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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2009. Creer en milagros![]() Mi razón atea no tiene nada que oponer a los milagros. Sólo puedo decir que no creo en ellos, aunque me parece bien que otros sí crean. Para sostener lo que supone una derogación inadmisible de las leyes de la naturaleza, sería preciso que éstas fueran totalmente conocidas para nosotros, lo que está lejos de suceder. Los milagros del Evangelio se pueden clasificar en tres categorías: las curaciones (paralíticos, sordomudos, endemoniados), en este apartado cabrían las reanimaciones (de la hija de Jairo, la del hijo de la viuda de Naím o la famosa "resurrección" de Lázaro; las anomalías (Jesús caminando por las aguas del lago Tiberíades, la multiplicación de los panes y los peces); y los fenómenos sobrenaturales (la Anunciación, la Ascensión, las apariciones de Jesús tras la Pascua). Los progresos de la medicina, en particular de la neurología, y de la psicosomática permiten dar explicaciones a los milagros de curación; por lo demás, casi todas las enfermedades presentan fases de remisión: los curados del Evangelio pudieron beneficiarse de ello, sin contar que no se sabe si aquellos aquejados recayeron en su mal. Respecto a las reanimaciones basta con señalar que en aquella época los certificados de defunción se extendían por simples apariencias, y que muchos de ellos, según modernas investigaciones, estaban equivocados. El número de personas enterradas vivas en la antigüedad debió ser considerable. Las anomalías son probablemente efecto de espejismos, ilusiones ópticas (andar sobre las aguas). En cuanto a los fenómenos sobrenaturales, consisten, verosímilmente, en maneras imaginadas para explicar a las gentes sencillas realidades espirituales demasiado difíciles de comprender. Por lo demás, no parece fácil imaginarse a Dios contraviniendo las leyes naturales fijadas por Él mismo: sería un pésimo ejemplo para sus criaturas. Cristo pionero de la causa nacionalsocialista![]() El nacimiento del señor, que se celebra en Navidad, es de la máxima importancia para los nacionalsocialistas. Cristo ha sido el mayor pionero en la lucha contra el enemigo mundial judío. Cristo fue el ser más combativo que nunca haya vivido en la Tierra… La lucha contra el poder del capital fue la obra de toda su vida y su enseñanza, por la cual su archienemigo, el judío, lo clavó en la cruz. La tarea que Cristo empezó pero no pudo terminar la concluiré yo.
Fragmento del discurso pronunciado en Munich, en diciembre de 1926, por Adolf Hitler. Dios en la filosofía experimental![]() El modo en que Newton concibió el espacio y el tiempo revela el papel decisivo que Dios ocupo en su visón del universo. Conviene matizar con más detalle cómo relacionó la teología natural con su filosofía experimental, y cómo, en definitiva, pudo la religión natural encontrar apoyo en la ciencia. Siendo el objeto y el método de cada una obviamente diferentes, ¿de qué manera pudo hacerlas compatibles? Y, sobre todo, ¿cómo pudo admitir una hipótesis teológica tan determinante y sostener a la vez el lema de “no fingir hipótesis” en filosofía natural? ¿Puede considerarse Dios una hipótesis en su imagen filosófico-científica del mundo? Y, de serlo, ¿tuvo el carácter de una hipótesis deducida de los fenómenos o actuaba como mera conjetura? Es más, ¿consideró Newton que Dios era una certeza a salvo de cualquier duda racional? En el Escolio General aparece una descripción de los atributos de Dios. Newton comienza el escolio con un breve párrafo en el que refuta la hipótesis cartesiana de los vórtices mediante los datos observacionales de planetas y cometas. Pone de manifiesto cuál es la constitución del sistema solar (seis planetas girando alrededor del Sol en el mismo sentido plano, junto con sus lunas) y defiende la capacidad de la ley de la gravitación para explicar la regularidad y continuidad de las órbitas de los cuerpos celestes. Ahora bien, esta misma ley no puede dar razón inicial del sistema de órbitas. Partiendo de la constitución actual del universo, no puede suponer que “simples causas mecánicas den nacimiento a tantos movimientos regulares”. “Este sistema sumamente bello del Sol, los planetas y los cometas sólo pueden proceder del designio y dominio de un ser inteligente y poderoso”. I. B. Cohen, gran especialista en Newton, pregunta: ¿equivale la existencia de Dios a una hipótesis no deducida de los fenómenos? De serlo, semejante hipótesis no tendría cabida en la filosofía experimental, según la declaración del mismo Newton en el Escolio. La respuesta, según Cohen, es que, para Newton, Dios sí es una hipótesis derivada de los fenómenos, porque el sistema solar nos hace patente en su estructura que no puede haber sido producido solamente por causas mecánicas. En sus cartas al doctor Bentley y en la Cuestión 28 de la Óptica, Dios aparece como causa de las propiedades del universo y de los fenómenos, respectivamente. Sus palabras en el Escolio confirman tal posición: “Y esto por lo que concierne a Dios, de quien procede ciertamente hablar en filosofía natural partiendo de los fenómenos”. |
Mis pies en el lodo, mi cabeza en las estrellas
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