Hou, hou, houu
FELICES FIESTAS
FELICES FIESTAS
Puente de Togetsu-kyo (Paso de Luna) en Arashiyama, Japón.
Albert Rivera, representante de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, define a su formación política como un movimiento ciudadano que desemboca en un partido político, y cuya pretensión es que en el Parlament de Cataluña sólo se hable del bienestar de los ciudadanos y no de crear una identidad única para todos. “Defendemos la libertad y la igualdad y una sociedad donde no se cuestione ni el origen ni la lengua, sino abordar problemas como la vivienda o la seguridad”. En el debate de investidura del President Montilla su discurso sonó firme y claro al dirigirse en castellano a sus señorías, él entiende que la lengua es un instrumento de comunicación, no de identidad. Durante su intervención, Carod-Rovira se ausentó un momento, supongo que fue a vomitar bilis al lavabo. No comulgo con todas las ideas que defiende su partido, pero de Albert Rivera me gusta que no se sale por la tangente, responde directamente a las preguntas que le formulan y tiene cierta capacidad dialéctica. Su paso por el Parlament puede tener la fugacidad de una legislatura o afianzarse, pues su voz es la voz de muchos ciudadanos de Cataluña que actualmente no se sienten representados por los políticos.
Hay que ver de qué manera
se me ensancha el corazón
cuando oigo cantar la Jota
lejicos de mi Aragón.
Un buen café debe ser…
Amargo como la vida.
Suave como el amor.
Dulce como la muerte.
Las lenguas minoritarias suelen tener poca difusión en los medios de comunicación convencionales, pero, en cambio, pueden encontrar un sitio en las nuevas televisiones de Internet. Charrando TB ofrece reportajes en lengua aragonesa y quiere convertirse en un archivo audiovisual en esta lengua. En algunos de sus vídeos se puede ver, por ejemplo, una conferencia sobre ortografía del aragonés.
Agosto es un paréntesis que posterga la actividad.
Para septiembre, todo queda diferido hasta septiembre.
El psiquiatra austriaco Viktor Frankl dedujo de toda su experiencia carcelaria que la causa de los campos de concentración alemanes no fue el nazismo, sino de la filosofía nihilista del siglo XIX. El nihilismo despoja al hombre de su naturaleza, lo ve como un producto de la historia cambiante, como un simple animal evolucionado, primo del mono. Si es así, ¿por qué hacer una discriminación entre parientes? Si al mono se le puede enjaular en un zoológico, al hombre se le podrá encarcelar en un campo de exterminio o recluir en un “hospital psiquiátrico”. Si el hombre es un animal más y hacemos jabones con grasa animal, ¿por qué no hacerlos con grasa humana?
PELIGROS DE LA IGNORANCIA
El pasado día 5, un tipo quiso emular al profeta Daniel, se arrojó al foso de los leones del zoo de Kiev (Ucrania) y murió cuando los animalicos le seccionaron la carótida de una dentellada. Los espantados espectadores le instaron a salir, pero él les respondía: “Dios me salvará si existe”. Este hombre conocía bien la Biblia y estaba al tanto de que Jahvé evitó que Daniel pereciera devorado por los felinos hambrientos, lo que el pobre ignoraba es que Dios ha muerto. Eso le pasa por no haber leído a Nietzsche.
DANDO EJEMPLO
Estados Unidos da un ejemplo de cómo se las gastan los países democráticos ejecutando a Al-Zarqaui sin juicio y sin cargos. Viendo la forma en que se respetan los derechos civiles, bien podían haberlo sometido a un interrogatorio tipo Abu Ghraib o Guantánamo para que revelase dónde se encuentra Bin Laden y así conseguir el as de la baraja terrorista. Sinceramente, no encuentro diferencia entre las prácticas dictatoriales y represivas de Sadam y la Justicia, la Libertad y la Democracia aplicadas por Bush.
Recomiendo la lectura del artículo: Abu Musab al-Zarkaui, el superhéroe del Mal
GRATITUD
Gracias a las sesenta y tantas personas que me han escrito durante estos días para felicitarme por mi trabajo, darme ánimos y apoyar mi proyecto de novela.
Una gratitud muy especial para Raúl por su montaje “Blogosfera sin ti”

y a Mr. Fan, que vive en Singapur y me regala una orquídea de su jardín.

Sois geniales. Un abrazo para todos.
He sobrevivido a dos cursos académicos simultaneados con el trabajo, a un mes de exámenes continuos, a los nervios previos a cada prueba y a la temida entrega de notas, a las correspondientes cenas de fin de curso… y ahora, con todo aprobado y dos diplomas, el estrés me sale por las orejas.
Me desconectaré del mundo por unos días para recuperar el sosiego y la cordura, antes de volver a darle a la tecla. Pero no os privaré del entretenimiento, acabo de crear un nuevo blog que contendrá una novela por entregas: Japón versus California
En los sucesivos capítulos conoceremos las aventuras y desventuras de un yanqui en tierras del Imperio del Sol Naciente, las diferencias culturales que separan a Oriente de Occidente, así como las miserias y grandezas que nos igualan a los humanos.
Que ustedes lo pasen bien. Hasta dentro de un par de semanas.
"Qué cosa más deliciosamente inútil. Parece un poema", escribió Gaston Laforgue.
La literatura se genera gracias al equívoco existente entre realidad y deseo. Creo que la plena comprensión de la vida y la existencia -si es posible-, la serenidad absoluta -si existe-, invalidan la posibilidad de hacer literatura, la persona serena simplemente -¡simplemente!- vive. El arte es, entre otras cosas, la corroboración de la insatisfacción humana. Es la búsqueda libre de la felicidad.
Aquí está Fluvi, la gota de agua que ha sido elegida como mascota de la Expo Zaragoza 2008. En la página web oficial puede ampliarse la información sobre este proyecto.
La huella de la nostalgia es doblemente dolorosa, porque junto a la pena por un pasado que no ha de volver camina pareja la senda del remordimiento por las ocasiones perdidas. Los hombres que no supe amar. Las oportunidades que no quise aprovechar. Los momentos felices que dejé escapar.
Tienes 19 años y acabas de sacarte el carné de conducir. Estás de vacaciones y sales a dar una vuelta con los colegas para lucir el buga de segunda mano que te has comprado. Te falta pasta para tunearlo, pero le has añadido cuatro chorradas para que el 205 parezca mejor de lo que es. Te tomas unas birras y te fumas unos petas para animarte, porque pasado de alcohol reúnes el valor para hablarle a las nenas. Vas cargado, pero tú eres un tipo duro y controlas, además, has ligado con una chavala y toca convencerla de que eres un tío grande, un Fernando Alonso. Metes la llave en el contacto y el CD de pumba pumba para que no decaiga la noche. Aún queda tiempo para un último cubata. Te lanzas a toda mecha por la nacional, vas a un garito que no cierra en todo el día. Allí habrá peña, marcha, pastillas, y con un poco de suerte le sacarás un polvete a la nena que te acompaña de copiloto. Las curvas son rectas. Mira tú qué divertido. Soy el rey del volante, el amo de la carretera. Hasta que de repente, tras una doble curva sin visibilidad, aparece un pobre desgraciado que no tiene vacaciones y empieza su turno laboral a las seis de la mañana. Te faltan tiempo, pericia y reflejos para reaccionar, y le embistes de lleno, grandísimo hijo de puta. Sales aturdido por el topetazo y por el ruido de las sirenas. La titi está inconsciente y la sangre le mana de la cabeza, pero el otro conductor está muerto. Frenar no le ha valido de nada, porque tú, un canalla que desprecia su vida y la de los demás, tenías que conducir borracho, drogado y sin experiencia. La rabia me supera, no lo puedo remediar, y es que tú, cabrón, majadero, has asesinado a mi mejor amigo.
Robert McNamara, uno de los responsables de la guerra de Vietnam, escribió un libro en el que reconocía que la guerra fue un error. En esa guerra murieron 3 millones de vietnamitas y 58.000 soldados norteamericanos y se arrojaron sobre el país más bombas que las que se descargaron durante toda la Segunda Guerra Mundial, pero la guerra no fue considerada un error por ser injusta y brutal, sino porque Estados Unidos la perpetró aun a sabiendas de que no la podía ganar. Según McNamara, en 1965 ya se disponía de numerosas evidencias que demostraban que la victoria era imposible, pero el Gobierno norteamericano prosiguió adelante como si fuese viable. Durante quince años, el terrorismo político estadounidense impuso a los vietnamitas un Gobierno que no querían y dejó patente que las grandes potencias tienen derecho a hacer lo que se les antoja: poner o quitar gobernantes, según convenga; dictar la política económica a seguir, arruinando a unos y enriqueciendo a otros; violar los derechos humanos; exigir servidumbres; absolver de crímenes; proporcionar coartadas; maquillar la mentira hasta hacerla parecer real; borrar de la memoria colectiva aquello que no interesa que se sepa; hacer obligatorio el consumo de sus productos; anular el libre comercio; establecer préstamos de usura; aniquilar culturas autóctonas… ¿Es preciso continuar? Lo que me parece más repugnante de todo esto es la impunidad con la que se ejercen estos abusos y la rapidez con la que todos olvidamos. Ahora le ha tocado a Iraq, pero nosotros podemos ser los siguientes.