|
Similitudes peligrosas"Aplaudo al Congreso por aprobar una legislación que dotará a nuestros hombres y mujeres en uniforme de las herramientas necesarias para proteger a nuestro país y ganar la guerra contra el terrorismo". Así de satisfecho se mostraba George W. Bush en la madrugada del jueves 28 de septiembre después de que el Senado diese su visto bueno a la Ley sobre Comisiones Militares de 2006. Unos argumentos similares a los empleados en la guerra contra el terrorismo: la “restauración de los valores alemanes mediante la ley y el orden, la decencia, la disciplina y la moralidad”, sirvieron de excusa para que el gabinete de Hitler modificara el código penal. Se favorecieron los juicios sumarísimos y la reducción de las garantías jurídicas del acusado, se aplicaron medidas expeditivas gracias a las cuales podían saltarse los trámites legales y se solicitó el apoyo popular para que Hitler, y no los tribunales de justicia, condenara a muerte. Estas reformas previas a las leyes aprobadas en el congreso de Nuremberg de 1935, en las que se estableció el sistema de discriminación y persecución racial que todos conocemos, propiciaron que los enemigos de la nación se multiplicaran, pues se había multiplicado el número de sospechosos de serlo. El discurso nazi venía a subrayar que Alemania gozaba de una seguridad y tranquilidad mayores que nunca, algo parecido a la tesis de Bush cuando alega que ahora el mundo es más seguro que antes de que él se tomara la justicia por su mano y se convirtiera en el adalid de la lucha contra el terrorismo. 02/10/2006 17:33 Comentarios » Ir a formulario |
Mis pies en el lodo, mi cabeza en las estrellas
TemasArchivos
Enlaces
|