El jueves, mientras estaba trabajando, sufrí un calambre del escribano, dolencia típica y dolorosísima que afecta principalmente a aquellos que nos pasamos la vida ante el teclado del ordenador.
Me dirigí a la mutua de accidentes que tiene contratada mi empresa y allí ocurrió algo que me irritó bastante. En la sala de espera había un joven marroquí con cara de estar en las últimas. Le saludé y me senté aguardando mi turno. Al poco, apareció un médico, nos miró a ambos y me llamó a mí. Pasé a la consulta donde se encontrada otro doctor y comentaron entre ellos: Estaba antes el morito. Que espere. Las señoras primero. Respondió su colega. Me hallaba bajo los efectos de un valium y con las neuronas más atolondradas que de costumbre, por lo que no pude replicar como habría sido mi deseo, pero me sentí molesta.
Luego, cuando ya me iba, los dos médicos me despidieron haciéndome las recomendaciones de rigor: reposo, brazo derecho en cabestrillo durante quince días, pastillazo al canto si el nervio carpiano da guerra... Uno de los médicos reparó en un anorak blanqueado de yeso que había colgado en la consulta. ¿No es suyo ese abrigo?, me preguntó uno de los galenos. Antes de que pudiera contestarle, se me adelantó su colega: Por favor, siempre ha habido clases. Esta señora lleva un abrigo elegante. Eso es de un albañil que vino hace un rato.
Grogui y dolorida, me marché sin decirles que eran dos asquerosos estúpidos por considerarme superior a un moro y a un albañil, que, al igual que yo, habían sufrido un accidente laboral, y que, por descontado, se merecían idéntico trato al que me habían dispensado a mí.
Un equipo de biólogos de la Universidad de Rikkyo, en Tokio, ha descubierto que muchos de los pingüinos que habitan en los zoológicos nipones manifiestan conductas homosexuales que incluyen compartir los nidos. Los pobres animalicos tienen escasez de pareja del sexo contrario y se apañan con lo que hay.
Lo que no sabe con seguridad el grupo de científicos es si los pingüinos se hacen homosexuales por necesidad o por puro vicio. Las dificultades para estudiar esta conducta entre los animales en libertad impiden llegar a conclusiones claras. Se investigaron 16 instalaciones: acuarios y zoos, y fueron descubiertas veinte parejas del mismo sexo. Después de grabar en la intimidad de la alcoba a nueve de estas parejas, cinco resultaron ser de pingüinas y cuatro de pingüinos. Siete de las nueve parejas compartían nido como si se tratara de animales heterosexuales.
La homosexualidad de los pingüinos no es rara en el mundo de las aves, en estado salvaje gaviotas y cuervos marinos han sido pillados in fraganti haciendo guarrerías de esta índole. Cómo está el patio.
Cuando no sabemos atajar un problema, construimos un muro bien alto para no verlo. Así, lejos del alcance de nuestros ojos, el problema se hace menos evidente, aunque no desaparece.
En Melilla hay una valla de tres metros de alta que separa España de Marruecos, se ha levantado para impedir que personas desesperadas que malviven en África puedan acceder a una vida mejor en la opulenta Europa.
A un lado de la valla ellos: negros subsaharianos, magrebíes, incluso chinos e indios esperan su oportunidad escondiéndose de la policía marroquí, comiendo raíces, entre montañas de basura y ratas. No tienen nada que perder, excepto la vida, y están dispuestos a jugársela a cara o cruz con el destino.
Al otro lado nosotros: España, Europa. Igualmente desesperados por el miedo a perder nuestro privilegiado estilo de vida, asustados ante la avalancha de inmigrantes que llegan cada día. Les consideramos escoria, ladrones, nos importa un bledo que vivan o mueran atravesando el Estrecho porque no los consideramos personas, los miramos con desprecio, con arrogancia, con indiferencia y esta actitud refleja la medida de nuestra talla moral.
Banderas, abrigos donde naciones cansadas, negras por falta de sueño, vivaquean, banderas, arrugadas sábanas de héroes, banderas, dejad ya de taparnos los ojos.
-Adam Zagajewski-
Se tiznan los ánimos y la patria se convierte en una madriguera irrespirable. Las personas dejan de ser personas para convertirse en gentilicios. Importa más dónde se plantó el árbol que cuál es su fruto. No eres alguien, eres algo. Blanco, negro. De padres ecuatorianos o de padres marroquíes. La palabra extranjero tiraniza el idioma. Las banderas nacen por todas partes, son trapos bordados con hilos de sangre. Ya no hay buenos y miserables. Los hombres son patriotas o foráneos. Se insulta, se mata, se muere en nombre de una Patria, no en nombre de la Justicia.
Sólo cuando la tierra deje de ser países cesará el odio y se curarán las heridas. Los gentilicios son armas que matan. Cuan pobre es el hombre que tiene sólo una patria, el que se define por su origen y no por sus afanes. Arriemos las banderas, esas vendas que cubren los ojos. Icemos los pensamientos.
Cronómetro en mano, los periodistas españoles contaron los segundos que duró el saludo entre George W. Bush y el presidente Zapatero. Siete segundos. Ésta fue la duración total de los dos contactos personales que ambos sostuvieron en Bruselas. En el primero, de cinco segundos, Bush tuvo la deferencia de decir en castellano: "Hola, ¿qué tal, amigo?"; el segundo se redujo a un rápido apretón de manos.
Aún recuerdo los comentarios que despertaban los efusivos encuentros entre el ex presidente Aznar y su más mejor amigo yanqui, que tuvieron su momento cumbre en la visita al rancho de Crawford. Entonces se criticaba al presidente español su excesiva amistad con un individuo que se saltaba a la torera el Derecho Internacional y que, por sus mísiles, hacía lo que le venía en gana. Ahora se critica la excesiva frialdad de los encuentros entre los presidentes de Estados Unidos y España. ¿Qué quieren? ¿Qué se den un beso en la boca?
Derrocar al régimen de Saddam Hussein tenía como propósito que en Iraq hubiera una sociedad democrática y libre. Pero muchos de los cambios propuestos se han convertido en papel mojado. Las tensiones derivadas de la división religiosa y la inestabilidad política provocada por la guerra dificultan los avances y los problemas siguen siendo los mismos que en el pasado.
La situación que padecen las mujeres iraquíes en la actualidad es idéntica a la que sufrieron durante la dictadura. Son ciudadanas de segunda. No pueden decidir con quién casarse, ni qué profesión ejercer. Su voz no se escucha ni en el ámbito familiar, mucho menos en una sociedad sorda a su llanto.
El año pasado, sólo en la provincia de Suleimani, doscientas mujeres se quitaron la vida quemándose a lo bonzo. Una mujer iraquí no tiene adonde ir fuera de las paredes de su hogar. No puede circular libremente ni quedar con sus amigas y solamente sale cuando un familiar varón la saca a pasear o al mercado. Su misión es cuidar de la casa, criar a sus hijos y cocinar. Sin más alicientes que servir al hombre, su vida carece de sentido, es un infierno. Por eso el suicidio supone una liberación.
Bajo el control absoluto de los hombres, las tradiciones, las leyes no escritas y la xaria (ley islámica). En una sociedad donde la opinión de los vecinos, los amigos y la comunidad pesan a la hora de tomar decisiones. La mujer iraquí permanece sometida. A más del 50% de las niñas se les practica la ablación del clítoris. El porcentaje de mujeres analfabetas supera el 60%. Muchas niñas son compradas por su virginidad y luego obligadas a ejercer la prostitución. Hay matrimonios que se conciertan por las familias cuando la mujer es casi un bebé...
La democracia ha llegado a Iraq porque la han traído las bombas y las urnas. Ahora toca desarrollar esta democracia para que el país se transforme y ofrezca una vida digna a todos sus ciudadanos.
En Japón existe una palabra para definir el exceso de trabajo: karoshi. En el año 2000 la empresa Deutsu, primera firma publicitaria del país nipón, pagó una indemnización de casi 1.300.000 euros a la familia de Ichiro Oshima, un empleado de 24 años que se ahorcó en el baño de su casa por no poder soportar un ritmo laboral frenético durante 80 horas a la semana.
La palabra trabajo procede de la latina tripalium, que nombraba a un instrumento de tortura compuesto por tres estacas. Si en la Edad Media el trabajo era algo deleznable, reservado en exclusiva a las clases sociales más bajas, la reforma protestante del siglo XVI consideró que el trabajo dignificaba al hombre y ahora, la maldición bíblica de ganarse el pan con el sudor de la frente, se ha convertido en una forma más de esclavitud. Largas jornadas laborales adobadas con dosis de estrés superlativo rompen el equilibrio entre trabajo y vida personal a millones de trabajadores en los países desarrollados. La vida familiar se resiente porque se pasan más horas en la empresa que en casa, también la salud física y mental se ve afectada.
Según datos de la Unión Europea, padecen estrés laboral el 28% de los trabajadores y dicho estrés es el causante del 50% de las bajas laborales, originando unas pérdidas anuales de 20.000 millones de euros. Cansancio, jaqueca, dolor de estómago, insomnio, palpitaciones, depresión, irritabilidad, fallos en la memoria, incapacidad para concentrarse, ansiedad, trastornos cardiovasculares... Habitualmente lo llamados estar quemado, pero en realidad son los síntomas de que el trabajo nos está matando. Nos hallamos inmersos en un círculo vicioso destructivo. Nuestra sociedad sobrevalora el estatus que otorga el dinero, para ganar más, hay que trabajar más, la exigencia de tener una casa, un coche, unas vacaciones de lujo, determinados objetos símbolo de prestigio... nos convierte en esclavos del vil metal y reduce nuestra vida a una laboriosidad incesante con la que pretendemos disfrutar de lo mejor. No nos damos cuenta de que la contrapartida tiene unas consecuencias tan nefastas que hace que el esfuerzo no merezca la pena.
Hasta hace poco, la historia estaba plagada de asesinos inocentes. Otros les mandaban a matar porque no se atrevían a matar ellos mismos. Esto está superado. Ahora los idealistas matan ellos mismos y además se suicidan. El asesino que mata y se suicida escapa al juicio, se sitúa fuera de la humanidad. Es al mismo tiempo verdugo y justiciero. Este fenómeno moderno angustia a la gente y explica en parte la locura norteamericana. No saben cómo responder.
Las explicaciones que nos dan sobre la pobreza, el abandono y la injusticia que sufren los jóvenes suicidas, no permiten entender su comportamiento. En algunos casos, se trata de miembros de buenas familias, con estudios universitarios, que han sido persuadidos de que la vida en las condiciones actuales no tiene sentido, sólo el sacrificio tiene sentido.
En la medida en que este argumento se mantenga frente a los occidentales, que tanto aman la vida, tanto como para pretender hacer guerras con cero bajas entre sus filas, puede germinar la semilla que marque las diferencias entre las civilizaciones: el amor y el odio a la vida.
Democracia es hoy una palabra vacía de contenido. La democracia es un barco a la deriva dirigido por la opinión pública y controlado por los poderosos.
Los gobiernos democráticos son marionetas al servicio de los poderes económicos. Como ejemplo: Bush, que se halla en manos del complejo militar industrial al que ha concedido un poder desmesurado.
Criticamos las dictaduras, los autoritarismos fascistas y comunistas, pero la democracia actual ha cedido a los poderes económicos que la manejan en su beneficio, por eso es igual el partido o la ideología que gobierne, su margen de maniobra está limitado.
Los ciudadanos votan cada cuatro años y en este lapso los lobbies marcan la agenda del gobierno y tratan a los políticos como a empleados sometidos por la necesidad de dinero para controlar a los medios y mantenerse en el poder.
No se le da réplica al poder, no se va más lejos del juego partidista para involucrar al ciudadano en la defensa de sus intereses. No existe contrapoder y las multinacionales campan a sus anchas gracias a los paraísos fiscales y a la evasión de impuestos, sin que se realicen intentos serios para ponerle coto a esta situación.
Sin la movilización permanente de los ciudadanos para fiscalizar cada acto del gobierno, la democracia no es nada.
- Que se preparen Bielorrusia, Cuba, Irán, Birmania, Corea del Norte y Zimbaue. Son los países elegidos por Estados Unidos para ser liberados de la tiranía que padecen.
- El tsunami ha sido una magnífica oportunidad para que Estados Unidos se acerque al mundo musulmán. Metedura de las cuatro patas por parte de Condoleezza Rize.
- Alberto González, el tipo que se pasó por el arco del triunfo los derechos humanos al autorizar las torturas en Abu Ghraib y Guantánamo, ha sido recompensado por sus méritos con el cargo de fiscal general.
- George W. Bush insiste. Estados Unidos tiene una misión: liberar al planeta y promover la democracia. Que no nos pase nada.
- El Pentágono demuestra tener la sensibilidad donde las berenjenas y ha elegido el nombre propina por muerte para la paga de 12.420 dólares que entrega a las familias de los soldados caídos en la guerra global contra el terrorismo.
Ya existe una primera víctima documentada y operada de un problema vascular denominado Síndrome del ordenador.
El abuso del ordenador está potenciando complicaciones vasculares entre los usuarios. La inmovilidad continuada frente al ordenador repercute en las molestias típicas de insuficiencia venosa: cansancio, sensación de quemazón en las piernas, varices, calambres musculares en las pantorrillas, hinchazón de tobillos... pudiendo desembocar en una trombosis.
Por si esto fuera poco, un estudio japonés ha demostrado, tras realizar un seguimiento a 25.000 oficinistas durante tres años, que sobrepasando las cinco horas diarias delante de una pantalla de ordenador tienes todos los números para padecer insomnio, fatiga, ansiedad o caer en un estado letárgico.
La vida vista a través de un burka, la tragedia hecha mujer doliente, la muerte en vida. La película Osama es un durísimo relato lleno de emotividad que discurre con silencioso dinamismo, casi como un documental, y nos cuenta qué es ser mujer en Afganistán. Con los ojos empañados en tristeza y horror contemplamos sintetizada la desgracia de un pueblo, de una familia, de una niña, que para salvar a su madre y abuela de la extrema miseria se transformará en el pequeño Osama, intentando conseguir así los derechos que tiene un hombre afgano.
Desde un trípode neutro y sin prejuicios, la cámara muestra al público un paisaje desolado de polvo y desventura. Los riesgos que asume la protagonista hacen vivir al espectador momentos de tenso suspense, pues la ignorancia de las estrictas reglas talibanes no permiten intuir el desenlace. La inmersión directa y brutal en los entresijos de una sociedad esclavizada por el fanatismo religioso de los talibanes no puede dejar inmune a nadie, y Osama se aprovecha de esta conmoción para criticar lo que acontece en Afganistán desde hace siglos.
La sencillez da fuerza narrativa a la historia y los actores, no profesionales, más que interpretar viven lo que plasman en la pantalla, una realidad que se denuncia al mundo.
La tierra que vio morir a Alejandro Magno y en la que el rey asirio Arsubanipal fundó en el año 670 a.C. la primera gran biblioteca de la antigüedad, un suelo donde los sumerios fundaron las ciudades estado, las leyes escritas y un sistema matemático basado en el número 60; también el vehículo con ruedas y el bote de vela. Larga es la enumeración del legado que a lo largo de más de cinco mil años dejaron en Iraq sumerios, acadios, babilonios, asirios, hititas, arameos, caldeos, persas, griegos y romanos. Los jardines colgantes de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo, templos, ruinas de un valor incalculable, pero no sólo herencias culturales e históricas, sino también mitos de la humanidad como la Torre de Babel, el Diluvio Universal o el Arca de Noé.
Un grupo de arqueólogos e historiadores se reunieron con funcionarios del Departamento de Defensa norteamericano para expresarles su preocupación por el grave deterioro que sufren desde el inicio de la guerra diversos lugares y monumentos en Iraq que son patrimonio de la humanidad. Dicho Departamento anunció que el asunto había sido considerado por sus responsables y que habían elaborado una lista con 150 sitios que debían preservarse. El grupo de estudiosos les presentó otra lista en la que figuran cuatro mil sitios intocables. No se sabe en qué ha quedado el cruce de listas.
Se han encontrado agujeros y grietas en los ladrillos que formaron los famosos dragones del imponente portal de Ishtar; arena mezclada con fragmentos de las ruinas, utilizada para llenar los sacos de las fuerzas militares; un pavimento formado por ladrillos de 2.600 años de antigüedad destruido por el paso de vehículos militares, así como varias piezas rotas de la escultura del rey Nabucodonosor (605-562 antes de Cristo).
En Babilonia, famosa por las gigantescas murallas y jardines colgantes que construyó la reina Semíramis y las obras posteriores de Nabucodonosor, Estados Unidos asentó en abril de 2003 una de sus bases, desplegando 2.000 soldados en la zona. Ahora la base está bajo el mando de las fuerzas polacas. El santuario de Kerbala Shia, dedicado al imán Al Husseini, y que es la más conocida de las ruinas sagradas islámicas en Iraq, se halla cerca de una planta de armas químicas que fue bombardeada en 1991. Ur, considerada la ciudad más antigua del mundo, se ubica cerca de una gran base aérea que también fue atacada durante la operación Tormenta del Desierto. En Basora Al Qurna existe un viejo y nudoso árbol conocido como el árbol de Adán, que marca el lugar donde algunos creen que pudo haber estado el Jardín del Edén. Muy cerca de ahí existe una planta de armas químicas.
Los expertos se amparan en la Convención de La Haya de 1954, que prohíbe considerar como blancos de guerra los sitios culturales y religiosos. Washington jamás ratificó dicho acuerdo, si bien realizó esfuerzos durante la guerra del Golfo para evitar dañar los monumentos culturales, lamentablemente los mandos militares carecen de la información arqueológica necesaria para saber qué lugares no deben atacar.
Bombas y mísiles caen sobre las tristes noches de Babilonia, sobre la memoria del pasado de la humanidad.
Analizando cualquier dato objetivo, se advierte que los Estados Unidos se han deteriorado bastante en estos últimos cuatro años. La mortalidad infantil se ha disparado (ocupan el lugar 42 en el mundo, después de Cuba), un abismo insalvable separa las rentas entre el primer y el segundo segmento de la población, el analfabetismo crece entre jóvenes y adultos, así como la cifra de parados sin protección social, acaban las ayudas públicas a los ancianos, a los enfermos y a los incapacitados... En cambio, el número de pistolas en circulación es de cuatro por cada cinco habitantes, esto significa, estadísticamente, que es más probable que los civiles norteamericanos vayan armados que vayan armados los soldados. Éstas y otras cifras, igual de deprimentes, demuestran que el tejido social del país se deshace. Para acabarlo de arreglar, en cada esquina hay un visionario agorero o un fanático religioso anunciando los males que están por venir.
En Iraq, las fuerzas armadas continúan luchando. Nadie contesta a las preguntas fundamentales sobre la guerra, incluidas las de definir al enemigo o sus objetivos, ni se avanza la fecha del regreso de las tropas. El Eje del Bien se desvanece, incluso Ucrania hace las maletas y se marcha. La dureza de la guerra se cobra un número importante de víctimas y sus consecuencias se extienden como una mancha de aceite entre la clase política.
Hoy comienza la nueva administración Bus, y algunos estadounidenses aún se preguntan cómo es posible de George W. Bush haya sido reelegido. La respuesta es clara, Bush creó una confusión deliberada entre guerra de Iraq y terrorismo y el 51% de los votantes le creyó. Ningún presidente que se ha presentado a la reelección en tiempos de guerra ha perdido los comicios. Adoptando este hecho histórico como rudimentario argumento, Bush y sus compinches decidieron durante el primer mandato que la manera más segura de vencer en las elecciones era mantener la situación de presidente en guerra. Con una guerra en marcha, cualquiera, el resto de problemas del país quedarían en segundo plano y no podrían impedirle que continuara en la Casa Blanca cuatro años más.
La vida se vive mirando al futuro, pero se entiende mirando hacia atrás. Ahora ha quedado claro, más allá de cualquier duda, por qué Bush no hizo caso de los informes secretos que avisaban de un inminente ataque terrorista y no movió un dedo para impedir los atentados del 11 de septiembre, por qué prohibió a la consejera de Seguridad Nacional comparecer ante la comisión que investigaba los hechos y por qué cuando se la obligó ha prestar testimonio tergiversó la realidad tan descaradamente que perdió cualquier credibilidad ante los ciudadanos. La mañana del 11 de septiembre, los cazas que debían interceptar a los cuatro aviones secuestrados partieron de bases militares tan lejanas que ni en vuelo supersónico habrían podido llegar a tiempo a Nueva York o a Washington. Tres mil personas murieron para que Bush tuviera su casus belli.
Pero una causa de guerra no es propiamente una guerra. La guerra tenía que plantearse como el último recurso y debía ser una lucha mezquina para que no terminase antes del día de las elecciones. La orden de desoír a los mandos y crear en Tora Bora un cuadrado de tres esquinas no puede ser explicada por ninguna táctica de guerra conocida. Pero si el objetivo real era permitir que Bin Laden se escapase por la cuarta esquina y se escondiera en un inexpugnable refugio afgano, la orden cobra sentido. Con Bin Laden sin capturar y con las increíbles trolas de Bush asegurando que Iraq había colaborado en los ataques del 11 de septiembre y que poseía armas de destrucción masiva, el escenario estaba preparado para iniciar una invasión y llevar a término unas operaciones de combate que se prolongaran durante toda la campaña electoral.
Los norteamericanos han demostrado ser muy ingenuos. Muchos rechazan la hipótesis de una manipulación de los acontecimientos por parte de Bush para garantizarse la reelección. Aunque cada vez son más los que llegan a una conclusión: Bush hizo la guerra que necesitaba para obtener un segundo mandato. Mandato que empieza hoy celebrado con todo el boato y el despilfarro que no puede permitirse un país en guerra.
La compañía inglesa de cosméticos Dove ha lanzado una campaña publicitaria con modelos nonagenarias bajo el eslogan: ¿Aceptará la sociedad algún día que la vejez puede ser hermosa? Con esta publicidad, la empresa, además de vender, busca llamar la atención del consumidor y abrir un debate sobre el concepto de belleza actual.
Irene Sinclair, una de las modelos que aparece en los anuncios, nació en Londres hace 96 años. Nunca había trabajado de modelo, pero ahora su cara estará en las vallas publicitarias y en la prensa. Ella afirma que nunca ha sido guapa y que todo está en la manera de envejecer con gracia.
El 70% de las mujeres que aparecen en los anuncios representan un ideal de belleza imposible para la mayoría, por eso resulta importante hacer comprender a la sociedad que la belleza es algo más que tener 20 años, una cara bonita y un cuerpo despampanante.
Campaign for real beauty presenta una encuesta sobre la belleza de una mujer llena de pecas, de una chica entrada en carnes, de una madurita con el pelo gris y sobre si Irene está arrugada o estupenda. La segunda opción gana por mayoría.
Colombia es conflicto, droga y sufrimiento enquistado tras años de lucha. Pero hay un terror del que no se sabe porque nadie habla de él y es el que padecen miles de mujeres colombianas. Sus cuerpos son las armas con las que los hombres dirimen sus luchas.
Durante los últimos diez años se han multiplicado los informes de ataques que incluyen la violencia sexual contra las mujeres, dicha violencia se emplea con el objetivo de castigar a una población acusada de colaborar con la guerrilla, de generar terror o de provocar la huida de comunidades enteras por intereses militares o económicos.
Entre el 1 y el 7 de mayo de 2003, soldados del Batallón "Navas Pardo", adscrito a la Brigada 18 del ejército de Colombia, entraron con brazaletes de grupos paramilitares en las reservas indígenas en el municipio de Tame, en el departamento de Arauca. Según documenta Amnistía Internacional, el 5 de mayo hombres armados violaron y mataron en Parreros a Omaira Fernández de 16 años, estaba embarazada y le abrieron el vientre. "Ante los ojos de todos la abrieron. Los cuerpos de la muchacha y del bebé fueron lanzados al río".
También se dan numerosos casos de mutilación con instrumentos cortantes. Es el caso de Lidia nombre ficticio, que el 24 de noviembre del 2002 fue secuestrada por seis hombres con brazaletes de grupos paramilitares en la zona nororiental de Medellín cuando caminaba por la calle. Se la llevaron en un vehículo, la presionaron para que confesara que era guerrillera, la violaron en grupo y con un cuchillo le hicieron marcas en las piernas, en los senos y en las nalgas. En su brazo izquierdo le dejaron marcadas las siglas AUC de los paramilitares.
La violación sirve como advertencia general a la población femenina para que no se relacionen con los que consideran adversarios. En un municipio del departamento del Huila, a mediados del año 2002, una muchacha fue violada por presuntos miembros de las FARC (el mayor grupo guerrillero del país), para advertir a las jóvenes que mantenían relaciones o contacto con miembros del ejército.
Los paramilitares y la guerrilla intervienen en los aspectos más personales de las mujeres: dictan normas de comportamiento, fijan horarios, intervienen en conflictos familiares y aplican castigos corporales por el incumplimiento de sus reglas que incluyen la flagelación, pegarles el cabello con pegamento, raparlas, mutilarlas o desfigurarles el rostro y otras zonas del cuerpo con ácido o instrumentos cortantes.
Amnistía Internacional ha encontrado a mujeres y niñas en condiciones de esclavitud, encargadas de realizar labores domésticas que incluyen servicios íntimos para combatientes, y ha recogido testimonios de mujeres y niñas de tan sólo 12 años usadas para satisfacer las demandas sexuales de los varones miembros de los dos principales grupos guerrilleros, que son obligadas a abortar cuando quedan embarazadas o se las ejecuta al enfermar de sida.
Si tienes sensibilidad y conciencia, tal vez te preguntes por qué ocurren estas cosas en un país democrático, por qué nunca se encuentra y se castiga a los culpables de estos hechos, por qué las mujeres han de soportar este infierno. Si tienes sensibilidad y conciencia comprenderás lo que han sufrido durante 40 años las mujeres colombianas y exigirás a los gobiernos del mundo que hagan algo para defender la vida y la dignidad de tantas mujeres silenciadas.
Como si no hubiera problemas más graves por resolver, nos saltamos al cuello por culpa de unos papeles.
El Comité de Expertos creado para decidir sobre el asunto ha llegado a una conclusión: los documentos de la Generalitat decomisados por el régimen franquista y depositados actualmente en el Archivo de la Guerra Civil en Salamanca han de devolverse a Cataluña. El Gobierno ha resuelto a favor de las demandas catalanas y zanja así un problema que los ejecutivos de González y Aznar no lograron resolver.
La consejera de Cultura de la Generalitat ha dicho que se enviará una documentación digitalizada al Archivo de Salamanca que cuadruplicará la que contienen los documentos a devolver y que, en unos tiempos en los que las nuevas tecnologías permiten ampliar posibilidades de almacenaje, clasificación, estudio y consulta de la información, la polémica resulta absurda, pues el Archivo no perderá su famosa unidad.
Los salmantinos están en pie de guerra defendiendo sus papeles y los catalanes los reclaman por razones sentimentales. La politización de ambas actitudes en los medios de comunicación es un catalizador de la masa social para generar opiniones categóricas y radicales, y es que hoy en día todo suceso debe tener, por fuerza, una interpretación política, al margen de cualquier ética.
Nos quieren hacer creer que los catalanes necesitan un montón de papeles y que los quieren caiga quien caiga. Que los salmantinos, por cojones y sin ningún criterio que lo justifique, no permitirán que los papeles salgan de Salamanca. Conclusión: Los catalanes son un pueblo intransigente y obcecado que defiende su nacionalismo a ultranza. Los salmantinos, y los simpatizantes del PP en general, son un atajo de falangistas ignorantes de la realidad plurinacional. ¿Por qué hay tantas ganas de envenenar el ambiente?
Con lo asequible y fácil que es llegar a una solución: fotocopias para todos y tan contentos. Pero nos gusta hacer difícil lo fácil.