La Generalitat catalana considera que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera y como tal debe regularse. El siguiente paso puede que sea el de incluir la opción de puta en el catálogo de oficios de los departamentos de Ensenyament y de Ocupació, y que las chicas que lo deseen, al terminar la ESO, elijan una formación académica que las acredite como profesionales del sexo.