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La escafandra y la mariposa

La escafandra y la mariposa

Hay escritores que nos seducen por su estilo, por su sensibilidad, por su cultura, por su capacidad comunicadora… Jean-Dominique Bauby admira por su tesón, su energía personal y su afán de superación. A los 44 años, un problema cardiovascular lo dejó durante veinte días en un coma profundo, del que despertó con el cuerpo paralizado por entero, salvo el ojo izquierdo. Este ojo se convirtió en su único contacto con el mundo y en estas condiciones escribió las 130 páginas del libro La escafandra y la mariposa. Componía el texto en su cabeza, lo corregía y lo memorizaba para luego dictárselo letra por letra a un transcriptor mediante el parpadeo.

Aunque la situación que describe la obra es enormemente impactante y dramática, lo que más impresiona es la serenidad, la alegría y la pizca de ironía con las que Bauby resiste dentro de la “escafandra” que es su cuerpo, no siente pena de sí mismo porque su mente puede vagar como una mariposa. “Necesito como el aire que respiro sentirme conmovido, amar y admirar. La carta de un amigo, un cuadro de Balthus en una postal, una página de Saint-Simon confieren sentido al lento desgranar de las horas. No obstante, para sentirme vivo y no abismarme en una tibia resignación, conservo una sana dosis de rabia, de mal carácter, ni demasiado ni demasiado poco, al igual que la olla exprés dispone de una válvula de seguridad que le impide explotar”, dice él mismo. “¿Existen en el cosmos llaves para abrir mi escafandra? ¿Una línea de metro sin final? ¿Una moneda lo bastante fuerte para comprar mi libertad? Hay que buscar en otra parte. Allá voy”, así se despide el que fuera redactor jefe de la revista “Elle”.

Este conmovedor libro es la lectura ideal para cualquiera que atraviese una crisis personal o se sienta desmoralizado. Basta con leer unos pocos párrafos para aprender a valorar la vida.

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