjudicial es el pan.

Si tenéis un día de descanso, solo comed piña (natural) y agua, es un buen diurético. O un tercio de tableta de turrón.

Procurad cenar cuanto antes mejor y no ir a dormir con la tripa llena, id a caminar, de esta manera haréis mejor la digestión. Con la rasca que hace en cuanto se va el sol, apetece salir a coger una pulmonía después de cenar.

Intentad caminar entre treinta y cuarenta minutos cada día, os ayudará a combatir la obesidad. Si estás muy obeso, te convienen unos minutos más.

No discutáis con la familia y los amigos, es mejor amar de todas maneras que discutir de malas maneras, reduce la ansiedad. Mientras te tiras los platos a la cabeza con la familia, no comes, y esto también ayuda a combatir la obesidad.

Y, por último, no cojáis el coche si no lo veis claro, la vida es muy valiosa y hay personas que te aman y te quieren a su lado. Si no ves claro, pídele a las personas que te quieren que te regalen unas gafas.

Buenas fiestas a todos y mucha salud. Pues eso, salud y pesetas (euros) y lo demás son puñetas.

Dona tu móvil

Dona tu móvil

"Dona tu móvil" es una campaña que promueven Cruz Roja Española y Fundación Entreculturas dirigida a todas las personas que deseen donar teléfonos móviles que no necesitan.

Los ingresos generados con la reutilización de los teléfonos donados se destinarán a proyectos humanitarios, sociales y de educación en favor de los colectivos y países más desfavorecidos, también se fomenta la reutilización y el reciclado de teléfonos.

Más información: Dona tu móvil

Construcciones

Construcciones

La sociedad se deshumaniza a marchas forzadas y unos cuantos resistimos como podemos, en la medida en que podemos. Cada día aprendes que el mundo está lleno de mal nacidos, de embaucadores, de hipócritas, que lo importante es ser un poco más persona en una selva donde lo único que cuenta es el estado de tu saldo bancario.

Me hastía y aborrezco este mundo poscapitalista en el que la gente se divierte por obligación, viaja porque toca viajar, compra porque toca comprar, gasta porque toca gastar. El rebaño ha devorado al grupo y está acabando con la libertad y la independencia personal.

Lo peor de ser un animal social es que persigues tu individualidad, pero sin dejar de buscarle un sentido colectivo a todo lo que haces y sientes. El entorno te destruye y tu obligación es volver a construirte, intentar ser tú. Ser uno mismo.

La comida con los del trabajo

Una tradición más en esta época: la comida o la cena con los compañeros del trabajo. ¿En qué artículo del convenio laboral figura que has de compartir mesa con tus colegas?

Estas reuniones son, pese a todo, una experiencia sociológica remarcable: permiten conocer, en estado puro y libres de inhibiciones, a los jefes y a los compañeros. Durante el resto del año, una máscara de aséptica neutralidad cubre los rostros, estás condenado a pasar siete horas diarias con el pelota, con el trepa, con el jeta, con el listo... y procuras sobrellevarlo lo mejor que puedes, plantándole al mal tiempo buena cara, pero llega la Navidad y todos se impregnan de buenas intenciones, hay sonrisas en lugar de puñaladas traperas y deseos de felicidad que sustituyen a los ladridos habituales. A alguien se le ocurre: ¿Por qué no hacemos una comida...? Si te niegas, te miran mal. Si acudes, estate preparado para lo peor.

El vino calienta el ambiente y descubres que el tipo tímido que nunca habla, no para de charrar; que el jefe, que sólo sabe dar órdenes, es capaz de sonreírte o que ese compañero, tan serio y formal, tiene un lado oscuro cuando se ha bebido la mitad de las bodegas Osborne.

Quien no se atiborre de pésima comida y peor bebida en honor de la fraternal convivencia laboral es un inadaptado social, un obrero autónomo o está en el paro.

Diciembre solidario

Diciembre solidario

El mes de diciembre es el de los impulsos solidarios. La tele nos suministra el material que fomenta nuestras buenas intenciones: imágenes de niños famélicos, de ancianos moribundos, de mutilados de guerra, de enfermos e indigentes, detrás aparece un número de cuenta corriente. Entonces recordamos que somos humanos, se nos despierta la ternura adormilada y abrimos la cartera.

Los anuncios de los grandes almacenes, los diarios, las vallas publicitarias, las emisoras de radio insertan publicidad: hambre, soledad, pobreza... Por unos pocos euros, podemos sentirnos caritativos durante un día y seguir siendo mezquinos durante el resto del año.

Domingos laborables

Domingos laborables

Los domingos laborables nos permiten gastar más y perder más tiempo en las tiendas.

Los dependientes que se ven forzados a trabajar mientras los demás pasean tienen un semblante resignado y triste, sus patronos fuerzan una sonrisa hipócrita. Las riadas de compradores no se ven por ningún sitio. Los damnificados colaterales: hijos, esposos, novios del personal tragan con lo que hay.

La tienda es la tienda, el mágico altar de la religión más profana. Quizás no ganan ni para amortizar los gastos de la calefacción, pero si el comercio de al lado abre, hay que abrir también. Aunque la clientela se reduzca a mirones de escaparates y a paseantes que no tienen mejor lugar al que acudir.

El calendario sexy del Vaticano

El calendario sexy del Vaticano

El fotógrafo italiano Piero Pazzi ha elegido a 12 jóvenes sacerdotes y seminaristas para ilustrar el Calendario Romano 2008, que ya está a la venta.

En las fotos, tomadas en blanco y negro, los atractivos "modelos" visten los típicos atuendos eclesiásticos: alzacuellos, sotana, sombrero clerical... El Vaticano se apunta así a la moda de los calendarios y éste, con un tiraje de 40 mil copias, es todo un éxito.

Contra la matanza de ballenas

Desde Chile, solicitan la ayuda de todas las personas que se sientan comprometidas con el medio ambiente y la vida animal para unirse a una campaña de protesta por la cruel matanza de ballenas que está realizando Japón, alegando fines científicos.

Durante los días 17 y 18 de diciembre, se propone desarrollar estas iniciativas:

1. Colocar en el automóvil, bicicleta, taxi u otro medio de transporte el siguiente mensaje dirigido a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet: "Presidenta Bachelet, impida la caza de ballenas por parte de Japón".

2. Llevar en la muñeca un distintivo o lazo verde.

3. Firmar la carta que Greenpeace ha elaborado para impedir la matanza de ballenas

Sensibilidad

Sensibilidad

"El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría", es un aforismo de William Blake, que tal vez recoge la sabiduría de Diderot. Porque Diderot fue un hombre de excesos más que de reglas, de entusiasmo más que de juicio y de pasiones más que de razonamientos. Creyó más en lo que sentía que en lo que pensaba y si alguna vez se sintió orgulloso de algo fue de su sensibilidad y no de su capacidad reflexiva.

Diderot buscó las reglas del corazón recurriendo a la ciencia experimental y a la psicología, a la anatomía, a la cirugía y a las ciencias naturales. Aunque estas ciencias positivas solo le satisficieron momentáneamente, pues no llegaron a aportarle la explicación que buscaba sobre qué es y por qué sucede esa extraña exaltación que le hace ver lo que otros no ven y sentir lo que otros no han sentido nunca. ¿Qué es la sensibilidad? ¿Por qué me emociono ante una brava tormenta, leyendo a Séneca o contemplando una manifestación de ternura? ¿Es una cuestión química o anatómica? ¿De la imaginación? ¿O es una debilidad del espíritu?

"La sensibilidad, según la única acepción que hasta ahora se ha venido dando al término, es, a mi juicio, esa disposición era de la debilidad de los órganos, consecuencia de la movilidad del diafragma, de la vivacidad de la imaginación, de la delicadeza de los nervios, que inclina a compadecer, a estremecerse, a admirar, a temer, a turbarse, a llorar, a desvanecerse, a socorrer, a huir, a gritar, a perder la razón, a exagerar, a despreciar, a desdeñar, a no tener idea precisa de lo verdadero, lo bueno y lo hermoso, a ser injusto, a ser demente. Multiplicad las almas sensibles y multiplicaréis por igual proporción las buenas y las malas acciones de todo género, los elogios y las censuras excesivos". [1]

La sensibilidad y la pasión son el fundamento de las artes y de la moral, son las que dan significado a nuestra existencia, a la vida y a la acción; nada se puede realizar sin ellas, pues sin ellas nada tiene sentido. El escepticismo de Diderot le ha obligado a "demostrar" científicamente el origen de su propia pasión y de su excesiva sensibilidad. Y partiendo de la materia como principio de la naturaleza ha justificado la razón del sentimiento, del entusiasmo, de la pasión, y es precisamente este materialismo el que le permite asumir sin reticencia su propio idealismo.

 

[1] Fragmento de Paradoxe sur le comédien.

Chimpancés

Chimpancés

Recientemente hemos asistido sorprendidos a una demostración de la memoria fotográfica de los chimpancés, que memorizan números y su orden de aparición en una pantalla. Estudiantes universitarios obtuvieron peores resultados al efectuar la misma prueba. Tal vez ha llegado el momento de desterrar la superioridad cognitiva de los humanos.

También existe otro estudio, realizado por el investigador Jill Pruetz de la Universidad de Iowa (U.S.A.) en la selva senegalesa. Este científico ha comprobado que los chimpancés fabrican lanzas que después utilizan para cazar a otros primates, pequeños y nocturnos que se refugian por la noche en los huecos de los árboles. Los chimpancés seleccionan las ramas más adecuadas, retiran las hojas y las ramitas y muerden los extremos hasta hacerlos puntiagudos. Pertrechados con estas armas, los chimpancés se aproximan a sus presas mientras éstas duermen, las matan y luego se las comen. Es curioso, pero siempre se trata de chimpancés hembras, los machos son más fuertes y robustos y no precisan de armas para capturar a otros animales.

Sabemos que los chimpancés son inteligentes, hábiles, capaces de aprender palabras expresadas mediante signos..., ahora sabemos también que fabrican armas, capacidad que se consideraba "privilegio" de los humanos, tan dados a la creación de artefactos letales y destructivos. Este nuevo descubrimiento sobre los chimpancés suscita una reflexión sobre la evolución y me provoca pena y desilusión. Tal vez fue así como los humanos comenzamos una cadena enfrentamientos y muerte.

El libro

El libro

El libro entra en nuestras vidas de pequeños y lo hace casi como un elemento de tortura, hay que memorizar, realizar resúmenes y análisis gramaticales de su contenido.

El sistema educativo contribuye a hacer odiar la lectura en lugar de fomentar en el niño el deseo de leer, de entretenerse, de adquirir conocimiento.

Leer es un placer cuando uno escoge libremente los argumentos y el momento adecuado para entregarse a la lectura. Es un derecho leer los libros que uno decide, sin que prevalezca en la elección el criterio pedagógico o el comercial.

La inteligencia y la fantasía de un niño se desperdician en parte porque en la escuela se aprende a leer, pero no se fomenta la capacidad de pensar, de imaginar, de entender. El libro enseña estructuras lingüísticas, leyes físicas, datos científicos y aporta pocas satisfacciones emocionales, por eso no es de extrañar que una vez abandonada la etapa de formación académica, no se vuelva a tocar un libro.

El libro debería ser un juguete, un estímulo para sentir y vivir emociones, una herramienta para desarrollar la fantasía. Si se consigue que un niño se apasione por la lectura desde sus primeros años, nunca dejará de leer.

Si no llueve

Si no llueve

Si no llueve, habrá restricciones de agua. La sequía obliga a tomar medidas drásticas sobre el consumo de agua de la población. ¿Pero alguien se ha tomado la molestia de analizar otras opciones más eficaces?

Si no llueve, habrá que renunciar a tener agua en nuestras casas, pero la derrocharemos alegremente para que otros rieguen el césped de los campos de golf o tengan nieve artificial sobre la que esquiar.

En Europa los complejos hoteleros invierten tres billones de euros anuales para cubrir una superficie de 24.000 hectáreas de nieve artificial. Se necesitan cien litros de agua para obtener un metro cuadrado de nieve artificial. Se consumen 13.000 kilovatios/hora por hectárea con este fin.

A todos nos preocupa el cambio climático, pero si no nieva, haremos nieve artificial y si no llueve, habrá restricciones de agua en los hogares.

Divorciarse perjudica al medio ambiente

Divorciarse perjudica al medio ambiente

Un estudio, coordinado por Jack Liu y Eunice Yu de la Universidad de Michigan, y que publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, relaciona el divorcio con el medio ambiente e indica que el aumento de las separaciones está incrementando el número de hogares con menos individuos, lo que supone ocupar más espacio y consumir mayor cantidad de energía y de agua.

Los investigadores realizaron su estudio en doce países: Estados Unidos, Brasil, Costa Rica, Ecuador y México entre otros, y calcularon el coste en términos del aumento de servicios y de espacio no utilizado en las casas per capita, descubriendo que el divorcio rompe con los presupuestos económicos. Por ejemplo, en Estados Unidos sólo en 2005 se podrían haber ahorrado 73 billones de horas de luz eléctrica y 627 billones de galones de agua si el uso de recursos hubiera permanecido igual que antes de las separaciones. Además, se necesitaron 38 millones de habitaciones más, lo que supone un aumento entre el 46 y el 56 por ciento de gastos de calefacción y luz por persona divorciada.  Para conocer las repercusiones ambientales que se producen cuando los individuos divorciados vuelven a compartir su vida con otra persona, los investigadores analizaron los hogares de parejas con los que se habían casado, divorciado y vuelto a casar. Los resultados mostraron que la huella en el medio ambiente se retraía hasta el mismo nivel registrado en los hogares de parejas casadas y consolidadas. En sus conclusiones, el estudio recomienda que al diseñar y poner en marcha políticas medioambientales se tenga en cuenta también los divorcios para proteger el entorno y combatir el cambio climático.

Como si un proceso de divorcio no acarrease de por sí bastantes traumas personales, ahora hay que añadirle uno nuevo, el de estar contribuyendo a que el planeta se vaya al garete. Aunque siempre podremos lavar nuestra mala conciencia volviéndonos a enamorar.

 

*Imagen: El divorcio, de Carlos Mérida

Puente del consumo

Puente del consumo

Cuatro días de fiesta y parece que a la gente se le activa un mecanismo automático que predispone al viaje. No sé si esta fiebre viajera se ha convertido en una adicción fomentada por la sociedad de consumo, aunque me parece obvio que contribuye a ocultar un vacío existencial que puede estallar en cualquier momento quedándose en casa y se ha convertido en una de las principales formas de consumo.

Se viaja para continuar consumiendo, en cada nuevo destino hay miles de productos para adquirir, que es lo mismo que hacemos cuando no viajamos. En una noticia que he leído en el diario se refiere que Nueva York y las principales capitales europeas son los destinos preferidos para el puente de la Purísima. ¿Por qué? ¿Por qué alguien decide ir a Nueva York disponiendo tan solo de cuatro días? Porque allí se celebra la semana de las compras y este año con el buen momento del euro respecto al dólar se podrá comprar todavía más.

Al volver a casa tras el viaje de rigor, las tiendas de aquí aún continúan llenas de existencias, queda mucho por comprar.

Camus

Camus

En 1957, Albert Camus era galardonado con el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose así en el premiado más joven después de Kipling. Camus aprovechó la decisión de la Academia sueca para iluminar al mundo con un discurso que es una formidable lección de ética y con él provocó una conmoción. Hoy, cincuenta años después, el discurso que pronunció en Estocolmo se ha convertido en el paradigma del compromiso del escritor con su tiempo.

La misión del escritor, discurso pronunciado por Albert Camus en la recepción de Premio Nobel de Literatura

Al recibir la distinción con que vuestra libre academia ha querido honrarme, mi gratitud es tanto más profunda cuanto que mido hasta qué punto esa recompensa excede mis méritos personales.

Todo hombre, y con mayor razón todo artista, desea que se reconozca lo que él es o quiere ser. Yo también lo deseo. Pero al conocer vuestra decisión me fue imposible no comparar su resonancia con lo que realmente soy. ¿Cómo un hombre casi joven todavía rico sólo de dudas, con una obra apenas en desarrollo, habituado a vivir en la soledad del trabajo o en el retiro de la amistad, podría recibir, sin cierta especie de pánico, un galardón que le coloca de pronto, y solo, en plena luz? ¿Con qué estado de ánimo podría recibir ese honor al tiempo que, en tantas partes, otros escritores, algunos entre los más grandes, están reducidos al silencio y cuando, al mismo tiempo, su tierra natral conoce incesantes desdichas?

Sinceramente he sentido esa inquietud y ese malestar. Para recobrar mi inquietud y este malestar. Para recobrar mi paz interior me ha sido necesario ponerme a tono con un destino harto generoso. Y como me era imposible igualarme a él con el sólo apoyo de mis méritos, no ha llegado nada mejor, para ayudarme, que lo que me ha sostenido a lo largo de mi vida y en las circunstancias más opuestas: la idea que me he forjado de mi arte y de la misión del escritor. Permitidme que, aunque sólo sea en prueba de reconocimiento y amistad, os diga, con la sencillez que me sea posible, cuál es esa idea.

Personalmente, no puedo vivir sin mi arte. Pero jamás he puesto ese arte por encima de toda otra cosa. Por el contrario, si él me es necesario, es porque no me separa de nadie y que me permite vivir, tal como soy, al nivel de todos. A mi ver, el arte no es una diversión solitaria. Es un medio de emocionar al mayor número de hombres ofreciéndoles una imagen privilegiada de dolores y alegrías comunes. Obliga, pues al artista a no aislarse; muchas veces he elegido su destino más universal. Y aquellos que muchas veces han elegido su destino de artistas porque se sentían distintos, aprenden pronto que no podrán nutrir su arte ni su diferencia sino confesando su semejanza con todos.

El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo a los demás; equidistantes entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso los verdaderos artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar, y sin han de tomar un partido en este mundo, este sólo puede ser el de una sociedad en la que según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual.

Por lo mismo, el papel del escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición, no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si lo consintiera. Pero el silencio de un prisionero desconocido, basta para sacar al escritor de su soledad, cada vez, al menos, que logra, en medio de los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trata de recogerlo y reemplazarlo para hacerlo valer mediante todos los recursos del arte.

Ninguno de nosotros es lo bastante grande para semejante vocación. Pero en todas las circunstancias de su vida, oscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre de poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificara a condición de que acepte, en la medida de lo posible, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio de la verdad y el servicio de la libertad. Y pues su vocación es agrupar el mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira y a la servidumbre que, donde reinan, hacen proliferar las soledades. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia a la opresión.

Durante más de veinte años de una historia demencial, perdido sin recurso, como todos los hombres de mi edad, en las convulsiones del tiempo, sólo me ha sostenido el sentimiento hondo de que escribir es hoy un honor, porque ese acto obliga, y obliga a algo más que a escribir. Me obligaba, esencialmente, tal como yo era y con arreglo a mis fuerzas, a compartir, con todos los que vivían mi misma historia, la desventura y la esperanza. Esos hombres -nacidos al comienzo de la primera guerra mundial, que tenían veinte años a tiempo de instaurarse, a la vez, el poder hitleriano y los primeros procesos revolucionarios, y que para poder completar su educación se vieron enfrentados luego a la guerra de España, la segunda guerra mundial, el universo de los campos de concentración, la Europa de la tortura y las prisiones -se ven obligados a orientar sus hijos y sus obras en un mundo amenazado de destrucción nuclear. Supongo que nadie pretenderá pedirles que sean optimistas. Hasta que llego a pensar que debemos ser comprensivos, sin dejar de luchar contra ellos, con el error de los que, por un exceso de desesperación, han reivindicado el derecho y el deshonor y se han lanzado a los nihilismos de la época. Pero sucede que la mayoría de nosotros, en mi país y en el mundo entero, han rechazado el nihilismo y se consagran a la conquista de una legitimidad. Les ha sido preciso forjarse un arte de vivir para tiempos catastróficos, a fin de nacer una segunda vez y luchar luego, a cara descubierta, contra el instinto de muerte que se agita en nuestra historia.

Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrías hacerlo, pero su tarea es quizá mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida en la que se mezclan revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden destruirlo todo, no saben convencer; en que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión, esa generación ha debido, en sí misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de sus amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que nuestros grandes inquisidores arriesgan establecer para siempre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie de carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura y reconstruir con todos los hombres una nueva Arca de la alianza. No es seguro que esta generación pueda al fin cumplir esa labor inmensa, pero lo cierto es que, por doquier en el mundo, tiene ya hecha, y la mantiene, su doble apuesta en favor de la verdad y de la libertad y que, llegado al momento, sabe morir sin odio por ella.

Es esta generación la que debe ser saludada y alentada donde quiera que se halla y, sobre todo, donde se sacrifica. En ella, seguro de vuestra segura aprobación, quisiera yo declinar hoy el honor que acabáis de hacerme.

Al mismo tiempo, después de expresar la nobleza del oficio de escribir, querría yo situar al escritor en su verdadero lugar, sin otros títulos que los que comparte con sus compañeros de lucha, vulnerable pero tenaz, injusto pero apasionado de justicia, realizando su obra sin vergüenza ni orgullo, a la vista de todos; atento siempre al dolor y la belleza; consagrado, en fin, a sacar de su ser complejo las creaciones que intenta levantar, obstinadamente, entre el movimiento destructor de la historia.

¿Quién, después de esos, podrá esperar que el presente soluciones ya hechas y bellas lecciones de moral? La verdad es misteriosa, huidiza, y siempre hay que tratar de conquistarla. La libertad es peligrosa, tan dura de vivir como exaltante. Debemos avanzar hacia esos dos fines, penosa pero resueltamente, descontando por anticipado nuestros desfallecimientos a lo largo de tan dilatado camino. ¿Qué escritor osaría, en conciencia, proclamarse predicador de virtud? En cuanto a mí, necesito decir una vez más que no soy nada de eso. Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad y esperanza de volverlos a vivir.

Reducido así a lo que realmente soy, a mis verdaderos límites, a mis deudas y también a mi fe difícil, me siento más libre para destacar, al concluir, la magnitud y generosidad de la distinción que acabáis de hacerme. Más libre también para deciros que quisiera recibirla como homenaje rendido a todos los que, participando en el mismo combate, no han recibido privilegio alguno y, en cambio, han conocido desgracias y persecuciones. Sólo me resta daros las gracias, desde el fondo de mi corazón, y haceros públicamente, en prenda de personal gratitud, la misma y vieja promesa de felicidad que cada verdadero artista se hace a sí mismo, silenciosamente, todos los días. 

 

*La misión del escritor, fuente: Temakel

Calzada romana

Calzada romana

Nuestra época, tan destacada por sus progresos y aupada al pedestal del saber y del bienestar, en muchos aspectos no hace sino repetir y continuar logros del pasado. Muchas de las carreteras actuales del mundo accidental siguen el trazado de las antiguas vías romanas y a poco que escarbemos bajo el asfalto aparecerá una capa de pavimento que ha resistido el paso del tiempo. La construcción de túneles y acueductos por parte de los romanos alcanzó una perfección que ha permitido que muchas de estas obras se conserven hoy en buenas condiciones. Parte de este éxito se debe al "cemento romano", una mezcla de cal, puzolana y ladrillo cocido en horno, materiales de gran resistencia y duración.

Es Navidad. ¿Follamos?

Es Navidad. ¿Follamos?

A estas alturas, las propuestas de Oliverio Toscani no deberían sorprender a nadie, pues la meta de este fotógrafo italiano es llamar la atención, no pasar desapercibido. Ahora vuelve a estar en boca de todos con el lema de una camiseta de edición limitada, creada para recaudar fondos que se destinarán a niños abandonados.

"Es Navidad. ¿Follamos?" Pues follemos, que sea Navidad es una excusa tan buena como cualquier otra para hacerlo.

Leer libros

Leer libros

Por 165, 95 € podemos adquirir Levo Book Holder, un atril para libros que permite leer tumbado en un sillón o en la cama, sin necesidad de sujetar el libro con las manos.

Siempre me ha gustado el contacto con los libros: tocarlos, olerlos, sentirlos... Habrá quien me entienda perfectamente y habrá quien piense que es una soplapollez. No sé quién, pero alguien dijo que el acto de leer es uno de los más egoístas y radicalmente personales e intransferibles que existen. La relación que se establece con el libro es única y cada uno se la plantea de manera diferente. Juan Ramón Jiménez, un tipo peculiar, antes de coger un libro se lavaba las manos tres o cuatro veces, la última vez usaba siempre colonia. Azorín leía cómodamente arrellanado en un sillón de orejas, de espaldas a la ventana, junto a una mesa camilla con brasero y con una manta cubriéndole las piernas.

Yo abro un libro y respiro su inconfundible aroma a tinta y a papel clorado. Acaricio las páginas y las tapas antes de recorrer las carreteras de palabras que me llevarán al destino final y por el camino, procuro no alterar la encuadernación y preservar intacto aquel volumen que luego conservo en los estantes de mi biblioteca como si jamás hubiera sido hollado por mi mano. No presto mis libros a nadie, una vez lo hice y La isla de coral regresó completamente esmanguillado*. Así que no he vuelto a arriesgarme.

Siento un respeto reverencial por el libro. En la primera escuela a la que asistí, me inculcaron que los libros se forran antes de abrirlos y que nunca, nunca se subrayan o se escribe en ellos otra cosa que no sea el nombre de su propietario. Por eso leo con un bloc de notas y un bolígrafo. Por eso este artilugio para leer libros de manera aséptica no va conmigo.  

 

*Esmanguillado. Vocablo de mi invención que viene a significar: desencuadernado, manchado, con las páginas dobladas, alterado.

Free Rice

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Free Rice ayuda al visitante a mejorar su inglés y contribuye a una campaña de Naciones Unidas. Cada vez que se acierta el significado de una palabra, el sitio dona 10 granos de arroz a esa misión de la O.N.U.: unos 120 millones al día.

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