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Corre, corre

Vivimos en un tiempo dominado por la velocidad y obsesionado por la prisa. La historia reciente es una muestra del esfuerzo por conquistar nuevos límites de velocidad: desde los transportes a la velocidad de cálculo, pero también es la rápida sucesión de novedades y modas y la apresurada sustitución de objetos y personas. De nada sirve añorar épocas pasadas, en las que todo parecía más calmado.

"Cuanto antes", "ahora mismo" y "ya" expresan el ritmo de la vida cotidiana. No hay ninguna concesión a la espera o, menos aún, a la paciencia. Ya no quedan elementos intermedios, la conquista de la inmediatez es veloz. Lo que se desea es llegar cuanto antes al destino: al conocimiento, a la riqueza, a la cima social.

El desarrollo tecnológico del siglo XX y de éste va encaminado a reducir el tiempo y las distancias, desde enviar un mensaje de forma instantánea a dar la vuelta al mundo en un trasatlántico, hay que romper límites y fronteras, ser raudo. Aunque ya no basta con esto, ahora hemos incorporado un elemento nuevo a la prisa: la aceleración. El empleo de expresiones como "estar acelerado" o "el ritmo acelerado de la vida" refuerzan esta idea.

"Ir acelerado" supone realizar algo de un modo urgente, y la urgencia, como la prisa, implica llegar a la meta cuanto antes, competir. La competitividad esconde siempre una dosis de violencia. Hacer todo deprisa implicar ser el primero, avanzarse a los demás conociendo las estrategias que permiten ser más rápido y apartar a aquellos que compiten por el mismo objetivo.

La prisa es un movimiento sin sentido, una enfermedad, el mal de esta época que nos impide vivir tranquilos.

Russell pacifista

Russell pacifista

El 23 de diciembre de 1954, Bertrand Russell dio una charla radiofónica en la cadena BBC sobre los peligros que supondría para el mundo una guerra nuclear. "El peligro del hombre" obtuvo un gran reconocimiento y a modo de conclusión, ofrecía una serie de alternativas a los oyentes:

"No puedo creer que esto vaya a ser el fin. Desearía que los hombres olvidaran sus querellas por un momento y reflexionaran en que, si se permiten sobrevivir, existen todos los motivos para esperar que los triunfos del futuro sobrepasen de manera inconmensurable a los triunfos del pasado. Ante nosotros tenemos, si así lo decidimos, el progreso continuo de la felicidad, el conocimiento y la sabiduría. ¿Preferiremos, en cambio, la muerte porque no podemos olvidar nuestras querellas? Como ser humano, apelo a mis congéneres: recordad vuestra humanidad y olvidad el resto. Si así lo hacéis, el camino hacia un nuevo paraíso estará despejado; de lo contrario, no tendréis delante más que la muerte universal".

Sus ideas hicieron que la vida de Russell llegara a un momento crucial, a partir de aquí se dedicó a reunir a los principales científicos mundiales y promulgó una solemne declaración, juntamente con Einstein, sobre la necesidad de evitar una guerra nuclear. El éxito de la llamada Declaración Einstein-Russell, apoyada por científicos tan importantes como Max Born, Joliot-Curie, Hideki Yukawa o Linus Pauling, proporcionó al filósofo el impulso necesario para lanzar el Movimiento de Pugwash. Este movimiento reunió a los principales científicos del mundo para que aportaran a sus respectivos gobiernos las maneras y los medios de evitar la guerra nuclear y contribuyó a la firma del tratado multinacional de 1962 que prohibía las pruebas nucleares y al posterior tratado de no proliferación nuclear.

Russell se convirtió en el candidato natural a presidir la Campaña por el Desarme Nuclear, fundada en 1958, y su trabajo en ella le condujo al Comité de los Cien, más radical, y le llevó a prisión acusado de desobediencia civil por encabezar una manifestación en Trafalgar Square a la que asistieron más de 20.000 personas. Durante el juicio, Russell pronunció un breve discurso en el que justificaba la manifestación como último recurso: "Tanto el patriotismo como la humanidad nos instaron a buscar alguna manera de salvar a nuestro país y al mundo. Nadie puede desear el exterminio de nuestras familias, amigos, compatriotas y la mayoría del género humano, en una contienda en la que sólo habrá vencidos y ningún vencedor".

Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki conmocionaron a Bertrand Russell y fue uno de los primeros en censurarlos y en alertar sobre la amenaza que supondría fabricar armas más destructivas que las bombas de fusión. Se aplaudieron sus iniciativas, nadie consideró excesivos sus temores, pero todos pensaron que sería un problema que le tocaría abordar a sus nietos.

 

Últimas palabras

La costumbre de registrar las últimas palabras de los moribundos, conocidas como novísima verba, tiene su origen en Grecia, pero se extiende a muchas otras culturas. Esta tradición tuvo especial apogeo en la Edad Media, cuando una de las obligaciones que recogía el "arte del buen morir", género literario dedicado al tránsito a la otra vida, era precisamente pronunciar un mensaje final. Otra prueba de su relevancia es que el público asistía a las ejecuciones públicas no tanto para ver morir al reo, sino para escuchar lo que decía antes de morir.

Mezcla de realidad y leyenda son las palabras atribuidas a ciertos personajes, pero todas tienen en común el haber sobrevivido al paso del tiempo y conseguir que quienes las pronunciaron no fueran enterrados en el olvido.

"¿Creéis que he desempeñado bien mi papel en la farsa de la vida?" César Augusto.

"Pueden matar el cuerpo, pero no el alma". Ulrico Zwinglio.

"Permanece, Sol. No te muevas". Nicolás Copérnico.

"Ha llegado la hora de abandonar tu prisión y desprenderte de las cadenas de tu cuerpo. ¡Mucha suerte!" René Descartes.

"¡Viva la anarquía! Éste es el momento más feliz de mi vida". George Engel.

"¿Pero los campesinos, cómo mueren?" Liev Nicolaievich Tolstói.

"Yo soy el conde Drácula, el rey de los vampiros. Soy inmortal". Bela Lugosi.

"Cuando muera, échenme a los lobos. Ya estoy acostumbrado". Diógenes el Cínico.

"Yo quiero ir al infierno, no al cielo, donde sólo podré encontrar mendigos, monjes y apóstoles. En el infierno estaré rodeado de papas, príncipes y reyes". Nicolás Maquiavelo.

"¡Que baje el telón, la farsa terminó!" François Rabelais.

"¡Lástima de cabeza! Creo que aún le queda algo dentro". André de Chénier.

"Si no viví más fue porque no me dio tiempo". Marqués de Sade.

"Ocho horas con fiebre. ¡Me hubiese dado tiempo a escribir un libro!" Honoré de Balzac.

"Tengo un duelo a muerte con el papel de la pared. Uno de los dos tiene que irse". Oscar Wilde.

"No es que yo fuese superior, es que los demás eran inferiores". Orson Welles.

"Que Dios ayude a mi pobre alma". Edgar Allan Poe.

"Siempre he sabido que soy mortal". Marco Tulio Cicerón.

"Puesto ya el pie en el estribo". Miguel de Cervantes Saavedra.

"Muero como una rata envenenada en su madriguera". Jonathan Swift.

"Tengo en la boca el sabor de la muerte. Siento algo que no es de este mundo". Wolfgang Amadeus Mozart.

"He vivido como un filósofo y muero como un cristiano". Giovanni Giacomo Casanova.

"Máteme o es usted un asesino". Franz Kafka.

"¡Dispara, cobarde! Sólo vas a matar a un hombre". Ernesto "Che" Guevara.

"La muerte es la llave de oro que abre el palacio de la eternidad". John Milton.

"Sed naturales, mis niños. El escritor que es natural ha cumplido todas las reglas del arte". Charles Dickens.

"Soy el más incomprendido de todos los hombres". Jules Verne.

"Fracasé". Jean-Paul Sartre.

"Ahora me iré a dormir. Buenas noches". Lord Byron.

"¡Veo la luz negra!" Victor Hugo.

De suicidas y suicidios

Con cierto soporte estadístico podemos afirmar que los climas fríos propician el suicidio y que en los lugares más cálidos hay propensión al homicidio y al asesinato.

En Escandinavia, por ejemplo, las largas noches y las horas que se pasa uno encerrado en casa debido a las bajas temperaturas, convidan a comerse el coco de mala manera, una discusión permanente con los porqués de la existencia, que, en el peor de los casos, conduce a pensar que la longevidad está de más. Algo que no ocurriría si suecos y noruegos dejasen de malgastar su vida en este tipo de actos deductivos.

En las regiones más meridionales, en cambio, la vida en la calle, la ausencia de ropa de abrigo y la desnudez de la piel proporcionan un contacto más visceral, una sociabilidad que se explota y, en ocasiones, estalla. Discutir, pelearse, es el pan nuestro de cada día, y cuando se traspasan los límites del entendimiento, hay individuos que optan por darle una guantada al prójimo, a ver si así le convencen.

Resumiendo, que cuando un islandés se entera de que su mujer le engaña o se sabe acorralado por la policía, opta por pegarse un tiro. Sin embargo, cuando un español o un italiano sabe que le han puesto los cuernos o pilla a alguien robando en su casa, cose a cuchilladas a su pareja, le rompe la cara a quien haga falta y sale pitando, que la ley facilita la impunidad.

En fin, un país con un mayor índice de suicidios que de asesinatos es periodísticamente más aburrido; también más civilizado. Obviamente, lo ideal sería que no muriese nadie, aunque, puestos a elegir, sería preferible cada vez que una mala bestia mata a su mujer y luego se suicida, escogiese primero el suicidio.

La píldora de la liberación femenina

La FDA (Administración de Fármacos y Alimentos) norteamericana está a punto de aprobar un producto: Lybrel, una nueva píldora anticonceptiva que, al no contemplar descansos, inhibiría por completo la menstruación femenina. Este medicamento lo comercializa la farmacéutica Wyeth, un laboratorio que ganará 250 millones de dólares al año, pues, según sus estudios de mercado, dos tercios de las mujeres están dispuestas a tomarlo.

Al margen de la función contraceptiva y/o terapéutica del fármaco, su función principal, como han evidenciado centros de debate femeninos y feministas, es ahorrarse las molestias de la regla, que altera y limita en muchos casos la actividad normal de la mujer. Es otro eslabón más de la cadena que promueve el consumo de productos de todo tipo, útiles o no, ofreciendo supuestas ventajas sociales a cualquier precio. O, en otras palabras, el interés por imponer como positivo todo aquello que una sociedad ultraliberal, no el individuo, califica de necesario.

La menstruación afecta, en mayor o en menor grado, a las mujeres, también el embarazo, el puerperio, la lactancia... Pero la solución no es suprimir algo tan natural y consustancial al género femenino, sino que la sociedad acepte y adapte sus estructuras al hecho de que la mujer menstrua, da a luz... Porque la sociedad está constituida por hombres y mujeres, no por seres andróginos, que es lo que querrían algunos poderes. Lo malo es que nosotros les seguimos el juego en nombre de la libertad que nos proponen. ¿De qué libertad hablamos? De la de aceptar o no la propuesta de una empresa cuya finalidad no es ahorrarnos incomodidades menstruales a las mujeres, sino llenarse los bolsillos con nuestro dinero.

Pertenezco a ese fragmento de mujeres que desearía olvidarse para siempre de su menstruación y de las molestias e inconvenientes que la acompañan, pero no estoy de acuerdo en interrumpirla por capricho, ya que forma parte del ciclo hormonal de nuestro cuerpo y alterarlo arbitrariamente podría tener consecuencias negativas a la larga, como las que han tenido las terapias hormonales destinadas a paliar la menopausia, actualmente vinculadas con el desarrollo del cáncer. Claro que la campaña de promoción sólo se centra en los beneficios: eliminación del síndrome premenstrual, reducción del dolor y la hinchazón, además de un aumento en la productividad y una reducción de las bajas laborales, por no hablar del ahorro que supondría no tener que comprar cada mes compresas, tampones o analgésicos. Las razones laborales me espeluznan, por favor, señores de la Wyeth, las mujeres no somos vacas a las que se provoca el celo a voluntad del ganadero o a las que se inyectan antibióticos, tranquilizantes u hormonas para incrementar su producción de leche y hacerlas más rentables. ¡Somos personas! Y dado que la seguridad de esta píldora no está garantizada, las mujeres seremos conejillos de indias en un experimento sin control.

 

Biocarburantes, una opción poco rentable

Una tesis doctoral desarrollada por el Departament d'Economia de la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB) concluye que, a largo plazo, los biocarburantes son tan caros como los carburantes tradicionales y no implican mejoras medioambientales. El trabajo, elaborado por Daniela Russi, alerta del peligro de presentar los biocarburantes como "la varita mágica para resolver problemas como el precio del petróleo, el cambio climático, la seguridad energética o la contaminación urbana".

En 2003, la Unión Europea publicó una directiva que establecía que entre el 2 y el 5,75% de toda la energía usada en el sector del transporte entre los años 2005 y 2010 tenía que derivar de biocarburantes, pero como en 2007 el objetivo no se ha conseguido y ni se ha llegado al 1%, se están adoptando medidas en toda Europa para incentivar su uso.

Actualmente los combustibles fósiles no son competitivos y se incentiva el uso de biocarburantes con subsidios agrícolas otorgados por la Unión Europea, beneficios fiscales y con proyectos piloto para empresas de transporte público, como por ejemplo Transportes Urbanos de Barcelona, que se financian con recursos públicos.

El soporte al uso de los biocombustibles se basa en el hecho de que no aumentarían la concentración de CO2 en la atmósfera, ya que el CO2 que desprenden en la fase de combustión es el que han absorbido en la fase de crecimiento de las plantas gracias a la fotosíntesis, y resolverían parte del problema de escasez de fuentes energéticas.

En este análisis del ciclo de vida de los biocarburantes se dice que el ahorro no es tan grande como parece, y puede ser incluso más costoso, ya que las materias primas se consiguen con técnicas de agricultura intensiva, que suponen el uso de pesticidas y fertilizantes, derivados del petróleo, y maquinaria impulsada por petróleo. Añade el estudio que si no fuese así, los biocarburantes necesitarían más sol, algo que haría que la productividad fuera menor, y el resultado sería más caro y menos competitivo que los combustibles tradicionales. Además, en el transporte, procesamiento y distribución se usan combustibles fósiles. El ahorro de energía y de gases de efecto invernadero sería también muy modesto y se situaría por debajo del 1% de las emisiones de la UE. Si se tienen en cuenta las emisiones por transporte de semillas oleaginosas importadas y las importaciones de alimentos que serían sustituidos por los cultivos energéticos, el ahorro sería aún menor, y si las semillas fueran importadas de países extra comunitarios, el resultado podría ser incluso negativo. En cuanto a la contaminación urbana, los resultados serían muy modestos.

Los costes en términos de necesidad de tierra cultivable para los biocombustibles a gran escala serían preocupantes, se necesitarían 17 millones de hectáreas en Europa, un cinco por ciento del suelo agrícola europeo, hecho que obligaría a sustituir el cultivo de alimentos y a un considerable aumento de las importaciones de estos.

Una prueba de las consecuencias negativas de un aumento de la producción de biocombustibles la hemos tenido recientemente en México. El aumento en los mercados internacionales de los precios de las materias primas, como el maíz, ha hecho que su precio se incrementara un 30% a causa de la demanda de Estados Unidos para producir etanol.

UAB Divulga

Perpleja me deja la estadística

La Caixa de Pensions ha publicado, en su informe mensual correspondiente al mes de abril, un estudio en el que se viene a concluir que el tiempo que los padres dedican al cuidado de sus hijos es mayor cuando los progenitores tienen niveles de formación más altos, y llega incluso a doblarse con relación a los que no tienen estudios cuando se calcula el tiempo denominado de "calidad".

Según este informe, las madres con educación alta y que trabajan fuera de casa dedican un total de 76,6 minutos al día al cuidado de sus hijos, frente al los 46,23 de las mujeres con formación baja que también trabajan.

De estos 76,6 minutos diarios, 53,63 se dedican a las atenciones básicas y 16,97 son los de "calidad". Esta cifra duplica los 8,3 minutos invertidos en estas actividades por las madres de formación baja, que invierten 37,9 en cuidados básicos.

Esta correlación se mantiene en los padres. Los que trabajan y tienen formación universitaria dedican 37,5 minutos a sus hijos, frente a los 22,18 que dedican los de formación más baja.

Dedicarle a un hijo 8,3 o 16,97 minutos de atención de "calidad" diaria es bien poca cosa, teniendo en cuenta las necesidades de un hijo pequeño. Estoy de acuerdo en que no se trata de pasar muchas horas con un niño, estar presente es infinitamente más valioso que estar en presencia, pero aun así el tiempo me parece escaso para compartir siquiera un pensamiento, una duda, un temor o un encuentro afectivo.

La educación de los padres, un beneficio duradero (formato PDF)

Qué cosas

Siempre paso de largo sobre las noticias relacionadas con la tauromaquia porque es un tema que ni me agrada ni me interesa, pero el titular de ésta: "El novillero de 14 años Jairo Miguel, muy grave tras una brutal cornada en México", me deja petrificada.

El chaval, hijo del ex matador Antonio Sánchez Cáceres, sufrió el pasado domingo día 15 una gravísima cornada de 40 centímetros de longitud, con un orificio de entrada de 8 centímetros, que le perforó el pulmón izquierdo y le rozó el corazón mientras toreaba su segundo toro, un morlaco de 430 kilos, en la primera novillada de la feria de San Marcos, en México. "Fíjate cómo está. Ha sido una cornada muy grande que le atraviesa el pulmón y que se ha quedado a medio centímetro del corazón y de la aorta, es un mapa de cornada", ha manifestado el padre de Jairo. Tan "mapa" que el pulmón se le salió de la caja torácica tras la embestida y su padre tuvo que sujetárselo con las manos hasta que llegaron a la enfermería.

Jairo se debate entre la vida y la muerte mientras su padre proclama a bombo y platillo que su hijo es "un superdotado para el toreo" y recuerda con orgullo que cuando el niño tenía 12 años lo enganchó un toro y le rompió la muñeca, pero el toretito quiso continuar la corrida y consiguió cortar el rabo del animal.

Sorprendida por el hecho de que a un niño de 12 años se le permita participar en una corrida de toros, averiguo que en México sí es legal y que en España hay que tener 16 años para torear y conseguir que un astado de media tonelada te mate en la plaza, eso sí entre los vítores del respetable.

Los nuevos mataderos

Los nuevos mataderos

La inmigración ha traído nuevas costumbres a nuestro país. Desde hace años la comunidad judía que reside en Cataluña es accionista de un matadero en el que se sacrifican los animales siguiendo el método Kosher. Ahora también se aplica el Halal, la forma de sacrificio que impone el Islam. En cuestiones alimenticias, ambas religiones mantienen una tradición de siglos que establece el modo en que se han de sacrificar los animales antes de consumir su carne. Por ejemplo, está prohibida la carne de animales muertos por causas naturales, con enfermedades o con malformaciones. Al animal vivo se le practica una incisión profunda en el cuello con un cuchillo afilado y sin defectos y se le deja desangrarse por la yugular, colocado en dirección a La Meca sobre el costado izquierdo. Así, la carne es considerada "pura", es decir, que cumple con los preceptos básicos y, como tal, lleva una etiqueta que la identifica.

Poner en práctica estos ritos implica que los mataderos españoles adecuen sus instalaciones y cuenten con personal específico, pues es imprescindible que la persona que mata al animal sea judía o musulmana y, además, esté autorizada por su confesión para llevar a cabo el ritual del sacrificio. La carne tampoco debe ponerse en contacto con una sustancia o producto prohibido durante su elaboración, producción, procesado, almacenamiento y transporte.

Ante el aumento creciente de la demanda y la imposibilidad de satisfacerla adecuadamente, empiezan a darse casos de "intrusismo" y se está poniendo a la venta carne que no cumple escrupulosamente los preceptos religiosos de estas comunidades, pues esto supone que los mataderos tengan que invertir en personal y tecnología para realizar un proceso más lento que el habitual, por lo que pierden competitividad en el mercado. Otra dificultad añadida es, en el caso de los musulmanes, su poder adquisitivo, que siendo potencialmente bajo obliga a las empresas a ajustar los precios. También hay que tener en cuenta la competencia que suponen las empresas del norte de Europa, que se abastecen de animales de los países del Este y tienen unos costes de producción más bajos.

El reto de los mataderos ante los nuevos tiempos consiste en hacer compatibles sus instalaciones con lo que estipulan las normas religiosas y la normativa sanitaria española, ya que el Gobierno, tal y como se recoge en el artículo 14 de los Acuerdos de Cooperación, reconoce el derecho de los musulmanes que viven en España a tener acceso a una alimentación acorde a la Ley Islámica.

El triunfo de la voluntad

El triunfo de la voluntad

El triunfo de la voluntad es un documental filmado por la cineasta alemana Leni Riefenstahl en el que se muestra el VI Congreso Nacional del Partido Nacional Socialista, celebrado el 5 de septiembre de 1934 en Nuremberg.

Veinte años después de la Primera Guerra, dieciséis años después del comienzo del sufrimiento alemán, diecinueve meses después del nacimiento de Alemania, Adolf Hitler acude en avión a Nuremberg para pasar revista a sus fieles seguidores. La silueta del avión en el que viaja el führer dibuja su sobra sobre la ciudad como el vuelo majestuoso de un águila y contribuye a introducirnos en el ambiente que vive la cuna del nazismo. Impresiona el fervor con que el pueblo recibe a su líder, la geometría perfectamente estructurada de los diferentes cuerpos del ejército, que desfilan con una coreografía meticulosamente estudiada y en medio de una parafernalia fastuosa llena de simbologías. Es la gigantesca escenificación del poder político, de un partido y de una ideología. El pueblo se sometió a este liderazgo y la sociedad civil observa y aplaude los movimientos del régimen. El objetivo es que todos los alemanes se conviertan en nacionalsocialistas. Se recoge también el discurso más famoso de Hitler, donde interpreta magistralmente el papel de líder indiscutible del pueblo, orgulloso de su poder: el partido es Hitler y Hitler es Alemania.

El triunfo de la voluntad es un documental perfecto en su ejecución y desarrollo que consigue crear una atmósfera capaz de involucrar al espectador en la exaltación de un líder por su pueblo enardecido. Leni Riefenstahl recibió el encargo de Hitler para que rodase el congreso y la película fue financiada por el partido nazi, por eso se la acusó de haber hecho un documental para glorificar al führer, algo que Leni siempre negó, alegando que era el documento de algo que había ocurrido, nada más. Treinta y tantas cámaras registraron el acontecimiento con un enorme despliegue de medios tecnológicos. Se trata de una puesta en escena que combina el rigor y la austeridad con el fasto siempre clásico y emocionante y que, gracias a un gran sentido del ritmo, no llega a aburrir pese a lo reiterativo del argumento.

El triunfo de la voluntad es una película soberbia, con escenas de masa sorprendentes, el testimonio de un periodo histórico. Un espectáculo muy atractivo que seduce visualmente y que recibió, entre otros premios, la Medalla de Oro de la Exposición Internacional de París.

Contra la matanza de focas en Canadá

Contra la matanza de focas en Canadá

Mónica me ha enviado un mensaje en el que se informa sobre la matanza de focas que se produce anualmente en Canadá y me pide que me sume al boicot.

"Cada año, sobre los hielos de la Península del Labrador y de Newfoundland, al abrirse la primavera, tiene lugar la mayor carnicería mundial de mamíferos. Cientos de miles de focas, de entre 12 días y 12 meses de edad, mueren a golpes para que su preciada piel, su grasa y sus penes lleguen al mercado occidental como productos de lujo, dietéticos o afrodisíacos. Para evitar todo esto, se ha decretado un boicot internacional al que tú debes sumarte.

Casi el 95% de las focas muertas a golpes durante los últimos cinco años, tenían menos de tres meses de edad. En el año 2001, un informe de un equipo independiente de veterinarios que estaba invitado por la IFAW para observar la cacería, concluyó que las normas gubernamentales para que la matanza fuera "humanitaria" ni se habían respetado ni se habían hecho cumplir, y que la cacería vulneró las leyes básicas canadienses sobre bienestar animal. Los veterinarios indicaron que al menos un 40% de los animales habían sido despellejados estando vivos y conscientes.

Queremos el final de las cacerías por es injustificable masacrarlas a esa edad y de ese modo para comerciar con su piel. Y lo que es más, el hecho de que esta matanza, la mayor del planeta de mamíferos marinos, sea perpetrada por una nación civilizada, es un ejemplo terrible de cómo debemos tratar a las criaturas que habitan la Tierra. Además, el Ministerio de Pesca y Océanos no ha cursado hasta la fecha ni una sola de las denuncias por crueldad que ha recibido, a pesar del duro trabajo que han llevado a cabo responsables animalistas para documentar bien tantas violaciones y abusos".

CIPLAE

La campaña me parece acertada y conveniente, pero me suscita una pregunta: ¿Por qué nos horroriza tanto el maltrato que reciben las focas y cerramos los ojos ante situaciones similares que afectan a otros muchos animales?

Los pollos que consumimos viven en unas condiciones deplorables: hacinados, sin ver la luz del día, consumiendo piensos de dudosa composición y complejos hormonales para su rápido crecimiento y recibiendo dosis indiscriminadas de antibióticos. En muchos casos, los pollos están conscientes cuando se les corta el cuello o cuando se les sumerje en los tanques de agua hirviendo para desplumarlos. Al matarlos aún son crías, apenas tienen dos meses, siendo su esperanza de vida de 10 a 15 años. La Campylobacter es la bacteria que comúnmente causa la gastroenteritis. Un estudio ha demostrado que dicha bacteria se halla en cerca de un 90% de la carne de pollo de granja, en el 100% de los pavos y en el 88% de los patos domésticos. Una investigación del gobierno del Reino Unido en agosto de 2001 reveló que dos tercios de los pollos frescos que se vendían en los supermercados y carnicerías británicos estaban infectados con la Campylobacter que envenena la carne. ¿Por qué no se realizan movilizaciones en defensa de los pobres pollos y de nuestra propia salud?

Éste es sólo un ejemplo, entre miles, que ilustra la crueldad con la que tratamos a los otros animales y que nos retrata como personas. Las focas se merecen otro trato, nadie lo discute, pero también los perros, los toros, los elefantes, los atunes, los...

El Jardín de la Especulación Cósmica

El Jardín de la Especulación Cósmica

El Jardín de la Especulación Cósmica es un paisaje audaz e inquietante, creado en Escocia por el arquitecto y paisajista norteamericano Charles Jencks. Ocupa unas 15 hectáreas en Portrack House, en la región de Dumfries, y pertenece a la familia Keswick. Es un jardín privado, aunque en algunas ocasiones se permite el acceso al público.

Jencks opina que el paisaje incita a la reflexión sobre el comportamiento de la materia en los agujeros negros, mediante unos pavimentos ajedrezados que se deforman al ser "absorbidos". En este caso, como en las otras teorías que simboliza: la del caos, la de los planos cuánticos, la de la organización de la materia en fractales..., el arquitecto invitó a investigadores para que explicaran sus teorías mediante la naturaleza.

En un estanque, Jencks recrea la famosa sopa primigenia que da origen al mundo; en el rincón del ADN alude a la muy escéptica teoría del gen egoísta, de Richard Dawkins, que pinta a todo ser vivo como un mero vehículo para la supervivencia de la especie. Dibuja una escalera en zigzag y progresivamente ensanchada, la épica formación del Universo hasta generar vida, la eterna tirantez entre la fatalidad y la esperanza. Muestra su fascinación por la teoría de las catástrofes y la cadena de consecuencias que puede precipitar el más mínimo gesto: la que dice que el aleteo de una mariposa en Australia puede transformarse en un huracán del Caribe, mediante el ondulante camino de listones que finaliza en un puente oriental.

Jencks sugiere, simboliza y cuestiona desde la misma entrada al parque, en la puerta denominada Zeroroom. Allí el visitante atraviesa un pasillo con sucesivos iconos que le ubican de mayor a menor, desde el Universo a la Vía Láctea, después en el Sistema Solar y la Tierra, y a continuación en el punto exacto de Escocia. Al final, se abren unos ojos en un panel que conducen la mirada a un magnífico ejemplar de tejo, árbol sagrado para los celtas. El autor insiste en que un jardín puede servir al arte con mayúsculas: "¿Por qué no? ¿Qué es un jardín sino una visión en miniatura, una celebración, del universo?"

El monumento de la discordia

El próximo 21 de abril, está previsto que se inaugure en El Paso (Texas) una estatua ecuestre de Juan de Oñate, conquistador de origen español que organizó una expedición para encontrar el mítico Reino de Quivira y las siete ciudades de Cíbola, con sus ríos de esmeraldas que arrastraban pepitas de oro.

Diez años ha tardado el escultor John Sherrill Houser en erigir el colosal monumento de 11 metros de altura, que se integra en un grupo escultórico de doce figuras conmemorativas del pasado histórico de Estados Unidos. Pero grupos de activistas indígenas consideran a Oñate un genocida de su pueblo y están organizando movimientos de protesta.

Según una de las versiones, los hechos se desarrollaron más o menos así: Villagrá, uno de los capitanes de Oñate, iba cabalgando solo en medio de una tormenta de nieve cuando su caballo cayó en una trampa y murió. Los indios de Acoma, en Nuevo México, acostumbraban a colocar trampas para cazar, pero Villagrá se lo tomó como algo personal, pensó que los indios iban a por él, que el accidente era una emboscada, y se le despertó el instinto de venganza. Se reunió con Juan de Oñate y sus hombres y juntos fueron a enfrentarse con los indígenas. Unos armados con piedras y lanzas, los otros con sus armas modernas, sus caballos y sus armaduras. Los indios defendieron su pueblo casa por casa y los españoles las iban quemando una a una según ganaban posiciones en la desigual batalla. Cuentan que algunos indios, antes que rendirse, prefirieron asesinar a sus familias y luego darse muerte ellos mismos.

Después de tres días de sangrienta lucha, se hicieron muchos prisioneros, unos quinientos, que fueron llevados a juicio en Santo Domingo. Una pantomima que culminó con una sentencia ejemplar: todos los hombres mayores de veinticinco años perderían un pie; todas las mujeres, los niños y jóvenes serían sometidos a veinte años de servidumbre. Para demostrar que la autoridad de los españoles no podía cuestionarse, Oñate amplió las amputaciones, que se llevaron a cabo en distintos pueblos. La crueldad con que se actuó fue tan grande que incluso algunos españoles calificaron la decisión de Oñate como: "demasiado cruel".

La animosidad contra Oñate crecía entre su propia gente, que clandestinamente envió una carta al virrey denunciando sus abusos. Finalmente, Oñate es juzgado y hallado culpable por sus actividades en Nuevo México, de donde fue desterrado a perpetuidad. Regresó a España e intentó limpiar su nombre. Felipe III le concedió el cargo de real inspector de minas.

Con tales antecedentes, se entiende que los indios no deseen mantener vivo el recuerdo de Oñate.

El ayuntamiento de El Paso, intentando limar asperezas, ha aprobado una resolución censurando el nombre de Oñate en el monumento, y su alcalde, John Cook, se ha comprometido a ofrecer su mediación personal para que los nativos logren un tratado de paz con España. Entre tanto, la embajada española en Washington estudia la conveniencia de presentarse o no a la inauguración de la controvertida escultura.

 

300 espartanos

A Frank Miller le impresionó la Batalla de las Termópilas después de haber visto la película El León de Esparta y, años más tarde, realizó su propia versión de los acontecimientos, trasladando la película al cómic bajo el título: 300 y recibiendo por su adaptación tres de los galardones de los Premios Eisner de 1999: Mejor serie limitada, Mejor guionista-dibujante y Mejor color. En España se reconoció su trabajo concediéndole el Premio a la Mejor obra extranjera en el Salón del Cómic de Barcelona de 1999.

A mí también me cautivó la hazaña de las Termópilas al descubrirla en un libro de historia. Corría el año 481 a. C. y una formación de la Liga militar griega (Simnaquia helénica) dirigida por Esparta se enfrentaba a los persas en la segunda guerra médica. Las tropas helenas plantaron cara al poderoso ejército medo de Jerjes en el cabo Artemisión y en junio de 480 el rey Leónidas se sacrifica con 300 espartanos y otros 5600 guerreros para cubrir la retirada del grueso del ejército griego, tras haber luchado con arrojo durante dos días defendiendo el desfiladero de Termópilas. Siempre me admiró aquel coraje ante la inevitable derrota y la heroicidad de aquellos hombres que entregaron sus vidas y con ello permitieron a la flota griega, encabezada por los atenienses, replegarse de manera ordenada y conservando sus efectivos.

Ahora que la historia llega al cine, no podía perdérmela. El director Zack Zinder adapta el cómic de Frank Miller y recrea fielmente las escenas dibujadas, siguiendo una técnica similar a la novedosa Sin City. La película constituye una traducción literal de lo plasmado en tinta y papel, el mismo Miller ha desarrollado los encuadres, la perspectiva, las luces, las sombras, los diseños, los diálogos, las secuencias y el resultado es impresionante y, visualmente, muy atractivo. El dramatismo se realza con unos acordes poderosos y, aunque se abusa de la cámara lenta, el conjunto logrado es sorprendentemente efectivo.

Que nadie busque rigor histórico porque la película poco tiene que ver con la realidad. El relato es exagerado e inverosímil, maniqueo y salpicado de diálogos panfletarios sobre el honor, la libertad y la justicia. Pero es que el filme se basa en un cómic y no en los hechos, algo que no le impide convertirse en una experiencia visual fantástica, una magnífica y desbordante epopeya de valentía, sangre y muerte.

Comparativa visual entre la película 300 y el cómic: Solace in Cimema.

Peligros del agua embotellada

Bebemos agua embotellada porque pensamos que es mejor que la del grifo: no tiene sabor a cloro y está controlada por unos laboratorios que nos inspiran más confianza que el del Ayuntamiento de nuestra localidad, pero ¿esto es así? La respuesta es: No.

El consumidor habitual de agua embotellada compra pequeños envases de plástico, fácilmente transportables, que suele llevar encima o tener a mano para cuando aprieta la sed. Seguramente ignora que si deja la botella a una temperatura ambiente de 18º C durante varios días, el agua que se beba estará contaminada, entre otras cosas, por antimonio, sobre todo si la ha dejado abierta.

Unos investigadores del Instituto de Geoquímica Ambiental de la Universidad de Heidelberg (Alemania) aportan datos que demuestran que los compuestos del plástico migran al agua, también el antimonio, que es un elemento tóxico. Aunque los niveles hallados son bajos para poner en peligro nuestra salud, están muy por encima del nivel deseable. Cuanto más tiempo conservemos el agua a temperatura ambiente, más elevada será la cantidad de antimonio que contenga.

El autor principal del estudio publicado en la revista Environmental Sciencie and Technology, Bill Shotyk defiende que las variaciones de antimonio que desprenden las aguas embotelladas analizadas dependen de diversos factores, como las temperaturas elevadas, el pH y la exposición a la luz solar. Así que ya saben. Mejor comprar agua embotellada en cristal y guardarla en la nevera.

Efectos del antimonio en la salud

Lazos familiares

La violencia y el crimen conviven en nuestra sociedad como elementos a los que nos hemos acostumbrado, pues nos resultan sumamente familiares.

La sociedad es violenta, lo vemos y lo comprobamos a diario, pero es en la familia donde se viven los episodios más crueles de violencia. Las cifras ilustran este panorama: en 1997, en España hubo más muertes causadas por la familia que por el terrorismo, y en Estados Unidos hubo más afectados por los malos tratos familiares que por el cáncer y los accidentes de tráfico juntos.

Las mujeres son intimidadas, violadas, golpeadas y asesinadas por sus maridos o parejas. Los niños son descuidados, abandonados, violados, maltratados y asesinados por sus padres y parientes. Los ancianos son humillados, vejados, apaleados y abandonados por sus hijos.

No he encontrado estadísticas ni cifras que reflejen si la violencia y el crimen se dan más dentro o fuera de la familia, de lo que sí hay estudios es de las diferentes consecuencias que producen los mismos delitos, ya sean de origen familiar o social. Porque no hay comparación posible entre que te viole por la calle un extraño o que te viole en casa tu propio padre. El vínculo emocional, el lazo de sangre, la situación de poder respecto a la víctima, la dependencia en cuanto al agresor elevan a la enésima potencia, no la intensidad del dolor, sino algo sumamente más grave: la cualidad del sufrimiento.

Estamos de un susceptible...

Estamos de un susceptible...

El lunes, día 19, el diario El Mundo publicó en su portada la foto de dos mujeres que van de compras por un centro comercial de Alcobendas (Madrid) con la cara cubierta.

La imagen puede parecer insólita para quien no está familiarizado con la indumentaria que usan las mujeres musulmanas: chador, burka, hijab, niqab, pero no es más insólita que los coloristas vestidos que utilizan las gambianas o las sandalias con calcetines que suelen usar los turistas británicos que nos visitan.

Les ha faltado tiempo a las voces bienintencionadas para alzarse contra lo que consideran una humillación para la mujer y un atentado a su dignidad, a los derechos humanos y a nuestras reglas de convivencia. Otros abogan porque se prohíba legalmente este tipo de vestimenta, para eso vivimos en un estado democrático, para imponer nuestras costumbres por decreto ley.

En Francia, el país de la libertad, la igualdad y la fraternidad, se aprobó una ley hace tres años que prohibía el velo y los signos religiosos ostensibles en las escuelas públicas. En Italia también se reclama una ley que prohíba el uso del velo, así como en Holanda o en Reino Unido. ¿Por qué no puede una mujer vestir como quiera si elige libremente su atuendo? El uso del velo para las mujeres era una costumbre común entre los judíos desde tiempos inmemoriales, la Biblia lo menciona, y ya existía entre los árabes antes incluso que el Islam.

En Alemania, sin ir más lejos, se recuerdan los estereotipos del bigote en los hombres y del pañuelo de cabeza de las mujeres inmigrantes que fueron allí a trabajar a mediados del siglo pasado. Entonces el aspecto no marcaba las diferencias culturales en modo alguno, era el reflejo de la clase social a la que se pertenecía. Vivimos tiempos en que la globalización se nos antoja amenazadora, los instrumentos políticos para reglamentarla no están claros y sufrimos un repliegue de carácter nacionalista. Las fuerzas populistas, sean de derecha o de izquierda, que propugnan la defensa social de la población originaria, pueden conseguir la desestabilización de nuestras sociedades.

Para saber algo más sobre la situación de la mujer musulmana actual: La Revolución Igualitaria del Islam por Jadicha Candela

* Foto El Mundo

Umsonstladen

Umsonstladen

En el número 183 de la calle Brunnen, en Berlín, hay una tienda muy peculiar. Tiene ropa, música, libros, juguetes... Todos los artículos son gratuitos y están a disposición de quien se los quiera llevar, con la única condición de que vaya a utilizarlos. Es una "Umsonstladen". Más de 20 utopías hechas realidad distribuidas por Alemania, Austria y los Países Bajos.

No se trata de un proyecto social de ayuda a los necesitados, la filosofía del proyecto es romper con la lógica consumista de comprar por capricho algo que utilizas un par de veces y luego arrinconas en un armario o tiras porque ya no te interesa. Se intenta desdeificar el dinero, ese dios al que todos, en mayor o menor medida, rendimos culto. Además estas tiendas cumplen una función ecológica, pues cada año un alemán medio genera unos 500 kilos de basura, entre los que se incluyen: ropa, electrodomésticos u objetos en perfecto estado que pueden reutilizarse, y también sensibilizan sobre las ventajas del apoyo mutuo frente al individualismo que nos devora.

Más información sobre el proyecto en: www.neue-arbeit-hamburg.de (La página es alemana, pero tiene una introducción en castellano.)

 

Somos unos canallas

En el Parlamento Europeo se adoptó una resolución para no permitir la importación de plátanos de Centroamérica a Europa y compensar a estos países con unos fondos de ayuda al Tercer Mundo por la cantidad exacta que perderían por no vender sus productos. Es un sistema parecido al que se aplica para mantener tirado el precio del café o del cacao. Así que esas pobres gentes se ven forzadas a dedicarse a cultivos más lucrativos, como el de la coca.

Los países ricos tienen un comportamiento canallesco con los países subdesarrollados. Les tapamos la boca con dinero para que no protesten por no dejarles vender sus productos, así mantenemos su dependencia y se impide que sean competitivos. Les cortamos las manos y les vendemos unas ortopédicas. Se trata de mantenerlos en el subdesarrollo para que no supongan una menaza a nuestro desarrollo. Para que nosotros sigamos siendo ricos, ellos deben mantenerse paupérrimos. El estado del bienestar no pude generalizarse o se provocaría su propio colapso.

Se armó la de Dios es Cristo

Se armó la de Dios es Cristo

Me pide un amigo que le dé mi opinión imparcial (soy atea) sobre las fotografías pornográficas del pintor hereje José Antonio Moreno Montoya. Él las considera repulsivas, obscenas e indignantes. Registro Internet a la búsqueda de esas imágenes y, curiosamente, me encuentro con que no son nuevas: algunas las había visto ya hace unos cuantos años, pero parece que las han descubierto ahora.

Tengo la impresión de que, con este revuelo, se trata más de castigar al presidente de la Junta de Extremadura por haber pagado con fondos públicos el catálogo de la exposición en una galería de estas fotos, realizada el año 2003, que de poner en tela de juicio el supuesto sacrilegio cometido por el fotógrafo.

La fotografía de un hombre crucificado en plena erección post mortem, (un fenómeno fisiológico que se produce sobre todo en los sujetos muertos que quedan colgados verticalmente y que suele ir acompañado de una eyaculación y, a veces, también de emisión de orina) es un curiosidad científica. Pero cuando en el hombre crucificado se ve a la figura de Cristo, la cosa cambia radicalmente. Comprendo que los católicos se sientan afectados por esta particular representación de su dios. Yo no soy cristiana y siempre me ha sobrecogido la imagen de un hombre clavado en una cruz, semidesnudo y con un gesto de dolor inenarrable en el rostro, cosido a latigazos, con las manos horadadas por gruesos clavos, ensangrentado, con una corona de espinas hincadas en la cabeza y el costado agujereado. Esta imagen se exhibe en todas las iglesias y queda a la vista de niños y personas sensibles. Pero es arte. Ahora que tenemos cerca la Semana Santa, cada ciudad de España revivirá la atroz muerte de Jesucristo y las procesiones nos mostrarán escenas sádicas que se recrean en el sufrimiento. Pero es cultura, tradición. Durante siglos, miles, millones de personas han matado y han muerto en el nombre de Cristo y en defensa de la religión verdadera sin que ninguna sensibilidad se haya alterado lo más mínimo.

En los templos y en los museos hay lienzos, que calificados con el mismo rasero que las fotos de Montoya, serían igual de irreverentes. Por ejemplo, el cuadro "San Bernardo", pintado por Alonso Cano para los monjes capuchinos de Toledo entre 1657 y 1660 y expuesto en las paredes de El Prado, guarda una curiosa similitud con una de las fotografías censuradas, y, que yo sepa, nadie ha pedido que lo quemen.