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Cierzo

Contra el bloqueo

Contra el bloqueo

El bloqueo se produce porque el censor actúa antes incluso de que el escritor escriba. Deja mudo a tu censor interno, no sufras, escribe. Escribe lo que sea, ya seleccionarás más tarde, ya corregirás después, ya cambiarás luego.

 

Sobre todo, escribe, cuenta lo que se te ocurra, lanza palabras al papel, déjate llevar por ese impulso que te guía. No te reprimas por miedo al error o al abismo blanco de una hoja de papel. Escribe ideas descabelladas, pensamientos absurdos, locuras irrealizables. Lánzate sin temor.

 

Cuando hayas acabado de escribir, llama al censor y fíate de su buen criterio, él sabrá separar el polvo de la paja y te dirá si tu escrito puede convertirse en literatura.

Destino, azar y libre albedrío

Entre científicos, filósofos y gente común hay una tajante división de opiniones acerca de si el futuro está o no completamente determinado por el pasado. Los deterministas creen que el estado total del universo en un momento dado cualquiera determina completamente el estado total del universo en cualquier momento futuro. Ésta era, por ejemplo, la convicción de Einstein. Entre los más grandes de los muchos filósofos que abrazaron la causa determinista estuvo Benedicto de Spinoza, y Einstein se consideraba a sí mismo spinozista. Fue ésta una de las razones por las que Einstein nunca aceptó como definitiva la teoría cuántica, pues en la teoría cuántica el azar interviene de manera fundamental en la determinación de los acontecimientos de microcosmos. Como el propio Einstein manifestó en cierta ocasión: “No creo que Dios juegue a los dados con el universo”.

 

Los indeterministas juzgan que el futuro del universo está sólo parcialmente determinado por su estado actual. Los indeterministas no creen necesariamente en el libre albedrío, y pueden no creer tampoco que el papel que desempeñe el azar a nivel subatómico sea la causa que impida la completa determinación del futuro. Por otra parte, pueden tal vez creer que los seres vivos, y muy especialmente los humanos, tienen “albedrío”, una voluntad libre que les otorga capacidad para modificar perceptiblemente el futuro de manera que ni siquiera un ser sobrehumano capaz de conocer todo acerca del estado actual del universo podría predecir. Charles Peirce y William James fueron dos eminentes filósofos norteamericanos, paladines de la causa indeterminista.

 

Estas profundas cuestiones filosóficas están, en última instancia, íntimamente ligadas a la naturaleza del tiempo, e igualmente, a lo que se entiende al decir que un suceso es causa de otro. Nadie duda de que aplicando técnicas matemáticas a nuestras mediciones del universo podamos predecir con exactitud casi perfecta: el momento en que se producirá el próximo eclipse solar, por ejemplo. Y nadie niega que otros sucesos, tales como el resultado del próximo lanzamiento de un dado, o el tiempo que hará la semana que viene, sin impredecibles en la práctica, precisamente a causa de que los factores que los determinan son demasiado complejos.

 

La gran cuestión estriba en elucidar si las leyes básicas del universo son completamente determinísticas o no, o si la novedad genuina está originada por el puro azar en el nivel microcósmico, o por los seres vivos del nivel macroscópico, o tal vez por ambos. Estas cuestiones fueron ya debatidas por los antiguos griegos; científicos, filósofos y gentes de a pie han estado desde entonces debatiéndolas sin cesar.

Educación infantil

Educación infantil

Rousseau no fue lo que podría decirse un padre modélico, pues envió a sus cinco hijos a un orfanato. Más tarde, avergonzado de su proceder, se defendió alegando una serie de motivos deslavazados: no tenía suficiente dinero para alimentar a las criaturas, no tenía la certeza de que su compañera, la lavandera Thérèse Levasseur, no se hubiera quedado embarazada de otros hombres, también tenía dudas de que Thérèse fuera capaz de criar a sus hijos. Además, fue preferible apartar a su descendencia de la enervante influencia burguesa y permitirles el placer de la disciplina de una institución pública. Por último, ¿cómo hubiera podido escribir con tranquilidad en una casa llena de ruidosos niños? Si uno quiere convertirse en padre de la pedagogía moderna no puede rebajarse a las minucias intelectuales que exige la educación de los propios hijos.

 

Los hijos de Rousseau fueron declarados expósitos y crecieron anónimamente. Fue imposible localizarlos más tarde, cuando su progenitor se quejó de que nunca podría sentir la bendita dicha de abrazarlos con su tierno corazón paternal. Nadie podía acusarle –alegó Rousseau- de haber sido un hombre sin corazón ni un padre desnaturalizado. Al fin y al cabo, culmina sus autoconfesiones con la idea de que: a él también le hubiera gustado educarse en un orfanato.

 

Rousseau nos enseñó que los niños son distintos que los adultos. Antes de Rousseau se estimaba que la infancia era un estado de imperfección humana. Por el contrario, Rousseau consideraba la niñez como una fase larga e importante del desarrollo, que conduce gradualmente a la madurez a través de una serie de etapas. El autor de “Emilio” puso de manifiesto que los niños tienen necesidades diferentes de las de los adultos y que piensan y perciben de otra manera. Rousseau afirmó que los niños han de aprender de la experiencia y no de reglas dogmáticas que no pueden comprender. No se les debe exigir algo que a su edad no son capaces de hacer. Los niños deben desarrollarse como las plantas, a las que se deja crecer y hacerse fuertes antes de podarlas.

 

Rousseau ilustró su concepto pedagógico describiendo un niño tipo al que llamó Emilio. Su pedagogía se basaba en la hipótesis fundamental de que el hombre es bueno por naturaleza y de que es la sociedad la que le corrompe. Los niños poseen una perfección natural sin adulterar. Por esta razón, Emilio debe ser educado para conservar en lo posible esa excelencia natural de la infancia mientras le preparan para vivir en sociedad.

 

Emilio pasará los primeros doce años de su vida alejado de la sociedad, viviendo en el campo con la única compañía de su educador. No contará con ninguna ayuda para aprender a andar. Los golpes que pueda darse al caer no le perjudican, sino que le sirven para saber cómo levantarse. Su educación consiste básicamente en que su maestro se abstenga de intervenir en su desarrollo evitando cualquier injerencia decisiva.

 

Emilio vivirá hasta los doce años con la única compañía de su educador, que le dirige sin que el niño sea consciente de ello. El preceptor siempre mantiene el control de la situación. En todo este tiempo a su aprendiz no le enseñará ni a leer ni a escribir. Antes de formar su intelecto es necesario fortalece su cuerpo y despertar sus sentidos. Una vez que aprende a leer, la única lectura que se le permitirá es “Robinson Crusoe” de Daniel Defoe, porque en ella encontrará la descripción de una vida autárquica en la naturaleza. La propuesta no deja de ser irónica, pues esta obra constituye el ejemplo clásico de cómo la sociedad burguesa explota la naturaleza todo lo posible para proclamar al fin la victoria de la civilización.

 

Entre los doce y los quince años hay que alimentar gradualmente el intelecto de Emilio, pero el alumno no se formará sólo con libros, sino también con excursiones al aire libre. Debe observar a la naturaleza y plantearse interrogantes que ha de resolver por sí mismo, ha de aprender a tener un pensamiento autónomo. A los quince años es posible confrontarlo con las cuestiones religiosas y morales, también conocerá al otro sexo y se le preparará para la vida matrimonial.

 

Hay que destacar que para Rousseau la educación infantil significa educación de los varones. Para él, formar a las mujeres no tiene sentido, puesto que, en su opinión, aunque son capaces de pensar, nunca lograrán comprender complejos nexos causales: las mujeres son como eternos niños. Su destino es el matrimonio y la maternidad. Las mujeres son esencialmente ingenuas, débiles, recatadas y, en cualquier caso, no les corresponde llevar una vida independiente. Sirven de entretenimiento al hombre y dependen de él.

Dios en la filosofía experimental

Dios en la filosofía experimental

El modo en que Newton concibió el espacio y el tiempo revela el papel decisivo que Dios ocupo en su visón del universo. Conviene matizar con más detalle cómo relacionó la teología natural con su filosofía experimental, y cómo, en definitiva, pudo la religión natural encontrar apoyo en la ciencia. Siendo el objeto y el método de cada una obviamente diferentes, ¿de qué manera pudo hacerlas compatibles? Y, sobre todo, ¿cómo pudo admitir una hipótesis teológica tan determinante y sostener a la vez el lema de “no fingir hipótesis” en filosofía natural? ¿Puede considerarse Dios una hipótesis en su imagen filosófico-científica del mundo? Y, de serlo, ¿tuvo el carácter de una hipótesis deducida de los fenómenos o actuaba como mera conjetura? Es más, ¿consideró Newton que Dios era una certeza a salvo de cualquier duda racional? En el Escolio General aparece una descripción de los atributos de Dios. Newton comienza el escolio con un breve párrafo en el que refuta la hipótesis cartesiana de los vórtices mediante los datos observacionales de planetas y cometas. Pone de manifiesto cuál es la constitución del sistema solar (seis planetas girando alrededor del Sol en el mismo sentido plano, junto con sus lunas) y defiende la capacidad de la ley de la gravitación para explicar la regularidad y continuidad de las órbitas de los cuerpos celestes. Ahora bien, esta misma ley no puede dar razón inicial del sistema de órbitas. Partiendo de la constitución actual del universo, no puede suponer que “simples causas mecánicas den nacimiento a tantos movimientos regulares”. “Este sistema sumamente bello del Sol, los planetas y los cometas sólo pueden proceder del designio y dominio de un ser inteligente y poderoso”. I. B. Cohen, gran especialista en Newton, pregunta: ¿equivale la existencia de Dios a una hipótesis no deducida de los fenómenos? De serlo, semejante hipótesis no tendría cabida en la filosofía experimental, según la declaración del mismo Newton en el Escolio. La respuesta, según Cohen, es que, para Newton, Dios sí es una hipótesis derivada de los fenómenos, porque el sistema solar nos hace patente en su estructura que no puede haber sido producido solamente por causas mecánicas. En sus cartas al doctor Bentley y en la Cuestión 28 de la Óptica, Dios aparece como causa de las propiedades del universo y de los fenómenos, respectivamente. Sus palabras en el Escolio confirman tal posición: “Y esto por lo que concierne a Dios, de quien procede ciertamente hablar en filosofía natural partiendo de los fenómenos”.

Cristo pionero de la causa nacionalsocialista

Cristo pionero de la causa nacionalsocialista

El nacimiento del señor, que se celebra en Navidad, es de la máxima importancia para los nacionalsocialistas. Cristo ha sido el mayor pionero en la lucha contra el enemigo mundial judío. Cristo fue el ser más combativo que nunca haya vivido en la Tierra… La lucha contra el poder del capital fue la obra de toda su vida y su enseñanza, por la cual su archienemigo, el judío, lo clavó en la cruz. La tarea que Cristo empezó pero no pudo terminar la concluiré yo.

 

Fragmento del discurso pronunciado en Munich, en diciembre de 1926, por Adolf Hitler.

Creer en milagros

Creer en milagros

Mi razón atea no tiene nada que oponer a los milagros. Sólo puedo decir que no creo en ellos, aunque me parece bien que otros sí crean. Para sostener lo que supone una derogación inadmisible de las leyes de la naturaleza, sería preciso que éstas fueran totalmente conocidas para nosotros, lo que está lejos de suceder.

Los milagros del Evangelio se pueden clasificar en tres categorías: las curaciones (paralíticos, sordomudos, endemoniados), en este apartado cabrían las reanimaciones (de la hija de Jairo, la del hijo de la viuda de Naím o la famosa "resurrección" de Lázaro; las anomalías (Jesús caminando por las aguas del lago Tiberíades, la multiplicación de los panes y los peces); y los fenómenos sobrenaturales (la Anunciación, la Ascensión, las apariciones de Jesús tras la Pascua).

Los progresos de la medicina, en particular de la neurología, y de la psicosomática permiten dar explicaciones a los milagros de curación; por lo demás, casi todas las enfermedades presentan fases de remisión: los curados del Evangelio pudieron beneficiarse de ello, sin contar que no se sabe si aquellos aquejados recayeron en su mal. Respecto a las reanimaciones basta con señalar que en aquella época los certificados de defunción se extendían por simples apariencias, y que muchos de ellos, según modernas investigaciones, estaban equivocados. El número de personas enterradas vivas en la antigüedad debió ser considerable.

Las anomalías son probablemente efecto de espejismos, ilusiones ópticas (andar sobre las aguas).

En cuanto a los fenómenos sobrenaturales, consisten, verosímilmente, en maneras imaginadas para explicar a las gentes sencillas realidades espirituales demasiado difíciles de comprender.

Por lo demás, no parece fácil imaginarse a Dios contraviniendo las leyes naturales fijadas por Él mismo: sería un pésimo ejemplo para sus criaturas.

Contra todos los valores

Contra todos los valores

Nietzsche es un beligerante oponente de casi todo valor, en términos ilustrados, liberal o democrático. Debemos resistir a toda debilidad sentimental, se recuerda a sí mismo: “La vida misma es esencialmente aprobación, daño, dominación, de los más extraño y débil; supresión, dureza, imposición de las propias formas, incorporación y cuando menos, en el mejor de los casos, explotación…”

 

Debemos endurecernos frente al sufrimiento de los otros, guiar nuestros carros por encima de lo mórbido y decadente. La simpatía, la compasión, tal como nosotros las sentimos, son virtudes enfermizas propias del judeo-cristianismo, síntomas de ese autoodio y disgusto por la vida que los órdenes más bajos, en su rencoroso resentimiento, y a través de un golpe de genio, han logrado que sus propios señores interiorizaran. Dado que los hombres han infectado de forma siniestra a los fuertes su propio y repugnante nihilismo, Nietzsche aboga inversamente por la crueldad y el placer de la dominación, por “todo lo altivo, viril, conquistador, dominador”. Como William Blake, sospecha que la piedad y el altruismo son los rostros aceptables de la agresión, piadosas máscaras de un régimen depredador; de ahí que él no pueda ver nada en el socialismo que no sea una desastrosa extensión de la nivelación abstracta. El socialismo no es suficientemente revolucionario, es una mera versión colectivista de las debilitadas virtudes burguesas, que no acierta a desafiar esos fetiches totales que son la moralidad y el sujeto. Se trata simplemente de una marca alternativa de la ética social, ligada en este sentido a su antagonista político; el único futuro que realmente vale la pena es el que conlleva la transmutación de todos los valores.

 

Cristales rotos

Cristales rotos, obra de la escritora Pilar Pérez Redolar, es el diario de una mujer cualquiera. Cualquier mujer puede verse retratada en un diario íntimo que desgrana el fin de un matrimonio. Cuarenta años de edad y veinte de ellos casada. La mitad de la vida entregada a un hombre al que ya no se ama y que ha dejado de ser el príncipe azul para convertirse en un catálogo de defectos.

La protagonista de la novela llega, como tantísimas mujeres, a un momento crítico: la cuenta atrás ha comenzado, el tiempo que queda por recorrer toma carrerilla y los años avanzan raudos hacia el final. Por eso, el instinto de supervivencia la estimula para que viva antes de morir, para que no fenezca víctima del tedio, de la frustración y del vacío afectivo.

Dos hijos frenan las ansias de una mujer consagrada a su familia y a su hogar, sin deseos propios, sin un horizonte mínimamente atractivo. Llegados a este punto, ¿vale la pena seguir? El desamor se ha instalado en la relación y separa a la pareja, ya no quedan proyectos comunes por realizar ni ilusiones por compartir, ya no hay rastro de ese amor que un día les animó a unirse para siempre. La falta de comunicación, el desapego, incluso el odio, cercenan una convivencia que hiere, plagada de pequeños dolores. Un hombre, un poeta sensible y romántico, inyectará a su anodina existencia una chispa de alegría. El destino es decir o decir no y siempre es posible elegir otro camino, ensayar un nuevo futuro. Solo se precisa coraje para encarar el reto.

Pilar Pérez Redolar nos relata con una claridad desnuda de aderezos las interioridades de una mujer que ve cómo su mundo se hace añicos y constata, al igual que todos hemos hecho alguna vez, que el amor es eterno, mientras dura. Un diario es ese amigo y confidente con el que se desahogan penas que nadie más conoce. El papel guarda secretos, retazos descarnados de un alma que agoniza bajo el peso contundente de la realidad. Y éste es el formato que Pilar Pérez Redolar ha elegido para dar cuerpo a su novela. Narradas en primera persona se nos ofrecen las vivencias de una mujer hundida, pero que todavía se siente con fuerza para enderezar los derroteros de su existencia. No es fácil tomar la decisión de romper con todo, partir de cero y establecer un nuevo rumbo. En esta tesitura se hallan miles de mujeres. Mujeres que han postergado sus planes personales para ocuparse de una familia que acaba por no necesitarlas, es entonces cuando toca replantearse los objetivos: seguir en la comodidad de una vida que ya se conoce y que no aporta ninguna satisfacción o cambiarlo todo de arriba abajo. La esperanza es el último reducto cuando el destino parece guiarnos derechos al fondo de una sima negra y la obra es un alegato a esa esperanza que no debe abandonarnos nunca, porque los sueños imposibles también se cumplen.

Título de la obra: Cristales rotos

Autora: Pilar Pérez Redolar

Editorial: La fragua del trovador

Zaragoza, 2008

Páginas: 77

Los ingresos obtenidos con la venta de este libro serán destinados a la Comisión de la Mujer FABZ en beneficio de sus proyectos con las mujeres maltratadas.

*Reseña publicada el día 26 de febrero de 2009 en el suplemento “Artes y Letras” del diario Heraldo de Aragón.

 

Premio Limonada

Premio Limonada

Miguel Santa Olalla ha concedido a Cierzo el Premio Limonada por su contenido filosófico. Su blog Boulesis es un referente en la Red. No se lo pierdan, amigos.

Remedio para el perfeccionismo

Remedio para el perfeccionismo

“Lo mejor es hacer cada proyecto a tu manera y, si encuentra su público, maravilloso. Y si no, pues no hay nada que hacer; así que es mejor no preocuparse. Pero si tú lo has hecho lo mejor que sabes, te vas a sentir bien”.

 

“Hay cosas que haría de otra manera si pudiera repetirlas, pero como eso no es posible no vale la pena darle vueltas”.

 

A Clint Eastwood le ha costado 78 años dar con la fórmula para vencer su perfeccionismo obsesivo. Sus planteamientos son excelentes, pero cuando toca aplicarlos en una misma…, ya es otra cosa.

 

* Extracto de la entrevista a Clint Eastwood realizada por Jorge Fabián.

Belleza y felicidad

Muchas mujeres piensan que encontrarán la felicidad en la belleza, cuando es todo lo contrario: sin felicidad no es posible la belleza. Incluso las facciones más perfectas pierden su encanto en una persona profundamente desgraciada, insatisfecha o enojada.

 

Deepak Chopra, médico y autor del libro “Operación cuántica” afirma: “Pensar equivale a practicar la química cerebral. En el instante mismo en que pienso ‘soy feliz’, un mensajero químico se encarga de traducir esa emoción, que no existe en forma sólida en el mundo material, en un trozo de materia perfectamente sincronizado con mi deseo de que literalmente todas las células de mi cuerpo se enteren de mi dicha y se unan a ella. La mente y el cuerpo son como universos paralelos. Todo lo que sucede en el universo mental deja huella en el físico”.

 

Es un hecho probado que la tranquilidad emocional y los pensamientos alegres estimulan la producción, principalmente en la hipófisis y el hipotálamo, de endorfinas o neuromensajeros del placer, analgésicos naturales que estimulan el sistema inmune y promueven la salud y el bienestar.

 

La investigación neurodermatológica avanzada ha demostrado que la piel, como el cerebro, es capaz de segregar endorfinas que estimulan la actividad celular tanto en superficie como en profundidad. Mejoran la actividad de las células epidérmicas responsables de la tersura y luminosidad del cutis y promueven la actividad de las células dérmicas responsables de su elasticidad, desempeñando un papel esencial en la lucha contra el envejecimiento.

 

El cansancio, las preocupaciones, el estrés… Todo esto se refleja en la piel, que se resiente del impacto que nos causa la agitada vida que llevamos causando desequilibrios biológicos importantes. Por eso es tan importante mantener una actitud positiva frente a los acontecimientos. La felicidad embellece, y nada nos hace aparecer más radiantes antes los ojos de los demás y ante los propios que una sonrisa alegre en el rostro, fruto de una sensación de bienestar interior.

París

París

París bien vale una misa... Incluso para un ateo.

En qué consiste ser escritor

En qué consiste ser escritor

Acabo de leer una anécdota, algo que le ocurrió a Ramón Solís, director de la revista La estafeta literaria.

 

Solís fue a cumplimentar unos trámites oficiales. Tras la ventanilla, el funcionario de turno le iba preguntando sus datos personales: nombre, apellidos, dirección, fecha de nacimiento, teléfono… Llegó el turno de la profesión y Ramón Solís respondió con naturalidad: escritor. Entonces, el señor de la ventanilla le miró sorprendido y le dijo: Bien, sí, escritor, pero ¿usted de qué trabaja?

 

El oficio de escritor no se considera un trabajo serio, escribir no tiene ningún mérito, casi todos saben hacerlo. El escritor es una persona rara que desarrolla una actividad extraña. Sabemos qué hace un mecánico, un electricista o un camarero, pero ¿qué rayos hace un escritor para ganarse la vida?

Consideraciones sobre el aborto

La ciencia aún no se ha puesto de acuerdo a la hora de establecer en qué momento de la concepción se crea la vida, si se produce con la unión del óvulo y el espermatozoo o si ocurre en algún momento impreciso de la gestación. La ley es clara al respecto, trascurridas las primeras 24 horas del neonato se le considera persona a efectos legales.

 

Creo que más que una cuestión científica, biológica o legal se trata de una cuestión moral o ética. Supongo que ninguna mujer se somete a un aborto alegremente y por gusto, son las circunstancias las que le empujan a adoptar esta decisión, que en todos los casos acarrea secuelas emocionales, incluso en aquellas mujeres que se manifiestan claramente a favor de esta vía, porque una cosa es opinar en frío, sin que te atañan los hechos que juzgas, y otra bien distinta ser parte implicada en el asunto.

 

Algo parecido ocurre con la eutanasia, se puede estar a favor de que un enfermo que sufre unos dolores insoportables y no tiene esperanza de curación termine sus días de una forma digna y sin sufrimiento innecesario, pero ¿a quién no le temblaría el pulso firmando la autorización para que "terminasen" con su madre o con su hijo?

 

La importancia de leer a los niños

La importancia de leer a los niños

Maria Castrovardi ha creado el blog “La importancia de leer a los niños”. Un blog lleno de excelentes sugerencias para desarrollar el hábito de la lectura en los niños, en él explica cómo lograr que se apasionen por la literatura y hacerles disfrutar del placer de leer un buen libro.

 

Visita: La importancia de leer a los niños

Sombras de lo cotidiano

Sombras de lo cotidiano

Matías llena folios mientras aspira a ser un autor reconocido, ningún editor valora su obra, a la que han llegado a calificar como falta de vigor y vacía de argumentos, por eso resuelve escribir la novela que ha de cambiar el rumbo de su carrera literaria y conducirlo a la fama. Busca en Internet un hecho impactante, una noticia contundente que le sirva de base para desarrollar la trama de su nuevo trabajo. Tras mucho leer y descartar, escoge el asesinato de una familia en Valladolid. Un matrimonio y su pequeño hijo son asesinados por la joven que trabaja para la familia, poco más se sabe acerca de este caso que despierta su interés. Matías decide ocupar su periodo de vacaciones indagando sobre el asunto y viaja a la ciudad donde acaecieron los hechos dispuesto a reunir las piezas del puzzle que compondrá su novela.

Un bar, una mujer fea pero con un cuerpo irresistiblemente atractivo, la oportunidad de un lance amoroso que a nada compromete, una extraña relación que lleva al personaje a autoanalizarse, a entrar en el infierno en el que habitan sus fantasmas: Marina, la mujer a la que amó, la mujer que le abandonó. El miedo, ese eterno compañero de viaje. Porque Matías vive abrumado por esos miedos que todos sentimos alguna vez, miedo al fracaso, a defraudar expectativas propias y ajenas, a tomar decisiones arriesgadas, a cambiar aspectos de nosotros mismos que nos desagradan...

Matías desea conocer la causa que motivó aquel triple asesinato. ¿Qué pasa por la mente de una joven aparentemente normal para que se transforme en asesina múltiple? Descartado el robo como móvil, ¿se trata de un crimen pasional?, ¿de una venganza? La homicida se declaró culpable en el juicio, asumió su culpa y aceptó el castigo que la justicia le impuso. Todo son incógnitas, cuestiones pendientes de resolver. Y Matías persigue esa verdad. Entretanto, se halla involucrado en una relación sexual, que lejos de resultarle inocua, le obliga a plantearse aspectos de su vida sentimental, a ahondar en las zonas grises de su personalidad, a replantearse quién es en realidad.

El móvil del triple asesinato, el quid de la cuestión, el nudo de la novela, solo la persona que perpetró el crimen puede sacarle de dudas. Matías pide entrevistarse en prisión con esa mujer que tiene la respuesta que busca, pero únicamente consigue una carta, una confesión que aclara poco, que más bien lo confunde todo. Aunque ahora casi lo de menos es saber qué induce a una persona a convertirse en asesina, su búsqueda ha dado fruto, no el deseado, sino uno inesperado. Matías se ha topado de bruces con el hombre que es.

El personaje de Carlos Manzano nos lleva de la mano por un mundo plagado de sombras familiares. Es un recorrido sin sobresaltos, en el que se nos presenta ese lado oscuro que no queremos ver, esos matices en los que pocas veces reparamos, esa faceta de nuestro yo que tememos afrontar. La pretendida novela policíaca se convierte así en un viaje interior. Quizás Matías aún no sepa que un escritor siempre acaba hablando de sus obsesiones.  

*Reseña publicada el día 15 de enero de 2009 en el suplemento “Artes y Letras” del diario Heraldo de Aragón.

Darwin cuestionado

Darwin cuestionado

Han trascurrido 145 años desde que Charles Darwin publicó su famosa teoría sobre la evolución de las especies, pero para muchos norteamericanos la premisa sigue resultando falsa.


En los estados de Florida, Mississippi, Missouri, Illinois, Kentucky y Oklahoma los libros de texto omiten la palabra "evolución" y hace unas semanas las autoridades del condado de Cobb, en Georgia, obligaron a que todos los libros que aludan a la teoría de la evolución lleven un aviso que advierta que se trata sólo de una explicación sobre el origen de la vida.

 
En el libro "El misterio del origen de la vida: un reexamen de las teorías actuales", escrito por Charles B. Thaxton, Walter L. Bradley y Roger L. Olsen, tres bioquímicos que se declaran "cristianos renacidos", se argumenta que la diversidad de la vida es tan abundante y tan compleja que es imposible que se deba a un proceso azaroso y gradual de evolución. Esta teoría, denominada "diseño inteligente",  ha sido muy bien acogida por los defensores del creacionismo, doctrina que acepta literalmente la descripción bíblica del origen del mundo, porque confiere a sus ideas un peso "científico" sin el cual no pasaría de ser una interpretación.


Aunque la teoría del "diseño inteligente" parezca disparatada a estas alturas, ha provocado una avalancha de publicaciones y trabajos académicos a favor y en contra.

 
Behe, profesor de la Universidad Lehigh, de Bethlehem, Pennsylvania, mantiene que la bioquímica nos descubre un mundo celular de complejas moléculas diseñadas con tal precisión que sólo puede ser explicado por la intervención de un creador inteligente, o sea, Dios.

 
Dembski, profesor de la Universidad Baylor, de Waco, Texas, afirma que es absurdo que la vida y el universo hayan surgido por procesos naturales casuales y, por tanto, son el resultado del diseño inteligente de Dios.

A estas opiniones se enfrenta Ernest Mayr, biólogo evolucionista considerado el padre de la biología moderna, que trabaja en la Universidad de Harvard y sostiene que "la evolución no es una teoría más; es un hecho comprobado, tanto como que la Tierra gira alrededor del Sol”. Puede ser una evidencia científica, pero no persuade a los creacionistas, que siguen convencidos de que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza y no admiten que un mono forme parte de nuestro linaje.

Ciudades

Ciudades

Toda ciudad, por pequeña que sea, se asemeja a una cebolla: incontables pieles superpuestas, a veces blanquecinas, otras oscuras pero generalmente traslúcidas o transparentes, ocultando un corazón que en sí no es nada, ni existe; unas capas más gruesas y bastas, en la periferia, en contacto con la húmeda y alimenticia tierra; otras finas, delicadas y refugiadas en su centro; ácida y dulzona al mismo tiempo, destinada a la más prosaica ensalada o al guiso más refinado. Según la habilidad del chef.

 

Toda ciudad encierra en su seno múltiples universos, sólo es preciso encontrarlos. Y nada hay más agradable que pasear una y mil veces por ella, por provinciana que sea, retorciendo el callejero, a distintas horas del día y en fechas diferentes, con cualquier motivo lúdico o guiado por el ocioso azar. Su gente, sus espacios, sus asuntos también se aglutinan y se confunden. Sólo hay que prestar atención. Y en ocasiones es bueno dejarse orientar y aprender de la sabiduría y las huellas de los que nos preceden.

La columna

La columna

Han quedado en una cafetería para verse. No son una pareja de enamorados, pero se quieren, se quieren con ese afecto que une a dos almas tocadas por la fatalidad, que han visitado idénticos infiernos. Ella llega primero, le busca y no le encuentra. Él entra, la busca y no la encuentra. Transcurren lentos los minutos. Ambos se preguntan: ¿sabrá que es aquí donde hemos quedado?, ¿le habrá surgido un imprevisto? Miran el reloj. El tiempo avanza. El otro no llega. Una hora ya. Qué raro, ¿no? Si conocieran el número de sus respectivos móviles podrían llamarse, pero ninguno de los dos ha caído en la cuenta de dárselo al otro. ¿Qué hago ahora? ¿Vendrá? Quizás no pueda. Los dos se levantan para marcharse. Han perdido la esperanza de encontrarse. Entonces, él la ve a ella. Entonces, ella repara en él. Una hora aguardando separados, solo porque una maldita columna se interpuso entre ambos.

Biblia

Biblia

El nombre de la Biblia proviene del griego Biblia, “libros”, plural de biblio, “libro”, que a su vez deriva del nombre de la ciudad fenicia Byblos de la que procedía el material sobre el que se escribía en la antigüedad. Se trataba de un papiro (origen de la palabra papel), realizado a partir de la planta de caña del mismo nombre. Las primeras versiones del Antiguo Testamento se escribieron en papiros que se conservaban en rollos. Desde el siglo IV hasta la Edad Media se utilizó el pergamino, fabricado con pieles de animales, que se conservaba mejor.

 

Ningún otro libro ha influido tanto en la cultura e historia de Europa como la Biblia. Los conocimientos que transmite la Biblia conforman el mayor sustrato común del mundo occidental, aunque también hayan servido para provocar enfrentamientos durante siglos sobre los temas compartidos: judíos contra cristianos, la Iglesia Oriental contra la Occidental, católicos contra protestantes. La Biblia ha sido utilizada para justificar algunos de los derroteros más funestos del mundo, pero también ha sido la inspiración de los logros más grandiosos en el campo artístico y literario.

 

La Biblia es el libro más difundido del mundo. Con la introducción de la imprenta por Johannes Gutemberg en el siglo XV (la primera impresión fue una Biblia), se convirtió en el primer artículo de consumo masivo de Europa. Como parte del equipaje de los misioneros ascendió a la categoría de gran éxito de exportación. Hoy la Biblia está traducida a cerca de dos mil idiomas y se imprimen más de treinta millones de ejemplares nuevos cada año. Si se sumaran todas las Biblias que alguna vez se imprimieron se superaría rápidamente la cantidad de los mil millones de ejemplares.