Yo soy tres
Yo soy tres, dice el hombre pensante. Yo, mi sombra y mi eco.
Yo soy tres, dice el hombre pensante. Yo, mi sombra y mi eco.
La ciencia actual es más bien modesta. Los nuevos descubrimientos, lejos de eliminar el azar, han confirmado la presencia de lo aleatorio como algo inherente a la naturaleza. Por eso, a la ley de causalidad ha sustituido la teoría de la probabilidad, a los esquemas deterministas el principio de determinación, a los axiomas las hipótesis. La ciencia moderna trabaja constantemente con hipótesis, que luego los hechos vendrán a corroborar o desmentir. Su éxito estriba precisamente en su relatividad, en su modestia, ya sólo establece leyes provisionales y cálculos aproximativos. El margen de actividad reservado al azar, bien sea éste un pseudónimo de la Providencia o de la Naturaleza, queda plenamente garantizado. Los hombres que cultivan este tipo de ciencia se han hecho también modestos: ya no creen que saben, ahora saben que creen.
En el siglo cuarto a.C. Zenón de Elea, uno de los primeros filósofos occidentales cuyas ideas han sobrevivido hasta hoy, planteó sus famosas paradojas del movimiento, con ellas trataba de demostrar que el movimiento es imposible y ridiculizaba la idea de que el espacio y el tiempo son infinitamente divisibles. Una de sus más famosas paradojas es la de Aquiles y la tortuga: Aquiles disputa una carrera con una tortuga y le da ventaja en la salida. Para superar a la tortuga, Aquiles tiene que recorrer la distancia que existe entre él y la tortuga, pero mientras tanto la tortuga habrá avanzado un poco más, de modo que Aquiles tendrá que cubrir una nueva distancia hasta la tortuga, y así sucesivamente. Aquiles nunca podrá alcanzar a la tortuga y, mucho menos, superarla. Esta paradoja aún no se ha resuelto.
Es un hecho, cada día se ven más ciclistas por las calles de las ciudades. El incremento del uso de la bicicleta muestra que crece el número de personas que se han dado cuenta de las ventajas prácticas de este vehículo humilde y silencioso, que es, sin duda, el más barato, rápido y eficaz para desplazarse por la ciudad.
Pero a la par que aumenta el uso de la bici, nos encontramos con que la falta de civismo y la ilegalidad con la que actúan algunos ciclistas que circulan por las aceras pone en peligro a los peatones que transitan por ellas. No sé si ignoran la existencia de una normativa municipal que prohíbe a los vehículos marchar por las aceras o si es el miedo a ser atropellados por los coches lo que les lleva a convertirse en potenciales atropelladores de viandantes.
Yo, que acostumbro a ejercer de peatón, raro es el día que no sufro un altercado con alguna bici. Me ha tocado levantar del suelo a un anciano con bastón que cayó empujado por una bici de carreras, el ciclista ni giró la cara para comprobar las consecuencias de su exceso de velocidad. He tenido que soportar el timbre impertinente del que espera que baje a la calzada para que él pueda seguir tranquilamente por la acera. Qué gentuza, no te dejan pasar, gruñó una chica con rastas porque le obstaculizaba el paso en una acera estrecha. Un grupo de chavales dobló una esquina a toda mecha y no me mataron porque pude pegarme a un escaparate. El colmo de los colmos fue cuando un tiparraco que iba despendolado por dirección contraria se saltó un stop y, para esquivar al coche que se le echaba encima hizo un quiebro, se subió a la acera y me golpeó con el manillar en el estómago y en un brazo. En vez de disculparse o de interesarse por mi estado, me lanzó una mirada aviesa, de esas en las que te perdonan la vida, y prosiguió adelante.
La Plataforma Mou-te en Bici, con el asesoramiento del Grup de Recerca en Estadística, Economia Aplicada i Salut de la Universidad de Girona, ha realizado un estudio sobre el uso de las aceras por los ciclistas y los datos revelan que sólo un19% de ciclistas sabe que no debe circular por la acera; el 49 por ciento reconoce ir por la acera porque puede circular más rápido, menos de la mitad de los encuestados cree que molesta a los viandantes con su comportamiento, el 40% de los ciclistas asegura que dejaría de usar la bici si existieran medidas que impidieran el uso de la acera.
Después de que grupos ecologistas y simpatizantes de la causa bicicliteril consiguieran que los ciudadanos apoquiñáramos para construir un carril bici, resulta que casi ningún ciclista lo usa. Las mentes pensantes de los Ayuntamientos han diseñado tramos de estas vías que son un peligro público al estar situadas entre la acera y un paso de peatones, con lo que se corre un doble riesgo al intentar cruzar la calle, o circunvalando el área de juegos de un parque infantil. Las bicis se aparcan en cualquier sitio, de la acera, por supuesto: te las encuentras atadas a una señal de tráfico o a un árbol, ante el portal de tu casa, recostadas contra la pared, tiradas en el suelo
Un poquito de civismo no vendría mal. En las ciudades, los peatones, los coches, las motos y las bicis estamos obligados a convivir. Mejor hacerlo en armonía y respetando el espacio reservado para cada uno, que invadiendo territorios ajenos.
"Preso: ropa de cárcel desde 1898". El eslogan es lo que parece, una oferta de ropa que tiene la particularidad de ser la misma que la que visten los presos de la cárcel alemana de Tegel, en Berlín. En julio de 2003, los reclusos que trabajan en la sastrería de la prisión se asociaron con una empresa para vender su trabajo a través de Internet y la oferta resultó un éxito tan grande que no se conseguía satisfacer la enorme demanda, por eso tuvieron que buscar la ayuda de otros presos y unirse a 12 talleres de sastrería de otras cárceles alemanas. Los nuevos socios aportaron también nuevos modelos y productos que confeccionaban y usaban en las distintas cárceles del país. Pijamas de estampados azules de la cárcel de Brandemburgo, pantalones rojos de la cárcel de Amberg, camisetas blancas del penal de Kaisheim. La calidad de las prendas es excelente y resultan prácticas, resistentes y flexibles.
Pero la oferta de productos proveniente de las prisiones no acaba aquí. Hay algunos artículos curiosos: vino y aguardiente que provee una cárcel suiza, una muy elegante ropa de cama de la cárcel de Baviera, manteles y toallas de la cárcel de Amberg. Cárceles todo el mundo han pedido unirse a este proyecto, una cárcel mexicana, por ejemplo, ofrece hamacas.
El furor que despierta la ropa carcelaria no se limita sólo a los compradores. "Presos" espera ampliar sus colecciones con la entusiasta colaboración de algunos famosos modistos, que quedaron sorprendidos por el diseño y la calidad de esta ropa que sigue la moda detrás de las rejas.
Cada día se crean nuevos sitios web, aunque no todos ofrecen las condiciones mínimas para que una persona discapacitada pueda aprovechar su contenido. En España, por ejemplo, todas las páginas web de la Administración pública y las que estén financiadas con dinero del Estado deberán cumplir a finales de año ciertos requisitos para que todos aquellos que las visiten accedan sin dificultad a la información.
El Observatorio de la Infoaccesibilidad, una herramienta que cuenta con el apoyo de la Fundación ONCE y el portal Discapnet, tiene desde hace algunos meses el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de la accesibilidad en la web y analizar la realidad de esta cuestión en sectores específicos.
En el ámbito universitario, donde la accesibilidad online es de gran importancia para la formación de las personas con discapacidad y su inclusión sociolaboral, ninguna de las quince universidades estudiadas alcanza ni siquiera la mitad del nivel de accesibilidad adecuado y el mal diseño de sus web dificulta el acceso a personas con problemas visuales, de sordera o de motricidad, entre otros. De ahí la importancia de un sitio en el que las personas con ceguera total puedan llegar a todo el contenido a través de lectores de pantalla o una línea Braille, o que los usuarios con dificultad de movimiento en las manos y que no pueden manejar el ratón obtengan la información gracias al teclado o mediante sistemas de reconocimiento de voz.
Para sensibilizar sobre esta cuestión, el Observatorio de la Infoaccesibilidad tiene previsto publicar de manera periódica informes sobre las barreras digitales en algunos sectores. En el caso de las universidades, los centros ya han recibido los resultados y algunos, como la Universidad de Valencia, incluso prevén poner en marcha planes de accesibilidad global. A finales del próximo año, además, el Observatorio volverá a publicar un informe sobre la situación en las universidades para comprobar si realmente ha mejorado la situación.
Observatorio de la Infoaccesibilidad
Pienso que el anarquismo es una de tantas políticas utópicas, ni mejor ni peor que las otras, y que atrae por su fe en el hombre. El ideario anarquista gira básicamente alrededor de dos premisas: La primera es que los seres humanos son, por naturaleza, razonables e íntegros y, por tanto, pueden autoorganizarse sin necesidad de que una autoridad les indique cómo. La segunda es que el poder corrompe. Así que basta con tomar los principios simples de la moral común por los cuales nos guiamos y seguirlos hasta sus conclusiones lógicas para crear una sociedad anarquista.
Durante milenios los gobiernos no existieron y las diversas sociedades funcionaron sin necesitar de uno. Las personas se dedicaban a vivir. Tal vez nosotros, atrapados en esa tela de araña envenenada que es la sociedad de consumo, tecnológica, egoísta, deshumanizada, competitiva y globalizada, hayamos olvidado qué es vivir, no estar al servicio de los burócratas, de los políticos, de los abogados, de los financieros, de los publicistas… Es obvio que las sociedades modernas, formadas por millones de individuos, necesitan de una compleja organización para funcionar, por eso los anarquistas abogan por la asociación voluntaria de los miembros a un grupo que se rige por el consenso, teniendo en cuenta la situación o las necesidades particulares del otro. En esta sociedad no tiene cabida un sistema piramidal de poder detentado por una autoridad y una cadena de mandos, no es necesario.
Cada uno de nosotros nos consideramos capaces de comportarnos de una manera razonable, sin embargo, dudamos que los demás puedan ser igualmente razonables, por eso hemos creado ejércitos, cuerpos policiales, cárceles y gobiernos que ejerzan un control y nos defiendan de individuos a los que calificamos como antisociales. La injusticia de pensar que los otros son agresivos, estúpidos o irresponsables vuelve a la sociedad injusta y menos libre e igualitaria porque es imposible mantener unas relaciones paritarias cuando unos individuos tienen poder sobre otros.
Dale poder a alguien y abusará de él de una forma u otra, sostienen los anarquistas, y aquí se contradicen. Porque si, como mantiene su premisa básica, el hombre es bueno por naturaleza y siempre íntegro, bajo ninguna circunstancia se aprovechará de sus semejantes. El anarquismo también sobrestima la capacidad del ser humano para organizarse, especialmente en grandes grupos, en sociedades constituidas por millones de individuos. La prueba evidente la tenemos ante nuestros propios ojos, ninguna sociedad pasada o presente es perfecta, más bien todo lo contrario. Sin la amenaza de una sanción, no se respetan las normas de convivencia. Los acuerdos por consenso, el reconocimiento recíproco y el compromiso alcanzado tomando en cuenta las necesidades particulares de todos son una maravillosa fantasía.
Los anarquistas tienen muchas ideas sobre cómo una sociedad saludable y democrática debería autogobernarse, pero no saben cómo llevar el ideal a la práctica. Los anarquistas tienen fe, creen en la capacidad del hombre para resolver cualquier problema mientras conserve en su espíritu unos principios básicos de decencia humana, pero el hombre sólo posee una intuición sobre el modo en que las sociedades que ha creado deberían ser reformadas y construidas. El anarquismo exige demostraciones contundentes a aquellos que defienden que la autoridad y la dominación son necesarias y si estos no logran argumentar sus afirmaciones, las consideran ilegítimas. Sin embargo, los anarquistas no proponen fórmulas para luchar contra una autoridad injusta.
Para mí, lo más admirable de los ácratas es su imaginación y su incansable espíritu de lucha, gracias a ellos las banderas libertarias siguen ondeando.
Oscar Wilde ha ejercido en mí, como en muchos otros, una perdurable fascinación. No dejó una abundante producción literaria, pero sus poemas, críticas, ensayos, conferencias, obras de teatro, cuentos infantiles y su única novela, El retrato de Dorian Gray, le valieron para ser reconocido mundialmente por una legión de admiradores.
Al margen de su producción literaria, la figura de Oscar Wilde, siempre atractiva y enigmática, ha despertado un gran interés por la dualidad de su personalidad, por sus contradicciones y por las máscaras con las que ocultaba su verdadero rostro. No llevó un diario ni escribió sus memorias y las biografías que de él se han escrito con posterioridad a su muerte nunca tendrán la misma credibilidad que sus cartas. Consciente de esta realidad, en el año 2000, Martin Holland, nieto de Oscar Wilde y experto estudioso de su obra, publicó The Complete Letters of Oscar Wilde, una recopilación de 1.562 cartas del poeta que tenía como finalidad conmemorar el centenario de su muerte y facilitar la comprensión del hombre y del personaje con un material autobiográfico de primera mano.
La correspondencia de Oscar con sus allegados permite conocerle a través de sus propias palabras y aporta elementos inesperados sobre su vida profesional y sentimental más íntima. Como anécdota, cabe significar que en vez de signos de puntuación, excepto en las cartas más formales, empleaba guiones para indicar las pausas. No solía fechar sus epístolas y aunque su ortografía era bastante correcta, con frecuencia cometía faltas en los nombres propios. Sus despedidas acostumbraban a ser: suyo o tuyo, según el grado de confianza que tuviera con el destinatario de las misivas. Sus viajes, sus opiniones, sus momentos de gloria y sus días en el infierno del infortunio están magníficamente retratados con el estilo propio que le caracteriza, mezcla de ingenio y frivolidad.
De la lectura de las cartas de Oscar de deduce una personalidad compleja y proclive a la controversia. Esteta apasionado; vanidoso en extremo, solía magnificar sus éxitos y respondía airado a las críticas negativas que se le hacían; orgulloso de pertenecer a una clase social alta; amante del lujo y los placeres de la buena vida; provocador nato, disfrutaba convirtiéndose en el tema de conversación de los demás. La relación con Alfred Douglas le hizo vivir días de dorada infamia, horas neronianas, ricas, disolutas, cínicas, materialistas y ejerció en él una influencia maligna que lo convirtió en un hombre solo, deshonrado y desgraciado. Su estancia en prisión trazó la frontera entre el antes y el después. El atroz sistema penitenciario le quebró el espíritu y la salud, de él diría: un sistema tan terrible que endurece los corazones de aquellos a quienes no se los rompe, y brutaliza a quienes tienen que ponerlo en práctica en la misma medida que a quienes tienen que someterse a él. Jamás culpó a nadie de sus propios desastres y asumió las consecuencias de sus actos con entereza. El sufrimiento es un fuego terrible, purifica o destruye; quizá ahora que todo ha pasado pueda ser mejor persona, manifestó una vez libre. Manirroto, sufrió el castigo de verse privado de su alto nivel de vida durante el destierro, lo que le llevó con frecuencia a la angustia y a la desesperación, a mendigar compañía y dinero y a no tener miramientos en sangrar a sus amistades exagerando la gravedad de su precaria situación económica.
Tuvo que ser duro para alguien de su condición, que había disfrutado de las mieles del éxito y la riqueza, verse privado del reconocimiento social, apartado de sus hijos y rechazado por muchos de los que antaño le admiraron. Y es que, como él mismo reconoció: cuando uno está en la cumbre, no puede sino saltar. Pudo haber conducido su existencia de un modo más sensato y más acorde con su inteligencia, pero consideraba a la razón como la guía más equívoca y frustrante que hay bajo el sol. Prefirió poner la brillantez de su intelecto al servicio de la pasión y ésta le llevó a la más infausta ruina. Su nombre fue borrado del registro de la Literatura Inglesa, sus hijos no pudieron llevar su apellido, fue declarado insolvente, tuvo un final oscuro en el exilio y el placer y la belleza le fueron arrebatados para siempre. En su desolación siguió abrazando la esperanza de remontar la crisis, no lo consiguió. Sólo tras su muerte, le llegaría la redención. Sus obras empezaron a generar royalties, la tumba en la que descansan sus restos bajo un monumento de Jacob Epstein, en el parisino cementerio de Père Lachaise, fue declarada monumento histórico en 1995, una placa en el 34 de Tite Street conmemora el centenario de su nacimiento, una vidriera memorial en el Rincón de los Poetas de la abadía de Westminster le rinde homenaje y una estatua sufragada por fondos públicos le recuerda en Adelaida Street, Londres. Su obra hace que el perro paria del siglo XIX siga provocando hoy la admiración entre los lectores y refleja el talento de un hombre sin par.
Un juez de Alcalá de Henares le da la razón a Reynaldo Cordero, programador de la Universidad de Alcalá, y condena a la tienda Batch PC, de dicha ciudad, a devolverle el importe íntegro del canon que pagó al comprar diez CD vírgenes.
La sentencia dice: Debo condenar y condeno a abonar al demandante un euro con setenta y dos céntimos. Al considerar probado que los 10 CD ROM en blanco tienen un campo de posibilidades que no viene necesariamente circunscrito a servir de soporte a obras literarias, artísticas o científicas y establece que en este caso la remuneración por copia privada no es conforme al artículo 25 de la Ley de Propiedad Intelectual considerando que se trata de un supuesto cobro indebido.
Desde que en septiembre de 2003 se impuso el canon por copia privada para proteger los derechos de autor en las reproducciones sonoras y audiovisuales, la Sociedad General de Autores, una de las seis entidades gestoras de derechos de autor, se ha embolsado un buen pellizco: 29 millones de euros en 2004, y está previsto que en este año la cifra llegue a los 35 millones de euros. La Ley impone un canon a favor de los autores y en contra de la Administración y de los ciudadanos, además, los CD y DVD no sólo se usan para grabar contenidos protegidos (calculados en un 13,2% de las copias), la mayoría de los usuarios guarda fotos, archivos personales, la contabilidad de su empresa
y es injusto que se establezca el mismo rasero para todos.
Habrá que revisar los criterios establecidos en la Ley de Propiedad Intelectual y dejar de sangrar al consumidor, que al final es el perjudicado con este afán recaudatorio.
Me quedé con el runrún después de haber visto la noticia en televisión. Tras los atentados del 7 de julio en Londres, la policía empezó a buscar terroristas por todas partes y la gente pasó de la conmoción al miedo. Es comprensible el clima de desasosiego y paranoia que cunde como reacción a una matanza indiscriminada, pero lo que cuesta entender es cómo un ciudadano puede ser ejecutado sin cargos en aras de la seguridad nacional.
Esto es lo que le ha ocurrido al infortunado Jean Charles de Menezes, abatido a tiros el viernes en una estación de Metro. La policía le dio el alto al verle salir de un edificio que vigilaban y en una situación todavía confusa en la que hubo una persecución por la estación de Metro de Stockwell, según cuenta un testigo presencial, el chaval se echó al suelo y allí le dispararon cinco tiros a quemarropa. Menezes era electricista e iba a trabajar, tenía que instalar una alarma contra incendios con un compañero, perdió el autobús y tuvo que coger el Metro. Scotland Yard ha reconocido que el joven brasileño de 27 años no estaba vinculado a los atentados y lamenta la tragedia. El Gobierno, además de excusarse por el equívoco, tendrá que exigir que se respeten los derechos civiles.
¿No nos esteremos volviendo locos con tanto afán de seguridad? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguir vivir en paz? El miedo nos vuelve irracionales y nos obliga a actuar por instinto, lo malo es que el instinto que se nos agudiza es el asesino, el revanchista, el mezquino, el racista. Cámaras de seguridad, controles policiales, controles electrónicos, medidas extremas, alarmas, alertas, detectores
son el fruto de nuestra eterna inseguridad. Pero todo es inútil. Seguimos tan vulnerables como antes, tan indefensos como al principio y viviendo con el fantasma del miedo perpetuamente instalado en nuestro corazón. Éste es el primer enemigo a combatir.
La configuración tradicional de la familia, basada en el patriarcado, ha sido superada desde hace tiempo.
Fue allá por los revolucionarios años 60 cuando dos cambios fundamentales dieron un giro drástico al modelo familiar: el control de la natalidad y la incorporación de la mujer al mercado laboral. La independencia económica de las mujeres favoreció las rupturas matrimoniales dando origen a nuevos modelos de convivencia. Familias rotas, familias reconstruidas, sin padre. Matrimonios de hecho, matrimonios abiertos, civiles, religiosos
La familia institucionalizada de manera rígida por un contrato de por vida ha dejado de ser la única forma válida de convivencia y se abre paso otro nuevo tipo de familia, plural, adaptada a las necesidades de sus miembros, que se organizan de acuerdo con sus afectos y sus intereses.
No se trata de valores contrapuestos, de familias buenas o malas. Cualquier modelo vale si crea un ámbito afectivo de solidaridad entre las personas, y la ley debe igualar a todos los núcleos familiares, porque la familia patriarcal es social y económica, no natural ni divina, y para llamar padre o madre a una persona no es imprescindible el vínculo biológico.
La mayoría de los españoles malviven agobiados por el peso de una hipoteca, incluso hay quien no puede hacer su sueño realidad por mucho que se empeñe, y eso que nuestra Constitución recoge el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Aunque, como en todo, hay excepciones. Ahí tenemos al príncipe de Asturias, que se ha salvado de pedir un crédito bancario porque los españoles somos gilipollas y le hemos costeado un pisito de dos mil millones de pesetas, es decir, 12.020.200 , sin IVA, mobiliario no incluido. Nada, una minucia. También le sufragamos un alto tren de vida: coches de lujo, vacaciones a lo grande, viajes aquí y allá, festorros varios... Y es que puestos a hacer el primo, lo hacemos del todo. Pero ésta es otra historia. A lo que iba, al piso.
Una pareja de jóvenes que quiera adquirir vivienda diminuta en el extrarradio de cualquier ciudad o en un pueblo dormitorio deberá contar con empleo fijo y bien remunerado. Sumando los dos sueldos mes tras mes, año tras año habrán de afrontar el pago de unos 250.000 , garaje aparte. De acuerdo con la costumbre, tendrán que untar al constructor con dinero negro, pagar un 20% de entrada, suscribir una hipoteca de 195.000 , abonar a Hacienda el 7% de IVA, alrededor de 17.000 . Sumemos a esto gastos de tramitación, notario, registro de la propiedad, etc. Al final, el piso se pone en cerca de 285.000 , más los muebles, los electrodomésticos, el menaje del hogar, el seguro... Treinta años de condena para ser propietario.
Claro que aún hay quien lo tiene peor, esos jóvenes con un trabajo basura, precario, o más grave aún, en el paro y sin esperanzas de encontrar un currelo con una nómina decente. Ellos sólo pueden aspirar a ser los herederos del piso de sus padres.
Amnistía Internacional pide al gobierno español justicia y reparación para las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo.
Leer el informe de Amnistía Internacional
Los científicos han borrado de las tablas del reino animal a todos los basiliscos, hipogrifos y dragones. El bestiario del demonio ha sido condenado al estante de literatura fantástica. Hoy casi nadie cree en el diablo, lo cual para éste supone una enorme ventaja. No creo en el diablo, afirmaba André Gilde, pero sé que el diablo desea que no crea en él. Si ya no hay basiliscos ni hipogrifos ni dragones, ¿dónde podría encarnarse ahora el demonio? Él no desdeña ningún lugar, pero tiene sus preferencias. Quizá hoy se esconda dentro de un volumen de crítica histórica sobre mitos y creencias medievales. El diablo no es conservador ni progresista, sólo es contemporáneo.
Desde hace varios años, las mujeres de la favela Morro da Cruz, en Porto Alegre (Brasil), recogen ropa usada, la arreglan y crean nuevas prendas que luego venden en la ciudad. El reciclaje de ropa ha permitido a muchas mujeres de la zona salir de la pobreza, conseguir unos pequeños ahorros y dinamizar la participación social del barrio.
Una experiencia parecida tiene lugar en el barrio popular de Montifort, en la localidad francesa de Lodève, donde diez mujeres bereberes han puesto en común sus conocimientos y han impulsado una asociación de producción de tejido tradicional que ha fomentado su inclusión social y les proporciona ingresos puntuales. Aunque se trata de dos iniciativas muy alejadas en la geografía, las mujeres de Morro da Cruz y de Montifort conocen qué hacen unas y otras y tienen la oportunidad de intercambiar impresiones e ideas.
Todo ello gracias a Las Penélopes, una plataforma que pretende, a través de las nuevas tecnologías e Internet, dar visibilidad a la labor que muchos grupos de mujeres en todo el mundo llevan a cabo para defender sus derechos. Desde que hace ocho años se creara esta red en Francia, son muchas las entidades que se han sumado al proyecto y han podido intercambiar impresiones y experiencias. En la actualidad, grupos de mujeres de países como Brasil, Congo, Argentina, Bosnia, Francia y Canadá se han puesto en contacto para mostrar sus logros y dar o pedir consejos sobre temas tan diversos como agricultura, derechos humanos, inmigración, género, ecología y economía solidaria.
En su portal de Internet se pueden encontrar hasta 80 iniciativas como las de Morro da Cruz y Montifort, en las que las mujeres y la economía social son los protagonistas. Entre todas estas propuestas destacan talleres de lectura y escritura, proyectos de costura y decoración, servicios de restauración, formación en trabajo social y talleres de canto, teatro y pintura que de una manera u otra fortalecen a la mujer y, al estar también presentes en la Red, multiplican su potencial.
Además de aprovechar Internet para difundir e intercambiar experiencias de economía solidaria, Las Penélopes da voz a la problemática de las mujeres en el mundo a través de noticias de actualidad, foros y campañas de derechos humanos. Se trata, explican desde la plataforma, de apropiarse de este medio para tejer redes y permitir a mujeres comprometidas con la cuestión de género que gestionen su propio espacio y hagan visible sus alternativas.
Las Penélopes
Con la serenidad del alerce centenario,
el pincel cabalga por el rayo de luz.
No sé tu realidad concreta;
sólo conozco tu milagrosa esencia,
que perdura en la abstracta nitidez del cuadro.
Así vuelas, mitad héroe de resplandores míticos,
mitad pluma transparente y prodigiosa
que besa las corolas siderales del alma.
Hoy, en la bandeja de entrada de mi correo, he encontrado 37 mensajes de aliento que me dan el pésame por la muerte de mi madre. Me habéis mandado poemas, cariño a raudales Desde aquí, mil gracias a todos, queridos lectores de Cierzo.
Mi madre ha muerto. Ha muerto un cadáver. Se ha ido sin haber estado nunca, por eso no la extraño ni la echo de menos. Es triste ser huérfano durante toda la vida y que la muerte venga a certificar la imposibilidad de tener madre. Es extraño. Es inexplicable. Es tremendamente doloroso, porque duele no sentir nada cuando una intuición te dice que deberías sentir algo. El corazón entumecido a golpes de desprecio y abandono no responde, ni con ira ni con duelo. La vida sigue su curso y yo no noto la diferencia entre el antes y el ahora. Entre hoy y ayer, cuando mi madre era una entidad abstracta y desconocida, buscada con desesperación primero, con rabia después, y antes de que la indiferencia cayera sobre mis ansias poniendo remedio a la herida. Busco una emoción que no existe porque necesito convencerme de que no soy inhumana y me invade un desasosiego culpable. ¿Cómo afrontar esta feroz realidad? Qué gran oportunidad perdida. Si hubiera tenido una madre
Se dice que el hombre es el único animal que ríe. ¿La hiena también? La hiena duerme a la intemperie, come carroña, copula una vez al año, ¿de qué rayos se ríe, pues? Lo que pasa es que su aullido se asemeja a la risa del hombre. El hombre ha dictaminado cómo hay que reírse, y todos aquellos seres que no aceptan este patrón quedan automáticamente excluidos de su capacidad de reír.
El hombre se ha dedicado a estudiar concienzudamente el comportamiento animal. Ha observado cómo un ciervo, cuando avista de lejos alguna fiera, lanza un grito que permite huir inmediatamente a todos los miembros de la manada. Después el hombre explica lo ocurrido: no es que ese ciervo haya dado una voz de alarma para salvar al grupo, sino que ha sido una reacción suya instintiva, involuntaria, una mera reacción de espanto ante el peligro. ¿De veras es así? Aparentemente al menos, el científico actual se está haciendo más comprensivo; admite que puede darse cierta comunicación intencionada entre los animales, no sólo entre congéneres, sino también entre individuos pertenecientes a especies muy diversas, por ejemplo entre una ballena y un pez piloto. Existe ya una disciplina llamada zoosemiótica, consagrada a estudiar el lenguaje animal, ese código de señales que ellos utilizan para llamar a su pareja, para congregar a sus hijos o para avisar dónde hay alimento. Sin embargo, hasta los científicos más cautos siguen negando al animal la facultad de hablar y de reír; se trata, dicen, de dos funciones reservadas al hombre, de dos atributos privativos de la especie humana. Yo me pregunto: ¿qué significa la voz de reclamo con que tantos animales atraen a sus presas? Me parece que eso es más que hablar, eso es mentir, lo cual constituye la forma más evolucionada del lenguaje. ¿Y cómo no va a reírse -entre dientes- el que engaña del que es engañado?
Imaginemos una banda de hombres prehistóricos atravesando un bosque. De pronto, se oye un ruido de ramas y quedan sobrecogidos de terror: alguna fiera va a abalanzarse sobre ellos de un momento a otro. Transcurren quince segundos interminables. Hasta que divisan un mono en lo alto de un árbol. El mono salta y se pierde de vista. En ese instante ocurre algo trascendental en la historia del mundo, ocurre lo nunca visto ni oído: aquellos hombres estallan en carcajadas. Es la primera manifestación del animal risibile. Así empezó la risa. Por la noche recuerdan lo sucedido, lo cuentan con todo lujo de detalles, quizá exagerando un poco, y el relato provoca de nuevo la risa. Así empezó el género cómico.
Más o menos, es la célebre teoría de Konrad Lorenz. A pesar de su gran amor a los animales, este zoólogo vienés no puede evitar pensar como un hombre, es decir, con prejuicios. ¿En qué se basa para decir que entonces empezó la risa?, ¿Con qué derecho descarta cualquier otra hipótesis? No es imposible que el mono haya reído antes. No es imposible que aquel mono hubiese movido las ramas para asustar a los hombres, para reírse de ellos. En cuyo caso, su risa no sólo sería anterior, sino también superior, más sutil, más próxima a la ironía. Distaría de la risa de aquellos hombres casi tanto como el humor dista del género cómico. El humor es posterior, ya que exige otra vuelta de tuerca, ya que supone haberse percatado no sólo de nuestra grandeza sino también de la pequeñez de nuestra grandeza. El humor restablece las verdaderas dimensiones del hombre colocándolo de nuevo dentro de las tablas del reino animal.
Los humanos somos arrogantes, injustos y propensos al error. Por eso el libro de Job recomienda encarecidamente: Pregunta a las bestias y te instruirán, a las aves y te informarán, a los reptiles y te darán lecciones. Sería necesaria una conversión, sería preciso sustituir cuanto antes la mentalidad de dominio por la de fraternidad. Hay una frase en el salmo 35 sobre la que he reflexionado largamente; dice que Yahvé salvará a los hombres y a las bestias. Es una promesa magnífica, pues así la misericordia de Dios resulta mucho más creíble, más verosímil. Con esta promesa se relaciona estrechamente una exhortación contenida en el salmo 148, donde somos convocados para alabar a Dios tanto los hijos de los hombres como las fieras y animales domésticos. Es, sobre todo, una exhortación a la solidaridad entre las diversas clases de vertebrados.
Lo ridículo no es ser animal, sino renegar de la familia. Tampoco hay que excederse hasta el punto de estar a todas horas presumiendo de su linaje. Todos somos metazoarios, mamíferos y primates, y nadie tiene por qué mostrarse especialmente orgulloso de ello; mucho menos, desde luego, sentirse por ello humillado. Lo correcto sería una modestia digna o, si acaso, un discreto entusiasmo.
Demasiado parecido al de Madrid para que el atentado en Londres no nos traiga a la memoria emociones casi idénticas.