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Al éxito por la inteligencia emocional

Al éxito por la inteligencia emocional

Poseer determinados conocimientos y habilidades verbales o numéricas ya no garantizan el éxito en la vida, ahora lo que prima es el manejo de las emociones. Un estudio realizado por Aertec Ingeniería y Desarrollo S.L. en colaboración con la Universidad de Málaga concluye que las personas productivas y las que cobran un salario más elevado son aquellas que poseen mayor inteligencia emocional. Gloria del Campo, directora de Recursos Humanos de esta compañía, opina que las personas con salarios más altos son emocionalmente más inteligentes, ostentan puestos de mayor responsabilidad, son más productivas, se consideran más felices y tienen más habilidades emocionales. Estas conclusiones se alejan de la antigua idea de que la gestión y la toma de decisiones se hacen bajo unos criterios meramente lógicos y responden a la razón convencional: las decisiones relevantes están en manos de personas flexibles y con habilidades emocionales más desarrolladas que el resto.

 

Guadalupe Fernández, socia directora de la consultoría para medir la inteligencia emocional Hay Group, explica que acaban de sacar una herramienta de medida. No es un test psicotécnico al uso, sino un cuestionario al que contestan personas que te conocen bien: jefes, compañeros, colaboradores, clientes internos y externos, socios... “Se trata de recoger percepciones de aquellas personas que interactúan contigo, porque al final tu efectividad como profesional depende de cuán efectivas son tus relaciones en un montón de ámbitos”. Los datos obtenidos se comparan con "el patrón de las personas efectivas", de las que hemos tenido evidencia que son excelentes. Esa comparación es el referente de cada uno, y a partir de ahí hay que analizar qué cosas hay que cambiar y mejorar para ser más efectivo en el trabajo.

 

Las empresas son una jungla regida por las leyes de la desaforada competencia y poblada por seres agresivos en la que sobrevive el más fuerte. Los jefes no se preocupan de motivar, promocionar o atender debidamente las necesidades de sus subordinados, las emociones no se tienen en cuenta, unos egos se refuerzan y otros se anulan y esto lleva a que la gente se enfade y se enrarezca el ambiente. Importan los resultados de cuentas, todo lo demás es superfluo. ¿Qué empresas estarán dispuestas a aplicar los recursos de la inteligencia emocional? Las que precisen elementos que rindan un 200%, que estén disponibles 25 horas al día y que traguen lo que les echen.

La inteligencia emocional nace del reconocimiento del fracaso en las relaciones laborales. La tensiones que conlleva la vida moderna, la competitividad en todos los terrenos, la presión agobiante del reloj, la exigencia de un constante perfeccionamiento profesional y puesta al día de los conocimientos y aptitudes, etc., son situaciones que alteran el equilibrio emocional de cualquiera y nos conducen al límite de nuestra resistencia física y psíquica. Si en vez de rivales tuviéramos colegas, si en lugar de jefes despóticos e incompetentes tuviéramos jefes capaces de inyectar entusiasmo y compromiso, dejando a un lado las imposiciones, el rendimiento sería mejor y más saludable.

Conformismo

El hombre actual padece un exceso de conformismo. ¿Estamos perdiendo la identidad individual? ¿Está convirtiéndose el individuo, en mayor o menor grado, en un ser “manejado” por otros? ¿Acaso estamos tan preocupados por lo que piensan los demás, que no permitimos que se desarrolle realmente nuestra personalidad individual?

 

No sé en qué se está convirtiendo el hombre, pero me parece que es una situación universal y eterna, que siempre existe un conflicto entre el deseo del individuo de actuar libremente, sin preocuparse de nadie más, y la necesidad de tomar en cuenta a los otros que él mismo reconoce. Evidentemente, sería imposible una comunidad si todo el mundo hiciera lo que le viniera en gana.

 

Necesitamos cierto orden, cierta organización, y es así como evoluciona la civilización. Pero volvamos a la cuestión inicial: ¿Es el hombre cada vez más conformista? Somos cada vez más libres, no hay duda de que se nos permite hacer muchas cosas que antes eran impensables, por ejemplo en la Edad Media o hace cien años. Naturalmente, el grado en el que puede desarrollarse libremente la individualidad tiene que variar en diferentes culturas y en distintos periodos.

 

A mayor progreso individual menor es el conformismo. Esto tiene sus ventajas, permite al individuo desarrollarse, pero plantea problemas prácticos en el aspecto social. La sociedad ha de recurrir a la penalización de las conductas inconformistas para nivelar la balanza. De manera que las presiones sociales inmediatas, a las que todos estamos sujetos, fuerzan a la persona a conformarse. Dicho de otra manera, no hay forma de solventar el eterno conflicto entre las aspiraciones libertarias individuales y la presión social por controlarlas. La lucha incesante por no perder nuestra intrínseca personalidad se topará siempre con la represión de la sociedad por someterla a su control. Aunque a todos nos queda el recurso de evolucionar como personas afianzando nuestra conciencia individual y encauzándola de manera que nuestra personalidad sea más íntegra y completa.

En el búnker

En el búnker

En las entrañas de un búnker asfixiante hay un grupo de presos vestidos de amarillo. Entre muros de hormigón cuentan billetes: el dinero de los ricos. No saben si hay sol o hay luna, si fuera hace frío o llueve, ellos solo cuentan. Cuentan los minutos para evadirse de su condena. El ganado sumiso cuenta y otorga. Sus amos amenazan y ellos callan. Nadie rechista cuando el reloj da dos vueltas, cuando el calor no se resiste, cuando no hay tiempo para comer.

 

Los esclavos cuentan en las entrañas de un búnker. A veces sueñan… Sueñan con las vacaciones hasta que les son canceladas. Sueñan con una recompensa que nunca llega. Sueñan con salir a la vida, pero ya no les queda vida. Lo peor es cuando dejan de soñar, entonces los esclavos se vuelven máquinas. Cuentan, cuentan, cuentan, cuentan… Solo cuentan billetes. No hay más que contar.

 

*Dedicado, con mi más profunda admiración, a todos los contadores.

Vidas minadas

Para quienes tenemos la inmensa suerte de ignorar qué es la guerra, pues nunca la hemos vivido y nuestra mente ni siquiera alcanza a imaginar tanta tragedia, contemplar los efectos devastadores de la barbarie humana resulta sobrecogedor.

La exposición Vidas minadas es un testimonio fotográfico impresionante. La guerra no son cifras de muertos, de bombas caídas, de kilómetros ganados al enemigo... La guerra tiene un poder destructivo que se refleja en los ojos y en los cuerpos de quienes la padecen. Miradas oceánicas de dolor, cuerpos brutalmente mutilados, desolación.

Un pequeño artilugio, una mina antipersona, reparte la muerte indiscriminada, la herida perpetua. Las minas antipersona provocan cada año más de 20.000 víctimas. Por un precio ridículo, que no llega a los dos euros, se puede incapacitar a una persona de por vida. Todo  un logro de las empresas fabricantes.

Vidas minadas

Conducta animal, conducta humana

Conducta animal, conducta humana

La conducta animal es siempre una respuesta a los datos captados del mundo circundante. Para cada especie, un conjunto bien determinado de sensaciones actúan como estímulos que desencadenan una conducta similar en todos los individuos. Es decir, la conducta agresiva, sexual o alimenticia se pone en marcha ante la presencia de situaciones biológicamente desencadenantes. Tales desencadenadores son fijos y están determinados genéticamente. La adecuación estímulo-respuesta es lo que constituye la especialización animal. A esa conducta innata, estable y automática se la denomina instinto.

 

Alimentarse y reproducirse son los fines de todo animal. Pero esos fines no se los da el animal a sí mismo, sino que le vienen dados o programados de antemano por el instinto. Y la función del conocimiento animal es no alterar estos fines, es alcanzarlos del mejor modo posible. En el hombre, en cambio, el conocimiento se autoprograma y establece sus propias finalidades. Gracias a esa capacidad de autoprogramarse, el hombre es el único animal capaz de hacer promesas (Nietzsche), fin para sí mismo (Kant), que elige sus propios fines (Tomás de Aquino) y medida de todas las cosas (Protágoras).

 

Si el comportamiento animal está esculpido por el estímulo, sujeto a la tiranía del “Si A... entonces B”, en el hombre las cosas cambian. La libertad inteligente supone una liberación del estímulo, el alejamiento de su poderoso magnetismo. En la conducta humana reina la subjetividad, hasta el punto de poder obrar sin ganas y en contra de las ganas. A diferencia del animal, el interés del hombre por su entorno puede trascender por completo los intereses biológicos y no estar desencadenado por ellos. Todo en la conducta está orientado hacia la supervivencia. El animal vive incrustado en su ambiente y determinado por sus estados orgánicos, mientras que el hombre es autónomo frente al ambiente y a la presión de lo orgánico.

 

Hasta tal punto es así que, en cierto modo, el entorno no existe para el hombre. Y no existe en cuanto que no se deja acotar dentro de un espacio y tiempo determinados. Los intereses que configuran las acciones humanas pueden situarse tanto en el pasado como en el futuro, y en uno, varios o ningún espacio físico determinado. El hombre puede ser cosmopolita: el animal, a lo sumo, puede ser migratorio.

 

Hay en el ser humano una apertura universal a la realidad. Las condiciones de esa posibilidad de conocer e interpretar el mundo vienen dadas por la inteligencia y la libertad. Ambas se mueven en un nivel radicalmente distinto al animal, sin dejarse deducir de la materia orgánica. Muchos animales gozan de cierta libertad de acción dentro de su medio ecológico, pero la libertad humana presenta la inédita capacidad de no estar restringida a la alternativa de lo agradable frente a lo desagradable. Puede, de hecho, decidirse por lo desagradable cuando lo considera desde el aspecto de lo objetivamente bueno. Con esta elección supera lo biológico y alcanza un nivel intelectual que requiere una justificación proporcional.

 

*Escultura: Antonio Seco

Alcoholismo

Alcoholismo

Un estudio realizado por el Ministerio de Sanidad reflejaba que más del 60% de niños de entre 13 y 14 años bebe regularmente alcohol los fines de semana y más del 35% admite haberse emborrachado al menos una vez al mes. Estos chavales tienen padres, pero parecen no darse cuenta o no quieren ver el estado etílico en el que se encuentran sus hijos, porque no hacen nada efectivo al respecto.

España es un país donde el alcohol recibe un tratamiento "peculiar" permisivo. Somos el séptimo país del mundo en consumo per capita de alcohol (teniendo en cuenta la cantidad de población, es un dato a considerar) y, en cuanto a bares, tenemos la cifra más alta de toda la Unión Europea: 320.000, uno por cada 134 habitantes.

El consumo de bebidas alcohólicas entre la juventud es un elemento socializante, que sirve de válvula de escape de una realidad no grata. La mayoría de jóvenes admite que no puede divertirse, relacionarse o ligar sin haber ingerido alcohol. Casi nadie reconoce que es una droga y poco a poco necesitan incrementar las dosis para pasarlo bien.

El consumo de alcohol causa directamente más de 13.000 muertes anuales en España y se calcula que más de tres millones de españoles son alcohólicos. Pero estas cifras no nos quitan el sueño. Un millón de jóvenes de entre 15 y 24 años están cada domingo en la calle pasadas las seis de la mañana y el grupo de 19 a 20 años se distingue por su forma de vivir la noche: nada menos que un 34,4% bebe alcohol de forma abusiva. Lo preocupante es que quien se distancia del estereotipo, y no consume alcohol o drogas durante los fines de semana, es considerado "raro" o "inmaduro" y el grupo lo rechaza, afirma un reciente informe de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).   Seis de cada diez jóvenes, según una encuesta del Instituto de la Juventud (Injuve), califican a su padre como poco o nada estricto, una opinión que se incrementa hasta el 68 por ciento cuando se trata de la madre. Más de la mitad de los encuestados goza de libertad para levantarse cuando quiere, pasar la noche fuera o tomar copas en casa. Los padres se preocupan cuando sus hijos salen de noche, pero ¿qué hacen si regresan borrachos o "colocados"?

Catedral de Colonia

Catedral de Colonia

La catedral de Colonia se inició en 1248 y se terminó 600 años más tarde, en 1880.

Una noche de mayo de 1942 un millar de aviones aliados lanzaron sus bombas sobre la ciudad y convirtieron su patrimonio medieval en escombros. Sin embargo, la catedral quedó en pie, aunque con daños en una de sus torres. Los creyentes lo atribuyeron a un milagro, pero la verdad es que sus torres servían de orientación y punto de referencia a los pilotos, por eso no la destruyeron.

En la torre sur hay 509 escalones que conducen a un mirador, la vista es impresionante. La maraña de vías y trenes parecen casi una maqueta a escala al otearla a vista de pájaro.

Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Germánico llevó desde Milán a Colonia las reliquias de los tres Reyes Magos en 1164, como los restos eran cada vez más venerados, el emperador no tuvo más remedio que costear un relicario de oro adornado con centenares de piedras preciosas, camafeos y gemas para guardarlos allí. Así Colonia se convirtió en un centro de peregrinación y tuvo una nueva catedral.

Maligno

Maligno

El maligno siente pasión por dominar, por poseer a su víctima y satisfacer así su propio egoísmo. El maligno vive a través de otro y si el otro se resiste a ser dominado le tilda de ególatra. El maligno sufre de un hambre voraz, desea absorber a su víctima, anular su individualidad, deglutir su libertad e imponer la propia. Persigue que el otro sea suyo y teje una tela de araña a su alrededor, luego espera. Ha creado un infierno que devora la vida emocional e intelectual.

Los nombres del maligno son infinitos, pues los malignos son tan abundantes que rozan la infinitud. Estos caníbales llevan a cabo horripilantes ritos de degradación que causan la ruina de su víctima. Aparentemente son gente normal, incluso se muestran afables si les conviene. Un mal gesto podría delatarles y poner en guardia a la posible víctima. Por eso todos somos susceptibles de caer en las redes del maligno y conocer su odio, pero igual que puede sufrirse la aniquilación, es posible escapar por esa grieta de lava incandescente por la que el maligno eructa el Mal que a él, pobre víctima también, le domina.  

Bond, James Bond

Bond, James Bond

James Bond es un hombre guapo, cortés y sofisticado, con sentido del humor;  viste impecablemente; bebe martinis secos con vodka: mezclados no agitados, sin que jamás le hayamos visto borracho; baila el tango como nadie; conduce los mejores coches de las mejores marcas; siempre sale con mujeres bellísimas y ninguna se resiste a su encanto; practica el golf con impecable estilo, juega al bridge estupendamente, sabe bucear, esquiar, conducir aviones, lanchas acuáticas o trineos, disparar cualquier arma; habla el idioma en el que se exprese su interlocutor, trabaja como agente secreto en el MI6 y ¡está soltero!

James Bond, el personaje de novelas de espionaje creado por Ian Fleming en 1953, ha pasado a la historia gracias al cine. Las 22 películas del agente 007 que se han rodado a lo largo de 44 años conforman la saga más larga de toda la historia del séptimo arte. Pero James Bond no sólo está presente en las páginas de las novelas y en las pantallas, sino también en la publicidad, en las revistas de gastronomía o de política, incluso en videojuegos. James Bond ha sabido resistir a las evoluciones políticas y tecnológicas que marcaron el último medio siglo y parece que aún tiene cuerda para rato.

Perdona, me llaman

Reconozco que es muy práctico en ocasiones puntuales, pero el teléfono móvil sigue sin apasionarme. Mi número lo tienen personas contadas. Llamo cuando es imprescindible, prefiero hablar cara a cara. Y al quedar con alguien, el aparato permanece desconectado. Si quieren comunicarme algo urgente, ya insistirán y si no lo hacen es porque mi papel en la resolución de la urgencia no resulta esencial.

Me molesta la mala educación de los demás, estar en plena tertulia y que suene el timbre de un móvil rompiendo el hilo de la conversación. Perdona, me llaman. Acto seguido, te dejan de lado, te conviertes en alguien invisible con cara de idiota, soportas una conversación trivial y unas risas que te importan un bledo. Si yo no lo hago por respeto a mi interlocutor, ¿por qué tengo que soportar que me releguen?

Azar y espejos

"He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no he sido feliz". Borges.

San Agustín se convirtió una mañana al abrir la Biblia por una página cualquiera y leer unas palabras que consideró escritas expresamente para él. Hoy, al abrir una revista al azar, se ha producido el milagro. Suele suceder, tenemos un problema o una vivencia particular y la primera canción que escuchamos lo describe con precisión, o esa película que emite la televisión o ese libro  escogido porque sí.

A veces, encontramos espejos y nos colocamos delante para mirarnos, igual que hacemos con una canción, con una película o un libro, en los que, por azar, aparecemos nosotros.

Mestizaje

Los estudios genéticos demuestran que los europeos actuales procedemos de los movimientos migratorios llegados de Asia. Hace 40.000 años llegaron desde Asia central los primeros cazadores recolectores y nos trajeron las pinturas rupestres y los utensilios de piedra y hueso. Hace 22.000 años, desde el Próximo Oriente, llegaron otros grupos que tallaban cuchillos de piedra y realizaban pequeñas figuras. Hace 9.000 años, en el Neolítico, vino gente que nos trajo la agricultura y construyó las primeras ciudades. Y así hasta nuestros días, cuando a la Europa actual llegan personas de diferentes procedencias, acentos y colores.

También han sido muchos los europeos que han abandonado el continente por razones económicas y, entre 1890 y 1990, más de seis millones de españoles emigraron para mejorar sus condiciones de vida.

La historia de la humanidad son los grupos de personas en movimiento, que dan origen a pueblos, ciudades, naciones, culturas... Algunos opinan que estas mezclas no son buenas, pero todos existimos gracias al contacto y al intercambio entre gente distinta. Para oponerse a esta interrelación, nació el racismo, que consiste, básicamente, en desconfiar de aquellos que no son como nosotros, menospreciarlos, humillarlos y discriminarlos. Los antropólogos insisten en que sólo existe una raza: la humana, y dentro de ella una multitud de rasgos característicos que amplían la diversidad. Cada uno de los seres humanos es único y este hecho permite la supervivencia de la especie. Somos fruto del mestizaje, por eso resulta tan absurda la discriminación.

Seguridad en los aviones

Unos reporteros del canal Channel 4 de Reino Unido han burlado los rigurosos controles del aeropuerto de Lasham. Fabricaron una bomba con sustancias químicas inodoras e incoloras que lograron introducir en un avión en botes autorizados de 100ml. y luego la hicieron explotar. La detonación causó un profundo boquete y graves daños en el fuselaje de un avión dado de baja en el servicio. Según asegura el responsable del documental, si esto hubiera ocurrido durante el vuelo, el piloto habría perdido el control del aparato.

El reglamento comunitario que limita los líquidos y restringe los utensilios que los pasajeros pueden llevar en el equipaje de mano al subir a un avión, ya parecía una soberana estupidez y un incordio, ahora se ha demostrado que lo es. La seguridad es una utopía, porque la vida es un riesgo. Reforzar la cabina del piloto con una doble puerta de acceso, desarrollar una cabina impermeable a las balas y los cuchillos, activar un sistema que permita a los controladores aéreos desconectar los mandos de un avión y dirigirlo hacia un lugar seguro... ¿De qué sirven estas medidas si un simple pájaro que se cuele en el motor de un avión puede provocar una catástrofe?

Leer la noticia: Telegraph (inglés)

Suicidio

Sus vidas suman decepciones y fracasos. Él tiene un trabajo gris, podría dedicarse a algo más acorde con su valía, pero le falta coraje para arriesgarse. Ella le ama, pero siente que falta alguna cosa en su vida, un proyecto, una ilusión, un estímulo, por mínimo que sea. Han pasado los años, la rutina y la convivencia con los fantasmas la llevan a tomar una decisión: dejarlo.

Cuando le expone su decisión, él se enfada y grita, pretende intimidarla como otras veces, pero ha detectado que va en serio y, entonces, cambia de táctica, su voz se torna dulce e implora. Llora, se lamenta, ruega, se hunde. Pero ella no piensa echarse atrás, necesita respirar, sus vidas no van a ninguna parte, son ya una pesada carga.

Ella intenta construirse otra vida, aunque no sabe por dónde empezar. Poco a poco vence los traumas, se siente más segura y más fuerte, hasta que un día sucede. Por la acera de enfrente camina él abrazado a otra mujer. La punzada en el corazón le demuestra que aún le ama porque le duele. Reconoce que jamás dejará de amarle, pese a conocerle bien.

Vivienda nueva, trabajo nuevo, expectativas nuevas, vida nueva. Ha vuelto a amanecer.

Suena el teléfono de madrugada y descuelga asustada. Reconoce su voz al instante, está borracho, balbucea mientras le confiesa que la ama, que no puede vivir sin ella. No ha logrado olvidarse de él y es consciente de que nunca lo conseguirá. Esperaba esta llamada desde que se separaron, y es que hay muchas formas de suicidarse.

Lo que nos faltaba

El Salón Internacional de Cerámica para Arquitectura y Equipamiento de Baño, Cevisama, celebrado en Feria Valencia, ha presentado una singular novedad: un suelo inteligente, que comercializa la firma TAU con el nombre Diet Floor. Cuando alguien pasa demasiado tiempo ante el frigorífico, un servicio de voz te avisa: "Ay, esos kilitos, ¡venga, no te rindas!". El sistema incorporado en la máquina de café de la empresa, Café Time, toma una foto del trabajador en cuanto se coloca delante del aparato y envía un correo al jefe del Departamento de Recursos Humanos, también amonesta al usuario: "Deberías estar trabajando".

Un pavimento con sensores de peso y un microchip que controla diversos parámetros, como el tiempo que se permanece sobre la baldosa, la hora o el peso del usuario servirá para que todavía estemos más controlados. ¿Los fabricantes de cerámica no tenían mejores ideas que sacar al mercado?

Cine

Cine

El cine nació en blanco y negro, mudo, y en un centenar de años ha evolucionado de forma espectacular. Durante estos años de vida, el cine lo ha dicho casi todo y de casi todas las maneras posibles. Cada vez resulta más difícil ser original y eso que, en esta centuria, los creadores han tenido como objetivo primordial el progreso y la innovación, ir siempre un poco más lejos.

Volviendo la vista atrás, a los inicios del cine, nos encontramos con Charlot, el personaje pendenciero, tosco, entrañable y poético creado por Charles Chaplin que reinó durante lustros en el mundo del celuloide. A través de sus películas podemos constatar que, en el fondo, el cine tampoco ha cambiado tanto. Ha ganado en recursos técnicos y en el desarrollo de los argumentos, pero los métodos para hacer llorar o reír, para entretener y tocar la fibra sensible del espectador, siguen siendo idénticos a los empleados por el hombre de gastado bombín, bigote, botas agujereadas y bastón de caña.

Qué revela un texto amoroso

En su libro Breve tratado de la pasión, Alberto Manguel plantea las siguientes preguntas: ¿Qué revela un texto amoroso? ¿La identidad del amante o del amado? ¿La voz de la que lee o de la que escribe?

Un texto amoroso describe siempre las impresiones que causa el amado en el que ama. Es, por tanto, el amor compartido, la identidad de los dos enamorados, un dueto de sentimientos, lo que se nos revela en cada texto amoroso.

El enamorado se transforma, es quien es solo porque existe alguien que le regala una vida nueva y única.

El enamoramiento es un estado de pluralidad en el que dos galaxias se fusionan para dar origen a un universo mágico, recubierto por una atmósfera de amor.

Homenaje a la patata

Homenaje a la patata

La ONU ha declarado este año 2008 Año Internacional de la Patata, con la finalidad de explicar al mundo las virtudes del cuarto alimento más consumido por la humanidad.

La patata ha salvado a pueblos enteros de la muerte: los irlandeses resistieron una invasión inglesa en el siglo XVIII gracias a este tubérculo. También ha provocado una guerra: Kartoffel-krieg (Guerra de la Patata, 1778), una lucha por la sucesión en Baviera.

En 1597, el botánico Gaspard Bauhim clasificó a la patata con el nombre de Solanum tuberosum Esculentum.

En España conocimos la patata gracias al Descubrimiento, Pedro de Cieza, compañero de Pizarro, la trajo del Nuevo Mundo y desde entonces su cultivo y su consumo se extendió por toda Europa hasta formar parte de nuestra cocina tradicional.

Amuleto joya

Amuleto joya

La tradición de la joya entronca con la religión y se remonta a los orígenes de la humanidad. Había que procurarse amuletos mágicos protectores contra los poderes ocultos, la enfermedad, la desgracia o las plagas y fomentar la fertilidad o la caza. Era necesario, en suma, proteger la supervivencia.

Los primeros elementos usados como talismanes por las tribus primitivas fueron: el cauri, que por su dureza simbolizó la eternidad, combatía el mal de ojo y, por su forma femenina, propiciaba la fertilidad; el coral, que debido a su color rojo se consideró protector o la plata, su color blanco atraía la buena suerte.

Estos ornamentos, al fabricarse con un metal noble, adquirieron un valor añadido que los convertía en joyas, joyas que indican la pertenencia de un individuo a un grupo concreto y determinan su rango social, su riqueza, su éxito en la batalla, su estado civil, el paso por un rito de iniciación... También fueron moneda de cambio, especialmente entre los pueblos nómadas, y sirvieron para efectuar transacciones matrimoniales, establecer la dote de la novia o satisfacer determinadas situaciones de oferta y demanda entre distintos grupos sociales:

Foto: La magia dei cauri

Jefes mediocres

Según el Informe Randstand: jóvenes, profesionales y urbanos, realizado por el Instituto de Estudios Laborales de ESADE, los profesionales españoles ya no se conforman con un buen sueldo, un horario razonable o un trabajo motivador, el 56% de los entrevistados no está satisfecho con su trabajo por el contenido del mismo, por el entorno laboral o por ambos. Entre sus quejas destacan las malas actitudes de sus jefes, a quienes critican "el autoritarismo, la mala educación y la falta de empatía y de capacidad de valorar a sus subordinados".

Los jefes no saben mandar y poco a poco sus subordinados van perdiendo la ilusión, las ganas de trabajar, y caen en la apatía o cambian de empresa. Ser jefe no es fácil y pocos son los que están realmente preparados pasa asumir la responsabilidad de tener personal a su cargo.

Para mandar es imprescindible que quien ejerce el liderazgo en un grupo sea una persona íntegra, que inspire confianza y que sepa relacionarse con los demás. Un jefe que exige respeto y no respeta, que exige a los otros y no se exige a sí mismo, que dice una cosa y hace otra, es automáticamente rechazado por su equipo. A un jefe se le puede perdonar su incompetencia, su ignorancia o sus errores, pero difícilmente se le disculpa su falta de integridad, como tampoco se perdona a la directiva de la empresa el haberle puesto en el cargo.

Otro factor que desmotiva a cualquiera es que la empresa no valore las aportaciones o rechace las iniciativas del trabajador premiando la obediencia. La mayoría de empresas recompensan la docilidad, el sometimiento, y el trabajador, que se ve obligado a comulgar con ruedas de molino para sufragar su necesidades vitales y, si es el caso, las de su familia, llega a sentirse anulado, un robot que hace lo que le mandan.

Con un mal jefe y en este ambiente, la preocupación mayor es no cometer errores y no provocar problemas, conformarse con lo que hay, porque la otra opción puede ser encontrarse en paro. La mediocridad y el conformismo reinan en las empresas que no valoran, no incentivan ni recompensan emocionalmente a sus trabajadores.