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Cierzo

Un futuro de color negro oscuro

Un futuro de color negro oscuro

Después de subir los impuestos, reformar el sistema laboral y financiero, retocar el entramado energético, encarecer los servicios públicos y recortar las prestaciones a los parados, el siguiente reto económico de Mariano Rajoy es la remodelación del sistema estatal de pensiones.

Aunque el presidente del gobierno haya manifestado en diferentes ocasiones su intención de mantener las prestaciones por jubilación, puntualizando siempre “de momento”, son muchos los indicios que dejan entrever que la reforma está al caer. Los más claros son las recomendaciones de Bruselas insistiendo en la necesidad de construir un sistema de pensiones sostenible. También Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, que es quien tiene la llave para abrir el grifo de la compra de deuda soberana española, previa petición del Gobierno, ha sido claro al defender sin reservas la última de las reformas pendientes, incluso antes de solicitar el rescate. Europa aboga por un modelo económicamente viable en el futuro, como se ha encargado de aclarar el comisario Olli Rehn, una definición que comporta el retardo en la edad de jubilación dos años más, hasta los 67.

De hecho, entre las condiciones del rescate financiero de 100.000 millones de euros ya se menciona la reforma de las pensiones. Muchos son los que vaticinan que la Eurozona exigirá de manera nítida y contundente la reformulación del sistema de prestaciones por jubilación en las nuevas condiciones que se negocian antes de pedir el rescate mediante la compra de deuda por parte del BCE.

Los antecedentes: Grecia e Irlanda, confirman que Bruselas ha situado la reforma de las pensiones entre los requisitos indispensables. De hecho, en Grecia se debate la reducción de las prestaciones mínimas, inferiores a los 700 euros. En España hay actualmente 2,2 millones de jubilados que perciben alrededor de 550 euros, formando un grupo mayoritario cercano al 25% en un global de 8,1 millones de beneficiarios. La prestación media, sin embargo, es de 950 euros. La situación es, como poco, espinosa para el Gobierno. De momento, la defensa de los pensionistas es uno de los pocos compromisos electorales que aún se mantienen. Para los presupuestos de 2013 se ha aprobado una partida de 121 millones, cumpliendo con la revalorización del 1% estipulada por ley mediante el Fondo de Reserva de 67.000 millones. El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, ha avanzado su intención de endurecer las condiciones para recibir las jubilaciones anticipada y parcial. Además, está previsto desligar la revalorización de las pensiones del IPC para el próximo ejercicio.

En la actualidad, cuatro de cada diez ciudadanos en activo que deciden jubilarse lo hacen antes de los 65 años. Un total de 82.960 trabajadores han optado per la modalidad anticipada en los ocho primeros meses del año. Más de 110.000 personas lo hicieron durante 2011, y los datos avalan un crecimiento gradual desde 2009.
Las intenciones del Gobierno pasan por aproximar la edad "real" de jubilación de la mayoría de los trabajadores a los 65 años, para después alargar el límite a los 67. Por eso se pondrán trabas a las jubilaciones anticipadas.

Las pensiones parciales también están en la picota. Más de 18.000 españoles las han solicitado desde principio de año. El Gobierno estudia su desaparición a fin de ahorrar más de 2.000 millones. La revaloración, por otro lado, supone un esfuerzo complementario a las arcas del Estado, que ha desaconsejado recientemente el gobernador del Banco de España. Si se mantiene la inflación por encima del 3%, el Gobierno tendrá una deuda de casi 3.000 millones para actualizarlas, según marca la ley. La revisión debe hacerse en noviembre, pero el Ejecutivo todavía no ha manifestado con claridad qué piensa hacer, aunque visto lo visto, podemos esperar lo peor.

Curso de milagros

Curso de milagros

Tal y como está la situación, considero que realizar un curso de milagros ha de resultar de lo más útil, mejor incluso que tener un doctorado, que, a fin de cuentas y con el desempleo existente, es como tener un trozo de papel higiénico, pero rasposo.

 

*Cartel hallado en Zaragoza

Víctimas de los deshaucios

Víctimas de los deshaucios

Se llamaba José Miguel Domingo Águila, aunque en La Chana, el barrio obrero de Granada donde vivía, era conocido por todo el mundo como Domingo, el del quiosco. Tenía 53 años e iba a ser desalojado de su piso, situado justo encima del local de su negocio, y por el que había formalizado una hipoteca en 2007 por valor de 240.000 euros, según fuentes de la Policía Nacional. La caída de sus ingresos pudo haber provocado sus impagos al banco y la posterior orden de desahucio.

La ambulancia llegó antes que los agentes judiciales. Uno de sus hermanos, que regenta una frutería junto al quiosco de Domingo, lo encontró ahorcado a primera hora de la mañana en el patio de la casa.

Ojalá el de Domingo fuera el primer y último caso de una persona que, acorralada por el banco y sin esperanzas de salir adelante, se quita la vida. En noviembre de 2010, en L’Hospitalet de Llobregat, un hombre de 45 años que también iba a ser desahuciado de la vivienda que ocupaba con su mujer y su hija menor de edad, se ahorcó en plena calle. Ayer mismo, unas horas después de conocerse el caso de Domingo, un hombre fue hospitalizado debido a las heridas que sufrió tras tirarse desde el balcón de su piso en Burjassot (Valencia). También iban a desahuciarle. En el domicilio quedaron su mujer, enferma en cama y en tratamiento por depresión, y uno de sus hijos.

Durante el primer trimestre de 2012, el número de desahucios ordenados por los juzgados españoles fue de 46.559, una medida de 510 procedimientos diarios, según las cifras oficiales facilitadas por el Consejo General del Poder Judicial.

La plataforma Stop Desahucios intenta movilizar a la población para que cese esta lamentable sangría en la que las víctimas de los bancos acaban en la más triste miseria. Entre tanto, los bancos se recapitalizan y reciben un rescate económico que no revierte en beneficio de la sociedad.

Leer: Comunicado Stop Desahucios 15m Granada por el caso de José Miguel Domingo

¿Hacia el IV Reich?

¿Hacia el IV Reich?

El cantante y actor Harry Belafonte ha declarado en una reciente entrevista que “el capitalismo nos lleva al IV Reich”. El capitalismo salvaje, claro, ese que padecemos desde hace ya demasiado tiempo, desde mucho antes de que se iniciara esta crisis que va camino de cumplir cinco años.

Cuando le preguntaron quién es el enemigo ahora, su respuesta pone algo de luz en la oscuridad reinante: “El capitalismo sin freno. La concentración de dinero en pocas manos es lo más peligroso que le ha pasado a la civilización. Y en la historia ha habido intentos de cambiarlo, pero sus líderes abandonaron la filosofía y se dejaron corromper por el poder. Como dijo el filósofo John Dalberg-Acton: ‘El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente’, que es a lo que nos enfrentamos ahora, a las oligarquías. ¿Quién controla la prensa? Murdoch, Berlusconi… Todo debe ser como quieren: qué vemos en la televisión, qué cine se hace… Por suerte, tenemos las redes sociales, pero cada vez se controlan más. Los que tienen el poder en el sistema de libre prensa aplastan a la gente y crean guerras nefastas. Lo que se hizo durante el mandato de Bush, lo que continúa haciendo Obama, es mantener el paradigma. Tenemos leyes que alientan la tortura, no se cierra Guantánamo. En Estados Unidos la policía puede detenerte en cualquier momento sin informarte del motivo, enviarte a cualquier sitio y olvidarse de ti. Este capitalismo sin freno nos está llevando hacia el IV Reich”.


Estas palabras denotan bastante lucidez. Obviamente no las dice nadie que sea de derechas, conservador o neoliberal, para hablar así se ha de ser de izquierdas (al estilo europeo) o pertenecer a alguna minoría racial como es el caso de Belafonte. Quizás convenga aclarar a los más jóvenes que el III Reich fue un invento nefasto que Hitler y sus acólitos llevaron a cabo entre los años 30 y 1945 del siglo pasado en la vieja Europa, y en Alemania en particular, con un resultado escalofriante que se mide en millones de muertos, heridos y desaparecidos.

Por tanto, referirse al tiempo actual como “cercano al IV Reich” es durísimo, aunque también acertado, porque estamos a punto de entrar en él, aunque en esta ocasión no veamos uniformes, calaveras, cruces gamadas, banderas al viento y desfiles multitudinarios por las ciudades europeas. De hecho, cuando en una democracia europea los trabajadores votan a partidos de derechas, como aquí en España, significa que se le ha practicado a la sociedad una lobotomía masiva, y que ha funcionado.

Así se construye una mujer

Así se construye una mujer

Las mujeres, cuando se les confía una niña, se dedican a transformarla en una mujer parecida a ellas con un celo mezcla de arrogancia y de rencor. Y hasta una madre generosa, que busca sinceramente el bien de su hija, pensará casi siempre que es más prudente hacer de ella una “verdadera mujer”, puesto que así la sociedad la recibirá con más facilidad […] le eligen libros y juegos que la inician en su destino, le vierten al oído los tesoros de la prudencia femenina, le proponen virtudes femeninas y le enseñan cocina, costura y el cuidado de la casa al mismo tiempo que la toilette, el encanto y el pudor […]. Para ser graciosa tendrá que reprimir sus movimientos espontáneos; le piden que no adopte modales de varón frustrado y le prohíben los ejercicios violentos y que se pelee. En resumidas cuentas, la comprometen a convertirse, del mismo modo que sus mayores, en una sirvienta y un ídolo.

Con estas palabras, Simone de Beauvoir analiza la primera infancia de las mujeres y cómo se construye la feminidad siguiendo un patrón patriarcal.

El Beso y La Gradiva

El Beso y La Gradiva

 “¡Carne y hueso! ¡Miseria, podredumbre!... Yo he sentido en una orgía arder mis labios y mi cabeza; yo he sentido este fuego que corre por las venas, hirviente como la lava de un volcán, cuyos vapores caliginosos turban y trastornan el cerebro y hacen ver visiones extrañas. Entonces el beso de esas mujeres materiales me quemaba como un hierro candente, y las apartaba de mí con disgusto, con horror, hasta con asco; porque entonces, como ahora, necesitaba un soplo de brisa del mar para mi mente calurosa, beber hielo y besar nieve..., nieve teñida de suave luz, nieve coloreada por un dorado rayo de sol..., una mujer blanca, hermosa y fría, como esa mujer de piedra que parece incitarme con su fantástica hermosura”. El beso, Gustavo Adolfo Bécquer.

 

El Beso de Bécquer (1863) y La Gradiva de Jensen (1903), constituyen representativos ejemplos de la misoginia romántica con la que la literatura encarnaba a la mujer: lánguida, evanescente, virginal, mística… Una idealización del deseo masculino. Ambas obras muestran la fascinación por una figura femenina evanescente que concita el deseo del protagonista de la historia, algo que se ajusta perfectamente al discurso decimonónico del ideal femenino en cuanto a seducción renovada por la ausencia y la idealización mítica.

El personaje de la obra de Wilhelm Jensen, el joven arqueólogo Norbert Hanold, se obsesiona con una figura de mujer representada en un bajorrelieve, se trata de una joven que camina apoyando un pie en el suelo y el otro solo en la punta de los dedos. El especial atractivo de esta imagen suscita las fantasías del joven e imagina que Gradiva, nombre con el que denomina a la mujer, pudo ser una griega que viviera en Pompeya antes del terremoto que en el siglo I causó el desastre que asoló a la ciudad helénica. La duda que se suscita en el arqueólogo es si el escultor inventó la peculiar manera de caminar de la mujer o la copió de la realidad. En un sueño, el protagonista se halla en Pompeya justo en el momento en que el Vesubio inicia su erupción y en este contexto encuentra a Gradiva, que camina hacia el templo, cuando la alcanza, ella está dormida y las cenizas del volcán acaban de enterrar su bella figura. Al despertar del sueño, el joven se asoma a la ventana y cree ver a Gradiva, sale corriendo a la calle en su busca, pero se percata de que va medio desnudo y regresa a su casa. Tiempo después, el arqueólogo viaja a Pompeya para encontrar las huellas de la mujer, se ha enamorado de ella y la intuye entre las cenizas. Víctima de los delirios de su mente, cree reconocer a Gradiva en los rasgos de una turista, mantiene con ella breves encuentros, pues siempre se marcha para aparecer al día siguiente, lo que acrecienta los deseos y la fascinación del joven. Al comprobar que Gradiva es una mujer de carne y hueso huye horrorizado, luego descubrirá que la aparición es una muchacha alemana que él conoció en su infancia y a la que no había prestado atención hasta que su fantasía delirante la convirtió en una aparición inalcanzable.

El arqueólogo de la Gradiva se enamora de la figura de un bajorrelieve y el capitán francés de El Beso lo hace de una escultura de mármol que representa a Doña Elvira de Castañeda arrodillada junto al altar de la iglesia toledana a donde acude con sus soldados para descansar. El túmulo funerario lo seduce y explica a sus compañeros:

“No podéis figuraros nada semejante, aquella nocturna y fantástica visión que se dibujaba confusamente en la penumbra de la capilla, como esas vírgenes pintadas en los vidrios de colores que habréis visto alguna vez destacarse a lo lejos, blancas y luminosas, sobre el oscuro fondo de las catedrales.

Su rostro ovalado, en donde se veía impreso el sello de una leve y espiritual demacración, sus armoniosas facciones llenas de una suave y melancólica dulzura, su intensa palidez, las purísimas líneas de su contorno esbelto, su ademán reposado y noble, su traje blanco flotante, me traían a la memoria esas mujeres que yo soñaba cuando casi era un niño. ¡Castas y celestes imágenes, quimérico objeto del vago amor de la adolescencia!

Yo me creía juguete de una alucinación, y sin quitarle un punto los ojos, ni aun osaba respirar, temiendo que un soplo desvaneciese el encanto. Ella permanecía inmóvil.

Antojábaseme, al verla tan diáfana y luminosa que no era una criatura terrenal, sino un espíritu que, revistiendo por un instante la forma humana, había descendido en el rayo de la luna, dejando en el aire y en pos de sí la azulada estela que desde el alto ajimez bajaba verticalmente hasta el pie del opuesto muro, rompiendo la oscura sombra de aquel recinto lóbrego y misterioso”.

Cautivo del hechizo que aquella figura marmórea causa sobre él, el capitán de dragones sucumbe al deseo e intenta acercar sus labios ardientes a los de doña Elvira. Sus hombres vieron al inmóvil guerrero que había junto a la estatua levantar la mano y derribarle con una espantosa bofetada de su guantelete de piedra.

Ambos personajes se alejan así de su indiferencia por las mujeres reales para proyectar su idealización sobre mujeres inalcanzables, ambos son víctimas del amor romántico creado desde la misoginia: una mujer evanescente, inalcanzable, idealizada y remota que despierta el amor del varón porque dista de ser la mujer real y es la sustituta creada por la propia fantasía.

Labios sellados

Labios sellados

Los labios sellados,

la boca tapiada

para que no escape

lo que no se ha de decir.

Los labios suaves

esperan besos,

aguardan un roce.

La mirada atenta,

la mente en guardia

buscando indicios.

La garganta estrangulada

por palabras que no salen.

El cuerpo temblando,

le sobran las manos,

las manos del odio.

 

*Imagen de Ester Besoli, Colección: Víctimes del maltractament

Hombres prescindibles

Hombres prescindibles

En el siglo XVI los científicos observaron con sus primitivos microscopios su propio semen y pudieron ver a un hombrecillo encogido y perfectamente acomodado en el interior de cada espermatozoide. En esta disparatada teoría, las mujeres quedaban relegadas únicamente a aportar alimento a la criatura durante la gestación.

En el siglo XVII las teorías de Malpighi, Swammerdam o Needham llegaron un poco más lejos. Bastaba con descubrir el modo de alimentar de forma artificial al espermatozoide para que se desarrollase por sí mismo y la mujer pasaría a ser prescindible a la hora de generar descendencia.

Obviamente, los intentos por llevar a cabo este proyecto fracasaron, pues la naturaleza se obstinó en llevarles la contraria y no solo eso, también nos ha demostrado que los machos son una rareza y un invento reciente de la evolución. La diferenciación sexual reduce la capacidad de reproducirse, de no existir esta, con un individuo bastaría.

Como la reproducción asexual es el doble de eficaz que la sexual quizá con el tiempo los hombres no sean tan necesarios. Las mujeres podríamos seguir el ejemplo de las abejas. De cada huevo fecundado sale una abeja hembra, salvo en los casos en los que deciden que el número de machos debe aumentar, entonces, al realizar la partenogénesis se controla en dosis justas el nacimiento de los machos, que solo tienen la misión de fecundar.

¿Qué compramos hoy?

¿Qué compramos hoy?

Hoy, cuando adquirimos algo, no obtenemos la propiedad del objeto en su sentido tradicional, sino sus propiedades: entramos en un flujo de relaciones, en una maraña de procesos en la que ocupamos el lugar que han determinado para nosotros. Compramos una experiencia, un servicio, no una cosa.

Cualquier objeto actual es, en mayor o menor medida, interactivo, y solo existe mientras un determinado número de personas cree en él.

Los objetos han dejado de serlo para pasar a formar parte de nosotros mismos. Ya no consumimos, incorporamos. Todas estas compras son gadgets y tienen que renovarse con frecuencia. No sé si nos damos cuenta, si alguien ha reflexionado sobre lo que esto supone en nuestro estilo de vida.

Nada es para siempre, nada dura, ni el ordenador, ni el móvil, ni los electrodomésticos, ni las relaciones, ni los trabajos, ni la vida.

¿Estás resacoso?

¿Estás resacoso?

Te levantas tras una noche de juerga. Te duele la cabeza, sientes dolor muscular y una sensación de náusea quemándote el estómago. Sí, tienes resaca. Pero, ¿qué es la resaca? Es el malestar que padece al despertar quien ha bebido demasiado. Este cuadro miserable, según Joris C. Verster, investigador de la Universidad de Utrecht (Holanda) y experto mundial en la materia, “lo experimenta el 80% de la población mundial al menos una vez al año”.

Con la esperanza de averiguar las causas y consecuencias de la resaca, se creó en 2009 el Grupo de Investigación de la Resaca Causada por el Alcohol (Alcohol Hangover Research Group, AHRG). “La resaca se produce cuando los niveles de alcohol en sangre bajan a cero”, indica Verster. Y uno puede preguntarse, si ya no hay alcohol en el cuerpo, ¿por qué se produce el cansancio, la sed, los mareos, la debilidad, los escalofríos, el temblor, la falta de memoria y hasta 39 síntomas más? Existe la creencia de que todos estos daños colaterales son producto de la deshidratación, aunque no es cierto.

Ningún estudio ha conseguido encontrar el origen de la resaca. Tampoco cabe achacarla a alteraciones en las hormonas, electrolitos, cortisol, glucosa, triglicéridos ni lactato. Las últimas investigaciones llevadas a cabo durante el año 2010 sugieren que la severidad de este malestar se halla relacionada con factores inmunológicos.

La teoría inmunológica se basa en que el alcohol activaría las señales de alarma del cuerpo liberando citosinas, que serían las moléculas responsables del dolor de cabeza y del malestar tan semejante a cuando estamos enfermos. Pruebas con animales y humanos demuestran que tras una descarga de citosinas viene el dolor de cabeza, las náuseas, los vómitos, el cansancio y otros síntomas típicos de la resaca. Otro fenómeno que respalda a esta teoría es la falta de memoria: “las lagunas son una consecuencia conocida de la activación del sistema inmunológico”, explica Verster.

La resaca es como un puzle y está compuesta de muchas piezas. El consumo de tabaco y de algunas drogas, la edad y el sexo de las personas pueden influir en la gravedad de los síntomas. También hemos oído que hay bebidas que producen más resaca que otras o que las mezclas son malas. La respuesta a estas cuestiones está en los congéneres, unas moléculas orgánicas tóxicas propias del proceso de elaboración del alcohol, que le confieren color y sabor. El güisqui americano tiene 37 veces más congéneres que la vodka y en un estudio publicado por la revista Alcoholism Clinical & Experimental Research (2010), el investigador norteamericano Damaris Rohsenow y su equipo demostraron que la resaca de güisqui es mucho peor que la de vodka. El origen del malestar del día siguiente se debe principalmente al etanol que contienen las bebidas alcohólicas y los congéneres influyen en la severidad de los síntomas. De mayor a menor, las bebidas que originan peores resacas son el brandi, el vino tinto, el ron, el güisqui, el vodka, la cerveza y el zumo de naranja mezclado con etanol puro.

Las claves para disminuir las consecuencias de la resaca son: Evitar el “garrafón”. No mezclar diferentes bebidas alcohólicas. Tomar bebidas isotónicas de alto contenido en sales. Comer bien antes de beber, con el estómago lleno, el alcohol se absorbe con más lentitud. Beber mucha agua. Comer alimentos depurativos como el espárrago o la alcachofa. Y por último, el remedio que no falla nunca: no tomar alcohol o, al menos, hacerlo con moderación.

Tiempos difíciles para la mujer

Tiempos difíciles para la mujer

Desde finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, las reclamaciones de los derechos ciudadanos por parte de las mujeres se interpretó como una usurpación del espacio masculino, pues hasta entonces el ámbito ciudadano pertenecía en exclusiva a los varones.

En Europa, las reacciones anti feministas no tardaron en llegar. En Alemania, tras la Primera Guerra Mundial, el Gobierno socialista estableció las prioridades para el despido de los trabajadores: las primeras en perder su empleo serían las mujeres cuyos maridos trabajaran; después las mujeres jóvenes y solteras sin cargas familiares; luego las mujeres que tenían a su cargo una o dos personas y, finalmente, todas las demás mujeres. Esta discriminación laboral se prolongó hasta los años treinta.

En Inglaterra, durante los años veinte, las mujeres sufrieron presiones para que abandonasen sus trabajos y se les prohibió estudiar Medicina.

Durante los años treinta, desde el Vaticano y desde los gobiernos fascistas de Italia y Alemania, y también el ruso, se animó a las mujeres para que volvieran a retomar las actividades que les eran propias, es decir, la maternidad, el hogar y el cuidado de la familia. La maternidad tuvo una valoración excesiva de los gobiernos, cuyas políticas e inversiones iban encaminadas a favorecer la reproducción de la familia y a facilitar que las mujeres más pobres tuvieran más hijos.

Los gobiernos, sus políticas, las instituciones y las nuevas teorías freudianas sobre la subjetividad de la mujer, contribuyen a implantar en la sociedad definiciones como la inferioridad intelectual de la mujer y se refuerza el propósito de que el hombre conserve la hegemonía y su papel predominante en el ámbito público, mientras que se segrega y se insta a las mujeres a recluirse en el hogar.

La Sexta Flota en Barcelona

La Sexta Flota en Barcelona

La Sisena Flota a Barcelona, de Xavier Theros, es un libro editado por La Campana y el Ayuntamiento de Barcelona, que recoge las andanzas de los marineros de la Sexta Flota norteamericana en la ciudad de Barcelona. La obra ha recibido el premio Josep Maria Huertas Claveria 2010 y en sus 488 páginas, muestra 66 fotografías de Català-Roca, Joan Colom, Nat Farbman, Pérez de Rozas y Marcel·lí Sáenz, entre otros destacados fotógrafos. Es la crónica de una época, el retrato de unas gentes y de una sociedad en fase de cambio hacia los tiempos modernos, un paseo por una ciudad que se abría al mundo.

Todo comenzó el 9 de enero de 1951. A las 6.20 horas llegaban al puerto de Barcelona cinco navíos de la Sexta Flota. Las autoridades y una multitud de gente fueron a recibirles con pancartas en las que se leía: Wellcome o Friends, también se encontraban allí las cámaras del No-Do para inmortalizar el momento.

El documentadísimo volumen presenta numerosos testimonios y describe cómo cambió la vida de los barceloneses con la llegada de la US Navy. Aquel frío día, entre la una del mediodía y las siete de la tarde, las calles de la parte baja de la Rambla y del barrio Chino de Barcelona se llenaron de grupos de marineros. Las tiendas, los bares y los prostíbulos, que habían colgado en sus locales banderas norteamericanas y carteles anunciando que todo era typical spanish, se frotaban las manos a la vista del negocio.

“Los primeros marineros que llegaron a tierra fueron los especialistas de cada nave, todos muy educados, algo tímidos y conscientes de cuál era su misión en Barcelona: quedar bien y dar buena imagen de la armada norteamericana”. “Pero también había otra clase de marineros, originarios de ciudades más grandes como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, etc. Estos, en cambio, solían quedarse solo dos o tres días en Barcelona y, si tenían un permiso de una semana, se vestían de civil y se iban a Madrid o a Andalucía” dice Theros.

Simpáticos, educados, amantes de la juerga y generosos con las propinas. Así recuerda Feliciano Bofarull, hijo y nieto de los propietarios del famoso restaurante Los Caracoles de Barcelona, a los marineros que iban a su establecimiento. “Un camarero se podía sacar de 200 a 300 pesetas al día en propinas”. El sueldo de los marineros no era alto, pero al cambio de moneda se multiplicaba. En 1951, 1 dólar equivalía a 22 pesetas. En los años cincuenta y parte de los sesenta, las únicas divisas que entraban en España eran los dólares de aquellos marineros norteamericanos.

De las 2.039 arribadas de la Sexta Flota a Barcelona durante 36 años, que reseña en su libro Theros, uno de los colectivos que más se benefició fue el de las prostitutas, que realizaban jornadas de 13 y 14 horas durante la semana que permanecía el buque atracado en el puerto.

En los años cincuenta los marineros provocaron un cambio radical en la forma de beber de los barceloneses: se puso de moda el güisqui y los cócteles, como antes de la Guerra Civil, y se popularizó el vodka con naranja y el tequila. Una de las bebidas favoritas era el tequila sunrise. Las borracheras provocadas por bebidas de mala calidad eran monumentales y las peleas, frecuentes.

El primer rock and roll que se escuchó fue el que sonaba en los discos de los marineros y todas las naves tenían como mínimo una banda; en los portaaviones y en los acorazados era habitual que, además, contasen con una orquesta, una coral, un grupo de jazz y algún grupo de rock.

También se puso de moda, aunque de forma transitoria, el beisbol, sobre todo durante las décadas de 1950 y 1960 y, con más arraigo, el básquet.

El intercambio de costumbres fue inevitable: los tripulantes de la Sexta Flota se aficionaron a las corridas de toros, al flamenco, al embutido, a los caracoles y a la sangría e introdujeron en Cataluña los pantalones tejanos, las medias de nylon, los slips, los chicles, los sándwiches y el encendedor Zippo, que tenía fama de no apagarse nunca.

Pero en los años 70 y 80 se fue desarrollando cierta hostilidad contra los marineros debido a la oposición a la dictadura franquista y a la política norteamericana y la Sexta Flota buscó puertos alternativos como el de Palma de Mallorca y el de Tarragona. Coincidió este periodo con frecuentes episodios delictivos, que hasta entonces se había procurado mantener ocultos a la prensa, pero la salida a la luz pública de las peleas que enfrentaban a marines y marineros, blancos y negros, tripulantes con civiles y prostitutas, el abuso del alcohol y la incipiente presencia de la heroína, convirtieron el barrio Chino en un polvorín.

Por la Rambla de principios de los 80 abundaban grupos de personas que se manifestaban contra la presencia norteamericana gritando consignas como: “Yanquis go home” y la presencia de la Sexta Flota se percibía como una provocación. Incluso se produjo un atentado el día 26 de diciembre de 1987. El USO Mediterranean Fleet Center, un club privado que la Sexta Flota tenía en la plaza Duque de Medinaceli, recibió el impacto de un par de artefactos lanzados desde la calle. Cuatro jóvenes resultaron heridos y hubo un fallecido. Tres días más tarde los barcos anclados en el puerto de Barcelona pusieron rumbo a Nápoles. La Marina norteamericana consideró que Barcelona ya no era un puerto seguro y desde entonces la US Navy solo vuelve a la ciudad muy de tarde en tarde.

*Foto: Nat Farbman, Life

Desde el pesimismo

Desde el pesimismo

Dicen que fue Aristóteles quien recomendaba que una urbe no sobrepasase los cien mil habitantes para que sus ciudadanos no fueran del todo infelices. Siglos más tarde, esta sugerencia se confirma en el escenario de Nueva York, en la película Taxi driver: “En cada esquina hay un individuo que sueña con ser alguien. Un hombre solo, abandonado por todos, que trata desesperadamente de demostrar que existe”.

Esta reflexión podría aplicarse hoy a cualquiera de nuestras ciudades, a cualquiera de nosotros. Somos personas solas, extraviadas en un mundo de zombis (nunca encerró tanta verdad el término muerto viviente), amargados, anónimos y hedonistas. Víctimas del utilitarismo económico, deshumanizados, controlados por un estado paternalista que nos mantiene bajo sospecha, angustiados y explotados.

Estos son los rasgos que describen someramente al hombre occidental. Pretendemos darle sentido a la vida absurda que llevamos, imponerle o fingirle un propósito. Nos adueñamos de cualquier esperanza que nos salve. Inventamos remedios que conjuren a la muerte. Nos aplicamos en tareas que no merecen la pena. Hozamos en nuestra intimidad sin llegar a saber cómo somos. Lo intentamos todo para no acabar en el diván de un psicoanalista. Nos agrada asistir gratis al espectáculo de los demás. Habitamos un estercolero y nos empeñamos en decorarlo con brillantes luces de colores. Competimos en la libertad con los demás desconcertados, porque la libertad es un peso difícil de llevar. Buscamos la verdad en nosotros mismos, en magias y trampantojos. Comemos de la olla podrida de la envidia. Llenamos las horas vacías con entretenimientos ridículos a fin de evitar el vértigo del vacío. Tenemos en común que, tarde o temprano, todos ingresamos en la secta de los infelices y que esta vida tan corta se nos hace demasiado larga.

La Iglesia católica proclama que fuera de ella no hay salvación. Me temo que en la herejía tampoco.

Excusa

Excusa

Me molestó la excusa de que no había podido venir porque su padre había muerto, porque yo sé que su padre lleva muerto cinco años.

Quise pedirle que inventara otra historia, que yo sabía… Pero caí en la cuenta de que la muerte de un padre empieza a dolerte cuando tú decides y no cuando se produce.

Tattoo

Tattoo

Su historia se remonta a la Edad de Piedra. En 1991 se descubrieron en un glaciar los restos de un cazador del Neolítico que tenía la espalda y las rodillas tatuadas. Hasta entones, la persona tatuada más antigua de la que teníamos noticia era la sacerdotisa egipcia Amunet, adoradora de la diosa del amor y de la fertilidad Hathor. Vivió en Tebas alrededor del 2000 a.C. y sus tatuajes eran muy similares a los de la momia del cazador: diseños de puntos y rayas.

Los antiguos pobladores de la Polinesia se tatuaban cada centímetro de su piel con figuras geométricas. Y el término "tatuaje" (tattoo en inglés) deriva de la palabra polinesia "ta" que significa golpear.

El tatuaje se difundió en Occidente gracias a los exploradores de los siglos XVIII y XIX. El capitán Cook describió en sus libros el proceso de tatuaje que había presenciado en las Islas Marquesas y con los maoríes: "Manchan sus cuerpos pinchando la piel con los instrumentos pequeños hechos del hueso, que estampan o mezclan el humo de una tuerca aceitosa [...] En esta operación, que es llamada por los naturales ‘tattaw’, las hojas dejan una marca indeleble en la piel. Se realiza generalmente cuando tienen cerca de diez o doce años de la edad y en diversas partes del cuerpo".

Los presos fueron de los primeros grupos que usaron los tatuajes para diferenciarse del resto de la sociedad.

Los tatuajes comenzaron siendo patrimonio de marineros y presidiarios, hasta que se popularizaron y llevar uno era como colgarse del cuello el cartel: Soy un rebelde. Hoy se ha llegado al extremo en que lucir un tatuaje equivale a formar parte del rebaño. Si encima el dibujo es una estrella en el codo o una telaraña en la espalda, en ellos, o un dibujo tribal que ocupa toda la zona lumbar, en ellas, el mensaje se vuelve preciso y contundente al proclamar que no solo se es uno más del rebaño, sino que se carece de imaginación, buen gusto y personalidad.

Estos días de verano he podido constatar que quienes no lucimos un tatuaje somos minoría, unos bichos raros. Mientras el pirsin se bate en franca retirada después de haber visto glandes, prepucios y labios inferiores cuyos propietarios parecían desafiarte diciendo: A ver quién supera esto. El tatuaje sigue en boga, pero ¿por qué? Descartando que simbolice cualquier tipo de rebeldía, se podría atribuir a motivos estéticos, no sería la primera vez que el resto de la humanidad aplaude algo que a mí me desagrada. Pero esta teoría cae por su peso si pensamos que nada nos puede gustar tanto como para enseñárselo al mundo durante toda la vida, ni un tatuaje, ni una joya, ni una pareja. ¿Un mensaje? Tampoco, salvo los expuestos en uno de los anteriores párrafos. La única explicación que se me ocurre es la cultura. La falta de ella, quiero decir. Podría decirse que cuanta más tinta lleva una persona en la piel, menos la ha visto pasar ante sus ojos.

Cosas que ocurren en España

El panorama, tal y como lo vemos los ciudadanos, es que los políticos que elegimos para gestionar España son parte del problema y no parte de la solución. El pilar económico que sustenta al Estado son los impuestos. Visto que apretarse el cinturón indefinidamente por la vía del recorte no solventa nada y nos crea más problemas, y que la reducción del déficit provoca el enquistamiento de la crisis, lo que está sobre la mesa de debate en estos momentos es algo que algunas fuerzas de izquierdas hace años que predican en el desierto. Y es que si hay una disminución de los ingresos producto de la crisis económica o bien se reducen gastos o bien se aumentan los ingresos subiendo los impuestos. Resulta paradójico que hayan sido los ricos de los países con un Estado del Bienestar más desarrollado las voces críticas con sus gobiernos neoliberales, me da igual que ellos se hagan llamar conservadores o socialistas, coincidiendo así con las tesis de partidos como Die Linke o, aquí, Izquierda Unida.

El caso español es más grave. Aquí no es que los que más tienen deberían pagar más, es, simplemente, que tendrían que pagar. El artículo 31 de la Constitución dice que todo el mundo contribuirá a sostener los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad. La realidad es justamente la contraria: cuanto más se ingresa, menos se paga proporcionalmente. Las fórmulas son variadas y ni siquiera es preciso defraudar a Hacienda, y eso que esta práctica ilegal se halla ampliamente instaurada en nuestro país, aunque quien tiene menos posibilidades de hacerlo son los asalariados y los que más, las grandes fortunas.

España es un país curioso. Cada año, cuando el Estado hace el resumen de cómo ha ido la recaudación del impuesto sobre la Renta, sale un dato que no por recurrente deja de sorprender: los empresarios declaran haber ganado menos que la media de sus asalariados. Lo desconcertante es que Hacienda se lo cree.

Agnotología

Agnotología

Hay, de hecho, dos cosas, ciencia y opinión; la primera engendra conocimiento, la segunda ignorancia, Hipócrates.

 

Seguramente no has reparado en ello, pero tú, pobre ignorante, dada tu penuria terminológica y conceptual, te has convertido en blanco fácil de charlatanes disfrazados de científicos. Ellos, con la ayuda de hábiles triquiñuelas y el auxilio de técnicas depuradas, medias verdades y mentiras maquilladas, te la cuelan con reiteración y alevosía. Tal es el desprecio con que nos trata esa casta superior a los que no somos, ni queremos ser, de su calaña.

Tamaño arsenal de astucias han dado lugar a un corpus que, concienzudamente recopilado por el profesor de Stanford Rober Proctor dan origen a la Agnotología, disciplina que investiga y denuncia cómo se tergiversan las informaciones científicas con fines espurios.

Treinta años

Treinta años

Finlandia fue el primer país europeo que aprobó el sufragio universal, en 1906. En España las mujeres aún tuvieron que esperar mucho para ejercer este derecho fundamental. Fue en 1931 cuando se reconoció el derecho de voto de las mujeres, aunque esta situación acabó con la victoria franquista tras la Guerra Civil, en 1939.

La reinstauración de las instituciones democráticas y la promulgación de la Constitución, en 1978, otorgan a las mujeres derechos políticos, civiles y sociales; al mismo tiempo, se despenaliza el adulterio femenino y la propaganda de métodos anticonceptivos. En 1980, el Estatuto de los Trabajadores establece el principio de igualdad entre mujeres y hombres en todas las cuestiones laborales y en 1981 la Ley de Matrimonio y Divorcio equipara jurídicamente a hombres y mujeres en el matrimonio, hasta entonces, la mujer estaba sometida por ley a la voluntad de su esposo. Se hubo de esperar hasta 1985 para que el aborto se despenalizara, reconociendo así el derecho de las mujeres a disponer de su propio cuerpo. De todo esto no hace ni treinta años. Es decir, desde un punto de vista histórico, la liberación femenina es un fenómeno relativamente nuevo y esto explica, en gran medida, que aún funcionemos con unos patrones dominantes  en los que el machismo se halla presente en muchos ámbitos de nuestra sociedad.

Tortilla de patatas sin huevo ni patatas

Tortilla de patatas sin huevo ni patatas

Durante los años 40 y debido a la guerra civil, la política económica de Franco y el aislamiento internacional, en España escaseaban los alimentos. El Gobierno controlaba su distribución, asignando a cada persona cierta cantidad de productos básicos: azúcar, arroz, aceite, pan, legumbres, tocino, jabón… que había que recoger con la Cartilla de Racionamiento. Estas Cartillas empezaron a usarse el 14 de mayo de 1939 y se suprimieron en 1952.

La gente se moría de hambre, pero resultaba imposible adquirir de forma legal cualquier producto que no estuviera controlado por el Racionamiento, salvo que se acudiera al mercado negro (estraperlo), aunque estas transacciones ilegales estaban sancionadas con pena de cárcel. Por eso los españoles avivaron su ingenio y uno de nuestros platos más típicos: la tortilla de patatas, pasó a elaborarse sin huevos ni patatas debido a la falta de materia prima.

Esta es la receta de dicha tortilla que aparece publicada en el libro Cocina de recursos, de Ignacio Doménech, esperemos que la crisis no nos obligue a ponerla de nuevo en circulación.

Ingredientes:

Naranjas

4 cucharadas de harina

10 cucharadas de agua

1 cucharada de bicarbonato

Pimienta molida

Aceite

Sal

Colorante

Preparación:

Poner a remojo la piel blanca de la naranja situada entre la cáscara y los gajos hasta que quede tierna.

Mezclar bien el resto de ingredientes para obtener una crema. Incorporar, la piel de la naranja y echar a la sartén con aceite caliente.

Ya saben, vuelta y vuelta al gusto para conseguir un bonito color dorado y ¡lista!

Volvamos la vista atrás para mirar el futuro

Volvamos la vista atrás para mirar el futuro

Volvamos la vista atrás. Miremos hacia los años noventa: prosperidad económica, avance neoliberal sin precedentes, Estado del Bienestar, Unión Europea, un mundo sin 11-S ni terrorismo global, sin rojos… Resumiendo, el mejor mundo posible en el horizonte. ¿Así de bonito?

Una vez más, la Historia se ha ocupado de poner las esperanzas de la humanidad en su sitio: el cubo de la basura. Se trata de una sociedad frágil que tiene una abominable tendencia al retroceso en conquistas sociales y que pierde progresos morales que parecían incuestionables.

La utopía nos había alejado de los temores comunistas y de la sombra gangrenada de la II Guerra Mundial. Pero vivir en Utopía y la supuesta democratización del mundo, no acaban de sosegar el espíritu del hombre occidental.

Las estructuras sociales sufren nuevas y peligrosas mutaciones. La colectividad y la supuesta pertenencia a una comunidad: familiar, laboral o política, queda reducida a individuos solitarios que habitan un relativo bienestar material, pero con una manifiesta ausencia de brújula moral. La comunidad aporta un orden, una jerarquía de valores establece las limitaciones que nos proporcionan seguridad ante el hostil mundo exterior. En las relaciones afectivas, muere la fidelidad y los divorcios aumentan cada año. Los políticos se someten a los mercados y les rinden pleitesía. La publicidad fomenta el consumismo y el individualismo es el leitmotiv de nuestra existencia.

Fuimos libres. Podíamos hacer lo que quisiéramos. Aislados y alienados. Sepultados en la mediocridad de lo vulgar, dejamos de buscar un futuro porque no había vida ulterior ni mundos mejores esperando a la vuelta de la esquina.

La crisis ha emergido de las catatumbas del declive moral de la sociedad contemporánea. No hay reacciones al desánimo generalizado. Nadie plantea una respuesta ni ofrece una solución satisfactoria ante el panorama desolador incrustado en nuestras almas.

Adoptamos, quizá, la posición más cómoda: nos sentamos a ver cómo naufraga la moral moderna. No queremos intervenir. No hay alternativas ante los deseos que no podrán consumarse. No hay amor en el que creer. No hay nada que “cultivar” para disfrutarlo en el futuro. Pero, a pesar de todo, tenemos que seguir viviendo, aunque nuestro destino sea un callejón sin salida.