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Cierzo

Teoría del caos

En el pasado fue la ignorancia la forma de control. Los poderosos y los gobernantes se aprovechaban de la incultura de los siervos para amenazarlos con terribles plagas divinas, con maleficios satánicos que castigarían a los que no hicieran caso a los dictados del jerarca de turno. En el siglo XVIII, el de las Luces, el de la Ilustración, la sociedad cambió, los siervos se convirtieron en ciudadanos y la cultura llegó al pueblo. Malo, malo. Un pueblo que piensa es un pueblo peligroso, no puede ser manipulado tan fácilmente, por eso se ha avivado el ingenio de quienes mandan y hoy nos controlan mediante el caos. La inestabilidad política, la amenaza del terrorismo, los conflictos bélicos..., no sólo son útiles para expoliar al mundo de sus recursos, sino como medio de cohesión del propio sistema, que cierra filas entorno al gobierno que ha de protegerlo. La televisión, la prensa y el cine fabrican miedo y catástrofe, nos enseñan la cara del caos. El conflicto de los Balcanes, el de Chechenia, el de Afganistán, el de Oriente Medio, no es casualidad que el rescoldo de la guerra siga vivo en estos lugares, que cada vez que se intenta firmar la paz entre israelíes y palestinos ocurra algo que rompa el proceso. El caos es rentable a los grandes capitales porque permite ejercer un mejor control sobre determinadas situaciones y espacios geopolíticos. Antes el caos servía para destruir el orden establecido e implantar otro, ahora es más provechoso mantenerlo.

A la rica hamburguesa

Dos padres estadounidenses denunciaron a la empresa McDonald's acusándola de propiciar la obesidad que padecían sus hijas. Las niñas comían en este establecimiento una media de 20 veces al mes. Esta demanda ha fracasado en los tribunales porque el juez consideró que la gente ha de ser lo suficientemente responsable para saber qué come o qué tipo de alimentación proporciona a sus hijos. Tomando como precedente la suerte de las tabacaleras, que han sido obligadas a pagar cuantiosas indemnizaciones por los problemas de salud causados a sus consumidores, McDonald's se ha comprometido a usar ingredientes menos grasos y recomienda a sus clientes el consumo moderado de hamburguesas. Su nueva campaña publicitaria hará énfasis no sólo en las excelencias de su carne picada sino en los esfuerzos por reducir el colesterol generado por sus patatas fritas. Los ciudadanos norteamericanos sufren ahora la psicosis de la obesidad: en Nueva York están prohibidas las máquinas expendedoras de refrescos y golosinas en los centros educativos; la empresa Kraft ha reducido el tamaño de sus chocolatinas y ha suprimido su propaganda en las escuelas; la galleta Oreo se ha señalado como una bomba calórica y las ventas del producto han bajado. La OMS califica a la obesidad de epidemia mundial y afecta al 60% de la población de los EUA. Pienso que el mal no está en tomarse una hamburguesa de vez en cuando, la temeridad consiste en convertirla en el menú diario. Como decían los antiguos romanos: La cantidad hace el veneno.

Terrible realidad

Trabajar como inmigrante ilegal debe ser muy duro en cualquier país. Con el miedo constante a ser repatriado, sin derechos y sólo con la obligación de satisfacer a un amo sin escrúpulos, la vida puede ser un tormento. En California se están dando casos terribles como los siguientes, que han sido denunciados por la Unión de Campesinos de EEUU. El 18 de mayo de este año, un campesino fue asesinado en una finca de Santa Cruz de un disparo en la espalda y otro en la cabeza por recoger fresas que no estaban lo bastante maduras según el criterio del capataz. El capataz de una plantación de lechuga, en la región central de California, perdió el control cuando un trabajador que acababa de ser despedido le preguntó cuándo le iban a pagar. "Me agarró de los cabellos y me arrastró por el suelo. Me pateó en las costillas y en la cabeza. Quedé al borde de un acantilado y me empujó hacia abajo, caí a una profundidad de unos 45 pies. Bajó con un palo y siguió pegándome. Ahí perdí el conocimiento", contó el hombre. En Wasco, el dueño de una plantación de sandías se puso furioso cuando los trabajadores se negaron a quitar maleza alegando que no tenían guantes adecuados para protegerse de las espinas. El dueño empuñó un revólver y empezó a disparar a los pies de los campesinos, luego les obligó a sentarse en el suelo y siguió disparando. Para terminar, golpeó a uno de ellos con un bastón. Parece que la vida de un inmigrante vale muy poco, es mano de obra barata y sirve en función de los beneficios que genera, poco importa que sea persona.

Cuidado

Acaba de descubrirse que el manterismo sirve para financiar a grupos terroristas, y no sólo eso, según las autoridades estadounidenses, el atentado contra las Torres Gemelas pudo financiarse mediante la venta de camisetas falsificadas en Nueva York. El asunto es grave, se compra uno un CD pirata para ahorrarse el noventa por ciento de su precio en el mercado y por no dar de comer a las multinacionales y resulta que se ha convertido por arte de birlibirloque en cómplice de Al Qaeda. Habrá que pensárselo dos veces, porque ya sabemos qué les pasa a los terroristas, acaban en una jaula, en Guantánamo, o muertos.

Venus

Venus

Me mira con sus bellos ojos y la miro. Nos miramos. Está tumbada sobre el lecho, reclinada con elegancia en unos almohadones, la placida languidez de su intimidad me invita y la desnudez de su carne blanca es una provocación irresistible. No es la mera imagen de una mujer hermosa, ella es Venus, la diosa del amor. Estará amaneciendo o es el sol del crepúsculo el que se muestra tras el marco de la ventana. Se prepara para recibir al amante o muestra la calma tras la tormenta amorosa. Beldad enigmática, poética narración del erotismo que invita a amarla, a poseerla. Me capturan tus ojos, tu mirada de fuego que excita y esa mano ocupada en los pliegues que oculta el monte que lleva tu dulce nombre: Venus. La contemplo sin cansarme y decido gozar con ella, con ese cuerpo que me hechiza. Si tuviera que escoger a una mujer entre todas las mujeres, te elegiría a ti, a la hetaira de Urbino, a la mujer de Tiziano. Tú y ninguna otra. Desnuda siempre. Despierta siempre. Dispuesta a compartir esa noche eterna y atemporal con quien cae cautivo de tu mirada y se rinde al leve roce de tu fuego. Abrazado a tu llama y fascinado por la tentadora gracia de tu piel, me acostaré en tu lecho y encontraré la ruta a la lascivia desvelando el misterio de tus ojos y descifrando el enigma de tus labios... Mientras, el perro duerme.

Sin canon

No te quedes parado.¡Actúa! Es imprescindible conservar las facturas de nuestras compras de cederrón y deuvedés grabables, indicando nuestro nombre y apellidos, domicilio y Número de Identificación Fiscal.

A partir del 1º de septiembre, debemos exigir que en las facturas de nuestras compras de cederrón y deuvedés grabables, además de aparecer desglosado el IVA correspondiente, aparezca también desglosado el canon por copia privada (también denominado remuneración compensatoria por copia privada).

En los establecimientos están obligados a disponer de la denominada "Hoja de reclamaciones" que deben facilitarnos para formular la correspondiente denuncia o queja ante los organismos de consumo. Dicho formulario deberemos rellenarlo en el mismo establecimiento y entregárselo una vez cumplimentado, guardando nuestra copia (la del usuario).

No disponer de "Hoja de reclamaciones" en formato oficial es sancionable para cualquier establecimiento abierto al público.

Es el establecimiento quien debe entregar la "Hoja de reclamaciones" debidamente cumplimentada por nosotros con nuestra queja/denuncia en los servicios de Consumo correspondientes para que le hagan entrega de otra "Hoja de reclamaciones" oficial que sustituya a la cumplimentada.

Más información en:

Asociación de Internautas

Stop pedofilia

"La sociedad civil desempeña también un papel esencial en la prevención y la protección de los niños frente a la explotación sexual comercial. Por esta razón resulta imperativo la construcción de una sólida asociación entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y todos los sectores sociales para contrarrestar tal explotación".

World Congress Against Commercial Sexual Exploitation of Children, Estocolmo 1996

Colabora desde: Stop-Pedofilia

Lo que soy

Lo que soy

El olor es nauseabundo y me provoca el vómito, huele a carne quemada. Un compañero de mi comando yace esparcido por el asfalto, el brazo derecho sobre el contenedor de basura, otro trozo uniformado sangra en la acera. Cierro los ojos, estoy extenuado, el fusil pesa hoy más que nunca.

Vuelvo a vomitar: bilis, dolor. La mujer embarazada se desangra delante de mi vista, casi no se le ve el hueco que la bala ha dejado en su cabeza. No puedo más. ¿Estaré muerto yo también? No consigo moverme en este escondrijo, el miedo me paraliza. He descubierto al francotirador. Sabe que estoy aquí, oculto en el portal de una casa en ruinas. Calculo mis posibilidades: cincuenta por ciento de escapar, cincuenta por ciento de que me mate. Es un porcentaje esperanzador, pero irreal. Él es un mercenario, tiene nervios templados, un arma precisa, paciencia y nada que perder. Yo fui reclutado a la fuerza, tengo familia, dos niñas, a una de ellas ni siquiera la conozco, nació hace un mes.

No estoy hecho de madera de héroe. No conozco a ningún héroe. Supongo que su sangre es roja, como la de los demás. Igual que la de los pobres hombres que he visto morir, miserables, desvalidos y solos.

Cuesta creer que exista otra vida fuera de este lugar, lejos de la locura y la barbarie de esta guerra inútil, como lo son todas.

Hemos sufrido una emboscada, no vendrán refuerzos, no recibiré ayuda. Estoy solo. Cae la tarde y el cielo se vuelve de un color parduzco. El corazón me late deprisa, he de hacer algo y no puedo pensar.

Los recuerdos me llegan como ráfagas de tiros. El primer muerto, un muchacho rubio con su uniforme de campaña recién estrenado. El primer asesinato, un sargento enemigo, veo su cara a todas horas, no hay manera de olvidar. La chica violada por diecisiete soldados, el anciano destrozado junto al cuerpo menudo de un niño que llora. Cuánto sufrimiento para nada.

No distingo al francotirador, es igual, seguirá apostado, vigilante. Tarde o temprano uno de los dos tendrá que hacer un movimiento, uno de los dos morirá. El estómago se me resiente después de meses comiendo basura, bebiendo agua putrefacta, ayunando. ¿Qué clase de vida es ésta? A veces olvido, a veces se me olvidan las minas, el ruido ensordecedor de la batalla, el agotamiento, los gritos, los ataques por sorpresa, la sangre, el miedo constante, el olor a muerte. A veces siento ganas de morir porque sé que no podré escapar nunca de la guerra y su recuerdo.

Fuerza y valor es la divisa de mi batallón, y a mí no me queda ya ni fuerza ni valor. La sangre de mis compañeros ha salpicado mis botas, mi camisa, mis manos y hasta mi alma. Que se joda la patria, que se joda la causa, que se joda el mundo entero que contempla esta contienda desde el televisor sin haber perdido la dignidad y el respeto a sí mismo. Alguien debería contar la verdad de esta mierda. Para el Gobierno sólo somos los números de una placa, un cadáver más en otro ataúd.

Me avergüenzo de lo que he hecho, soy un asesino, he matado bajo la impunidad que me da este uniforme. Antes creía que estaba cumpliendo con mi deber y deseaba sobrevivir, ahora esto me parece un error espantoso.

Me pongo en pie y me acerco al boquete de lo que fue una puerta. Camino un paso, dos... Una bala silba cortando el aire. Sólo escucho el eco de mi grito.

Otra de censura

¿Alguien se imagina la película "Nueve semanas y media" sin una sola escena de sexo? ¿O "South Park" sin palabrotas? Los estadounidenses más puritanos sí, y como la demanda es la demanda y hay que satisfacerla siempre que haya dinero de por medio, dos empresas norteamericanas: Clear Play y Trilogy Studios, comercializan en Internet un programa informático que manipula las escenas cinematográficas supuestamente ofensivas y convierte cualquier película en apta para todos los públicos. El sindicato de directores de cine, ocho estudios cinematográficos y quince directores de cine se han querellado contra éstas y otras compañías similares por atentar contra los derechos de la propiedad intelectual y por alterar las películas sin permiso del director ni del propietario de los derechos. Mientras los tribunales actúan, 300 películas de máxima audiencia, puras y asépticas, se ofrecen cada mes a los espectadores más sensibles. ¿Cómo será "Salvad al soldado Ryan" sin sangre ni tacos"?

La nueva legalidad

La sociedad cambia de forma acelerada y la corrupción clásica, en la que el delincuente infringía la ley, es ya historia. Ahora lo que se lleva es modificar la ley para que los delitos no sean ilícitos. Que es usted presidente de Italia y anda metido en negocios poco limpios, pues nada, consigue que el parlamento apruebe su inmunidad y como no pueden juzgarle, se va de rositas. Que es usted presidente de los Estados Unidos y viola todos los derechos humanos habidos y por haber, tranquilo, se saca de la manga una ley antiterrorista que le permita hacer lo que le venga en gana y listo. La ley al servicio del delincuente, un nuevo concepto de legalidad.

Asignatura de religión

Las pretensiones de la ministra de Educación al considerar la asignatura de religión católica en igualdad de condiciones respecto a las otras asignaturas y tras plegarse a las instrucciones provenientes de la Conferencia Episcopal, no me parece propia de un estado democrático y aconfesional, en el que existe libertad de culto, como es el español. En el proyecto de Ley Orgánica de Calidad de la Educación no se atrevieron a plantear a la sociedad semejante disparate académico y legal y ahora el ministerio se permite el perverso lujo de definir la alternativa a la asignatura de religión católica como historia de las religiones, cuando no deja de ser un acercamiento a la religión católica, con pequeñas referencias a las otras dos religiones monoteístas: la islámica y la judaica. Aún recuerdo mis años escolares, cuando en el colegios nos hacían recitar aquello de soy cristiano por la gracia de Dios y eras cristiano por obligación.

Libérrima

Di la verdad. / Di, al menos, tu verdad. / Y después / deja que cualquier cosa ocurra: / que te rompan la página querida, / que te tumben a pedradas la puerta, / que la gente / se amontone delante de tu cuerpo / como si fueras / un prodigio o un muerto. Heberto Padilla

Jamás pensé que me ocurriría a mí. Siempre me he sentido libre, libre para pensar, para decir, para hacer... Siempre he sido rebelde, soñadora con los pies en la tierra, entusiasta... Mi libertad se hizo más grande al percibir el latido de la literatura en mi pecho e hice memoria de la luz, la espuma, la tierra, el hombre... Entonces llegaron las amenazas de guerra, la guerra, y yo, como muchos otros, hallamos en Internet un espacio para la expresión de nuestros deseos y frustraciones, de nuestras utopías y nuestra impotencia. Fuimos muchos los que firmamos manifiestos, artículos, comentarios, protestas... Pero llegó una orden judicial que nos condenó por tenencia ilícita de alma y descubrimos, con las entrañas rotas, que teníamos que aceptar la mordaza que nos impusieron los verdugos de la libertad. Nos callaron, sí, aunque por poco tiempo, porque lejos de arredrarnos, asumimos las inevitables consecuencias de nuestras palabras y seguimos escribiendo, denunciando con nuestra pluma acusadora, pues estamos comprometidos con la verdad.

Pobres tiburones

El comediante británico Guy Venables tuvo la ocurrencia de hacer una campaña publicitaria en el Centro de Vida Marina Brighton, al sur de Inglaterra, en la que, para llamar la atención del público, se introdujo desnudo en un tanque con tiburones. Dos días después un tiburón de la variedad musola lisa, de 12 años de edad, murió inesperadamente. "Esta variedad de tiburones es muy sensible al estrés. Estamos consternados porque tal vez murió a consecuencia de la tensión que le produjo que el señor Venables se metiera en el tanque. El cuerpo del tiburón está siendo examinado por nuestro equipo de servicios biológicos y si se confirman nuestras sospechas, presentaremos cargos contra el señor Venables por daño criminal", ha dicho Lisa Handscomb, del Centro de Vida Marina. Como si los pobres tiburones no tuvieran bastante con su cautiverio, encima, han de soportar que intrusos desalmados los maten a sustos.

Que viene el coco

El día 11 de septiembre de 2001 nos enteramos de que existía y desde entonces todos los atentados ocurridos en este mundo, y en otros, se le atribuyen inmediata y unánimemente al grupo terrorista Al Qaeda. Yo me pregunto si Al Qaeda existe en los términos en los que nos la pintan, con miembros activos en los cinco continentes, con una organización impecable y eficaz, con una economía de lujo y un personal altamente cualificado y especializado en asesinatos y derribos. Este planteamiento un tanto simplista me da mala espina. ¿No será un intento interesado de los Estados Unidos de ponerle cara y nombre al terrorismo? Tal vez todo se deba a la necesidad del atemorizado pueblo norteamericano por reducir al enemigo a una organización con un líder identificado y recobrar la seguridad perdida. ¿No será ETA la facción vasca de Al Qaeda?

Linvig history

Un día alguien descubrió el lío que mantenían el presidente norteamericano Bill Clinton y una tal Monica Lewinsky y se montó un pollo tremendo. El presidente tuvo que darle explicaciones a todo el mundo por su infidelidad, sus enemigos políticos convirtieron un asunto de cuernos en un asunto de estado y pasada la lógica conmoción del primer momento para las partes implicadas, se empezaron a rentabilizar unos hechos que nunca debieron salir del ámbito privado. La primera en venderse al mejor postor fue la dicharachera becaria, Monica cobró un millón de dólares por un libro en el que contaba sus intimidades con el presidente, se hizo modelo, diseñadora, se paseó por las televisiones explicando que Bill hacía esto o aquello en el despacho oval de la Casa Blanca... Ahora es la esposa engañada, Hillary Clinton, la que tras soportar con admirable entereza la traición del adúltero presenta un libro, "Linvig history", que viene a ser historia viva o viviendo la historia, por el que ha cobrado ocho millones de dólares. Pero la cosa no queda aquí, dentro de unos meses será Clinton en persona quien cuente su versión en un libro de memorias por el que cobrará la cantidad de diez millones de dólares. Al final, hasta el perro de los Clinton venderá los trapos sucios de su amo.

La globalización intelectual

Decía el filósofo Marcelo que la verdad no tiene nada que ver con el número de personas a quien convence.

De todas las dictaduras posibles, la peor de todas es la intelectual, esa que eufemísticamente se llama ahora "pensamiento único". Pero, ¿qué es el pensamiento único? ¿El de la inmensa mayoría o ese que en términos neoliberales se denomina "globalización ideológica"?

Contra la inmensa mayoría se ha opuesto a lo largo de los siglos una pequeña minoría de intelectuales, artistas y políticos, que, desde fuera de los círculos del poder, han modificado el curso de la historia, siempre en beneficio de la mayoría y de los grupúsculos marginados.

Apelar a la inmensa mayoría para hacer creíble un pensamiento es una muestra de menosprecio hacia ella, es el dominio hegemónico de los fuertes sobre los débiles, que acarrea el peligro de la aceptación tácita de una oligarquía intelectual que amenaza a la pluralidad de los pueblos y a la singularidad del individuo.

En España, esa Jauja maravillosa e irreal en la que todo va bien porque no puede ir peor, se siguen los dictados de la globalización intelectual bendecida por el capitalismo americano.

En prensa escrita sólo quedan dos periódicos independientes, los demás son tan afines al Gobierno como el mismísimo BOE. En la radio existe más diversidad, pero sigue predominando el pensamiento único. En la televisión no hay sino ver los telediarios para darse cuenta de qué pie cojea cada cadena, que es del mismo.

Todo se mueve hacia lo global. ¡Fuera discriminaciones! Salvo la positiva, terrible incongruencia, pues la discriminación que es positiva para unos, resulta negativa para otros. ¡Abajo el segregacionismo! Todos somos iguales. "Algunos son más iguales que otros", dijo Orwell sobrado de razón. ¡Viva lo políticamente correcto! Los negros americanos ya no son negros, que eso es vejatorio y racista, ahora son afroamericanos, que es lo mismo aunque suena menos peyorativo. Las putas son hoy profesionales del amor, lo cual confiere otro estatus al oficio, es como haber ido a la universidad para practicar una felación.

Desde tiempos antiguos, a la gente que piensa se la ha considerado peligrosa, las ideas pueden subvertir el orden establecido, despertar de su letargo a la masa, y la masa, cuanto más dormida y más aborregada, mejor está. Existen enormes desigualdades entre los hombres, la mayoría se somete a una minoría que piensa y actúa por ellos, la única esperanza de la mayoría es que la minoría esté formada por personas capaces de usar el cerebro y sin miedo en la lucha por la verdad, pero ¿lo está? Mucho me temo que no.

Atrévete a pensar fue el lema de la Ilustración. La discrepancia entre el pensamiento dominante y los hechos basta para debilitar la confianza de cualquiera en la realidad de las palabras, de las consignas, y debería bastar para estimular el desarrollo de una mentalidad crítica, eso obliga, por eliminación, a poner toda la fe (la única fe) en uno mismo.

La mayoría se acoge a racionalizaciones cómodas, adopta como propias las opiniones que le ofrecen los medios de comunicación y no mira más allá de la superficie de las cosas cuando el desafío del hombre actual es renovarse, dejar de tener un pensamiento mediatizado.

Somos lo que sabemos, pensamos y creemos, el conocimiento da seguridad, por eso la debilidad de la ignorancia constituye la ruina de nuestra civilización.

Soy presuntuosa

Acaso pensaréis, y con razón, que soy una presuntuosa, que me tengo por una de esas personas clarividentes, capaces de comprender en toda su hondura el misterio de la trivialidad humana. Tamaña pretensión por mi parte sólo podría ser corregida por otra pretensión mayor, afirmando que pertenezco a otra especie distinta, que soy un extraterrestre en viaje de inspección por este planeta azul.

¿Tal vez alguien podría desmentirme? ¿Quizás podría demostrar lo contrario? Si yo afirmo que soy extraterrestre, nadie puede desmentir mi afirmación. La fuerza de la Lógica es impepinable.

Admitamos otra hipótesis más trivial, admitamos que, efectivamente, soy una mujer, bípeda, implume, racional, locuaz, curiosa, cínica, amante de la Filosofía y con una cierta propensión a divagar sobre las flaquezas de la condición humana. Vosotros sois internautas, aficionados a la lectura, pero deberíais comprender que entre los escasos placeres que le quedan a un "filósofo", está el de presumir de haber encontrado la Verdad indubitable y, por tanto, hablar con conocimiento de causa.

¿Os habéis fijado? Si algo caracteriza al ser humano es su insoportable conciencia de superioridad, su conciencia de especie biológica dominadora del mundo. Todos somos iguales: prepotentes, avasalladores y falsamente modestos. Somos humanos, somos engreídos.

Sin embargo, en momentos excepcionales de gran humildad, hemos llegado a formular esta tremenda hipótesis: la posibilidad de una vida superior que nada tenga que ver con el hidrógeno y miserias afines; unos seres vivos tan evolucionados, tan distintos originariamente de nosotros o tantos trillones de años por delante de nosotros, que en sus eventuales visitas a la Tierra nunca se les haya ocurrido entablar contacto con nosotros, por la misma razón por la que nosotros no tenemos ningún interés en relacionarnos con una colonia de insectos.

Pues bien, aun en este caso, tendemos a atribuir a esos seres algún parecido con nosotros. Y es que nuestra imaginación es tan limitada como nuestra inteligencia. Admitamos que su cuerpo sea muy distinto al nuestro, quizá cilíndrico, quizá invisible, pero se trata de seres que piensan y codician, son crueles o bondadosos. De manera inevitable les atribuimos nuestros deseos y nuestras pasiones, si bien corregidos y aumentados. Su campo de operaciones es más amplio dentro del espacio sideral, sus máquinas más perfectas, su lenguaje más polisémico, hasta ahí llega nuestra fantasía. Pero sus manías son las mismas, hasta ahí llega nuestra simpleza. Nuestra simpleza y nuestra vanidad, como si por encima del hombre sólo pudiera existir algo semejante al hombre, como si el argumento de la comedia humana fuera tan importante que exigiese nuevos espacios donde prolongarse. Esto nuestro es orgullo corporativo, y lo demás zarandajas.

"El hombre es la medida de todas las cosas", dejó escrito Protágoras en un arranque de delirante megalomanía. El hombre se ha constituido en centro y eje del universo. Nuestro mundo es un orbe antropocéntrico: la Historia Universal narra sólo la historia de la humanidad. La Biología estudia la vida del hombre y de cuatro organismos monocelulares. La Lógica ha decretado cuando dos cosas son imposibles: cuando no caben juntas en la cabeza de un filósofo. La Moral fija taxativamente las fronteras entre el bien y el mal: lo que es bueno y malo para el hombre. La Religión no ha conseguido divinizar al hombre, por eso ha humanizado a Dios.

Todo lo que carece de denominación humana, no existe. No existe lo que está más allá del firmamento que vemos, ni lo que está por debajo de eso que llamamos subconsciente, ni lo que está por encima de lo que llamamos Dios. ¿Qué pensaría de nosotros un extraterrestre objetivo, realista y desapasionado? ¿Qué opinión le merecería la frasecita de Protágoras?

Mi jefe alienígena me ha encargado un informe sobre los habitantes de la Tierra, y estoy tan estupefacta por mis descubrimientos que no sé por dónde comenzar. ¿Alguna pista?

Sólo sé que no sé nada

"Sólo sé que no sé nada". La frase parece una contradicción, ¿lo es? Después de tantos siglos de Filosofía, pseudofilosofía, filósofos, pensadores, caviladores, verdades a medias y medias verdades, se diría que no hay otra salida sino el escepticismo. Es una salida por la tangente, lo sé. Además, ¿qué significa eso que dicen los escépticos, que nadie puede estar seguro de nada? Al menos nosotros parecemos estar seguros de lo que decimos. Es muy frecuente esta clase de contradicciones. Todos estamos de acuerdo en que resulta imposible ponernos todos de acuerdo. Es enteramente cierto que no existe nada enteramente cierto. Si es verdad que no hay regla sin excepción, también tendrá excepciones ésa que afirma no tener regla sin excepción. Si es cierto que todo cambia, también cambiará la certeza de que todo cambia. Etc., etc. ¿Te das cuenta? Parecen juegos de palabras, pero son juegos mortales. El poder de persuasión de la mente no desaparece, se transforma: se ha convertido en poder de disuasión.

El escéptico total está condenado a la contradicción o al silencio. Mejor dicho, si fuera de veras total, se salvaría. Lo que ocurre es que se ha quedado a medio camino: le falta todavía negar su propia negación, dudar de su propia convicción. Según Santayana, el escepticismo es la castidad de la mente.

¿En qué se distingue el hombre del animal? El animal únicamente sabe, el hombre sabe que sabe. Parece ser, no obstante, que esto es sólo una etapa del proceso evolutivo. La plena madurez viene marcada por otro tipo de conocimiento, por una averiguación diferente y opuesta, cuando el hombre, al fin, sabe que no sabe. ¿Te sorprende? Tú mismo lo habrás observado alguna vez: cuanto más sabio es alguien tanto más ignorante se considera, ya que a medida que crecen sus conocimientos aumenta también la comprobación de su ignorancia, la evidencia de lo mucho que resta por conocer, la amarga evidencia de que es infinitamente más lo que ignora que lo que sabe. Por eso, la modestia de los sabios constituye un fenómeno tan natural, tan inevitable como la humildad de los santos. He ahí, pues, el ápice de la sabiduría: el hombre sabe que no sabe. Sin embargo, ¿no te parece que también esto supone una afirmación demasiado rotunda, demasiado categórica? Quien es verdaderamente humilde nunca dirá que posee la virtud de la humildad; quien es realmente sabio acabará reconociendo que ignora cuánta es su ignorancia. ¿Es posible romper este círculo de hierro o de humo? Paradójicamente, sólo dentro de la duda cabría alguna certeza donde reposar: puede dudarse de todo excepto de que se duda de que se duda. ¿Será ésta la meta del verdadero escepticismo?

Hoy nadie se atreve a componer uno de aquellos enormes tratados de metafísica que se componían antiguamente. Ello se debe, en opinión de Jaspers, a que los filósofos han perdido la ingenuidad. Pero, dime, esos libros que ahora se escriben para demostrar que la metafísica es imposible, ¿qué otra cosa son sino obras de metafísica, si bien dotadas de una ingenuidad de segundo grado? Hasta el hombre menos ingenuo conserva una ilusión: la de creer que no tiene ninguna. En sus horas altas, el pensador escéptico todavía cree que es posible un sistema filosófico donde se diera razón y explicación del fracaso de la inteligencia y, por consiguiente, donde este fracaso quedara absorbido dentro del sistema. ¿No sería una manera de superar el fracaso? Sería un remedio demasiado ingenuo contra la ingenuidad. Al fin y al cabo, toda filosofía es filosofía humana, explicación de unas palabras mediante otras palabras, mientras el polvo que quitamos de la mesa va a parar a las sillas. Ni siquiera con el pensamiento podemos saltar por encima de nuestra propia sombra, ya que el pensamiento no deja de ser una actividad más que, como todas, se ejerce bajo el sol.

Amor eterno

La vida es rara. Los sueños son aún más raros. El arte es un sueño raro que falsea la vida y la hace más soportable. O no. Porque, tarde o temprano, la vida coloca al arte en su sitio y de paso aniquila al artista. A veces nos queda su memoria, eso que llamamos posteridad. La posteridad consiste en que el artista muerto se convierte en centro de atención y su obra recibe elogios y descalificaciones, suscita controversias que se dirimen a través del tiempo y que contribuyen a alimentar una fama. Ocurre que, en ocasiones, los personajes ideados por el artista, los personajes de ficción, adquieren vida propia, véase el caso de don Quijote. Sucede también que al artista le sobrevive su leyenda, como a Byron.

Yo soy joven, guapo, elegante, adicto a Garcilaso, al café, al tequila y a las mujeres. Olvidaba decir que escribo, soy poeta. Pero no voy a hablar de literatura, sino de amor, de ese sueño para dos en el que uno sueña y el otro se deja soñar, todo un arte.

Conocí a Eva en una tertulia literaria, ella quería ser poeta y admiraba mi obra, pretendía escribir como yo. Era una mujer de apariencia delicada y mirada acuosa y dulce; tenía aspecto de musa, de una de esas musas etéreas que inspiraban a los románticos. Iniciamos una relación, amorosa por su parte, meramente sexual por la mía. Mi afán por seducir siempre me ha impedido amar.

Eva se sentía fascinada por mí, por el poeta y el hombre que es capaz de transformar las emociones en palabras, y a mí me servía su incondicional apoyo y su entrega para superar un bache creativo, desde que mi primera antología fuera acogida por la crítica como una brillante obra de sensibilidad y pasión, no había escrito una línea.

Me asustaba la idea de haberme quedado seco, sin ideas ni sentimientos que expresar, y olvidaba mi incapacidad compartiendo botellas y camas. Así se forjan las leyendas. Más allá del bien y del mal. Caiga quien caiga.

Eva insistió en venir a vivir conmigo, en ayudarme a escribir, estaba convencida de que tenía talento y que en un ambiente ordenado y armonioso volvería a crear. Su cuerpo me proporcionaba calor y su abnegación reforzó mi ego por un tiempo. Escribía con voracidad: basura. Podía pasar tres días sin comer ni dormir, sólo bebiendo y escribiendo. Luego, sobrio, releía mis escritos y los rasgaba con ira, con horror. Los cheques que pagaban mis derechos de autor menguaban y mi fugaz momento de gloria pasó relegándome al olvido. Estaba acabado.

Necesitaba sentir para escribir una obra maestra y sentí con unas y con otras; el alcohol y la frustración hicieron el resto. Tocaba fondo. Eva seguía empeñada en salvarme, en convertirme en un gran poeta, renunció a sus aspiraciones literarias y se quedó embarazada, también tuvo que ponerse a trabajar. Prefería ignorar lo que imaginaba, lo peor era aquello que, pudiéndolo imaginar, no se atrevía a saber. Yo no soporto los compromisos ni las ataduras, no deseaba aquel hijo, sólo buscaba ser alguien en los círculos literarios, alcanzar la inmortalidad, lo demás me importaba bien poco.

Los grandes amores deben ser breves, y mi relación con Eva duró un año y siete meses, no sé si es poco o demasiado. Murió al dar a luz a nuestro hijo, mientras yo estaba borracho y con otra en el cuarto de un hotelucho. Una vez muerta Eva, empecé a amarla de verdad con un amor tardío y fuera de tiempo, y empecé a escribir inexplicablemente prendido del recuerdo de un afecto que no había correspondido. Escribí sin tequila ni descanso, dolorosamente sereno, y conseguí atrapar en un poema la esencia esquiva del amor. ¿Mereció la pena el precio? Mi arte dependía del criterio y la cotización que le diera un editor. El mercado tenía la palabra y, por una vez, a mí me daba igual.

Una losa en el cementerio nos cobija a los tres, gracias a un marido burlado que acertó dos tiros, no he tardado en reunirme con Eva y con nuestro hijo, el que no llegó a vivir. Los críticos han alabado más mi muerte que mi existencia y mi obra nutre las enciclopedias, las bibliotecas, las librerías y acabará flotando a la deriva en Internet. Eva y yo compartimos un póstumo esplendor. El poeta, su musa y el amor que inspiró los más bellos versos. Un trío perfecto. Qué ironía. Parejas de enamorados vienen a depositar flores sobre nuestra tumba. Afectados rapsodas recitan mis poemas. Represento al amor eterno y, ya se sabe, la muerte es una garantía de amor eterno. ¿Y el arte? Supongo que el arte es una forma de amar, un frágil nexo que nos une a la efímera eternidad.

Sorpresas te da la vida

Sorpresas te da la vida

Cuando se mete uno en la Red corre ciertos riesgos: puedes sufrir un ataque masivo de virus malvados que destruyan el disco reblandecido de tu ordenador, tu dirección de correo electrónico puede aparecer en una lista de amantes del sadomasoquismo, alguien puede atribuirse el dudoso mérito de tus trabajos publicados... Claro que todo no son aspectos negativos, también puedes llevarte sorpresas estupendas y de agradecer, porque el ego de un escritor fluctúa más que la bolsa y que alguien te infle la vanidad es impagable.

Hace unas semanas recibí el mensaje de un remitente desconocido, el asunto: María. Dudé antes de abrirlo, porque ya estoy escarmentada y el nick era pelín sospechoso, aunque al final me pudo la curiosidad. Primero aparecía un borreguito negro y a continuación el siguiente texto:

"María es un personaje épico. Dios pudo castigarla de muchas maneras y, sin embargo, la afligió dándole inteligencia. Visitó tierras que nadie más ha pisado, pero en las que, ciertamente, todos vivimos, hallando muestras de la relatividad incurable que socava los fundamentos sociales que creemos eternos, de la estupidez de una sabiduría mecánica que permanece ciega para lo esencial, de la mísera, codiciosa, estúpida y ávida condición de nuestro barro.
Ácida y chusca, trivial y metafísica, inconformista y subversiva, casi pagana, amante de la gimnasia intelectual. Su animus polémico y profético la condenó para siempre al estrecho redil de las parábolas. Se puede no compartir las ideas que defiende o profesar las creencias que ataca, en cualquier caso, nos vemos obligados a admirar la contundente finura de su esgrima. Y es que María es en realidad un círculo cuadrado, o un círculo vicioso, seguro que es así como la prefiere quien ha leído su literatura erótica".

¿Qué puedo decir? Volví a leer el texto para cerciorarme que era de mí de quien hablaba y aún no estoy segura. ¿Será una tomadura de pelo, será verdad? Mira que si soy así. Condenada inseguridad.