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El gran problema de España

El gran problema de España

España cuenta con una estructura de Estado monstruosa y corrupta, que sigue gastando el doble de lo que ingresa. Tenemos 17 comunidades con toda la estructura y organismos propios de un Estado real; 2 ciudades autónomas; 52 diputaciones y un Senado inútiles; 8.117 Ayuntamientos; 1.012 mancomunidades; 81 comarcas y 3.726 entidades locales. Cada una de estas Administraciones posee un gigantesco entramado de organismos autónomos, empresas, fundaciones, consorcios y otros, creados en su mayoría para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos. Un conjunto de 8.894 entidades funcionan sin ningún tipo de fiscalización o control.

En este gigantesco entramado parasitan 440.000 políticos en 4.100 empresas públicas, y además, según la última EPA, existen en España 3.104.100 empleados públicos, de los cuales, según declaraciones del ministro Montoro, solo 700.000 ha obtenido el puesto de trabajo “bajo los principios de igualdad, méritos, capacidad y publicidad”. Es decir, superando una oposición real. Esto significa que 2.404.000 han sido nombrados a dedo o a través de concursos a hechos a medida para los amigos.

84, Charing Cross Road

84, Charing Cross Road

84, Charing Cross Road es la dirección donde se ubica la librería londinense Marks&Co y el título del libro de Helen Hanff (1918-1997).

La obra reúne una serie de cartas que desde octubre de 1949 hasta abril de 1969, Helen Hanff cruzó con el librero Frank Doel y otros empleados de la librería, así como con miembros de su familia. Las cartas constituyen una bellísima historia de amistad y un impagable alegato a favor de los libros y la literatura clásica. Se agradece el post scriptum de Thomas Simonnet poniendo un colofón imprescindible a esta correspondencia conmovedora que deja un regusto de tristeza al saber que dos amigos, que lo fueron durante veinte años, nunca llegaron a conocerse personalmente y aun así el afecto pervivió a través del tiempo y las palabras para componer luego un epistolario delicioso, que se lee con ávido interés y de un tirón.

84, Charing Cross Road es un libro que los amigos se recomiendan unos a otros y así aumenta el número de lectores que se unen a esta grey que disfruta con el tacto, el olor y la presencia de un libro. Tocqueville, Austen, Catulo, Chaucer, Woolf, Shaw, Esopo y todo un elenco de brillantes escritores, en cuidada edición de segunda mano, se pasean exhibiéndose ante quien, con los dientes largos, solo puede soñar con bellos libros encuadernados en piel, con estampaciones en oro y hermosa tipografía, habitando en los estantes de una biblioteca revestida de madera, en alguna casa solariega de la campiña inglesa. Allí, en un luminoso salón con acceso a un jardín florido y sentada en una cómoda butaca de cuero, me imagino yo. Recibiendo periódicamente mi pedido de Marks&Co y a la vez lamentando la desaparición de este santuario de la literatura.

Título: 84, Charing Cross Road

Autora: Helen Hanff

Editorial: Anagrama

Páginas: 126

Malas Navidades

Malas Navidades

Malas Navidades es el título de una antología de relatos navideños en la que participo.

Son cinco visiones de unas fechas que, para bien o para mal, nos acaban afectando a todos.

Descarga Malas Navidades, formato ePub (sin DRM).

 

Envidia del pene

Envidia del pene

En el año 1926, Freud hizo un descubrimiento importante sobre la sexualidad femenina: “Hemos descubierto que la niña lamenta grandemente la falta de un miembro sexual equivalente al masculino, se considera disminuida por esta carencia, y experimenta un ‘envidia del pene’ que da origen a toda una serie de reacciones femeninas características”*.  Doce años después añade: “La niña, después de un fracasado intento de emular al varón, llega a reconocer su falta de pene, o más bien la inferioridad de su clítoris, sufriendo consecuencias definitivas para la evolución de su carácter; a causa de esta primera defraudación en la rivalidad, a menudo comienza por apartarse de la vida sexual en general”.

Freud es consciente de lo que significa para el ser humano el hecho de no haber nacido varón. Su discurso homologa lo genérico humano con lo masculino y lo diferente es considerado como su complementario. ¿Consideraba “natural” el sistema de dominación masculina? Su consideración del clítoris como un pene pequeño contradice cualquier conocimiento anatómico y fisiológico; es de suponer que un científico no podía ignorar que son órganos diferentes. Entonces, cabe deducir que el psicoanalista pretendía con sus afirmaciones dar fuerza al sistema de dominación masculina imperante. Su perspectiva psicoanalítica siempre tomó al varón como modelo y la mujer era una variante inferior del ser humano. En su obra, Tres ensayos para una teoría sexual, asegura que “para el niño es natural la suposición de que todas las personas que conoce poseen un órgano genital exacto al suyo y no puede sospechar en nadie la falta de este órgano”. Tiempo después añade a sus aseveaciones una nota: “Las niñas, al igual que los niños, construyen la teoría de que también la mujer tenía originariamente un pene, que ha perdido por castración. La convicción a que luego llegan, de que la mujer no posee pene alguno, deja al individuo masculino, con extraordinaria frecuencia, un duradero menosprecio por el sexo contrario”. Estos pensamientos propician teorías como la de la mutilación femenina o el complejo de castración, contribuyendo a asentar un pensamiento masculino sobre la sexualidad humana.

Cuesta creer que Freud no supiera que el clítoris es un centro de placer sexual, mientras que el pene es un órgano que tiene la capacidad de evacuar orina y semen. Cuesta creer que los varones, durante su etapa adulta, no llegasen a tener un conocimiento de las características anatómicas femeninas que les hiciera plantearse siquiera que las afirmaciones de Freud se cimentaban en una perspectiva sexista cargada de prejuicios. Cuesta creer que los varones negasen la evidencia a no ser que lo hicieran por fidelidad a un colectivo dominante que necesitaba el aval científico para perpetuar sus privilegios.

*Análisis profano. S. Freud, 1926.

El amante, de Marguerite Duras

El amante, de Marguerite Duras

“Nunca he escrito, creyendo hacerlo; nunca he amado, creyendo amar; nunca he hecho nada salvo esperar delante de la puerta cerrada”. M. Duras.

 

Marguerite Duras (Saigón 1914, París 1996) escribió El amante, una obra de belleza brutal e hiriente sensibilidad, cuando tenía 70 años. Acababa de sufrir una profunda crisis psíquica debido al alcohol. En el texto nos sumerge en su propia vida, en sí misma. Recuerda su juventud tras la niebla difuminada que la separa de Indochina, de aquellos años tristes, hermosos, dramáticos… en los que la vida acontecía extraña y compleja, llena de novedades. El padre muerto, una madre ausente y frustrada, un hermano violento, otro al que querer, la tierra ahogada de lluvia y de lágrimas… Unos zapatos de lamé dorado, un sombrero de ala plana… La presencia de aquel chino de la limusina, el apartamento en Cholen, el sexo o el amor, quizás ambas cosas, trastocarían para siempre su existencia.

El amante es un libro que se lee y se relee, que deja un poso en el ánimo del lector, ganas de más. Duras nos lo ha dado todo en cada renglón, nos ha desnudado su alma con cada palabra. Pero aun así, nos deja insatisfechos porque nos ha arrancado de la realidad y nos ha arrastrado hasta su mundo, hemos vivido en él, con ella. Hemos sentido la atmósfera de sensualidad y ternura, de brutalidad mansa, que se respira en la aislada habitación. Hemos estado ahí, con los amantes, como voyeurs compulsivos, sin poder sustraernos del magnetismo de cada escena relatada con frases breves y contundentes.

El final de la historia es sublime. De esos que se recuerdan, porque solo puede dejar inmune a alguien que sea de plástico. A los demás, nos conmueve esa conversación telefónica que pone punto final a la historia o punto y seguido a un amor, a ese amor que todos deseamos eterno.

 “Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer. Él le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz. El dijo: solo quería oír tu voz. Ella dijo: soy yo, buenos días. Estaba intimidado, tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba. Y con el temblor, de repente, ella reconoció el acento de China. Sabía que había empezado a escribir libros. Lo supo por la madre a quien volvió a ver en Saigón. Y también por el hermano menor, que había estado triste por ella. Y después ya no supo qué decirle. Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte”.

Triste realidad

Triste realidad

Cartel pegado en la puerta de la Biblioteca Pública de Zaragoza.

Derecho a decidir

Derecho a decidir

El pueblo español eligió democráticamente a sus representantes políticos durante cuatro años porque le propusieron un programa de actuaciones para salir de la crisis que la mayoría de ciudadanos aceptó en las urnas. Un año después, no solo se han incumplido punto por punto todas las propuestas, sino que, además, se ha hecho lo contrario a lo convenido.

Los españoles escogieron un proyecto y una opción política y se equivocaron al pensar que los políticos eran sinceros. Pero hay cuestiones sobre las que el pueblo no tiene posibilidad de elegir y debería reclamar este derecho. Así, los españoles podríamos decidir si queremos una banca pública que en vez de dedicarse a la especulación, como hace la privada, dé prioridad al crédito a las pequeñas y medianas empresas, a la economía social o a la vivienda protegida. Decidir si queremos un mayor control sobre los créditos y las hipotecas y una modificación legislativa que prevea la dación en pago. Decidir si queremos seguir manteniendo las centrales nucleares o apostamos por las energías renovables y por el ahorro energético. Decidir si queremos una red ferroviaria de calidad o preferimos dedicar todos los recursos a la alta velocidad. Decidir si queremos privatizar o no la gestión púbica del agua y sus enormes beneficios potenciales. Decidir si queremos la máxima protección social para las personas desempleadas, para las personas sin recursos, para las personas con discapacidad; esto es, si queremos una renta mínima garantizada de ciudadanía. Decidir si queremos una sanidad pública y de calidad o recortes y privatizaciones progresivas, abonar un euro por receta y la totalidad o un porcentaje elevado del precio de los medicamentos. Decidir si queremos una escuela pública de calidad y una universidad que ofrezca igualdad de oportunidades para todos o una escuela y una universidad elitistas a las que solo puedan acudir los hijos e hijas de familias con recursos. Decidir si queremos que se combatan el fraude y la corrupción para evitar los miles de casos que hemos conocido durante los últimos años. Decidir si queremos una organización territorial con delegaciones del gobierno central y autonómico, con diputaciones, consejos comarcales, mancomunidades y ayuntamientos o deseamos una racionalización administrativa más barata y eficaz, sin que por ello haya que despedir a los empleados públicos. Decidir si queremos unos medios de comunicación públicos y plurales o solo medios privados controlados por poderosos grupos económicos. Decidir si queremos que se mantengan los enormes privilegios de la Iglesia católica. Decidir si estamos de acuerdo con modificaciones constitucionales como la que se realizó el año pasado sin que el PP, ni el PSOE ni CIU propusieran o reclamasen un referéndum. Decidir sobre la monarquía o la república como forma de estado…

Estaría bien que el Gobierno apostase claramente por la democracia, por el derecho a decidir en todos los ámbitos que tiene el pueblo soberano, y terminase de una vez con los recortes y esta austeridad extrema e injustificable que nos acogota como país y como individuos.

De qué sirve la ONU

De qué sirve la ONU

En 91 estados, según datos de Amnistía Internacional en su informe de 2012, la gente salió a la calle o usó Internet para exigir de sus gobernantes democracia, libertad y justicia, pero en vez de ser escuchada, los gobiernos de sus países respondieron con violencia, tortura y malos tratos. La valentía de los ciudadanos que viven bajo el yugo de regímenes totalitarios, como ocurre en Oriente Próximo y en el norte de África, no ha sido secundada por la ONU. Su Consejo de Seguridad ha fracasado estrepitosamente en su cometido, parece cansado, incapaz de cumplir su cometido. El ejemplo de lo que ocurre en Siria, debería hacer que se replantee cuál es el papel de la ONU, qué funciones debe acometer para actuar con eficacia. Y la revisión del derecho a veto que tienen Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China, es una de las cuestiones que más urge resolver. No puede consentirse que unos pocos países impongan su voluntad y sus intereses al resto de naciones.

La que se puede liar en Siria

La que se puede liar en Siria

Francia, Reino Unido, Israel y Qatar han preparado un enésimo plan de intervención en Siria. El guion es el siguiente:

Unos 6000 yihadistas, podrían atacar en cualquier momento el barrio residencial de Mazzeh, al sur de Damasco, donde se encuentran numerosas embajadas y residencias de altos responsables civiles y militares. Se provocaría también un incidente con armas químicas al otro extremo del país para agravar la tensión. Un general traidor, que afirmaría haber tomado el control de la situación, pediría ayuda a los occidentales, justificando así una intervención militar extranjera sin mandato de la ONU.

Hasta ahora, los diversos intentos de golpe de estado militar que ha organizado Occidente durante 2012, fracasaron. El tiempo se agota para los países que se oponen a la aplicación del plan de paz de Ginebra, acordado entre Estados Unidos y Rusia, ya que dicho plan debe ser presentado al Consejo de Seguridad de la ONU en febrero de 2013.

No se sabe cómo reaccionarían Rusia e Irán ante la nueva intentona contra Siria. El presidente ruso Vladimir Putin ha declarado que está listo para defender a Siria hasta en las calles de Moscú; es decir, está dispuesto a entrar en guerra. Por su parte, Irán entiende que Siria forma parte de su línea de defensa y no la abandonará. La posible intervención militar contra Siria por parte de Francia, Reino Unido, Israel y Qatar puede provocar graves consecuencias en la región.

Reformas sin trabajo

Reformas sin trabajo

El gravísimo problema del desempleo, que de forma alarmante afecta a nuestra sociedad y sin cuya solución es inconcebible que se logren resolver otros problemas derivados como: impago de hipotecas, créditos, alquileres, impuestos, atonía del comercio, etc., pone de manifiesto la insuficiencia de los recursos públicos destinados a las personas, a las familias afectadas por la pérdida de su puesto de trabajo.

El trabajo como forma de ganarse la vida, vínculo con la sociedad y punto de referencia social mediante el cual nos situamos en el mundo, es un bien necesario e imprescindible que requiere el compromiso de todos para evitar la crisis social, que ya es mucho más grave que la crisis económica tras cinco años de temores, empobrecimiento e insolidaridad. De nada sirven las grandes ideas y proyectos si previamente no se ha erradicado el drama del paro, se promueve un trabajo digno y se acaba con la precariedad, dándole valor y dignidad a la persona, en vez de al dinero y la economía financiera.

El miedo a perder el empleo, la caída de tantísimas familias en los límites, o abiertamente, en la pobreza, la afición a recortar drásticamente los servicios públicos imprescindibles como la educación, la sanidad, los servicios sociales, incluyendo subsidios por desempleo y pensiones, anuncian, más allá de la crisis económica, una preocupante e inevitable crisis social de consecuencias graves e imprevisibles.

La supresión de muchas de las conquistas del estado de bienestar, origen y fundamento de los derechos humanos y de los derechos sociales debería preocupar igualmente a los responsables sociales, a los poderes fácticos, políticos y económicos. Una sociedad que no sabe preservar la dignidad de sus pobres, difícilmente logrará preservar la seguridad de sus ricos.

Será legal, pero es injusto

Será legal, pero es injusto

Quiero denunciar una situación legal, pero absolutamente injusta, desproporcionada y discriminatoria, que afecta a los trabajadores próximos a la edad de jubilación que han perdido su empleo por despido o cierre de la empresa. En muchos casos, se trata de personas con una extensísima vida laboral, que han cotizado más de 38 años, y que se encuentran abocados a la pérdida de la pensión por jubilación por no tener la edad reglamentaria de 65 años. Hablo de personas con 59 años o más, que pese a tener acreditado un abultado periodo de cotización a la Seguridad Social, tras dos años en el paro, se ven obligados a solicitar la jubilación, perdiendo un porcentaje importante de retribuciones que ya no recuperarán nunca.

¿No es justo que todas estas personas, considerando su amplia y acreditada contribución a la Seguridad Social, una vez agotado el subsidio por desempleo, pudieran percibir el 100/% de su pensión? Los banqueros, por ejemplo, con bastantes menos años de trabajo, consiguen unas retribuciones millonarias por jubilación. ¿Acaso no somos todos, supuestamente, iguales?

En la actualidad, son muchos los damnificados por la crisis que, además, se ven perjudicados por leyes y normas injustas, faltas de proporcionalidad y de sentido común. Pienso que hay que hacer algo al respecto.

Gallardón consigue unir a los españoles

Gallardón consigue unir a los españoles

El ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón ha conseguido en un año algo que pocos políticos han logrado. Quizá ninguno. Ha sido capaz de que jueces, fiscales, abogados y funcionarios de Justicia, de todas las tendencias, así como la sociedad entera, estén en contra de sus medidas. Los recortes, la Ley de Tasas Judiciales, la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) o del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) han provocado serios enfrentamientos con el Departamento, que acabarán en huelga a principios del año que viene si no se producen cambios en la postura del ministro.

Ayer comenzaron las reuniones para crear una plataforma, liderada por el Consejo General de la Abogacía Española, que luche por la derogación de la Ley de Tasas Judiciales que obliga a los ciudadanos a pagar por recurrir decisiones judiciales, una medida inconstitucional según las asociaciones judiciales y los letrados.

Todos los colectivos implicados en la Justicia acusan a Gallardón de improvisar sus medidas, sin buscar acuerdos y sin ni siquiera hablar con los protagonistas. Él y su equipo modifican y aprueban leyes sin considerar la repercusión que van a tener tanto en los profesionales como en los ciudadanos.

Estado de flow

Estado de flow

Estás leyendo una novela apasionante y para cuando te das cuenta han pasado tres horas. Tu mente no divagaba, te hallabas tan concentrado en esa actividad que no te percatabas de lo que acontecía a tu alrededor, ni del paso del tiempo. Si alguna vez te ha ocurrido esto o algo similar es porque has experimentado el estado de flow, otros lo llaman estado de elevada consciencia o experiencia óptima.

Muchos de nosotros hemos vivido experiencias parecidas. Estar completamente absorbido por una actividad, tan absorto en algo que el mundo exterior desaparece y ni te das cuenta de que el tiempo pasa. Los psicólogos denominan a estas vivencias estados de flow o estados de fluir y han sido descubiertos y estudiados por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, que los describe en su libro Flow: The psichology of hapinness.

El estado de flow se da en situaciones muy concretas, cuando nos encontramos ante un reto que pone a prueba nuestras habilidades y estas son lo suficientemente elevadas como para superarlo. Muchas son las actividades que nos pueden llevar a este estado: bailar, realizar un deporte, estudiar, leer, pintar, participar en un animado debate, trabajar incluso. De hecho, muchas de las actividades cotidianas pueden conducir a un estado de flow, siempre y cuando se trate de algo de una complejidad que active la condición: reto elevado-habilidades altas.

Hay que tener en cuenta que no todas las personas somos iguales y por tanto el tipo de actividad que nos provoque una experiencia de fluir puede variar de forma considerable.

Tampoco todas las actividades que nos absorben o nos enganchan son capaces de llevarnos a un estado de flow. Ver la televisión puede hacer que nos olvidemos del mundo, pero requiere pocas habilidades y es un reto muy accesible, por lo que con frecuencia genera apatía. En el trabajo es posible que se nos presenten situaciones en las que el reto sea alto y las habilidades precisas para superarlo, elevadas; sin embargo, la mayoría de personas preferiría no tener que trabajar. Ni todas las experiencias óptimas son siempre buenas. Una timba de póquer pone al límite nuestras habilidades, pero jugarnos el dinero puede ser negativo. Jugar con la Play puede crear adicción y hacer que la vida sin ella nos parezca vacía y sin sentido, nos ha generado una necesidad. Alguien que trabaja doce horas diarias absorto y experimentando el estado de flow se olvida de comer, de su familia, de volver a casa. Obviamente, los estados de flow no son buenos en un sentido absoluto. Resultan buenos cuando enriquecen nuestra vida.

Supositorio

Supositorio

El supositorio es un preparado farmacéutico. Tiene forma cilíndrica, con un extremo cónico redondeado, y se introduce por el recto. Su longitud oscila entre los 3 y 4 cm. y pesa entre 1 y 3 gr. Los principios activos que contiene van incorporados a un excipiente no irritante que debe fusionar a 37ºC.

Ahora que la Seguridad Social y las recetas de medicamentos se van a tomar por culo, literalmente hablando, los supositorios han pasado a mejor vida y apenas subsisten los de glicerina, que no son un medicamento en el estricto sentido del término, sino más bien un desatascador de cañerías.

Hace unos años, allá por los 60 del siglo pasado, el supositorio resolvía cualquier enfermedad: resfriados, fiebre, tos, estreñimiento o dolor de cabeza. Eso si se sabía aplicar correctamente, claro. Porque estaba extendida la idea de que el supositorio se introducía por su punta más aguda para facilitar la entrada en el intestino, en vez de hacerlo por su parte recortada para lograr que el esfínter presionase el supositorio hacia arriba y los plexos venosos propiciaran la absorción de la medicina. Este error, tan común entre los usuarios, dificultaba considerablemente la tarea de meter el supositorio en su lugar de destino, sobre todo entre los más pequeños. No era infrecuente que la madre tuviera que sujetar con fuerza las piernas del niño tumbado para evitar el instintivo gesto de rechazo, mientras se escuchaban los gritos de terror que profería la criatura y las palabras, tranquilizadoras o irritadas, de la aguerrida mamá. Por no hablar de las vergonzosas huidas con los pantalones abajo intentando evitar el fatídico desenlace. Resumiendo, el supositorio era una especie de rito iniciático a la vida, una preparación para lo que había de venir después.

Ya de adultos, el supositorio nos ha servido para relativizar el horror. Dejemos a un lado las escenas de Auswitchz, Hiroshima o de Esperanza Aguirre con una minifalda y calcetines cortos. Solo quien ha tenido que ponerse un supositorio conoce el infierno de cerca. La frecuente aplicación del remedio medicinal, también nos ha adaptado el ano y así hoy podemos tratar con políticos, empresarios y banqueros sin casi sentir dolor. Lo malo es que ahora, con el medicamentazo, los supositorios de vaselina no están cubiertos por la SS y si queremos que nos la metan con suavidad, tenemos que pagarlos nosotros.

Más madera... catalana

Más madera... catalana

“El hombre andaluz no es un hombre coherente. Es un hombre anárquico. Es un hombre destruido. Es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada, constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes. Es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña”.

Estas palabras son del expresidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, y están sacadas del libro La inmigración, problema y esperanza de Cataluña, editado por la editorial Nova Terra el 18 de noviembre de 1976. Ciutadans las ha rescatado en plena precampaña electoral para demostrar “el menosprecio y la xenofobia de Convergència y su presidente honorario, Jordi Pujol, hacia los millones de ciudadanos de origen andaluz que son ciudadanos de Cataluña”.

Cuando Pujol estaba al frente de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), publicó un par de artículos disculpándose, además pidió perdón públicamente durante un viaje a Sevilla. “Puede ser que, en último término, el problema suscitado por unas frases de mi libro sobre la inmigración tenga consecuencias positivas, porque habrá ayudado a hablar, a entrar en contacto, a dialogar, a conocerse”, decía en el primer artículo. Y añadía: “He pensado que, si se pusiera en una columna todo lo que de positivo he dicho, y lo que yo sin pretenderlo puede ser interpretado negativamente, nadie dudaría en otorgarme el título de político de filiación catalana”.

La voz del oráculo

La voz del oráculo

Moodys, Fitch y Standard & Poors son el oráculo supremo de las agencias de calificación de riesgo. Profetas anglosajones que iluminan con su luz el tenebroso mar de las finanzas. No obligan a nadie, pero todo el mundo sigue al dictado sus palabras.

Cuando el gestor de un fondo de inversión duda sobre si comprar bonos de una empresa que no conoce de nada, recurre al oráculo para que le diga si es completamente seguro. Y la agencia califica. En lo más alto de la escala, la famosa triple A: superseguridad. En lo más bajo, el bono basura: vale más que apueste su dinero en el casino.

¿Por qué los inversores les hacen caso? No están obligados a ello, pero existen por lo menos dos razones. Una, se les otorga credibilidad ya que, supuestamente, saben de qué opinan. Dos, el operador de inversiones que mete las cuatro patas siguiendo sus consejos queda más o menos exculpado del fiasco, pues todos los demás operadores habrían hecho lo mismo. Lo bueno del asunto es que estos oráculos han cometido ya tantos errores que cuesta entender porqué conservan todavía tanta influencia. No solo no olieron el olor a podrido de las hipoteca basura y los activos que las rodeaban, sino que les concedieron durante mucho tiempo las máximas calificaciones, propiciando que el mundo entero se intoxicara.

Circulaba la sospecha de que la miopía de las agencias no era casual y que tendían a mejorar la nota de sus mejores clientes. Ahora disponemos de la certeza, confirmada por el estudio de miles de casos. Los han realizado economistas del Banco Central Europeo y la institución lo ha publicado. En síntesis, señala que las tres sociedades tienen la visión sesgada, al menos por dos razones. Una, la medida: la dimensión de la sociedad emisora añade puntos a la nota de sus emisiones. Dos, la condición del cliente. Las corporaciones que contratan a las mencionadas agencias para valorar sus productos financieros son mejor calificadas. No son intuiciones, es el resultado de examinar 38.753 calificaciones de bancos de Estados Unidos y Europa entre 1990 y 2011. La denominación suave es “conflicto de intereses”. Aunque la palabra que define esta actuación sea: soborno. Invertir el dinero en Lehman Brothers era lo más seguro del mundo hasta casi el día de la quiebra, según el criterio de estos calificadores. Si un patinazo de esta envergadura no les llevó a cerrar el chiringuito y retirarse a un monasterio, tampoco lo harán estas últimas revelaciones.

Sabiendo lo que sabemos, ¿no deberían ignorar siempre los mercados la voz de estos oráculos? El problema es la falta de alternativas. No nos engañemos, las que se quieren impulsar desde los gobiernos, Europa, ahora China, nacerán sin credibilidad. ¿Quién se fía a estas alturas del honrado criterio de alguna institución política?

Puta

Puta

El hedor de su coño seco contrasta con la humedad jugosa de antaño.

Nadie la desea ya, salvo esos pobres diablos ciegos de alcohol y química que ven en ella a la mujer que fue, a la que quieren ver, un agujero para fornicar.

 

*Foto: Brent Stirton. Primer Premio de la 55 edición del World Press Photo. Categoría: Temas Contemporáneos.

Apocalipsis

Apocalipsis

La confusión vital no es el estado de ánimo más adecuado para afrontar el confuso periodo histórico que nos toca vivir. El Primer Mundo se desploma como proyecto de prosperidad y libertad. La población se ha vuelto adicta a las compras y al sexo sin sensualidad, la imagen ha sustituido a las palabras como lenguaje mayoritario y los libros son objetos anticuados. El mundo que conocemos se colapsa. Se privatiza la sanidad y la educación. La sede de la ONU es un centro comercial. Los pobres y los viejos no son rentables, así que se establece un programa oculto para “deshacerse” de ellos. La censura se extiende, los opositores políticos se eliminan. Las protestas llenan las calles de gente desesperada. El mundo es un caos controlado por mafiosos y a merced de las veleidades de mercados y políticos.

Sola

Sola

Descalza, desarmada,

caminando sobre la tierra fresca,

suspendida en el tiempo,

disfrutando el paisaje.

Sola igual que tú.

Sola igual que todos.

Mimetizándome con el entorno,

aspirando aromas,

contemplando la vida,

el agua mansa que fluye.

Escucho rumores de fondo,

el latido del mundo.

Quedan atrás heridas, preguntas.

Sola e insólitamente viva.

El hombre del traje azul

El hombre del traje azul

Sentada en un tren. Vuelvo a una casa que no sé si es la mía o un reducto de fantasmas. La mente alborotada por pensamientos dispares detiene su carrera cuando veo subir al hombre del traje azul. Se sienta casi frente a mí. Debe tener unos ochenta años. Le miro. Me mira. Nos miramos. La fugacidad de nuestras miradas esconde timidez o miedo. Me atrae. No puedo dejar de observarle sin que se dé cuenta. Pulcro. Correcto. Educado. Sus gafas me recuerdan a otras… Empiezo a ver a mi padre en aquel hombre sereno de gesto bondadoso. Poco a poco, la convivencia del viaje silencioso nos acerca. Nos permite mirarnos con más confianza. Siento algo especial. Ganas de llorar. De hablarle. De abrazarle. De refugiarme en él. Si fuera mi padre le diría todo lo que nunca podré decirle. Percibo algo intangible, una niebla invisible que avanza y nos acerca. Nos sonreímos con gesto amable, cómplice. A la memoria vuelven momentos deseados por compartir, anhelos irrealizables. Sueños. Realidad.

El tren se detiene. Barcelona. Allí compartimos escalera mecánica hasta llegar al andén. Yo llevo equipaje, él viaja con su sonrisa. Pase usted primero, me dice haciéndose a un lado para que avance con mi maleta. Su voz es cálida y afable. Se me antoja cariñosa.

Me voy sobrecogida. Sabiendo que algún día escribiré sobre el hombre del traje azul. Sobre el deseo de padre. Sobre la sensación de pérdida. Sobre confusión interior.

Quiero creer que es un ángel, sin creer en nada. Quiero pensar que ha vuelto para decirme lo que no tuvo tiempo o se arrepintió de callar. Quiero lo que nunca podré tener, un padre, con su traje azul.