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Cierzo

Una sonrisa con intríngulis

Una sonrisa con intríngulis

Siempre me ha intrigado qué tiene la sonrisa de la Guioconda para que se hayan imaginado tantas teorías sobre ella. De pocas obras de arte se han realizado estudios tan exhaustivos y, a veces, ridículos para que al final no sepamos cuáles son las causas que provocan esa sonrisa enigmática: es la sonrisa de la muerte, la de una mujer embarazada, la que refleja un amor fracasado, la de alguien que ha perdido los dientes...

La prensa informa que un profesor italiano ha localizado y documentado la casa donde nació, en 1479, Lisa Gherardini, la mujer que sirvió de modelo a Leonardo para pintar uno de los más famosos cuadros de la historia. Casada con Francesco del Giocondo, vivió en la calle Ghibellina, justo enfrente de la casa familiar de Leonardo y en la que su padre, Piero da Vinci, ejercía de notario. La leyenda ha urdido una turbulenta historia de amor entre el pintor y su modelo, más singular, si cabe, si tomamos como cierta la supuesta homosexualidad del artista.

La sonrisa de Mona Lisa permanece. Una vez visto, el cuadro no se olvida fácilmente porque ejerce una poderosa fascinación en quien lo contempla. George Sand comentó al ver la obra: "El misterio no está en la Gioconda, sino en Leonardo". Pero ya sabemos que un artista se define en su obra y proyecta en ella algunas de sus insobornables inquietudes.

Ignoramos qué vínculo existió entre Lisa y Leonardo. Tal vez Mona Lisa sigue ahí para confesarnos un afecto que sonríe a través de sus labios y de los siglos.

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