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Teorías sobre la verdad

La meta del conocimiento es alcanzar la verdad. Pero, ¿qué es la verdad? La célebre pregunta de Pilatos es una de las cuestiones más problemáticas de la Filosofía. De entrada, su significado es muy variado. La cultura hebrea entiende la verdad como una cualidad de las personas que inspiran confianza y son de fiar. Un amigo es verdadero porque cumple sus promesas y siempre se puede contar con él. Los griegos refieren la verdad de las cosas y secundariamente a nuestro conocimiento. La designan con el término alétheia, que significa “lo que no está oculto”, “lo manifiesto”. En latín, veritas y verum aluden a la exactitud y rigor en el decir. Los romanos entienden la verdad como virtud de las personas veraces, que no mienten.

Estos tres sentidos son análogos y se complementan, confluyen y están presentes en la concepción europea de la verdad. Partiendo de esta significación podemos exponer las teorías principales que intentan comprender y explicar en qué consiste y cómo surge la verdad: por adecuación, coherencia, utilidad y consenso.

“Decir de lo que es que es, y de lo que no es que no es, es verdadero”. Parece un trabalenguas, pero en esta fórmula están presentes los dos elementos que intervienen en el acto de conocer y en la definición de verdad: el objeto y el sujeto. Además, se entiende la verdad como una relación de ajuste o correspondencia entre la realidad y lo que decimos de ella. Tomás de Aquino y los filósofos medievales lo expresaron con una acertada definición: “Adecuación entre el entendimiento y la cosa”.

La teoría de la verdad como coherencia, formulada por primera vez por Hegel, no pone como criterio de verdad la adecuación a la realidad, sino la coherencia o conexión entre el conjunto de proposiciones de un sistema. La verdad, más que en las proposiciones aisladas, está en el sistema. Se trata de un criterio válido para las ciencias formales: matemáticas y lógica, pero no aplicable a las ciencias empíricas, donde la teoría ha de acomodarse a los hechos que pretende explicar: un sistema puede tener coherencia lógica y ser falso.

La teoría pragmatista, desarrollada por Dewey y James, equipara verdad y utilidad. Al constatar la función práctica del conocimiento, el pragmatista reduce a verdad esa función y estima que un conocimiento es verdadero si nos permite actuar con éxito y falso si nos conduce al fracaso. Por esta regla de tres: un mapa de carreteras es verdadero si nos orienta y nos permite llegar a nuestro destino y es falso si nos desorienta y nos perdemos. En el ámbito de la ciencia, la verdad se manifiesta en el éxito de la experimentación. En el ámbito de las creencias, James sostiene que son verdaderas si producen efectos beneficiosos en el creyente y falsas si los efectos producidos son perniciosos.

Es fácil ver que el pragmatismo se enfrenta a objeciones muy serias. En primer lugar, deja en la penumbra su concepto básico de utilidad. Además, lo útil es un concepto esencialmente relativo, que varía según las personas, los lugares y los tiempos. Una creencia tampoco es verdadera porque produzca efectos satisfactorios: se dice sabiamente que, en ocasiones, la verdad es amarga. También sabemos que hay verdades inútiles y mentiras útiles. El pragmatismo pues, con su ausencia de matices, puede justificar posturas políticas violentas o injustas.

La teoría del consenso como medio para alcanzar la verdad tiene su origen en Sócrates y ha sido desarrollada en el siglo XX por Apel y Habermas. Destaca la importancia del diálogo como el mejor de los procedimientos para descubrir la verdad. De un diálogo libre, limpio de coacción y de intereses, sin ignorancia de datos relevantes. Quienes sostienen esta teoría se dan cuenta de que piden una situación ideal, muy difícil de conseguir. Saben también que el consenso no es criterio de verdad, pues a lo largo de la historia se han dado consensos mayoritarios radicalmente falsos: la esclavitud, la inferioridad de la mujer, la pena de muerte, el racismo... Tampoco ignoran que, más que derivar la verdad del consenso, es el consenso el que deriva del común reconocimiento de la verdad. Su principal aportación consiste en mostrar que la mejor forma de acceder a la verdad es aducir razones propias, escuchar las ajenas y dialogar con rigor y serenidad.
01/04/2005 08:27 Permalink. Filosofando


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