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Misivas“No, no y no; por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie la resolución? ¡Mil veces no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no es grano de anís que le haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no sería nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo tu corazón; vaya a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero, ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? ¡Oh! No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. (…) Pero basta de bromas. (…). Nunca más volveré a tu lado. Eres católico, yo soy atea y eso es nuestro gran obstáculo religioso; quiero a otro y esto es una mayor y todavía más fuerte razón. ¿Ves con qué exactitud razono? Siempre tuya. Manuela 11/04/2006 08:05 Comentarios » Ir a formulario |
Mis pies en el lodo, mi cabeza en las estrellas
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