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Hombres prescindibles

Hombres prescindibles

En el siglo XVI los científicos observaron con sus primitivos microscopios su propio semen y pudieron ver a un hombrecillo encogido y perfectamente acomodado en el interior de cada espermatozoide. En esta disparatada teoría, las mujeres quedaban relegadas únicamente a aportar alimento a la criatura durante la gestación.

En el siglo XVII las teorías de Malpighi, Swammerdam o Needham llegaron un poco más lejos. Bastaba con descubrir el modo de alimentar de forma artificial al espermatozoide para que se desarrollase por sí mismo y la mujer pasaría a ser prescindible a la hora de generar descendencia.

Obviamente, los intentos por llevar a cabo este proyecto fracasaron, pues la naturaleza se obstinó en llevarles la contraria y no solo eso, también nos ha demostrado que los machos son una rareza y un invento reciente de la evolución. La diferenciación sexual reduce la capacidad de reproducirse, de no existir esta, con un individuo bastaría.

Como la reproducción asexual es el doble de eficaz que la sexual quizá con el tiempo los hombres no sean tan necesarios. Las mujeres podríamos seguir el ejemplo de las abejas. De cada huevo fecundado sale una abeja hembra, salvo en los casos en los que deciden que el número de machos debe aumentar, entonces, al realizar la partenogénesis se controla en dosis justas el nacimiento de los machos, que solo tienen la misión de fecundar.

¿Qué compramos hoy?

¿Qué compramos hoy?

Hoy, cuando adquirimos algo, no obtenemos la propiedad del objeto en su sentido tradicional, sino sus propiedades: entramos en un flujo de relaciones, en una maraña de procesos en la que ocupamos el lugar que han determinado para nosotros. Compramos una experiencia, un servicio, no una cosa.

Cualquier objeto actual es, en mayor o menor medida, interactivo, y solo existe mientras un determinado número de personas cree en él.

Los objetos han dejado de serlo para pasar a formar parte de nosotros mismos. Ya no consumimos, incorporamos. Todas estas compras son gadgets y tienen que renovarse con frecuencia. No sé si nos damos cuenta, si alguien ha reflexionado sobre lo que esto supone en nuestro estilo de vida.

Nada es para siempre, nada dura, ni el ordenador, ni el móvil, ni los electrodomésticos, ni las relaciones, ni los trabajos, ni la vida.

¿Estás resacoso?

¿Estás resacoso?

Te levantas tras una noche de juerga. Te duele la cabeza, sientes dolor muscular y una sensación de náusea quemándote el estómago. Sí, tienes resaca. Pero, ¿qué es la resaca? Es el malestar que padece al despertar quien ha bebido demasiado. Este cuadro miserable, según Joris C. Verster, investigador de la Universidad de Utrecht (Holanda) y experto mundial en la materia, “lo experimenta el 80% de la población mundial al menos una vez al año”.

Con la esperanza de averiguar las causas y consecuencias de la resaca, se creó en 2009 el Grupo de Investigación de la Resaca Causada por el Alcohol (Alcohol Hangover Research Group, AHRG). “La resaca se produce cuando los niveles de alcohol en sangre bajan a cero”, indica Verster. Y uno puede preguntarse, si ya no hay alcohol en el cuerpo, ¿por qué se produce el cansancio, la sed, los mareos, la debilidad, los escalofríos, el temblor, la falta de memoria y hasta 39 síntomas más? Existe la creencia de que todos estos daños colaterales son producto de la deshidratación, aunque no es cierto.

Ningún estudio ha conseguido encontrar el origen de la resaca. Tampoco cabe achacarla a alteraciones en las hormonas, electrolitos, cortisol, glucosa, triglicéridos ni lactato. Las últimas investigaciones llevadas a cabo durante el año 2010 sugieren que la severidad de este malestar se halla relacionada con factores inmunológicos.

La teoría inmunológica se basa en que el alcohol activaría las señales de alarma del cuerpo liberando citosinas, que serían las moléculas responsables del dolor de cabeza y del malestar tan semejante a cuando estamos enfermos. Pruebas con animales y humanos demuestran que tras una descarga de citosinas viene el dolor de cabeza, las náuseas, los vómitos, el cansancio y otros síntomas típicos de la resaca. Otro fenómeno que respalda a esta teoría es la falta de memoria: “las lagunas son una consecuencia conocida de la activación del sistema inmunológico”, explica Verster.

La resaca es como un puzle y está compuesta de muchas piezas. El consumo de tabaco y de algunas drogas, la edad y el sexo de las personas pueden influir en la gravedad de los síntomas. También hemos oído que hay bebidas que producen más resaca que otras o que las mezclas son malas. La respuesta a estas cuestiones está en los congéneres, unas moléculas orgánicas tóxicas propias del proceso de elaboración del alcohol, que le confieren color y sabor. El güisqui americano tiene 37 veces más congéneres que la vodka y en un estudio publicado por la revista Alcoholism Clinical & Experimental Research (2010), el investigador norteamericano Damaris Rohsenow y su equipo demostraron que la resaca de güisqui es mucho peor que la de vodka. El origen del malestar del día siguiente se debe principalmente al etanol que contienen las bebidas alcohólicas y los congéneres influyen en la severidad de los síntomas. De mayor a menor, las bebidas que originan peores resacas son el brandi, el vino tinto, el ron, el güisqui, el vodka, la cerveza y el zumo de naranja mezclado con etanol puro.

Las claves para disminuir las consecuencias de la resaca son: Evitar el “garrafón”. No mezclar diferentes bebidas alcohólicas. Tomar bebidas isotónicas de alto contenido en sales. Comer bien antes de beber, con el estómago lleno, el alcohol se absorbe con más lentitud. Beber mucha agua. Comer alimentos depurativos como el espárrago o la alcachofa. Y por último, el remedio que no falla nunca: no tomar alcohol o, al menos, hacerlo con moderación.

Tiempos difíciles para la mujer

Tiempos difíciles para la mujer

Desde finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, las reclamaciones de los derechos ciudadanos por parte de las mujeres se interpretó como una usurpación del espacio masculino, pues hasta entonces el ámbito ciudadano pertenecía en exclusiva a los varones.

En Europa, las reacciones anti feministas no tardaron en llegar. En Alemania, tras la Primera Guerra Mundial, el Gobierno socialista estableció las prioridades para el despido de los trabajadores: las primeras en perder su empleo serían las mujeres cuyos maridos trabajaran; después las mujeres jóvenes y solteras sin cargas familiares; luego las mujeres que tenían a su cargo una o dos personas y, finalmente, todas las demás mujeres. Esta discriminación laboral se prolongó hasta los años treinta.

En Inglaterra, durante los años veinte, las mujeres sufrieron presiones para que abandonasen sus trabajos y se les prohibió estudiar Medicina.

Durante los años treinta, desde el Vaticano y desde los gobiernos fascistas de Italia y Alemania, y también el ruso, se animó a las mujeres para que volvieran a retomar las actividades que les eran propias, es decir, la maternidad, el hogar y el cuidado de la familia. La maternidad tuvo una valoración excesiva de los gobiernos, cuyas políticas e inversiones iban encaminadas a favorecer la reproducción de la familia y a facilitar que las mujeres más pobres tuvieran más hijos.

Los gobiernos, sus políticas, las instituciones y las nuevas teorías freudianas sobre la subjetividad de la mujer, contribuyen a implantar en la sociedad definiciones como la inferioridad intelectual de la mujer y se refuerza el propósito de que el hombre conserve la hegemonía y su papel predominante en el ámbito público, mientras que se segrega y se insta a las mujeres a recluirse en el hogar.

Tattoo

Tattoo

Su historia se remonta a la Edad de Piedra. En 1991 se descubrieron en un glaciar los restos de un cazador del Neolítico que tenía la espalda y las rodillas tatuadas. Hasta entones, la persona tatuada más antigua de la que teníamos noticia era la sacerdotisa egipcia Amunet, adoradora de la diosa del amor y de la fertilidad Hathor. Vivió en Tebas alrededor del 2000 a.C. y sus tatuajes eran muy similares a los de la momia del cazador: diseños de puntos y rayas.

Los antiguos pobladores de la Polinesia se tatuaban cada centímetro de su piel con figuras geométricas. Y el término "tatuaje" (tattoo en inglés) deriva de la palabra polinesia "ta" que significa golpear.

El tatuaje se difundió en Occidente gracias a los exploradores de los siglos XVIII y XIX. El capitán Cook describió en sus libros el proceso de tatuaje que había presenciado en las Islas Marquesas y con los maoríes: "Manchan sus cuerpos pinchando la piel con los instrumentos pequeños hechos del hueso, que estampan o mezclan el humo de una tuerca aceitosa [...] En esta operación, que es llamada por los naturales ‘tattaw’, las hojas dejan una marca indeleble en la piel. Se realiza generalmente cuando tienen cerca de diez o doce años de la edad y en diversas partes del cuerpo".

Los presos fueron de los primeros grupos que usaron los tatuajes para diferenciarse del resto de la sociedad.

Los tatuajes comenzaron siendo patrimonio de marineros y presidiarios, hasta que se popularizaron y llevar uno era como colgarse del cuello el cartel: Soy un rebelde. Hoy se ha llegado al extremo en que lucir un tatuaje equivale a formar parte del rebaño. Si encima el dibujo es una estrella en el codo o una telaraña en la espalda, en ellos, o un dibujo tribal que ocupa toda la zona lumbar, en ellas, el mensaje se vuelve preciso y contundente al proclamar que no solo se es uno más del rebaño, sino que se carece de imaginación, buen gusto y personalidad.

Estos días de verano he podido constatar que quienes no lucimos un tatuaje somos minoría, unos bichos raros. Mientras el pirsin se bate en franca retirada después de haber visto glandes, prepucios y labios inferiores cuyos propietarios parecían desafiarte diciendo: A ver quién supera esto. El tatuaje sigue en boga, pero ¿por qué? Descartando que simbolice cualquier tipo de rebeldía, se podría atribuir a motivos estéticos, no sería la primera vez que el resto de la humanidad aplaude algo que a mí me desagrada. Pero esta teoría cae por su peso si pensamos que nada nos puede gustar tanto como para enseñárselo al mundo durante toda la vida, ni un tatuaje, ni una joya, ni una pareja. ¿Un mensaje? Tampoco, salvo los expuestos en uno de los anteriores párrafos. La única explicación que se me ocurre es la cultura. La falta de ella, quiero decir. Podría decirse que cuanta más tinta lleva una persona en la piel, menos la ha visto pasar ante sus ojos.

Cosas que ocurren en España

El panorama, tal y como lo vemos los ciudadanos, es que los políticos que elegimos para gestionar España son parte del problema y no parte de la solución. El pilar económico que sustenta al Estado son los impuestos. Visto que apretarse el cinturón indefinidamente por la vía del recorte no solventa nada y nos crea más problemas, y que la reducción del déficit provoca el enquistamiento de la crisis, lo que está sobre la mesa de debate en estos momentos es algo que algunas fuerzas de izquierdas hace años que predican en el desierto. Y es que si hay una disminución de los ingresos producto de la crisis económica o bien se reducen gastos o bien se aumentan los ingresos subiendo los impuestos. Resulta paradójico que hayan sido los ricos de los países con un Estado del Bienestar más desarrollado las voces críticas con sus gobiernos neoliberales, me da igual que ellos se hagan llamar conservadores o socialistas, coincidiendo así con las tesis de partidos como Die Linke o, aquí, Izquierda Unida.

El caso español es más grave. Aquí no es que los que más tienen deberían pagar más, es, simplemente, que tendrían que pagar. El artículo 31 de la Constitución dice que todo el mundo contribuirá a sostener los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad. La realidad es justamente la contraria: cuanto más se ingresa, menos se paga proporcionalmente. Las fórmulas son variadas y ni siquiera es preciso defraudar a Hacienda, y eso que esta práctica ilegal se halla ampliamente instaurada en nuestro país, aunque quien tiene menos posibilidades de hacerlo son los asalariados y los que más, las grandes fortunas.

España es un país curioso. Cada año, cuando el Estado hace el resumen de cómo ha ido la recaudación del impuesto sobre la Renta, sale un dato que no por recurrente deja de sorprender: los empresarios declaran haber ganado menos que la media de sus asalariados. Lo desconcertante es que Hacienda se lo cree.

Agnotología

Agnotología

Hay, de hecho, dos cosas, ciencia y opinión; la primera engendra conocimiento, la segunda ignorancia, Hipócrates.

 

Seguramente no has reparado en ello, pero tú, pobre ignorante, dada tu penuria terminológica y conceptual, te has convertido en blanco fácil de charlatanes disfrazados de científicos. Ellos, con la ayuda de hábiles triquiñuelas y el auxilio de técnicas depuradas, medias verdades y mentiras maquilladas, te la cuelan con reiteración y alevosía. Tal es el desprecio con que nos trata esa casta superior a los que no somos, ni queremos ser, de su calaña.

Tamaño arsenal de astucias han dado lugar a un corpus que, concienzudamente recopilado por el profesor de Stanford Rober Proctor dan origen a la Agnotología, disciplina que investiga y denuncia cómo se tergiversan las informaciones científicas con fines espurios.

Treinta años

Treinta años

Finlandia fue el primer país europeo que aprobó el sufragio universal, en 1906. En España las mujeres aún tuvieron que esperar mucho para ejercer este derecho fundamental. Fue en 1931 cuando se reconoció el derecho de voto de las mujeres, aunque esta situación acabó con la victoria franquista tras la Guerra Civil, en 1939.

La reinstauración de las instituciones democráticas y la promulgación de la Constitución, en 1978, otorgan a las mujeres derechos políticos, civiles y sociales; al mismo tiempo, se despenaliza el adulterio femenino y la propaganda de métodos anticonceptivos. En 1980, el Estatuto de los Trabajadores establece el principio de igualdad entre mujeres y hombres en todas las cuestiones laborales y en 1981 la Ley de Matrimonio y Divorcio equipara jurídicamente a hombres y mujeres en el matrimonio, hasta entonces, la mujer estaba sometida por ley a la voluntad de su esposo. Se hubo de esperar hasta 1985 para que el aborto se despenalizara, reconociendo así el derecho de las mujeres a disponer de su propio cuerpo. De todo esto no hace ni treinta años. Es decir, desde un punto de vista histórico, la liberación femenina es un fenómeno relativamente nuevo y esto explica, en gran medida, que aún funcionemos con unos patrones dominantes  en los que el machismo se halla presente en muchos ámbitos de nuestra sociedad.

Tortilla de patatas sin huevo ni patatas

Tortilla de patatas sin huevo ni patatas

Durante los años 40 y debido a la guerra civil, la política económica de Franco y el aislamiento internacional, en España escaseaban los alimentos. El Gobierno controlaba su distribución, asignando a cada persona cierta cantidad de productos básicos: azúcar, arroz, aceite, pan, legumbres, tocino, jabón… que había que recoger con la Cartilla de Racionamiento. Estas Cartillas empezaron a usarse el 14 de mayo de 1939 y se suprimieron en 1952.

La gente se moría de hambre, pero resultaba imposible adquirir de forma legal cualquier producto que no estuviera controlado por el Racionamiento, salvo que se acudiera al mercado negro (estraperlo), aunque estas transacciones ilegales estaban sancionadas con pena de cárcel. Por eso los españoles avivaron su ingenio y uno de nuestros platos más típicos: la tortilla de patatas, pasó a elaborarse sin huevos ni patatas debido a la falta de materia prima.

Esta es la receta de dicha tortilla que aparece publicada en el libro Cocina de recursos, de Ignacio Doménech, esperemos que la crisis no nos obligue a ponerla de nuevo en circulación.

Ingredientes:

Naranjas

4 cucharadas de harina

10 cucharadas de agua

1 cucharada de bicarbonato

Pimienta molida

Aceite

Sal

Colorante

Preparación:

Poner a remojo la piel blanca de la naranja situada entre la cáscara y los gajos hasta que quede tierna.

Mezclar bien el resto de ingredientes para obtener una crema. Incorporar, la piel de la naranja y echar a la sartén con aceite caliente.

Ya saben, vuelta y vuelta al gusto para conseguir un bonito color dorado y ¡lista!

Volvamos la vista atrás para mirar el futuro

Volvamos la vista atrás para mirar el futuro

Volvamos la vista atrás. Miremos hacia los años noventa: prosperidad económica, avance neoliberal sin precedentes, Estado del Bienestar, Unión Europea, un mundo sin 11-S ni terrorismo global, sin rojos… Resumiendo, el mejor mundo posible en el horizonte. ¿Así de bonito?

Una vez más, la Historia se ha ocupado de poner las esperanzas de la humanidad en su sitio: el cubo de la basura. Se trata de una sociedad frágil que tiene una abominable tendencia al retroceso en conquistas sociales y que pierde progresos morales que parecían incuestionables.

La utopía nos había alejado de los temores comunistas y de la sombra gangrenada de la II Guerra Mundial. Pero vivir en Utopía y la supuesta democratización del mundo, no acaban de sosegar el espíritu del hombre occidental.

Las estructuras sociales sufren nuevas y peligrosas mutaciones. La colectividad y la supuesta pertenencia a una comunidad: familiar, laboral o política, queda reducida a individuos solitarios que habitan un relativo bienestar material, pero con una manifiesta ausencia de brújula moral. La comunidad aporta un orden, una jerarquía de valores establece las limitaciones que nos proporcionan seguridad ante el hostil mundo exterior. En las relaciones afectivas, muere la fidelidad y los divorcios aumentan cada año. Los políticos se someten a los mercados y les rinden pleitesía. La publicidad fomenta el consumismo y el individualismo es el leitmotiv de nuestra existencia.

Fuimos libres. Podíamos hacer lo que quisiéramos. Aislados y alienados. Sepultados en la mediocridad de lo vulgar, dejamos de buscar un futuro porque no había vida ulterior ni mundos mejores esperando a la vuelta de la esquina.

La crisis ha emergido de las catatumbas del declive moral de la sociedad contemporánea. No hay reacciones al desánimo generalizado. Nadie plantea una respuesta ni ofrece una solución satisfactoria ante el panorama desolador incrustado en nuestras almas.

Adoptamos, quizá, la posición más cómoda: nos sentamos a ver cómo naufraga la moral moderna. No queremos intervenir. No hay alternativas ante los deseos que no podrán consumarse. No hay amor en el que creer. No hay nada que “cultivar” para disfrutarlo en el futuro. Pero, a pesar de todo, tenemos que seguir viviendo, aunque nuestro destino sea un callejón sin salida.

Estamos acongojonaos

Estamos acongojonaos

Cuando Zapatero presentó las primeras medidas de ajuste, o lo que es lo mismo, la reducción del estado del bienestar, la prima de riesgo del estado estaba en 378 puntos. Ahora, con el gobierno del PP, que ha negado cualquier pacto o posibilidad de diálogo en materia económica, social o laboral, la prima supera los 500 puntos, y los catastrofistas, que son legión, han visto cumplirse su pronóstico de una intervención económica.

Se dice que aquellas primeras medidas las tomó Zapatero después de recibir una llamada del amo del mundo, míster Obama. El alcance de la crisis es innegable y una empieza a tener la sensación de que vivimos en el día de la marmota porque desde hace cuatro años los problemas se suceden en los bancos españoles, Grecia está al borde de la quiebra y sopesa la idoneidad de salir del euro. Cuantifican en 100.000 millones de euros (cifra oscilante al alza) la cantidad necesaria para limpiar los activos tóxicos, que es como se denomina en el argot económico al empacho de ladrillo de nuestra economía.

El problema se ha dejado pudrir, los directivos de los bancos sabían que el gobierno de turno adoptaría medidas drásticas con el sector. En Estados Unidos la vivienda bajó un 50% el primer año de la crisis, para reajustar el precio a lo largo de los meses y muchas viviendas en barrios conflictivos o de edificios viejos pasaron a valer unos pocos dólares. Ya sabemos que allí existe la dación en pago, una medida que aquí Rajoy quiso consensuar con bancos y cajas y que es en realidad papel mojado porque cada día 200 familias españolas pierden su hogar. Se dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, una afirmación dudosa porque era el sistema el que invitaba a vivir con un crédito y una hipoteca, pero se habla poco de hasta qué punto nuestros políticos son incapaces de evaluar la realidad y actuar en consecuencia.

En Alemania se reducen unos 12 diputados para el parlamento de los diferentes länders, unos 140 diputados menos. El ajuste es más aceptable cuando afecta a todas las capas sociales, incluidos los dirigentes, y si tenemos en cuenta las políticas de inversión. Un dato, la firma Porsche aumenta sus beneficios un 52% en plena crisis.  

Poisson

Poisson

Las teorías neoliberales que nos ha traído la crisis no solo afectan a la economía, también incluyen a la genética. Así se explican argumentos como el expuesto por el presidente de la CEOE, que llegó a decir que es una tontería gastar en educación pública pues los que son torpes, lo son por sus genes y no por falta de educación.

Los genes y solo los genes determinan la inteligencia. Los hijos de padres inteligentes serán, a su vez, inteligentes. Al heredar buenos genes tendrán el éxito garantizado. Mientras que los pobres fracasados están condenados irremediablemente a perpetuar su estirpe de parias.

Triste panorama para quien no conozca la distribución de Poisson, que en el siglo XIX ya sabía que una distribución de probabilidad controla todos los sucesos raros, incluido el éxito.

Azar, ambiente y genes mezclados en la coctelera nos hacen ser quienes somos.

Cafeína

Cafeína

Existe una molécula que mueve el mundo y es la cafeína. Cada mañana millones de personas en todo el planeta se ponen en marcha gracias a la cafeína. Pero no solo eso, una taza diaria de café reduce la posibilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de cremas locales adelgazantes cuentan con un principio activo de cafeína en su composición. ¿Se le puede pedir más a una molécula?

Mujer y deporte

Mujer y deporte

Alice Milliat fue pionera del deporte femenino en Francia y en el mundo. En 1915 funda el Club Fémina de París para promover el deporte entre las mujeres de la ciudad y en 1921 organiza con gran éxito los I Juegos Mundiales Femeninos en París.

Desde la medicina se intenta alejar a las mujeres de la práctica de cualquier deporte con el pretexto de que el ejercicio físico puede favorecer la esterilidad.

Las decenas de miles de jóvenes que forman la Federación de Sociedades Femeninas de Francia caen en desgracia.

Pierre de Coubertin rechazó taxativamente las “Olimpiadas de las hembras; el deporte, visto desde su lógica elitista y aristocrática, debe ser monopolio masculino”.

Histeria ¿femenina?

Histeria ¿femenina?

El término histeria se deriva del griego, hustera, que significa útero, matriz. Hasta hoy, la palabra se conserva adjudicando, casi en exclusiva, a la mujer el padecimiento de tal afección. Histeria: Enfermedad nerviosa, crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces con ataques convulsivos, así la define el diccionario de la RAE.

La histeria, considerada como una enfermedad provocada por el útero, aparece por primera vez en la Antigüedad egipcia y es retomada por Hipócrates, que la recoge en su obra De morbis mulierum y la achaca a los desplazamientos del útero. Platón alude a ella en su Timeo y describe a la matriz como un animal que vive en la mujer con el deseo de hacer niños. Cuando, pasada la pubertad, la mujer se mantiene estéril durante mucho tiempo se vuelve insoportable, se irrita, vaga errante por todo el cuerpo, bloquea los conductos del aliento, impide respirar, causa una enorme molestia y origina enfermedades de todo tipo. Para prevenir la aparición de la enfermedad, Hipócrates aconseja a las jóvenes tomar esposo cuanto antes. Galeno, que tuvo una gran influencia en la medicina hasta la Edad Media, encuentra una causa común para la histeria en ambos sexos: la continencia sexual, e incurre así en una flagrante contradicción, pues solo la mujer posee útero.

Con el afianzamiento del cristianismo en Europa, la contención sexual pasa a valorarse como una virtud y se fomentan la castidad y la virginidad porque agradan a Dios. Agustín de Hipona manifiesta en sus escritos que la histérica es una hereje y la Santa Inquisición remedia mediante exorcismos o con la hoguera lo que considera una posesión diabólica. Así, la mujer, que desde Eva se asociaba al mal, queda estigmatizada por causa de su sexo. Según cuenta D. Chauvelot en su obra Historia de la histeria, seis millones de mujeres fueron masacradas en Alemania con la histeria como excusa.

Tuvo que llegar Paracelso para que la histeria volviera a ser tratada como enfermedad, esta vez el útero sería considerado un órgano eléctrico y magnético, creado por Dios para atraer la simiente. El médico francés Charles Lepois elabora en el siglo XVII una hipótesis que rompe el binomio útero-histeria y establece por primera vez la existencia de la histeria masculina al relacionar la enfermedad con las emociones, los vapores y los humores. Un siglo después, el médico austriaco Franz Anton Mesmer demuestra que la histeria es una enfermedad psíquica que puede curarse mediante el magnetismo que fluye del médico. Mesmer trató con éxito a mujeres y hombres, logrando la desaparición de los síntomas bajo sonambulismo. La histeria masculina, de origen cerebral y causas traumáticas por accidentes laborales, estuvo presente hasta mediados del siglo XIX.

La llegada del Romanticismo traslada la histeria a la literatura y se convierte en sinónimo de sensibilidad y genialidad. La Medicina se debate entre dos tendencias, la que atribuye un origen fisiológico a la enfermedad y la que defiende una base neurótica de tipo psíquico. Aún se mantiene el supuesto origen uterino, de manera que los planteamientos se vuelven incoherentes respecto a los varones. El dilema se soluciona silenciando los casos de histeria masculina y la histeria femenina se convierte en la enfermedad del siglo. Finalmente adquiere relevancia la idea de que la histeria es más propia del carácter frívolo e inestable de las mujeres y de paso se justifica la inferioridad de la mujer. Incluso Freud se ve obligado por sus colegas a abandonar el estudio de casos de histeria masculina y se centra en la historia clínica de ocho mujeres para elaborar sus Estudios sobre la histeria (1895). Construye un nuevo concepto de la histeria, que resulta de un abuso sexual sufrido por el sujeto durante su infancia, con lo cual el trauma sexual, la sexualidad, se vincula con la histeria y propicia la articulación de toda una clínica que se fundamenta en estos primeros pasos.

Clases

Clases

Sócrates se planteó engañar a los atenienses con una falacia: ¿Sería posible convencer a un pueblo de que los dioses habían creado tres clases sociales distintas a las que se pertenecía por nacimiento? La primera clase y más importante sería la de los gobernantes, que habrían sido fabricados con oro. La segunda clase sería la de los administrativos, fabricados con plata. Para la tercera clase se habría empleado el hierro, con este material estarían hechos los agricultores, los soldados y los campesinos. Estos argumentos proporcionarían la estabilidad a Atenas. Cada persona ocuparía en la sociedad el lugar que le corresponde por nacimiento.

Sócrates no llegó a conocer a los españoles actuales. Si nos viera, llegaría a la conclusión de que hemos puesto en práctica su falacia, aunque con ligeras variaciones. En España existen tres clases sociales: los políticos, que están hechos de barro; los banqueros, que se han construido con basura y los ciudadanos, hechos con el humo de las ilusiones.

*Caricatura: Morales de los Ríos

Identidad

Identidad

La memoria es un arma de doble, de triple o de infinitos filos: todo está en el modo de anclarla en el basamento de nuestro ser, en esa estructura que nos acompaña siempre, lo queramos o no.

A veces, la memoria aporta al individuo la luz necesaria para que pueda apoyarse en fundamentos sólidos a la hora de construir una identidad más satisfactoria, por cambiante y movediza que esta sea.

El pasado es obra de la memoria. En él tenemos una identidad incapaz de ser apresada en un solo y escrupuloso acto de conocimiento.

Acaso sea en el amor cuando la identidad alcanza su más alto condicionante, en la relación con el otro, con los demás. El amor ejerce una transformación total de nuestra identidad, que será satisfactoria plenamente cuando el amor se cumpla y se consolide. En la cúspide de esta construcción de uno mismo se halla también la cumbre de la existencia y el punto de ebullición emocional. Es la mirada del otro la que nos otorga identidad, una identidad nueva, que tiene la particularidad de actuar con vida propia a la vez que preserva la conciencia que uno guarda de sí, una conciencia que no volverá a ser como antes.

Y es que la identidad de todo hombre prescinde del punto final al concluir cada pieza, porque al igual que ocurre con un borrador, nunca será el texto definitivo, y está llamada a transformarse sin cesar.

Las personas inmigrantes pierden derechos

Las personas inmigrantes pierden derechos

En el Proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2012 presentado a primeros de abril de este mismo año el Fondo de Apoyo a la Acogida y la Integración de las personas Inmigrantes así como al refuerzo educativo de los mismos ha quedado reducido de 67 millones de euros, en el año 2011, a cero para el 2012.

El Fondo de Apoyo a la Acogida y la Integración de las personas Inmigrantes tiene las siguientes medidas como prioritarias:

-Apoyo a programas de incorporación de inmigrantes en asociaciones de carácter horizontal: organizaciones no gubernamentales, sindicatos, organizaciones profesionales, asociaciones vecinales, clubes deportivos, etc.

-Apoyo a la creación de asociaciones y redes de autoayuda para comunidades inmigrantes entre cuyos fines esté la integración y el refuerzo de las interacciones con la población autóctona.

-Apoyo a las iniciativas de diálogo intercultural e interreligioso.

-Transferencias de conocimientos y buenas prácticas.

Vacaciones

Vacaciones

Con los años me he vuelto casera, con los años y con los recursos mermados por el paro, por qué no decirlo. Pero eso no quita que ansíe pasar al menos un par de semanas fuera de la rutina. Sentarme en un banco de cualquier parque o paseo marítimo, con la tierra bajo mis pies, bajo una luz limpia y deslumbrante y un viento suave y agradable moderando el asfixiante ferragosto.

Me gustaría viajar a cualquier sitio donde el diluvio haya cesado y no lluevan reformas, recortes, engaños, en fin, las pedradas de la crisis. Pasear por una calle nueva, descubrir un mirador, otro paisaje celeste. Apreciar los olores de otra tierra. Deambular por viejas librerías, guiada por mi olfato descubridor de tesoros. Ver el atardecer desde unos riscos. Volver a lo de siempre renovada, con la sensación de haber vivido unos días difíciles de olvidar.

Culpables de la crisis

Todos sabemos que durante la crisis de 1929 afloró de manera brutal en Europa el fascismo. La gigantesca crisis y las consecuencias sociales que produjo provocaron una desesperación angustiosa en gran parte de la clase trabajadora. El poder oligárquico obligó a dirigir la vista hacia los judíos, que no eran responsables de la situación. Primero fueron los chistes de mal gusto y las bromas soeces, después llegaron los actos, el cambio de legislación, el holocausto.

Ahora la crisis financiera mundial y la debacle inmobiliaria en España conducen a lo mismo. Lo lógico sería exigir responsabilidades a los culpables de la catástrofe: los bangsters, las grandes empresas inmobiliarias y los que han generado más deuda privada: las empresas del Ibex 35. En vez de eso, nos obligan a dirigir la mirada a las instituciones públicas, especialmente ayuntamientos y CCAA. Los ayuntamientos españoles no están tan mal gestionados, la prueba es que son responsables de sumarle a la deuda pública 3 puntos del PIB. Las CCAA añaden un 12% más.

Nos quieren hacer creer que la culpa de la crisis la tienen los jubilados, que viven demasiado y no son productivos, pero consumen un montón de medicamentos y cobran unas pensiones muy elevadas; los médicos, que recetan fármacos de manera irresponsable; los del PIRMI, que percibiendo 400 euros mensuales tienen parabólicas en sus pisos; los desahuciados, que son incapaces de asumir el pago de sus deudas y originan tremendos agujeros en las cuentas de los bancos; los locos, que adquirieron una vivienda sobrevalorada con la ilusión de fundar una familia; los ancianos, que compraron obligaciones preferentes sin tener ni idea de jugar en bolsa; los maestros, que se empeñan en forjar mentes libres y no una masa de borregos; los parados, que no quieren trabajar y prefieren vivir de un mísero subsidio de desempleo; los bobos, que aceptan trabajos basura y con la limosna que cobran no gastan ni pueden reactivar la economía del país; los que perciben el SMI, que no resultan competitivos si los comparamos con los chinos, que trabajan más horas por menos dinero; los discapacitados, que aspiran a recibir asistencia social para vivir a costa de los demás; los inmigrantes, que han llegado aquí con las manos vacías y no hacen más que reclamar derechos y pedir ayudas; la clase trabajadora, que ha olvidado cuál es su sitio en el escalafón social y pretende vivir como los ricos; los jóvenes, que son unos vagos y unos comodones, capaces de quedarse en casa de sus padres hasta los 30 años con tal de no mover un palo; los universitarios, que querrían estudiar gratis unas carreras que no interesan a Goldman Sachs.

Todos ellos, y alguno más que seguramente me dejo, son los verdaderos culpables de lo que ocurre y no esos delincuentes que eufemísticamente se denominan economistas ortodoxos o políticos liberales.

Europa necesita una revolución. Mientras llega, afilemos la cuchilla.