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Cierzo

Machismo y religión

Según el Génesis, fue Jahvé quien dijo: "Que la mujer sea propiedad del hombre", y a los hombres les faltó tiempo para cumplir en mandato divino. Luego Dios se dirigió a la mujer y la espetó en estos términos: "Tu deseo te impulsará hacia el hombre y él te someterá". Lagarto, lagarto. Dios, a lo largo del Antiguo Testamento, nos regaló una abundante cantidad de proverbios en la misma línea: "No está bien desear la mujer, el buey, el asno ni nada que sea propiedad del vecino". "Un anillo de oso en la nariz de un cerdo es la mujer bella, pero sin discreción".

Dios castigó a las mujeres de Sión dándoles un estigma en lugar de hermosura, llamó a las de Samaria "vacas de Basan" y dictó normas tan, tan... Calificadlas vosotros mismos: "El hombre no se ha de cubrir la cabeza, ya que es la imagen y la gloria de Dios, pero la mujer es reflejo de la gloria del hombre y por tanto debe de ir tapada". "Como a todas las iglesia de los santos, que las mujeres callen en todas las asambleas; no les está permitido hablar, sino que sean sumisas como marca la Ley. Si quieren instruirse en algún asunto, que lo pregunten en casa a sus maridos"... Los que se hayan casado por el rito católico, habrán escuchado en su boda esta preciosa epístola de San Pablo: "Que las mujeres se sometan a los propios maridos en todo, como al Señor, porque el marido es el amo de la mujer, como Cristo es el amo y Señor de la Iglesia".

Y qué decir del asuntillo que aconteció en Sodoma, ése en que Lot entregó a sus dos hijas al pueblo para que las violasen y así se olvidaran de sodomizar a los dos ángeles (al parecer estos sí tenían sexo y eran machos) que se alojaban en su casa. O el otro que protagonizó Efraím el levita que, sin ningún cargo de conciencia, cedió a su mujer, como aquel que cede una cabra, para que un grupo la violara y la matara con el fin de ahorrarse él una sodomización nada placentera para sus gustos. No hay religión que no haya convertido a la mujer en "la esclava del Señor" y por extensión, del resto de los hombres.

Fuera de la Biblia, en uno de esos libros, ahora tan de moda, dedicados a nuestro pasado fascista, he encontrado esta perla: "Las mujeres nunca descubren nada; les falta, indiscutiblemente, el talento creador, reservado por Dios a las inteligencias varoniles, nosotras no podemos hacer otra cosa que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho". Todavía en 1965 los escolares españoles estudiaban cosas como ésta: "La jerarquía familiar es del padre. La autoridad no le proviene al padre de su fuerza física, o de la superioridad social o económica, le proviene directamente de Dios. A esta autoridad se le llama de institución divina. Así pues, el padre es, en la familia, el representante de la paterna autoridad de Dios". Toma castaña. Estas ideas, que producen risa y sonrojo, se aplican en la actualidad a las tres cuartas partes de la población mundial femenina. Dios, cada dios que los hombres se inventan para justificar sus demonios, marca el destino del 56% de la humanidad, o sea, de las mujeres. Sólo Dios se atreve a someternos al hombre, sólo en nombre de Dios se repiten situaciones denigrantes, de humillación y de dominio absoluto.

Durante 20000 años Dios fue mujer, pero en los siglos IV y III antes de Cristo, por exigencias económicas, nació el dios macho, y con él se inició el vía crucis de las mujeres. Porque Dios, además de ser macho, es machista; ya que hizo a la mujer de una costilla del hombre y le dio como destino entretener al varón, que estaba un tanto aburrido en el Paraíso. Dios es también carca y ha impedido cualquier avance en cuestiones femeninas, su Iglesia está en contra del divorcio, de la anticoncepción, de la liberación sexual, del aborto, incluso en caso de violación, de una idea nueva de familia... y no hay más que fijarse en el papel que desempeña la mujer en la Iglesia, llena de papas hombres, obispos hombres, arzobispos hombres, santos hombres y mujeres mártires. Dios no es demócrata y se pasa la igualdad por el forro. Dios es déspota, la dominación de la mujer es un dogma y una imposición, no un razonamiento.

Dios es la peor excusa y tiende a ser la peor de las dictaduras porque es inapelable. Si una injusticia se comete en el nombre de Dios, estamos ante un dogma religioso que poco tiene que ver con las creencias o la piedad, sino con el dominio, con las estructuras sociales y económicas, con intereses y privilegios en suma.

Eva fue la perdición de la humanidad y desde entonces todas las mujeres, en todas las religiones, son las responsables del caos y del desorden, pueden tentar al hombre con la carne y por eso deben ser controladas, vigiladas y mantenidas a raya. Por eso la mujer ha de soportar el infanticidio, el aborto selectivo de niñas, las ablaciones, el cosido de los labios vaginales y todas las formas de crueldad hasta negar su condición humana. Por eso, querido Dios, las mujeres hemos alcanzado y sobrepasado nuestro grado de saturación, estamos hartas y nos hemos plantado.

¿Qué habría ocurrido si Adán se hubiera comido la manzana de la discordia? Nunca lo sabremos. ¿Haremos una sociedad femenina o nos masculinizaremos? ¿Sabremos mandar? ¿Nos gustará el poder? Una cosa es cierta, las mujeres no vamos a dar un paso atrás en el camino que emprendimos hacia la libertad.
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