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Teoría de la tortilla

Teoría de la tortilla Yo no me considero feminista, de hecho, detesto todos los "ista", pero he elaborado mi propia teoría respecto a hombres y mujeres, la denomino: Teoría de la tortilla, y es la siguiente:

En algún momento de la historia, quizás en la Prehistoria, la mujer, ves a saber si por imperativo biológico o cultural, se hizo acomodaticia. Descubrió las ventajas de tener un macho a su servicio, que cada mañana saliera a partirse los "cuernos" para defenderla y proporcionarle el sustento, mientras ella se quedaba resguardada en su cueva, al calor de una confortable fogata. El coste era mínimo, bastaba con recibir al macho cada noche con los ojos húmedos de admiración y decirle: Cariño, eres mi héroe. Y el pobrecito se lo creía.

La mujer, debido a la portentosa intuición de su cerebro "menos evolucionado", posee una mente rápida que la coloca un paso por delante del varón, y se aprovechó del punto flaco de su compañero, entiéndase vanidad, ego desmedido, amor propio o como se lo quiera llamar, para manipular al macho. Durante un tiempo, él no lo advirtió, estaba demasiado ocupado midiéndose las fuerzas, el pene o lo que fuera con sus congéneres masculinos, pero un día su cabecita de primate sapiens cayó en la cuenta y, reconociendo que jamás convencería a la mujer con la fuerza de sus argumentos, la avasalló con la fuerza bruta.

Entonces la tortilla, si es que se había inventado, dio la vuelta, y el hombre se vengó con creces por la humillación sufrida. Ya se sabe que el ego masculino no está para muchos trotes y se quiebra con la facilidad de un murano. Desde allá hasta acá todos conocemos qué ha ocurrido. La mujer, tal vez por su culpa, se convirtió en objeto de uso y abuso. La Iglesia la clasificó en dos grandes grupos: las putas y las demás. Los hombres las violaron, las maltrataron, las relegaron... con absoluta impunidad, pues Dios y sus secuaces bendecían la barbarie de sus actos. Hasta que la tortilla, que ya estaba bastante socarrada de ese lado, volvió a girar, y la mujer se tornó combativa, dispuesta a luchar con (contra) el hombre en la palestra de la vida. Algunas se pasaron de rosca en el intento de equiparación al varón, jugaron al peligroso juego del quítate tú "pa" ponerme yo, y, como es lógico, los hombres no se lo permitieron, y cargaron tintas, armas y cuanto fue preciso para hacerlas pasar por castradoras, feministas e histéricas.

Hoy la tortilla está haciendo una pirueta en el aire, y hombres y mujeres aguardamos expectantes ver de qué lado cae. Esperemos que no sea del que ya estaba churruscado, y ambos sexos, con nuestras diferencias y nuestras similitudes, seamos capaces de coexistir en armonía y sin que uno tenga que estar necesariamente "encima" del otro, postura sólo excusable en la cama y otras superficies practicables.

P-G

P-G Respecto a la sexualidad femenina han circulado desde tiempos inmemoriales infinidad de teorías a cuál más curiosa, todas tienen marcadas tendencias patriarcales, clasistas y son contradictorias.

El cristianismo nos había convencido de que la única función de la sexualidad femenina era la procreación, dentro del matrimonio evidentemente, y que el sexo era algo impuro y despreciable. Nadie se atrevió a contradecir la palabra de Dios, y así andaban las cosas cuando a Freud se le ocurrió decir que las niñas nos enamoramos de nuestras madres, pero un día descubrimos que los hombres tienen entre las piernas algo de lo que nosotras carecemos y la envidia de ese pene nos decanta a amar a nuestro padre y a padecer un complejo de Electra como la copa de un pino. Unos estudiosos señalaron que la mujer era incapaz de sentir el orgasmo ya que su aparato genital estaba específicamente diseñado para concebir y nada más, de ahí se dedujo que si una mujer decidía como opción personal que no quería procrear la pobre tenía algo trastocado en la cabeza; otros se pusieron a discutir si la mujer eyaculaba o no, si era capaz de experimentar orgasmos múltiples o sincronizados con los de su pareja, se llegó a afirmar que va implícito en la condición femenina el desprecio a todo contacto sexual...

Pero el mundo evoluciona que es una barbaridad y llegaron las feministas reivindicando la igualdad de la mujer respecto al hombre, la libertad sexual, y aprendimos que la masturbación no es pecado ni produce efectos secundarios nocivos para la salud y que el clítoris, debidamente tratado, puede proporcionarnos muy buenos ratos.

Las mujeres ya controlábamos nuestros embarazos y disfrutábamos de los placeres sexuales cuando alguien descubrió un misterioso punto G camuflado en algún lugar de la parte delantera de la columna vaginal, se trataba de una especie de interruptor destinado a ofrecer maravillosas sensaciones jamás antes conocidas. Encontrarlo se convirtió en el objetivo primordial de hombres y mujeres, pero el punto G parecía esquivo, pocos y pocas atinaban a dar con él, lo cual generaba alguna frustración que otra y daba origen a más de una mentira. Los hombres presumían ante sus amigos de haber localizado el puntito del gusto logrando que su pareja subiera al séptimo cielo. Las mujeres, para no ser tildadas de frígidas como antaño, aseguraban que sí, que el punto G era una gozada.

Pues bien, ahora nos confirman que el dichoso punto G era una engañifa y no existe. Resulta que las paredes vaginales están específicamente diseñadas para dar salida a la criatura al final del embarazo, así que es una zona poco sensible a fin de que el parto sea menos doloroso. Por consiguiente, el tejido que recubre las paredes vaginales no proporciona ninguna sensación de placer durante el coito y la inmensa mayoría de mujeres sólo llegan al orgasmo mediante la estimulación del clítoris.

Acabáramos, tanta expectación y tanta expedición fallida por los recovecos de la intimidad femenina para conocer que el punto G es en realidad la estructura interna del área clitoridiana. Menudo chasco y menudo alivio, con la de tiempo que hemos malgastado buscando la fuente de ese orgasmo sublime, el único y auténtico placer, ése que sólo podía conseguirse llegando al dichoso punto G. Por fin las mujeres absolveremos a nuestra pareja después de haberle acusado de torpe y manazas, por fin respiraremos aliviadas sabiendo que no padecemos ninguna malformación congénita que nos haya mutilado el punto G. A partir de ahora disfrutaremos de nuestra sexualidad sin que nadie nos diga cómo hemos de hacerlo, porque a estas alturas ya sabemos qué es lo que nos gusta y cómo obtener placer.

Prejuicios

El ser humano tiene una gran cualidad que es la de tener prejuicios. El ser humano es capaz de hacer juicios sin información previa, sin datos; al menos, sin todos los datos. Por supuesto que a la hora de tomar una decisión nos encantaría disponer de toda la información relativa a ella, pero como es algo casi imposible de lograr aventuramos hipótesis, llegamos a conclusiones formales, teorizamos sobre lo que no sabemos... La gran cualidad humana es la intuición, que posiblemente no sea más que utilizar tanto interconexiones entre recuerdos como datos, ambos incompletos, o al menos no conscientes.

Es probable que el exceso de información esté limitando la intuición de los humanos. Tal vez la obsesión por acaparar toda la información sobre un cierto tema es una muestra de debilidad, de incapacidad para utilizar nuestra imaginación e intuición porque "el experto no piensa, el experto sabe".

Las rosas son rojas

Las rosas son rojas Las rosas son rojas
Las violetas son azules
Oh, mi bulto en la cama,
cuánto te he echado de menos.
- George W. Bush -

Laura Bush, primera dama de los Estados Unidos y "bulto en la cama" del presidente, ha desvelado al mundo una faceta desconocida de su marido: "El presidente Bush es un gran líder y un gran marido, pero apuesto a que no sabían que es también un verdadero poeta", dijo ella durante un acto en la Biblioteca del Congreso, "al regresar a casa anoche de mi largo viaje (su visita oficial por Europa) encontré un poema encantador esperándome". La primera dama leyó la poesía completa, con referencias incluso al presidente francés, Jacques Chirac, que la recibió en la última parada de su gira por Europa: "Yo me pongo más azul/ Viendo cómo te besa ese chico francés encantador". Todo con rima, hasta la estrofa del final en la que el poeta Bush explota su condición de comandante en jefe del ejército de Estados Unidos: "La próxima vez que quieras una aventura, sólo aterriza en un portaviones".

Bush, que ha admitido su nulo interés por la literatura y que no lee ni los diarios, sólo los resúmenes de prensa que le pasan sus asistentes, se nos ha vuelto poeta gracias al amor y a los esfuerzos de su esposa, librera de profesión, que le apartó del alcohol y le condujo por el buen camino.

Quizás con este arranque poético el presidente quiera contrarrestar las protestas y las querellas de los libreros y bibliotecarios, que consideran anticonstitucional el ataque a la cultura que supone aplicar el Patriot Act, la nueva legislación de la Administración Bush que les obliga a romper el voto de confidencialidad con sus lectores si un oficial lo requiere y con el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional contra el terrorismo.

El muro de la vergüenza

El muro de la vergüenza Cada día más de 100 bulldozers trabajan sin descanso en la construcción del muro que separará Israel de Palestina, poniendo de relieve que el verdadero camino que la "Hoja de Ruta" está alambrado con espinas. Según el actual proyecto, la longitud estimada del muro será de 400 millas y supondrá la mayor apropiación de tierra desde 1967, año en que Israel ocupó la franja de Gaza y Cisjordania. El muro ya se ha adentrado 4 millas dentro de Cisjordania, en algunas áreas puede llegar hasta las 10 millas, y sigue un trazado que asegura la máxima anexión de terreno y un control férreo del territorio palestino.

El muro, denominado con el eufemismo de "valla de seguridad", está formado por edificios de hormigón de 8 metros de alto y cuenta con torres de vigilancia armadas desde las que se divisan áreas residenciales. En algunas zonas el muro consiste en capas de vallas electrificadas y zonas parachoques de trincheras, caminos para patrullas, sensores y cámaras. En Palestina y entre los grupos de solidaridad, al muro se le conoce como el muro del Apartheid, porque forma parte de un proyecto colonial que conlleva la práctica de una política de ocupación, discriminación y expulsión.

Los palestinos serán encerrados en un gueto, en una cárcel al aire libre, y se les privará de los más esenciales derechos humanos. La construcción del muro ya está causando problemas como la destrucción de campos agrícolas, desperfectos en las redes del regadío, derribo de casas, comercios e infraestructuras sociales. Con los continuos toques de queda, cierres de fronteras y ataques militares, la población palestina depende más que nunca de sus tierras para sobrevivir, pero se les impide el acceso a ellas o bien se confiscan o quedan aisladas por el muro.

Detener la construcción de este muro nos compete a todos, Palestina debe ser un estado soberano. El pueblo palestino nunca será libre si vive recluido dentro de una jaula y bajo el control de los soldados israelíes, a merced de la política que decidan imponer Israel y los Estados Unidos.

Agujero aquí, sima allá

Agujero aquí, sima allá El Colegio de Geólogos de Aragón ha advertido en reiteradas ocasiones del riesgo de hundimientos del terreno en 35 kilómetros de la línea del AVE Madrid-Zaragoza-Lleida, que entrará en funcionamiento el próximo 11 de octubre. El tramo afectado se sitúa entre la capital aragonesa y la localidad de Fuentes de Ebro, donde el terreno es de yeso y se forman dolinas o simas.

Al citado colegio no le consta que se hayan realizado obras de asentamiento del terreno para evitar los hundimientos, pero desde el ministerio de Fomento se asegura que se han adoptado medidas para solucionar estos problemas.

En el mes de agosto tuvo que levantarse un tramo de 15 kilómetros de vía para impermeabilizar el terreno de arcillas expansivas y garantizar la seguridad de este tramo de obras tras el hundimiento que provocó una sima de considerables dimensiones junto a los raíles del GIF.

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos ha calificado de "disco rayado" los informes geológicos y no se cansa de repetir que todo va bien y conforme a lo previsto pese a los sucesivos contratiempos y retrasos que sufre la puesta en marcha de este tramo del tren de alta velocidad.

Ahora se ha abierto otra sima en la localidad de Miralbueno, a 650 metros de la línea del tren, a causa de las dolinas. La calificación técnica de estos terrenos cercanos a Zaragoza es de "peligrosidad potencial alta". Todos los años ceden en las inmediaciones campos de cultivo y se resquebrajan muros. Hay campos que se hunden 20 centímetros anuales.

La aparición de dos simas en un lapso de seis meses prueba que los geólogos tienen razón, pero el ministro no se baja del burro. ¿Garantiza el Gobierno la seguridad de la línea Madrid-Zaragoza-Lleida que se pondrá en servicio próximamente?, le preguntó la diputada socialista Teresa Cunillera al ministro, y la escueta respuesta de Álvarez-Cascos fue: "sí". Y luego aprovechó la contrarréplica para enredarse en un discurso sobre hasta qué punto lo hizo mal en la alta velocidad el gobierno socialista comparándolo con el PP.

La ceguera del ministro y del Gobierno para no ver la evidencia produce estupefacción, vergüenza ajena, inquietud e irritación. ¿Qué tiene que ocurrir para que se reconozcan los errores y se pongan en marcha las soluciones? La seguridad de red ferroviaria no puede dejarse en manos del destino, a la espera de que el terreno sobre el que está construida no ceda y se lleve por delante vidas humanas.

Guantánamo II

El aeropuerto de Bagdad se conoce coloquialmente en Iraq como Guantánamo II. En las instalaciones militares del aeródromo, uno de los lugares más secretos y bien vigilados del país, se encuentra la parte más selecta de los 10 000 detenidos por las fuerzas de ocupación norteamericanas.

El 40% de los reclusos están presos "por razones de seguridad", según la eufemística expresión de Estados Unidos. No se han hechos públicos los cargos contra estos ciudadanos.

La Organización Iraquí de los Derechos del Hombre denuncia los interrogatorios, las intimidaciones, las torturas psicológicas, las agresiones, la escasez de comida y las condiciones de vida que soportan los prisioneros en Guantánamo II.

Parece que la dictadura sigue imperando en Iraq, con otra cara, pero con los mismos métodos.

Linchamiento popular

En 1999, en la Cala de Mijas, aparecía asesinada con ocho puñaladas en la espalda la joven Rocío Wanninkhof. En 2000 se detuvo a Dolores Vázquez como presunta autora de este crimen y, tras pasar 17 meses en prisión, un juzgado popular la consideró culpable condenándola a 15 años de cárcel, la sentencia fue anulada posteriormente ante el recurso presentado por la defensa que alegó "quebrantamiento de las garantías procesales".

El enfado visceral de la sociedad, la irreflexión del dolor y la presión de una madre afligida que exigía justicia, más bien que su ex compañera sentimental Dolores Vázquez pagara por lo que ella consideraba que había hecho, inclinaron la balanza del lado de los linchadores
El 20 de septiembre de 2003, un ciudadano inglés que estaba siendo investigado como sospechoso de haber dado muerte a otra joven, se ha confesado culpable también del asesinato de Rocío Wanninkhof en solitario.

Nunca existieron pruebas concluyentes que inculpasen a Dolores Vázquez, se la condenó con tan solo unas pruebas circunstanciales y la opinión pública en su contra. Ahora parece clara su inocencia. Esta mujer ha vivido una pesadilla durante tres años y todavía aguarda la repetición del juicio, que a estas alturas parece improcedente.

La Guardia Civil, el fiscal, el juez, la familia de la víctima, que fueron la acusación particular, y el pueblo enajenado que la condenó antes de ser juzgada, le deben a Dolores algo más que una disculpa. La justicia no funciona cuando actúa por venganza, y éste es un claro ejemplo de ello.

Por qué la guerra

Por qué la guerra ¿Por qué la guerra?, le pregunta Einstein a Freud. La respuesta es tremenda: "Porque la llevamos dentro desde antes de que estuviéramos erectos, porque el intento de sustituir el poder real -la fuerza- por el poder de las ideas, está condenado al fracaso.

Albert Einstein le escribió a Sigmund Freud desde Postdam, el 30 de julio de 1932. Estaba interesado en saber si existe alguna manera de librar a los hombres de la fatalidad de la guerra y Freud le respondió que a lo sumo "existe la posibilidad de frenar las ambiciones de aquellos que ven en la guerra, la fabricación y el negocio de las armas, una oportunidad de obtener ventajas personales, o sea, de ampliar la esfera de poder personal".

Freud no deja un resquicio para la esperanza de una paz posible. En su carta de respuesta a Einstein, fechada en Viena en septiembre de 1932, tras dos meses de reflexión, argumenta: "Los conflictos de intereses entre los seres humanos se solucionan mediante el recurso de la violencia. Así sucede en todo el reino animal del cual el hombre no habría de excluirse". "Se comete un error de cálculo si no se tiene en cuenta que el derecho fue originariamente la fuerza y que sigue sin poder renunciar al apoyo de la violencia". "El ser viviente protege en cierto modo su vida destruyendo la vida ajena". "La situación ideal sería naturalmente la de una comunidad de personas que hubiera sometido su vida pulsional a la dictadura de la razón. Ninguna otra cosa podría llevar a la unidad más completa y resistente aunque se debiera renunciar a establecer lazos afectivos entre ellos. Pero con toda probabilidad, esto es una esperanza utópica".

Freud nunca ha sido santo de mi devoción. En la facultad de Psicología intentaron convencerme de que era una especie de dios y que sus teorías eran dogmas de fe. Llegué a la conclusión personal de que Freud creó el psicoanálisis con la esperanza de poder curar sus neuras. Siempre he pensado que la fuerza conductora de la vida mental no es el instinto sexual. La ciencia de la conducta incluye la evolución de sistemas biológicos como el cerebro, más los pormenores culturales y la biografía personal. Una teoría psicológica construida sobre el modelo de la física o de la filosofía clásica es un anacronismo. Freud unió todos esos aspectos bajo el control de la sexualidad: el niño que quiere poseer a la madre o al padre, la envidia del pene y la castración; el dominio o la sumisión de quien penetra y quien es penetrado; los niños traumatizados por las relaciones sexuales de los padres. No voy a negar la sexualidad infantil, pero para que a Freud le cuadraran sus teorías sobre el proceso emocional entre adultos y niños tuvo que investir al niño de ideas innatas sobre el sexo y se vio forzado a abusar de nociones como represión y simbolismo inconsciente. Precisamente la inadecuada unificación del aparato mental bajo el control del instinto sexual le costó a Freud su credibilidad básica.

Cuestiones psicológicas aparte, en algo he de darle la razón a Freud, y es en sus argumentaciones sobre la guerra. Ojalá en esto también estuviera equivocado y, con tiempo y esfuerzo, el hombre consiguiera despojarse de una de sus peores lacras: ejercer la violencia más cruel y despiadada con sus semejantes.

Extraño ser el hombre

Extraño ser el hombre Extraño ser el hombre, que aumenta inútilmente su sufrimiento multiplicándolo con el miedo. Todo sufrimiento, como todo lo real, tiene un límite, pero el miedo, como todo producto de la imaginación, no conoce límites: es capaz de producir cualquier sufrimiento imaginable. El hombre tiene miedo a caer un día en la indigencia y ese mismo miedo lo convierte en indigente. Por temor a verse privado de lo necesario, acumula bienes que no necesita; esta acumulación acaba muy pronto alterando el equilibrio de la naturaleza y causando la escasez que él temía. Su único consuelo será entonces pensar: Yo tenía razón. Por supuesto, antes de que se produjera el desastre ha estado sufriendo constantemente, ya que el temor a un sufrimiento posible es un sufrimiento real.

Lo mismo sucede con nuestra ansia obsesiva de seguridad. Todos nos hemos dado cuenta de cómo ha crecido últimamente la industria dedicada a fabricar cajas fuertes, puertas blindadas, alarmas, detectores magnéticos, etc. Pero esto es sólo un episodio en nuestra historia o sólo una parte mínima del problema. Si hoy existen controles electrónicos, ayer había cinturones de castidad. En todos los tiempos, el hombre se ha sentido inseguro y ha exigido garantías, resguardos, precintos, documentos que legalizan otros documentos. Todo es absurdo y vano. Después de haber atrancado firmemente las puertas y ventanas de su casa, el hombre sigue tan vulnerable como antes, del todo indefenso ante sus peores enemigos, esos fantasmas que el miedo suscita en su propio corazón. Buscado obsesivamente la seguridad, ha terminado por vivir en un estado de constante alarma, es decir, de inseguridad.

El globo globalizado

Lejos de armonizar el mundo, la globalización lo ha fracturado en mil pedazos y se ha convertido en una cruz para los países subdesarrollados.

El modelo de economía neoliberal, potenciado y expandido por la globalización de su doctrina, fractura lo que toca. Fractura la política, el tejido social, las economías regionales, los países, el mercado y las condiciones laborales, las ciudades, la educación. Lo alarmante es que cada una de estas fracturas provoca una desigualdad atroz y creciente. Sin embargo, hoy en día, muchos de los teóricos positivistas de la globalización siguen hablando del mundo con el concepto de Marshall Mc Luhan de "aldea global". El eufemismo, como toda artimaña retórica, resulta poderoso y convincente puesto que una aldea remite a un imaginario de armonía, de justicia, de paz, de igualdad, de familia, de unidad, y sobre todo, de bienestar. Pero basta con mirar un poquito a nuestros vecinos del Norte para descubrir que el mundo está en las antípodas de ser una aldea, a no ser que sea una aldea africana o latinoamericana, en la que todos seguimos siendo esclavos de los mismos jefes de siempre.

Los pregoneros del libertinaje económico se han lanzado con toda su furia a convencer a los gobiernos sobre las virtudes de aplicar el modelo neoliberal. Y no importa si se trata de sociedades tan disímiles como las de Rumanía, Filipinas o Bolivia, todos deben hacer lo mismo, la receta es una sola: ajuste fiscal, privatización indiscriminada, apertura total del mercado interno, libertad a los movimientos de capital especulativo, reducción del estado, pago de los intereses de la deuda, desregulación del capital y del trabajo.

Esto lleva a que todas las sociedades se parezcan cada vez más, y a que los partidos políticos no se diferencien. A los partidos políticos sólo les queda el rol de legitimar frente al pueblo los paquetes de medidas que ya vienen armadas desde los mercados de capitales, y como todos los países tienen un déficit en su capacidad de ahorro interno y necesitan atraer inversiones para cumplir con sus metas, deben adoptar una receta ortodoxa. La lógica capitalista global asemeja a todos los partidos políticos así ganan las elecciones. Esto explica el descreimiento que hay hacia la clase dirigente y la falta de esperanza en un cambio: se sabe que el verdadero poder no está en el gobierno de turno.

La tremenda injusticia que provoca la desigual distribución de la riqueza es la consecuencia natural y previsible de este tipo de economía, ahora llamada con el inofensivo nombre de "economía social de mercado". La búsqueda del máximo de ganancia en la menor cantidad de tiempo y en la mayor cantidad de países, la ausencia de marcos regulatorios que permitan defender la economía nacional, y la presión leonina sobre cualquier intento de independencia productiva, han favorecido la concentración obscena del capital. Porque es hora de decirlo: nunca el mundo fue tan desigual como ahora, nunca tantos tuvieron tan poco, nunca el capitalismo mostró tan impunemente su verdadero rostro.

Atentados lingüísticos

La globalización, la predominancia de lo global, en vez de lo local; la universalización, también afecta a los idiomas.

Mientras nos acercamos felices hacia ese inglés macarrónico que sustituirá al latín como nueva lengua de la cristiandad, los españoles podemos asistir en estos tiempos de mass media a un fenómeno rarísimo, la muerte en directo de un idioma a manos del mestizaje y los barbarismos.

Cada año mueren idiomas a millares, son idiomas exóticos que se hablan en regiones inhóspitas y que fenecen con el último aliento del anciano que lo hablaba. La "muerte" del castellano es más rara y apasionante para los estudiosos del tema porque la mayoría de sus hablantes seguimos vivos. Los españoles hemos renunciado a la conservación y pureza de nuestra lengua y aquí estamos, tan panchos.

No puede precisarse cuánto durará la agonía del castellano, es posible que aplicándole una respiración asistida aguante un poco más, pero su enfermedad pinta muy mal. Hagamos una prueba, sentémonos ante el televisor y anotemos cada vez que un hablante, ya sea locutor, corresponsal, presentador, entrevistado o anónimo ciudadano, introduzca en su discurso algún elemento no genuino o erróneo y no daremos abasto. Este mismo examen puede efectuarse a las publicaciones escritas y los resultados serán idénticos y desastrosos.

Algún amigo del mestizaje asegurará sonriente que el castellano se está adaptando a los tiempos, aunque los filólogos se echarán las manos a la cabeza asustados por esta falta de genuinidad y esta irresponsabilidad y alegría con la que adoptamos en nuestro idioma palabras y expresiones ajenas. Me temo que no hay marcha atrás.

Pero no sólo en los periódicos y en la televisión se atenta contra el lenguaje, también la literatura sufre constantes agresiones, que de tan frecuentes ya nos pasan inadvertidas.
En el siglo XIX aparecieron una gran cantidad de ensayos destinados al estilo literario, el arte de escribir con belleza. De Quincey, Poe, Stevenson, Baudelaire, Proust y otros explicaron cómo se escribe bien, todos ellos conocían de sobra la retórica de la Antigüedad y del Renacimiento porque el arte de escribir conserva sus raíces.

La literatura es arte, produce música porque tiene cadencia y ritmo, aliteración y homofonía. La armonía de cada parte y el ritmo que rompa las asimetrías, que en la frase llegan a aburrir, convierten a la escritura en arte porque proporciona placer intelectual, aparte de interés por el tema tratado.

Hoy los grandes estilistas casi se han extinguido. Bécquer, Quevedo, Baudelaire..., nos parecen venerables antiguallas. La lengua hablada y la escrita apenas se diferencian, se escribe tan mal como se habla, sin cuidado, con un vocabulario contaminado de barbarismos y de barbaridades.

El fast food ha llegado a la literatura. Hay un lenguaje rápido que llena los periódicos, las novelas de acción y los best-sellers, es el lenguaje que emplea la mayoría: los políticos, los locutores, los periodistas, y que nos influye.

Todos sabemos que la lengua hablada precede a la escrita, que es dinámica, siempre joven y en crecimiento, pero no debe ser una degeneración del lenguaje escrito. No se hace literatura escribiendo en el argot callejero, lo decía Baudelaire: "Me habéis dado barro y lo he transmutado en oro". La literatura exige que la vulgaridad se vista con traje de gala antes de ser presentada al lector.

As time go es by

As time go es by Nació en Nueva York el mismo año que el cine, en 1899. Como era mal estudiante fue expulsado de la academia preuniversitaria y se alistó en la Marina. Luchó en la I Guerra Mundial y a los veinte años probó suerte en los escenarios teatrales sin demasiada fortuna. Llegó a Hollywood en los años 30 y se especializó en papeles de criminal con los que no conseguía mantenerse vivo hasta el "the end".

Durante cinco años dio vida a personajes malvados secundando a actores ilustres como James Cagney o Edward G. Robinson en películas de cine negro. El primer éxito que obtuvo fue gracias a su trabajo en "El bosque petrificado", aunque tuvo que esperar hasta 1941 para conquistar al público norteamericano con su papel protagonista en "El último refugio", película en la que su personaje mostraba una cara más humana, la de un gangster redimido. Este mismo año estrenó "El halcón maltés".

En 1945 protagonizó "Tener y no tener" junto a Lauren Bacall, que se convirtió en su cuarta esposa. En 1949 fundó su propia productora "Santana Pictures" con la que produjo cuatro películas, entre las que cabe destacar "Sin conciencia". En 1951 recibió un Oscar por su caracterización como alcohólico y aventurero en "La reina de África", antes había sido nominado para el premio en dos ocasiones: en 1943 por su magistral interpretación como Rick Blaine en la inolvidable "Casablanca" y en 1954 por su papel en "En motín del Caine".

Participó en 79 películas, la última de ellas fue "Más dura será la caída" (1956). Siempre fue una persona comprometida y se manifestó contra la caza de brujas promovida durante los años 40. Murió derrotado por un cáncer una semana antes de cumplir 58 años.

Una gabardina impecablemente anudada, un sombrero de ala ancha y un perenne cigarrillo en los labios. La imagen en blanco y negro de Humphrey Deforest Bogart (Rick) despidiendo con la mirada brillante a su amada Ilsa (Ingrid Bergman) al final de la mítica "Casablanca" forma parte de la iconografía del séptimo arte. No es la mejor película, ni la de mayor éxito ni la más premiada, es la perfecta definición de lo que es el cine, una rara combinación de talento, magia y seducción que atrapa sin remedio al espectador.

A los que amamos el cine, siempre nos quedará "Casablanca". Siempre nos quedará Bogart.

La globalización intelectual

Decía el filósofo Marcelo que la verdad no tiene nada que ver con el número de personas a quien convence.

De todas las dictaduras posibles, la peor de todas es la intelectual, esa que eufemísticamente se llama ahora "pensamiento único". Pero, ¿qué es el pensamiento único? ¿El de la inmensa mayoría o ese que en términos neoliberales se denomina "globalización ideológica"?

Contra la inmensa mayoría se ha opuesto a lo largo de los siglos una pequeña minoría de intelectuales, artistas y políticos, que, desde fuera de los círculos del poder, han modificado el curso de la historia, siempre en beneficio de la mayoría y de los grupúsculos marginados.

Apelar a la inmensa mayoría para hacer creíble un pensamiento es una muestra de menosprecio hacia ella, es el dominio hegemónico de los fuertes sobre los débiles, que acarrea el peligro de la aceptación tácita de una oligarquía intelectual que amenaza a la pluralidad de los pueblos y a la singularidad del individuo.

En España, esa Jauja maravillosa e irreal en la que todo va bien porque no puede ir peor, se siguen los dictados de la globalización intelectual bendecida por el capitalismo americano.

En prensa escrita sólo quedan dos periódicos independientes, los demás son tan afines al Gobierno como el mismísimo BOE. En la radio existe más diversidad, pero sigue predominando el pensamiento único. En la televisión no hay sino ver los telediarios para darse cuenta de qué pie cojea cada cadena, que es del mismo.

Todo se mueve hacia lo global. ¡Fuera discriminaciones! Salvo la positiva, terrible incongruencia, pues la discriminación que es positiva para unos, resulta negativa para otros. ¡Abajo el segregacionismo! Todos somos iguales. "Algunos son más iguales que otros", dijo Orwell sobrado de razón. ¡Viva lo políticamente correcto! Los negros americanos ya no son negros, que eso es vejatorio y racista, ahora son afroamericanos, que es lo mismo aunque suena menos peyorativo. Las putas son hoy profesionales del amor, lo cual confiere otro estatus al oficio, es como haber ido a la universidad para practicar una felación.

Desde tiempos antiguos, a la gente que piensa se la ha considerado peligrosa, las ideas pueden subvertir el orden establecido, despertar de su letargo a la masa, y la masa, cuanto más dormida y más aborregada, mejor está. Existen enormes desigualdades entre los hombres, la mayoría se somete a una minoría que piensa y actúa por ellos, la única esperanza de la mayoría es que la minoría esté formada por personas capaces de usar el cerebro y sin miedo en la lucha por la verdad, pero ¿lo está? Mucho me temo que no.

Atrévete a pensar fue el lema de la Ilustración. La discrepancia entre el pensamiento dominante y los hechos basta para debilitar la confianza de cualquiera en la realidad de las palabras, de las consignas, y debería bastar para estimular el desarrollo de una mentalidad crítica, eso obliga, por eliminación, a poner toda la fe (la única fe) en uno mismo.

La mayoría se acoge a racionalizaciones cómodas, adopta como propias las opiniones que le ofrecen los medios de comunicación y no mira más allá de la superficie de las cosas cuando el desafío del hombre actual es renovarse, dejar de tener un pensamiento mediatizado.

Somos lo que sabemos, pensamos y creemos, el conocimiento da seguridad, por eso la debilidad de la ignorancia constituye la ruina de nuestra civilización.

Sorpresas te da la vida

Sorpresas te da la vida Cuando se mete uno en la Red corre ciertos riesgos: puedes sufrir un ataque masivo de virus malvados que destruyan el disco reblandecido de tu ordenador, tu dirección de correo electrónico puede aparecer en una lista de amantes del sadomasoquismo, alguien puede atribuirse el dudoso mérito de tus trabajos publicados... Claro que todo no son aspectos negativos, también puedes llevarte sorpresas estupendas y de agradecer, porque el ego de un escritor fluctúa más que la bolsa y que alguien te infle la vanidad es impagable.

Hace unas semanas recibí el mensaje de un remitente desconocido, el asunto: María. Dudé antes de abrirlo, porque ya estoy escarmentada y el nick era pelín sospechoso, aunque al final me pudo la curiosidad. Primero aparecía un borreguito negro y a continuación el siguiente texto:

"María es un personaje épico. Dios pudo castigarla de muchas maneras y, sin embargo, la afligió dándole inteligencia. Visitó tierras que nadie más ha pisado, pero en las que, ciertamente, todos vivimos, hallando muestras de la relatividad incurable que socava los fundamentos sociales que creemos eternos, de la estupidez de una sabiduría mecánica que permanece ciega para lo esencial, de la mísera, codiciosa, estúpida y ávida condición de nuestro barro.
Ácida y chusca, trivial y metafísica, inconformista y subversiva, casi pagana, amante de la gimnasia intelectual. Su animus polémico y profético la condenó para siempre al estrecho redil de las parábolas. Se puede no compartir las ideas que defiende o profesar las creencias que ataca, en cualquier caso, nos vemos obligados a admirar la contundente finura de su esgrima. Y es que María es en realidad un círculo cuadrado, o un círculo vicioso, seguro que es así como la prefiere quien ha leído su literatura erótica".

¿Qué puedo decir? Volví a leer el texto para cerciorarme que era de mí de quien hablaba y aún no estoy segura. ¿Será una tomadura de pelo, será verdad? Mira que si soy así. Condenada inseguridad.

Y si...

El actual debate sobre la educación alcanza cada vez a más países y va más allá de si conviene una reválida o si los itinerarios docentes son los adecuados. Lo que de verdad importa es determinar si nuestros centros de enseñanza forman debidamente, si cumplen su intrínseco deber de enseñar que todo saber tiene relación con el conjunto de los demás. Las disciplinas, especialmente en la universidad, están muy parceladas, y la mayoría de jóvenes vive su periodo de instrucción a paso rápido, ansiosos por ejercer en el mundo laboral, algo que parece no contribuir a que tomen conciencia de que su educación ha de ser integral.

Se nos presentan los casos de fracaso escolar y el aumento de ignorancia efectiva entre los alumnos como disfunciones del sistema, pero yo voy más lejos y me pregunto: ¿Y sí estas deficiencias no fueran fracasos sino éxitos de una agenda oculta, empeñada en anular o reducir al máximo la inteligencia crítica de los ciudadanos? Es decir, bloquear la capacidad del hombre para comprender el mundo que le ha tocado vivir y evitar que se rebele contra las injusticias de ese mundo.

Me temo que la respuesta es afirmativa. La ideología del capitalismo globalizado persigue maximizar los beneficios y minimizar la voluntad cívica. Para perpetuarse, al capitalismo global le basta con formar una reducida elite de privilegiados que reciban en centros privados y selectivamente caros una formación acorde con los tiempos. Para los demás basta con elaborar un entramado de fuegos artificiales, en el que los profesores dejen de ser sujetos de saber, los pedagogos aboguen por un progresismo sin esfuerzo ni coacciones y las escuelas se asemejen a un parque de atracciones poblado de "borriquitos con chándal", acuñación inmortal y acertadísima de Sánchez Ferlosio.

Fútbol y talk-shows para mantener entretenido al personal, para que nadie tenga tiempo de pensar, para que nadie rechiste ni desconfíe de una concepción de progreso y modernidad equivalente a la desaparición de trabas culturales a la expansión sin límites del mercado.

Sacaperras

Por un lado, las empresas de telefonía móvil nos cobran unos precios abusivos por cada llamada que realizamos, por otro, las cadenas de televisión han montado un negocio muy lucrativo a costa de los mensajes SMS. No hay programa que no tenga un concurso donde para ganar basta con responder correctamente a una pregunta mediante un mensaje SMS. La pregunta es la más fácil posible, porque así el número de personas que conocen la respuesta es enorme y el porcentaje de tontos de baba que morderán el anzuelo será también grande. Bajarse el tono de moda para que el timbre de tu móvil sea el más original o el más hortera, según se mire, produce pingües beneficios y el solo hecho de que tu nombre aparezca sobreimpresionado en la pantalla del televisor de millones de espectadores acompañando a un mensaje en el que se fusila el idioma tiene un alto precio, por no hablar del costo que supone conocer el futuro que los astros te deparan cada día, el resultado de los partidos de fútbol, el pronóstico del tiempo... Estos son daños colaterales del teléfono móvil, ese sacaperras del que ya no podemos prescindir.

A un pedancio cualquiera

El ridículo está hecho casi siempre de sufrimiento, del escarnio inherente a un yo idealizado, obstinado o susceptible en exceso. Pero yo no sé evaluar a los humanos: juzgar, comprender, reconocer que no comprendo nada, un proceso claramente disuasorio.

De ordinario, las incongruencias no suelen ser graves, sólo son regocijantes. ¿Se ha fijado alguien en que la defensa cerril de una idea se ampara en la infalibilidad de los instintos? Es porque no puede cimentarse en los titubeos propios de la razón.

A mí no me gusta discutir ni tampoco adoctrinar, mi escepticismo difícilmente cuadraría con el ejercicio del magisterio o con la controversia ideológica, pero puedo colaborar sin dificultad en una reflexión humorística.

Los extravíos de la razón, la vanidad, las virtudes que no son virtudes y los vicios que no son vicios, el afán de complicarlo todo... todos esos rasgos ridículos que no son privativos de nadie, sino extensivos a la humanidad entera, incluida yo, son temas universales y permanentes del humor. ¿Cómo sin humor podrían soportarse ciertas cosas? Que atribuyan intenciones malvadas a la mera exposición de los hechos; que se tergiversen, según convenga, las ideas claramente planteadas; que se insulte a la persona cuando no se pueden rebatir sus argumentos...

El humor es activo y es pasivo. Lo que llamamos sentido del humor se aplica tanto a la persona que sabe practicar el humor como a aquella que sabe encajarlo. Y la modalidad más excelsa del humor tiene lugar cuando reúne ambos significados, cuando alguien sabe reírse de sí mismo.

Tener sentido del humor, saber reírse de uno mismo, desarma a los adversarios porque los deja ociosos, porque les obliga a dar golpes contra el aire o porque convierte la batalla en una partida de parchís.

Todos deberíamos poner en práctica una sencilla receta homeopática: Conviene reírse de uno mismo cinco minutos cada mañana a fin de no hacer el ridículo el resto del día.

A más información, mayor desinformación

Cada día, me invade la sensación de vivir en un mundo en el que no se permite a la gente pensar, ni mucho menos decir lo que uno piensa. Tan sólo estamos autorizados a informarnos, manejando la información que previa y deliberadamente nos han hecho llegar. Nos impiden que esa información, esos datos suministrados, podamos convertirlos en conocimiento. Se nos prohibe que transformemos la cantidad (información, datos, noticias) en calidad (conocimiento, cultura, saber).

A mantener este actual estado de coacción contribuye, sobremanera, la desproporción brutal que existe mundialmente en la posesión de los medios de comunicación y en el control de la información. Estados Unidos, Japón y la Unión Europea controlan el 90% de la información y la comunicación de todo el planeta. La libre circulación de información resulta imposible y hasta inimaginable. La imposición del pensamiento único por los países ricos a través de sus altavoces mediáticos origina la concepción de un único mundo posible, con un único sistema económico viable y un unificado concepto de modernidad, desarrollo y progreso. En definitiva, la información, en contra de una genuina libertad de expresión, genera dogmas que se resumen en el simple: "Lo que no está en los medios de comunicación tal y como los medios de comunicación lo publican y lo interpretan, no está en el mundo".

La información, tal y como está conformada hoy en día, puede convertirse en fuente de intolerancia y de intransigencia. Con el pensamiento único se anula el pluralismo, por eso, el pensamiento único no es comprensivo ni tolerante con el disidente, se le permite su mera existencia, pero se le impide manifestar su opinión diversa y diferente. Para apagar las voces discrepantes, la información no escatima ningún esfuerzo manipulador.

Manipulación y tolerancia son dos términos contrapuestos por su sentido teleológico: mientras que la tolerancia permite la búsqueda de la verdad, la manipulación nos lleva directos a la mentira. No puede haber convivencia plural si se anula la fuerza constructiva de la tolerancia y se sustituye por la potencia destructora de la manipulación, de la mentira.

Manipular la información implica intervenir deliberadamente en los datos de una noticia por parte del emisor; trastocar sutilmente esos datos de modo que, sin anularlos del todo, proporcionen a la noticia un sentido distinto del original, en función de unos intereses preconcebidos por parte del emisor. Y todo ello de tal forma que el receptor no pueda percatarse de esa intervención sin recurrir a otras fuentes de información.

El abuso del lenguaje y de planteamientos estratégicos mediante el empleo de palabras o de esquemas denominados talismán, es decir, conceptos o ideas que suenan bien por estar de moda o ir con los tiempos: democracia, libertad, ciencia, progreso, derechos humanos, ecologista, postmoderno; la opinión prefabricada o juicio de valor sobre una realidad que tiene la categoría de ley, de sentencia aprobatoria o condenatoria respecto de dicha realidad, y ante la que nadie se atreve a opinar ni a discrepar; el terrorismo intelectual, propio de los monopolios informativos controlados por las multinacionales de la información, que imponen sus tesis y sus puntos de vista en la sociedad; la propaganda tendenciosa como difusión proselitista de ideas e intereses, que se manifiesta en el simple modo de redactar los títulos, de elaborar los extractos y resúmenes, de colocar la noticia dentro del formato del programa o del periódico, y en la forma de hacer comentarios; el sensacionalismo informativo, que exagera intencionadamente el contenido de la noticia; la desinformación, que proporciona informaciones generales erróneas, llevando al público a cometer actos colectivos o a difundir opiniones que correspondan a las intenciones del desinformador; la manipulación fotográfica, consistente en la falsificación de fotografías; las intimidaciones de orden económico a quienes respetan los principios éticos de la información.

Pero, sin duda, la técnica manipuladora más aguda y penetrante es la mentira en sus tres formas: supresión, consistente en hacer creer al público que algo que existe, no existe; adición, que inclina al destinatario a creer en la existencia de algo que no existe; y la deformación, que ofrece al público una imagen distorsionada de la realidad. A su vez, la distorsión puede ser cuantitativa, si exagera o minimiza la realidad, o cualitativa, si recurre a calificaciones o cualidades falsas.

Obviamente, todos estos hábitos deformadores obstruyen el acceso de los ciudadanos a una información veraz y a unos conocimientos genuinos. En tal escenario, difícilmente puede prosperar la cultura, la enseñanza y hasta la libertad, pues el saber es elección, y cuanto más sabemos, más posibilidades de elegir tenemos y más libres somos. El saber es tolerancia, y ésta es el sedimento de una sociedad feliz y afortunada. Por ello, quien controla el saber de los individuos, domina a los individuos, y así Stalin afirmaba que "de todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno será tan crucial como su monopolio sobre la definición de palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario".

Hay personas y grupos que quieren que pensemos y entendamos lo que ellos desean. Hay intelectuales que falsean la realidad; a todos ellos no les importa, lo más mínimo, el alejamiento de la verdad; pero quien así actúa, quien se desinteresa de la certeza, quien no tiene la voluntad de ser verídico, es políticamente un tirano e intelectualmente un bárbaro.