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Una generación blanda

Una generación blanda

Los padres procuran el mayor bienestar posible para sus hijos. Una loable actitud que en los últimos tiempos ha llegado a alcanzar niveles excesivos. La denominada sobreprotección parental (overparenting) es cada vez más común y sus efectos a medio plazo resultan muy perjudiciales para el desarrollo emocional e intelectual del niño.

Los padres crían a sus hijos en un estado de indefensión e impotencia que les generará dificultades en la vida adulta, pues “carecerán de los recursos emocionales necesarios para hacer frente al fracaso por ellos mismos”, según advierte un grupo de investigadores de la Universidad de Queensland (Australia) en el estudio Can a parent do too much for their child?

La sobreprotección tampoco ayuda a disminuir las tasas de fracaso escolar, más bien al contrario, como relevaron los 128 profesores encuestados para la realización del informe. Una equivocación común es pensar que todo vale con tal de que los hijos obtengan buenas notas, incluyendo el plagio de trabajos, la realización de los deberes del niño… El fracaso (suspender un examen o tener que repetir una tarea hasta hacerla correctamente) es positivo porque el alumno aprende de sus propios errores, es cada vez más autosuficiente, ingenioso, competente y gana en confianza.

El mayor peligro de la sobreprotección es que mina la independencia y anula la capacidad de respuesta ante las dificultades que se presentan. Pero a los padres les resulta complicado asumir el fracaso de sus hijos sin intentar evitarlo. El sentimiento de culpabilidad y de corresponsabilidad se apodera de ellos con excesiva frecuencia.

La consecuencia de ser padres sobreprotectores es que los niños han dejado de asumir la responsabilidad de sus actos y las consecuencias naturales de estos. Ayudar al niño a que reflexione y darle solamente pistas para que él mismo encuentre sus propias respuestas es la forma más correcta de actuar y beneficia tanto a los niños como a los padres y profesores.

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Por qué se abolió la esclavitud

Por qué se abolió la esclavitud

La esclavitud en Estados Unidos no se abolió por cuestiones humanitarias sino por razones económicas. Llegó un momento en que las máquinas y los esclavos dejaron de competir en costes y se convirtieron en un problema para los dueños de plantaciones. Los más avispados vieron fácil la solución: liberar a los animales de dos patas, librarse de estos improductivos recursos para comprar máquinas. Un kilo de combustible fósil produce la misma energía que cuatro o cinco esclavos trabajando durante todo un día. Así que el triunfo de la maquinaria estaba cantado. Porque, además, una máquina no enferma, no come, no protesta, no escapa, no duerme, no se cansa. Era una cuestión puramente económica.

Siria. Otra vez, no

Siria. Otra vez, no

Según la versión del Ejército Sirio Libre, el pasado miércoles 21 de agosto, las autoridades sirias bombardearon con gas sarín la región de Ghoutta, cerca de Damasco, y provocaron un total de 1.700 muertos. Las autoridades alemanas, británicas y francesas actuaron rápidamente para que se convocara una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU en la que habría que autorizar que observadores de la ONU investiguen sobre el terreno la veracidad de esta información.

Las noticias que se nos ofrecen al respecto dan los hechos por ciertos y en YouTube se han colgado vídeos de los supuestos ataques que ni afirman ni desmienten nada.

Las autoridades rusas denuncian una campaña de propaganda planificada de antemano, los medios occidentales se limitan a repetir la versión que ofrece el Ejército Sirio Libre, sin verificar los hechos. Desde Irán se señala que el uso de armas químicas por parte de Siria es injustificado, pues su ventaja y logros militares son innegables.

La situación asusta. Todos recordamos que en el año 2003 Estados Unidos se valió de una acusación falsa de posesión de armas de destrucción masiva para provocar una guerra. Colin Powell, por aquel entonces secretario de Estado, mostró ante el Consejo de Seguridad de la ONU una ampolla de gas licuado como prueba de aquellas alegaciones. Tiempo después, una vez consumada de la destrucción de Irak, Powell reconoció que las pruebas eran falsas y que había mentido a la comunidad internacional.

Rajoy resistirá

Rajoy resistirá

Una, en su ingenuidad, piensa que quien llega a situarse al frente del gobierno de un país democrático debe cumplir ciertos requisitos. Mi cerebro, siempre racional y analítico, se muestra en ocasiones simplificador y es capaz de hacer razonamientos que la realidad demuestra equivocados. Por ejemplo, la persona que lidera un país como España tiene que descollar en algo, no puede ser un mindundi. Rige los destinos de 46 millones de personas y alguna cualidad excepcional ha de tener: inteligencia, carisma, empatía, capacidad de liderazgo, amplia cultura, aptitudes para la gestión y solución de problemas, saber comunicar… Mano de hierro, si me apuran.

Luego una ve las ruedas de prensa o las intervenciones en el Congreso de Mariano Rajoy y se le cae el cielo encima. El hombre que tiene en sus manos la vida de 46 millones de españoles es de mediana edad, pero parece un viejo cansado, sin energía y con cara de susto. Lee papeles para desmentir lo que dicen otros papeles que le tienen en jaque, a él y a toda su camarilla. Habla sin rubor ni vergüenza mientras anuncia los hachazos con los que ha previsto cortarnos el cuello, pero también baja la vista de tanto en tanto, porque le falta valor para mirar a la cara a un pueblo extenuado por la crisis, un pueblo y una crisis que le vienen muy grandes.

Quienes pusieron con su voto al señor Rajoy donde está, creyeron o confiaron, ignoro en qué porcentaje hicieron una u otra cosa, que sacaría al país del abismo negro en que se encuentra y tomaría el camino correcto para llevarnos al crecimiento económico y la estabilidad. Todos supusimos que Rajoy tenía una idea clara sobre lo que debe ser España y que sus esfuerzos y su trabajo servirían para acercar al país a esa idea, sin embargo, estamos constatando que Rajoy hace exactamente lo contrario a lo que se comprometió como Presidente.

Rajoy es, y conviene no olvidarlo, el sucesor de Aznar, ese señor con bigote y arrogancia que nos embarcó en la coalición de una guerra absurda. No fue escogido por ser el miembro del partido en mejor disposición para ganar unas elecciones, ni por sus cualidades como gestor osado, capaz de emprender profundas reformas ante el inminente estallido de la burbuja y la consiguiente crisis. Rajoy lleva toda su vida en el partido, tuvo su primer escaño autonómico antes de cumplir los 30 años, y ha ido ascendiendo de escalafón peldaño a peldaño y gracias a su afinidad con el superior jerárquico. No es más que un anodino afiliado que ha medrado porque ha sabido resistir. Y ahí está. No sabe gestionar de manera eficiente la “cosa” pública, carece de talento, de iniciativas, no asume riesgos. Rajoy es un mediocre que se aferra a su puesto incluso ahora, cuando causa un daño evidente a su partido y a España. Si para algo está capacitado de verdad es para mantenerse.

Aunque la presión social, mediática, judicial y de la oposición se incrementen, Rajoy aguantará. Mantendrá su máxima sobre la vida: resistir. Dispone de una mayoría absoluta y del poder suficiente para decidir sobre las carreras políticas de gente de su partido, es decir, librarse de los díscolos. Si dentro del PP se produjese una rebelión y no lograra ser tan importante como para forzar su dimisión pero sí para hacer ruido, el miedo a las consecuencias posteriores, electorales e internas, puede desintegrar parcialmente al partido. Si fuera del PP no hay vida, porque la oposición está desarbolada y sin fuerza para plantar cara. Si los ciudadanos seguimos agazapados y muertos de miedo. Si no se produce un milagro, Rajoy resistirá.

Ideas

Ideas

Las calles del planeta se llenan de gente cabreada que agita las estructuras del poder. Los políticos no reaccionan. Los expertos no entienden qué sucede. Las reclamaciones ciudadanas son muy similares e igualan a los países en crisis y a los emergentes. En todas partes se pide una mejor redistribución de la riqueza y una democracia representativa, transparente y participativa. Nada más. Nada menos.

Las asociaciones y movimientos ciudadanos crecen espontánea y rápidamente. Todos coinciden en el diagnóstico de la enfermedad, pero no en la cura. A los políticos y a los poderes fácticos, por supuesto, no les interesa cambiar nada, perderían su actual estatus de poder y dominio. Ellos intentan poner parches, soluciones coyunturales, para que todo siga igual.

Crecer es la máxima aspiración en términos económicos. Pero ya ha quedado demostrado que el crecimiento a ultranza provoca graves desequilibrios, es decir, un mal mayor. La economía no debe basarse en el consumo desaforado, en cambiar de móvil cada año, en gastar lo que no tenemos. Tampoco se trata de volver al trueque, o de crear una moneda social. La cuestión es que nadie tiene la panacea. No sabemos cómo lograr un crecimiento realista y sostenible, una economía que produzca y redistribuya la riqueza sin que se genere un aumento constante del consumo. Esto es algo que hoy todavía nadie se plantea.

El gobierno de las instituciones también debería ser otro. Listas abiertas, democracia directa, control de las instituciones. Pero ¿cómo se consigue esto?

Por desgracia, yo solo tengo preguntas, ideas; carezco de respuestas y de soluciones. Aunque quizá si nos pusiéramos todos a pensar, si nos informásemos mejor, si contrastáramos nuestros criterios diferentes… Las distintas crisis que se han producido a lo largo de la historia han servido para concebir doctrinas cuyo objetivo primordial era el de cambiar un sistema anquilosado. El tiempo demostró que muchas de estas doctrinas se equivocaban, en algunos casos de forma dramática, pero aun así aportaron elementos positivos a la sociedad. Ahora nos hallamos ante un enorme reto: crear unas reglas de juego que solventen las deficiencias de una democracia anticuada y de una economía de mercado ingobernable. No surgen ideas, y necesitamos las soluciones ya mismo. Nos urge una solución global que marque las pautas de una nueva sociedad.

Si no somos capaces de sumar nuestras ideas, alguien vendrá para imponernos las suyas como sea. Es algo que ha ocurrido demasiadas veces en la historia.

Por qué no hacemos lo contrario

Por qué no hacemos lo contrario

El FMI y la Comisión Europea impusieron la austeridad fiscal y la devaluación interna. Esto ha servido para hundir el crecimiento económico de nuestro país, para acelerar la destrucción de empleo y para aumentar la deuda pública de España a un nivel insostenible. Pero estos organismos siguen recomendando los mismos remedios fallidos. ¿Asumirán alguna vez la irresponsabilidad de sus actos? ¿Cuándo se analizarán y valorarán las consecuencias de sus recomendaciones? ¿Saben que la bajada de los salarios reales en nuestro país no ha generado el incremento sostenible de la productividad? ¿Están al tanto de que en Islandia una subida promedio del 5% anual en los salarios ha propiciado el aumento del gasto social? ¿Conocen la propuesta de Obama de elevar un 30% el salario mínimo y reducir así la carga de la deuda? ¿Por qué en vez de escuchar a Olli Rehn no se hace caso a economistas como Raghuram Rajan, ex economista jefe del FMI y actual gobernador del Banco Central de la India, que anunció la crisis inminente que llegaba?

El último Informe Mundial sobre Salarios 2012-2013 publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dice que “cuando los salarios aumentan paralelamente a la productividad, ambos se mantienen sostenibles y estimulan el crecimiento de la actividad económica, aumentando el poder adquisitivo de los hogares”. Entonces, ¿por qué no se reestructura la banca y la deuda, se elevan los salarios y se aumenta el gasto social? ¿Quién hay detrás del FMI y de la Comisión Europea? ¿No serán unos pescadores en el río revuelto, unos desaprensivos que se aprovechan del dinero público para aferrarse a la poltrona?

La nueva derecha

La nueva derecha

La crisis que vivimos destruye el modelo social, derrumba valores, finiquita los derechos y libertades del individuo. En un estado social se produce la intervención pública en la economía, el mercado está vinculado a su función social y se defienden los derechos universales: educación, sanidad, pensiones…, el diálogo social y la progresividad fiscal.

La nueva derecha que nace de esta crisis desarrolla una dramática política antisocial, no da respuesta a las necesidades de los trabajadores y de los desfavorecidos, es agresiva en sus métodos de dominio y de explotación de la clase obrera frente a las grandes corporaciones y olvida a los partidos de izquierda y a los sindicatos. Armada con el poder que le concede el miedo, ejerce el debilitamiento y la destrucción de la clase media.

La mayoría absoluta de Rajoy es un insulto a la democracia, un rodillo que tritura con su prepotencia y sus mentiras y toma a los ciudadanos por siervos imbéciles, incapaces de discernir la verdad por sus propios medios.

El Parlamento muestra una crisis de valores que asusta con sus discursos reaccionarios, populistas, hipócritas y ramplones. No se advierte el menor respeto por la oposición ni por el pluralismo. La catadura misérrima de los diputados del PP queda patente en cada discurso que niega la corrupción, que se escuda en la herencia recibida, en el “y tú más”. Las actuaciones del PP aniquilan la imagen de España en el mundo, causan estragos en la sociedad española, que asiste atónita a un espectáculo bochornoso de impunidad, de mangoneo de las instancias judiciales, de cuentas secretas, de cinismo desatado…

No hablo de un país bananero, hablo de España, de la necesidad urgente de recobrar la decencia moral.

En la oficina de desempleo

En la oficina de desempleo

Toca esperar en la sala de la oficina de empleo. Las caras serias, compungidas en diversos grados. Ni una sonrisa. Tanto rato juntos, aquí sentados, esperando para hacer un trámite, pero no para encontrar empleo que es a lo que venimos, desata la lengua de la gente que se sabe entre los suyos, entre los parias de una sociedad para la que ya no hay adjetivos. Si no fuera por mis hijos… Dice alguien. La frase queda en suspenso, pero todos entendemos sin explicaciones la locura que la concluye: Me dedicaría a atracar bancos, me hubiera suicidado hace tiempo, me liaría a tiros

La desesperación crece proporcionalmente al tiempo que se lleva en paro, a las cargas familiares, a las limitaciones personales que se viven. El hambre anestesia, desmaya, hiere. Muchos de los que están aquí han venido en ayunas, quizá pasen así todo el día. Ropa zurcida, varillas de gafas sujetas con esparadrapo, zapatos que ya no dan un paso más… Gente vencida, con un átomo de dignidad todavía. No hay luz al final de un túnel negro y eterno. No hay ilusión ni esperanza. Sin dinero en el bolsillo no hay nada. Nada es posible.

Me entran ganas de llorar cuando escucho que para percibir la renta mínima por inserción hay que esperar un año y que para tener derecho a ella debe pasar otro año sin que se haya cobrado nada. El tope de la vergonzosa limosna es de 520 euros, y para recibirlos hay que tener cinco hijos y llevar empadronado diez años en la misma localidad. Por supuesto, las personas sin papeles carecen también de este derecho.

Otro comenta que solo sale de casa para venir aquí. No quiere que nadie le vea así, hundido. Antes tenía un buen trabajo, un coche, un proyecto de vida, ahora baja la mirada ante sus hijos, les ha fallado, no puede cubrir sus necesidades y han dejado de estudiar. Asentimos con un leve movimiento de cabeza. Sabemos perfectamente qué siente, cómo duele el orgullo herido. Decirle a tu hijo: No, que este año no habrá vacaciones, que no puede ir al cine con sus amigos, que no alcanza para esas deportivas nuevas que necesita… Es lo peor que le puede pasar a un padre o una madre.

Contemplo a esta gente desde la distancia, como si yo no fuera uno de ellos tras cuatro años en paro. Me da miedo caer en el abismo, perder las fuerzas para seguir luchando. Lo que veo me aterra. No hay rabia en estas miradas, hay tristeza. Ellos han claudicado. Yo no quiero hacerlo, me niego. ¿Pero cuánto más resistiré?

Trabajar sin horas, casi sin sueldo

Trabajar sin horas, casi sin sueldo

Los conocemos ahora, pero los llamados contratos “sin horas” llevan existiendo décadas. El mes de junio, el gobierno británico creó una comisión para dilucidar si se trata de explotación, y salieron a la luz unas condiciones laborales que pueden afectar a un millón de personas en Reino Unido.

Someramente explicado, el contrato consiste en que la empresa obliga al trabajador a estar disponible siempre para atender una eventual necesidad. El empresario no está obligado a garantizarle al empleado que le proporcionará trabajo con una frecuencia determinada. El trabajador tampoco tiene la obligación de aceptar la propuesta. Los inconvenientes de este tipo de contrato son obvios: inestabilidad económica y personal muy elevadas y salarios más bajos. La Resolution Foundation ha llevado a cabo un estudio sobre los empleados con este tipo de contrato y concluye que cobran de media a la semana 236 libras (unos 273 euros). Los trabajadores con contratos habituales percibirían 557 euros.

Este contrato se pensó inicialmente para que los estudiantes interesados pudieran compaginar sus estudios con un empleo. Hoy en día, es una manera de ahorrar costes y facilitar la flexibilidad laboral en tiempos de crisis económica. El incremento de estas condiciones es lo que ha llevado al gobierno británico a plantearse si este contrato es el sustituto de los tradicionales, una herramienta de control y una fórmula por la que se puede despedir y contratar a trabajadores de manera repetida a bajo coste.

McDonald’s es la empresa privada que más contratos sin horas hace a sus empleados: 82.800, un 90% del total de sus trabajadores.

Por sus características, el contrato sin horas tiene muchos números para convertirse en el contrato de moda en España.

Mambrú, la Guerra de Sucesión…

Mambrú, la Guerra de Sucesión…

Fue general inglés Marlbrough, que participó en la Guerra de Sucesión española, quien ordenó al almirante Rooke escoltar al Archiduque Carlos hasta Lisboa y en el trayecto de vuelta, en vez de poner rumbo a la base francesa de Tolón, por el Mediterráneo, atracó en Gibraltar y decidió conquistarla. Primero colocó la bandera de los Austria, luego, la inglesa. Los ciento y pico habitantes que podrían habitar en Gibraltar en agosto de 1704, huyeron para refugiarse en las colinas de San Roque, la ciudad andaluza que todavía hoy conserva en su lema “La Muy Noble y Más Leal Ciudad de San Roque, donde reside la de Gibraltar”.

El 13 de julio de 1713, en Utrecht, se zanja la Guerra de Sucesión con la llegada al trono de España de los Borbones y se firma ese maldito tratado que aún nos trae de cabeza: “El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortaleza que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno”. En el mismo tratado se detalla que la cesión no incluye “jurisdicción alguna territorial” ni comunicación abierta “por parte de tierra”, que son los dos puntos que han generado conflictos permanentes desde entonces sobre unas inexistentes “aguas territoriales” de Gibraltar o sobre la posibilidad de España de cerrar completamente la Verja y aislar a La Roca.

Mambrú, el archiduque Carlos, la Guerra de Sucesión… ¿Cuánto hace ya de todo esto? ¿Por qué no regresamos al presente de una puñetera vez? Los ingleses saben que Gibraltar es el punto flaco de los españoles, nuestro talón de Aquiles, y disfrutan tocándonos las narices porque siempre picamos. Sea cual sea el Gobierno que desgobierne España, es susceptible de reaccionar como un miura si nos ponen delante la muleta roja de Gibraltar. Este conflicto es antiguo, eterno, patético y no viene a cuento. ¿Por qué no reivindicamos derechos en Cuba, en Florida o en Fernando Poo? Qué perra hemos pillado con Gibraltar. ¿Hemos olvidado que en el referéndum de 2002 el 99% de los gibraltareños apoyó seguir siendo británico?

Da asco

Da asco

Da asco la cara dura de Rajoy presentándose como víctima, traicionado por una persona de su confianza. Él es inocente, solo se equivocó al elegir a un amigo. Los suyos le aplauden a rabiar. Bien, Mariano. Bravo.

Con las maletas preparadas, se marchan de vacaciones los políticos que deberían quedarse a trabajar todo el verano buscándole soluciones a la crisis, a la situación tan lamentable que vive España. Porque la crisis comienza a ser letal para muchos y su remedio no puede demorarse más. Agonizamos. Nos morimos.

Pero al Gobierno le da igual. No necesitan a nadie para hacer lo que hacen: destruir un país matando de hambre y miseria a sus ciudadanos. Se ríen de nosotros porque saben que volveremos a votarles, que seguirán ahí, cómodamente arrellenados en su poltrona-escaño, dirigiendo nuestra ruina. Porque lo están consiguiendo. Los españoles estamos cansados, extenuados por la lucha en un combate que tiene visos de terminar con victoria por K.O. ¿De quién? De ellos o de nosotros. Porque esto ya no se resuelve de otra manera. Y el pueblo está harto, catatónico. No reacciona cuando el gobierno da por perdidos 36.000 millones de los 52.000 que le regalamos a la banca para rescatarla, ese dinero salpicado con nuestra sangre que el PP aseguró que recuperaríamos, y con intereses. Ni nos inmuta conocer que uno de cada tres contratos firmados en julio es un empleo que no alcanza la categoría de basura, ni que desde el FMI se sugiera otra rebaja de sueldos, esta vez de un 10%, ni que la infanta se vaya a Suiza con un ramo de rositas en la mano.

La última concentración, celebrada la pasada semana en Sol, en la que se pedía la dimisión de Rajoy reunió a 300 personas. ¿Dónde estábamos el resto de los españoles? Creemos que el futuro vendrá de sus manos, no de las nuestras. Hemos delegado en ellos, les hemos confiado nuestro futuro. Nos equivocamos. Pero estamos cansados, tan cansados que da pena, que nuestra inacción da asco.

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La chapuza nacional

La chapuza nacional

El Ministerio de Fomento de tiene prisa por averiguar qué motivos son la causa del accidente del tren Alvia que ha dejado un saldo provisional de 80 muertos y 178 heridos. La comisión creada por Renfe tardará al menos dos meses en presentar las conclusiones oficiales, pero, de forma oficiosa y con todas las precauciones del mundo, algunos expertos señalan como causa del desastre las peculiaridades de la configuración de esta línea. Se trata de una línea definida con estándares de Alta Velocidad, aunque en realidad cuenta con un trazado híbrido que incluye tramos de la antigua red ferroviaria. Esta combinación cabe achacarla a las dificultades económicas que sufrió el proyecto en el año 2008, y que forzaron al Gobierno a incluir vías antiguas en el itinerario para poder poner en marcha la ruta.

Así hay tramos del servicio en los que se circula a más de 300 kilómetros por hora, como ocurre entre Madrid y Olmedo (Valladolid); tramos en los que la velocidad se reduce a 200, así se circula en los 20 kilómetros que separan Olmedo y Medina del Campo (Valladolid). Luego el tren sigue su marcha por el antiguo trazado hasta Ourense, a un máximo de 70 kilómetros por hora. De Orense hasta Santiago de Compostela, el Alvia recupera su velocidad punta, hasta unos siete kilómetros antes de llegar a la estación de Santiago de Compostela, y el sistema de frenado ERTMS deja de funcionar a cuatro kilómetros de la ciudad. Este sistema impide que el tren supere los límites de velocidad, el descarrilamiento ocurrió poco después, cuando se cambia a otro tipo de frenado más antiguo que se denomina ASFA.

El proyecto de la línea se diseñó para un AVE en 2002, pero resultó imposible ejecutarlo debido a la crisis económica. Entre los años 2007 y 2008 se decidieron unos ajustes en el presupuesto para poder poner en funcionamiento el servicio en 2011. El objetivo se cumplió gracias a que se aprovecharon ramales de la vía antigua, integrándolos al proyecto inicial. Ha sido en este tipo de tramo donde el tren ha descarrilado.

El proyecto original para el AVE está aparcado sine die porque salía demasiado caro para estos tiempos de crisis. La chapuza coyuntural que se ha hecho ya ha costado muchísimo más en dolor y vidas humanas. Esto sin descartar el posible fallo humano.

Hacemos lo que podemos

Hacemos lo que podemos

Las comparecencias de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, son esperadas porque provocan hilaridad, y en estos tiempos que vuelan es bueno tener motivos que nos hagan reír.

Cospedal reconocía este lunes que fue un "error" encargarle a Luis Bárcenas la gerencia y la tesorería del partido. "Pero ni de lejos", la cúpula del PP podía imaginarse sus "tejemanejes" durante el tiempo que duró su actividad en el partido. (Veintiún años trabajando para ellos y nadie dudó que Bárcenas fuera una persona intachable, pero en la sombra, el cabrón, se dedicó a fabricar una contabilidad B en la que entraba dinero de donaciones de empresarios y salían complementos a los sueldos de los abnegados líderes del partido.)

Cospedal achaca el silencio de Rajoy a su "carácter" (por lo visto es hombre de pocas palabras) y a que su prioridad es la crisis económica y no los problemas de "interés mediático" (como debe ser). El amago de los socialistas de presentar una moción de censura es "oportunista" (y descerebrado, ¿a quién se le ocurre presentar una moción de censura cuando España va tan bien?) El jefe del Ejecutivo dará la cara en las Cortes para "calmar el clima de alarma social que algunos injustificadamente quieren crear" (mira que hay gente con mala leche). Menos mal que el presidente ni se va a "esconder" ni tiene nada que "ocultar" porque ni "pactó ni negoció" nada con Bárcenas ni está en la política "para hacer dinero". (Ya sabemos por Margallo que Rajoy ha perdido “incalculable” dinero por dedicarse a la política y entregar su vida por España. El pobrecito percibirá este año 78.000 euros, pero tiene un patrimonio de 597.442, cuatro casas, fondos de inversión y acciones. Una ruina, oiga.)

“Ni a mí ni a muchos nos hacen falta los sobres y las mentiras nunca terminan" decía Cospedal mientras reconocía que es "casi imposible" demostrar la "no comisión de una acción" por parte del PP y sus dirigentes en un país instalado en la máxima de "calumnia que algo queda". (Los apuntes contables, los recibíes firmados… Todo son calumnias de una gentuza sin escrúpulos.)

Menos mal que el Gobierno y el partido "no cedieron al chantaje" de Bárcenas, como demuestra el hecho de que el ex tesorero esté en la cárcel y que se hayan conocido "cosas no ilegales pero sí algo molestas". ("Tranquilidad... Es lo único que no se puede perder. Un abrazo”.)

Españoles, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”.

Multadas por gritar durante el parto

Multadas por gritar durante el parto

En Zimbabue, al menos diez mujeres mueren cada día durante el parto. Este dato fue facilitado por el ministro de Salud, Douglas Mombeshora, en el acto oficial de entrega de 63 ambulancias donadas por la Unión Europea a través de la Agencia de las Naciones Unidas. "Uno de los factores que contribuyen a esta tragedia evitable es la demora de las mujeres embarazadas en el acceso a transporte de casa al hospital y del hospital a un centro de referencia de nivel superior", dijo en su discurso.

Lo que no mencionó el ministro es que en algunos hospitales de su país las enfermeras cobran a las embarazadas 5 dólares por cada grito que dan durante el parto. Esta “penalización” incomprensible se impone por “crear falsas alarmas”. A este cobro se añade una tasa obligatoria de 50 dólares que deben abonar por el parto, y que representa casi un tercio de la media de ingresos anuales por persona. Si no se puede afrontar este gasto, se produce la detención en el hospital y se origina una deuda que acumula intereses.

Estos hechos quedan denunciados en el último Barómetro Global de la Corrupción, elaborado por Transparency International.

Nini nana

Nini nana

La crisis solo discrimina a unos pocos afortunados. Las personas menores de 25 años no encuentran su primer empleo. Las que se hallan entre los 30 y los 40 años ganan un sueldo de risa que no les permite independizarse de sus padres. Quienes superan los 40 están “muertos” laboralmente hablando. Las pensiones de jubilación pierden poder adquisitivo por momentos. Se habla mucho de incentivar el empleo juvenil, y es bueno que así se haga, pero ¿alguien se acuerda de los mayores de 45 años? Las empresas apuestan por gente joven, dispuesta a aceptar cualquier salario que le ofrezcan, sin tanta “mili hecha”. La esperanza de vida llega a los 79 años en los hombres y a los 85 en las mujeres, es obvio que a esta generación le resultará imposible depender de las pensiones públicas.

La edad de jubilación se alarga, y puede que lo haga aún más. Los que hemos perdido nuestro puesto laboral antes de los 50 no podremos jubilarnos hasta los 70 años, y eso para cobrar una mierda de pensión. ¿Cómo piensa el Gobierno que vamos a subsistir los 20 años de vida laboral que nos quedan si carecemos de ingresos para ahorrar, si las empresas nos rechazan por “viejos”, si no nos corresponde percibir ninguna subvención por haber agotado las prestaciones del paro? La cuestión no es ninguna tontería. El 22% de la población española tiene menos de 30 años, pero el 38% supera los 45. El número de desempleados con menos de 25 años asciende al 57%, pero hay 1,67 millones de parados entre los 45 y los 65 años. Entre estos últimos, casi un 75% tiene menos de 55 años y le queda muy lejos la edad para jubilarse.

¿Qué soluciones hay? Hasta la fecha, el Gobierno no contempla ninguna para esta dramática realidad. Se podría bonificar con ayudas del Estado a las empresas que contraten trabajadores de mediana edad, pero como no hay trabajo… ¿Reciclar a estas personas, darles más formación? ¿Para trabajar en qué? Recordemos que se trata de personas condenadas a pagar una hipoteca de por vida; compraron una vivienda a precios abusivos en tiempos de la burbuja y ahora no vale ni la mitad de lo que costó. En muchos casos existen cargas familiares importantes, hijos que ni estudian ni trabajan o padres ancianos a los que hay que atender. Los empresarios deberían entender estos condicionantes, valorar la experiencia laboral, la capacidad de trabajo de estos candidatos. No vale la excusa de que es gente desfasada, ciberanalfabeta, reacia a aprender cosas nuevas… Hace años que nos manejamos con el ordenador, con Internet y con lo que haga falta. Y si no sabemos, aprendemos.

La situación de los jóvenes es grave, nadie lo discute, pero el Gobierno debe preocuparse también, y en igual medida, por los demás ciudadanos, que mañana mismo nos convertiremos en una fuente de problemas sociales, en una onerosa carga para las arcas públicas, en una masa desesperada. ¿Cómo esperan que comamos, que paguemos impuestos, que tengamos una vida?

¿Nadie piensa en lo que se nos viene encima? No, claro que no. Esto es España y aquí somos incapaces de prever nada. Así nos luce el pelo.

Se consigue más con miel

Se consigue más con miel

Se consigue más con miel que con hiel, dice el refrán. Por desgracia, a los españoles nos ofrecen poca miel y mucha hiel, con sabor a recortes salariales, incremento del IBI, subida del IVA, falta de crédito, aumento del IRPF, etc. Nos aprietan las tuercas, cada día les dan una vuelta más. ¿Hasta cuándo?

España es un país arruinado, lo sabemos. Pero no somos los ciudadanos los que lo hemos llevado a la bancarrota. Sin embargo, nos castigan como si el pecado fuera exclusivamente nuestro. Todos hemos vivido situaciones complicadas, en las que se ha tensado la cuerda más de la cuenta y se ha roto. La política del palo no funciona, genera un constante estrés, provoca desconfianza, produce agresividad y descontento. Con el palo dirigen los prepotentes, quienes necesitan salvar el pellejo, los que se sienten inferiores e intentan ocultar su debilidad. El resultado de esta política suele ser desastroso: desmotivación, pesimismo, alienación y falta de compromiso. Si llega la miel, sabe amarga y crispa porque parece una trampa.

El Gobierno no sabe gestionar la crisis, pero se encuentra con una sociedad que soporta bien los palos, sin quejarse apenas. Así que nos hace comulgar con ruedas de molino, nos cuenta cuentos para hacernos creer que la realidad es otra distinta a la que indica la evidencia. Los ciudadanos asistimos alucinados a un espectáculo incalificable. Los responsables de la crisis: políticos, banqueros y corruptos de todo pelaje son los que se van de rositas. Mientras los demás les salvamos el culo con nuestra sangre.

Hemos desahuciado a España en su estado terminal. Los españoles no vemos ningún futuro en el horizonte y nos desentendemos de lo que ocurre. Para todo existe un límite y, como sociedad, lo hemos sobrepasado con creces. La hiel nos ahoga, hemos tragado demasiada.

España, un país de ceporros

España, un país de ceporros

Somos un país ignorante, que no se da cuenta de la importancia del conocimiento. Las ideas que no están avaladas por un conocimiento profundo, nacen muertas. Pero hoy los políticos que nos gobiernan no son expertos ni intelectuales, carecen de un saber crítico y comprometido. Nos gobierna una derecha para la que la cultura es sinónimo de gorrones que viven de la subvención. Solo les falta gritar, como Millán-Astray: ¡Muera la inteligencia!

La cultura se entiende como mero entretenimiento. Algo que ya criticó en su momento tanto Adorno como Walter Benjamin: con la cultura de masas, el ciudadano se convierte en un observador pasivo y sin juicio, su libertad se limita a elegir los mismos productos bajo distintos nombres y se produce la alienación. Esto ocurre cuando la cultura se convierte en espectáculo. Pero no solo la música, el cine o el teatro son cultura. Existen otras manifestaciones de la cultura: la política, la social, la cívica, la democrática… Que forman parte de nuestra vida y nos aportan identidad.

Por el tratamiento que da el Gobierno a las becas, a los requisitos, cuantías y derecho a recibirlas, podemos apreciar hasta qué punto importan las ideas y la cultura: bien poco. Se discute el acceso a las aulas, un asunto primordial, sin duda; aunque no se le da importancia a lo capital: cuál es el papel que debe jugar la universidad en una ciudadanía que no se inmuta ante la degradación de su función social.

Discutimos qué tasas hay que pagar o si la política de becas es la acertada, pero no el papel que juega la Universidad en un momento histórico como este. Una beca es una cantidad de dinero que se aporta al estudiante a fondo perdido para que pueda estudiar, es un medio para lograr un objetivo. Pero como ignoramos para qué sirve la universidad, no sabemos cuál es la utilidad de las becas. Seguimos sin tocar el problema de fondo.

España dispone de 50 universidades públicas y 31 privadas, repartidas en 236 campus, para atender a millón y medio de universitarios. A menudo se imparten en ellas las mismas disciplinas, algo que genera ineficiencias y duplicidades. Lo razonable sería analizar qué Universidad necesitamos: una masificada con alumnos desmotivados y profesores mal pagados o una que busque la excelencia y amplíe el conocimiento.

Ninguna Universidad española figura entre las 200 mejores del mundo. ¿No es este un indicador de que nos estamos equivocando en algo? ¿No deberíamos tomar ejemplo de universidades como Berkeley, Cambridge, Stanford o el MIT, que contribuyen a la creación de empresas y cimentan el desarrollo económico?

*Leer el informe de expertos encargado por el ministro Wert.

Nos sentimos frustrados

Nos sentimos frustrados

Se nos pide que renunciemos a nuestro mundo, a unas aspiraciones que ya no son realizables, y este es un proceso doloroso, que implica sufrimiento.

Hay una generación de españoles que soñó con tener un par de zapatos nuevos, otros aspiraban a comprarse un utilitario, otros planificaban vacaciones al extranjero o una operación de estética, según la época en la que hayan crecido. Nos hemos apegado a lo material, la felicidad consiste en tener, en satisfacer necesidades ficticias que nos crea la sociedad de consumo. Ahora nos sentimos frustrados porque nuestros anhelos son irrealizables. Esperamos lo que nos prometieron y sentimos la injusticia encarne propia.

Seremos desdichados mientras no encontremos alternativas de felicidad.

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Habla, Mariano

Habla, Mariano

Sabemos por los papeles de Bárcenas que el presidente Rajoy pudo haber cobrado de forma indebida un dinero de origen dudoso mientras formaba parte del Gobierno. De confirmarse este hecho, el presidente debe dimitir. Los hechos de los que se le acusa son ilegales y quebrantan la Ley de Incompatibilidades.

Rajoy ha negado públicamente haber recibido ese dinero, pero un político no puede mentir cuando se cuestionan sus actuaciones y, si llega a confirmarse que mintió, no debe gobernar España.

Mariano Rajoy no puede dar la callada por respuesta a unas acusaciones tan graves, que le mantienen bajo sospecha y arrinconado contra las cuerdas por el ex tesorero del PP. Ya es hora de que diga la verdad y asuma las consecuencias.  

La parte que repugna de los sanfermines

La parte que repugna de los sanfermines

“La levantaron entre un grupo de varios chicos, le gritaron que les enseñase los pechos y ella se negó, pero no se podía zafar porque la tenían agarrada por las piernas y la salpicaban continuamente con vino. Luego, comenzaron a acercársele un montón más de manos hasta que le acabaron rompiendo la camiseta por detrás. Mis amigos intentaron protegerla, pero la gente se seguía acercando igual para sobarla”. Estefanía Fonseca relata la escena que presenció el pasado sábado en la plaza Consistorial de Pamplona, momentos antes del lanzamiento del chupinazo que inauguraba las fiestas de San Fermín.

Durante los sanfermines, las agresiones sexuales en grupo se producen con la impunidad que provocan las aglomeraciones y un ambiente festivo sin normas, pasado de alcohol. Estos actos alcanzan tal gravedad que distintas organizaciones sociales de Pamplona han realizado una campaña de denuncia, habilitado un número de teléfono para atender las denuncias de las víctimas. Numerosas pancartas con los lemas Babosoak, ez (Babosos, no) y No to sexist aggression (No a las agresiones machistas) podían verse colgando de los balcones de las calles del centro de Pamplona.

Desde las plataformas Mujeres contra la Violencia Sexista y Gora Iruñea! se plantean hacerle una serie de propuestas al ayuntamiento de la ciudad para que se tomen “medidas preventivas, de intervención y asistencia". Entre ellas, incluir en el programa oficial de las fiestas un mensaje claro contra todo tipo de agresiones sexistas, una campaña de sensibilización antiagresiones de este tipo antes de sanfermines o cursos de autodefensa para mujeres. Además, se han organizado talleres de prevención de violencia contra las mujeres y se ha creado un mapa con los puntos negros de la ciudad.

Cada año, cuando acaban las fiestas, se escuchan comentarios sobre las violaciones que ha habido, pero nunca se aborda el alcance que tienen estos hechos. No se le da al problema la importancia que tiene. Al fin y al cabo son fiestas, hay que divertirse, aunque sea a costa de una mujer.

*Leer más sobre el tema:

Deia

X ser mujer

Cenicientas 3.0 (Facebook)

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